Reflexión de domingo: «LA TRADUCCIÓN ES CLAVE» – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLCuando fui rector de ESEADE durante veintitrés años también fui director de Libertas, la revista académica de esa casa de estudios en cuya faena me percaté más claramente de la importancia medular de la buena traducción de textos. Recuerdo que cuando seleccionaba traductores/as aparecían personajes exhibiendo tarjetas donde se consignaba esa profesión en una tipografía más o menos llamativa pero al inquirir cual era la especialidad, en la mayor parte de los casos respondían que podían hacer el trabajo en cualquier rama del conocimiento, lo cual resultaba suficiente para descartar al postulante de marras.

Con mucha razón Victoria Ocampo escribió que “no puede traducirse a puro golpe de diccionario” ya que la traducción literal desfigura y degrada el texto. Se trata de estar muy imbuido no solo del área en cuestión sino de contar con riqueza gramatical y gran capacidad de reflejos y flexibilidad cortical para adaptarse a los más diversos escritos que exigen mucha gimnasia en la pluma. De lo contrario se asesina el texto, tal como comprobamos en infinidad de casos. Es un lugar groseramente común el repetir aquello de traduttore-traditore para resaltar la dificultad de ese trabajo.

Por supuesto que no se trata de dar rienda suelta a la imaginación, sino de ajustarse a lo que escribe el autor que se quiere traducir. Para justificar el aserto no hace falta más que atender ciertos títulos de producciones cinematográficas, obras de teatro y libros cuyos títulos nada tienen que ver con el original.

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POR QUÉ ESTAMOS GANANDO: ENTREVISTA A JOSEPH SALERNO

EA IIJoseph Salerno, profesor de economía en la Pace University, es una figura importante en el actual crecimiento de la Escuela Austríaca. Ha sido pionero en muchos campos, incluyendo la teoría económica, sistemas comparativos, historia del pensamiento y la economía de guerra. Después del fallecimiento de Murray N. Rothbard en 1995, Salerno se hizo cargo de la dirección del Review of Austrian Economics, junto a Hans-Hermann Hoppe y Walter Block. Actualmente es editor de la exitosa revista ilustrada The Quaterly Journal of Austrian Economics. Fue entrevistado por el equipo de la Austrian Economic Newsletter en la Mises University de 1996, la conferencia de verano del Ludwig von Mises Institute en la Universidad de Auburn, Alabama, Estados Unidos.

AEN: ¿Cuál es su opinión del estado actual de la economía Austríaca?

SALERNO: ¿Cómo puede alguien estar en la Mises University y no sentirse eufórico? Este es mi octavo año. Los estudiantes son más apasionados e instruidos que nunca. Tenemos de todos los niveles, en todos los campos y muchos países están representados. Muchos alumnos han venido por recomendación de sus profesores, quienes han concurrido en el pasado. Por lo tanto, ahora estamos trabajando con la segunda, y, a veces, con la tercera generación de alumnos.

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Acerca del federalismo fiscal – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLEn lugar de seguir con los archiconocidos y reiterados forcejeos entre gobernadores de provincias y el ejecutivo nacional, debería apuntarse a un federalismo institucionalizado y eliminar de una buena vez el caudillaje implícito en el centralismo desde tiempos inmemoriales.

Para lograr un genuino federalismo debieran prorratearse todos los gastos a las provincias excepto los vinculados a relaciones exteriores y defensa, junto a la capacidad tributaria. A partir de ese momento cada gobierno provincial estará incentivado a recortar el gasto a los efectos de poder reducir la presión impositiva para que, por una parte, la gente no se mude a una provincia más respetuosa con el fruto de su trabajo y, por otra, para atraer inversiones.

Este proceso de competencia fiscal constituye un eje central del federalismo tal como lo han señalado los Padres Fundadores en el siglo XVIII en Estados Unidos de donde copiaron las naciones libres el esquema federal (hoy lamentablemente en gran medida abandonado en ese país que se ha dejado arrastrar por las fuerzas centrípetas a favor del gobierno nacional).

