Es urgente reiterar la importancia de la libertad de prensa – Por Alberto Benegas Lynch (h)

La condición humana remite al libre albedrío que constituye el cimiento de la tradición liberal, solo así tienen sentido las ideas autogeneradas, la posibilidad de revisar nuestros juicios, las proposiciones verdaderas y falsas, la moral, la responsabilidad individual y la mismísima libertad. El pensamiento resulta imprescindible para evaluar los medios pertinentes al efecto de lograr fines apetecidos y la expresión del pensamiento constituye no solo una manifestación de la libertad sino que es el aspecto medular que permite alimentar el conocimiento, puesto que como ha señalado Karl Popper este tiene la característica de la provisionalidad abierta a refutaciones. Las críticas y las autocríticas son esenciales para el progreso de la insustituible aventura del pensamiento que es una consecuencia de la racionalidad.

En algunos ocasiones cuando se estima que alguien está equivocado o no sigue las reglas de la lógica se le endilga la etiqueta de “irracional”, lo cual no es así: todo lo que hace el ser humano es racional a diferencia de los actos reflejos de la biología, cuando la medicina antigua propiciaba ciertas recetas hoy consideradas erradas no es que aquellos médicos eran irracionales, es que no contaban con el conocimiento que hoy disponemos y así sucesivamente.

Se ha dicho, por otra parte, que la verdad debe estar sustentada en verificaciones empíricas a lo que Morris Cohen ha replicado que esa proposición no es verificable y el antes mencionado Popper ha explicado que nada en la ciencia es verificable, es solo de momento corroborable. La verdad se sustenta en la correspondencia entre el juicio y el objeto juzgado, el relativismo epistemológico, cultural, ético y hermenéutico echan por tierra con toda posibilidad de investigación, además de convertir en relativas las mismas aseveraciones del relativismo.

Como ha sostenido Einstein, “todos somos ignorantes, solo que en temas distintos” y en el campo específico de cada cual también hay una dosis grande de ignorancia que se intenta contrarrestar en un difícil peregrinaje en el mar de ignorancia en busca de algo de tierra fértil en que sostenernos sin llegar nunca a un puerto definitivo puesto que la navegación es permanente. Por eso me resulta tan atractivo el lema de la Royal Society de Londres: nullius in verba, es decir, no hay palabras finales.

El debate de ideas resulta imprescindible para ensanchar el conocimiento, de allí que la libertad de expresión no solo es una manifestación básica de respeto sino que el contraste de distintas ideas resulta vital para adquirir conocimientos. En esto estriba el progreso intelectual del que deriva todo progreso humano.

Antes he escrito sobre la libertad de prensa -que es la manifestación de la antedicha liberad de pensamiento- pero dado el clima amenazador que se vive en distintas latitudes, se hace necesario reiterar lo dicho. Después del derecho a la vida le sigue en importancia el derecho de propiedad una de cuyas manifestaciones centrales es precisamente la facultad de expresar las propias perspectivas y contrastarlas con otras opiniones, para lo cual se requiere un ámbito de puertas y ventanas abiertas al efecto de permitir la mayor dosis de oxígeno, sin limitaciones de ninguna naturaleza. Este es el sentido por el que los Padres Fundadores en Estados Unidos otorgaron tanta importancia a la libertad de prensa y es el motivo por el que se insertó con prioridad en la mención de los derechos de las personas en su carta constitucional, la cual, dicho sea al pasar, fue tomada como punto de referencia en la sanción de la argentina. Jefferson escribió en 1787 que “si tuviera que decidir entre un gobierno sin periódicos o periódicos sin gobierno, no dudaría en elegir lo último”.

Este es el sentido por el que mi distinguido amigo, el eminente constitucionalista Gregorio Badeni, sostuvo en su Tratado de libertad de prensa la trascendencia de este valor fundamental para la existencia de la sociedad libre y, asimismo, el correlato con la indispensable preservación de las fuentes de información.

