REFLEXIONES SOBRE LA IDEA DE SOCIEDAD – Por Alberto Benegas Lynch (h)

A veces la parla convencional sobre lo social tiene lugar sin tener mucha idea de que se trata. Friedrich Hayek ha escrito en La fatal arrogancia. Los errores del socialismo que el adjetivo social que sigue a cualquier sustantivo lo convierte en su antónimo. Constitucionalismo social quiere decir que el documento del caso se apartará de la idea tradicional de Constitución en cuanto a límites al poder para, en cambio, dar rienda suelta al abuso de poder. Justicia social significa la antítesis de la definición clásica en cuanto a “dar a cada uno lo suyo” para sacarles a unos lo que les pertenece y entregarlo a quienes no les pertenece. Derechos sociales se traducen en pseudoderechos en el sentido de demandar por la fuerza el fruto del trabajo ajeno y así sucesivamente.

En la obra mencionada Hayek elabora en torno al concepto de sociedad para terminar sugiriendo que es mejor y más preciso aludir a la idea de orden extendido en reemplazo de aquello que se suele usar como un antropomorfismo en el sentido de afirmar que “la sociedad considera”, “la sociedad requiere”, “la sociedad piensa” etc. Tal vez lo más grotesco en este sentido es cuando aparecen noticias periodísticas con grandes títulos en los que se lee que “Estados Unidos le contesta a África” tal o cual cosa o que “el pueblo reflexiona” sobre tal o cual situación.

Ortega y Gasset había llegado a una instancia similar al escribir en El hombre y la gente que “los imprecisos sentidos verbales de las palabras “social, socialidad, sociedad” […] todas esas acciones nuestras y todas esas reacciones de los otros en que la llamada “relación social” consiste, se originan en un individuo como tal, yo por ejemplo y van dirigidas a otro individuo como tal. Por tanto, que la “relación social”, según hasta ahora nos ha aparecido, es siempre una realidad inter-individual” por lo que acto seguido propone denominar “relaciones interindividuales” como algo más preciso que la ambigüedad que encierra la expresión “sociedad” que dice Ortega han confundido no pocos sociólogos una cosa con la otra.

Por su parte, Max Weber en el primer tomo de su Economía y sociedad declara que “la acción social se orienta por las acciones de otros” aunque no renuncia a la expresión a la que nos venimos refiriendo sobre la cual los dos autores anteriores tienen sus serias reservas de seguir empleando.

Y ahora viene un asunto de la mayor importancia conectado a lo dicho. Antoine Destutt de Tracy (1754-1836) fue el mayor inspirador de Thomas Jefferson a través de la traducción al inglés de su A Treatise on Political Economy donde escribe que “La sociedad es solo y exclusivamente una serie continua de intercambios […] en cuyo contexto ambas partes contratantes siempre ganan, consecuentemente la sociedad consiste en una ininterrumpida sucesión de ventajas permanentemente renovadas por todos sus miembros” referidos a intercambios espirituales y materiales. Uno de las misivas donde Jefferson intercambia ideas con de Tracy está registrado en un largo escrito del primero al segundo fechada en Monticello el 26 de enero de 1811.

En cualquier caso y en base a estos recaudos y prevenciones sobre la expresión de marras, estas consideraciones ponen en primer plano la importancia de respetar las autonomías individuales para que cada cual en libertad pueda seguir su camino asumiendo la responsabilidad por sus actos ya que la contracara de la libertad es la responsabilidad, de lo contrario no se trata de libertad sino de un abuso hacia otro.

El ver a las relaciones interindividuales para recurrir a la expresión de Ortega o al orden extendido para usar el término acuñado por Hayek o incluso el retomar la vieja y confusa expresión que mantiene Weber de sociedad, es altamente ilustrativo el verlas como intercambios pacíficos y voluntarios entre personas que tienen muy diversos propósitos y necesidades. “Referencias a ´la sociedad´ son una trampa lingüística” escribe el sacerdote James S. Sadowsky.

Cada uno persiguiendo su interés personal debe servir al prójimo en los intereses de éstos al efecto de lograr el objetivo. Si no se da en la tecla debe ensayarse otro camino y así sucesivamente. En lo puramente crematístico, los más necesitados son los que más provecho sacan de este proceso puesto que es allí donde se maximizan las tasas de capitalización que hacen posible los salarios más altos.

También en este contexto caben fuertes incentivos de gran peso referidos a las obras filantrópicas que, precisamente, se desarrollan en relación directa con los climas de libertad reinantes (no tiene sentido buscar obras caritativas en regímenes totalitarios). Pensadores de la talla de Adam Ferguson, Wilhelm von Humboltd y, contemporáneamente Michel Novak han remarcado una y otra vez, por un lado, la estrecha relación entre la libertad y la responsabilidad individual y, por otro, el correlato entre climas de respeto y el progreso, de modo especial para los más necesitados.

Cuando irrumpen en escena los megalómanos que se autotitulan “arregladores de sociedades”, el desbarajuste es seguro. Cualquier cosa que hagan será distinta de lo que la gente hubiera preferido (y si hicieran lo mismo, no tendría tampoco sentido su interferencia con los consiguientes ahorros en cargas administrativas). En este sentido Thomas Sowell en Knowledge and Decisions explica que las planificaciones no son cuestión de contar con computadoras con gran memoria y capacidad de cálculo puesto que sencillamente la información no está disponible ex ante  de que proceda el sujeto actuante y ni siquiera él conoce anticipadamente su decisión puesto que está sujeta a las cambiantes circunstancias que eventualmente  harán modificar su opinión.

En relación con lo que venimos exponiendo, Sowell en la misma obra citada también señala lo pastoso y peligroso que arrastra la palabra sociedad al puntualizar que “la metáfora sociedad es usada tendenciosamente para cambiar de contrabando el foco de atención desde numerosas unidades pequeñas a un único factor decisivo a nivel nacional […] No hay tal cosa como la sociedad que decida algo.”

Sowell repasa en el libro en cuestión el importantísimo rol de la distribución del conocimiento, fraccionado y disperso entre millones de personas y que su coordinación a través de los antedichos intercambios permite la división de trabajo en faenas cada vez más complejas que permiten como resultado equipos cada vez más fáciles de manejar, sean automóviles, equipos electrónicos o lo que fuera. Recuerda también que las imposiciones de los aparatos estatales inevitablemente generan quiebras en aquellas coordinaciones libres y voluntarias con lo que los faltantes y desajustes son siempre el resultado.

Por todo esto es que el individualismo resulta de tanta trascendencia, esto es, el respeto irrestricto a los proyectos de vida de cada cual. Esto implica el sacar provecho de las relaciones interindividuales como forma indispensable para el progreso moral y material. La persona aislada reduce abruptamente su nivel de vida y eventualmente no puede sobrevivir, de allí la importancia de abrir de par en par las puertas a los intercambios espontáneos. Esta división del trabajo permite adelantos colosales en la medicina, la alimentación, el transporte, la tecnología y todo lo que nos rodea que se derrumban si tuviera lugar el asilamiento que propugnan los socialismos y las xenofobias que no solo bloquean las relaciones internacionales sino que lo hacen en el interior de las fronteras con intervenciones  estatales de muy diversa magnitud y especie.

Se suele argüir que el individualismo conduce a intereses personales mezquinos sin percatarse que no hay acción en ausencia del interés personal de quien la lleva a cabo, solo que la mezquindad tiene lugar cuando los gobiernos imponen regulaciones que en lugar de apuntar a la cooperación entre las personas crean inevitables conflictos y tensiones de diversa naturaleza. Por otra parte, como entre otros ha dicho Pablo R. Arzun “cuando los líderes izquierdistas hablan de aumentar las riquezas en realidad se refieren a las suyas” (por ejemplo, Fidel Castro y sus imitadores).

Hay otros lugares donde la tradición ha sido la libertad pero que hoy se vienen deteriorando como es caso de Estados Unidos en el que William Bonner, a pesar de otros indicadores engañosos, destaca en su último informe económico -reproducido en Buenos Aires por “Contraeconomía” el 5  de noviembre del corriente año de 2018 -que “de acuerdo a los datos de la Tesorería, Trump ha incrementado el déficit fiscal en casi el doble de lo que dejó la administración anterior”.

