Reflexión de domingo: «NO TODOS LOS FEMINISMOS SON IGUALES» – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Reitero un análisis sobre dos tipos de feminismos bien distintos por cierto. Uno consistente con la tradición de pensamiento liberal y su eje central de respeto recíproco y el otro que la emprende contra los derechos de las personas.

Con toda razón nos repugna y alarma la idea de la esclavitud. Nos resulta difícil aceptar que se pudiera implantar esa institución a todas luces espantosa e inaceptable, pero a veces se pasa por alto la esclavitud encubierta de la mujer en la época del cavernario machismo. Contemplemos la situación de un ser femenino que tuviera alguna ambición más allá de copular, internarse en la cocina y zurcir. Imaginemos a grandes personas como Sor Juan Inés de la Cruz que sugirió asistir a la universidad vestida de varón para poder estudiar y que finalmente lo hizo en el convento, acosada por los atropellos de las mentes inquisitoriales de sacerdotes nefastos que no soportaban que sobresalga una mujer. Esto en el contexto de lo que consigna Octavio Paz en su formidable biografía de esta persona excepcional: “La versificación de Sor Juana es una de las más pulcras y refinadas del idioma”.

Imaginemos más contemporáneamente a la extraordinaria Sophie School objeto de burlas por ser mujer y por señalar los asesinatos del nazismo en una notable demostración de coraje al distribuir material sobre la libertad en medios universitarios del nacionalsocialismo (fue condenada a muerte, sentencia ejecutada de inmediato para que no dar lugar a defensa alguna). Más cerca aún en el tiempo, imaginemos a la intrépida periodista Anna Politkovskaya, también vilipendiada por ser mujer y asesinada en un ascensor por denunciar la corrupción, los fraudes y el espíritu mafioso de la Rusia después de salir del infierno comunista.

Pero sin llegar a estos actos de arrojo y valentía extremos, la mujer común fue tratada durante décadas y décadas como un animalito que debía ser dúctil frente a los caprichos y desplantes de su marido, sus hermanos y todos los hombres que la rodearan. Han sido vidas desperdiciadas y ultrajadas que no debían estudiar ni educarse en nada relevante para poder hundirlas más en el fango de la total indiferencia, embretadas en una rutina indigna que solo resistían los espíritus serviles. En otro plano, debe subrayarse de modo enfático el horror de la cobardía criminal más espeluznante y canallesca de abusos y violaciones.

En realidad, dejando de lado estas últimas acciones delictivas y volviendo al denominado machismo, en algunos casos todavía se notan vestigios de trogloditas a los que no hay más que mirarle los rostros cuando hace uso de la palabra una mujer sobre temas que consideran privativos del sexo masculino. Todavía en reuniones sociales se separan los sexos en ambientes distintos: unos para reflexionar sobre “temas importantes” y otro para hablar de pañales y equivalentes. Hay todavía  maridos que no parecen percatarse de las inmensas ventajas que le reporta el intercambiar opiniones con sus cónyuges formado un equipo para hacer frente a todos los avatares y andariveles de la vida. Los acomplejados sienten que pierden posiciones o son descolocados si se le diera rienda suelta a las deliberaciones del sexo femenino. En verdad son infradotados que solo pueden destacarse amordazando a otras.

Lo dicho para nada subestima al ama de casa cuya misión central es nada menos que la formación de las almas de sus hijos, por cierto una tarea mucho más significativa y trascendente que la de comprar barato y vender caro, es decir, el arbitraje a que usualmente se dedican los maridos como si se tratara del descubrimiento de la piedra filosofal, en lugar de comprender que se trata de un mero medio para, precisamente, formarse y formar a sus descendientes.

