El Anuncio que Estabas Esperando: IX Congreso Escuela Austríaca Online

Congreso Internacional “La Escuela Austríaca de Economía en el Siglo XXI”
Desde 2006 la Fundación Internacional Bases viene realizando el Congreso Internacional “La Escuela Austríaca de Economía en el Siglo XXI”. Comenzamos en Rosario (Argentina) con una frecuencia bianual. Y desde 2019 tenemos también una edición del Congreso en Viena (Austria) los años que no toca en ArgentinaEn 2020 íbamos a llevar el congreso a la ciudad de Córdoba (Argentina). Las circunstancias de la pandemia nos han impedido hacer el evento físicamente. Sin embargo, en conjunto con nuestros co-organizadores, la Fundación LiberAr y la Universidad Siglo 21, y nuestro main partner, la Fundación Naumann para la Libertadhemos decidido mudar la experiencia del congreso al ámbito online. Para muchos este evento representa ya una tradición. Por eso estamos muy felices de poder tener esta edición a través de los medios que nos facilitan la tecnología y la innovación. Y hablando de tradiciones, en 2019 comenzamos la Conferencia Conmemorativa Juan Carlos Cachanosky. Esta edición del Congreso se abrirá con dicha conferencia, dictada por Eduardo Mayora. El programa completo va a ser publicado en muy pocos días. Estoy en condiciones de contarles que van a ser dos días repletos de sobresalientes presentaciones. Espero puedan acompañarnos durante cada una de ellas. Algunos de los Speakers Confirmados son Adrián Ravier, el Príncipe Michael de Liechtenstein, Luis Lacalle, María Blanco, Leszek Balcerowicz y Javier Milei. Para conocer la lista completa e inscribirse, visiten www.escuelaaustriaca.org A la espera de encontrarnos virtualmente,
Federico N. Fernández
Presidente
Fundación Internacional Bases 
Inscripción: www.escuelaaustriaca.org
Organizan:Auspicia:
Fundación BasesLiberArUniversidad Siglo 21Fundación Naumann

Kuhn y los Cambios de Paradigma en Economía

Adrián comparte un video con interesantes comentarios sobre cambios de paradigma (a la Kuhn) en economía (ver también los comentarios de Gabriel Zanotti en YouTube. Por ejemplo, Bronfenbrenner (1971) sugiere que el keynesianismo es un cambio de paradigma en economía. En este sentido, el monetarismo sería otro cambio de paradigma. Sin embargo, una característica de los paradigmas es que no poseen un lenguaje neutro (son inconmensurables). No obstante, Keynesianos y monetaristas se entienden mutuamente sin mayores problemas (teoría económica), por más que no coincidan en términos de política económica.

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Thomas Kuhn y las Revoluciones Científicas en Economía (Video de la ponencia)

A continuación copio el programa del panel en el que participé ayer en el marco de las XXVI Jornadas de Epistemología de las Ciencias Económicas que anualmente tienen lugar en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires.

El video incluye todo el panel, de acuerdo al programa que copio a continuación. Mi participación inicia en el minuto 1:29:00

Agradezco los comentarios de todos aquellos que participaron del panel. Enriquecen un trabajo que espero escribir en los próximos días.

La Inflación es un Problema Ascendente, no un Problema Estable

Tengo la impresión, quizás errada, de que la inflación se percibe como un problema estable, o constante, en Argentina. La tasa de inflación puede oscilar, pero es (en promedio), alta y estable. Es cierto, la tasa de inflación tiene oscilaciones, pero la tendencia es a un aumento de la inflación. La inflación no es un problema estabilizado, es un problema en creciemiento.

Esto se observa con dos gráficos. El primero muestra la inflación interanual de 1999 a la fecha. Luego de la crisis del 2001, se percibe una tendencia al alza comenzando a fines del 2003 o principios del 2004. La inflación promedio por presidencia aumenta (línea roja punteada). Los picos de inflación se superan en el tiempo.

