"There is only one difference between a bad economist and a good one: the bad economist confines himself to the visible effect; the good economist takes into account both the effect that can be seen and those effects that must be foreseen." Frederic Bastiat
El reconocido economista y docente de la UNLPam, el doctor Adrián Ravier, sostuvo que la Argentina «tiene que replantearse el tamaño del Estado para comenzar a crecer», aludiendo a las nuevas cifras que muestran un repunte en la economía del país, que según él, «no es crecimiento, sino recuperación». Además, sostuvo que «la inflación es necesaria para mantener el tamaño del Estado que tenemos», pero consideró que para fin de 2019 se notará una mejoria sustancial.
En un libro de mi autoría publicado hace veinte años en Lima por la
Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas titulado Pensando en voz alta incluí un trabajo sobre Francisco de Miranda
(1750-1816). El 14 de julio se cumplirá un nuevo aniversario de su muerte y es
por tanto oportuno recordar una vez más a ese ilustre personaje que no tiene
igual en nuestra región, solo comparable a la notable altura intelectual del
gran Juan Bautista Alberdi, con la diferencia que este último le dedicó más a
la escritura y menos a la incansable acción que desplegó Miranda en trifulcas militares
y a su dialéctica para convencer de viva voz y por correspondencia a
interlocutores de primer nivel en el mundo de entonces y a sus detenidos y
voraces estudios en una biblioteca personal sin par en el mundo de entonces tal
como veremos más abajo.
El venezolano Francisco de Miranda hablaba y leía con fluidez italiano,
francés, inglés y ruso. Tradujo obras del latín y del griego y, sobre todo,
estudió autores como John Locke, Adam Smith, David Hume, Montesquieu y
Voltaire. Mantuvo asidua correspondencia
con James Madison, Thomas Jefferson, Jeremmy Bentham, John Stuart Mill y Edward
Gibbon, personas todas que han dado testimonio de los conocimientos
filosóficos, económicos y jurídicos de Miranda, todo lo cual queda consignado
en los trabajos de sus biógrafos más destacados: Karen Rice, William S.
Robertson, Joseph F. Toring, Allan Brewer-Carías y Vicente Dátola.
Arturo Uslar Pietri -reconocido
como el intelectual venezolano más destacado del siglo XX cuyos textos fueron
reproducidos en distintos países, profesor en la Universidad Central de Caracas
y en la Universidad de Columbia en New York- dijo en el Senado venezolano el 4
de Julio de 1966 que Miranda fue “la más extraordinaria personalidad que había
florecido en el vasto, desconocido y rico lino del Nuevo Mundo. Era la flor y
la asombrosa síntesis de tres siglos de historia y de magia creadora […] Su
apresurado peregrinaje por el mundo fue menos intenso, variado y sin tregua que
su maravilloso viaje de deslumbramiento a través de los libros, las literaturas
y las ciencias de los viejos y los nuevos tiempos. No hubo hombre de su siglo
que hubiera reunido conocimientos más extensos y variados ni biblioteca
comparable a la que llegó a reunir.”
Igual que Lafayette
peleó en las guerras de la independencia estadounidense y participó en la
revolución francesa hasta la contrarrevolución (su nombre está inscripto en el
Arco de Triunfo), fundó la Sociedad Patriótica para debatir las ideas de la
libertad y tuvo una participación deslumbrante en la Logia Lautaro.
Puede resumirse su
pensamiento en un pasaje que estampó en una misiva dirigida a Thomas Paine en
1797: “La conservación de los derechos naturales y, sobre todo, de la libertad
de las personas, seguido de sus bienes, es incuestionablemente la piedra
fundamental de toda sociedad humana, bajo cualquier forma política en que ésta
sea organizada.” Y en varios de sus muy nutridos intercambios epistolares de la
época de la independencia, preocupado por el peligro de la sustitución de un
autoritarismo por otro reitera que “no buscamos sustituir una tiranía antigua
por una nueva.” (en paralelo con Alberdi que insistía que “dejamos de ser
colonos de España para serlo de nuestros gobiernos”).
En su peregrinar por el
mundo al efecto de lograr apoyos en noble causa latinoamericana, Miranda trabó
relación estrecha con Catalina de Rusia, con el Secretario del Tesoro
estadounidense de Washington, Alexander Hamilton que también fue uno de los
autores de Los papeles federalistas y con el Primer Ministro inglés William Pitt.
Francisco de Miranda tenía la obsesión de lograr la independencia de toda
Hispanoamérica para lo cual escribió una Constitución liberal aunque con un
Ejecutivo hereditario pero con un Senado electivo y una Cámara baja
representada por propietarios con la
idea de resguardar mejor esa institución, todo lo cual consta en carta dirigida
al Presidente John Adams el 24 de marzo de 1789. Esto además lo escribió
Miranda en su ensayo de 1801 titulado “Proyecto de Gobierno Federal”
reproducido en Textos de la Independencia
(Caracas, Academia Nacional de la Historia, 1967).
El antes mencionado
William S. Robertson en The Life of Miranda
(The University of South Carolina Press, 1929) detalla los magníficos y muy
valiosos documentos recopilados por Miranda en sus periplos europeos y respecto
a los estadounidenses quedan consignados en otra obra del mismo autor titulada Diary of Francisco de Miranda: Tour of the
United States 1783-1784 (New Yok, The Spanic Society of America, 1928). Por
su parte, Tomás Polanco también reproduce pensamientos de Miranda y copia parte
de sus archivos, al tiempo que destaca las persecuciones del Tribunal de la
Inquisición española por considerar que Miranda tenía en su biblioteca libros
prohibidos y difundía “ideas heréticas” (es decir ideas liberales contra los
abusos del poder político y la Iglesia de entonces) todo lo cual aparece
en el libro de Polanaco titulado Miranda (Caracas, Ediciones Vencemos,
1997).