La pionera en el feminismo o en otros términos la liberación de la mujer de la antedicha esclavitud encubierta, fue Mary Woollstonecraft que murió al dar a luz a Mary Godwin, la autora de Frankenstein que contrajo nupcias con Percy Shelley (el del poema “Power, like a desolating pestilente/ Pollutes whate`er it touches”). Aquella extraordinaria precursora escribió en 1792 A Vindication of the Rights of Women, libro en el que se leen párrafos que contienen los siguientes pensamientos: “¿Quién ha decretado que el hombre es el único juez cuando la mujer comparte con él el don de la razón? Este es el tipo de argumentación que utilizan los tiranos pusilánimes de toda especie, ya sean reyes o padres de familia […] Pero si las mujeres deben ser excluidas sin tener voz ni participación en los derechos naturales de la humanidad, demostrad primero, para así refutar la acusación de injusticia y falta de lógica, que ellas están desprovistas de inteligencia […] Deseo sinceramente que desaparezca de la sociedad la diferencia entre los sexos, salvo cuando se trate de relaciones amorosas […] En la Teoría de los sentimientos morales del doctor Smith [Adam] se encuentra una descripción general de los aristócratas que a mi entender podría muy bien haberse aplicado a las mujeres […] ¿Acaso esto demuestra que el alma tiene un sexo? […] Tanto la novela como la música o la galantería tienden a hacer a las mujeres unas criaturas de la sensación; de este modo, su carácter se forma en el molde de la estupidez […] que revelan un grado de imbecilidad que degrada a cualquier criatura racional […] No deseo que tengan poder sobre los hombres sino sobre si mismas [a pesar de que] los hombres a través de sus escritos han intentado con mayor tesón domesticar a la mujeres”.

Pensemos en lo que significaba escribir y publicar en esa época en medio de la más enfática condena social. A esta línea reivindicatoria adhirieron muchas figuras de muy diversa persuasión intelectual desde las liberales Isabel Paterson, Rose Wilder Lane, Voltarine de Cleyre y Suzanne LaFollette hasta, por ejemplo, Rosa Luxemburgo que después de doctorarse en la Universidad de Zurich, publicó varios libros de corte comunista pero con diferencias con Marx (su conocida “teoría del tercer hombre” en la que sostenía que el capitalismo perduraba por factores externos pre-capitalistas, noción que la separaban de la dialéctica hegeliana, lo cual la enemistó no solo con Lenin sino con Bernstein que la combatieron en distintos frentes, aunque fue asesinada por nacionalistas debido, entre otras trifulcas, a su acendrado internacionalismo).

Destaco también el caso de Virginia Woolf que sostenía que “No hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente”. Al margen digo que, por ejemplo, me admira que en La señora Dalloway todo transcurra en veinticuatro horas y donde no hay ningún diálogo ya que todas son murmuraciones que tienen lugar en el interior de cada personaje que relata en tercera persona el narrador (como es sabido un genérico, en este caso magistralmente instalado por la autora).

En todo caso, esfuerzos en diversas direcciones para que se reconozca un lugar digno a las mujeres se desperdician malamente a través del inaudito “feminismo moderno” integrado en su mayor parte por militantes resentidas, generalmente abortistas  y a veces golpeadoras (como lo ocurrido en una marcha feminista en Buenos Aires con muchachos que pretendían limpiar la Catedral de inscripciones obscenas). Estas mujeres confunden autonomías individuales con la imposición de esperpentos de diversa naturaleza y cuotas en instituciones académicas y en lugares de trabajo que naturalmente desvirtúan y perjudican los centros de estudios y los mercados laborales ya que no pueden elegir candidatos o candidatas por grados de excelencia o eficiencias sino por sexo, lo cual, entre otras cosas, degrada a la mujer. La tontera ha llegado a extremos tales que se ha propuesto que la asignatura history se denomine herstory y otras sandeces por el estilo que convierten el genérico en una afrenta, contexto en el que las nuevas feministas además consideran la función maternal como algo reprobable e indigno.

Comenzó esta tradición Anna Doyle Wheeler quien estaba muy influenciada por Saint Simon y mucho más adelante siguieron Clara Fraser, Emma Golman, Donna Haraway y Sylvia Walburg quienes aplicaron la tesis marxista de la opresión a las reivindicaciones feministas y sostienen que la propiedad privada constituye una institución que debe abolirse tal como lo patrocinan, por ejemplo, la Chicago Women´s Liberation Union y los movimientos de liberación femenina en todos los continentes pero iniciados por Betty Friedan, Audre Lorde y Cherrie Moraga quienes disponen de múltiples medios propios, principalmente revistas de gran porte en todos los idiomas.

Es de esperar que se retome la tradición original del feminismo y se abandone la nueva versión que sirve de pretexto para penetrar con el ideario socialista y que apunta a la liquidación de la familia. Es de esperar que en la medida en que el mundo se torne civilizado y, por tanto, desparezcan las servidumbres de las mujeres en algunos países en los que hoy se las sigue hostigando despiadadamente, recién entonces podrá desaparecer el original y benefactor feminismo porque así, justificadamente, perdería su razón de ser, del mismo modo que hoy en países civilizados desapareció la necesidad de contar con asociaciones para liberar esclavos.