Muchos son los funcionarios políticos que tienen que justificar sus sueldos por lo que crean funciones que no solo no son necesarias sino que son altamente contraproducentes. En este sentido insisto en que deben reencauzarse las actividades gubernamentales con la brújula de la base cero en el  contexto liberal de recurrir a la fuerza solo en caso de que se vulneren derechos y, por lo demás, hacer lugar para la energía creativa de las personas a través de sus intercambios.

Una de las tantas maneras de reencauzar esas actividades es convertir el Poder Legislativo en una asamblea mucho más reducida que las que hoy tienen lugar en la mayor parte del llamado mundo libre y que sus faenas sean ad honorem como era, por ejemplo, en las repúblicas de Venecia y Florencia. Para ello es menester comprender que la ley no se traduce en cualquier legislación en cualquier sentido sino que está en línea con los mojones y puntos de referencia extramuros de la norma positiva, con lo que no puede haber conflictos de intereses con legisladores que se dedican de modo remunerado a sus asuntos personales fuera del recinto.

Por su parte el Ejecutivo debiera reducirse en pocas secretarías para asistir al presidente o, mejor aun si prestamos atención a los argumentos esgrimidos en el debate de la Constitución estadounidenses respecto a las ventajas del Triunvirato en lugar de presidencialismos que se asimilan más a una monarquía. Secretarías que debieran operan en el seno de la casa de gobierno al efecto de poder vender todos los palacios de actuales ministerios. Todo ello para centrar la atención en cuidadosas carreras judiciales donde los escalafones y designaciones sean  el resultado del mérito, la independencia y la consecuente excelencia en cuanto a conocimientos jurídicos.

En resumen, el uso de la pantalla de “la sociedad” ha servido para las aventuras más espinosas y para ocultar el avance de un Leviatán cada vez más adiposo y agresivo respecto a las autonomías individuales. En verdad, el formar parte de lo que se conoce como sociedad es para sacar provecho de las relaciones interindividuales y no para ser saqueados y como consigné antes tampoco para formar parte de un gran círculo donde cada uno tiene metidas las manos en los bolsillos del vecino. Así la vida se torna insoportable.

No facilita para nada la comprensión de lo dicho en esta nota periodística cuando aparecen personajes en televisión diciendo lo más sueltos de cuerpo que “como sociedad” debe hacerse esto o lo de más allá con lo que queda muy difusa y un tanto  cómica su declamación, en lugar de apuntar a personas concretas incluyendo al mismo que se pronuncia de esa manera. En esta línea argumental, es del caso recordar la forma en que se solía despedir Borges de sus audiencias luego de sus conferencias: “saludo a cada uno y no digo a todos porque cada uno es una realidad mientras que todos es una abstracción”. Es tiempo de cambiar radicalmente el enfoque, para lo cual deben derribarse telarañas mentales y mirar el futuro con más imaginación y creatividad para zafar -como ha advertido y aconsejado Milton Friedman- de la tiranía del statu quo.

EL “PERONISMO RACIONAL” Y TRES CARTAS DE PERÓN – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Ahora que se acercan las elecciones argentinas, es pertinente tener en cuenta lo que aquí dejamos consignado y no solo para este país sino en general como una gimnasia también para otros lares acerca del populismo.

En el libro de Silvano Santander Técnica de una traición. Juan D. Perón y Eva Duarte, agentes del nazismo en la Argentina se reproduce una fotocopia en alemán de una carta del ministro consejero de la Embajada alemana en Buenos Aires, Otto Meynen, al Capitán de Navío Dietrich Niebuhr O.K.M [Ober Kommando der Marine] en Berlín, fechada el 12 de junio de 1943 traducida al castellano donde consigna que “La señorita Duarte me mostró una carta de su amante [Juan Perón] en la que se fijan los siguientes lineamientos generales para una obra futura del gobierno revolucionario: ´Los trabajadores argentinos nacieron animales de rebaño y como tales morirán. Para gobernarlos basta darles comida, trabajo y leyes para rebaño que los mantengan en brete´ […] Si no me equivoco, ya Mussolini empleó la expresión animales de rebaño para referirse a los analfabetos italianos. Perón sigue la buena escuela.” Firmado O. Meynen al que antepone el consabido “Heil Hitler”.

En un artículo publicado por Caludia Peiró en Infobae el 8 de julio de 2017, se reproduce una misiva mecanografiada de Perón a Mao:

“Madrid, 15 de julio de 1965                                        

Al Sr. Presidente MAO TSE TUNG

Mi querido Presidente y amigo:

Desde este difícil exilio, aprovecho la magnífica oportunidad que brinda el viaje de los jóvenes dirigentes peronistas del MRP, gentilmente invitados por Uds, para hacerle llegar junto con mi saludo más fraternal y amistoso, las expresiones de nuestra admiración hacia Ud., su Gobierno y su Partido; que han sabido llevar a la Nación China el logro de tantas e importantes victorias, que ya el mundo capitalista ha comenzado por reconocer y aceptar.

Su pensamiento y su palabra de Maestro Revolucionario, han calado hondo en el alma de los pueblos que luchan por liberarse -nosotros entre ellos- que nos debatimos, en estos últimos diez años, en marchas y contramarchas propias del proceso de un pueblo, que va preparando las condiciones más favorables para la lucha final contra el Imperialismo Norteamericano y sus aliados permanentes -entre ellos ahora, los actuales dirigentes soviéticos- se equivocan cuando piensan que con el engaño de una falsa coexistencia pacífica podrán detener la marcha de estos pueblos sedientos de justicia en pos de su liberación.-

El ejemplo de CHINA POPULAR, hoy base inconmovible de la Revolución Mundial, permite a los hombres de las nuevas generaciones prepararse para la larga lucha con más claridad y firme determinación.

La acción nefasta del Imperialismo, con la complicidad de las clases traidoras, han impedido en 1955 que nosotros cumpliéramos la etapa de la Revolución Democrática a fin de preparar a la clase trabajadora para la plena y posterior realización de la Revolución Socialista. Pero, de la derrota de esa fecha, hemos recogido grandes ejemplos que nos permiten prepararnos con mucha más firmeza, para que nuestro pueblo pueda tomar el poder y así instaurar la era de gobierno de los oprimidos -la clase trabajadora- única capaz de realizar una política de paz y felicidad para nuestro pueblo. Nuestros objetivos son comunes -por eso me felicito de este contacto de nuestros luchadores con esa gran realidad que son ustedes.

En lo fundamental somos coincidentes, y así lo he expresado muchas veces ante nuestros compañeros, la clase trabajadora y peronista de Argentina. Quedan los aspectos naturales y propios de nuestros países, que hacen a sus condiciones socio-económicas, y que modifican en cierta forma la táctica de lucha.

Los compañeros portadores sabrán explicar de viva voz nuestros puntos de vista, y el gran deseo de que la más profunda y sincera de las amistades se consolide entre nosotros.

Reciba, querido Presidente, las seguridades de nuestros mejores sentimientos. Somos confiantes en el triunfo de la justicia y la verdad. Nada ni nadie podrá detener la hora de los pueblos.

Por el triunfo de nuestras comunes luchas, por el triunfo y la felicidad el Pueblo Chino; por la liberación de los pueblos oprimidos, con toda amistad,

Un gran abrazo,

Juan Perón.”

Por último al efecto de seleccionar tres cartas de la nutrida correspondencia de Perón, escribió a su lugarteniente John William Cooke en los siguientes términos: “Los que tomen una casa de oligarcas y detengan o ejecuten a los dueños se quedarán con ella. Los que tomen una estancia en las mismas condiciones se quedarán con todo, lo mismo que los que ocupen establecimientos de los gorilas y enemigos del Pueblo. Los Suboficiales que maten a sus jefes y oficiales y se hagan cargo de las unidades tomarán el mando de ellas y serán los jefes del futuro. Esto mismo regirá para los simples soldados que realicen una acción militar” (Correspondencia Perón-Cooke, Buenos Aires, Editorial Cultural Argentina, 1956/1972, Vol. I, p. 190).

No todos los dirigentes populistas son tan crudos y francos, pero en todos anida la manía de arrogarse facultades de iluminados que les molesta que se los acose pero acosan a los demás de modo sistemático. Son los que consideran a su prójimo como infradotado que siempre hacen las cosas mal en sus vidas, haciendas y con sus hijos por lo que necesitan ser amaestrados por los soberbios del populismo.

