Desde su primera impresión el billete de $1.000 perdió 85% de su valor (Fundación Libertad y Progreso)

El billete de $1.000, dejaría de ser el de mayor denominación. Desde su primera impresión en diciembre del 2017, pasó de valer US$57,37, a tener un valor de apenas US$8,44 a Mayo del 2020 tomando el Contado con liquidación.
La nueva incorporación en la familia de billetes de la moneda argentina, en este caso de $5.000,  refleja la constante depreciación de peso. El billete que circuló en medios de comunicación la semana pasada con la imagen de Cecilia Grierson y Ramón Carrillo, nacería con un valor de US$42,21.

Por otra parte, si se analizan los billetes de mayor denominación en países de la región, suelen mantenerse estables con pocos nuevos lanzamientos. En el gráfico 2 se observa que (excluyendo a Venezuela) el nuevo billete estaría tercero entre aquellos de más valor en dólares y de mayor denominación nominal. En primer lugar se ubica el billete de S/.200 nuevos soles de Perú que entró en circulación en el año 1991. En último lugar, aparece nuestro billete de $1.000, aunque dejaría de competir en este ranking.

Los beneficios de tener una moneda sana pueden parecernos lejanos a los argentinos dado que convivimos con una alta inflación la mayoría de nuestras vidas. Sin embargo, para encauzar un crecimiento sostenido que nos saque de la constante decadencia que padecemos es condición necesaria tener una moneda que cumpla con las tres funciones de todo dinero: Unidad de cuenta, medio de circulación y reserva de valor.

Los números que explican los beneficios del libre comercio

Hay frases que dicen muchas cosas. El canciller Felipe Solá dijo una de esas: “Los que piden tratados de libre comercio del Mercosur con otros países no pueden destacar un solo beneficio para el trabajo argentino. Su posición es ideológica: el libre comercio siempre será mejor por definición”.

Vamos por partes. Al demandar que se presente, aunque sea, un beneficio del libre comercio el canciller manifiesta que evalúa el tema en relación a sus consecuencias, al resultado. El libre comercio puede defenderse desde otra perspectiva: que se trata de un derecho. Tomemos a esos trabajadores argentinos que menciona en la frase. ¿Tienen derecho a disponer de su ingreso como les parezca apropiado? ¿Pueden decidir si lo van a gastar comprando a alguien del barrio, o de otra provincia, o del Uruguay, o de México, o de Noruega y Finlandia, que tanto le gustan al Presidente?

No es esa la visión del canciller, pero es la que defienden en otros ámbitos. ¿Acaso no plantean también que las personas tienen “derecho” a un cierto ingreso sin tomar en cuenta las consecuencias? Que tienen un derecho a la ayuda del Estado aunque este no tenga recursos, aunque emita para pagarlos, aunque genere más inflación que deteriora esos mismos recursos, aunque desafíe la hiperinflación. Esas parecen ser cuestiones de “derechos”, y no de consecuencias. Entonces, ¿cuándo tomamos en cuenta derechos y cuándo resultados?

Respecto a si el libre comercio siempre será mejor por definición, eso es correcto, pero no es una posición “ideológica”, que implica “sesgada”, sino una posición “científica”. Es lo que señala la ciencia económica desde que David Ricardo desarrollara la teoría de las ventajas comparativas en su famoso texto de 1817. No es una teoría que se haya mantenido inalterada, sin embargo. La “revolución” que implicó considerar al valor como algo subjetivo llevó a la reformulación de esta teoría en base al costo de oportunidad por Gottfried Haberler en 1930 y en las décadas recientes ha avanzado desde analizar las ventajas comparativas de países, a las de industrias y a las de empresas, con aportes, entre otros, de Paul Krugman, que le valieran el premio Nobel, no sus artículos en el New York Times.

Es que esa “ley” económica no es más que parte de la llamada Ley de Asociación, según la cual a cada uno de nosotros nos conviene dedicarnos a algo y luego comprar lo que necesitemos de los demás. Ya Adam Smith señalaba que no nos parecería lógico que un padre de familia intentara producir desde el alimento que le va a dar a sus hijos, pasando por su ropa, sus libros y cuadernos para el colegio hasta sus vacunas o tratamiento dental. Y lo que es razonable para una familia no deja de serlo para un “reino”.