Carlos Grané en El puño invisible denuncia un pretendido arte desde el futurismo al posmodernismo por su banalidad, sadismo, violencia, fealdad, vulgaridad, exhibicionismo, irreverencia, grotesco erotismo, relativismo, escatología, ruido y feminismo de la peor forma. Respecto a esto último escribe que “la filósofa” Luce Irigaray mantiene que “la ecuación de Einstein de e = m.c2 [la energía es igual a la masa por la velocidad de la luz al cuadrado] es machista. ¿La razón? Privilegia la velocidad de la luz sobre otras velocidades igualmente vitales para el ser humano. En jerga feminista, esto significa que la ecuación de Einstein fomenta la lógica del más rápido, lo cual responde a un típico prejuicio machista”.

En esta materia igual que en otras, el tema medular radica en los procesos educativos al efecto de despejar telarañas mentales. Tarea esta difícil y de largo aliento porque requiere “quemarse las pestañas” y estudiar mucho y actualizarse para poder enseñar. Hay quienes -perezosos y figurones- pretenden saltearse etapas: poner la carreta delante de los caballos, como si se pudiera ejecutar algo antes de haber sido comprendido y actuar en política. Dicen que “hay que ensuciarse en la arena política sacrificándose por la patria” y otras gansadas de índole semejante (naturalmente no se han anoticiado sobre el public choice de Buchanan), en verdad la mayoría busca la foto y el protagonismo. Como ha escrito el muy spenceriano Borges, en gran medida se trata de sujetos que individualmente considerados puede afirmarse en rigor que “ya se había adiestrado en el hábito de simular que era alguien, para que no se descubriera su condición de nadie”. Personalmente tengo por estos personajes la misma opinión que tienen las palomas por las estatuas.

Criptomonedas, token coins y blockchain

Es importante cuando hablamos de Bitcoins, etc, distinguir conceptos tales como criptomonedas, token coins y blockchain. Muchas veces se mezclan pero no son lo mismo.

Por ejemplo yo soy esceptico sobre el rol monetario de las cripto, todavia no logro comprender bien las ventajas de los ICO pero pienso que la tecnologia blockchain tiene muchisismo futuro como mecanismo para ganar eficiencias transaccionales que puede aplicarse en distintos ambitos.

Aqui un articulo sobre el tema publicado en el Diario El Mundo:

http://www.elmundo.es/economia/innovadores/2018/02/17/5a873d3a46163f473d8b466c.html

Entrevista: Consejo Economico Asesor del Presidente

Dialogo en el programa de radio de Roberto Cachanosky sobre la idea de crear un Consejo Económico Asesor (CEA) del Presidente. Esta es una idea que Roberto menciono hace unos días en el programa de Joaquín Morales Sola, de casualidad en lineas similares a un post mio en noviembre.

Cual es la idea? Es similar al Council of Economic Advisors que hay en Estados Unidos (y otros países.) El CEA estaría dirigido y formado por economistas de carrera profesional, no de carrera política. Por ejemplo analitas de coyuntura, profesores universitarios, investigadores, etc. Es decir, seria un cuerpo a-partidario (no político). El CEA puede desarrollar, por ejemplo, un reporte económico anual y estudiar distintas propuestas de política económica para evaluar su impacto. Cuales serian algunos de los beneficios del CEA?

Dentro del gobierno

  • Los puestos pueden tener rotar con cargos cortos (por ejemplo profesores de economía con licencia en su puesto universitario), por lo que el analista tiene incentivo a hacer un buen análisis económico, no a complacer al Presidente de turno.
  • Al estar formado por economistas con carrera técnica en lugar de política, los análisis estarían libres de presiones o sesgos partidarios.
  • Provee una plataforma para discutir política económica que se la hace mas difícil de ignorar al gobierno. El gobierno no podría hacerse el distraído, por ejemplo, con un reporte de la CEA que cuestione el tan lento gradualismo fiscal.
  • Contribuye a despolitizar la economía.
  • Limita o pone un control a las utopías (e ignorancia) en materia económica que se observa en los representantes en el Congreso.