Esta libertad es respetada y cuidada como política de elemental higiene cívica en el contexto de una sociedad abierta, no solo por lo anteriormente expresado sino porque demanda información de todo cuanto ocurre en el seno de los gobiernos para así velar por el cumplimiento de sus funciones específicas y minimizar los riesgos de extralimitación y abuso de poder.

Resulta especialmente necesaria la indagación por parte del periodismo cuando los aparatos de la fuerza que denominamos gobierno pretenden ocultar información bajo los mantos de la “seguridad nacional” y los “secretos de Estado” alegando “traición a la patria” y esperpentos como el “desacato” o las intenciones “destituyentes”. Debido a su trascendencia y repercusión pública internacional, constituyen ejemplos de acalorados debates sobre estos asuntos los referidos a los llamados “Papeles del Pentágono” (tema tan bien tratado por Hannah Arendt) y el célebre “Caso Watergate” que terminó derribando un gobierno.

Por supuesto que nos estamos refiriendo a la plena libertad sin censura previa, lo cual no es óbice para que se asuman con todo el rigor necesario las correspondientes responsabilidades ante la Justicia por lo expresado en caso de haber lesionado derechos de terceros. Esta plena libertad incluye el debate de ideas con quienes implícita o explícitamente proponen modificar el sistema, de lo contrario se provocaría un peligroso efecto boomerang (la noción opuesta llevaría a la siguiente pregunta, por cierto inquietante ¿en qué momento se debería prohibir la difusión de las ideas comunistas de Platón, en el aula, en la plaza pública o cuando se incluye parcial o totalmente en una plataforma partidaria?). Las únicas defensas de la sociedad abierta radican en la educación y las normas que surgen del consiguiente aprendizaje y discusión de valores y principios.

Hasta aquí lo básico del tema, pero es pertinente explorar otros andariveles que ayudan a disponer de elementos de juicio más acabados y permiten exhibir un cuadro de situación algo más completo. En primer lugar, la existencia de ese adefesio que se conoce como “agencia oficial de noticias”. No resulta infrecuente que periodistas bien intencionados y mejor inspirados se quejen amargamente porque sus medios no reciben el mismo trato que los que adhieren al gobierno de turno o a los que la juegan de periodistas y son directamente megáfonos del poder del momento. Pero en verdad, el problema es aceptar esa repartición estatal en lugar de optar por su disolución, y cuando los gobiernos deban anunciar algo simplemente tercericen la respectiva publicidad. La constitución de una agencia estatal de noticias es una manifestación autoritaria a la que lamentablemente no pocos se han acostumbrado.

Es también conveniente para proteger la muy preciada libertad a la que nos venimos refiriendo, que en este campo se de por concluida la figura atrabiliaria de la concesión del espectro electromagnético y asignarlo en propiedad para abrir las posibilidades de subsiguientes ventas, puesto que son susceptibles de identificarse del mismo modo que ocurre con un terreno. De más está decir que la concesión implica que el que la otorga es el dueño y, por tanto, tiene el derecho de no renovarla a su vencimiento y otras complicaciones y amenazas a la libre expresión de las ideas que aparecen cuando se acepta que las estructuras gubernamentales se arroguen la titularidad, por lo que en mayor o menor medida siempre pende la espada de Damocles.

De la libertad de expresión se sigue la de asociación y de petición que deben minimizar las tensiones que eventualmente generen batifondos extremos y altos decibeles que afectan los derechos del vecino, lo cual en un sistema abierto se resuelve a través de fallos en competencia como mecanismo de descubrimiento del derecho y no como ingeniería legislativa y diseño arrogante.

Fenómeno parecido sucede con la pornografía y equivalentes en la vía pública que, en esta instancia del proceso de evolución cultural, hacen que no haya otro modo de resolver las disputas como no sea a través de mayorías circunstanciales. Lo que ocurre en dominios privados no es de incumbencia de los gobiernos, lo cual incluye la televisión que con los menores es responsabilidad de los padres y eventualmente de las tecnologías empleadas para bloquear programas. En la era moderna, carece de sentido tal cosa como “el horario de protección al menor” impuesto por la autoridad, ya que para hacerlo efectivo habría que bombardear satélites desde donde se trasmiten imágenes en horarios muy dispares a través del globo. Las familias no pueden ni deben delegar sus funciones en aparatos estatales como si fueran padres putativos, cosa que no excluye que las emisioras privadas de cualquier parte del mundo anuncien las limitaciones y codificadoras que estimen oportunas para seleccionar audiencias.