Supongo que el Canciller querrá seguir a quienes han desafiado estas teorías, aceptadas por el 95% de los economistas según encuestas entre ellos. No hace mucho, George Mankiw, director del Departamento de Economía de Harvard, volvía a hacer referencia a esto señalando que “pocas proposiciones logran tanto consenso entre los economistas profesionales como que el comercio global abierto incrementa el crecimiento económico y los estándares de vida”.

Los países que se han abierto al comercio internacional han mejorado consistentemente su nivel de ingresos y diversificado su comercio internacional. Así, por ejemplo, los dos países con menores barreras al comercio son Singapur y Hong Kong. En el primer caso el ingreso per cápita era de 3.503 dólares en 1960, según el Banco Mundial, y ahora es $ 58.247; para Hong Kong de $3.380 a $38.781 en el mismo lapso.

Son muy distintos a Argentina, se dirá. Veamos uno un poco más parecido en cuanto a recursos, Nueva Zelanda, que está en el tercer lugar como economía más abierta. Pasó de $20.973 en 1970, cuando decidió abrir su economía, a $37.797 ahora. Australia es mucho más parecido a nosotros en cuanto a recursos disponibles, se encuentra en el puesto 17° y su ingreso per cápita pasó de $19.378 en 1960 a $ 56.842 ahora. Canadá también tiene recursos parecidos, y está en el puesto 10° de apertura comercial y con un cambio de $16.449 en 1960 a $51.391 ahora. Mientras tanto Argentina está en el puesto 71° de apertura comercial y nuestro ingreso ha crecido de $5.642 en 1960 a $10.043 en 2018.

Nótese que en el caso del país más abierto, Singapur, el ingreso per cápita se multiplicó 16,6 veces; en Hong Kong 11,4 veces; en Australia 2,93 veces; en Canadá 3,12 veces, mientras que en Argentina creció 1,78 veces en el mismo período.

Si queremos tomar algunos ejemplos más cercanos, Chile pasó de un ingreso per cápita de $4.465 en 1983 cuando comenzó a abrir su economía, a $15.130 en 2018, unas 3,38 veces. Como siempre se dirá que fue una dictadura aunque el proceso continuó y se aceleró en gobiernos posteriores. Si no es ese podemos ver el caso de Perú, que inició sus reformas en los 90s, es el primero en la región en cuanto a apertura comercial y vio crecer su ingreso de $2.589 en 1992 a $6.453 en 2018, 2,49 veces en 25 años.

¿Podrán destacarse estos resultados como los “beneficios” que el Canciller dice nadie puede mostrar? No hay ninguna ideología acá, lo que hay es teoría confirmada por los hechos. Ideología puede ser la del Canciller, que le impide ver los resultados.

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade). Síguelo en @martinkrause

Publicado en Infobae, 7 de mayo de 2020.

AIER: The Grim Future of Latin America After the Pandemic Outbreak

As hard as the economic restrictions are in the U.S. due to the pandemic outbreak, other countries are facing even more severe measures. While the U.S. has issued stay-at-home orders, for example, other countries have opted for more extreme quarantines. Want to go for a short walk to stretch your legs, get some vitamin D, and some fresh air? Better head to the grocery store. Otherwise, you may find yourself with a big fine–or, even worse, in jail. In some cities you need a special permit to walk the streets.

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Infobae: Crisis de deuda (volviendo a la realidad)

Una vez más Argentina se enfrenta a un potencial default de la deuda soberana. Joseph E. Stiglitz, Edmund S. Phelps y Carmen M. Reinhart hicieron un pedido público de “buena fe” a los acreedores internacionales. Su pedido fue acompañado por un grupo de reconocidos economistas a nivel internacional. El acto de buena fe consiste, por supuesto, en aceptar la oferta de Martín Guzmán. A diferencia de quienes piden “buena fe”, los tenedores de bonos no han perdido contacto con la realidad y son conscientes del tipo de deudor que tienen enfrente.

