El “fracaso” de los gobiernos: evaluar solamente los gastos de un programa no cubre todos los costos

En un interesante informe publicado por Cato, Chris Edwards plantea el tema de porqué fracasa el gobierno. Viejo tema, por supuesto, donde analiza los problemas básicos de falta de conocimiento y de débiles o desviados incentivos para alcanzar la eficiencia, por lo que el gobierno norteamericano, como otros, se destaca por ser incompetente y despilfarrador. http://object.cato.org/sites/cato.org/files/pubs/pdf/pa777.pdf

Pero, al margen del análisis específico que trae el trabajo, quisiera presentar aquí los simples argumentos del análisis acerca de esa eficiencia, tanto sea de los impuestos que el estado cobra, como de los subsidios que otorga. Así, dice Edwards:

“Al evaluar los programas de gasto, los políticos debe tener en cuenta todos los costes de su financiación. El coste directo de cualquier programa son los ingresos fiscales que el gobierno tendrá que extraer desde el sector privado. Sin embargo, otro costo es creado por el proceso de extracción en sí mismo. Dado que los impuestos son obligatorios, inducen a la gente para tratar de evitarlos cambiando sus decisiones de trabajo, inversión y consumos. Tales respuestas dañan la economía, un daño llamado “pérdida de peso muerto” (deadweight loss).

Supongamos que el gobierno impone un nuevo impuesto sobre el vino. Los bebedores de vino se verían perjudicados porque parte de su dinero sería confiscada. Sin embargo, un costo adicional, la pérdida de peso muerto, se crearía cuando la gente hace recortes en su consumo de vino. Debido a los impuestos, la gente consumirá menos vino y se perderá una cierta cantidad de bienestar o felicidad.

Impuestos

La Figura 2 ilustra el daño causado por un impuesto sobre el vino de $ 1 por botella. Antes de imponer el impuesto, las personas consumieron 100 millones de botellas a $ 10 por botella. Con el impuesto, el precio se eleva y las personas van a reducir su consumo a 90 millones de botellas. El área rectangular muestra la cantidad de ingresos recaudados por el gobierno. El área triangular es la pérdida del peso muerto, que es causada por la reducción que la gente hace de su consumo en 10 millones de bottles.

Mientras que la cantidad de ingresos de impuestos representa una pérdida para el sector privado y una ganancia para el gobierno, la pérdida de peso muerto es una pérdida para la sociedad como un todo. El gobierno ha bloqueado el intercambio de 10 millones de botellas que hubieran beneficiado a ambas partes. Todo impuesto federal hace que este tipo de daños al obstaculizar intercambios en el mercado. Los impuestos sobre la renta, por ejemplo, reducen los esfuerzos de millones familias y empresas que trabajan y que invierten.

¿De qué tamaño son las pérdidas de eficiencia de los impuestos del gobierno federal? Varían en función de la tasa de impuestos, el tipo de impuesto, y otros factores. Pero para el caso de impuestos federales, los estudios han encontrado que, en promedio, la pérdida de eficiencia de un aumento de los impuestos de un dólar es más o menos 50 centavos. Sobre la base de su trabajo pionero, Martin Feldstein, de la Universidad de Harvard, piensa que la pérdida puede ser más alta, tal vez cercana o igual a “un dólar por cada dólar de ingresos fiscales, por lo que el costo de un mayor gasto gubernamental  sería más de dos dólares por cada dólar de los gastos del gobierno.  Otras estimaciones son, sin embargo, menores a la de Feldstein.

Supongamos que el Congreso está considerando un gasto de $ 10 millones de dólares en un programa de subsidio de energía. Dejando de lado si el programa es ético o constitucional, ¿tiene el  programa algún sentido económico? Los beneficios del programa tendrían tiene que ser mayores que el coste total de alrededor de $ 15 mil millones, que incluye los $ 10 mil millones de costo directo para los contribuyentes más otros $ 5 mil millones en pérdidas de peso muerto.

