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Acerca de Adrián Ravier

Adrian Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Profesor en la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín.

Reflexión de domingo: MÁS SOBRE KEYNES – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLMucho se ha escrito sobre John Maynard Keynes a favor y en contra, pero es de interés intentar una vez más indagar en aspectos centrales de su tesis al efecto de comprender el cometido con la mayor claridad posible.

En el capítulo 22 de su Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero Keynes resume su idea al escribir que “En conclusión, afirmo que el deber de ordenar el volumen actual de inversión no puede dejarse con garantías en manos de los particulares”.

En el capítulo 2 del segundo volumen de su Ensayos de persuasión afirma que “Estamos siendo castigados con una nueva enfermedad, cuyo nombre quizás aun no han oído algunos de los que me lean, pero de la que oirán mucho en los años venideros, es decir el paro tecnológico”. Este comentario sobre “la nueva enfermedad” pone de relieve la incomprensión de Keynes sobre el tema del desempleo.

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¿QUÉ TAN LEJOS ESTÁ LA ARGENTINA DEL MODELO ECONÓMICO CHILENO?

En numerosas oportunidades Mauricio Macri declaró su admiración hacia el modelo económico chileno. Alguna vez se lo reconoció a su par Michelle Bachelet, y otra vez exclamó que “sería bueno que los argentinos asimilaran la experiencia” trasandina. Es una hipótesis plausible que a nuestro Presidente le gustaría que Argentina convergiera en materia económica hacia el modelo chileno, alcanzando estabilidad monetaria, con un gobierno limitado a menos funciones y con una mayor apertura económica e inserción internacional. La convergencia, sin embargo, parece ser muy lejana, y los avances a lo largo de este 2016 parecen ser mínimos.

La admiración no sorprende cuando se analizan diversos indicadores. Existe cierta similitud al tomar el Producto Interno Bruto per cápita o el nivel de desempleo, pero las diferencias son notorias cuando se analiza el nivel de gasto público en relación al PIB (23 % Chile vs 45 % Argentina), déficit fiscal (2 % vs 7 %), el nivel de deuda sobre el PIB (17 % vs 60 %), Ranking Moodies (Aa3 vs B3), ubicación en el Ranking de competitividad (35 vs 106), lugar en el índice Doing business ó “hacer negocios” del Banco Mundial (48 vs 121), Indice de Precios al Consumidor  (4 % vs 40 %), nivel de exportaciones e importaciones en relación al PIB (30 % vs 12 %), además de mejores indicadores en las tasas de natalidad, mortalidad y esperanza de vida, por tomar una muestra.

Algunas de las medidas concretas que tomó este gobierno contribuyen en la convergencia de este modelo bajando la presión tributaria (se eliminaron y redujeron retenciones a las exportaciones y se incrementó el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias), buscando reducir la tasa de inflación (bajando el ritmo de crecimiento de la oferta monetaria) y tratando de incrementar la apertura económica y la inserción internacional (eliminando primero el cepo cambiario, restableciendo el diálogo con acreedores externos y devolviendo al país las relaciones internacionales que le fueron negadas por más de una década, incluyendo un acercamiento a la Alianza del Pacífico).

En donde no ha habido avances es en el frente fiscal. El siguiente recuadro puede ayudar a comprender el punto.

Argentina_Chile

La economía argentina presenta hoy un elevado nivel de gasto público. ¿Bajo qué criterio se puede sostener que es “elevado”? “Elevado”, si lo comparamos, por ejemplo con la recaudación tributaria, provocando un déficit fiscal que nos obliga a tener que acceder a otras fuentes de financiamiento. El kirchnerismo financió estos déficits emitiendo dinero, lo que generó un alto nivel de inflación, y también accediendo a tomar deuda interna a través de los fondos de pensiones existentes en ANSES, lo que complica el futuro previsional de la población económicamente activa.

El gobierno de Mauricio Macri ha negado una y otra vez que vaya a ocurrir un ajuste durante su gobierno, lo que se convalida al observar el tamaño del gasto público. En lo que sí hubo leves cambios, es en la forma de financiarlo. Como explicamos más arriba, eliminó retenciones y redujo el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias, lo que permitió reducir levemente la presión tributaria; también redujo el ritmo de monetización del déficit fiscal para bajar la inflación el próximo año; pero continúa tomando fondos de ANSES en forma de deuda interna y ha buscado y sigue buscando cubrir la brecha que queda a través de deuda externa.

Si esta solución prevalece, lógicamente será temporal y estará condenada al fracaso. Ningún país puede lograr sostener estos niveles de déficit tomando deuda externa. Vale recordar el desenlace del menemismo por seguir esta receta.