Con ese motivo y
especialmente por las razones independentistas, Miranda fue perseguido motivo
por la cual viajaba con documentación rusa provista por el gobierno de Catalina
la Grande que nuestro personaje utilizó para desplazares en 1787 con el nombre
falso de Meran desde San Petesburgo a
Suecia, Noruega y Dinamarca, persecuciones que se agudizaron debido a la
publicación de su libro titulado América
Espera donde resumía sus proyectos liberales (más adelante reproducida en
varias ediciones en Caracas por Ediciones Salerno) a lo que se sumaba su
anterior y muy difundido trabajo A la
representación nacional (original en francés, París, Barrois l´Aine, 1795).
Durante cinco años
Miranda vivió en Londres en una casa de Grafton Street donde formó otra
biblioteca considerada la más importante de su época según relata el también
antes mencionado Allan Brewer-Carías en su obra enciclopédica titulada Sobre Miranda. Entre la perfidia de uno y la infamia de otros (New York, Editorial
Jurídica Venezolana, 2016).
Es de destacar por
último que James Mill comentó sobre las ideas de Miranda en The Edinburgh Review en 1809 y al año
siguiente se reprodujeron en Londres parte de los archivos de Miranda con el
título de South American Empacipation
Documents, incluso debe subrayarse que Mill padre y Bentham estuvieron a
punto de acompañarlo a Miranda en su viaje a tierras sudamericanas en 1810, tal
era el entusiasmo que despertó en sus mentes el proyecto del sudamericano.
Gobernó por un corto
período en su país con un título que no se condice con sus ideas pero impuesto
por sus camaradas, gestión que le granjeó los celos de personajes como Bolívar
sobre el cual había influido grandemente (en cualquier caso, dados los esperpentos
del chavismo en Venezuela es del caso recordar lo expresado por Bolívar el 2 de
enero de 1814: “Huid del país donde un solo hombre ejerza todos los poderes, es
un país de esclavos”)
Miranda murió en el
lugar donde se utilizó por vez primera la expresión “liberal” como sustantivo
(hasta ese momento era un adjetivo para significar generoso, desprendido) a
raíz de la Constitución de Cádiz aunque muerto en esas tierras españolas en
circunstancias que pusieron de manifiesto el veneno de las envidias y las
traiciones de sus propios colegas sudamericanos en un contexto de denuncias
falsas a un personaje que se desvivió por la independencia en el sentido más
estricto de la palabra en línea con el espíritu jeffersoniano y no el
patrioterismo vulgar de los en verdad españolistas en el peor sentido de la
expresión. Los traidores lo llevaron preso primero a Puerto Rico (entonces
territorio ultramar de la corona española) y luego a La Carraca, la prisión de
Cádiz donde murió.
Una suerte similar a
la de Alberdi -no preso pero también abandonado por quienes le debían tanto-
Jorge Mayer describe su final en París, según testigos, en el segundo tomo de Alberdi y su tiempo: “Falleció el jueves
19 de junio de 1884 […] permanecía solo en el hotel, sin poder ya salir, ahí le
robaron los sirvientes, quedándose apenas algunas ropas que ponerse, sus
relojes habían desaparecido […] en una piecita en donde apenas cabía la
pobrísima cama en que estaban tendidos sus restos […] envuelto en sábanas
sucias […] hacía días que no comía, durante la noche se arrojaba de la cama
dando gritos, pues sus noches eran terribles”.
El debilitamiento de las democracias frente a los avances nacionalistas hace necesario idear mecanismos que permitan controlar la acción de los gobernantes y evitar excesos.
Desde los orígenes del monopolio de la fuerza que
denominamos gobierno, la faena de los espíritus libres ha sido la de contener
el abuso de poder. Aun cuando en ciencia política la teoría apunta a que los
aparatos estatales son para proteger y garantizar los derechos de los
gobernados, en la práctica se han salido de cauce permanentemente. Tal como ha
consignado Benedetto Croce la historia es un peregrinar por la libertad, en todos
sus tramos apunta a ser “la hazaña de la libertad”.
Hoy observamos problemas muy graves en cuanto a los
desvíos de la sociedad abierta (para recurrir a terminología popperiana), no
solo en nuestra región latinoamericana sino en Europa y en Estados Unidos con
los constantes ataques del nacionalismo con sus características de xenofobia y
el mal llamado “proteccionismo” que en verdad desprotege a los ciudadanos
encerrados en aberrantes fronteras alambradas. Mario Vargas Llosa ha mostrado
lo absurdo y altamente perjudicial de
“considerar lo propio como un valor absoluto e incuestionable y lo extranjero
un desvalor, algo que amenaza, socava, empobrece o degenera”.
Desde los mercantilistas del siglo xvi y Friedrich
List cada tanto surgen las sandeces en torno a la industria incipiente y
el “vivir con lo nuestro” que bajo la
fachada de las fuentes de trabajo los empresarios prebendarios se alían con el
poder de turno para consolidar sus privilegios a contracorriente de los
intereses de la gente. Con el argumento que no pueden competir proponen que de
momento se establezcan aranceles en lugar de comprender que si un proyecto
arroja pérdidas en las primeras etapas para luego más que compensarlas con
ganancias, deben ser ellos, los empresarios, quienes deben afrontar los
quebrantos y no endosar la carga sobre las espaldas de sus congéneres.
Y si se alega que no cuentan con los suficientes
recursos para afrontar el cimbronazo inicial, pueden incorporar socios para tal
fin. Si nadie acepta involucrarse en ese emprendimiento es por dos motivos: o
se trata de un cuento chino (lo cual es habitual) puesto que el retorno sobre
la inversión no justifica el negocio o, siendo rentable, hay otros más urgentes
y como todo no puede llevarse a cabo simultáneamente, el proyecto de marras
deberá esperar su turno.