A la sociedad en general

  • Contribuye a explicar a los medios y a la sociedad el plan económico del gobierno (si es que tiene uno).
  • Contribuye a restituir el prestigio a la ciencia económica, cuyo desprestigio se debe en gran parte a su politizacion.
  • Puede ofrecer análisis objetivos sobre proyectos de ley (por ejemplo, minimizar las confusiones en torno a al reforma jubilatoria de hace unos meses).
  • Contribuye a eliminar mitos que al política ha puesto en al opinión publica (por ejemplo, (1) que el shock implica despedir un millón de empleados públicos de un día para el otro, (2) que todo ajuste fiscal implica caída de actividad económica, (3) que las reformas rápidas necesariamente producen mayores costos sociales que las graduales, etc.)
  • Contribuye a encauzar y facilitar las opiniones y debates de economistas profesionales sobre la economía del país.

Se podrían mencionar varios otros beneficios, por supuesto. Pero fundamentalmente, al gobierno (en lugar de escucharse a si mismo en temas de economía) se le haría muy difícil ignorar las luces amarillas y rojas que los economistas cuyo carrera no depende de favores políticos tienen que decir.

Mas allá de los detalles, una institución como el CEA es muy simple de crear y puede traer grandes beneficios a la tan tumultuosa economía argentina.

Por cierto, un dato que se paso mencionar en la radio es el caso de Escocia. Recientemente crearon su propio CEA, entre sus miembros hay dos premios Nobel de Economía. Economistas capacitados en argentina no faltan, si el gobierno quiere escucharlos y darles mas presencia, esta es una manera sencilla de hacerlo institucionalmente.

Acceda a aquí al dialogo con Roberto Cachanosky.

WP: Does Bitcoin Have the Right Monetary Rule?

The growing literature on Bitcoin offers little more than passing mentions to Bitcoin’s monetary rule. This is the topic of this short paper.

The growing literature on Bitcoin can be divided in two groups. One performs an economic analysis of Bitcoin focusing on its monetary characteristics. The other one looks takes a financial look at the price of Bitcoin. Interestingly, both of these groups have not given much more than passing comments to the problem whether or not Bitcoin has the right monetary rule. This paper argues that Bitcoin in particular, and cryptocurrencies in general, do not have a good monetary rule, and that this shortcoming seriously limits its prospect of becoming a well-stablished currency.

Download from SSRN.

Judeocristianismo, Civilización Occidental y Libertad: Ensayo sobre el origen esencialmente judeocristiano de la libertad en Occidente (Biblioteca IA nº 17) Versión Kindle

La Biblioteca del Instituto Acton edita un nuevo libro de Gabriel J. Zanotti en formato kindle, con prólogo de Jorge Eduardo Velarde Rosso.

La cultura actual en Occidente –ese Occidente cuyo sentido trataremos de desentrañar– se encuentra casi a la deriva. Las diversas posiciones post-modernas, como a su vez la Escuela de Frankfurt (que no es lo mismo) acusan a la “modernidad” de todos los males del mundo, confundiéndola con el Iluminismo, esto es, el proyecto de un Occidente secularizado en tanto separado de sus raíces religiosas. Las reacciones anti-modernas oscilan así entre un escepticismo post-moderno junto con nostalgias pre-modernas. Pero lo más terrible es que los cristianos, enfrentados también con ese mundo en verdad iluminista, oscilan entre versiones hoy moderadas de las teologías de la liberación, y nostalgias de antiguos regímenes cristianos que estarían eximidos de los supuestos males del capitalismo y las democracias actuales. Ambos grupos siguen siendo incapaces de ver una modernidad católica, que aunque no se haya dado históricamente, fue el ideal regulativo de los liberales católicos del s. XIX –Acton, Rosmini, Montalembert, Ozanam, Lacordaire, Dupanloup– donde la libertad de la persona frente a las monarquías ilimitadas, absolutas, siguió siendo el ideal que impulsa a diversos católicos actuales a luchar contra las democracias absolutas, el fascismo, el comunismo y todo tipo de sistemas totalitarios y autoritarios que hoy siguen cruelmente azotando y pisoteando a los seres humanos y a su consiguiente dignidad. Es la lucha intelectual permanente por un Occidente cristiano, un ideal tan radicalmente olvidado por católicos autoritarios como por fanáticos anticristianos secularistas.
Por más lejano que esto suene, en las actuales circunstancias históricas, este ideal, que presupone la armonía entre la razón y la fe, es la única salida que Occidente tiene para re-encontrar su camino y evitar su destrucción. La Iglesia como tal –a pesar de fuertes apariencias en contra, en la actualidad– no puede desaparecer porque las puertas del infierno no prevalecerán sobre ella. Pero las civilizaciones sí pueden hacerlo. Si en la eterna providencia de Dios está dispuesto un período de re-construcción, sólo en estas ideas podremos tener nuevamente una Civilización Occidental y por ende… Cristiana.