Actualmente, los legisladores federales no tienen en cuenta esas pérdidas de peso muerto cuando toman decisiones de gasto, pero deberían. El contador del Congreso, la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), por lo general no incluye el peso muerto en sus análisis. Las agencias federales en general no tienen en cuenta las pérdidas de peso muerto, a pesar de que la Oficina de Administración y Presupuesto ha recomendado que sean incluidas en las evaluaciones sobre los programas.

La ausencia de información de la pérdida de peso muerto sesga los políticos a favor de aprobar programas. Considere el debate sobre la a la Salud del 2010. El investigador en salud, Chris Conover estima que la ley generó impuestos crearían de cerca de $ 500 millones de dólares de pérdidas de eficiencia durante la pimera década, además del costo oficial de alrededor de $ 1 billón. Si dicha estimación se hubiera presentado al Congreso en 2010, podría haber cambiado el debate sobre la legislación.

Para ver por qué las pérdidas de eficiencia pueden resultar en el fracaso del gobierno, vamos a comparar un proyecto solidario privado a un programa de gobierno. Supongamos que un filántropo crea un proyecto de $ 10 millones para ayudar a personas desfavorecidas, y el programa genera $ 12 millones en beneficios. Sería un éxito. Supongamos ahora un programa similar dirigido por el gobierno. Sería un fracaso porque utilizaría financiación de impuestos y por lo tanto generan pérdidas de eficiencia. El programa de gobierno cuesta $ 10 millones de dólares directamente más otros $ 5 millones en pérdidas de eficiencia, con un coste total que supera los beneficios. Puesto que los proyectos del gobierno son financiados por contribuciones forzosas, son más costosos que los proyectos privados. La coerción no es gratuita.”

ENTRE INGMAR BERGMAN Y CALÍGULA – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLLa infancia de cada cual marca la vida, la influye grandemente, no la determina puesto que la persona siempre debe tener presente que el segundero del reloj pasa rápido y es su responsabilidad de lo que hace con su yo, no es conducente pasar el tiempo despotricando contra el padre que no  le prestó la bicicleta o incluso temas mucho peores que pueden haber ocurrido. Es imprescindible arremangarse y encaminarse con decisión hacia metas de excelencia, los pretextos y las excusas no valen como escudo para no lograr lo que se debe.

Ingmar Bergman tuvo una infancia por cierto difícil llena de nubarrones y tormentas. Su autobiografía se titula Linterna mágica que tiene un sentido figurado que es el cine y uno literal que consiste en que cuando era frecuentemente castigado físicamente por su padre a quien “terminada la tanda de azotes había que besar su mano” y luego encerrado en un ropero a oscuras durante largo tiempo, llevaba consigo de contrabando una linterna que al prenderla se imaginaba una producción cinematográfica.

Desde que nació en julio de 1918 tuvo enfermedades y achaques de salud varios hasta su muerte en 2007. Inmediatamente después del parto los médicos consideraban  que no sobreviviría, “era como si no acababa de decidirme a vivir” escribe Bergman. Transcurrió su niñez acosado por su padre -pastor protestante- con la noción truculenta de autoridad absoluta, pecado, castigo y misericordia a pesar de lo cual asistió a discusiones de tono y contenido muy elevado entre sus padres, incluso en una oportunidad vio como el padre le pegaba a su madre.

Según Bergman “este hecho contribuyó posiblemente a nuestra pasiva aceptación del nazismo. Nunca habíamos oído hablar de libertad y no teníamos ni la más remota idea de a que sabía. En un sistema jerárquico, todas las puertas estaban cerradas”. Sin duda que sin llegar a estos extremos inauditos, está presente la idea totalitaria en muchas familias. Los comandos dirigidos a los hijos para hacer lo que digan los padres sin discutir no solo afectan gravemente la autoestima de la prole sino que dan por tierra con elementales procedimientos de la función educativa y de amistad y comprensión. La conversación, la persuasión y el intercambio de ideas entre padres e hijos resultan esenciales para la formación de almas bajo su responsabilidad.