Lo que la economía argentina necesita es un fuerte ajuste fiscal que le permita reducir el porcentaje de empleo público del 20 % actual al 10 % que caracteriza a la media de la región, reduciendo también la presión tributaria que recae sobre las empresas y los consumidores a la mitad, continuando con la eliminación de diversos tributos, especialmente los más distorsivos . Por supuesto que alcanzar los niveles chilenos es algo lejano, pero sería deseable planificar un plan integral de transición hacia ese objetivo.

Los beneficios de la inmigración – Por Martín Krause [La Nación]

Publicado originalmente en La Nación, el lunes 15 de agosto de 2016.

El movimiento de personas a través de las fronteras genera debates en Europa y Estados Unidos; una mirada desapasionada a la luz de ciertos indicadores muestra que, pese a sus costos, se trata de un fenómeno en el que todos ganan.

Las migraciones se han convertido en un tema central de discusión en Europa. Más aún luego de los atentados terroristas ocurridos en Bélgica, Alemania y Francia, y del Brexit. También son motivo de debate en la campaña electoral en los Estados Unidos. Las imágenes de este fenómeno nos muestran situaciones dramáticas y esto ha ayudado a que se desaten todo tipo de pasiones sobre el asunto. Sin embargo, un análisis más profundo demuestra que el movimiento de personas, tal como el de bienes y capitales, trae beneficios muy superiores a los costos, aunque éstos puedan ser más visibles.

Los temas en discusión son muchos, y tienen que ver tanto con cuestiones de “derechos” como de los costos o beneficios que se generan y en quien recaen.

Lo primero es responder si existe un derecho a migrar. En general, todos estamos de acuerdo en que existe un derecho a la “salida” -aunque esto no se verifica en todos los casos, como en Corea del Norte o hasta hace poco en Cuba- y consideramos que poner barreras a esto es una violación del derecho a trasladarse que cada persona tiene. ¿Existe, sin embargo, un derecho a la entrada? Aquí el consenso es mucho menor y la constelación de opiniones que lo niegan va de un extremo al otro del espectro político-filosófico.

En principio, pareciera que una barrera a la inmigración violaría el derecho del ciudadano a “invitar” a un extranjero a su casa o a entrar en algún tipo de relación con él. Digamos que quiero contratar a un extranjero para que trabaje conmigo, ¿por qué no podría hacerlo? ¿No resulta violado mi derecho a establecer relaciones contractuales con quien desee?

Los contratos libres entre dos o más partes, sin embargo, pueden generar efectos “externos”, o externalidades. En este caso, sin embargo, todo daño que pueda ocasionarse por estas circunstancias no es en nada diferente al que pudieran causar contratos similares entre nativos, cuyas consecuencias han de ser asumidas.

Existen otros efectos “externos” que suelen plantearse como originados por la inmigración. Uno de ellos es la cuestión de si la inmigración perjudica al empleo local.

Según una encuesta de Gallup, un 58% de los residentes de países de altos ingresos señalan que los inmigrantes ocupan empleos que esos mismos residentes no desean ocupar, y un 18% afirma lo opuesto. Esto mismo se repite en los diez principales países receptores de inmigrantes.

Un estudio de la OCDE (2014) informa que en los 10 años hasta 2012 los inmigrantes representaron un 47% del aumento de la fuerza laboral en los Estados Unidos y un 70% en Europa, y que representaron alrededor de un cuarto de todos los ingresos en las ocupaciones que más han declinado en los Estados Unidos (28%) y Europa (24%), básicamente operarios; ocuparon así funciones que, como lo confirma la encuesta, no son consideradas atractivos por los locales.

Un informe del Banco Mundial de 2005 encontró que si los 30 países de la OCDE permitieran un crecimiento del 3% en el tamaño de su fuerza laboral a través de reducir las restricciones a la inmigración, los beneficios para los ciudadanos de los países pobres serían de unos US$ 300.000 millones. Esto es US$ 230.000 millones más que la ayuda internacional que estos países destinan a los países pobres. Si hubiera fronteras abiertas por completo se duplicaría el PIB mundial en pocas décadas, virtualmente eliminando la pobreza global.

Pero no terminan aquí los debates que genera este complejo problema.