En este contexto buena parte de los gobernantes de las
economías del denominado mundo libre despotrican contra balances comerciales
desfavorables e intentan modificar la situación con insólitas guerras
comerciales. En verdad, lo relevante no es la balanza comercial sino el balance
de pagos que contempla los movimientos de capital. En nuestros casos personales
lo ideal sería comprar, comprar y comprar sin necesidad de vender nuestros
servicios o bienes pero eso significaría que los demás nos estarían regalando
permanentemente. Idéntico fenómeno ocurre con un grupo de personas que
asimilamos a un país: lo ideal sería importar permanentemente sin necesidad de
exportar, pero no podemos convencer al resto que nos regalen bienes y servicios
por lo que no tenemos más remedio que exportar. La exportación es el costo de
la importación. Cuando las importaciones exceden a las importaciones quiere decir
que la entrada de capitales compensa la diferencia.
Los nacionalismos y las cerrazones fronterizas (y las
mentales) no se percatan de estos principios económicos y en su lugar manipulan
el tipo de cambio y los gobiernos se endeudan lo cual naturalmente produce
desajustes mayúsculos. Por esta razón es que Jacques Rueff en The Balance of Payments sugiere
enfáticamente que los gobiernos no lleven las estadísticas del comercio
internacional ya que “constituyen una tentación para intervenir, lo cual genera
los problemas”.
En realidad los nexos causales de la economía no se
modifican por el hecho de interponerse un río, una montaña o una frontera.
Desde la perspectiva liberal la división del globo terráqueo en naciones es al
solo efecto de evitar los riesgos de concentración de poder en un gobierno
universal, para fraccionar a su vez en provincias y municipios.
Como es sabido la raza es una fantasía ya que las
modificaciones exteriores son consecuencia de climas diversos y solo hay cuatro
grupos sanguíneos distribuidos entre todos los humanos. Es de interés insistir
en el ejemplo de los sicarios nazis que tatuaban y rapaban a sus víctimas para
distinguirlas de sus victimarios.
Esta introducción sobre los dislates de los
nacionalismos se hace necesaria para subrayar muy telegráficamente los peligros
que enfrenta el mundo de hoy dado que nuevamente surge esa amenaza.
Ahora bien, si ese es el cuadro de situación y como
resultado observamos que la noción de la democracia se ha degradado a niveles
que en buena medida ha permutado en cleptocracia, a saber, el gobierno de
ladrones de libertades, de propiedades y de sueños de vida. Lo contrario de lo
expresado por los Gionvanni Sartori de nuestra época.
Entonces, sin prejuicio de trabajar en terrenos
educativos que constituyen la clave del asunto a los efectos de trasmitir
valores y principios compatibles con el respeto a las autonomías individuales,
sin perjuicio de ello decimos, se torna urgente el trabajar las neuronas para
imaginar nuevas vallas al abuso del poder político.
Hay diversos frenos y propuestas para el Poder
Ejecutivo y para el Poder Judicial pero en esta nota periodística centro la
atención en el Poder Legislativo para evitar el amontonamiento de personas que
en gran parte se burlan de la ciudadanía y hacen negocios con sus cargos al
tiempo que se sienten obligados a promulgar legislaciones que en realidad se
oponen frontalmente al derecho en línea con pseudoderechos, es decir, la
facultad de echar mano al fruto del trabajo ajeno por la fuerza.
En otra oportunidad sugerí que el Poder Legislativo en
ambas cámaras sean ad-honrem no
reelegibles como era en algunos cargos gubernamentales en las antiguas
repúblicas de Florencia y Venecia. En este caso, luego de haber estudiado las
elaboraciones de Edwin Fulner -ex presidente la Heritage Foundation- Natalia
Basil -doctoranda en administración de negocios- y Gabriel Gasave -a cargo del
Intependent Institute de Washington- concluyo que también puede considerase que los
legisladores sean part-time con un
límite máximo de sesiones y trabajando en sus respectivos emprendimientos
privados tal como ocurre en Norteamérica en los estados de Texas, Virginia,
Montana, Nevada y North Dakota.
Estos sistemas fueron establecidos por los Padres
Fundadores al efecto de limitar el ímpetu legislativo y para que se centraran
exclusivamente en la preparación y el contralor presupuestario y en el dictado
de leyes que tuvieran como solo objeto la protección de los derechos de la
gente, siempre anteriores y superiores a la misma existencia del gobierno.
Incluso Leonard Read insistía en que no se recurra a
la expresión “gobierno” y se reemplazara por la de “agencia de seguridad”
puesto que aquella denominación “equivale a llamar gerente general al custodio
de una empresa”. En el tercer tomo de Law,
Legislation and Liberty el premio Nobel en economía Friedrich Hayek
sostiene que si queremos que los principios de la sociedad libre sobrevivan es
indispensable reformar nuestro sistema político. Si no nos parece lo sugerido
propongamos otras medidas pero no es responsable quedarnos con los brazos
cruzados esperando un cataclismo.
Presidente
de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos
Aires.
Publicado originalmente en la edición impresa de LA NACIÓN, el 2 de julio de 2019.
En un post anterior comentaba sobre las críticas de Daniel Schteingart al gráfico que muestra la caída del ranking Argentino en el PBI per capita. Sugiero también estas reflexiones de Emilio Ocampo.
Ayer, Schteingart publica una nota en Cenital explayándose sobre sus argumentos en Twitter. Si bien no comenta de manera directa sobre Ocampo, o mis comentarios, sí actualiza su analogía para explicar su crítica. En lugar de hablar de un campeonato de fútbol, hace referencia a una carrera. La analogía, sin embargo, no captura de manera apropiada el fenómeno de la convergencia.
