Liberalismo versus Anarcocapitalismo

El título de este post es el que eligió Jesús Huerta de Soto para publicar un ensayo donde declara su “ruptura” teórica y política con el liberalismo clásico. “En el presente trabajo se explica por qué el programa del liberalismo clásico es teórica y prácticamente imposible, y por qué el único sistema de cooperación social plenamente compatible con la naturaleza del ser humano es el anarcocapitalismo.”

Nicolás Cachanosky ofreció una respuesta crítica de este ensayo en “Los límites del anarco-capitalismo. Breve comentario desde el liberalismo clásico.” (pp. 35-45) “Este pequeño artículo no tiene mayor intención que mencionar algunas de las objeciones centrales que el liberalismo clásico posee frente a la postura ‘anarcocapitalista’, en especial sobre el tipo de propuestas que supone que un ‘mercado’ de seguridad y justicia es viable en ausencia de un gobierno central.”

Este debate hoy divide a la Escuela Austriaca. Es tiempo de reconsiderarlo.

Gustavo Marqués frente al liberalismo de la Escuela Austriaca. Parte I

Gustavo Marqués, Doctor en Filosofía y Profesor de Epistemología de la Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires, es ya un conocido crítico de la teoría económica moderna de la Escuela Austriaca.

En este primer artículo que reseñamos “Las asignaturas pendientes del liberalismo económico”, Marqués reconoce que aquella lectura del liberalismo económico que ofrece la Escuela Austriaca es la “mejor versión disponible”, destacando en contraste con el enfoque neoclásico que “construye una defensa del mercado que ya no depende del compromiso con la vigencia de circunstancias sabidamente inexistentes o falsas. […] [E]l orden competitivo de mercado es defendible tal como es, no como debería ser, si ciertas circunstancias excepcionales pudieran ser satisfechas. Los Austriacos ofrecen, pues, una defensa mejorada del orden de mercado, cuyos elementos salientes son, en el nivel teórico, la especial atención prestada a la esfera del consumo y el análisis de los mercados de competencia imperfecta, y, a nivel filosófico, su mayor realismo (que se manifiesta en su incorporación del subjetivismo y la incertidumbre).”

Sin embargo, después de reconocer la importancia que juega en la economía de mercado la soberanía del consumidor y la incertidumbre, Marqués señala lo que para él constituyen los problemas internos no resueltos del liberalismo clásico austríaco, a saber, 1) la defensa a-crítica del sistema de valores que requiere el funcionamiento del mercado, subvaluando la preferencia por el presente y la estabilidad; 2) la carencia de políticas de corto plazo; 3) la carencia de políticas asistenciales y 4) la tendencia a adoptar un sesgo autoritario.

Pensamos que críticas como éstas, merecen atención y consideración. Abrimos entonces el debate.