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Las dos partes desconocen el federalismo – por Alberto Benegas Lynch (h)

Es del dominio público la trifulca suscitada como consecuencia del manotazo de la coparticipación a la ciudad de Buenos Aires. Es de esperar que el trámite ante la Corte prospere puesto que esa jurisdicción tiene rango provincial y consecuentemente le cabe las de la ley. Pero el asunto va mucho más al fondo que la faena del leguleyo al efecto de precisar el significado original del espíritu federal. Recordemos que, entre muchos otros, Juan Bautista Alberdi resumió el fiasco del positivismo al sentenciar que “saber leyes pues, no es saber derecho”.

Originalmente, en el plano político el desarrollo de la filosofía federalista se ubica en el Siglo XVIII en el tratamiento constitucional en tierras estadounidenses de donde han bebido muchas naciones del mundo libre. Allí tuvo lugar uno de los debates más fértiles en la materia entre los federalistas y los antifederalistas (paradójicamente más federalistas que los federalistas).

La tesis central, luego desvirtuada en distintos países (incluso de un tiempo a esta parte en Estados Unidos a contracorriente de lo consignado en aquél debate fundacional), consiste en apuntar a los incentivos en dirección a mantener en brete al poder político para que se dedique a su misión específica de proteger derechos, apartándolo de otros menesteres que no le competen.

¿Cuál era la intención de la arquitectura presente en esta edificación? Estaba basada en la noción fundamental de que son las provincias (en el caso norteamericano, los estados) las que constituyen la Nación y no el gobierno central y, por tanto, para establecer las debidas jerarquías en la copartipación fiscal son las provincias las que deben coparticipar al gobierno central y no a la inversa. En Estados Unidos, al sugerir este procedimiento, se referían “al poder de la billetera” de los estados miembros. Incluso en el extremo hubieron quienes en aquel momento sostenían que no debía existir un gobierno central lo cual fue refutado con razón con el argumento de las relaciones exteriores y la defensa del conjunto.

En este contexto, los estados o provincias que componen la Nación son las encargadas de recaudar todos los gravámenes, excepto los vinculados a la Justicia federal, las relaciones exteriores y la defensa. En todo caso la idea que subyace en el genuino federalismo es que independientemente de las ideas políticas de los gobernadores de las distintas jurisdicciones, todos estarán principalmente interesados, por una parte, que los habitantes no se muden a otra jurisdicción debido a cargas impositivas excesivas y, por otra, no ahuyentar inversiones para lo cual tienden a la implementación de tributos razonables situación que los obligan a mantener un nivel de gasto público ajustado.

Por supuesto que si a esto se agregan las reflexiones de Thomas Jefferson como embajador en París al recibir la flamante Constitución, otros grifos se hubieran cerrado. Expresó Jefferson en esa ocasión que si hubiera estado presente en la respectiva Convención hubiera introducido la prohibición de contraer deuda pública externa porque la consideraba incompatible con la democracia ya que compromete patrimonios de futuras generaciones que ni siquiera han participado en la elección del gobierno que contrajo la deuda.

En otros términos, si agudizamos las neuronas y repasamos el significado último del federalismo en sus fases iniciales, podríamos revisar en nuestro país la legislación para que apunte a lo que dejamos consignado, con lo cual se cortarían de cuajo las escaramuzas que vienen ocurriendo en nuestro medio sin solución de continuidad desde hace décadas y podríamos reemplazar el sistema del chantaje y la extorsión del unitarismo disfrazado de un federalismo en verdad inexistente.

El sistema federal argentino no es una confederación y, por ende, el maltrato del gobierno central a las provincias bajo ningún concepto autoriza la secesión, pero de allí no se sigue que las distintas jurisdicciones deban someterse en silencio a los abusos del gobierno central. También es cierto que hay caudillejos que prefieren gastar en aventuras antirrepublicanas para que el gobierno central alegremente les transfiera recursos en un juego macabro a dos puntas. La solución consiste en abrirse paso y despojarse del statu quo y debatir propuestas que minimicen problemas recurrentes.

Publicado originalmente en El Economista, 14 de septiembre de 2020.

Demanda, Oferta, y Cepo Cambiario

Como era de esperarse, la pérdida de reservas del BCRA llevaron a un endurecimiento del cepo cambiario. Y también como es de esperarse, esto ha de traer mayores costos que beneficios.