También Perón proclamó “Al enemigo, ni justicia” (carta de Perón de su puño y letra dirigida al Secretario de Asuntos Políticos Román Alfredo Subiza, cit. por J. J. Sebreli, Los deseos imaginarios del peronismo, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1983, p. 84). En otra ocasión anunció que “Levantaremos horcas en todo el país para colgar a los opositores” (discurso de Perón por cadena oficial de radiodifusión el 18 de septiembre de 1947, Buenos Aires). Por último, para ilustrar las características del peronismo, Perón consignó que “Si la Unión Soviética hubiera estado en condiciones de apoyarnos en 1955, podía haberme convertido en el primer Fidel Castro del continente” (Marcha, Montevideo, febrero 27 de 1970).

Algunos aplaudidores y distraídos han afirmado que “el tercer Perón” era distinto sin considerar la alarmante corrupción de su gobierno realizada principalmente a través de su ministro de economía José Ber Gelbard quien además provocó un grave proceso inflacionario (que denominaba “la inflación cero”) y volvió a los precios máximos de los primeros dos gobiernos peronistas (donde al final no había ni pan blanco en el mercado), el ascenso de cabo a comisario general a su otro ministro (cartera curiosamente denominada de “bienestar social”) para, desde allí, establecer la organización criminal de la Triple A. En ese contexto, Perón después de alentar a los terroristas en sus matanzas y felicitarlos por sus asesinatos, se percató que esos movimientos apuntaban a copar su espacio de poder debido a lo cual optó por combatirlos y, también  a la vuelta de su exilio, se decidió por abrazarse con Ricardo Balbín (un antiguo opositor que a esa altura se había peronizado).

Como hemos apuntado antes, se ha probado una y mil veces la corrupción astronómica del régimen (Américo Ghioldi, Ezequiel Martínez Estrada), su fascismo (Joseph Page, Eduardo Augusto García), su apoyo a los nazis (Uki Goñi y el antes citado Silvano Santander), su censura a la prensa (Robert Potash, Silvia Mercado), sus mentiras (Juan José Sebreli, Fernando Iglesias), la cooptación de la Justicia y la reforma inconstitucional de la Constitución (Juan A. González Calderón, Nicolás Márquez), su destrucción de la economía (Carlos García Martínez, Roberto Aizcorbe), sus ataques a los estudiantes (Rómulo Zemborain, Roberto Almaraz), las torturas y muertes (Hugo Gambini, Gerardo Ancarola), la imposición del unicato sindical y adicto (Félix Luna, Damonte Taborda). ¿Qué más puede pedirse para descalificar a un régimen?

Sin embargo, en nuestro medio se recurre a la tragicómica expresión “peronismo racional” una flagrante contradicción en los términos. En realidad una chanza tragicómica. Desde luego que lo dicho no se circunscribe al peronismo, hay sobradas muestras en el mundo de autoritarismos semejantes que operan bajo el rótulo de populismo para significar su concordancia con “los deseos del pueblo”, cuando en todos los casos naturalmente han destruido las posibilidades de progreso moral y material de los gobernados, muy especialmente de los más necesitados, generalmente apoyados por estructuras sindicales basadas en figuras fascistas como la personería gremial y “los agentes de retención” que obligatoriamente echan mano al fruto del trabajo ajeno para que los titulares no dispongan de lo suyo en pos de engrosados bolsillos de matones que la juegan de “protectores de los pobres”.

Economías alambradas, inflaciones galopantes, regulaciones asfixiantes, endeudamientos públicos colosales, gastos astronómicos de los aparatos estatales, impuestos insoportables y demás parafernalia son las indefectibles recetas de los populismos siempre estatistas y corruptos.

Como también hemos señalado en otras oportunidades, el nivel de vida no se mejora con voluntarismos enfundados en decretos sino en incrementos en las tasas de captitalización (a contracorriente de aquello de “combatiendo al capital”), lo cual, a su vez, solo puede lograrse en el contexto de marcos institucionales civilizados donde se respete el derecho de todos. Las mal llamadas “conquistas sociales” provocan desempleo, especialmente de la gente que más necesita trabajar, al imponer salarios y equivalentes que no se condicen con el nivel de ahorro interno y externo captados en inversiones productivas. Por eso es que en todos los populismos el nivel de vida se contrae lo cual se agrava con el establecimiento de sistemas de pensiones compulsivas y quebradas por un nefasto procedimiento de reparto.

Las redistribuciones de ingresos operadas desde los aparatos estatales necesariamente van a contracorriente de las asignaciones realizadas por los consumidores según sean sus prioridades y requerimientos. El machacar con el igualitarismo de resultados siempre conspira contra mejores ingresos para la población puesto que arrancan el fruto del trabajo de los más eficientes que son precisamente los que permiten el ascenso en la pirámide patrimonial a los que vienen desde la base, situación que es bloqueada y saboteada por impuestos que no permiten la movilidad social según la capacidad de cada cual de servir a sus semejantes.

En este cuadro de situación se termina por favorecer a pseudoempresarios que se alían con el poder político para usufructuar de privilegios que permiten explotar miserablemente a sus semejantes. No es necesario mostrar que peronismo deriva de Perón por lo que ese estigma está presente en todos sus partidarios de cualquier vertiente que no pueden alegar ignorancia del significado de las palabras a que recurren. No resulta posible a esta altura desconocer segmentos decisivos de la historia, en este caso, argentina. No podemos mirar para otro lado ni jugar a los distraídos.

En el caso que nos ocupa principalmente en esta nota, sería bueno para los argentinos que, como primer paso, nos diéramos cuenta de la importancia de respetar principios republicanos elementales y en esa línea argumental supiéramos leer adecuadamente nuestra propia historia para no repetir los tumbos que hasta ahora han sido causados por peronismos e imitadores de peronismos.

De esos flancos -como están flojos de papeles- solo se les ocurre contestar con tragicómicas calificaciones como la de “gorila” a quienes se oponen al autoritarismo, pero ni siquiera son originales en esto. Fue Aldo Cammarota quien en plena efervescencia conspirativa, en marzo de 1955, parodió en su programa radial “La revista dislocada” la producción cinematográfica Mogambo filmada en África con Clark Gable y Eva Gardner en la que un fulano asustado frente a cada ruido en la selva exclamaba “deben ser los gorilas, deben ser”.

Paul Michael Romer (1955-) – por Juan Carlos de Pablo


Editado originalmente en Contexto.

Nació en Denver, Colorado, Estados Unidos.

Estudió matemáticas y economía en la universidad de Chicago. “Preferí economía a física, porque en el plano intelectual planteaba los mismos desafíos –modelos matemáticos simples para entender el funcionamiento del mundo-, pero a diferencia de la física, en economía podría conseguir un trabajo en el ámbito académico…  Sam Peltzman me sugirió que me pasara de derecho a economía, episodio que muestra la enorme importancia que puede ejercer un profesor, cuando le presta un poco de atención a sus alumnos… Robert Emerson  Lucas y José Scheinkman tenían tolerancia cero con la falta de rigor… Lucas planteó un estilo de hacer macroeconomía que tuvo gran impacto en una generación, incluyéndome a mí. Su principal contribución es metodológica” (Romer, en S y V, 2005).

            Enseñó en las universidades de Rochester, Chicago, California (Berkeley), Stanford y de Nueva York.

            “No pertenezco más a la comunidad académica, ahora soy un economista aplicado” (Romer, 2016).

            En 2018 compartió el Nobel en economía con William Dawbney Nordhaus. “Romer generó nuevas herramientas para entender cómo el cambio tecnológico de largo plazo es determinado en una economía de mercado, mientras que Nordhaus fue pionero en crear un esquema para entender la interacción existente entre la economía y el clima… Ambos modificaron el modelo neoclásico de crecimiento planteado por Robert Merton Solow y Trevor Winchester Swan en 1956” (Comité Nobel, 2018).

            ¿Por qué los economistas nos acordamos de Romer? Por su contribución a la teoría del crecimiento económico endógeno, “que consiste en reclasificar la tecnología, dejando de considerarla como un bien público, para tomarla como un bien que está sujeto al control del sector privado” (Romer, en S y V, 2005).

            “Su trabajo causó gran impacto. Hasta la década de 1990 la macroeconomía desarrollada en los libros de texto se ocupaba exclusivamente de los ciclos económicos, ahora forma parte de la teoría del crecimiento… Romer (1990) es su monografía más celebrada” (Comité Nobel, 2018).

