Por qué no baja la tasa de inflación – Por Roberto Cachanosky

La batalla contra la inflación va a ser uno de los grandes desafíos de 2018. Si bien el Gobierno muestra que la inflación bajó del 45% anual en 2016 al 24% actual, lo cierto es que en ese punto hay un truco estadístico. Como dice Mancur Olson en su libro Auge y Decadencia de las Naciones: «Hoy en día los economistas disponemos de tal herramental matemático, estadístico y econométrico que podemos torturar los números hasta que confiesen lo que queremos».

Si uno observa la evolución del IPC de los últimos cinco meses puede advertir que la inflación no está bajando, sino que se mantiene estancada en torno al 24% anual aproximadamente.

Seguir leyendo en Infobae.

Del estancamiento a la búsqueda de un crecimiento sostenido [La Gaceta de Tucumán]

Fui entrevistado para La Gaceta de Tucumán junto a otros economistas para analizar los dos años de gestión de Macri.

Mauricio Macri asumió la Presidencia el 10 de diciembre de 2015 y su equipo económico inició un conjunto de políticas de shock en los primeros 30 días de gobierno, opina por su parte, el economista Adrián Ravier. “Tras estas medidas iniciales, el equipo económico optó por un gradualismo novedoso para la política económica argentina, aunque en algunas áreas hubo inacción”, observa.

A su criterio, la mayor deuda pendiente del gobierno se encuentra en el campo fiscal, donde no hubo baja del gasto público, ni del déficit fiscal. “Es cierto que los gastos en subsidios se vieron recortados, pero esas bajas se compensaron con otras alzas, como por ejemplo, las subas en jubilaciones y pensiones que el Ejecutivo debió reconocer tras el fallo de la Corte Suprema”, puntualiza.

Ravier indica que la apuesta por mantener el crecimiento vía mayor inversión resulta plausible para 2018-2019, pero el déficit fiscal y de cuenta corriente seguirán presionando por un mayor nivel de deuda que atenta contra la sostenibilidad del modelo económico.

Aquí la nota completa.

Infobae: El Plan Económico de Cambiemos Descansa en un Acto de Fe

El plan económico de Cambiemos descansa en la expectativa (acto de Fe) de que la economía crecerá fuertemente y sin sobresaltos por un largo periodo de tiempo.

¿Por qué, si la economía parece estar encaminándose, son varios los economistas que siguen preocupados por el lento gradualismo económico del Gobierno? Sube la industria, sube la construcción, suben las reservas, baja la inflación, etcétera. ¿Acaso los resultados no le dan la razón al Gobierno? El problema no es sólo si los indicadores económicos están dando bien hoy, sino si el modelo económico converge o no a un equilibrio macroeconómico. No es claro que el modelo converja a equilibrio, y el Gobierno parece que no lo nota o no le importa.

Seguir leyendo en Infobae.

Sturzenegger y los académicos en Argentina

El pasado 17 de noviembre, el presidente del Banco Central de Argentina dio un discurso en la reunión anual en la AAEP que genero ciertas reacciones encontradas. En su discurso, le pide a los economistas, especialmente a los académicos, que se involucren mas en el debate de política económica en Argentina. O que su participación sea mas visible. En principio es difícil estar en desacuerdo con Sturzenegger. Argentina sufre de problemas económicos crónicos, no le corresponde acaso a los economistas ofrecer sus puntos de vista? Si los economistas no se interiorizan en la política económica del país, quien va a ocupar su lugar? Es como si los médicos de un pueblo con una enfermedad crónica se rehusasen a atender pacientes porque solo les interesa el trabajo «científico» de laboratorio y publicar sus papers.

Sigue leyendo

Esta bajando el gasto publico en Argentina?

El tamaño del estado en Argentina, en términos de gasto publico, no es sostenible. Desde el gobierno de Cambiemos se haafirmado que el gasto publico esta bajando. No siempre se aclara si esto es en términos reales o de PBI. Sin embargo no parece ser ninguno de estos dos casos.