Para adquirirlo acceda aquí.

La manía de la reelección indefinida – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Afortunadamente el referendo del domingo 4 de febrero ha mostrado en Ecuador la firme decisión de sus ciudadanos por una mayoría abrumadora de los votantes de deshacerse de la manía reeleccionista de megalómanos que aspiran a no soltar el poder como es el caso de Rafael Correa.

En general, hoy en día el concepto de la democracia se ha degradado y apartado de la idea de los Giovanni Sartori contemporáneos, que sostienen que esa forma de gobierno consta de dos partes Una de fondo, cual es el respeto a los derechos de las minorías, y otra de forma, que consiste en el proceso electoral. A juzgar por el avance de los nacionalismos en Europa y nada menos que en Estados Unidos, la forma prima sobre el fondo, lo cual sigue empecinadamente en no pocos países latinoamericanos.

Como bien ha dicho Einstein, no se puede pretender resultados distintos aplicando las mismas recetas. Juan González Calderón consigna que los demócratas de los números ni de números entienden ya que parten de dos ecuaciones falsas: 50% más 1% igual a 100% y 50% menos 1% igual a 0%.

Es necesario repasar conceptos clave de Karl Popper quien ha destacado el error de la noción del «filósofo-rey» sugerida por Platón, para concluir que lo relevante es la fortaleza de las instituciones y no las personas que ocupan cargos que siempre con vocación mesiánica les parece que sus períodos instalados en el poder no son nunca suficientes para cumplir con sus planes. Recordemos la sentencia de Lord Acton en cuanto a que «el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente».

En gran medida la democracia hoy ha mutado por cleptocracia, es decir, el gobierno de ladrones de libertades, propiedades y sueños de vida.

El premio Nobel en Economía Friedrich Hayek ha propuesto en el tercer tomo de su Derecho, legislación y  libertad nuevos límites al Poder Legislativo y el jurista Bruno Leoni lo ha hecho para el Poder Judicial en La libertad y la ley. Por su parte, es de interés transcribir un pensamiento poco explorado de Montesquieu en El espíritu de las leyes aplicable al Poder Ejecutivo: «El sufragio por sorteo está en la índole de la democracia» con lo que se subraya la trascendencia de las instituciones y la poca importancia de lo hombres que ocupan cargos.

A esto habría que agregar el jugoso debate en la Asamblea Constituyente estadounidense que a sugerencia de Benjamin Franklin se debatió extensamente la posibilidad de contar con un triunvirato en el Ejecutivo al efecto de minimizar el poder presidencialista.

Desde luego que no necesariamente deben adoptarse esas sugerencias. Lo que sí resulta indispensable es pensar en límites adicionales para contener el poder político desbordado si no queremos que en nombre de la democracia se entierre el respeto recíproco. El caso de Suiza es interesante, donde la presidencia se rota anualmente en la Confederación sin que nadie recuerde los nombres de esos mandatarios.

Publicada originalmente en la edición impresa de El Cronista, jueves 8 de febrero de 2018.

¿Qué balance haremos en 2019 del gobierno de Macri?

Comparto esta nota de ayer publicada en El Cronista, que se complementa con la que compartí más temprano en el blog.

Haciendo futurología y proyectando la economía de estos dos años 2018-2019, nos preguntamos -a modo de balance- cómo terminaría Mauricio Macri su primer gobierno en el Ejecutivo Nacional y cuánto habrá podido avanzar en corregir los desequilibrios heredados. En qué ámbitos sería considerado exitoso, en cuáles hablaremos de inacción y en cuáles tendríamos problemas mayores.

Progresos

Comenzando por las buenas noticias, recordemos que una de las primeras medidas fue la quita del cepo cambiario, lo que permitió eliminar el dolar blue de la jerga habitual de los argentinos, habilitándonos a acceder a la compra de divisas, tanto para turismo como para importaciones. Esto permitió eliminar un cuello de botella sobre la producción industrial que estaba estancada.