¿Son los inmigrantes una carga fiscal? El estudio de la OCDE sugiere que el impacto de olas sucesivas de migración en los últimos 50 años hacia los países más desarrollados es en promedio cercano a cero, rara vez excediendo 0,5% del PIB, tanto sea en términos positivos como negativos. El impacto es mayor en Suiza y Luxemburgo, donde los inmigrantes proveen un beneficio neto estimado de cerca de 2% del PIB a las finanzas públicas. “Contrariamente a la percepción general -dice el estudio-, los inmigrantes con baja educación tienen una posición fiscal [la diferencia entre sus contribuciones y los beneficios que reciben] mejor que sus pares locales. Y cuando los inmigrantes tienen una posición fiscal menos favorable, no es por tener una mayor dependencia de los beneficios sociales sino porque tienen a menudo salarios más bajos y tienden, entonces, a pagar menos”.

¿Pueden los inmigrantes trastrocar la cultura local? La existencia de barrios enteros en algunas ciudades europeas y norteamericanas hace temer que esto ocurra, pero de ahí a afirmar que sea posible existe un largo trecho. La cultura occidental, la de los países que más inmigración reciben, es la que les permitió desarrollar las instituciones que permitieron su crecimiento y riqueza. Si han deteriorado sus instituciones ha sido más por modificaciones culturales propias que importadas a través de inmigrantes. Después de todo, las grandes ideologías totalitarias del siglo XX, que causaron estragos y catástrofes en todo el mundo son de origen europeo, no importadas por los inmigrantes. Argumentos similares pueden desarrollarse en relación con el temor que ingresen inmigrantes que cometerán crímenes. La evidencia empírica muestra la tasa de criminalidad de los inmigrantes no es superior a la de los locales, y el argumento se puede extender a todo tipo de migración interna o a la existencia de criminales en los barrios informales, pese a que sean nacionales.

¿Los que se van perjudican a los que se quedan? Este no es, en realidad, un tema de debate, sino la consideración de un hecho que debe ser tenido en cuenta. La llegada de los migrantes, tanto refugiados como laborales, acerca a quienes provienen de sociedades con baja productividad debido a la escasez de capital invertido a otras donde su productividad es mucho mayor. Esto les genera ingresos muy superiores a los de los lugares de origen, siendo éste uno de los principales incentivos para emigrar. Y esos mayores ingresos se han convertido en el programa de ayuda más importante y con mayor sustento moral que pueda imaginarse: las remesas.

El Banco Mundial estima que las remesas en 2015 alcanzaron la suma de US$ 588.199 millones, unas cuatro veces más que toda la ayuda internacional. Para algunos países se han convertido en su principal ingreso. Por ejemplo, las remesas son un 41,7% del PIB de Tayikistán y un 29,9% del de Nepal. En América latina, significan el 22,4% del PIB de Haití, el 17,8% del de Honduras y 16,8% en el caso de El Salvador.

Lentamente, se produce en el mundo un proceso de competencia entre las distintas jurisdicciones de la que la salida y entrada de migrantes es un efecto y un indicador. La calidad institucional es un elemento fundamental en esa competencia y pone presión sobre los países, porque aquellos con buena calidad atraen recursos y los de peor calidad los expulsan, como a los migrantes. Parece haber una tendencia hacia una mejora de esa calidad institucional, aunque muchos eventos presentes o de un pasado cercano generan ciertas dudas y retrocesos. Es un proceso impulsado por esa competencia. En el pasado, ésta tenía un contenido básicamente militar; con la llegada del capitalismo y la globalización es esencialmente comercial y económica. Aunque, como vemos, la primera no ha dejado de estar presente: los refugiados son el resultado de la competencia militar; los migrantes, de la económica.

Cerrar las puertas a ambos limita esa competencia y crea un riesgo: el reemplazo de la competencia económica por la militar. Por cierto, el proceso no está exento de costos, pero podemos razonablemente esperar que continúe ejerciendo presión para lograr una mejora institucional en los países donde hoy no existe y mejoren así las oportunidades de progreso para sus habitantes.

Profesor de Economía, Universidad de Buenos Aires

Programa completo del VI Congreso Internacional «La Escuela Austríaca de Economía en el Siglo XXI»

Header AEEl 22, 23 y 24 de agosto, en Rosario, tendremos tres días llenos de actividades, presentaciones, conferencias, workshops, seminarios y mucho más. Hacé click aquí para descargar el Programa del VI Congreso Internacional “La Escuela Austríaca de Economía en el Siglo XXI”. ¡Va a ser el Evento del Año!

Ver el Programa.

ECONOMÍA Y DERECHO: DOS LADOS DEL MISMO ASUNTO – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLResulta sumamente curioso cuando hay quienes se dicen liberales en cuanto a los marcos institucionales al tiempo que se definen como estatistas en economía. Esto constituye una flagrante contradicción. Los marcos institucionales son el continente, mientras que la economía es parte medular del contendido.