Originalmente los denominados antifederalistas estadounidenses, quienes paradójicamente eran en esa época más federalistas que sus oponentes circunstanciales, han subrayado la herramienta potente que significa la defensa de las libertades individuales a través de la descentralización del poder político y, en este caso, no solo en materia fiscal sino en temas legislativos / administrativos en general.

Gottfried Dietze en su obra sobre el federalismo considera que la descentralización tributaria y su contrapartida del gasto público constituyen la quintaesencia del sistema republicano y un camino eficiente en la gestión.

En realidad el único sentido de la división del globo terráqueo en naciones y las respectivas fronteras es para evitar los abusos de un gobierno universal. No es para la sandez de vivir con lo nuestro como los trogloditas, sino para preservar el derecho de las personas, lo cual se acentúa en la medida en que dentro de cada nación, el poder, a su vez, se fracciona en provincias y éstas a su vez en municipalidades.

Por otra parte, el concepto de coparticipación argentina está mal parida desde hace mucho tiempo. Son las provincias las que debieran coparticipar al gobierno nacional y no al revés. Son las provincias las que constituyen la nación y no es que el gobierno central da lugar a las estructuras provinciales.

En este contexto de buscar incentivos fuertes para aplacar los atropellos del Leviatán, es pertinente destacar lo impropio que significa aludir al Estado ausente cuando la herencia recibida consiste en un aparato estatal presente hasta en los vericuetos más íntimos en las vidas y haciendas de las personas que deben entregar forzosamente el fruto de sus trabajos desde enero a agosto de cada año para financiar la voracidad fiscal. En todo caso está ausente de su misión específica de garantizar la libertad de cada cual y está muy presente en muchas actividades dignas de la mafia.

Publicado originalmente en la edición impresa de El Cronista, el 2 de febrero de 2016.

UN MACROECONOMISTA AUSTRÍACO: ENTREVISTA A ROGER W. GARRISON

La_EA_desde_AdentroRoger W. Garrison es profesor de economía en la Auburn University y autor de Tiempo y Dinero: La Macroeconomía de la Estructura del Capital (Unión Editorial, 2005, versión original en inglés en Routledge, 2001). Ha sido uno de los principales contribuyentes a la emergente literatura de la teoría macroeconómica austríaca, y en particular, de la teoría austríaca del ciclo económico. Es profesor visitante del Ludwig von Mises Institute y ha escrito para el Quarterly Journal of Austrian Economics y el Review of Austrian Economics.

AEN: ¿Qué fue lo que lo motivó a creer que necesitamos una exposición gráfica de la macroeconomía austríaca?

GARRISON: Mientras realizaba mis estudios de post-grado, estaba constantemente supeditado a la versión ISLM del Keynesianismo. Recuerdo vivamente un intercambio que tuve con mi hermano en el cual le expliqué cómo los Keynesianos tenían este modelo de interrelaciones que dominaba los libros de texto. Los estudiantes lo aprendían y entonces tenían una gran confianza en que era correcto. Eso me molestaba. Mi hermano, que es diseñador gráfico, me preguntaba si los austríacos tenían algún modelo alternativo, y tuve que decir que no.

Así que comencé a trabajar en uno. Mi primer intento por construir un modelo se basó fuertemente en La Teoría del Dinero y Del Crédito de Mises. Terminé de armarlo en 1973, y se publicó en 1978. Mis gráficos eran tridimensionales: en un plano representé la visión austríaca y en otro plano ortogonal, la visión Keynesiana. Esta construcción me permitió mostrar las conexiones esenciales entre las dos visiones. Mi profesor, que era un Marxista-Institucionalista, me otorgó una alta calificación, probablemente basado en su teoría del valor trabajo. Más tarde, me invitó a presentarlo en un encuentro profesional en Chicago.

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