Primero, el siguiente grafico muestra la evolución del gasto corriente sobre el PBI. El gasto corriente deja de lado dos componentes, el gasto en capital y el pago de intereses. Se aprecia que el kirchnerismo ha dejado un nivel de gasto (respecto al PBI) mayor al que Menem le dejo al gobierno de de la Rúa. Al menos en el 2016, el gobierno de Cambiemos no ha podido, o querido, corregir esta ascendente trayectoria.

No es claro tampoco que el en 2017 el gasto publico este bajando. El gasto acumulado de octubre 2016 a octubre 2017 es de un 28.5%. En el mismo periodo, la inflación fue del 22.6%. Nuevamente, el gasto corriente muestra un crecimiento en términos reales. Para que esto no represente un aumento del gasto corriente en términos del PBI, la economía tiene que crecer un 4.5% en términos reales. El gobierno, sin embargo, estima un crecimiento real entre 2.5% y 3.0%.

Es cierto que ha habido cierta revisión del gasto publico, principalmente en transferencias al sector privado (la clase política es cronicamente ajena a ajustarse a si misma.) Estas revisiones, sin embargo, son tardías y no son lo suficientemente grandes para mostrar aun un cambio de tendencia en el tamaño del estado Argentino.

Deuda Publica en Argentina

En los últimos meses varios economistas han mencionado que actualmente Argentina se encuentra en una situación de crecimiento de deuda publica insostenible. Esto se debe a los escasos avances en solucionar el problema del déficit fiscal (especialmente bajando el gasto publico.) La evolución del gasto publico de 1998 a la fecha muestra la siguiente evolución.

El grafico muestra la evolución del stock de deuda en dolares. Algunos comentarios:

  1. Con el primer canje de deuda en el 2005 se ve una fuerte caída de la deuda externa, que pasa a ser menor a la deuda interna (no sorprende dado que Argentina tenia los mercados financieros internacionales cerrados.)
  2. La caída del stock de deuda tiene algo de «ficticio.» En el litio con los holdouts Argentina perdió el juicio, lo que implico reconocer que existe un stock de deuda que no estaba siendo reconocido por el gobierno.
  3. No obstante el punto anterior, se nota un fuerte cambio de pendiente en la deuda publica al inicio del gobierno de Macri. Es este marcado crecimiento lo que no se percibe como sostenible.
  4. El kirchnerismo, medido en dolares, dejo un nivel de deuda superior al que existía al momento del default en el 2001.
  5. El típico cociente de Deuda/PBI me resulta poco eficiente, dado que compara un stock sobre un flujo. Mas apropiado seria ver el peso del costo de la deuda sobre los recursos fiscales del tesoro.

Infobae: Argentina Necesita una Reforma Laboral

Columna en Infobae sobre la necesidad de una reforma laboral en Argentina.

Hay varios motivos por los cuales la economía argentina no es competitiva. Un Estado excesivamente grande e ineficiente. Una presión fiscal asfixiante que no vuelve al contribuyente en servicios públicos de calidad. Una economía cerrada y altamente regulada. Y también, un mercado laboral inflexible debido a un marco regulatorio anticuado y contraproducente.

Lamentablemente, los sindicatos argentinos no parecen estar muy predispuestos a flexibilizar el mercado laboral. Un mundo crecientemente más dinámico requiere de un mercado laboral flexible que permita un rápido ajuste a nuevas tecnologías y creciente globalización. A lo largo de la historia, el comercio internacional y los avances tecnológicos han creado empleo y reducido la pobreza a nivel mundial, pero estos beneficios no pueden ser capturados y el mercado laboral impide, en lugar de favorecer, el progreso.

Seguir leyendo en Infobae.

La agenda está presentada, falta conocer la profundidad de las medidas – Por Roberto Cachanosky

El Presidente advierte que con este nivel de gasto público, esta presión tributaria y este nivel de déficit fiscal es inviable el crecimiento

Finalmente Macri hizo algo que creo debería haber hecho de entrada, es decir el 10 de diciembre de 2015, pero por las razones que sean no lo hizo. Lo importante es que luego de ganar las elecciones de medio término el Presidente parece no haber perdido el tiempo.

