Reflexión de domingo: LA LLAMADA “CLASE SOCIAL” Y LA IDEA DE “RAZA” – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLEl uso de las palabras para trasmitir conceptos no es un asunto menor. Tengo dos motivos para no recurrir a la expresión “clase social”. En primer lugar, la idea clasista de manera sistematizada procede de Marx (con anterioridad se utilizaba de un modo un tanto ambiguo y en direcciones distintas a las marxistas) quien sostenía que “la clase proletaria” tiene una estructura lógica diferente de “la clase burguesa” lo cual se conoce como la teoría del polilogismo, aunque ningún marxista ha explicado nunca en que consisten concretamente las ilaciones y los silogismos lógicos que diferencian uno de otro (solo hay los silogismos aristotélicos o, para ponerlo más contemporáneamente, los que enseña Irving Coppi en su célebre texto con muchas ediciones en todos los idiomas).

Hitler y sus sicarios, después de sus descabelladas, embrolladas y reiteradas clasificaciones con la intención de distinguir “la raza” aria de la judía (sin perjuicio de su confusión con lo que es una religión), adoptó la visión marxista y concluyó que se trata de “una cuestión mental”, mientras tatuaba y rapaba a sus víctimas para diferenciarlas de sus victimarios. A lo dicho cabe enfatizar que en todos los seres humanos hay solo cuatro posibilidades de grupos sanguíneos y que las características físicas son el resultado de la ubicación geográfica.

Esta es la primera razón para rechazar los términos “clase social” y la segunda es que considero repugnante aludir a la “clase baja”, estúpida y frívola la referencia a la “clase alta” y anodino el uso de “clase media” (para no decir nada de los galimatías de la “media alta”, la “media baja” etc.)

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SUBJETIVIDAD Y EXPECTATIVAS: ENTREVISTA A G. L. S. SHACKLE

EAdesdeAdentroUna figura a menudo controversial dentro de la penumbra de la economía Austríaca, George Lennox Sharman Shackle, a través de sus libros (que incluyen Epistemología y Economía, El tiempo en Economía y Decisión, Orden y Tiempo en los Asuntos Humanos) y de sus artículos ha desarrollado un acercamiento radicalmente subjetivista hacia la economía.

Nacido en Cambridge, Inglaterra en 1903, Shackle comenzó su entrenamiento formal relativamente tarde en su vida bajo F.A. Hayek, su “descubridor” en la London School of Economics.

AEN: Cuando usted era un estudiante en la London School of Economics en los años 30, entiendo que tuvo la oportunidad de participar en el seminario de Hayek-Robbins.

Shackle: Si. Bien, en realidad fue el seminario de Hayek. Había dos seminarios, uno los lunes a la tarde que era el de Robbins, referido mayormente a los asuntos laborales diarios. El de más alto poder era el seminario de Hayek los jueves por la noche. Estos seminarios eran muy conocidos, con maravillosas disertaciones: Hayek estaba allí, Robbins vino una o dos veces, y estaba también John Hicks, Nickolas Kaldor, Abba Lerner, y Ursula Hicks.

Teníamos un flujo constante de gente de distintos niveles de conocimiento – algunos de ellos muy eminentes –que venían a la escuela. No necesariamente venían al seminario de Hayek, sino que a veces disertaban por la tarde. Muchas de estas personas eran refugiados que habían escapado de lo que estaba ocurriendo en Europa Central. Algunos de ellos eran famosos – Karl Popper, por ejemplo. Lo escuché dar su primera disertación en Inglaterra. Luego estaba también Gottfried Haberler y Fritz Machlup; Paul Rosenstein-Rodan también estuvo en Londres. Había una especie de desbordante exitación en la London School por aquellos años. Para alguien realmente enganchado con el tema, era absolutamente emocionante.

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SANTO TOMÁS Y EL MÉTODO CIENTÍFICO ACTUAL

ComentarioAnexo 5 de los puntos 17 a 27 del libro I de mi Comentario a la Suma Contra Gentiles.

Ya hemos visto, aunque aún no hemos completado nuestras reflexiones al respecto, que Santo Tomás tiene una rica “filosofía de la física” que permite hacer fértiles conexiones con la filosofìa de la física actual. Pero su filosofía de la ciencia está un poco más escondida. Un lugar clásico al respecto es la Q. 6ta. de In Boethium De Trinitate. Ahí Santo Tomás se pregunta sobre los métodos que Boecio atribuye a las tres ciencias especulativas, que en la tradición de Aristóteles eran la física, la matemática y la “metafísica”, dice ya Santo Tomás. Cuando comienza el tema de la física, Santo Tomás dice algo extraño y poco comentado[1]: “… a veces la pregunta de la razón no puede llegar al término antedicho (se refiere a la intelección de los primeros principios), sino que permanece en ella; por ejemplo, cuando se pregunta y queda en suspenso pendiente de distintas respuestas, lo cual acontece cuando se procede por razones probables que producen por sí mismas opinión o creencia, pero no ciencia”. Este pequeño parrafito es extraordinario. Santo Tomás dice, refiriéndose precisamente a la física, que “a veces” (no siempre) la razón humana hace preguntas (la traducción española citada decía “inquisición”, que era la traducción ultra-literal de inquisitio), y no puede llegar a respuestas que tengan la certeza ya de los primeros principios, ya de sus conclusiones, sino que “permanece en la pregunta”; a la pregunta hay diversas respuestas “probables”, en las cuales la razón “queda” por ello en la “opinión” y no en la “ciencia”, ya que para Santo Tomás “ciencia” implica certeza.