¿De qué se tratará
este congreso? Será un evento de dos días centrado en todos los aspectos de la
Escuela Austriaca de Economía, que, como saben, no es sólo de economía.
Nos gusta pensar en
el evento como algo que será mucho más
que un congreso.
Acá van las
razones.
Razón 1
Para empezar, se
llevará a cabo en Viena, la ciudad donde todo comenzó. Vamos a hacer gran uso
de la importancia histórica de Viena respecto de la Escuela Austríaca, pero
también del hecho de que se trata de una de las capitales más bellas de Europa.
Razón 2
El programa estará
compuesto interesantes ponencias, grandes conferencistas invitados, paneles y
presentaciones especiales.
Razón 3
Por cierto, ya está
confirmada la participación de Bob Murphy como Conferencista Invitado. Bob es,
sencillamente, uno de los mejores economistas contemporáneos. Es autor, entre
otros, de Choice, en el que presenta
hábilmente las ideas principales de la Acción
Humana de Mises, en un estilo que resuena con los lectores modernos. Su
último libro es Contra Krugman: Smashing
the Errors of America’s Most Famous Keynesian.
Razón 4
Tenemos un acuerdo
con el Journal Libertas, que publicará un número especial con una selección de
las ponencias presentadas en el congreso. Libertas es una revista
interdisciplinaria fundada por Juan Carlos Cachanosky, uno de los economistas
austriacos más destacados en el mundo de habla española. A su vez, nuestros
amigos del Intytut Mises (Instituto Mises de Polonia) seleccionarán también
material para traducir al polaco.
Razón 5
Vamos a tener un
programa especial previo a la conferencia el martes 12 de noviembre, con un
Walking Tour sobre la Escuela de Economía de Austria. Visitaremos sus lugares
principales y donde vivieron y se reunieron los austriacos originales. Además,
esa noche, tenemos planeado un evento social para que los participantes se conozcan
y socialicen.
Razón 6
Durante el Congreso
organizaremos la entrega del 2019 Hayek Lifetime Achievement Award, que será
recibido por Tom Woods. Tom es senior fellow del Mises Institute y conduce el
podcast The Tom Woods Show. Es además
autor de doce libros, entre ellos, New York Times best-sellers como Meltdown y The Politically Incorrect Guide to American History.
Razón 7
Si sos
investigador, profesor universitario o estudiante avanzado, el congreso es una
magnífica oportunidad presentar tu trabajo ante una audiencia especializada.
Las ponencias pueden tratar sobre cualquier aspecto de la Escuela Austríaca.
Razón 8
Si no quieres
escribir un artículo pero aún querés participar, también sos bienvenido. Te
vamos a ofrecer un programa de ponencias magnífico, con muchas sorpresas y
eventos especiales. Y no solo eso, habrá más ocasiones relajadas en las que
podrá interactuar con algunos de los mejores austriacos y libertarios y hablar
con ellos en un entorno más informal.
Razón 9
Será un gran lugar
para conocer gente nueva y hacer buenos amigos, no solo con austriacos sino con
todo tipo de libertarios. Queremos que la conferencia sea una plataforma de networking y cooperación para liberales
y libertarios de Europa y el resto del mundo.
Razón 10
¡Todo esto es
absolutamente gratis para estudiantes! Los estudiantes no pagan arancel de
inscripción para participar del congreso.
The «populist race» in the U.S., a shown by Bernie Sanders’ the plans to eliminate student’s debt.
Senator Bernie Sanders (I-Vt.) recently announced a proposal to eliminate student loan debt. He intends to pay off a total of $1.6 trillion, while financing the expenditure with a new tax on “Wall Street speculation.”
Student debt can be a serious burden for recent grads, especially those who fail to acquire high-paying jobs. And the intention to help those with serious financial burdens is commendable. But eliminating student loan debt would do more harm than good.
Antes he escrito sobre el magnífico libro de Nassim Nicholas Taleb donde elabora sobre el concepto de sucesos poco frecuentes e inesperados pero que ocurren. David Hume y Karl Popper lo vinculan al problema de la inducción, es decir, la manía de extrapolar lo pasado al futuro, la manía de la linealidad. El capítulo decimosexto Taleb lo titula de modo singular como “La estética de lo aleatorio” y antes, en el onceavo, había subtitulado “Siguen ignorando a Hayek” precisamente para destacar la aberración de los planificadores de vidas y haciendas ajenas que concentran ignorancia en lugar de premitir que aflore el conocimiento siempre disperso y fraccionado a través de procesos de mercado (y no digo mercado libre porque es una redundancia).
Antes de volver sobre el tema del cisne negro de un modo más riguroso,
menciono que en las elecciones que los argentinos enfrentamos hay la remota o
no tan remota posibilidad que se filtre un cisne negro: que triunfe la opción
Consenso Federal bajo la apariencia de separarse de las otras dos opciones
principales las que se han estado fogoneando recíprocamente con idea de sacar
partida de la confrontación, en realidad entre el abismo y la inoperancia. Lo
primero por el espíritu totalitario inherente a esa postura desde cualquier
perspectiva que se la mire y lo segundo debido al aumento de la deuda, de los
impuestos, del déficit total, del gasto consolidado y debido a que la inflación
mensual equivale a la anual en un país civilizado, a lo que debe agregarse
ahora su peronización (paradójicamente se trataba de “cambiemos”), aunque en el
armado de listas hubo varias gatas paridas.