Inmediatamente luego de haber obtenido un resultado electoral muy favorable, con un capital político muy importante, una sociedad que le ha dicho que está dispuesta seguir esperándolo, con un PJ no K que muestra signos de querer cooperar y un kirchnerismo en desbande, Macri convocó a la oposición, a los dirigentes sindicales, empresariales y legisladores y les propuso algunos ejes para comenzar a reconstruir una Argentina que tiene décadas de decadencia.

Macri no solo convocó a los sectores mencionados y les planteó, entre otras cosas, que es fundamental terminar con el déficit fiscal, que el Estado no puede gastar más de lo que recauda, que la gente ya no tolera más presión impositiva y que, por lo tanto, hay que bajar el gasto público al punto que incluso llegó a mencionar algunos casos específicos como lo que gasta el Congreso Nacional y los provinciales, tema que traté en esta misma columna unas semanas atrás.

Yo diría que Macri advierte que con este nivel de gasto público, esta presión tributaria y este nivel de déficit fiscal es inviable el crecimiento económico. Por eso les planteó a los gobernadores la necesidad de trabajar en conjunto para reducir el gasto público y seguramente algún tipo de reforma impositiva y de coparticipación federal.

Otro de los puntos que trató fue el del sistema jubilatorio. Considero que también sabe que el sistema de reparto es inviable aquí y en todas partes del mundo. La relación entre cantidad de personas en actividad y jubilados, que es el primer dato a tener en cuenta para determinar el nivel de las jubilaciones, cada vez es más chico porque se extendió la esperanza de vida de la gente y se reduce la tasa de natalidad. Basta con ver la pirámide poblacional de Europa para advertir que incluso en el viejo continente hay serios problemas con el sistema previsional.

Sobre este punto todo parece indicar que prefieren cambiar el ajuste que actualmente se hace en forma semestral de acuerdo a la recaudación impositiva por el ajuste por inflación en forma trimestral.

Si finalmente la inflación es controlada y la recaudación mejorara por efecto de un mayor nivel de actividad, entonces los jubilados no perderían poder adquisitivo pero no incrementarían sus ingresos reales. Mantendrían el actual poder de compra en términos constantes.

Recordemos que un tercio del gasto público se destina a financiar el pago de jubilaciones y pensiones. Es decir, tienen un peso muy relevante sobre el presupuesto nacional.

El segundo punto de acuerdo que destacó Macri fue el del empleo. Como empresario sabe que la industria del juicio hace estragos en las empresas, particularmente en los microemprendimiento y PyME que, con un par de juicios que les pueden hacer empleados despedidos, pierden fortunas.

Una gran empresa podrá bancarse el costo de pagar el juicio pero tendrá poco estímulo para contratar más personal. Una PyME no solo queda en la lona por un juicio laboralsino que, además, tiene cero estimulo en contratar gente.

En definitiva, la actual legislación laboral conspira contra el objetivo de crear puestos de trabajo. Tal vez no se apunte tanto a bajar los impuestos a la nómina salarial sino más bien en ponerle un límite a la industria del juicio.

Finalmente fue al tema de la calidad institucional remarcando la necesidad de una reforma electoral, de la Justicia y el control de la corrupción.

Si uno mira los anuncios no definen un plan económico con medidas concretas. Más bien son lineamientos generales sobre los que se invita a debatirá a la oposición, sindicatos, empresarios y legisladores.

Seguramente el Gobierno debe tener preparados sus proyectos en materia impositiva, de reforma del Estado, laboral, etc. y los debatirá con los sectores mencionados en las próximas semanas. Considerando que se invitaba al diálogo no resultaba oportuno presentar medidas concretas diciendo: es esto o nada. En todo caso, los sectores mencionados saben muy bien de qué se trata el problema.

Los que defienden el Gobierno a ultranza, con un nivel de fanatismo casi K, dirán que las medidas anunciadas por Macri son fundacionales. Otros verán anuncios vagos en el discurso del Presidente, sin medidas concretas. En rigor, Macri no hizo anuncios tan categóricos, solo convocó a trabajar sobre una agenda de las que enunció sus titulares pero todavía hay que conocer el corazón de las medidas concretas.

