El debate moderno sobre la Inversión Extranjera

Estos últimos días hemos presentados algunos posts críticos del modelo k, básicamente por las expropiaciones requeridas para financiar el déficit fiscal, o bien por ser un modelo hacia adentro, de carácter mercantilista, el que entendemos ahuyenta la inversión extranjera directa y con ello atenta contra el desarrollo económico.

Paul Krugman, sin embargo, ha defendido el modelo argentino, incluso como ejemplo de lo que Europa debe hacer ante su crisis fiscal. Nuestra posición ha sido la opuesta.

Hoy, Página 12 publica un artículo de Alfredo Zaiat que abre -una vez más- el debate sobre la inversión extranjera. El autor se sostiene sobre una investigación de la CEPAL y dice:

Uno de los postulados rectores del pensamiento económico convencional afirma que un país tiene un horizonte promisorio y una economía sólida y confiable si es receptor de crecientes inversiones extranjeras directas. Esa idea instalada con fuerza durante los noventa en el marco del Consenso de Washington plantea como criterio universal que el flujo de capitales productivos provenientes del exterior representa un beneficio automático para el país receptor. Se trata de un concepto muy arraigado en el sentido común que define la situación presente y futura de la economía dependiendo del grado de convocatoria que provoca en inversores extranjeros. Es una marca cultural compleja de alterar que abarca a diferentes fuerzas políticas, al mundo académico y a no pocos divulgadores.

El artículo sostiene la posición desarrollista, según la cual le compete al Estado dirigir la inversión extranjera hacia ciertos «sectores estratégicos». Me interesa conocer la opinión de los lectores sobre sus argumentos.