Esa tercera opción, según lo que se infiere de ciertas encuestas, por
más que a esta altura pueda parecer inaudito, hay alguna posibilidad que
finalmente triunfe debido, por una parte, a la cantidad de personas que
mantienen que no votarán por ninguna de las dos que habitualmente se mencionan
como las que marcan la grieta, por otra, la cantidad de indecisos que se
definen de esa manera aun en esta instancia y, por último, posibles
conclusiones sobre radiografías de reflexiones inquietantes de algunos votantes potenciales en el sentido
indicado. Sin embargo, debe notarse que en momentos de escribir estas líneas se
ha producido cierto revuelo en esas filas debido a que se relegó en el diseño
de cargos a quien últimamente se había convertido a criterio de muchos
integrantes de ese espacio en una socia clave. Todo lo consignado para nada
quiere decir que no haya otra variante que sea en verdad mejor para el país,
estamos aludiendo a los malabarismos que se infieren de alguna parte de las
pesquisas. Estamos aludiendo a eventuales cisnes negros dadalaidiosincrasiaargentina, por supuesto que el cisne negro podría aparecer en otra
parte pero hay indicios que puede irrumpir en lo dicho.
A mi me gustaría ver el cisne negro en otro lugar pero esto es
irrelevante, lo trascendente es lo que se deduce de lo que al momento existe.
También hay quienes pronostican que en las próximas elecciones se le dará otra
oportunidad al actual gobierno y otros, los menos (de los serios), aseguran que
vencerán los representantes de la anterior gestión lo cual, agrego, sería una
demostración de enorme irresponsabilidad.
En realidad, desde la perspectiva epistemológica, no tiene visos científicos
el hecho de extrapolar una muestra al universo. No es lo mismo con los seres
humanos individuales y cambiantes que con una muestra de tronillos en una línea
de montaje donde es de rigor esa extrapolación pues cada tornillo es
teóricamente igual al anterior. Por esto es que hay tantos yerros en encuestas
de muy diverso calibre entre seres humanos y que las explicaciones expost
no sirven para cubrir los desaciertos. Lo dicho en modo alguno significa que
las encuestas no sirven, bien administradas a veces exhiben ciertas tendencias
cuando son varias las que confluyen, lo
que no es aceptable es que se las pretenda rodear de un áurea científica puesto
que solo se trata de tantear algunos patrones o pautas de conducta en planos
muy específicos.
Entonces, nada se sabe a ciencia cierta pero puede aparecer un cisne
negro como los que en la práctica merodean en Australia al efecto de favorecer
aquella tercera opción en cuya plataforma alardean que consiste en que no
quieren caer en “los errores del pasado ni en los del presente”, aunque sus
líderes se hayan inaugurado como controladores de precios de Perón y otros
desaciertos de ciertas proporciones nada despreciables.
Es que en nuestro país estamos aun muy atrasados en la batalla cultural
y, por tanto, se requiere mucho más educación y debate antes que llegue a la
política una demanda sustancial en la buena dirección, por más que aparezca la
posibilidad de un fragmento pequeño con ideas consistentes en ese plano. La
faena que hay por delante es grande y sumamente desafiante y estimulante cuando
se comprueba la cantidad y calidad de jóvenes que se deciden por estudiar los
fundamentos de una sociedad abierta y abandonan aquél esperpento de “militar”
que deriva de la soldadesca, de obedecer y no meditar ni deliberar. En esta
misma dirección es de interés enfatizar que debido a la incomprensión del
fenómeno que rodea al cisne negro los planificadores se empecinan en recurrir
al término desarrollo que remite a
más de lo mismo (un tumor se desarrolla) y eluden la expresión progreso puesto que refiere a lo
desconocido, a la innovación y a lo nuevo y es imposible planificar lo que no
se conoce.
Volvamos entonces a lo que he mencionado en otra oportunidad sobre el
tan temido cisne negro. Se ilustra la idea con un ejemplo adaptado de Bertrand Russell: los pavos
que son generosamente alimentados día tras día. Se acostumbran a esa rutina la
que dan por sentada, entran en confianza con la mano que les da de comer hasta
que llega el Día de Acción de Gracias en el que los pavos son engullidos y
cambia abruptamente la tendencia.
Taleb
nos muestra como en cada esquina de las calles del futuro nos deparan las más
diversas sorpresas. Nos muestra como en realidad todos los grandes
acontecimientos de la historia no fueron previstos por los “expertos” y los
“futurólogos” (salvo algunos escritores de ciencia ficción). Nos invita a que
nos detengamos a mirar “lo que se ve y lo que no se ve” siguiendo la clásica
fórmula del decimonónico Frédéric Bastiat. Por ejemplo, nos aconseja liberarnos
de la mala costumbre de encandilarnos con algunas de las cosas que realizan los
gobiernos sin considerar lo que se hubiera realizado si no hubiera sido por la
intromisión gubernamental que succiona recursos que los titulares les hubieran
dado otro destino.
La
obra de Taleb constituye un canto a la humildad y una embestida contra quienes
asumen que saben más de lo que conocen (y de lo que es posible conocer), un
alegato contra la soberbia gubernamental que pretende manejar el fruto del
trabajo del prójimo en lugar de dejar en paz a la gente y abstenerse de
proceder como si fueran los dueños de los países que gobiernan. En un campo más
amplio, la obra está dirigida a todos los que posan de sabios poseedores de
conocimientos preclaros del futuro cuando en verdad no pueden pronosticar a
ciencia cierta que harán ellos mismos al día siguiente puesto que al
modificarse las circunstancias naturalmente cambian sus propias conjeturas.
Pone
en evidencia los problemas graves que se suscitan al subestimar la ignorancia y
pontificar sobre aquello que no está al alcance de los mortales. Es que como
escribe Taleb “la historia no gatea: da saltos” y lo improbable -fruto de
contrafácticos y escenarios alternativos- no suele tomarse en cuenta, lo cual
produce reiterados y extendidos “cementerios” ocultos tras ostentosos y
aparatosos modelitos matemáticos y campanas de Gauss que resultan ser fraudes
conscientes o inconscientes de diversa magnitud, al tiempo que no permite el
desembarazarse del cemento mental que oprime e inflexibiliza la estructura
cortical. Precisamente, el autor marca que Henri Poincaré ha dedicado mucho
tiempo a refutar las predicciones basadas en la lineaidad construidas sobre la
base de lo habitual a pesar de que “los sucesos casi siempre son
estrafalarios”.