            “Su trabajo fue motivado por la disponibilidad de nuevos datos macroeconómicos, que mostraban la persistencia de las diferencias entre países, no sólo en los niveles del PBI por habitante sino en su tasa de crecimiento” (Comité Nobel, 2018). “El crecimiento de la productividad a largo plazo (últimos siglos) no sólo no decreció sino que aumentó… Se verifica una tendencia hacia la convergencia, dentro de cada grupo según productividad; pero no hay tendencia global hacia la convergencia” (Romer, 1986).

“Cuando comencé a trabajar sobre crecimiento no habría leído prácticamente nada de la literatura existente. Empecé con una hoja en blanco” (Romer, en S y V, 2005). “Romer (1986) [basado en su tesis doctoral (Romer, 1983)] fue el primer modelo en el cual la tasa de crecimiento de largo plazo es determinada de manera no trivial, al tiempo que es congruente con los datos históricos de Estados Unidos” (Comité Nobel, 2018). “De Romer (1986) se desprende que en cuanto se comienza a pensar en crecimiento se piensa en tecnología, y que ésta está sujeta a rendimientos crecientes a escala… La tecnología es un insumo completamente diferente al resto de los insumos” (Romer, en S y V, 2005). “La externalidad, rendimientos crecientes en la producción de bienes, y rendimientos decrecientes en la producción de nuevo conocimiento, generan un modelo de crecimiento con equilibrio competitivo que incluye  externalidades” (Romer, 1986).

“En Solow (1956) el crecimiento se detiene por el rendimiento marginal decreciente del capital. El `amor por la variedad´ y la especialización le permite al capital generar un rendimiento positivo de manera sustentable… A medida que se acumula capital, la cantidad de variedades de aplicaciones del capital continúa aumentando, neutralizando los rendimientos decrecientes” (Comité Nobel, 2018). “Los modelos neoclásicos de crecimiento se basan en el supuesto de rendimientos decrecientes del capital por habitante, en la producción del producto por habitante… Aquí se desarrolla una visión alternativa, donde el cambio tecnológico es endógeno, inducido por las expectativas que tienen los agentes que maximizan sus beneficios… La creación de nuevo conocimiento por parte de una empresa genera una externalidad positiva, porque el conocimiento no puede ser 100% patentado o mantenido secreto. Más importante, la producción de bienes de consumo, en base a conocimientos y otros insumos, se realiza en base a rendimientos crecientes; específicamente, el conocimiento puede tener un producto marginal creciente” (Romer, 1986).

“Existen 2 versiones del origen de la teoría del crecimiento endógeno, la primera se relaciona con la controversia planteada alrededor de la convergencia, la segunda plantea una alternativa a la teoría agregada basada en la competencia perfecta… Con respecto a la segunda versión, la evidencia muestra que existen muchas empresas en una economía de mercado; los descubrimientos son diferentes al resto de los insumos, porque muchas personas los pueden utilizar al mismo tiempo; es posible replicar las actividades físicas; el cambio tecnológico surge de la actividad humana; y a raíz de los descubrimientos, muchos individuos y empresas pueden ejercer el poder de mercado” (Romer, 1994).

            “Las nuevas ideas son muy diferentes de la mayoría de los bienes, porque que alguien las use no impide que otros lo hagan. Pero hay que enfatizar otro aspecto, la medida en que [vía patentes] son de uso excluyente… La producción de ideas generalmente se desarrolla bajo rendimientos crecientes a escala, con grandes costos iniciales y costos marginales constantes” (Comité Nobel, 2018). “Comencé mis trabajos sobre crecimiento suponiendo precios competitivos y rendimientos externos crecientes, pero me pasé a competencia monopolística porque permite que las ideas puedan ser parcialmente excluibles” (Romer, 2015).

“La diferencia entre las teorías del crecimiento y del desarrollo es metodológica. Quienes trabajan en crecimiento hablan de matemáticas, los otros hablan de palabras. Divergen porque no se entienden mutuamente… Quienes trabajaron en desarrollo fueron personas inteligentes, que tenían algunas buenas ideas, pero contaban con herramientas muy crudas” (Romer, en S y V, 2005).

“Muchas de las cosas que hacen los gobiernos no tienen justificación. La teoría del crecimiento endógeno no es un cheque en blanco para racionalizar cualquier intervención estatal” (Romer, en S y V, 2005).

            “La economía es una bestia muy complicada, de manera que el objetivo profesional no debe consistir en predecir, con la precisión de décimas de puntos porcentual, la tasa de crecimiento del PBI” (Romer, en S y V, 2005).

            Con los tapones de punta. Romer fue premiado por sus trabajos sobre crecimiento económico endógeno, pero también dijo cosas muy fuertes –y debidamente interpretadas, muy atinadas- sobre el desarrollo de la macroeconomía a partir de la revolución de las expectativas racionales. En sus palabras: “En 1970 no existían los celulares, hoy hay más de 6.000 millones. Esta es la clase de desarrollo que una teoría del crecimiento debería ayudarnos a entender” (Romer, 2015).

            “Mathiness alude al uso de la matemática para esconder una porción del análisis… La pena sería que, desilusionados por haber perdido su tiempo, los lectores dejaran de leer cualquier monografía que contuviera matemáticas… Corremos el riesgo de creer que el trabajo empírico es ciencia, y la teoría entretenimiento… La mathiness les permite a los académicos políticos disfrazarse de científicos” (Romer, 2015).

            “En las últimas 3 décadas los métodos utilizados, y las conclusiones derivadas, en el análisis macroeconómico, se han deteriorado al punto de que buena parte de los trabajos que se publican en este campo de estudio no pueden ser válidamente considerados como parte de la investigación científica… Los modelos se basan en supuestos no creíbles, de los cuales se derivan conclusiones absurdas… Las matemáticas no pueden mostrar el valor de verdad que tiene un hecho, nunca lo hicieron, nunca lo podrán hacer” (Romer, 2016).

            “En la teoría matemática que se utiliza, los hechos terminan siendo subordinados a las preferencias teóricas de los líderes reverenciados… La admiración se transforma en deferencia hacia dichos líderes, por lo cual si los hechos no cuadran con la teoría la evidencia deja de ser relevante. El progreso es juzgado por la pureza de las teorías matemáticas, según el criterio de las autoridades… Se pagan precios por discrepar públicamente con los líderes” (Romer, 2016).

            “A medida que aumenta el número de variables consideradas el problema de identificación empeora. En la práctica esto quiere decir que la econometrista tiene más flexibilidad para determinar los resultados que surgen cuando ella estima el modelo… Como bien observa Olivier Blanchard, `en muchos casos la justificación para el a priori correcto en el mejor de los casos es muy débil, de modo que la estimación se parece más al a priori del investigador que a la función de máxima verosimilitud’” (Romer, 2016).

            “Es más sabio utilizar los métodos poco rigurosos que los investigadores médicos han venido utilizando para realizar descubrimientos, que fueron implementados y mejoraron la salud, a seguir insistiendo con el sagrado modelo de ecuaciones simultáneas” (Romer, 2016).

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            Cuando me enteré que Romer había recibido el premio Nobel en economía por haber endogeneizado el cambio tecnológico, me pregunté si merecía el galardón quien había modelado una obviedad (que, contrariamente a lo que aparece en Solow -1956-, el cambio tecnológico es una actividad humana, y por consiguiente sujeta a incentivos), de la que se había ocupado Charles Marius Kennedy en trabajos publicados en 1961, 1962 y 1964; obviedad empíricamente relevante porque, como consecuencia de la cuadruplicación del precio del petróleo, en 1973, un Jumbo 747 consumía menos gasolina que un Boeing 707 fabricado en la década de 1950, a pesar de transportar el triple de pasajeros.

            Lo primero es una exageración. Kennedy inventó el concepto de frontera de posibilidades de innovación (FPI). “Si el objetivo del empresario es el de minimizar costos, no hay ninguna razón particular por la cual los salarios crecientes pueden necesariamente sesgar el cambio tecnológico hacia el ahorro de mano de obra, a menos que el ahorro de los costos sea más fácil de conseguir cuanto mayor sea la relación entre un tipo de costo y otro. Esta es la idea que subyace bajo la FPI” (Thirlwall, 1999), pero esto en modo alguno empaña la contribución de Romer. De cualquier manera, sigo pensando que la teoría neoclásica del crecimiento nunca debía haber supuesto que el cambio tecnológico es exógeno.