En el caso que nos ocupa, no solo puede hablarse de “la aceptación pasiva del nazismo” sino que en otro momento de su juventud Bergman relata que en una visita al territorio alemán terminó haciendo el saludo nazi en un clima festivo en ocasión de un discurso de Hitler -el consabido asesino serial- y constató que “los domingos la familia iba a misa solemne. El sermón del pastor era sorprendente. No hablaba en base a los evangelios sino en el Mein Kampf “. El día del discurso de Hitler “las campanas replicaban, tanto las severamente protestantes como las jubilosamente católicas” y “en la Opera se anunciaba la obra de Wagner Rienzi en función de gala seguida de fuegos artificiales”. Bergman declara que incluso “mi hermano fue uno de los fundadores y organizadores del partido nacionalsocialista sueco, mi padre votó varias veces por los nacionalsocialistas”.

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La Riqueza de las Naciones: más pasa el tiempo (240 años), más se destaca el genio de Adam Smith

Con los alumnos de Historia del Pensamiento Económico I, de Ciencias Económicas, UBA, vemos el libro más famoso de la economía: Adam Smith, La Riqueza de las Naciones. En este caso, el notable Libro IV, Capítulo II. Aquí algunos párrafos:

“La industria general de una sociedad nunca puede exceder de la que sea capaz de emplear el capital de la nación. Así como el número de operarios que de continúe emplea un particular, debe guardar cierta proporción con su capital, así el número de los que pueden ser empleados constantemente por todos los miembros de una gran sociedad debe guardar también una proporción correlativa con el capital total de la misma, y no puede exceder de esa proporción. No hay regulación comercial que sea capaz de aumentar la actividad económica de cualquier sociedad más allá de lo que su capital pueda mantener. Únicamente puede desplazar una parte en dirección distinta a la que de otra suerte se hubiera orientado; pero de ningún modo puede asegurarse que esta dirección artificial haya de ser más ventajosa a la sociedad, considerada en su conjunto, que la que hubiese sido en el caso de que las cosas discurriesen por sus naturales cauces.

AdamSmith

Cada individuo en particular se afana continuamente en buscar el empleo más ventajoso para el capital de que puede disponer. Lo que desde luego se propone es su propio interés, no el de la sociedad; pero estos mismos esfuerzos hacia su propia ventaja le inclinan a preferir, de una manera natural, o más bien necesaria, el empleo más útil a la sociedad como tal.”

“El producto de la industria es lo que esta añade a los materiales que trabaja y, por lo tanto, los beneficios del fabricante serán mayores o menores, en proporción al valor mayor o menor de ese producto. Únicamente el afán de lucro inclina al hombre a emplear su capital en empresas industriales, y procurara invertirlo en sostener aquellas industrias cuyo producto considere que tiene el máximo valor, o que pueda cambiarse por mayor cantidad de dinero o de cualquier otra mercancía. Pero el ingreso anual de la sociedad es precisamente igual al valor en cambio del total producto anual de sus actividades económicas, o mejor dicho, se identifica con el mismo. Ahora bien, como cualquier individuo pone todo su empeño en emplear su capital en sostener la industria doméstica, y dirigirla a la consecución del producto que rinde más valor, resulta que cada uno de ellos colabora de una manera necesaria en la obtención del ingreso anual máximo para la sociedad. Ninguno se propone, por lo general, promover el interés público, ni sabe hasta qué punto lo promueve. Cuando prefiere la actividad económica de su país a la extranjera, únicamente considera su seguridad, y cuando dirige la primera de tal forma que su producto represente el mayor valor posible, solo piensa en su ganancia propia; pero en este como en otros muchos casos, es conducido por una mano invisible a promover un fin que no entraba en sus intenciones. Mas no implica mal alguno para la sociedad que tal fin no entre a formar parte de sus propósitos, pues al perseguir su propio interés, promueve el de la sociedad de una manera más efectiva que si esto entrara en sus designios. No son muchas las cosas buenas que vemos ejecutadas por aquellos que presumen de servir s6lo el interés público. Pero esta es una afectación que no es muy común entre comerciantes, y bastan muy pocas palabras para disuadirlos de esa actitud.”

