Dante Sica y la Regulacion de las Leyes de la Demanda y la Oferta

Dante Sica, el nuevo Ministro de Producción, sostiene que se va a penalizar a las empresas que tengan un comportamiento abusivo con los precios. Según Sica, van a establecer una linea telefónica para que los consumidores puedan hacer sus denuncias. Esta declaración sorprende doblemente. Primero, sorprende por ser el tipo de expresiones y actitudes a las que el kirchnerismo nos tenia acostumbrados. Mal que le pese a Cambiemos, es claro que dejan mostrar algún que otro “kirchnerismo de buenos modales”. Segundo, sorprende que una declaración de este tipo provenga de un economista. Siendo rigurosos, no existe tal cosa como el precio abusivo (menos aun en un mercado competitivo como es de los pequeños comercios.)

Sigue leyendo

Economic Freedom of the World (EFW) y Argentina

La semana pasada arme el siguiente grafico con los datos del ultimo reporte del Economic Freedom of the World (EFW) del Fraser Institute. Para quienes están familiarizados con este indicador, los datos son bien conocidos. Si bien Argentina figura entre los países menos libres del mundo, ningún partido político parece estar interesado en discutir la posición ideal de Argentina en este indicador.

EFW - By Continent

La principal lección para Argentina es la siguiente. A mediano largo plazo hay dos opciones. (1) Si se desea mantener el nivel de ingreso per capita, entonces es necesario que Argentina gane significativos grados de libertad económica. (2) Si Argentina no incrementa sus libertades económicos, el nivel de ingreso per capita va terminara convergiendo a niveles significativamente inferiores (esta es la tendencia largo plazo de Argentina).

Mas allá de oscilaciones (rebotes, veranitos, etc) de corto plazo, el nivel de ingreso a largo plazo depende del marco institucional. Esta es la discusión a la que todos los frentes políticos le escapan. Incluido Cambiemos. Las pocas veces que he tenido la oportunidad de preguntar a alguien de Cambiemos cual es la posición ideal en la que les gustaría ver a Argentina en este indicador solo he recibido evasivas de respuesta.

 

FMI: ¿ESTA VEZ SERÁ DIFERENTE?

La crisis cambiaria de mayo de 2018 es un nuevo punto de inflexión en la política económica de Cambiemos. La fragilidad del modelo económico quedó clara por una brisa que llegó desde Estados Unidos y se convirtió en un huracán al sur del continente. Pérdida de reservas, un dólar más alto y aceleración de la inflación son consecuencias lógicas de un modelo endeble.

Recurrir al Fondo Monetario Internacional parecía una medida desesperada, pero tras el acuerdo de ayer el mercado parece comprender que el ingrediente fiscal aporta consistencia al modelo económico, al menos hasta las elecciones de 2019.

Esta nota tiene dos partes: En la primera resumo las condiciones del acuerdo. En la segunda arrojo algunas conclusiones.

Las condiciones del nuevo acuerdo con el FMI

Sintéticamente el FMI promete un blindaje cuatro veces mayor que aquel de 2001 que los argentinos recordamos con dolor. A los 50.000 millones de dólares que aporta el FMI, se suman otros 5.560 millones que aportarán otros organismos multilaterales de crédito como el Banco Mundial o el BID. La tasa de interés, apenas un 1,96 %, resulta atractiva, pero puede subir en distintas circunstancias.

Las condiciones del crédito comprometen al gobierno a una corrección más acelerada de los desequilibrios fiscal, monetario y cambiario.

Comenzando por el lado fiscal, la nueva meta para el déficit fiscal de Nación primario 2018 es la que Dujovne había lanzado en medio de la crisis cambiaria para calmar al mercado: baja del 3,2 al 2,7 % del PIB. En 2019 se proyecta acortar este déficit a 1,3 % (frente al 2,2 % anterior) y el equilibrio fiscal se conseguiría en 2020, es decir, un año antes de lo que se había planteado originalmente. En 2021 obtendríamos un superávit primario del 0,5 %, que ya contribuiría a pagar intereses de deuda.

La buena noticia ha llegado en una circular del Ministerio de Hacienda que se puede ver en el siguiente gráfico. No sólo se compromete el gobierno a reducir el déficit primario según comentamos, sino que también se reducirá el déficit financiero. El resultado primario y financiero proyectado sería de 5,1 % en 2018, 3,7 % en 2019, 2,3 % en 2020 y 1,7 % en 2021.