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Snowdon, B. y Vane, H. R. (2005): “Entrevista a Paul M. Romer”, Modern macroeconomics, Edward Elgar.

Solow, R. M. (1956): «A contribution to the theory of economic growth», Quarterly journal of economics, 70, 1, febrero.

Thirlwall, A. P. (1999): “Charles Kennedy, 1923-1997”, Economic journal, 109, 459, noviembre.

OTROS TRABAJOS DE ROMER

Romer, P. M. (1983): “Dynamic competitive equilibria with externalities, increasing returns and unbounded growth”, tesis doctoral, Universidad de Chicago.

Romer, P. M. (1987): “Growth based on increasing returns due to specialization”, American economic review, 77, 2, mayo.

Romer, P. M. (1987): “Crazy explanations for the productivity slowdown”, en Fischer, S.: NBER macroeconomics annual, 2.

Romer, P. M. (1990): “Endogenous technological change”, Journal of political economy, 98, 5. setiembre.

Romer, P. M. (1993): “Two strategies for economic development: using ideas and producing ideas”, World Bank annual conference of development economics.

Romer, P. M. (1993): “Idea gaps and object gaps in economic development”, Journal of monetary economics, 32, 3, diciembre.

Romer, P. M. (1996): “Why, indeed, in America? Theory, history, and the origins of modern economic growth”, American economic review, 86, 2, mayo.

Bienes públicos, externalidades y los free-riders: el argumento reconsiderado – por Alberto Benegas Lynch (h)

En otras oportunidades me he referido a este tema, pero debido a que la bibliografía que muestra una perspectiva alejada del mainstream es tan poco conocida -incluso entre los economistas profesionales- se justifica una nueva presentación aunque más no sea de modo telegráfico debido al tiempo de que dispongo para dirigirme a esta calificada audiencia del seminario que hoy tiene lugar en la Academia Nacional de Ciencias*.

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POLÍTICA ECONÓMICA PRÁCTICA: “COCINA”, POLÍTIZACIÓN, ACADEMIA Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN – Juan Carlos De Pablo

Si no separamos los planos, si no entendemos los diferentes roles, no somos parte de la solución sino del problema.

            Las líneas que siguen fueron inspiradas por el momento actual (agosto de 2018), pero la cuestión no es nueva –aunque se está exacerbando en los últimos tiempos-; y me encantaría que resultara irrelevante en el futuro. Aunque habrá que luchar, y no poco, para que ello ocurra.

            Esta monografía refleja medio siglo de experiencia en la materia, volcada en un libro (Política económica: teoría, mi experiencia, hitos mundiales y casos argentinos, El Ateneo, 2019… si Dios quiere), por lo que en esta oportunidad prefiero plantear la cuestión utilizando un estilo “más planfletario que académico”. Lo cual no lo menoscaba, porque, después de todo, ¿hubieran Marx y Engels provocado el impacto que provocaron, si en 1848 hubieran redactado el Manifiesto comunista cumpliendo los requisitos necesarios para poder publicarlo en el American economic review?

            En el primer párrafo hablo de planos. ¿A cuáles me refiero? A la “cocina” de la política económica, al tratamiento politizado de la cuestión, al rol que me gustaría cumpliera la academia (entendida en sentido amplio, incluyendo no solamente a los trabajos profesionales, sino también a la participación de los economistas aplicados, en los debates públicos), y al tratamiento de la economía en los medios masivos de comunicación.

            Primero me ocupo de cada plano por separado para luego plantear la cuestión de los problemas que genera su mezcla y sugerir qué se podría hacer al respecto.

1. LA “COCINA” DE LA POLÍTICA ECONÓMICA

            1.a. La secuencia “condiciones actuales-objetivos-instrumentos-estrategia” sigue siendo la clave del comienzo del planteo de cualquier política económica.

            Porque siempre se parte de un “aquí y ahora”, resulta esencial arrancar desde un diagnóstico realista, que sin ignorar tanto el escenario internacional como el contexto político, clarifique la situación económica y en particular los problemas existentes (ningún responsable de la política económica tiene tiempo para distraerse con problemas que no existen).

            Los objetivos de política económica son expresiones generales, así que no vale la pena dedicar mucho tiempo a su análisis. Sí saber que eso de que “no hay que dedicarse a lo urgente sino a lo importante” es una de tantas tonterías que se dicen sin pensar. Para la madre joven, cuyo bebé acaba de ensuciar el pañal, lo importante es elegir la universidad a la que va a concurrir 18 años más tarde, mientras que lo urgente es limpiarle la colita. ¿Conoce usted alguna madre que deje al pibe con la cola paspada, mientras consulta universidades? ¿Pueden todas las madres del mundo estar equivocadas?

            En ningún país del mundo las autoridades se pueden dar el lujo de ignorar lo urgente. La cuestión es cómo lo enfrentan. Nadie sabe cuándo va a terminar el Mundo, pero un economista profesional nunca recomienda adoptar decisiones sobre la base de que va a terminar esta noche… ¡porque podría no terminar esta noche! Por eso, en general, somos menos “creativos” que el resto de los opinantes, quienes no dudan en comprometer stocks (usar reservas, confiscar bienes, etc.) para solucionar problemas de flujo.

            Los instrumentos de política económica son herramientas específicas. Devaluar, congelar, prohibir, desregular, etc., son buenos ejemplos de instrumentos. Mientras que eficientizar, concientizar, etc., no lo son.  

            1.b. Para ser exitosa, es decir, para que los actuales objetivos de la política económica se transformen en los futuros valores deseados de las variables económicas, una política económica tiene que ser congruente y relevante.

            La congruencia alude al hecho de que cada porción de la política económica tiene que tener implícitos los mismos valores de las variables económicas. Ejemplo: una tasa de interés nominal de 40% anual –salvo que rija durante pocos días- no es congruente con aumentos del gasto público o de salarios de 15% anuales. La expresión “las cuentas no cierran” significa que el futuro no será como está siendo imaginado en las planillas excel, porque la tasa de inflación finalmente terminará siendo única.

            Lo anterior se refiere a la congruencia inmediata, que tiene que ver con los precios relativos, fisco, moneda, etc.; pero también existe la congruencia intertemporal, referida a la sostenibilidad de la política económica. Ejemplo: una política económica cuyos flujos son parcialmente financiados con reducción de stocks, no es sostenible porque por definición ningún stock puede disminuir de manera permanente (porque en algún momento se agota), y resulta muy poco sensato basar las decisiones públicas sobre la base de que siempre se podrá encontrar al que financie la diferencia. Desde el punto de vista decisorio, la cuestión de la sostenibilidad se plantea del siguiente modo: dada la política económica vigente, ¿el equipo económico tiene el tiempo a su favor o en su contra?

            La relevancia tiene que ver con la relación que existe entre una política económica y la realidad. Restricciones políticas o institucionales pueden impedir la implementación de una política congruente (¿se imagina un experto económico internacional, recomendándoles a los hindúes que para mitigar el hambre se coman las vacas?), en cuyo caso el equipo económico tendrá que diseñar otra. Tarea para los economistas profesionales: identificar, cuantificar y explicarle a quienes no son economistas, el costo económico de las restricciones políticas o institucionales.

            1.c. El diseño de una política económica es el fruto del trabajo de “unos pocos”, quienes sólo se reúnen para contestar esta pregunta: ¿qué hacemos? En sus Memorias Kissinger explica que en el plano académico los trabajos finalizan con las conclusiones, mientras que en el de las políticas públicas éste es solamente el comienzo de la tarea. Esos pocos se apoyan en la realidad actual y en el bagaje con el que llegaron al gobierno (volveré más adelante sobre esto, cuando me ocupe de la relación que debería existir entre la academia y la política económica práctica).

Unos pocos es una expresión general, porque cuán pocos depende del tipo de política económica. Un ejemplo: no se necesitan muchos funcionarios para redactar una ley, decreto o resolución, que dispone la libertad para fijar precios (formalmente, que dispone la finalización de los controles directos de los precios). En cambio, se necesitan muchos recursos tecnológicos y humanos, para fijar los precios por parte de los funcionarios, sustituyendo el funcionamiento de “la ley de la oferta y la demanda”. Otro ejemplo: se necesitan muchos más funcionarios e información específica, para fijar aranceles de importación diferenciales, que para establecer un arancel único. Este importante punto empírico se subestima cuando en el plano académico se recomiendan diferentes políticas económicas.  