Explica también el rol de lo que habitualmente se
denomina “suerte” (aunque estrictamente la suerte no existe, se trata de nexos
causales no previstos), incluso en los grandes descubrimientos de la medicina
como el de Alexander Fleming en el caso de la penicilina, aunque, como ha
apuntado Pasteur, la llamada suerte favorece a los que trabajan con ahínco y
están alertas. Después de todo, como también nos recuerda Taleb lo “empírico” proviene
de Sextus Empiricus que inauguró, en Roma, doscientos años antes de Cristo, una
escuela en medicina que no aceptaba teorías y para el tratamiento se basaba
únicamente en la experiencia, lo cual, claro está, no abría cauces para lo
nuevo.
Los intereses creados de los pronosticadores
dificultan posiciones modestas y
razonables y son a veces como aquel agente fúnebre que decía: “yo no le deseo
mal a nadie pero tampoco me quiero quedar sin trabajo”. Este tipo de conclusiones
aplicadas a los planificadores de sociedades terminan haciendo que la gente
coma igual que lo hacen los caballos de ajedrez (salteado). Estos resultados se
repiten machaconamente y, sin embargo, debido a la demagogia, aceptar las
advertencias se torna tan difícil como venderle hielo a un esquimal. En
definitiva, nos explica Taleb que el aprendizaje y los consiguientes andamiajes
teóricos se lleva a cabo a través de la prueba y el error y que deben
establecerse sistemas que abran las máximas posibilidades para que este proceso
tenga lugar. Podemos coincidir o no con todo lo que nos propone el autor, como
que después de un tiempo no es infrecuente que también discrepamos con ciertos
párrafos que nosotros mismos hemos escrito, pero, en todo caso, el prestar
atención al “impacto de lo altamente improbable” resulta de gran
fertilidad…al fin y al cabo, tal como concluye Taleb, cada uno de nosotros
somos “cisnes negros” debido a la muy baja probabilidad de que hayamos nacido
dado que cada uno es único e irrepetible en la historia de la humanidad. Al
contrario, la probabilidad es alta de que otros sucesos se reiteren pero aun
así hay que estar atentos a los desvíos.
En cualquier caso, en esta nota periodística alertamos
sobre la posibilidad de un cisne negro en las elecciones que se aproximan, en
el sentido y con las incógnitas y los contextos referidos más arriba.
Una manera de evaluar el desempeño económico de un país es mirando la evolución en su ranking mundial de creación de PBI per cápita (ajustado por costo de vida, etc., para que sean valores comparables). Al hacer este gráfico para Argentina se nota un quiebre en torno al primer gobierno de Perón. Argentina era, según el ranking, uno de los países con mayor PBI per capital del mundo, pero a partir de entonces entra en una tendencia negativa cayendo consistentemente en dicho ranking.
Los rankings pueden ser un poco engañosos. No es lo mismo tener ranking 10 en una muestra de 20 que en una muestra de 100. Otro problema es la entrada y salida de participantes del ranking. Por ejemplo, países que se suman a la muestra o países para los cuales no siempre hay datos y entran y salen en distintos años. Una manera de «controlar» este problema es usando percentiles en lugar de rankings.
Como se ve, Argentina comienza a caer (eje izquierdo) en torno al primer gobierno de Perón. Sin embargo, ese quiebre también coincide con un salto en la cantidad de países considerados en la muestra (eje derecho). Esta es una de las objeciones de Daniel Schteingart. Sin embargo, la entrada de países a la muestra no parece ser suficiente para explicar el quiebre en Argentina.
En sus memorias Stefan Sweig se entristece y
alarma por el surgimiento del espíritu tribal de la cerrazón entre países que
advertía conducen a estados de belicismo y confrontación que en el caso de
Europa estimaba se trataba en verdad de una “guerra civil” debido a las
estrechas relaciones entre las poblaciones.
Ahora resurge el nacionalismo sobre lo que he escrito en distintas oportunidades pero es el caso de repetir las advertencias. Dejando de lado la manifiesta incomprensión del actual presidente de Estados Unidos respecto a la falacia de lo que en economía se conoce como “el dogma Montaigne” (su ex Secretario de Estado, Rex Tillerson, consignó públicamente que Trump “no tiene idea del significado del comercio libre”) y de las barrabasadas extremas de gobiernos como los de Cuba, Venezuela, Nicaragua, y Bolivia en el continente americano, dejando de lado estos casos decimos, hoy en Europa el espectáculo es desolador.
Con suerte electoral diversa pero siempre con
crecimientos llamativos, irrumpe el rostro desagradable de la referida
tradición de pensamiento que tantos trastornos ha provocado y provoca. Así, ese
caudal electoral ha exhibido resultados llamativos: en Francia el Frente Nacional,
en Inglaterra el Partido Independiente del Reino Unido, en Alemania el Partido
Alternativa para Alemania, en Dinamarca el Partido del Pueblo Danés, en Suecia
los Demócratas Suecos, en España Podemos y Vox, en Austria el Partido de la
Libertad, en Grecia el Amanecer Dorado, en Italia la Liga del Norte, en Hungría
el Movimiento por una Hungría Mejor, todas propuestas trogloditas apuntan a
implantar una cultura alambrada, es decir, la palmaria demostración de la
anticultura.
Es del caso recordar trabajos como los de J. F.