“Cual sea la especie de actividad doméstica en que pueda invertir su capital, y cuyo producto sea probablemente de más valor, es un asunto que juzgara mejor el individuo interesado en cada caso particular, que no el legislador o el hombre de Estado. El gobernante que intentase dirigir a los particulares respecto de la forma de emplear sus respectivos capitales, tomaría a su cargo una empresa imposible, y se arrogaría una autoridad que no puede confiarse prudentemente ni a una sola persona, ni a un senado o consejo, y nunca sería más peligroso ese empeño que en manos de una persona lo suficientemente presuntuosa e insensata como para considerarse capaz de realizar tal cometido.”

“Lo que es prudencia en el gobierno de una familia particular, raras veces deja de serlo en la conducta de un gran reino. Cuando un país extranjero nos puede ofrecer una mercancía en condiciones más baratas que nosotros podemos hacerla, será mejor comprarla que producirla, dando por ella parte del producto de nuestra propia actividad económica, y dejando a esta emplearse en aquellos ramos en que saque ventaja al extranjero. Como la industria de un país guarda siempre proporción con el capital que la emplea, no por eso quedar disminuida, ni tampoco las conveniencias de los artesanos, a que nos referíamos antes, pues buscara por s£ misma el empleo más ventajoso. Pero no se emplea con la mayor ventaja si se destina a fabricar un objeto que se puede comprar más barato que si se produjese, pues disminuiría seguramente, en mayor o menor proporci6n, el producto anual, cuando por aquel camino se desplaza desde la producción de mercaderías de más valor hacia otras de menor importancia. De acuerdo con nuestro supuesto, esas mercancías se podrían comprar más baratas en el mercado extranjero que si se fabricasen en el propio. Se podrían adquirir solamente con una parte de otras mercaderías, o en otros términos, con solo una parte del precio de aquellos artículos que podría haber producido en el país con igual capital la actividad económica empleada en su elaboración, si se la hubiera abandonado a su natural impulse. En consecuencia, se separa la industria del país de un empleo más ventajoso y se aplica al que lo es menos, y en lugar de aumentarse el producto permutable de su producto anual, como sería la intención del legislador, no puede menos de disminuir considerablemente”.

SMP: The money supply and the price level: A broken link?

Ultimo post en Sound Money Project, en reflexión al primer panel que asistí en APEE.

This past week, The Association of Private Enterprise Education (APEE) held its annual conference in Las Vegas, Nevada. As always, it was a very interesting event and I would like to take this opportunity to encourage young scholars who are serious about academic research and interested in promoting economic freedom to attend.

At the first monetary policy session that I attended, Sound Money: Are Central Banks Necessary?, it was said that the link between the money supply and the price level is broken. This really stood out to me. While this view wasn’t articulated by all of the presenters, it was certainly held by many of the economists in attendance.

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Juan de Mariana (1536-1624): tenia claro que la inflación es un impuesto, que nadie ha aprobado

Con los alumnos de Historia del Pensamiento Económico I, Económicas, UBA, terminamos de considerar los aportes de los escolásticos, con el análisis que, sobre Juan de Mariana, hace Lucas Beltrán en “El Padre Juan de Mariana”, publicado originalmente en la revista Ilustración Liberal. Van unos párrafos:

“Para nosotros, el Tratado y discurso sobre la moneda de vellón es una defensa de la propiedad privada, de la democracia política, de los presupuestos equilibrados y de la moneda sana de valor estable, que resulta ventajosa para todas las clases sociales. Si no conociéramos ninguna otra obra del autor, no dudaríamos en calificarle de economista liberal. ¿Cómo compaginar estas cuatro imágenes del jesuita de Toledo, a primera vista tan dispares?