Esto no es todo. El compromiso del gobierno incluye también un esfuerzo por devolver independencia al Banco Central, lo que requerirá la presentación de un proyecto al Congreso para modificar la Carta Orgánica. Entre varios puntos, Argentina se compromete a eliminar la asistencia financiera del BCRA al Tesoro, incluyendo la cancelación por parte del Tesoro de su deuda con la autoridad monetaria. Concretamente, el Tesoro cancelará las Letras intransferibles por 25.000 millones de dólares.

Un punto no menos significativo es que a partir de ahora el Banco Central no estará obligado a comprar los dólares que el Tesoro adquiere a través de deuda externa, lo que permitirá contener la expansión de los agregados monetarios que es la clave para paliar exitosamente la inflación.

En este escenario, el equipo económico coloca nuevas metas de inflación: 17 % para 2019, 13 % para 2020, 9 % para 2021 y 5 % para 2022. El plan claramente depende del cumplimiento del escenario fiscal previo.

Con este anuncio de blindaje y un escenario de ingreso de divisas a las reservas del BCRA, la autoridad monetaria se animó a anunciar la quita del techo al tipo de cambio, y así dejarlo flotar.

Análisis

1.     La historia del FMI en Argentina no ha sido positiva. Los acuerdos han sido siempre atractivos en sus planteos, pero las promeses incumplidas han sido la norma. Basta que el gobierno firme el acuerdo y reciba los desembolsos para que se interrumpan los recortes fiscales. Las condiciones se renegocian una y otra vez hasta que el organismo se retira y en Argentina queda una crisis económica, política y social. Primer mensaje: Argentina no resuelve sus desequilibrios por el acuerdo con el FMI, sino con el cumplimiento de las metas anunciadas.

2.     Tenemos entonces la segunda pregunta: ¿es viable el cumplimiento de las nuevas metas? Comenzando por el lado fiscal, 2018 ya presenta un primer inconveniente dada la menor actividad económica que se vislumbra para el segundo semetre. Menor actividad implica menor recaudación fiscal. ¿Podrá Dujovne bajar el gasto público para cumplir esta meta en un contexto de baja de actividad y recaudación tributaria?

3.     Recordemos, además, que si el BCRA a partir del acuerdo deja de comprar los dólares que adquiere el Tesoro, entonces deberá venderlos en el mercado local. Al hacerlo contrae la oferta monetaria, lo que reduce aun más la actividad, en un contexto de contracción monetaria requerido para cumplir las metas inflacionarias.

4.     Asumamos que “esta vez es diferente” y el Ministerio de Hacienda finalmente concreta los esfuerzos comprometidos. En ese caso hay que llamar la atención a los plazos del acuerdo porque se extienden hacia el siguiente gobierno. ¿Será reelecto el gobierno de Cambiemos para poder concretar el plan propuesto? ¿Podrá Peña controlar su apetito de gasto pre-elecciones?

5.     Un factor no poco relevante, es que el apoyo del FMI incrementa la probabilidad de que el 20 de junio Argentina abandone su situación de economía de frontera para pasar a integrar las economías emergentes. Esto contribuye a captar inversión extranjera directa, que pueda compensar la pérdida de actividad mencionada anteriormente, lo que además podría mejorar la recaudación para hacer cumplibles las metas fiscales. Este escenario implicaría además mayor actividad y empleo que también mejorar las perspectivas electorales de Cambiemos.

6.     Cumplidas las metas fiscales y con mayor independencia del BCRA, el escenario de baja de inflación es creíble. Sin embargo, la meta de recorte de diez puntos puede resultar exagerada para un año electoral. Si 2018 culmina en 27 % se requiere una baja de diez puntos para llegar al 17 % propuesto para 2019. La buena noticia es que las metas inflacionarias dejarían de ser una herramienta para fijar un techo a las paritarias y en su lugar buscarían generar credibilidad. Aquí el Banco Central tiene que lograr un cambio significativo en las expectativas que dependerán de los elementos señalados.
7.     Con más reservas e ingreso de divisas vía deuda e inversiones, el tipo de cambio no sólo podría mantenerse (aun sin techo del BCRA), sino que incluso podría bajar. Es demasiado pronto para cuantificar estos efectos, pero si el ingreso de divisas es significativo vía deuda, esto contribuirá a devolver a la Argentina al atraso cambiario ya conocido. El primer desembolso del FMI será de 15.000 millones de dólares, pero si se completan los montos restantes, la apreciación del tipo de cambio contribuirá en mantener un significativo déficit en cuenta corriente.
Como conclusión general, el acuerdo contribuye en corregir los desequilibrios fiscal y monetario, pero puede también contribuir en incrementar el desequilibrio cambiario, en forma de atraso cambiario provocado por la nueva deuda. Por otro lado, quedan preguntas abiertas acerca del cumplimiento de las metas anunciadas. Esperemos que esta vez sea diferente.