¿Serán esas preguntas sobre fenómenos astronómico-físicos? ¿Serán esas “respuestas” diversas posiciones astronómicas ya conocidas en su tiempo? Puede ser. Para ello recurramos a un parrafito mucho más conocido, curiosamente en el contexto de las explicaciones trinitarias. Se pregunta Santo Tomás si la Trinidad puede ser conocida por la razón. Contesta que la sola razón humana no llega hasta ahí, pero se pone a sí mismo una objeción, la segunda, según la cual se podría probar a partir de la bondad infinita de Dios. A lo cual contesta[2] que hay dos modos de entender que la razón “pruebe”. Y curiosamente recurre a la cosmología de su tiempo. La velocidad uniforme del movimiento del cielo podía “probarse”, según Santo Tomás, pero otros aspectos no; en esos casos, lo que la razón hace es “mostrar posiciones congruentes con los efectos”; esto es, razones no necesarias que, sin embargo, son coherentes con los fenómenos observados, como, por ejemplo, la teoría (ptolemaica) de los epiciclos y las excéntricas “salvan las apaciencias sensibles” sobre los movimientos de los cuerpos celestes; esto es, se adecuan a lo observado pero no por ello son “posiciones” probadas necesariamente.

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Los costos de producción no determinan los precios – Alberto Benegas Lynch (h)

ABLEs importante insistir que el empresario exitoso en un mercado abierto y competitivo es aquel que tiene talento para detectar oportunidades en cuanto a sus conjeturas respecto a la subvaluación de los costos en relación a precios finales y saca partida del arbitraje correspondiente.

Si acierta obtiene ganancias y si yerra incurre en quebrantos. El cuadro de resultados va marcando la buena o mala administración de los siempre escasos recursos disponibles al efecto de atender las necesidades del prójimo. Esta situación se diferencia sustancialmente de los empresarios prebendarios que viven a expensas de los demás debido a los privilegios que reciben del gobierno de turno a los que se vinculan en alianzas siempre espurias.

En esta nota quiero centrar la atención en las desafortunadas declaraciones del actual presidente de la Sociedad Rural Argentina al subrayar que el consumidor no debe dejarse estafar por las cadenas de supermercados. Esta falacia la basa en el hecho de que algunos costos de ciertos productos como, por ejemplo, la carne que cuando a veces ha bajado de precio en Liniers sube en las góndolas.

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¿Que quiere decir que un precio está alto?

Con el nuevo gobierno del Pro-Cambiemos (Argentina) las discusiones sobre precios altos no han desaparecido ni de la opinión pública ni por parte de los políticos. En particular, en los últimos días se ha insistido que el precio de la carne está alto. ¿Es ese el caso? ¿Que quiere decir que el precio está alto?

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Reflexión de domingo: «CONTRADICCIONES EN HOLLYWOOD» – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLResulta extremadamente paradójico que los artistas y cantantes populares reciben remuneraciones extraordinarias por parte de sus públicos y fans, incluso cuando viajan a filmar o para recitales a otros países ponen como condiciones aspectos tales como que les lleven su automóvil preferido en avión, pasajes en primera clase y en los hospedajes que los reciban con champagne francés, agua mineral italiana, sábanas de hilo egipcio, cuidado especial para sus mascotas y así sucesivamente, y, sin embargo, critican ácidamente a empresarios del comercio y la industria que, en un mercado abierto, obtienen sus ingresos también por el apoyo del consumidor.

Conceptualmente no hay diferencia entre el empresario que vende hamburguesas y el empresario del espectáculo, pero éstos últimos consideran que tienen derecho a mantener lo suyo pero no los comerciantes, industriales y financistas. Hay aquí una contradicción superlativa.

Janson Mattera en su libro Hollywood Hypocrites exhibe numerosos ejemplos de la señalada contradicción. Nunca me gustó hacer reflexiones ad hominem puesto que la batalla es de ideas y no de personas, pero el referido libro ilustra la hipocresía mayúscula que en gran medida reina en Hollywood con ejemplos concretos de artistas de renombre.

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