En primer lugar, no todas las ideas contenidas en ellas son, en rigor, contradictorias. Por otra parte, es posible que la mente del Padre Mariana, que, en definitiva, se interesaba fundamentalmente por los problemas teológicos y religiosos en general, no estuviera, en cuanto a los económicos y sociales, perfectamente clara. Además, es posible que pensara en términos de lo que los modernos economistas llaman segundos óptimos y terceros óptimos, es decir, que prefiriera una cierta solución de los problemas económicos y sociales, pero que en caso de imposibilidad de ésta aceptara una segunda solución como la mejor entre las posibles y que no hubiera creído necesario explicar con precisión este orden de preferencias o que no lo hubiera logrado. Finalmente, sería posible que en la larga existencia del Padre Mariana sus ideas hubieran ido cambiando. Tal vez el Tratado y discurso sobre la moneda de vellón ha de ser considerado como el pensamiento maduro y definitivo del autor, pues es uno de los últimos libros que publicó.

En él Mariana empieza preguntándose si el rey es dueño de los bienes particulares de sus vasallos y contesta rotundamente que no. El autor acude a su distinción entre rey y tirano, a la que tanta afición manifiesta: “El tirano es el que todo lo atropella y todo lo tiene por suyo; el rey estrecha sus codicias dentro de los términos de la razón y de la justicia.”

De aquí deduce que el rey no puede exigir impuestos sin el consentimiento del pueblo, pues el impuesto significa la apropiación de una parte del patrimonio de los súbditos; para que tal apropiación sea legítima es preciso que los súbditos estén de acuerdo con ella. Tampoco puede el rey crear monopolios estatales, que serían un medio disimulado de exigir impuestos; en el lenguaje del autor, “si no es lícito poner pecho, tampoco lo será hacer esta manera de estanques sin voluntad de aquellos en cuyo perjuicio redundan”.

Y tampoco puede el rey obtener ingresos rebajando el contenido metálico de las monedas. Los monarcas de la Casa de Austria acudieron reiteradamente a este antiguo recurso tantas veces utilizado en todos los tiempos y todos los Estados. En España, en tiempo del Padre Mariana, la rebaja se hizo sobre todo en las llamadas monedas de vellón; éstas eran de una aleación de plata y cobre y hasta fines del siglo XV fueron perfectamente respetables; en los siglos XVI, XVII y XVIII su contenido de plata fue reducido reiteradamente hasta que finalmente las monedas de vellón se hicieron sólo de cobre y funcionaron como moneda fraccionaria de las piezas de oro y plata. También el contenido de metal noble de éstas fue reducido en algunas ocasiones, pero menos que en el caso de las monedas de vellón, que constituyen el tema del tratadito de Mariana.

Éste ve la cuestión con tanta claridad como un economista moderno: se da cuenta de que la reducción del contenido de metal noble de las monedas y el aumento de la cantidad de éstas es una forma de inflación (aunque no usa esta palabra, entonces desconocida) y que la inflación produce fatalmente elevación de precios: “que si baja el dinero del valor legal, suben todas las mercadurías sin remedio, a la misma proporción que abajaron la moneda, y todo se sale a una cuenta”.

Mariana ve que la inflación es un impuesto que recae sobre los que antes de ella tenían dinero, que ahora han de comprar las cosas más caras. Al argumento de que esto se puede evitar poniendo precios de tasa a las mercancías, contesta que la experiencia nos muestra que las tasas han sido siempre ineficaces. Siendo la inflación un impuesto, requerirá en todo caso el consentimiento del pueblo, pero aun con este consentimiento será siempre un impuesto dañoso y desorganizador de la vida económica: “este arbitrio nuevo de la moneda de vellón, que si se hace sin acuerdo del reino es ilícito y malo, si con él, lo tengo por errado y en muchas maneras perjudicial”.

Carta Financiera: Argentina: El difícil problema del déficit fiscal crónico

Post sobre el déficit fiscal en Argentina en el blog de Carta Financiera de Miguel Boggiano.

A poco más de 100 días de haber asumido la presidencial, Cambiemos ha llevado adelante importantes cambios económicos como la eliminación del cepo cambiario, avanzar en una solución al default de la deuda con los holdouts. También ha llevado adelante importantes cambios en política exterior al priorizar relaciones saludables con el mundo desarrollado como sugieren la vuelta a al foro de Davos y la reciente visita de Obama, el presidente de Estados Unidos.