Ejemplo, se habla de reforma previsional como si se pasara de un sistema de reparto a un sistema de capitalización cuando en realidad es solo un cambio en la manera de ajustar las jubilaciones como indicaba anteriormente.

No sabemos hasta dónde llegará el bisturí para quitar la enorme grasa que tiene este estado fofo e incompetente. Desconocemos cuánto se aliviará al sector privado en la asfixiante carga tributaria que hoy soporta.

En fin, no tenemos los detalles como para definir si en esta oportunidad tendremos éxito. Sí puedo decir que veo un cierto cambio en el discurso del Presidente que marca un rumbo económico que en líneas generales se pueden compartir.

Discurso que, por cierto, parece ser desvirtuado por algunos de sus funcionarios de confianza que se empeñan en mostrar que el actual gobierno dio más subsidios sociales que el kirchnerismo como si fuera un éxito que la gente viva de la cultura de la dádivaen vez de la cultura del trabajo. O se la pasan hablando de los pobres en vez de hablar de cómo generar riqueza.

Personalmente me confunde el discurso bien orientado del Presidente y el discurso de algunos de sus funcionarios. Pero en concreto todavía no podemos decir si las medidasque se van a aplicar van a alcanzar para dominar la terrible herencia económica K, porque las desconocemos.

Sabemos que Macri es consciente de que no puede vivir endeudándose eternamente y que hay que bajar el déficit fiscal reduciendo el gasto público y la carga tributaria. Cómo se hará y con qué profundidad lo desconocemos. Pero sí sabemos que la herencia K es muy pesada como para dominarla con un par de aspirinas.

El primer paso está dado. Macri, con su capital político, convocó a la oposición a reconstruir las ruinas de 70 años de populismo y 12 años de hiperpopulismo K. Los lineamientos generales están bien orientados. La profundidad de las medidas que se debatan en las próximas semanas y meses nos darán las pautas de nuestro futuro económico.

Publicado originalmente en Infobae, 30 de octubre de 2017.

Sigue leyendo

Bemoles de la Reforma Impositiva en Argentina

Finalmente el gobierno de Mauricio Macri anunció la tan esperada reforma impositiva, a pocos días de un sólido triunfo en las elecciones de medio término.

El tema fiscal en Argentina es uno de los principales problemas económicos a solucionar. Con una presión fiscal asfixiante, un sistema impositivo casi imposible de entender, y un nivel de gasto público insostenible, una reforma fiscal se hace imperante.

Lo avances fiscales pueden dividirse en dos frentes. El primero y más importante es reducir la presión fiscal. Un problema de segundo orden es simplificar los impuestos en Argentina. Es decir, si se mantuviese la presión fiscal intacta pero se simplificasen los impuestos, en definitiva la reforma impositiva sería un avance o mejora. Qué es lo que se intuye en estos dos frentes de la reforma impositiva presentada por el Ministro Dujovne?

Presión fiscal

Por el lado de la presión fiscal hay muy poco avance. Según el propio Ministerio de Hacienda, la presión fiscal se reduciría 1.5 puntos del PBI en un plazo de 5 años. Esto es un avance que no satisface expectativas dada la presión fiscal récord a nivel mundial que Argentina le impone a sus contribuyentes. Pareciera ser que el gobierno intuye lo pobre de la mejora en este frente. La página del Ministerio de Economía sostiene lo siguiente:

La reforma implicará una reducción en la presión tributaria nacional de 1,5 puntos del PBI al cabo del quinto año, lo que se sumará a la reducción de 2 puntos del PBI que tuvo lugar desde 2016 y a la baja del impuesto inflacionario a partir de este año. Gracias a la reforma bajará la evasión y crecerá más rápido la economía (en 0,5% del PIB adicional por año durante al menos 5 años): con estos impactos la reforma le costará al Tesoro Nacional solamente 0,3% del PBI a la vez que aumentará los recursos coparticipados a las provincias.