            Dentro del análisis económico, el rol que tiene la información en la cuestión de “Estado versus mercado” está por cumplir un siglo de existencia, porque la primera versión de la denominada controversia socialista se desarrolló en la década de 1920 y la segunda en la de 1930. “En los papeles” dicha controversia fue ganada por los socialistas, quienes probaron que las mismas ecuaciones que describen el funcionamiento de una economía capitalista, también describen el de una economía donde las empresas operan en base a las órdenes que emanan de una autoridad central. Puse “en los papeles” entre comillas porque la involución de la Unión Soviética probó que en la realidad los resultados fueron bien diferentes.

            ¿Y con la masiva información que actualmente está disponible, y las computadoras de alta velocidad? Los intervenciomaníacos sueñan con que una mejora de la tecnología permita que el ministerio de planificación pueda adoptar mejores decisiones que los empresarios privados. Ignorando que la clave de la decisión empresaria no está en acumular información, y procesarla de manera mecanicista, sino en evaluarla en función de los objetivos empresarios, en un contexto de alta incertidumbre. Manuel, el encargado del Bidou Bar donde desayuno y almuerzo, sabe mucho menos que los doctores en economía; pero sabe todo lo que tiene que saber para que el negocio funcione, a pesar de todo.

            1.d. El denominado óptimo de Pareto, según el cual una medida de política económica sólo se puede calificar como buena, cuando le mejora el bienestar a algunos seres humanos, pero no se lo empeora a algún otro, es poco útil desde el punto de vista práctico[1].

            Esto quiere decir que los encargados de las políticas económicas rara vez podrán contentar a todo el mundo. Cuando era chico escuché un relato incluido en El conde Lucanor, que ilustra este principio de manera notable (cito de memoria): un padre, un hijo y un burro iban hacia el mercado. Tanto el padre como el hijo caminaban al costado del burro. Al verlos la gente dijo: “qué tontos, se cansan caminando pudiendo ser transportados por el burro”. Al escuchar eso, el padre montó al hijo sobre el burro. Al verlos, otras personas dijeron: “qué barbaridad, el joven viaja descansado mientras el pobre padre camina”. Al escuchar eso, el padre bajó al hijo y se subió él sobre el burro. Frente a la nueva situación, algunas personas dijeron: “qué locura, el hombre va sobre el burro, mientras la pobre criatura tiene que caminar”. Al escuchar eso, el padre también subió al hijo. Al verlos, algunas personas dijeron: “pobre burro, teniendo que llevar encima a un hombre y a un niño”. Moraleja: no existen decisiones que dejen a todos contentos.

Mucho más útil es la idea de destrucción creativa, de Schumpeter, según la cual cualquier cambio tecnológico crea y destruye, porque beneficia a quien lo impulsa, y a los demandantes de los productos cuyo modo de producción se modificó, pero les complica la vida a los actuales oferentes de los productos sustitutivos.

            La lamparita eléctrica es considerada por muchos como un gran avance, pero no les debe haber hecho mucha gracia a los fabricantes de velas; de la misma manera que la apertura del Canal de Suez no les debe haber hecho mucha gracia a los fabricantes de barcos (el Canal disminuyó la duración de los viajes, reduciendo la demanda de barcos nuevos).  

            ¿Cuál es la respuesta de los productores existentes, a la aparición de un nuevo proceso o producto? Los ejemplos históricos son diversos. Dejaron de fabricarse máquinas de escribir; pero continuaron existiendo la radio, cuando apareció la televisión, y las máquinas de afeitar manuales, cuando aparecieron las eléctricas; claro que transformadas. El correo no desapareció pero hoy no distribuye cartas sino bultos. Los gobiernos a veces permanecen neutrales frente a los cambios tecnológicos, a veces retrasan la introducción de la mejora por presión de los oferentes existentes.          

            1.e. ¿Qué características tienen que tener quienes integran los equipos económicos, o quienes trabajan en economía aplicada, para ser parte de la solución y no del problema?

            Harberger, quien dedicó buena parte de su vida a interactuar con ministros de economía, destaca la importancia del coraje, no la de la brillantez. Es más, sugiere –y comparto- que la excesiva brillantez puede ser un obstáculo, por la propensión de los “brillantes” a prestarle atención a alguna cuestión atractiva desde el punto de vista intelectual, pero irrelevante o de tercer orden.

            A propósito del fallecimiento de Alfred Marshall, ocurrido en 1924, Keynes afirmó: «el estudio de la economía

[aplicada, por oposición a pura]

parece no requerir ningunas dotes especializadas de un orden desacostumbradamente superior. ¿No es, intelectualmente considerada, una materia verdaderamente fácil, comparada con las ramas superiores de la filosofía y de la ciencia pura? Sin embargo, los economistas, no ya buenos, sino sólo competentes, son auténticos mirlos blancos. ¿Una materia fácil, en la que pocos destacan? Esta paradoja quizás puede explicarse por el hecho de que el gran economista debe poseer una rara combinación de dotes. Tiene que llegar a mucho en diversas direcciones, y debe combinar facultades naturales que no siempre se encuentran reunidas en un mismo individuo. Debe ser matemático, historiador, estadista y filósofo (en cierto grado). Debe comprender los símbolos y hablar con palabras corrientes. Debe contemplar lo particular en términos de lo general y tocar lo abstracto y lo concreto con el mismo vuelo del pensamiento. Debe estudiar el presente a la luz del pasado y con vista al futuro. Ninguna parte de la naturaleza del hombre o de sus instituciones debe quedar por completo fuera de su consideración. Debe ser simultáneamente desinteresado y utilitario; tan fuera de la realidad y tan incorruptible como un artista, y sin embargo, en algunas ocasiones, tan cerca de la tierra como el político».

El análisis económico que se necesita para ser ministro de economía, se aprende en un buen curso introductorio de la carrera. Esta contundente afirmación fue objetada por varios lectores de la versión preliminar de esta monografía. Podría escudarme en que dice un buen curso introductorio de economía, pero no sería apropiado. Más allá de la descripción de Keynes, en la formación técnica de un economista es esencial saber lo básico de macro y microeconomía, comercio internacional, dinero y finanzas públicas; suficiente para poder mantener un diálogo profesional con los especialistas.

            1.f. ¿Qué tiene que hacer el ministro de economía de un país, cuando termina de diseñar una política económica y antes de anunciarla e implementarla? “Vendérsela” al presidente de la Nación, al resto de los ministros, a los gobernadores, intendentes, diputados, senadores, etc.

            Todo ministro de economía (la denominación del cargo no importa, me refiero al funcionario encargado de basar las políticas públicas en el hecho de que “los recursos son escasos, y tienen usos alternativos”) tiene que enfrentar un conflicto objetivo -no personal-, entre sus colegas de gabinete y él (o ella). Derivado del hecho de que ningún otro ministro se inmortaliza cuando le recortan la correspondiente partida presupuestaria (ejemplo: ¿conoce usted a algún ministro de educación que haya pasado a la Historia, porque durante su gestión se cerraron escuelas, disminuyeron los cargos docentes o suprimieron el refrigerio para los alumnos?).

            En el gabinete nacional todos los ministros son pares, por lo cual resulta fundamental hacia qué lado se “recuesta” el presidente de la Nación, cuando se plantea un conflicto interministerial. Pues bien, en condiciones normales el primer mandatario se pone del lado de los otros ministros, porque también él (o ella) quiere ser bien recordado por la Historia; y sólo durante una crisis respalda al ministro de economía, para que pueda implementar las “malas noticias”[2]. Esto último nunca es eterno, sino que rige mientras le dura el susto. Algo parecido ocurre en el Poder Legislativo.

            1.g. ¿Cuándo debe renunciar un ministro? Cuestión absolutamente personal, sobre la cual destaco algunos aspectos.

            Pinedo distinguía entre los ministros secretarios, quienes se ocupan exclusivamente de su “quintita”, y los ministros consejeros, quienes además de prestarle atención a su área específica, acompañan al Presidente de la Nación en la gestión general del gobierno. Tal como era de esperar, Pinedo se veía a si mismo en la segunda categoría. Tan es así que en las 3 ocasiones en las que ocupó la cartera económica, renunció… ¡por razones políticas! También agregaba que no se trata de renunciar por nimiedades, sino por razones de peso.