Estos cambios en la gestión son importantes y necesarios, pero no suficientes, para corregir las repetidas crisis económicas de Argentina. Decir que estas medidas son necesarias, pero no suficientes, de ninguna manera busca quitar mérito a los positivos logros de Cambiemos al principio de su gobierno, pero sí busca diagnosticar cuál es el origen principal de los problemas de la economía argentina y cuáles son problemas derivados del desequilibrio económico central: el déficit fiscal.

Seguir leyendo en Carta Financiera.

Teorías del valor: Austriacos vs Marxistas

Rolando Astarita y Juan Carlos Cachanosky debatieron hace ya un año acerca de las teorías del valor de Marxistas y Austriacos. [aquí el video]

El debate siguió más tarde con cuatro posts del profesor Astarita y una respuesta de Juan Carlos Cachanosky. Aquí el acceso a los cuatro posts y la respuesta.

Rolando Astarita comparte ahora un escrito sobre este debate que vale la pena leer.

 

SOBRE CAÍN, ABEL Y EL LIBERALISMO CLÁSICO

Posiblemente en poco tiempo tengamos este panorama mundial: Trump por un lado, y del otro, Putín y los chinos, que finalmente tendrán que aliarse para enfrentar definitivamente  a ISIS y Corea del Norte. O sea, un mundo hobbesiano. Gane Trump o no próximas elecciones de EEUU, su actual popularidad indica lo tantas veces explicado por Freud, Ortega y E. Fromm: masas asustadas y alienadas eligiendo a un dictador.

¿Pero, es un mundo hobbesiano ahora o siempre lo fue?

Esa es la cuestión, porque de cómo respondamos depende de cómo enfoquemos al liberalismo clásico.

Algunos liberales se preguntan a veces por qué el mundo no es liberal, como si el autoritarismo estuviera producido por una ignorancia que la prédica racional y secular del liberal pudiera curar o redimir. Un noble planteo iluminista.

Noble pero errado.

La historia de la humanidad ha sido siempre la historia de Caín. Esa es la regla, no la excepción. Después del pecado original, la historia es la historia de las guerras, las conquistas, los imperios, las dominaciones, las crueldades más espantosas, y los reyes de este mundo eran educados en producir temor, en ser crueles y vengativos como modo de mantener un poder que sólo se basaba en la más bruta de las fuerzas. Un absoluto horror.

Pero cuando Dios se introduce en la historia del hombre, lo hace claramente en la historia de la salvación, no en la historia humana, porque su propósito, desde su libérrima misericordia, es redimir, salvar, del pecado original. El ser humano era tan bestial que, al principio, Dios tiene que educar duramente al pueblo elegido, legislándolo incluso temporalmente, siendo condescendiente con esa naturaleza tan herida por el pecado. Tan es así que no es raro que surgieran los zelotes, que sólo esperaban un salvador secular, en contra del salvador sobrenatural que había sido anunciado por los profetas y guardado en su Esperanza por los pobres de Jahavé.

Esa primera etapa de la historia de la salvación ya tiene efectos temporales indirectos. La revelación distingue entre Dios y los reyes de este mundo –de los cuales los profetas hacen una severa advertencia-, y los 10 mandamientos tienen consecuencias temporales que, aunque no inmediatas, indirectamente iban a tener su obvia influencia en la historia de Occidente.

El Nuevo Testamente ya aclara todo. Jesucristo es Dios mismo, cuyo reino no es de este mundo, precisamente para cumplir con la promesa de salvación hecha ya en el Génesis. Tan NO es de este mundo que manda cosas directamente contrarias a nuestro modo humano de pensar, luego del pecado: amarás a tus enemigos, rezarás por ellos, no juzgaréis, perdonarás 70 veces 7. No, claro, no sirve mucho para los reyes de este mundo, a los cuales Dios reconoce el ámbito propio de su autoridad temporal, su propia justicia y su legítima defensa: al César lo que es del César……… (Excepto el culto divino, claro, je je :-)), ningún poder tendrías que no hubiera venido de lo alto y si mi reino fuera de este mundo un ejército de ángeles hubiera venido en mi defensa…

Pero, para sorpresa de los zelotes de entonces y los actuales (los católicos que verdaderamente sueñan con que Francisco sea rey de este mundo), Dios es crucificado, muerto, sepultado… Resucitó a los 3 días, sí, pero para anunciar, precisamente, ese reino NO de este mundo, invisible a los ojos de este mundo.