¿Qué sentido tiene pronunciarse por la libertad en el continente si será conculcada en el contenido? ¿Qué sentido tiene sostener que se es libre en derecho cuando no se puede disponer de los suyo en las acciones cotidianas? ¿Para que otra cosa es el establecimiento de las garantías del continente si no es precisamente para proteger el contenido?

La médula del continente reside en la protección de la propiedad privada que comienza con el propio cuerpo, sigue con la expresión del propio pensamiento y finaliza con el uso y la disposición de lo adquirido legítimamente por cada cual. Declamar sobre las libertades individuales en declaraciones altisonantes, orales y escritas en pomposos documentos de nada valen si no se concretan en la protección de las acciones diarias para que cada uno haga lo que le plazca con lo suyo siempre y cuando no se lesiones iguales derechos de otros.

Afortunadamente en muchos de los recintos universitarios del momento en Latinoamérica se ha incorporado la tradición anglosajona conocida como Law and Economics que si bien tiene diversas vertientes apunta a mostrar la íntima relación entre las dos áreas. Antes era común que se trataran como departamentos completamente separados, ahora en cambio se comprende que es indispensable que el abogado debe compenetrarse del proceso de mercado para poder manifestarse con rigor sobre marcos institucionales que comprenden de modo principal sus resoluciones y, asimismo, el economista no puede desconocer el significado vital para su profesión del derecho que rodea y protege la actividad económica.

Antes aquella separación tajante perjudicaba grandemente a las dos profesiones en lugar de comprender su estrecha vinculación que, nuevamente reiteramos, se refiere al continente y al contenido respectivamente. Hace años cuando fui el primer  no-abogado que ganó un concurso como profesor titular en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, uno de los miembros del claustro me dijo que no compartía esa designación mía por concurso porque la economía en esa casa de estudios la debía impartir un abogado. Frente a esa manifestación corporativa le pregunté si en el supuesto que hubiera que dictar una cátedra de derecho constitucional en una Facultad de Química la debía dictar un abogado o un químico a lo que sorpresivamente me respondió que “naturalmente” lo debía hacer un químico (!). Este es un caso de extrema insensatez pero era habitual aquella incomunicación (y en no pocos casos lamentablemente lo sigue siendo), pero conviene insistir en la imposibilidad de escindir el derecho y la economía al efecto de minimizar las respectivas incomprensiones que se traducen en daños irreparables en el nivel de vida de la gente que sufre los embates de una economía desquiciada en manos de legisladores que en definitiva destrozan marcos institucionales civilizados.

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Larry White sobre banca libre [video traducido al español]

Lawrence H. White comenta sobre las propiedades reguladoras de la banca libre, descritas en las obras: The Rationale of Central Banking, de Vera Smith y Free Banking in Britain, de su propia autoría, en donde se plantean los beneficios de este sistema que permite alcanzar una mayor eficiencia dado que se basa en las regulaciones de libre mercado, en contraposición a las políticas de la banca central, las que generalmente por responder a intereses particulares, no mantienen un equilibrio entre las reservas y los depósitos; además de provocar aumento de la masa monetaria entre otros. Asimismo, debate los argumentos que generalmente se hacen en contra de la banca libre los cuales son: insolvencia, pánicos y corridas bancarias.

Reflexión de domingo: «PENSAMIENTOS SOBRE LA SUERTE» – Alberto Benegas Lynch (h)

ABLDe entrada consigno que no hay tal cosa como suerte propiamente dicha ya que los sucesos son consecuencia de nexos causales o razones que los provocaron. Incluso el resultado de tirar los dados no es debido a la suerte sino que deriva del peso de los mismos, la fuerza con que fueron arrojados, el roce del paño y demás elementos físicos presentes.

Cuando alguien dice que tuvo suerte de encontrarse con fulano o mengano, en verdad es porque el sujeto en cuestión no previó los procesos anteriores al encuentro que inevitablemente lo produjeron.

En esta misma línea argumental, en rigor no es pertinente aludir a la casualidad puesto que se trata de causalidad en el campo de la física o la biología y las razones o motivos en el campo de las ciencias sociales.

Es en un sentido coloquial que se afirma que uno tuvo suerte de haber nacido en el seno de la familia que lo hizo, la salud que tiene, el trabajo que obtuvo, el cónyuge con quien convive, los hijos que tuvo y así sucesivamente, pero como queda dicho, no es suerte en el sentido estricto del vocablo que no tiene lugar nunca bajo ninguna circunstancia, tampoco se trata del azar o la fortuna como equivalentes de la suerte.