Uno de los problemas de un cepo cambiario es que mientras en la practica no soluciona el problema de pérdidas de reservas, puede llevar a una devaluación mayor a la necesaria para cerrar la perdida de reservas. Esto se puede apreciar en un gráfico de demanda y oferta.

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Jornadas de Epistemología de las Ciencias Económicas – 16 al 18 de septiembre. Sin costo! Todos invitados!

Durante los días miércoles 16, jueves 17 y viernes 18 de septiembre de 2020 se realizarán las XXVI Jornadas de Epistemología de las Ciencias Económicas (26th Conference on Philosophy of Economics Sciences).

El evento, que tendrá lugar de manera virtual a través de sesiones de Zoom, será coorganizado por el CIECE y el IIEP, y abordará las siguientes áreas temáticas generales:

  1. Epistemología y metodología de la economía
  2. Epistemología de la administración y la contabilidad
  3. Economía, matemática e inteligencia artificial
  4. Historia del pensamiento económico y metodología histórica.
  5. Pedagogía de la metodología de las ciencias económicas

Acceda aquí al programa, los resúmenes de las ponencias, y el acceso a cada aula zoom.

El evento no tiene costo para los asistentes.

Conversando con Antonella Marty sobre Lecturas de Historia del Pensamiento Económico

Ayer conversamos con Antonella Marty sobre mi libro Lecturas de Historia del Pensamiento Económico repasando aportes de la Antigua Grecia, la escuela de Salamanca, la tradición del orden espontáneo de Adam Smith, David Hume y Adam Ferguson y la Escuela Austriaca. En la segunda mitad también tratamos las ideas de Keynes, la Escuela de Chicago y el Public Choice.

Acceda aquí a la conversación en Instragram.

¿Qué economías se recuperarán más rápido?

Ante el COVID-19, surgido en un pueblo de China y extendido en pocos meses a cada rincón del mundo, los gobiernos decidieron aplicar una política de “cuarentena universal”. Con escasas excepciones, los gobiernos no distinguieron rangos de edad, ni tampoco aquellas ciudades o pueblos con menos densidad poblacional y menos exposición a los contagios. Fue la decisión política de aplicar una cuarentena universal, y no la existencia del COVID-19, lo que estranguló a la economía, destruyendo empresas y empleo.

Al mismo tiempo, los gobiernos enfrentaron esta situación con medidas fiscales y monetarias fuertemente expansivas, tratando de sostener la actividad y el empleo, pero, al mismo tiempo, agravando los desequilibrios fiscales y tomando preocupantes niveles de deuda. Si las medidas de cuarentena se suspenden hacia el cierre de este 2020, observaremos un 2021 con rebote de actividad económica y generación de empleo. Entonces tendremos que distinguir entre economías que rebotan lo suficiente para recuperar el potencial de producción y el pleno empleo y otras economías que quedarán más rezagadas, teniendo que esperar más tiempo para alcanzar nuevamente el potencial de producción precuarentena.

Tendremos que distinguir entre economías que rebotan lo suficiente para recuperar el potencial de producción y el pleno empleo y otras economías que quedarán más rezagadas.

Al respecto, me parece oportuno recordar dos casos históricos que resumen estrategias de política fiscal bien diferentes. De un lado, el Estados Unidos de posguerra; del otro lado, la Argentina del 2001.

El milagro de posguerra de Estados Unidos con una política fiscal contractiva

David Henderson estudió en un artículo el milagro económico de posguerra en Estados Unidos. El gráfico #1 muestra que después de incrementar el gasto del gobierno federal del 6 al 44% del PIB durante la segunda guerra mundial (1939-1945), la política fiscal fue fuertemente contractiva volviendo a un nivel apenas superior al de preguerra. Estados Unidos fue capaz de contraer el gasto del 44 al 9%, lo que significa una contracción de 35 puntos del PIB en tan solo dos años.

Figura #1: Gasto del gobierno federal como % del PBI, 1929-1950

Fuente: David Henderson, The U.S. postwar miracle.