Otra cuestión también controversial se refiere a la financiación de las campañas políticas. En esta materia, se ha dicho y repetido que deben limitarse las entregas de fondos a candidatos y partidos puesto que esos recursos pueden apuntar a que se les “devuelva favores” por parte de los vencedores en la contienda electoral. Esto así está mal planteado, las limitaciones a esas cópulas hediondas entre ladrones de guante blanco mal llamados empresarios y el poder, deben eliminarse vía marcos institucionales civilizados que no faculten a los gobiernos a encarar actividades más allá de la protección a los derechos y el establecimiento de justicia. La referida limitación es una restricción solapada a la libertad de prensa, del mismo modo que lo sería si se restringiera la publicidad de bienes y servicios en diversos medios orales y escritos.

Afortunadamente han pasado los tiempos del Index Expurgatoris en el que papas pretendían restringir lecturas de libros y donde irrumpen en la escena comisarios que limitan o prohíben la importación de libros, dan manotazos a la producción y distribución de papel, interfieren en la cibernética o, al decir del decimonónico Richard Cobden, establecen exorbitantes “impuestos al conocimiento”. La formidable invención de la imprenta por Pi Sheng en China y más adelante la contribución extraordinaria de Gutemberg y ahora Internet, los medios digitales y las redes sociales no han sido del todo aprovechadas sino que a través de los tiempos se han interpuesto cortapisas de diverso tenor y magnitud pero en estos momentos han florecido (si esa fuera la palabra adecuada) megalómanos que arremeten con fuerza contra el periodismo independiente.

Esto ocurre debido a la presunción del conocimiento de gobernantes que sin vestigio alguno de modestia y a diferencia de lo sugerido por Einstein, se autoproclaman sabedores de todo cuanto ocurre en el planeta, y se explayan en vehementes consejos a obligados y obsecuentes escuchas en imparables verborragias.

Dados los temas controvertidos aquí brevemente expuestos -y que no pretenden agotar los vinculados a la libertad de prensa- considero que viene muy al caso reproducir una cita de la obra clásica de John Bury titulada Historia de la libertad de pensamiento: “El mundo mental del hombre corriente se compone de creencias aceptadas sin crítica y a las cuales se aferra firmemente […] Una nueva idea contradictoria respecto a las creencias que sustenta, significa la necesidad de ajustar su mente […] Las opiniones nuevas son consideradas tan peligrosas como molestas, y cualquiera que hace preguntas inconvenientes sobre el por qué y el para qué de principios aceptados, es considerado un elemento pernicioso”.

El cuarto poder tiene prelación para la preservación de la libertad respecto a los otros tres, la sociedad libre se derrumba sin este valor. También he escrito antes para rendir homenaje al periodismo independiente (un pleonasmo pero por las situaciones que atravesamos vale el énfasis) pero en esta ocasión insisto en este muy sentido tributo pues dan batalla con un coraje y una perseverancia por lo que en gran medida le debemos la supervivencia, en contraste con sujetos disfrazados de periodistas pero vendidos al espíritu cavernario del autoritarismo siempre empobrecedor moral y materialmente.

El autor es Doctor en Economía y también Doctor en Ciencias de Dirección, preside la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires y miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas.

Publicado originalmente en Infobae, 26 de septiembre de 2020

Distintas voces sobre una misma temática en la FCEyJ de la UNLPam: Ciclo de conferencias virtuales sobre la actualidad macroeconómica argentina

La Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam), invita a un ciclo de conferencias virtuales sobre la actualidad macroeconómica argentina que iniciará el jueves 24 de septiembre a las 18 hs. Será abierto a toda la comunidad y transmitido a través de la plataforma de zoom. Para acceder a ella, se deberá ingresar al siguiente link.