Esto contribuyó a terminar con un estancamiento económico que duró todo el gobierno anterior (2011-2015), en el que la economía crecía un año para caer el siguiente, de acuerdo al ciclo político. Entre 2017 y 2019 se espera un crecimiento moderado y estable de entre 2 y 4 por ciento con mejoras en los niveles de consumo e inversión. Aquí jugará un rol fundamental la reforma laboral para reducir los obstáculos y los costos excesivos que hoy enfrentan las empresas para generar empleos y proyectos de inversión.

El fin del cepo cambiario permitió eliminar el dolar blue de la jerga habitual de los argentinos.

Si bien no podrán cumplir con las metas, sí podrán ofrecer datos que muestren una baja de la inflación desde el 41% registrado en 2016 hasta una tasa cercana al 15% en 2019. Los críticos dirán que la inflación en 2015 era menor al 41% señalado, pero esto no toma en cuenta la política monetaria expansiva de 2015 que genera un efecto rezago al año siguiente. Aquí hay que destacar, además, la polémica del dólar futuro que dejó la gestión de Alejandro Vanoli y sobre la que aun sigue dando explicaciones ante los Tribunales de Comodoro Py.

La baja en la inflación permitirá reducir la pobreza que alcanzaba el 31% en 2015, que alcanzó el 28% en 2017 y concluiría 2019 en torno al 25-26%, un nivel estructural que sólo podrá reducirse con ahorro e inversión y continuo crecimiento.

Juan José Aranguren, ministro de Energía

Un aspecto importante cuyo costo político no fue menor habrá sido terminar con el atraso tarifario, quitando subsidios a los servicios públicos. La política energética manejada por Juan Jose Aranguren será calificada como exitosa, además, por corregir el déficit de inversiones en infraestructura energética.

Por último, la Argentina habrá salido del aislamiento gracias a los esfuerzos del oficialismo por separarse de Irán y Venezuela y construir lazos con China y Occidente, buscando inversiones, desde luego, pero también fortaleciendo lazos políticos. No será considerada una cuestión menor que Argentina haya abandonado un largo default de su deuda pública, lo que le permitió volver a los mercados financieros y, entre otros aspectos, haya acumulado reservas internacionales para sostener a su debilitada moneda local.

Inacción

Donde difícilmente veamos avances significativos será en el frente fiscal. Si bien la quita y baja de retenciones a las exportaciones y la suba del mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias fueron un primer paso significativo, en materia de impuestos la reforma que aprobó el Congreso no plantea reducir la presión tributaria hasta después de 2020.

En materia de impuestos, la reforma que aprobó el Congreso no plantea reducir la presión tributaria hasta después de 2020.

En materia de gasto publico, si bien la quita de subsidios ya es y habrá sido significativa, hay y habrá otros incrementos que muestren que el gasto creció a una tasa similar a la inflación. La baja en subsidios económicos se compensó con suba en subsidios sociales.

Andrés Ibarra, ministro de Modernización

El sobreempleo público tuvo correcciones mínimas que fueron compensadas con otras contrataciones. Sostenerlo público durante estos cuatro años transformará un problema coyuntural en un problema estructural.

La apuesta de Mauricio Macri en todo su gobierno fue cuidar el empleo público e intentar reducir el deficit fiscal via mejoras en la recaudación tributaria. Si bien el Gobierno podrá mostrar cierto cumplimiento de sus metas fiscales (el déficit primario estará posiblemente debajo del 3%), también es importante notar que habrá mantenido el déficit financiero en un nivel similar al heredado. Las bajas del déficit primario habrán sido compensadas con subas en los intereses de deuda que tuvo como costo el gradualismo.

Aspectos negativos

El mayor costo del gradualismo es la acumulación de deuda pública. Argentina presentará a fines de 2019 un nivel de deuda preocupante y un déficit financiero que necesitará de un contexto macroeconómico global líquido que difícilmente se sostenga hasta 2020.

Bajar la inflación a un dígito seguirá siendo un difícil problema en el próximo gobierno si se continúa evitando la reforma ortodoxa

Federico Sturzenegger, presidente del BCRA

La heterodoxia en la política de desinflación que maneja Federico Sturzenegger dejará un arsenal de Lebac que extenderá el problema de la inflación por más tiempo del necesario. Bajar la inflación a un dígito seguirá siendo un difícil problema en el próximo gobierno si se continúa evitando la reforma ortodoxa.