Pero las implicaciones temporales de la liberación del pecado, por más indirectas que fueren, eran inexorables. Comienza a ser más intensa la historia de Abel. Y, aunque tuvieran que pasar 18 siglos de lenta evolución (ver al respecto al discurso de Benedicto XVI al Parlamento Alemán en el 2011), la declaración de Independencia de los EEUU es Abel, no es Caín. Que alguien haya escrito, y que sobre eso pudiera elevarse un reino de este mundo, que Dios ha creado a todos los seres humanos iguales, y que les ha dado el derecho a la vida, libertad, y la búsqueda de la felicidad, y eso directamente afirmado contra uno de los tantos tiranuelos de Caín, es un obvio eco temporal de la revelación judeo cristiana. No estamos siendo con esto clericales. Las Sagradas Escrituras no contienen la relevación directa de ningún sistema político. Pero sí la noción de persona creada a imagen y semejanza de Dios que, inexorablemente, se iba a convertir en un ideal regulativo, no sólo de nuestra propia conducta temporal sino también como ideal regulativo – la expresión es de Kant- de las diversas evoluciones de la historia humana. Porque la historia humana no es sólo la historia de la bestialidad de Caín, sino que cuando logra salir un poquito de ese fango, es también sumamente imperfecta. El Bill of Rights de EEUU fue hecho en medio del esclavismo, los derechos de la revolución francesa en medio del constructivismo racionalista y la declaración de la ONU del 48 en medio del constructivismo del estado providencia. Y hoy, ni qué hablar, los derechos individuales se han esfumado, y ni siquiera se habla de ellos ya, excepto, por supuesto, los liberales clásicos.

Lo que quiero decir es que la historia de la humanidad ha sido, es y seguirá siendo la historia de Caín, la historia de los dictadores y de las masas alienadas a su servicio.

¿Dónde queda entonces el liberalismo clásico? ¿Por qué no jubilamos a Jefferson y nos ponemos a leer a Hobbes y a todos los autores de la real politik?

Porque los derechos individuales son un eco temporal de la revelación judeo-cristiana. No, no directamente, lo directamente revelado son los 10 mandamientos. Pero que toda persona no debe ser invadida, que debe ser respetada por el otro, es un cuasi milagro de Abel, no ha surgido precisamente de Caín. Las concreciones, las formas de escribir y de fundamentar esos derechos, serán siempre humanas e imperfectas, pero por eso el liberalismo clásico, más que un régimen político en particular –aunque asociado históricamente a una democracia constitucional como la de EEUU- será siempre un ideal regulativo, será siempre señalar el norte, como contrapeso de la historia de Caín. La historia de la humanidad es la historia de la guerra, la crueldad y el odio, que forman los tres un muro terrible que se inclina sobre todos y nos aplasta incluso con nuestra aceptación. Si el muro no aplasta totalmente, si se mantienen unos 10 grados de libertad, o sea, si en medio de todo sigue habiendo resquicios, fisuras, agujeritos por donde se sigue infiltrando la real libertad, es por nuestros esfuerzos por ese ideal regulativo de los derechos individuales, esfuerzos que no hubieran sido concebibles sin la revelación judeo-cristiana.

Así que si, puede venir Trump, puede seguir Putin, pero nosotros allí seguiremos también, predicando siempre el respeto al otro, y esa prédica implicará no que sus muros no sean levantados, sino que sus muros no nos aplasten totalmente. El liberalismo clásico es la denuncia profética, es la voz de la conciencia, es la resistencia, es Caín go home. La utopía es pensar que alguna vez se ira Caín, pero el derrotismo implica pensar que nuestra prédica es nada frente a él.

