¿QUÉ AGREGAN LA FENOMONOLOGÍA Y LA HERMENÉUTICA AL DEBATE SOBRE LAS MATEMÁTICAS EN ECONOMÍA?

Buenos Aires, Setiembre de 2016.

Gabriel Zanotti. (2016). ¿Qué agregan la fenomenología y la hermenéutica al debate sobre las matemáticas en economía?. En Libertad y convicciones. Ensayos en honor al Dr. Juan Carlos Cachanosky (221-232). Guatemala/Miami: Editorial Episteme.

  1. Introducción.

En su libro y tesis doctoral sobre las matemáticas y la economía[1], Juan Carlos Cachanosky sostiene razones matemáticas para una crítica del uso y abuso extendido de las matemáticas en la ciencia económica. En resumen, demuestra que no necesariamente el lenguaje matemático es más claro que el lenguaje semántico en prosa[2], que no necesariamente es más riguroso[3], que no necesariamente es más consistente[4]. Es más, él me diría que lo estoy expresando mal. Que dado que el objeto de estudio de la ciencia económica, a saber, la acción humana intencional en el mercado como proceso, no puede ser expresado por la matemática, entonces todo intento al respecto es menos preciso, menos riguroso y menos consistente que lo contrario.

Hay que destacar que hemos dicho “en el mercado como proceso”, porque Cachanosky también demuestra que la economía matemática sí es el lenguaje ideal para los modelos de competencia perfecta y sus hipótesis ad hoc[5], pero no precisamente para el mercado como proceso. En eso viene bien recordar a Israel Kirzner: el conocimiento disperso en el proceso de mercado no es un costo cuyas pérdidas se puedan calcular[6]. Es una ignorancia ignorada que precisamente por ignorada no se puede introducir como variable en un modelo matemático[7].

Ahora bien, esto en cuanto al debate intra-matemático. Pero otra cuestión, creemos que decisiva, es qué tienen que aportar la fenomenología de Husserl y la hermenéutica de Gadamer a esta cuestión.

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LAS MATEMÁTICAS Y LA ECONOMÍA – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLNo parece necesario insistir en la enorme utilidad de las matemáticas pero en esta nota intentamos destacar los problemas al aplicarlas a campos que estimamos no corresponden. En realidad esto ocurre con todos los instrumentos, aun siendo muy fértiles en algunos territorios no lo son en otros. Para poner un ejemplo un tanto trivial, sabemos que la tenaza es una herramienta necesaria para algunas faenas pero no es recomendable para extraer una muela y así sucesivamente.

Pienso que un buen resumen de lo que consideraremos brevemente aquí puede ilustrarse con lo que escribe Wilhelm Röpke (en A Human Economy. The Social Framework of the Free Society): “Cuando uno trata de leer un journal de economía en estos días, frecuentemente uno se pregunta si no ha tomado inadvertidamente un journal de química o de hidráulica […] Los asuntos cruciales en economía son tan matemáticamente abordables como una carta de amor o la celebración de Navidad […] Tras los agregados pseudo-mecánicos hay gente individual, son sus pensamientos y juicios de valor […] No sorprende la cadena de derrotas humillantes que han sufrido las profecías econométricas. Lo que es sorprendente es la negativa de los derrotados a admitir la derrota y aprender una mayor modestia”. 

Paul Painlevé explica (en “The Place of Mathematical Reasoning in Economics”) que las matemáticas puras o aplicadas implican medición lo cual naturalmente requiere unidad de medida, requiere constantes, situación que no tiene lugar en el ámbito de la ciencia económica que se basa en la subjetividad del valor. El precio expresa el intercambio de estructuras valorativas cruzadas entre comprador y vendedor, no mide el valor. Incluso el signo igual es improcedente: si se observa que en el mercado se paga 10 pesos por una manzana no quiere decir que una manzana sea igual a 10 pesos puesto que si fuera así no habría transacción. El valor de los 10 pesos y de la manzana no son iguales para el comprador y para en vendedor, más aun son necesariamente distintos: el comprador evalúa en menos los 10 pesos que la manzana y el vendedor estima estos valores en sentido opuesto.

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Los chistes de economistas sobre sí mismos

EscuderoGeneralmente no reeditamos notas de los diarios en este blog, pero me parece que esta columna de Walter Sosa Escudero en La Nación vale la pena.

Los chistes de profesiones se basan en exagerar alguno de sus peores hábitos. Así, los abogados son caricaturizados como viles negociadores, los físicos como socialmente inadaptados (como en la genial serie The Big Bang Theory) y los artistas como esnobs. ¿Y por casa cómo andamos? Los economistas pronosticamos muy mal ,tanto que la economía “se inventó para que la meteorología parezca exacta”. Solemos discrepar en forma considerable en cualquier tópico -dicen que diez economistas tienen once opiniones diferentes- o confiamos inocentemente en modelos absurdos (un economista busca las llaves junto a un farol y no a dos cuadras donde las perdió, “porque debajo del farol hay mejor luz”).

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“La [economía] matemática no es ciencia”, concluye Paul Romer

Leopoldo Ferfusson, en el blog Foco económico, reabre un viejo debate por el que los austriacos han luchado durante décadas. No se trata de criticar el uso de la matemática en economía, sino el abuso de la matemática en economía, lo que hoy domina entre los profesionals de nuestra ciencia.

Fergusson referencia un trabajo reciente de Paul Romer en el que éste manifiesta preocupación “de que los eruditos usan las matemáticas (y, a veces abusan de ellas) no como una herramienta para explorar las abstracciones e  investigar rigurosamente las respuestas a las preguntas pertinentes, sino como una manera de disfrazar como ciencia una defensa de sus teorías preferidas. Estemathiness’ [o abuso de la matemática], temo, puede ser tan frecuente que el mercado de las ideas puede colapsar: será imposible separar el ‘mathiness’ de la teoría matemática.

Romer concluye:

Quedará sólomathiness’. Valdrá poco la pena, pero el costo de producirla es bajo, por lo que podría sobrevivir como entretenimiento (…) La presentación de un modelo es como hacer un truco de cartas. Todo el mundo sabe que habrá un poco de juego de manos. (…) Tal vez nuestras leyes serán pronto como las de magia profesional; será de mala educación, tal vez incluso una violación ética, revelar cómo funciona el truco de alguien.

Es curioso que algunas veces las ideas viejas y conocidas, sólo se vuelven relevantes en boca de figuras reconocidas del pensamiento económico. Ya pasó antes con las “asimetrías de información” en boca de Stiglitz, o hace poco con el desarrollo de las “expectativas racionales heterogéneas”. De cualquier forma, este reconocimiento de Romer le hace mucho bien a la ciencia económica, pues le ha dado voz a miles de economistas heterodoxos que vienen señalando este punto hace décadas.