Por último, los más de 30.000 millones de dólares que habrá recibido la Argentina cada año en forma de deuda pública alimentarán un atraso cambiario que representará un obstáculo más para el desarrollo de su actividad productiva. El déficit en cuenta corriente será una consecuencia obvia.

Quien esperaba observar en estos cuatro años una corrección de los desequilibrios macroeconómicos heredados, verá progresos importantes, pero parciales. Quien esperaba observar una reforma estructural de la economía, tendrá que seguir esperando.

La inflación no se detendrá hasta que no se usen herramientas más ortodoxas

Me entrevistaron una vez más en La Gaceta de Tucumán y conversamos sobre temas monetarios.

La suba de precios, el incremento del gasto público y el atraso cambiario siguen siendo las materias económicas pendientes de la gestión del presidente Mauricio Macri. Si bien el Gobierno intentó corregir el atraso, mostró mejoras en el resultado fiscal de 2017 (anunció una baja en el déficit primario, que no incluye deudas) y anunció que la inflación del año anterior fue prácticamente la mitad que la registrada en 2016, el rumbo económico espera señales de mayor estabilidad en la actividad. En una entrevista con LA GACETA, el doctor en Economía Adrián Ravier marca sus expectativas acerca de cómo evolucionarán estos tres componentes en lo que resta del año.

Aquí la nota completa.

SOBRE LA MONEDA Y LOS SISTEMAS BANCARIOS – Por Alberto Benegas Lynch (h)

El tema monetario es de gran importancia puesto que está indisolublemente atado a los patrimonios de la gente. Trastornos en  ese campo repercuten de inmediato en el nivel de vida de todos, muy especialmente de los más necesitados puesto que la característica central de esos barquinazos se traducen en consumo de capital, lo cual, a su turno, significan disminuciones en salarios e ingresos en términos reales.

Desde tiempo inmemorial los aparatos estatales se han querido apoderar del instrumento monetario al efecto de hacerse de recursos. Ningún gobierno en la historia de la humanidad a preservado el poder adquisitivo del dinero, siempre lo ha derretido. El premio Nobel en economía Friedrich Hayek fue un pionero contemporáneo en señalar la imperiosa necesidad de apartar a los gobiernos de la administración de la moneda, a lo cual han seguido numerosos autores, tema que en la actualidad ha producido una muy prolífica bibliografía. Hayek escribe que su esperanza estriba en que no ocurra con el dinero lo que sucedió con la inconveniente unión entre el poder y la religión que tardó siglos en percibirse los daños que provocaba esa unión. Del mismo modo, sigue diciendo Hayek que el dinero debe separarse cuanto antes de todo vestigio de contacto político y que la independencia de la banca central no hace más que trasladar los problemas a otro sector apoyado por el poder.

Otro premio Nobel también en economía, Milton Friedman, en su último trabajo sobre temas monetarios sostiene que “el dinero es un asunto demasiado importante como para dejarlo en manos de banqueros centrales”. Es cierto que Friedman antes sugería la implantación de una “regla monetaria” que analizamos  más abajo.

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El economista en la academia, la política y la consultoría

Se escucha con cierta frecuencia una broma hacia los economistas que afirma que si preguntamos a diez de ellos su opinión sobre un determinado problema, posiblemente tengamos once soluciones. ¿Por qué diferimos los economistas en nuestras recomendaciones de política económica? ¿Por qué en ocasiones tenemos más de una recomendación? ¿Carece esta ciencia joven de consensos científicos básicos?

Lo cierto es que la economía como ciencia ha desarrollado leyes sólidas que nos permiten enumerar cuantiosos consensos, pero cuando nos movemos hacia la recomendación de la política económica o ante un problema de políticas públicas los disensos son mayores.

“Por qué difieren los economistas en sus opiniones de política pública” es en definitiva un aspecto sociológico de la profesión que se ha debatido en numerosas oportunidades, pero el punto que quiero señalar aquí es que ganaríamos mucho los economistas, y con ello pienso que recuperaríamos parte del prestigio perdido de la profesión, si definiéramos con claridad los planos en los que trabajamos cuando hacemos nuestro análisis y nuestras recomendaciones. ¿A qué planos me refiero? Al plano del académico y al plano de la política.