¿Acaso soy egresado y profesor en la mejor Universidad de América Latina? ¿Cómo lo medimos?

Cada universidad que obtiene una buena evaluación la disfruta, por supuesto, y la divulga. No hay nada de nuevo en eso. Ahora le toca el turno a la mía, la Universidad de Buenos Aires que según un ranking es la primera en toda América Latina. La primer “categoría” en la que se destaca es Antropología, pero no está mal Derecho, aunque no aparece Económicas en el comunicado.

¿Son creíbles estas mediciones? O más aún, ¿es posible medir la calidad de una universidad? Últimamente han aparecido muchos de estos rankings. En este caso se basa en ciertos indicadores que se explican abajo. En otros se toma el promedio de remuneración que obtienen sus egresados al salir al mercado laboral. En un mercado normal tendríamos también al precio como señal que envía información sobre la valoración de los que pagan, pero no es el caso de al UBA que es gratuita. Más informalmente tenemos a la reputación: todos sabemos, más o menos, qué significa estudiar en Harvard, Stanford, Oxford o Cambridge.

Si bien la UBA ha obtenido un muy buen resultado en este ranking, podríamos preguntarnos: ¿está su reputación en una posición similar?,¿obtienen sus egresados remuneraciones correspondientes a ese nivel? ¿cuánto estarían dispuestos a pagar sus alumnos por la educación que allí reciben?

En fin, un tema bien complejo. Aquí va el comunicado:

“LA UBA EN LA ELITE DE UNIVERSIDADES A NIVEL GLOBAL

Según el Ranking Mundial de Universidades por Temática QS 2016, la Universidad de Buenos Aires se posiciona en la elite de instituciones superiores a nivel mundial, en 24 de las 30 áreas relevadas.

Se evaluaron más de 3400 universidades a nivel global, generando un ranking de 971 Instituciones educativas en el que las 200 primeras son consideradas de elite.

La Universidad de Buenos Aires se destaca por su excelente desempeño en más del 80 por ciento de sus áreas de aprendizaje y 13 de las 30 categorías evaluadas se ubican en el top 100: Antropología (39º); Ingeniería Mineral y Minera (41º); Lenguas Modernas (32º); Estudios Políticos e Internacionales (51-100); Arquitectura y Construcción (51-100); Ciencias Ambientales (51-100); Historia (51-100); Derecho (51-100); Lingüística (51-100); Sociología (51-100); Filosofía (51-100); Agricultura y Ciencias Forestales (51-100); y Arte y Diseño (39º).

La UBA es la primera universidad argentina y latinoamericana que figura en el Ranking Global QS 2015 (124º), seguida por la Universidad de San Pablo (143º), la Universidad Nacional Autónoma de México (160º), la Pontificia Universidad Católica de Chile (170º) y la Universidad Estatal de Campinas (195º), convirtiéndose éstas en las únicas dentro de la elite global.

Asimismo, dentro del ámbito nacional y según el Ranking Global QS 2015, la Universidad de Buenos Aires lidera las posiciones. La segunda casa de estudios argentina que aparece es la Universidad Austral (309º), seguida por la UCA (350º).

El Ranking QS evalúa los campos disciplinarios más sobresalientes e influyentes de la Educación Superior de todo el mundo, con el objetivo de brindar a la comunidad académica un informe detallado de cada universidad. Elaborado anualmente, se sustenta sobre cuatro pilares: investigación, calidad de la enseñanza, reputación empresarial e internacionalización. Para ello, el estudio se basa en el análisis de seis indicadores: reputación académica, reputación entre los empresarios, ratio de estudiantes por profesor, citaciones por facultad y la proporción de alumnos y profesores internacionales.

Este Ranking se encuentra entre los más prestigiosos junto con el de Shanghái, donde la UBA es la única universidad argentina en el Top 151 y la mejor rankeada de las instituciones de habla hispana, lo cual consolida una tendencia positiva de crecimiento sostenido.”

Link del ranking: http://www.topuniversities.com/subject-rankings/2016