La propuesta tiene como objetivo aportar distintas miradas sobre la temática, pensar escenarios a futuros y enriquecer el debate a través de la mirada de especialistas con distintas trayectorias y diversos perfiles académicos. Los disertantes serán Rolando Astarita, Eduardo R Conesa, Daniel Heyman y Juan Carlos de Pablo.

Rolando Astarita: 24/09-18 hs

Nació en 1951, es docente de la Universidad Nacional de Quilmes, y en las facultades de Ciencias Sociales y de Ciencias Económicas de la UBA, Ha trabajado y publicado sobre temas vinculados con la teoría de Marx, y la internacionalización del capital y la lógica del valor del  trabajo. Cuenta también con investigaciones en cuestiones monetarias y teoría macroeconómica, en particular las vinculaciones y oposiciones entre los sistemas keynesiano, marxista y neoclásico. Administra un blog sobre Economía y marxismo.

Eduardo Conesa: 21/10 – 18 hs

Nació el 27/06/1937, es Abogado y Contador público recibido de la Universidad Nacional de Buenos Aires. DOCTOR (Ph.D.) University of Pennsylvania, U.S.A., 1982.MASTER en Economía, University of Pennsylvania, U.S.A., 1971, y MASTER en Desarrollo Económico, Williams College, Williamstown, Massachusetts, U.S.A., 1969.
Fue Director del Departamento de Ciencias Sociales de la Facultad de Derecho de la UBA, entre  1998-2012, y cuenta con una vasta experiencia en docencia universitaria.
En lo que respecta a su trayectoria profesional; fue diputado nacional en 2016-2017, Director del Instituto para la Integración de America Latina (INTAL❱ entre 1978 a 1984 y Economista y funcionario del Banco Mundial de 1972 a 1978, entre otras.
Tiene más de 10 libros publicados bajo su autoría.

Daniel Heymann: 28/10 – 18 hs
Nació el 30/12/1949, es Licenciado en Economía (UBA) y Licenciado en Ciencias Físicas (UBA). Doctor en Economía, Universidad de California, Los Ángeles (UCLA). Macroeconomista, CEPAL Buenos Aires. Profesor, UBA y UNLP; Profesor de posgrado, UdeSA. Dictó cursos y ciclos de conferencias en UCLA y universidades de Lund y Trento, entre otras. Miembro Titular de la Academia Nacional de Ciencias Económicas. Presidente de la Asociación Argentina de Economía Política (AAEP), 2008-2010. Premio a la trayectoria académica destacada en Economía, Facultad de Ciencias Económicas, UBA, 2009. Autor, entre otras publicaciones, de High inflation (con A. Leijonhufvud), Business cycles from misperceived trends (con P. Sanguinetti), Patrones de la inversión y el ahorro en la Argentina (con A. Coremberg, P. Goldszier y A. Ramos) y On the emergence of public education in land-rich economies (con S. Galiani, C. Dabús y F. Tohmé).
Cuenta con el Premio Konex de 1996 y participó del diseño del Plan Austral que logró bajar la inflación durante el gobierno de Raúl Alfonsín y dirigió la oficina local de la CEPAL durante muchos años.

Juan Carlos de Pablo: 11/11 – 18 hs
Nació el 25/11/1943. Estudió en la Universidad Catòlica Argentina entre 1960 y 1964 y luego continuó con su formación en Harvrad. Es doctor honoris causa en la UCEMA1​.
Es consultor económico, fue columnista del diario La Nación y en el año 2016, y columnista del programa político Animales Sueltos, conducido por Alejandro Fantino en América TV.