Henderson explica que esto contribuyó al despegue de la economía americana a través de la fuerte creación de empleo, lo que logró captar a todos los soldados que volvían de la guerra e introducirlos en la estructura productiva.

La recuperación económica argentina tras su crisis del 2002 con una política fiscal expansiva

El caso exactamente contrario es el que ocurrió en Argentina tras su crisis del 2001-02. Tras abandonar la convertibilidad y devaluar casi un 300% su moneda, pesificando depósitos y rompiendo contratos, la economía cayó más de 10 % del PIB en 2002. La pobreza llegó al 50% y el desempleo superaba el 20%. La manera en que se enfrentó la situación fue con un fuerte gasto público, que pasó del 25% de promedio que existió entre 1961 y 2002 al 44% existente en el 2013. Se crearon programas y planes sociales que permitieron pasar de 2 a 8 millones de beneficiarios. Las provincias crearon empleo público absorbiendo a los desocupados y subocupados, lo que permitió en 2008 mostrar tasas bajas de desempleo. La pobreza se redujo a la mitad.

Figura No. 2: Gasto público argentino como % del PBI, 1961-2013


Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Hacienda.

La situación, sin embargo, era algo distinta de lo que los datos mostraban. Lo cierto es que la política fiscal expansiva contribuyó a “ocupar” a los desocupados, pero el aparato productivo no pudo reactivarse para absorber a aquellos que no encontraban empleo. De hecho, tras recuperar el nivel de actividad de la década anterior, la economía no pudo crecer. Esto se explica en el gasto exorbitante que dejó ese gobierno, la presión tributaria récord, la alta inflación y un alto nivel de deuda interna. En esos años, incluso se estatizó el sistema de pensiones y se volcaron miles de millones de dólares al mercado en forma de gasto público.

La situación, sin embargo, era algo distinta de lo que los datos mostraban. Lo cierto es que la política fiscal expansiva contribuyó a “ocupar” a los desocupados, pero el aparato productivo no pudo reactivarse para absorber a aquellos que no encontraban empleo.

Cuando Mauricio Macri dejó su Gobierno en el 2019, Argentina todavía tenía serios problemas para revertir este incremento del gasto público, chocando cualquier intento de austeridad con los derechos adquiridos por los necesitados.

El éxito en la recuperación económica 2021 dependerá de revertir la política fiscal 2020

Existe un factor común entre lo que hizo Estados Unidos en el marco de la segunda guerra mundial, lo que hizo el Gobierno argentino ante la depresión del 2002 y lo que hoy hacen los gobiernos ante la situación actual de pandemia global: en los tres casos, ante la situación social compleja, los gobiernos decidieron aplicar políticas fiscales expansivas. 

La diferencia, sin embargo, entre el caso americano y el argentino se dio en el momento en que tuvieron que optar por un camino de recuperación. Estados Unidos retornó al nivel de gasto preguerra y dejó en manos del mercado la recuperación de la actividad y la generación de empleo. La economía americana emergió con un milagro económico sin precedentes que la colocó en un lugar privilegiado del orden económico mundial. Argentina, por el contrario, jamás pudo volver al gasto precrisis y dejó en manos del Estado la recuperación de la actividad y la generación de empleo. Se consumió el capital, se achicó el mercado y la presión tributaria aumentó junto a la deuda y la emisión. Incluso antes de la pandemia, en diciembre del 2019, Argentina aún no podía superar el nivel de actividad de 1998, cuando el gasto era más limitado.

La economía americana emergió con un milagro económico sin precedentes que la colocó en un lugar privilegiado del orden económico mundial.

Los gobiernos tendrán que elegir entre estos dos caminos. Quienes logren reducir el gasto público al nivel prepandemia, estarán dejando en manos de las empresas privadas la recuperación de la actividad y el empleo. Los gobiernos que fracasen en hacerlo y sigan el camino argentino con un mayor tamaño del Estado y una fuerte generación de empleo público, consumirán el capital y verán reducidos sus niveles de productividad, lo que impactará sobre ingresos y consumo.

Acceda aquí para ver la publicación original en el Centro para el Análisis de Decisiones Públicas (CADEP).