            Cuando un ministro siente que ha perdido la confianza del gobierno al que pertenece o de la población, lo peor que puede hacer es languidecer en el cargo. Lo mejor es tener una conversación franca con el presidente de la Nación, para que el reemplazo se produzca lo antes posible. Antonio Herman González, a comienzos de 1991, y Jorge Remes Lenicov en abril de 2002, son buenos ejemplos de esta última posición.

            1.h. Uno elige cirujano por cómo se comporta en el quirófano, no por cómo explica de manera atractiva lo que piensa hacer con el paciente, o por qué el enfermo murió “a pesar de que la operación fue un éxito”. Con los ministros de economía ocurre algo parecido. Deben ser elegidos por su idoneidad en el cargo, si saben exponer sus ideas en público, mejor.

            Más allá de sus aptitudes como comunicador, deberían ser asesorados por alguien que sepa cómo se da a conocer el contenido de una política económica. Difícilmente se trate de un pronunciamiento único, ante un auditorio homogéneo; por el contrario la misma sustancia debe ser comunicada de manera diferente, dependiendo de las características del auditorio.

            1.i. Por último, el lanzamiento de un programa económico es una etapa de la tarea del equipo económico, porque siempre hay que complementar el esquema inicial para enfrentar las dificultades no previstas, y también hay que realizar los ajustes que demandan los cambios exógenos que se producen tanto en el Mundo como en el país. Sólo en los libros de texto el ministro de economía, luego de lanzar un programa económico, se va a tomar sol a Mar del Plata.

2. POLITIZACIÓN

            2.a. Pertenezco a la generación de economistas que no tuvo que tomar un curso de ciencia política para recibirse, ni en la licenciatura ni en el doctorado. En cambio tuvo que cursar obligatoriamente un par de cursos de derecho y uno de sociología, además –por haber estudiado en la Universidad Católica Argentina- de varios cursos de filosofía y otros tantos de teología.

            Esto quiere decir que aprender a contextualizar la política económica y sus resultados, en el escenario político dentro del cual se formula e implementa, formó parte de mi “entrenamiento laboral”, como se denomina al complemento de la educación formal, que se desarrolla durante el resto de la vida. Pero en un país tan politizado como Argentina, tal complemento resultó absolutamente esencial. ¿Se imagina a Roberto Alemann sugiriéndole al presidente Galtieri, que en 1982 detuviera el operativo Malvinas porque le afectaba la ejecución presupuestaria? Sin ir tan lejos, ¿se imagina al Estado argentino no asistiendo a los afectados por una inesperada y devastadora inundación, porque la correspondiente partida presupuestaria no figura en el presupuesto nacional vigente?

            Como consecuencia de la influencia de la política sobre la economía, no corresponde evaluar a todos los ministros economía, midiéndolos con la misma vara. No importa lo que se diga, ningún titular de un equipo económico opera como si fuera el “zar” de la economía; pero corresponde ser más exigentes con aquellos que tuvieron mayor margen de maniobra (como Krieger Vasena, Gelbard, Martínez de Hoz, Sourrouille y Cavallo -1991/1996-), que con aquellos que acompañaron a los gobiernos en sus etapas finales (como Wehbe, Mondelli, Jesús Rodríguez, Cavallo -2001- y Kicillof).

            2.b. Todo esto pertenece al plano de la política, pero esta sección se dedica a la politización. Entendiendo por tal, presentar como factibles iniciativas que no lo son, para ganar un debate o triunfar en una elección.

            En 2016 me “inmortalicé” en Animales sueltos, cuando a propósito de no recuerdo qué cuestión dije: “el que gana la elección se jode”. ¿Por qué? Porque no tiene más remedio que adoptar decisiones en base a la realidad; mientras que quienes perdieron la elección y militan en la oposición, pueden darse el lujo de decir cualquier cosa.

            Ocurre en todos los órdenes de la vida, por ejemplo en el futbolístico. ¿Qué hay en un estadio de fútbol, sino 22 grandulones con pantalones cortos corriendo atrás de una pelota, un par de personas que desde los costados de la cancha dan indicaciones, todos ellos rodeados por miles de personas, en las tribunas, que “saben todo”?

            El drama se plantea cuando el director técnico, contra sus convicciones, adopta una decisión porque se lo pide la tribuna. Por ejemplo, en economía, gravar la renta financiera. ¿A quién se le ocurre cobrar un impuesto sobre los plazos fijos, cuando la tasa de interés nominal pasiva es inferior a la tasa de inflación; o sobre los títulos públicos que fueron emitidos exentos del pago de impuestos, cuando los futuros tenedores demandarán una mayor tasa de interés… para pagar el impuesto? En Argentina en 2017 esto se le ocurrió a un partido de la oposición, porque en el plano politizado “gravar la renta financiera” suena bien; el oficialismo hizo suya la iniciativa, y todo terminó en un desastre.

            2.c. Dije al comienzo de estas líneas que me ocupo de planos distintos. Al respecto es muy importante diferenciar los planos de la formulación, implementación y análisis de una política económica, del de la politización. Porque tengo esta diferenciación bien clara, no participo como invitado en ningún programa de radio o televisión, formando parte de un panel cuya integración invita a mezclar ambos planos.

            Que los dirigentes políticos de la oposición se peleen con los dirigentes políticos del oficialismo, utilizando ambos las armas propias de las discusiones politizadas. Que consisten en alzar la voz, nunca reconocer nada, tirar sobre la mesa los peores antecedentes  del contrincante, etc. Así se habla en las campañas electorales (por eso los debates entre los candidatos son una pérdida de tiempo, no importa las ilusiones que tengan algunos organizadores y la propaganda que hagan los conductores), y en los programas radiales y televisivos que buscan hacer “ruido”. Los estoy describiendo, no calificando.

            Ergo, parte de la sanidad mental pasa por saber discernir si lo que se está leyendo o escuchando pertenece al plano profesional o al politizado. Esfuerzo no siempre fácil pero absolutamente fundamental.

            ¿Qué debería hacer o decir un economista profesional que milita en un partido o en una agrupación política, no como candidato o funcionario –porque esto pertenece al plano de la politización-, sino como afiliado o simpatizante? Lo que debería hacer es, en público, callarse y en privado, explicarles a los políticos a los cuales quiere ayudar, cómo es la realidad, tanto la que existe como la que puede esperarse en base a la adopción de diferentes medidas de política económica. Dije debería, pero no es lo que siempre ocurre. Con alguna frecuencia aparece en radio o televisión un economista que, para quedar bien con su jefe racionaliza las fantasías de éste, afirmando olímpicamente que 2 más 2 son 9. Patético.

3. ACADEMIA

            3.a. Así como la política económica forma parte de la política-política, el análisis económico no forma parte de la política económica, y mucho menos de la política-política. La política puede asignar fondos para descubrir una vacuna contra el sida, pero no puede ordenar que la enfermedad desaparezca; de la misma manera que, luego del Primer Shock Petrolero, se asignaron más fondos para encontrar formas para ahorrar energía, pero aplicando principios ya conocidos.

            La investigación académica aplicada, lejos de la politización, cumple un servicio muy importante. Descubrir –o inventar- mecanismos que tornen factibles realidades que hasta ahora no lo eran (en términos gráficos, que alejen del origen a la frontera de posibilidades de producción).

            “La función pública no crea capital humano, sino que lo consume. En la función pública no se aprende qué decisiones hay que adoptar, sino cómo hacerlo”, palabra más, palabra menos, dijo Kissinger en sus Memorias. Esto le da mucho sentido a la preparación que cada economista adquiere, antes de ejercer funciones ejecutivas, así como la importancia que tiene el diálogo que mantiene, mientras ocupa un alto cargo público, con sus colegas que siguen en el ámbito académico[3].

            Las circunstancias familiares propias y las de mis profesores, influyeron en mi formación. Haber nacido en un hogar de clase media baja, que del lado materno regenteaba una mercería, desde chico me familiarizó con el “abc” del análisis económico; y el hecho de que en Harvard mis profesores fueran americanos sobrevivientes de la Gran Depresión de la década de 1930, o europeos inmigrantes, algunos de cuyos parientes habían perecido en el Holocausto, explica cómo se planteaba la macroeconomía vigente en la década de 1960.