Es importante recordar que la crisis de deuda no se debe a la pandemia del Covid-19. El actual gobierno presentó al ministro Guzmán como un experto en deuda soberana con el objetivo principal de reestructurar la deuda Argentina. Modestia aparte, nos decían que Guzmán iba a dar una lección al mundo sobre cómo llevar adelante una reestructuración de deuda soberana. Es cierto que la actual pandemia ha complicado el escenario, lo que no es cierto es que la crisis de deuda se debe al coronavirus. Es importante ser realista con la situación de la economía del país para llegar a un buen acuerdo con los acreedores y dar una solución definitiva a los crónicos problemas de deuda que enfrenta el país.

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Las tres etapas de la política educativa según Luis J. Zanotti y su importancia para el mundo actual

Luis J. Zanotti distinguió 3 etapas en la política educativa: la escuela redentora del s. XIX, el movimiento de la «Escuela Nueva», y las nuevas «tecnologías de la información», ya en 1972. Es importante recordarlas para entender este singular presente y pensar sobre los retos del futuro.

Expositor

Gabriel J. Zanotti:Doctor en Filosofía por UCA y Licenciado en Filosofía por la UNSTA. Actualmente da clases en la Universidad Austral, en el Cema y en Eseade, y dirige su propio seminario de filosofía en la Parroquia San Rafael Arcángel. Es autor de libros y artículos en su especialidad y recientemente ha publicado “Libertad de enseñanza y pedagogía dialógica” en el Instituto Acton. Es profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín.

Inscripción en el sitio de UCEMA

¿Pronóstico reservado para nuestro país? – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Espero equivocarme de medio a medio pero veo un futuro sumamente complicado para nosotros los argentinos. Y no se trata de la pandemia en si que ya bastantes dolores de cabeza nos trae. Este es un tema en el que solo debieran opinar los entendidos en la materia, es decir,  inmunólogos, infectólogos y médicos de prestigio. En este sentido estimo de gran relevancia las consideraciones de los distinguidos médicos Pablo Bonvehí del CEMIC y Jorge Geffner de la UBA. En ambos casos sostienen la importancia del aislamiento para evitar contagios, aunque subrayan que todas las jurisdicciones de nuestro país no deben tener el mismo tratamiento por lo que sugieren aplicar el federalismo, es decir la descentralización, también en este plano.

Por su parte el doctor en medicina y parlamentario francés Claude Malhuert, después de fustigar con claridad y precisión a los detractores del liberalismo que sostuvo son consecuencia de prestarle más atención a Robespierre que a Tocqueville, propuso en esta instancia dejar de lado la cuarentena para el caso de Francia. En el  otro extremo de las recetas se encuentra el también doctor en medicina Anthony Fauci, asesor en temas de salud del actual gobierno estadounidense,  quien insiste en  mantener el aislamiento a contracorriente de lo que imprudentemente viene predicando el Presidente de ese país.

Entonces todo no se puede poner en la misma bolsa, depende de las circunstancias por las que se atraviesa pero, como queda dicho, siempre atendiendo a los entendidos y evitar el cotorreo por parte de quienes no conocen de medicina y mucho menos de pandemias.

Pero las preocupaciones de quien ahora escribe estas líneas van mucho más allá del problema de salud y se inscriben en la irresponsable y exponencial expansión monetaria, al tratamiento de nuevas cargas tributarias, al embate contra comerciantes, al tratamiento desaprensivo de la deuda, a las características de los nuevos nombramientos en el gobierno y el consiguiente incremento sideral en el gasto público, al pretendido manotazo a la Justicia, a la eliminación de la oficina correspondiente como querellante en causas de corrupción, a la idea antirepublicana de delegar el tratamiento del presupuesto en la jefatura de gabinete y a los siempre absurdos y contraproducentes controles de precios sobre lo cual me pronuncié en una  columna en este mismo medio.

En este contexto a pesar de mis inmensas simpatías por el liberalismo he sugerido en reiteradas oportunidades que estimo no es el momento de insistir en el establecimiento de un partido liberal puesto que estamos sumamente atrasados en la batalla cultural. Esto último lo ejemplifico con un sueco que desea  comunicarse en su idioma con una audiencia hispanoparlante para lo cual el primer requisito es que los receptores de su mensaje entiendan sueco, de lo contrario la parla será inútil. Eso ocurre desafortunadamente en nuestro medio, en general aun no se entiende de qué estamos hablando los liberales. Hay muchos deberes que debemos hacer proponiendo debates de fondo al efecto de correr el eje del debate que en su momento obligará a los políticos a modificar sus discursos.