El Anuncio que Estabas Esperando: IX Congreso Escuela Austríaca Online

Congreso Internacional “La Escuela Austríaca de Economía en el Siglo XXI”
Desde 2006 la Fundación Internacional Bases viene realizando el Congreso Internacional “La Escuela Austríaca de Economía en el Siglo XXI”. Comenzamos en Rosario (Argentina) con una frecuencia bianual. Y desde 2019 tenemos también una edición del Congreso en Viena (Austria) los años que no toca en ArgentinaEn 2020 íbamos a llevar el congreso a la ciudad de Córdoba (Argentina). Las circunstancias de la pandemia nos han impedido hacer el evento físicamente. Sin embargo, en conjunto con nuestros co-organizadores, la Fundación LiberAr y la Universidad Siglo 21, y nuestro main partner, la Fundación Naumann para la Libertadhemos decidido mudar la experiencia del congreso al ámbito online. Para muchos este evento representa ya una tradición. Por eso estamos muy felices de poder tener esta edición a través de los medios que nos facilitan la tecnología y la innovación. Y hablando de tradiciones, en 2019 comenzamos la Conferencia Conmemorativa Juan Carlos Cachanosky. Esta edición del Congreso se abrirá con dicha conferencia, dictada por Eduardo Mayora. El programa completo va a ser publicado en muy pocos días. Estoy en condiciones de contarles que van a ser dos días repletos de sobresalientes presentaciones. Espero puedan acompañarnos durante cada una de ellas. Algunos de los Speakers Confirmados son Adrián Ravier, el Príncipe Michael de Liechtenstein, Luis Lacalle, María Blanco, Leszek Balcerowicz y Javier Milei. Para conocer la lista completa e inscribirse, visiten www.escuelaaustriaca.org A la espera de encontrarnos virtualmente,
Federico N. Fernández
Presidente
Fundación Internacional Bases 
Inscripción: www.escuelaaustriaca.org
Organizan:Auspicia:
Fundación BasesLiberArUniversidad Siglo 21Fundación Naumann

Kuhn y los Cambios de Paradigma en Economía

Adrián comparte un video con interesantes comentarios sobre cambios de paradigma (a la Kuhn) en economía (ver también los comentarios de Gabriel Zanotti en YouTube. Por ejemplo, Bronfenbrenner (1971) sugiere que el keynesianismo es un cambio de paradigma en economía. En este sentido, el monetarismo sería otro cambio de paradigma. Sin embargo, una característica de los paradigmas es que no poseen un lenguaje neutro (son inconmensurables). No obstante, Keynesianos y monetaristas se entienden mutuamente sin mayores problemas (teoría económica), por más que no coincidan en términos de política económica.

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Thomas Kuhn y las Revoluciones Científicas en Economía (Video de la ponencia)

A continuación copio el programa del panel en el que participé ayer en el marco de las XXVI Jornadas de Epistemología de las Ciencias Económicas que anualmente tienen lugar en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires.

El video incluye todo el panel, de acuerdo al programa que copio a continuación. Mi participación inicia en el minuto 1:29:00

Agradezco los comentarios de todos aquellos que participaron del panel. Enriquecen un trabajo que espero escribir en los próximos días.

La Inflación es un Problema Ascendente, no un Problema Estable

Tengo la impresión, quizás errada, de que la inflación se percibe como un problema estable, o constante, en Argentina. La tasa de inflación puede oscilar, pero es (en promedio), alta y estable. Es cierto, la tasa de inflación tiene oscilaciones, pero la tendencia es a un aumento de la inflación. La inflación no es un problema estabilizado, es un problema en creciemiento.

Esto se observa con dos gráficos. El primero muestra la inflación interanual de 1999 a la fecha. Luego de la crisis del 2001, se percibe una tendencia al alza comenzando a fines del 2003 o principios del 2004. La inflación promedio por presidencia aumenta (línea roja punteada). Los picos de inflación se superan en el tiempo.

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Las dos partes desconocen el federalismo – por Alberto Benegas Lynch (h)

Es del dominio público la trifulca suscitada como consecuencia del manotazo de la coparticipación a la ciudad de Buenos Aires. Es de esperar que el trámite ante la Corte prospere puesto que esa jurisdicción tiene rango provincial y consecuentemente le cabe las de la ley. Pero el asunto va mucho más al fondo que la faena del leguleyo al efecto de precisar el significado original del espíritu federal. Recordemos que, entre muchos otros, Juan Bautista Alberdi resumió el fiasco del positivismo al sentenciar que “saber leyes pues, no es saber derecho”.

