Instituto ACTON: LOS POBRES, LA ECONOMÍA Y EL EVANGELIO. Ciclo de encuentros en San Isidro

Un análisis desde la serie de videos “Sobre la superación de la pobreza
en la Parroquia Nuestra Señora de la Merced,
Julián Navarro 3546, Beccar, Buenos Aires.
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4 encuentros / 4 jueves
20:00 a 22:00 hs.
19.10.17
“La ayuda que daña” 
De la ayuda que daña a las soluciones empresariales a la pobreza
Acompañan: Pbro. Dr. Gustavo Irrazábal y Mg. Cecilia G. de Vázquez Ger

26.10.17 
“Justicia para los pobres”
Instituciones para el desarrollo: Estado de derecho y derechos de propiedad
Acompañan: Mg. Gustavo Hasperué y Mg. Marcos Hilding Ohlsson

2.11.17
“Círculos de intercambios” ​
Instituciones para el desarrollo económico
Acompaña:​ Mg. Gustavo Hasperué

9.11.17
“El poder del Evangelio” 
​Instituciones para una sociedad libre y virtuosa: Evangelio, cultura y sociedad
Acompaña: Pbro. Dr. Prof. Gustavo Irrazábal

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– Arancel a voluntad para la obra de la capilla Cristo Redentor –

Alberdi comenta el papel del Cristianismo en la historia. Tal vez el Papa Francisco debería leerlo

Con el título “LA OMNIPOTENCIA DEL ESTADO ES LA NEGACIÓN DE LA LIBERTAD INDIVIDUAL*, presentó una conferencia el Dr. Juan Bautista Alberdi, el 24 de Mayo de 1880, en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, en oportunidad de la Colación de Grados realizada para otorgarle el Título de Miembro Honorario. En el siguiente texto, comentan a Alberdi el Alm. Carlos A. Sánchez Sañudo y el Dr. Edgardo Manara en el Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires el 26 de Agosto de 2003:

Alberdi 2

LA GRAN REVOLUCION DEL CRISTIANISMO

“Pero la gran Revolución que trajo el Cristianismo en la noción del hombre, de Dios, de la familia, de la sociedad toda entera cambió radical y diametralmente las bases del sistema greco-romano”.

“El Cristianismo no era la religión de una familia, de una ciudad ni de ninguna raza. No pertenecía ni a una casta ni a una corporación. Desde su comienzo llamaba a la humanidad toda entera. Jesucristo decía a sus discípulos: Id a instruir a todos los pueblos. Para este Dios que era único y universal no había extranjeros; no fue un deber para el ciudadano detestar al extranjero. El Cristianismo es la primera religión que no haya pretendido que el derecho dependiese de ella. Haciendo de cada hombre el hermano de otro hombre a quien debe respeto y amor de hermano, el Cristianismo ha creado la igualdad, es decir, la libertad de todos por igual”, agrega Alberdi.

“Sin embargo, el renacimiento de la civilización antigua entre las ruinas del Imperio Romano y la formación de los estados modernos, conservaron o revivieron los cimientos de la civilización pasada y muerta, no ya en el interés de los estados mismos, todavía informes, sino en la de los gobernantes, en quienes se personificaba la majestad, la autoridad y la omnipotencia del estado.”

“De ahí el despotismo de los reyes absolutos surgidos de la feudalidad de la Europa regenerada por el Cristianismo. El estado continuó siendo omnipotente respecto de cada persona, pero personificado en su soberano, en sus monarcas, no en sus pueblos.”

“La omnipotencia de los reyes tomó el lugar de la omnipotencia del Estado. Quienes no dijeron “El Estado soy yo”, lo pensaron y creyeron, como aquel que lo dijo” destaca Alberdi.

“Luego, sublevados contra los reyes, los pueblos los reemplazaron en el ejercicio del poder; la soberanía del pueblo tomó el lugar de la soberanía de los monarcas, aunque teóricamente. Pero lo importante es lo que veremos ahora, la división que, a partir de este introito greco-romano. Alberdi hace de la patología política contemporánea, que explica la de nuestros días y también nuestras crisis progresivas e ininterrumpidas.

Reflexión de domingo: “EL PRINCIPIO CRISTIANO DE NO AGRESIÓN”

cristianismo(Tomado de una parte de un next book mío).

¿Es la “propiedad absoluta”, como “propiedad de sí mismo” contraria al Cristianismo?

No, porque el principio de Rothbard[1] y otros libertarios, “de no agresión” (“no iniciar la fuerza contra otro”), el cual implica que el otro es “dueño de sí mismo”, tiene una versión compatible con la ley natural en el judeo-cristianismo. Y es la siguiente: por un lado, el punto de partida no podría ser más diferente, pues para Rothbard uno mismo es su dueño, pero para la tradición judeo-cristiana, donde se ubica ST, Dios es el dueño de cada uno de nosotros, que somos sólo administradores de los talentos por él recibidos. Pero ello, en la ley humana, con base en la ley natural, implica que, precisamente porque Dios es el dueño “del otro”, “yo” NO puedo avanzar sobre él y viceversa. Por ende es verdad que yo no soy mi dueño, sino sólo Dios, pero precisamente por eso, el otro no puede avanzar sobre mí. Esto es, la cuestión no es que somos dueños de nosotros mismos, sino que NO somos dueños de los demás.

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