Una anécdota que acostumbraba relatar Manuel Ayau, fundador y Rector de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala, puede ayudar a mostrar el punto. Ocurrió en la reunión anual de la Mont Pelerin Society en St. Andrews. Estaba exponiendo Milton Friedman sobre su estudio de la moneda y Enoch Powell, entonces miembro de la Cámara de los Comunes en Londres, le preguntó si en su exposición había tenido en cuenta los factores políticos, a lo que Friedman se apresuró a contestar por la afirmativa. Powell dijo: “Entonces su paper no me sirve, pensaba que recibiría reflexiones de un académico, déjenos a nosotros la negociación política”.

Hace unos meses el mismo Federico Sturzenegger, Presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), exclamaba ante la Asociación Argentina de Economía Política que se reunió en Bariloche que la profesión debía contribuir a los debates de políticas públicas. Muchos se defendieron explicando que no son escuchados, y cuando se los escucha se exclama que trabajan en una torre de marfil.

Me parece que la profesión del economista se encuentra desprestigiada o devaluada ante la opinión pública precisamente porque los especialistas desconocen su rol ante la sociedad. No es lo mismo el rol científico del economista que el rol del político. Me apresuro a señalar, incluso, que cuando un economista se viste de político –sea como funcionario o como representante de un partido político- deja de ser economista.

Trabajar en diversos planos sin explicitarlo ante la opinión pública nos expone a debates innecesarios que sólo comprometen los consensos que la profesión ha alcanzado.

El economista como académico o científico

Su lugar natural es la universidad y los congresos científicos. Investiga, estudia, alcanza un doctorado y dedica tiempo a la docencia. El científico trabaja con modelos que en muchos casos se abstraen de la realidad política y social que le acompaña. La teoría que desarrollan es en general abstracta, universal, aplicable a todo tiempo y lugar. Sus trabajos científicos, que a la vez intentan publicar en revistas especializadas, no se preocupan por aquello que la opinión pública puede digerir.

Y está bien que así sea, porque eso los distraería de lo más relevante que es contribuir al cuerpo teórico de la disciplina. Cuando el académico deja un momento la frontera del conocimiento y analiza la actualidad y sus problemas, tiene en general un enfoque diferente, porque su rol -inmerso en óptimos y utopías- lo conducen, en definitiva, a imaginar nuevos mundos posibles, correr el eje del debate.

El economista como político

El político no puede distanciarse de la opinión pública. Su éxito depende de la apreciación que la opinión pública ejerce sobre la política económica que define el gobierno. Bien hará el político en escuchar a los científicos y a los técnicos, pero no pueden darse el lujo de abstraerse de las cuestiones culturales, políticas y sociales que acompañan a su gobierno. Si así lo hiciera, fracasaría como político.

Si el economista que se viste de político está más enfocado en lo que la opinión pública puede digerir que en las conclusiones que obtiene de sus observaciones, mal rol jugará este como economista. Su objetividad estará limitada a un fin último superior que son las elecciones.

El economista como consultor

Mientras el académico educa a sus alumnos en el aula, el consultor hace lo propio con sus clientes y ante la prensa. Su alcance es lógicamente mayor y allí cabe su responsabilidad.

Su formación como economista, casi siempre complementado con estudios de posgrado, les permite aplicar la teoría económica, y si bien no contribuyen a expandir la frontera del conocimiento, son los que mejor entienden la coyuntura, además de intentar predecir escenarios futuros.

El consultor tampoco puede prescindir de la política, porque los escenarios futuros dependen de las decisiones que se toman en ese plano, pero en la medida que se mantiene independiente del gobierno y los partidos políticos, puede evaluar las políticas económicas con objetividad.

La profesión del economista en Argentina

En la Argentina, la opinión pública conoce nuestra profesión a través de los economistas que ocupan cargos en el poder político y los consultores que comparten columnas de opinión y son entrevistados por la prensa. Naturalmente, en esos espacios la economía está cargada de política, lo que en definitiva impide mostrar los consensos básicos que la profesión ha alcanzado en el plano científico.

No quiero negar con esto que existan amplios debates también en el mundo académico, pero ¿qué ciencia no los tiene?

Como cierre, creo necesaria una reflexión acerca de Cambiemos. Nada ansía más el Presidente que ser recordado como un estadista. Si eso desea, será mejor que escuche a aquellos economistas que pueden abstraerse de lo urgente y por un momento piense en aquello que es importante y estructural.

Publicado en El Cronista, miércoles 31 de enero de 2018.