Parece ser que la reforma impositiva desacelera la baja del 2 puntos que tuvo lugar en el último año y medio de manera considerable. En lugar de bajar 2 puntos cada 18 meses, el gobierno propone bajar 1.5 puntos en 5 años. Sin embargo, me da la impresión que mencionar los 2 puntos ya logrados buscan inflar el impacto de esta reforma, que no debe ser evaluada por cambios fiscales previos.

No me termina de convencer la segunda mitad del párrafo. La idea de que una baja impositiva tan leve va a genera un boom económico significativo me parece optimista por dos motivos. Según los cálculos del ministerio la presión fiscal sigue siendo asfixiante. En segundo lugar, Argentina sigue siendo una economía cerrada y excesivamente regulada. Estas restricciones pueden limitar el impacto económico de bajar impuestos tan levemente.

Simplificación impositiva

Aquí las mejoras, si bien encaminadas en el buen sentido, podrían haber sido más audaces. Dos cuestiones a mencionar.

En primer lugar, en lugar de eliminar parches, se han superpuesto los mismos. Por ejemplo, en lugar de avanzar en reducir el impuesto a las transacciones bancarias, parte del mismo se puede tomar a cuenta del impuesto a las ganancias. En segundo lugar, se bajan algunos impuestos internos, incluso eliminándolos, pero se aumentan otros, incluso duplicándolos. El gobierno puede haber perdido una oportunidad única para simplificar el laberinto que es el sistema impositivo argentino.

Tres puntos controversiales

Hay, aún, tres puntos controversiales en la reforma impositiva.

El primero tiene que ver con el aumento de impuestos a ciertos bienes como bebidas alcohólicas o gaseosas. Desde un punto de vista técnico, se entiende el sentido de aumentar impuestos a bienes inelásticos. Pero el argumento del gobierno no es otro que el del paternalismo. El argumento es que estos impuestos se incrementar porque no son bienes saludables. Menos mal que Argentina tiene a Cambiemos para decirle a sus residente como vivir sus vidas. Cambiemos repetidamente se ha descripto como un movimiento político de izquierda. Bien le cabe la calificación. El problema que veo es este paternalismo (tan presente en CABA) que tan cómodo le cabe a Cambiemos y que tan peligroso es.

El segundo tiene que ver con un gran ausente. No he visto mención a permitir a las empresas ajustas sus balances, y por lo tanto su cálculo de impuestos, por inflación. Me pregunto si cuando esta propuesta se discuta en el congreso alguien de la oposición será lo suficientemente audaz de levantar este punto.

En tercer lugar, el impuesto a la renta financiera a individuos (más técnicamente, la eliminación de una excepción.) Uno de los argumentos del gobierno es que los países más importantes de la región cobran este impuesto. Me parece un pobre argumento. Países de al región tienen menos carga impositiva, economías menos reguladas, y mayor apertura económica. No lo veo al gobierno de Cambiemos muy apurado por mejorar estos frentes. Mejor argumento sería mencionar el principio de igualdad ante la ley. Este principio, sin embargo, descansa en el supuesto de que la ley se justa, es decir, se ajusta a derecho. El marco impositivo en argentina no es equitativo y difícilmente se pueda justificar desde un principios estrictamente republicano. En argentina se cobran impuestos Noruegos sin contraprestación de servicios públicos a cambio. En argentina hay una inflación aún no domada por el banco central y un sistema de retiro de reparto que deja mucho que desear. El argentino medio no tiene otra opción que asegurarse su futuro por sus medios. Gravarle la renta financiera a las personas es atentar contra su futuro. Este impuesto tampoco construye confianza luego del blanqueo fiscal y pedir confianza a los ahorristas en traer sus ahorros (bien ganadas) al país.


Las reforma fiscal apunta en la dirección correcta (en general). Pero los avances concretos deberían, y podrían, haber sido más audaces. Cuándo va a ser la próxima oportunidad de realizar cambios verdaderamente profundos en el sistema impositivo argentino?