Revel que muestran el vínculo estrechísimo entre el nacionalismo y el
socialismo, aunque cual bandas de las mafias, en el campo de batalla han sido
circunstancialmente aliados y circunstancialmente enemigos. El comunismo apunta
a abolir la propiedad, mientras que el nacionalismo la permite nominalmente
pero el aparato estatal usa y dispone de ella. Uno es más sincero que el otro
que recurre a una estrategia que estima más aceptable para los incautos. Es
curioso en verdad (y tragicómico) que muchos de los partidarios de esos
gobiernos emplean la expresión fascista para referirse a sus supuestos
contrincantes cuando aplican esa política a diario puesto que mantienen el
registro de la propiedad pero el flujo de fondos es manipulado desde la casa de
gobierno.
En una sociedad abierta el término “inmigración
ilegal” constituye un insulto a la inteligencia ya que todos debieran tener la
facultad de ubicarse donde lo estimen conveniente y solo deben ser bloqueados
los delincuentes, sean nativos o extranjeros. Como ha explicado Gary Becker, el
pretexto para poner barreras a la inmigración debido al uso de lo que provee el
mal llamado Estado Benefactor (mal llamado porque la beneficencia es realizada
con recursos propios y de modo voluntario), lo cual puede incrementar el
déficit fiscal, se resuelve al no dar acceso al uso a los inmigrantes al tiempo
que no se les retiene del fruto de sus trabajos para mantener el sistema
estatal.
Como ha puntualizado en sus múltiples obras
Julian Simon, habitualmente el inmigrante aprecia especialmente el trabajo, es
empeñoso en sus tareas, tiene gran flexibilidad para moverse a distintos
lugares dentro del país anfitrión, realiza faenas que muchas veces los nativos
no aceptan, sus hijos muestran excelentes calificaciones en sus estudios,
exhiben gran capacidad de ahorro y algunos comienzan con empresas chicas de
gran productividad.
Es llamativo y muy paradójico que muchos se
rasgan las vestiduras con el drama que estamos viviendo a raíz de las
fotografías horrorosas de refugiados, cuando no parece verse que se fugan de
lugares donde en gran medida se aplican las recetas políticas que los que se
dicen espantados aconsejan y se fugan a lugares donde algo queda de los
sistemas libres que no hacen más que criticar. La hipocresía es alarmante por
la actitud contradictoria de muchos que se dicen contrariados con la foto del
niño muerto en las playas de otros lares en plena lucha por la libertad y, sin
embargo, cuando opinan sobre la
inmigración defienden las posturas que provocan aquella muerte por la que dicen
estar angustiados.
Tengamos en cuenta que, desde la perspectiva de
la sociedad abierta, las fronteras (siempre consecuencia de acciones bélicas o
de accidentes geológicos) son únicamente para evitar los riesgos graves de un
gobierno universal. El fraccionamiento en naciones que a su vez se subdividen
en provincias y municipalidades tienden a descentralizar el poder. A pesar de
los problemas de abuso del poder, hay que mirar el contrafáctico si no hubiera
el antedicho fraccionamiento. Hannah Arendt dice que «la misma noción de una fuerza
soberana sobre toda la Tierra que detente el monopolio de los medios de
violencia sin control ni limitación por parte de otros poderes, no sólo
constituye una pesadilla de tiranía, sino que significa el fin de la vida
política tal como la conocemos».
También debe tenerse siempre presente que la
cultura es un proceso que significa permanentes donativos y recibos de
lecturas, arquitecturas, músicas, vestimentas, gastronomías, costumbres que las
personas aceptan o rechazan en un contexto evolutivo. La cultura no es estática
sino cambiante y multidimensional. Si no somos momias, nuestra cultura no es la
misma hoy que la de ayer. De allí la estupidez de la “cultura nacional y
popular” el “ser nacional” y otras sandeces superlativas que podríamos
catalogar como “los anti- Borges”, el ciudadano del mundo por antonomasia.
Buena parte de las propuestas nacionalistas se
basan en el desconocimiento de aspectos económicos elementales. Se dice que la
inmigración provocará desempleo puesto que la incorporación de nueva fuerza
laboral desplazará a los nativos de sus puestos de trabajo, sean estos
intelectuales o manuales.
Sin embargo, dado que las necesidades son
ilimitadas y los recursos son escasos (de lo contrario estaríamos en Jauja),
nunca sobran los recursos y el recurso central es el trabajo puesto que no
puede generarse ningún bien o servicio sin el concurso del trabajo. Solo hay
sobrante de trabajo (desocupación) cuando no se permiten arreglos salariales
libres y voluntarios, es decir, cuando se imponen las también mal llamadas
“conquistas sociales” concretadas en salarios superiores a las tasas de
capitalización que son las únicas causas de ingresos en términos reales. Esa es
la diferencia clave entre el Zimbabwe y Canadá, no es el clima, los recursos
naturales o aquél galimatías denominado “raza” (las características físicas
proceden de las ubicaciones geográficas, de allí es que los criminales nazis
tatuaban y rapaban a sus víctimas para distinguirlas de sus victimarios). Lo
que hace la diferencia son marcos institucionales civilizados que garantizan
derechos. Sería muy atractivo que los salarios pudieran decidirse por decreto
en cuyo caso podríamos ser todos millonarios pero las cosas no son así.
Al igual que la incorporación de nueva
tecnología o la liberación de aranceles aduaneros, la inmigración libera
recursos materiales y humanos para producir otras cosas en la lista infinita de
necesidades a las que nos referíamos con el interés del mundo empresario de
capacitar para nuevos emprendimientos. Es lo que ocurrió con el hombre de la
barra de hielo antes de las heladeras y con los fogoneros antes de las
locomotoras modernas.
Una gran
cantidad de trabajadores inmigrantes y no inmigrantes operan en negro por el
salario de mercado que, como queda dicho, se debe a la correspondiente
inversión disponible y trabajan en negro para evitar los impuestos al trabajo
como ocurre en otros muchos países donde provocan desempleo que también afecta a
la economía general.