A continuación dedicaremos algún espacio a una obra especialmente pertinente para el tema que aquí abordamos, pero antes es conveniente siquiera mencionar el aspecto central de lo que se conoce como nuestro destino. Si hemos comprendido que los seres humanos no somos solo kilos de protoplasma, no somos loros determinados, sino que contamos con estados de conciencia, mente o psique y, por ende, de libre albedrío para que tenga sentido el razonamiento, las ideas autogeneradas, la responsabilidad individual, la moral y la propia libertad, si hemos comprendido esto decimos, concluimos que cada uno de nosotros forjamos nuestro propio destino en el ámbito de lo que hace a nuestras decisiones, lo cual, claro está, no quiere decir que seamos adivinos respecto a sucesos futuros que desconocemos por completo. La incertidumbre constituye un rasgo que nos envuelve.

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EL MOTOR DE LA INNOVACIÓN ES EL LIBRE MERCADO – Informe del IJM

El-Estado-emprendedor1El Instituto Juan de Mariana publica el informe Mitos y Realidades del Estado emprendedor: ¿realmente es el Estado el impulsor de la investigación básica y la innovación?, en el que se pone en tela de juicio las tesis de la economista italiana Mariana Mazzucato, quien otorga al Estado un papel capital en la innovación y el emprendimiento y aboga, en consecuencia, por una planificación estatal en este capítulo.

Acceda aquí a más información sobre el libro.

Acceda aquí al informe completo del IJM.

Acceda aquí a la nota de prensa que sintetiza el informe.

 

El plan de Hayek para un dinero privado – Por Robert P. Murphy

HayekEl economista austriaco más famoso es el premio Nobel de 1974, Friedrich Hayek. Debido a sus opiniones moderadas excusando las intervenciones estatales en diversas circunstancias, los rothbardianos radicales tienden a considerar a Hayek como poco puro en muchos aspectos.

Sin embargo, un área en la que Hayek es ciertamente más radical (¡aunque quizá no tenga razón!) que incluso Murray Rothbard, es en instituciones monetarias, como detalla en su fascinante panfleto (1978), La desnacionalización del dinero.

En lo que se refiere al manejo del dinero de los mercados libres, la discusión austriaca habitual trata de la banca de reserva fraccionaria (BRF). Algunos piensan que la BRF es perfectamente legítima (mientras los bancos no reciban privilegios especiales del gobierno), mientras que otros la consideran de por sí fraudulenta. Pero ambos grupos están de acuerdo en que el dinero fiduciario es una creación horrible del Estado y en que el mercado libre siempre establecería un producto (como el oro) como dinero base subyacente.

Ya que muchos de los participantes en el debate de la BRF son mucho más radicales que Hayek en la mayoría de los asuntos políticos, es bastante sorprendente que la propuesta de Hayek reclame monedas fiduciarias en competencia y emitidas privadamente. Esto es, Hayek propone que empresas individuales emitan pedazos de papel que no están respaldados por ningún producto o bien de consumo. En cierto modo, Hayek quiere privatizar la banca central.

Como puede imaginar el lector, esta propuesta sorprende a casi todos (incluso a austriacos modernos) como algo absurdo; nos ocuparemos luego de algunas de las objeciones principales. Pero en parte debido a este rechazo casi unánime y en parte porque el análisis es en todo caso instructivo, intentaremos en este artículo dar al alegato de Hayek la mejor defensa posible.

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Pérdidas y ganancias – Ludwig von Mises

Mises[Este trabajo se preparó para la reunión de la Sociedad Mont Pèlerin en Beauvallon, Francia, del 9 al 16 de septiembre de 1951. Está incluido en Planning for Freedom (South Holland, Ill.: Libertarian Press, 1952)]

En el sistema capitalista de organización económica de la sociedad, los empresarios determinan el curso de la producción. En la ejecución de esta función están incondicional y totalmente sujetos a la soberanía del público comprador, los consumidores. Si no producen de la forma más barata y mejor posible esos pro-ductos que los consumidores están reclamando más urgentemente, sufren pérdidas y finalmente son eliminados de su posición empresarial. Otros hombres que sepan cómo atender mejor a los con-sumidores los reemplazan.

En este pequeño libro, Mises repasa los fundamentos del capitalismo, y las ventajes de este sistema por sobre otros que prevalecieron en el pasado.

GANANCIAS Y PÉRDIDAS. Acceda a pdf.