NICOLÁS DUJOVNE FRENTE A LA TRAGEDIA DE LOS COMUNES

Garret Hardin escribió un artículo en 1968 titulado “La tragedia de los comunes” en el que describe una situación en la cual varios individuos, motivados solo por el interés personal y actuando independiente pero racionalmente, terminan por destruir un recurso compartido limitado (el común) aunque a ninguno de ellos, ya sea como individuos o en conjunto, les convenga que tal destrucción suceda.

Se da un caso de trampa social en el que se enfatiza un conflicto social sobre el uso de los recursos comunes al implicar una contradicción entre los intereses o beneficios de los individuos y los bienes comunes o públicos. En palabras de Barry Schwartz: ¿Cómo escapar del dilema en el que muchos individuos actuando racionalmente en su propio interés, pueden en última instancia destruir un recurso compartido y limitado, incluso cuando es evidente que esto no beneficia a nadie a largo plazo?

La política económica argentina está presa hoy de esta misma tragedia tal como lo relató Hardin hace exactamente 50 años. ¿Quiénes son estos individuos y qué objetivos contrapuestos persiguen? 

El objetivo común de todos los ministros del área económica es que la economía deje atrás décadas de estancamiento y emerja una sociedad pujante, insertada en el mundo. Para ello es necesario sortear varios desequilibrios heredados alcanzando una serie de objetivos secundarios como el equilibrio fiscal (Nicolás Dujovne), la estabilidad monetaria (Federico Sturzenegger), un nivel de impuestos moderado o bajo (Leandro Cuccioli), una infraestructura energética y de transporte adecuada (Juan José Aranguren y Guillermo Dietrich) que permita alcanzar el potencial de producción (Francisco Cabrera) y de la agroindustria (Luis Miguel Etchevehere), con un tipo de cambio competitivo que permita el turismo (José Gustavo Santos) y garantice el pleno empleo (Jorge Triaca). Claro está que el gobierno eligió un camino gradual para cubrir estos objetivos donde es vital el financiamiento externo (Luis Caputo), pero los desencuentros han sido la norma.

Algunos ejemplos recientes muestran las contradicciones entre ministros: Dujovne acepta la propuesta de la oposición y Cuccioli reglamenta el impuesto a la renta financiera propuesto por la oposición, pero esto complica a Caputo y el financiamiento del déficit fiscal; mientras se devalúa el dólar, Santos celebra que el turismo local se vuelve más atractivo, pero Sturzenegger se preocupa porque se acelera la inflación; mientras el propio Struzenegger sube tasas de interés para evitar la crisis cambiaria, la actividad económica se resiente, y con ello Cabrera encuentra nuevos obstáculos para animar la producción, a la vez que Dujovne pierden puntos de recaudación; mientras Dietrich impulsa la obra pública en infraestructura para acelerar el crecimiento, el déficit fiscal financiero se incrementa, a lo que de nuevo Caputo debe encontrar financiamiento.

Gustavo Lopetegui y Mario Quintana coodinaban en los papeles a los Ministros, pero no parecían tener el poder suficiente.

Nicolás Dujovne acaba de ser elegido como el “Super-Ministro” de Economía que muchos pedíamos y es que los esfuerzos individuales no parecían confluir a buen puerto. Dujovne podrá vetar de aquí en más aquellas políticas que los distintos ministros propongan y vayan en contradicción con sus objetivos. Esto, a priori, nos deja tres buenas señales para el mercado: 1) su formación como economista lo muestra mejor preparado que Lopetegui y Quintana para cubrir esta función; 2) el gobierno parece reconocer con esta “nueva función coordinadora” las incompatibilidades comentadas; 3) que sea Dujovne y no otro, prioriza de alguna forma que el foco esté puesto en Hacienda, es decir, en el desequilibrio fiscal.