No debe confundirse el plano político con el académico. Desde la tribuna el político debe hacer propuestas que la gente acepta y comprende. Hablarles en sueco no es conducente si la audiencia no entiende esa lengua. Nuestro país estaba a la vanguardia del mundo civilizado desde la promulgación de la Constitución liberal de 1853 hasta el derrumbe con la revolución fascista del 30 acentuado notablemente a partir del golpe militar del 43, una situación que mantenemos hasta nuestros días y que debemos revertir.

Considero que debe ofrecerse apoyo e iniciativas a la actual oposición que se ha constituido merced a la cantidad de personas que clamaron por mantener los principios republicanos esenciales y no como apoyo al fracaso estrepitoso del gobierno anterior. Fraccionar esa oposición no permitirá el espacio necesario y el tiempo que requiere la antes mencionada batalla cultural.

En resumen, espero equivocarme pero vislumbro revueltas de magnitud y esperpentos mayores a los que hemos vivido hasta el presente. Es imperioso apoyar a las fundaciones e instituciones actuales establecidas precisamente para dar esa batalla cultural. Hay que tener en cuenta el pensamiento del marxista Antonio Gramsci: “tomen la cultura y la educación, el resto se da por añadidura”.

Publicado originalmente en El Economista, lunes 18 de mayo de 2020.

Historia y futuro de la Escuela Austriaca de Economía

La Escuela Austriaca de Economía, ha sido una gran influencia en la economía moderna que se utiliza en la actualidad. Gabriel Zanotti comparte la historia de esta institución junto con la trayectoria de los grandes pensadores que la conforman. 

Zanotti presenta que el origen de la Escuela Austriaca comienza cuando Carl Menger intenta introducir a la Escuela Historicista Alemana su teoría subjetiva del valor, que toma en cuenta la conducta humana así como diversas alternativas; y también al querer  implementar la ideología de la Escuela Clásica que se enfocaba en una economía universal y atemporal.

Él menciona a Böhm Bawerk, economista austriaco que desarrolló el tema de la utilidad y productividad marginal que dio origen a un análisis de los bienes de capital como factor de producción. Además, comenta que este héroe de los austriacos tuvo enfrentamientos con Karl Marx y logró refutar su teoría sobre la plusvalía. 

Habitualmente y dependiendo de los periodos históricos, la Escuela Austriaca siempre está en enfrentamiento con otra escuela”.

Zanotti explica cúal fue el aporte de Mises a la economía, tal como demostrar la imposibilidad del cálculo económico en las políticas económicas socialistas. Esto produjo un debate con Mises y Hayek versus los socialistas de cátedra, a partir de este enfrentamiento comienza a conformarse la Escuela Austriaca como la conocemos hoy. 

Él describe que después del debate entre Keynes y Hayek la Escuela Austriaca casi llega a su fin. Pero gracias a la persistencia de Hayek, Mises y Lachmann de continuar con la enseñanza y escritura de sus ideas surgió The Austrian Revival, suceso en el que el pensamiento económico de la Escuela Austriaca renace con nuevos discípulos, mayormente norteamericanos. 

La Escuela Austriaca no es una cosa monolítica, unificada, hay diferencias de opinión, de interpretación, y ustedes me van a decir ¿y entonces nosotros qué hacemos? pues tienen que decidirlo, listo. Sigan estudiando y ustedes mismos llegarán a sus propias conclusiones”. 

Gabriel finaliza presentando el pensamiento de Peter Boettke, en el que propone que no existe una diferencia entre economistas austriacos y no austriacos, sino en la existencia de razonamiento económico bueno y malo; que dio apertura al diálogo económico entre nuevas políticas.

Acceda aquí al video completo.

Friedman vs Hayek, hoy 15 hs

Hoy a las 15 hs de Argentina y 20 hs de España hablaré sobre macroeconomia monetarista: teoría cuantitativa del dinero, neutralidad del dinero, curva de Phillips ajustada por expectativas adaptativas; y macroeconomia del capital: teoría del capital, efecto Cantillon y precios relativos, no neutralidad del dinero y curva de Philips de pendiente positiva.

Puedes seguir la conferencia en directo a través del canal de YouTube del Instituto Juan de Mariana: https://youtu.be/dnvhDsAxuMg

Más info aquí.