Originalmente, en el plano político el desarrollo de la filosofía federalista se ubica en el Siglo XVIII en el tratamiento constitucional en tierras estadounidenses de donde han bebido muchas naciones del mundo libre. Allí tuvo lugar uno de los debates más fértiles en la materia entre los federalistas y los antifederalistas (paradójicamente más federalistas que los federalistas).

La tesis central, luego desvirtuada en distintos países (incluso de un tiempo a esta parte en Estados Unidos a contracorriente de lo consignado en aquél debate fundacional), consiste en apuntar a los incentivos en dirección a mantener en brete al poder político para que se dedique a su misión específica de proteger derechos, apartándolo de otros menesteres que no le competen.

¿Cuál era la intención de la arquitectura presente en esta edificación? Estaba basada en la noción fundamental de que son las provincias (en el caso norteamericano, los estados) las que constituyen la Nación y no el gobierno central y, por tanto, para establecer las debidas jerarquías en la copartipación fiscal son las provincias las que deben coparticipar al gobierno central y no a la inversa. En Estados Unidos, al sugerir este procedimiento, se referían “al poder de la billetera” de los estados miembros. Incluso en el extremo hubieron quienes en aquel momento sostenían que no debía existir un gobierno central lo cual fue refutado con razón con el argumento de las relaciones exteriores y la defensa del conjunto.

En este contexto, los estados o provincias que componen la Nación son las encargadas de recaudar todos los gravámenes, excepto los vinculados a la Justicia federal, las relaciones exteriores y la defensa. En todo caso la idea que subyace en el genuino federalismo es que independientemente de las ideas políticas de los gobernadores de las distintas jurisdicciones, todos estarán principalmente interesados, por una parte, que los habitantes no se muden a otra jurisdicción debido a cargas impositivas excesivas y, por otra, no ahuyentar inversiones para lo cual tienden a la implementación de tributos razonables situación que los obligan a mantener un nivel de gasto público ajustado.

Por supuesto que si a esto se agregan las reflexiones de Thomas Jefferson como embajador en París al recibir la flamante Constitución, otros grifos se hubieran cerrado. Expresó Jefferson en esa ocasión que si hubiera estado presente en la respectiva Convención hubiera introducido la prohibición de contraer deuda pública externa porque la consideraba incompatible con la democracia ya que compromete patrimonios de futuras generaciones que ni siquiera han participado en la elección del gobierno que contrajo la deuda.

En otros términos, si agudizamos las neuronas y repasamos el significado último del federalismo en sus fases iniciales, podríamos revisar en nuestro país la legislación para que apunte a lo que dejamos consignado, con lo cual se cortarían de cuajo las escaramuzas que vienen ocurriendo en nuestro medio sin solución de continuidad desde hace décadas y podríamos reemplazar el sistema del chantaje y la extorsión del unitarismo disfrazado de un federalismo en verdad inexistente.

El sistema federal argentino no es una confederación y, por ende, el maltrato del gobierno central a las provincias bajo ningún concepto autoriza la secesión, pero de allí no se sigue que las distintas jurisdicciones deban someterse en silencio a los abusos del gobierno central. También es cierto que hay caudillejos que prefieren gastar en aventuras antirrepublicanas para que el gobierno central alegremente les transfiera recursos en un juego macabro a dos puntas. La solución consiste en abrirse paso y despojarse del statu quo y debatir propuestas que minimicen problemas recurrentes.

Publicado originalmente en El Economista, 14 de septiembre de 2020.

Demanda, Oferta, y Cepo Cambiario

Como era de esperarse, la pérdida de reservas del BCRA llevaron a un endurecimiento del cepo cambiario. Y también como es de esperarse, esto ha de traer mayores costos que beneficios.

Uno de los problemas de un cepo cambiario es que mientras en la practica no soluciona el problema de pérdidas de reservas, puede llevar a una devaluación mayor a la necesaria para cerrar la perdida de reservas. Esto se puede apreciar en un gráfico de demanda y oferta.

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