Aquellos que se las pasan declamando sobre
“derechos humanos”, una redundancia
grotesca puesto que los minerales, los vegetales y los animales no aplican a la
noción de derecho, tratan a los inmigrantes como si no fueran humanos, más bien
se preguntan “¿qué debemos hacer con los inmigrantes?” como si estuvieran
haciendo referencia a su estancia personal y no de un país donde debe primar el
respeto recíproco, y en esta línea argumental no debiera haber bajo ningún
concepto diferencias entre nativos y extranjeros. Es del caso subrayar que
cuando se está haciendo alusión al derecho, se está aludiendo a la Justicia y
ésta significa “dar a cada uno lo suyo”, lo cual remite a la propiedad que, a
su vez, constituye el eje central del proceso de mercado.
Todos descendemos de inmigrantes, incluso los
denominados pueblos originarios ya que el origen humano procede del continente
africano.
La fertilidad de los esfuerzos del ser
humano por cultivarse, es decir, por reducir su ignorancia, está en proporción
directa a la posibilidad de contrastar sus conocimientos con otros. Eso es la
cultura. Sólo es posible la incorporación de fragmentos de tierra fértil, en el
mar de ignorancia en el que nos debatimos, en la medida en que tenga lugar una
discusión abierta. Se requiere mucho oxígeno: muchas puertas y ventanas
abiertas de par en par.
Aludir a la antedicha «cultura
nacional» como un valor y contrastarla con lo foráneo como un desvalor es
tan desatinado como referirse a la matemática asiática o a la física holandesa.
La cultura no es de un lugar y mucho menos se puede atribuir a un ente
colectivo imaginario. No cabe la hipóstasis. La nación no piensa, no crea, no
razona ni produce nada. El antropomorfismo es del todo improcedente. Son
específicos individuos los que contribuyen a agregar partículas de conocimiento
en un arduo camino sembrado de refutaciones y correcciones que enriquecen los
aportes originales. Como bien señala Arthur Koestler, «el progreso de la
ciencia está sembrado, como una antigua ruta a través del desierto, con los
esqueletos blanqueados de las teorías desechadas que alguna vez parecieron
tener vida eterna».
Quienes necesitan de «la identidad
nacional» ocultan su vacío interior y son presa de una despersonalización
que pretenden disfrazar con la lealtad a una ficción. Desde esta perspectiva, quienes comparten el
cosmopolitismo de Diógenes e insisten en ser «ciudadanos del mundo»
aparecen como descastados y parias sin identidad. El afecto al
«terruño», a los lugares en que uno ha vivido y han vivido los padres
y el apego a las buenas tradiciones es natural, incluso la veneración a estas
tradiciones es necesaria para el progreso, pero distinto es declamar un
irrefrenable amor telúrico que abarcaría toda la tierra de un país y segregando
otros lugares y otras personas que, mirados objetivamente, pueden tener mayor
afinidad, pero se apartan sólo porque están del otro lado de una siempre
artificial frontera política.
El nacionalismo está imbuido de
relativismo ético, relativismo jurídico y, en última instancia, de relativismo
epistemológico. «La verdad alemana», «la conciencia
africana», «la justicia dinamarquesa» (en el sentido de que los
parámetros suprapositivos serían inexistentes) y demás dislates presentan una
situación como si la verdad sobre nexos causales que la ciencia se esmera en
descubrir fuera distinta según la geografía, con lo cual sería también relativa
la relatividad del nacionalismo, además de la contradicción de sostener
simultáneamente que un juicio se corresponde y no se corresponde con el objeto
juzgado. Julien Benda pone de manifiesto el relativismo inherente en la postura
del nacionalismo, escribe que «desde el momento que aceptan la verdad
están condenados a tomar conciencia de lo universal».
Alain Finkielkraut ilustra el espíritu
nacionalista al afirmar que «replican a Descartes: yo pienso, luego soy de
algún lugar». Juan José Sebreli muestra cómo incluso el folklore proviene
de una intrincada mezcla de infinidad de contribuciones de personas
provenientes de lugares remotos y distantes entre sí.
Estas visiones nacionalistas se traducen
en una escandalosa pobreza material, ya que los aranceles aduaneros
indefectiblemente significan mayor erogación por unidad de producto, lo cual
hace que existan menos productos y de menor calidad. Este resultado lamentable
contrae salarios e ingresos en términos reales, con el apoyo de
pseudoempresarios que se alían con el poder al efecto de contar con mercados
cautivos y así poder explotar a la gente.
En la historia de la humanidad hay
quienes merecen ser recordados todos los días. Uno de esos casos es el de la
maravillosa Sophie Scholl, quien se batió en soledad contra los secuaces y
sicarios del sistema nacionalsocialista de Hitler. Fundó junto con su hermano
Hans el movimiento estudiantil de resistencia denominado Rosa Blanca, a través
del cual debatían las diversas maneras de deshacerse del régimen nazi, y
publicaban artículos y panfletos para ser distribuidos con valentía y
perseverancia en diversos medios estudiantiles y no estudiantiles.
La
detuvieron y se montó una fantochada que hacía de tribunal de justicia,
presidido por Ronald Freisler, que condenó a los célebres hermanos a la
guillotina, orden que fue ejecutada el mismo día de la parodia de sentencia
judicial, el 22 de febrero de 1943 para no dar tiempo a apelaciones. Hay una
producción cinematográfica dirigida por Marc Rothemund, que lleva por título el
nombre de esta joven quien en una conversación con su carcelero explica el
valor de normas extramuros de la legislación escrita.
Es pertinente recordar a figuras como Sophie
Scholl en estos momentos en que surgen signos de un nacionalsocialismo
contemporáneo que invade hoy no pocos espíritus en Europa y en otras partes de
nuestro atribulado mundo.