Después de todo, si se reduce el desequilibrio fiscal, la autoridad monetaria reducirá la emisión de pesos tanto para monetizar el déficit fiscal como para comprar los dólares que adquiere el Tesoro al tomar deuda, además de que pueden empezar a evaluarse reducciones de impuestos. Sin emisión monetaria se baja la inflación y sin deuda externa se resuelve el atraso cambiario que promueve un enorme déficit de cuenta corriente. Sin inflación, ni atraso cambiario, y con menos impuestos se promueve la inversión, lo que fomenta el crecimiento, y con ello un mayor bienestar.  La baja del gasto público puede postergar la inversión en obra pública e infraestructura, lo que puede resentir en el cortísimo plazo la actividad económica, pero el desafío es atraer inversión privada para estos sectores.
Nos demoramos dos años, pero finalmente el gobierno parece haber encontrado el origen del problema. Eso al menos puede deducirse del discurso del Presidente Macri, y de esta nueva función que adquiere el Súper-Ministro.
Publicado en El Cronista, martes 22 de mayo de 2018.

Cambiemos versus los Economistas Liberales y la Economía Argentina

Es interesante ver la reacción que Cambiemos esta teniendo en los últimos tiempos con los “economistas liberales” en Argentina. También es curioso la energía que Cambiemos pone en criticar a los “economistas liberales” con lo tanto que insisten en no ser un gobierno liberal.

Como comentaba en un post anterior, las criticas de Cambiemos hacia los liberales adolece de dos problemas. (1) Una representación poco fiel de lo que los economistas liberales sostienen (y no sostienen) y (2) una llamativa comodidad en el uso de calificativos (liberalotes o plateistas). Estos dos errores (si es que son errores) por parte de Cambiemos distraen la atención sobre la discusión de fondo: cual es la situación, y perspectivas, de la economía argentina? Si la situación económica es tan positiva como el gobierno dice, ciertamente no seria necesario desviar la atención.

Que dicen y no dicen los datos a dos años de gobierno de Cambiemos sobre (1) crecimiento y producción, (2) inflación, y (3) deuda publica.

Sigue leyendo

El Relato Anti-Liberal de Cambiemos

En la política Argentina, la palabra “relato” hace referencia a la manipulación de los datos económicos durante el gobierno Kirchnerista. El “relato” era, en definitiva, una descripción inexistente de la realidad económica y social del país (por ejemplo, sostener que Argentina tiene menos pobres que Alemania o que la inseguridad es una mera sensación como insistía el Jefe de Gabinete Anibal Fernández.)

En los últimos meses se nota una creciente incomodidad por parte de Cambiemos con los economistas. En especial con los llamados “economistas liberales,” aquellos profesionales que piden que la Argentina se mueva hacia a una economía libre y abierta. Lamentablemente, en su incomodidad Cambiemos está creando su propio relato, el relato anti-liberal. O quizás, en el fondo, la incomodidad sea en realidad con algunos resultados económicos y fiscales de su propia gestión.

Sigue leyendo

¿Se terminó la inacción fiscal? [Infobae]

En sus dos primeros años de gobierno, Mauricio Macri desarrolló avances graduales pero importantes en distintos ámbitos, pero prácticamente todo el arco de analistas destacó su inacción fiscal. Ni los impuestos, ni el gasto público, ni el déficit fiscal han bajado realmente.

Cambiemos se defiende. Después de las elecciones se dieron cuatro noticias relevantes: se sobrecumplieron las metas fiscales; se acordó un pacto fiscal con las provincias; continúa la baja del gasto al quitar subsidios a los servicios públicos, con sus consecuentes tarifazos en electricidad y gas; se recortará uno de cada cuatros cargos políticos del Poder Ejecutivo Nacional y durante 2018 los funcionarios no van a tener aumentos de sueldo para acompañar la inflación.

El mensaje, sin embargo, es bastante engañoso. Si bien las metas fiscales redujeron el déficit fiscal primario en relación con el PIB de 4,3% en 2016 a 3,9% en 2017, esto no contempla los intereses de deuda que se incrementaron en el mismo plazo del 1,6% al 2,2% del PIB. Con esta información el déficit fiscal financiero se incrementó entre 2016 y 2017 de 5,9% al 6,1% del PIB.

A este saldo habría que agregar también el déficit fiscal de las provincias estimado en 0,9% del PIB. Es por ello que el Gobierno enfatiza en la importancia del consenso fiscal en el que nación se compromete a ceder a las provincias 45 y 75 mil millones de pesos en 2018 y 2019, con la provincia de Buenos Aires como principal beneficiaria. Lo que el pacto fiscal nos está diciendo es que el esfuerzo por reducir el déficit de las provincias también proviene de nación con nuevas transferencias, y no de las jurisdicciones locales.

Al respecto, si bien continúan las quitas de subsidios, es precisamente ese dinero el que nación utilizará para ceder a las provincias por el pacto fiscal. En otros términos, las bajas de subsidios no tienen como fin bajar el gasto consolidado, sino que se destinan a otros incrementos de gastos como ya ha pasado en los dos años anteriores. Recordemos que solo en 2017 las quitas de subsidios económicos fueron de 65.500 millones de pesos, pero los subsidios sociales subieron en 82.300 millones de pesos.

La medida de hoy que recorta cargos y congela sueldos de funcionarios públicos de nación desde luego que va en el buen sentido de corregir el rojo fiscal, pero su impacto cuantitativo es marginal. El ahorro estimado en 1500 millones de pesos que comunicó hoy el presidente Mauricio Macri representaría apenas el 0,012% del PBI.

La noticia, sin embargo, debe tomarse como un gesto bien intencionado en el sentido de mostrar que los esfuerzos fiscales comienzan por casa, previo a un año de negociaciones paritarias de las que depende corregir los desequilibrios fiscal y monetario.

Si concluyó o no la inacción fiscal, es algo que sabremos en los próximos meses. Bien haría a esta Argentina que las provincias y los municipios replicaran el gesto o que la provincia de Buenos Aires aprovechara los nuevos recursos del pacto fiscal para reducir los ingresos brutos que tanto preocupa al oficialismo. Lo cierto es que en materia de impuestos tampoco ha habido avances, considerando que la reforma tributaria tiene impacto nulo de cara al presente y marginal recién después de 2020.

Publicada originalmente en Infobae, miércoles 31 de enero de 2018.

Cambiemos me da la razón

Hace algunos días comentaba sobre un enfriamiento de la economía según los datos oficiales del EMAE. En aquel post comentaba que la economía Argentina estaba pasando por un proceso de recuperación, no de crecimiento. Y que dicha recuperación estaría empezando a mostrar signos de agotamiento.

Esta no es la opinión del BCRA, pero según su Presidente, Federico Sturzenegger, en una entrevista para el diario Perfil, esta es al opinión de Cambiemos en el Poder Ejecutivo.

Parece

Reducción de puestos políticos: Gestos vs política económica

El día de hoy Mauricio Macri anunció un recorte del estado, que consiste en recorte de gastos, congelamiento de sueldos, y la prohibición (retroactiva) de contratar a familiares de ministros. En números fiscales, el ahorros fiscal es mínimo (en las redes vi estimaciones en torno al 0.008% del PBI.)

Hay dos críticas parecidas que se la han hecho a Cambiemos, pero con una diferencia sutil. La primera consiste en no llevar adelante la baja del gasto necesaria para equilibrar la economía argentina. La segunda es la falta de la política de gestos que muestren que al menos los funcionarios públicos tienen consciencia del problema. Es fácil interpretar como una falta de respeto al contribuyente que mientras el déficit fiscal se encuentra en niveles récord y el contribuyente sufre una presión fiscal asfixiante, la clase política despilfarra los recursos que tanto le han costado al ciudadano pagar el estado.

Sigue leyendo

Infobae: El Plan Económico de Cambiemos Descansa en un Acto de Fe

El plan económico de Cambiemos descansa en la expectativa (acto de Fe) de que la economía crecerá fuertemente y sin sobresaltos por un largo periodo de tiempo.

¿Por qué, si la economía parece estar encaminándose, son varios los economistas que siguen preocupados por el lento gradualismo económico del Gobierno? Sube la industria, sube la construcción, suben las reservas, baja la inflación, etcétera. ¿Acaso los resultados no le dan la razón al Gobierno? El problema no es sólo si los indicadores económicos están dando bien hoy, sino si el modelo económico converge o no a un equilibrio macroeconómico. No es claro que el modelo converja a equilibrio, y el Gobierno parece que no lo nota o no le importa.

Seguir leyendo en Infobae.