            Por eso, para un uso apropiado es fundamental fechar las expresiones que se citan. Phillips no ignoraba el impacto que la inflación podía tener sobre las expectativas, sino que en su época ¡no había inflación!; Lucas, en 2000, replanteó la agenda de investigación de la macroeconomía, como no lo podría haber hecho en la década de 1960 o luego de la crisis de 2008.

            3.b. Los modelos simples son potentes y robustos, me acotó un colega. Compro, ergo arranquemos el análisis por entender su esencia y sus implicancias básicas, pero en modo alguno nos circunscribamos a ellos.

Tengo gran admiración por la persona y la obra de David Ricardo, pero como economista aplicado enfatizo los peligros que genera el “vicio ricardiano”, feliz expresión acuñada por Schumpeter para significar las barbaridades que se pueden cometer cuando a partir de modelos supersimplificados, se recomiendan políticas económicas para ser aplicadas en contexto supercomplejos.

            Ejemplo de vicio ricardiano: en un país lleno de distorsiones internas no se puede recomendar la apertura de la economía sin remover, simultáneamente, las referidas distorsiones. Quien fabrica medias amparado por un derecho de importación, puede pagar un impuesto municipal a su consumo de energía. Un gobierno liberalizador, que disminuya el derecho de importación, pero no elimine el referido impuesto, puede hacer quebrar una empresa que no debería quebrar[4].

            También cultivan el vicio ricardiano quienes citan ejemplos extranjeros, o ejemplos de nuestro pasado, sin describirlos de manera detallada, para que se pueda saber qué se puede copiar y qué no.

            El saber que sirve para la toma de decisiones es el saber específico. Cuando alguien recomienda una reforma impositiva, una reforma laboral, o el redireccionamiento del crédito para ponerlo al servicio de la producción y no de la especulación, etc., le pregunto de qué está hablando. Los debates planteados a nivel de los grandes principios pueden ser atractivos, pero desde el punto de vista práctico distraen.

            3.c. La academia tiene sus códigos, el problema está en el trasplante a otros ámbitos, de sus análisis y sus conclusiones. En un seminario alguien puede afirmar, sin que se le mueva un pelo, que lo que el país necesita es eliminar los sindicatos, pasar por las armas a los intermediarios o reducir 25% el salario real del sector público, las jubilaciones y pensiones. Y no siempre otro participante del seminario lo hará reflexionar, al menos públicamente.

            El problema, como digo, está en el trasplante. En economía aplicada las balas no son de fogueo sino de verdad, lo cual significa que la diferencia entre un buen diagnóstico y una fantasía genera pérdidas de puestos de trabajo, caídas de las remuneraciones, recesiones, etc.; y esto impacta en el bienestar concreto de los seres humanos.

            3.d. El problema no está en los modelos, sino en la comprensión que de ellos tiene quien los piensa usar. El economista aplicado que es parte de la solución, y no del problema, no es clásico, keynesiano, austríaco o marxista, sino que sabe qué dijo cada uno de los principales autores enrolados en cada “escuela”, y pone todo su saber al servicio del problema que tiene entre manos.

            Como economista aplicado me apropio del núcleo del pensamiento ajeno, y lo tengo listo para cuando lo necesite. Para citar unos pocos ejemplos, de Adam Smith aprendí los beneficios y los riesgos de la división del trabajo, y que el grado de especialización depende del tamaño del mercado; de Ricardo que en el comercio internacional no importa la ventaja absoluta sino la comparativa; de Prebisch, que algunos países ocupan el centro del sistema económico, y otros la periferia; de Minsky, que en el sistema financiero la calidad de las decisiones fluctúa de manera cíclica; de Hirschman, que la frustración a veces genera salida y a veces queja, y que hacemos cosas porque subestimamos los costos; y de Díaz Alejandro, que las diferencias de opinión no deben producir grietas en el plano personal.

            Una vez que hago mío el pensamiento ajeno, cuando me parece apropiado lo utilizo de formas que muchas veces a los autores originales no se les habían ocurrido. Ningún problema. Digresión: cada vez que lo citaba en alguna de las columnas dominicales que publico en La Nación, Olivera me llamaba para felicitarme (su exagerada generosidad era antológica y bien conocida), luego de lo cual me describía 3 teoremas que estaban implícitos en las líneas que yo había escrito, y que por supuesto no se me habían ocurrido.

            3.e. Los medicamentos se venden con unos papelitos que alertan con respecto a las limitaciones y las contraindicaciones que puede provocar su ingesta. Los trabajos académicos deberían publicarse con algo parecido. Más aún, las limitaciones y las contraindicaciones deberían ubicarse en la primera página y en letras bien grandes, para prevenir al usuario y evitarle costosas desilusiones.

            Esta elemental prudencia también debería ser aplicada por los economistas, cuando hablan por radio o TV. ¿Bajo qué condiciones cabe esperar los resultados generados por las propuestas que formulan?; ¿con qué velocidad cabría esperar la aparición de los resultados?; ¿cabe esperar que dichos resultados sean transitorios o permanentes?

            Esto también sirve para desenmascarar las racionalizaciones, más precisamente la búsqueda de respaldos intelectuales –complicidades no acordadas- para las políticas públicas. Gómez Morales afirmó que las ideas de Keynes le venían bien al gobierno peronista, para “vender” mejor las políticas que había puesto en práctica, y Kissinger es muy duro con Sartre, a quien le atribuyó inspirar –entre otros- al Khmer Rouge camboyano, que a mediados de la década de 1970 asesinó a aproximadamente 15% de la población del país.

3.f. El análisis es universal en el sentido de que si tuviera que dictar un curso introductorio de economía en Vladivostok, Nairobi o Bogotá, comenzaría exactamente igual que en Buenos Aires, explicando que los recursos son escasos, que tienen usos alternativos y que por consiguiente hay que elegir criterios de asignación.

Pero no es universal, por ejemplo, en la estrategia de desarrollo. Contra lo que pensaban Marx y Rostow, de que todos los países siguen una misma senda de desarrollo, List y Gerschenkron apuntaron que el hecho de que Inglaterra haya picado primero en el sendero de la industrialización, afectó la forma en que Alemania y Rusia plantearon los suyos. 

            Centro y periferia es otra idea relevante, planteada por Prebisch, que atenta contra la aplicación literal del análisis económico que se enseña en los centros. En la década de 1930 Keynes se pudo dar el lujo de pensar la macroeconomía de corto plazo como si fuera una economía cerrada, porque en aquel entonces la economía inglesa funcionaba como una economía cerrada (un déficit comercial de Inglaterra con Argentina implicaba un aumento del saldo que nuestro país tenía en el Banco de Inglaterra). En el plano comercial Argentina no se podía dar ese lujo.

            Además de lo cual en aquel entonces algunos argentinos, en su “vuelo hacia la calidad”, pretendían cambiar pesos por libras esterlinas; pero ningún inglés, por la misma razón, quería hacer lo contrario. Lo cual obligó a que la economía argentina se tuviera que ajustar más que la economía inglesa[5]. Esto es fáctico, no ideológico ni conspirativo.

            La cuestión de la (falta de) credibilidad de la población, con respecto a los anuncios de las autoridades, tampoco tiene la misma importancia en todos los países. Calvo lo afirma de manera contundente: “una misma medida de política económica puede generar resultados muy diferentes, dependiendo de si la población cree que se trata de un cambio transitorio o permanente”.

            Los ejemplos anteriores de no universalidad del análisis económico se refieren a la sustancia. Pero también hay que plantear diferencias en el plano instrumental. Confundir la prolijidad con la que se confecciona y presenta una planilla Excel, con la calidad de los datos incluidos en ella, puede generar graves problemas. En un país macroeconómicamente estable “cualquiera” pronostica; en un país volátil como el nuestro, es virtualmente imposible hacerlo (resulta patética la frecuencia con la cual algunos colegas modifican sus “pronósticos”. En rigor no pronostican sino que utilizan la regla de 3, que aprendimos en la escuela primaria, es decir, realizan conjeturas condicionadas).

            3.g. Un par de comentarios referidos a la terminología.

            En inglés, cuando alguien quiere significar que la cuestión bajo análisis es intelectualmente interesante, dice que es fun (divertida). Y como el análisis económico en buena medida se americanizó, con frecuencia lo escucho decir en las presentaciones de economía aplicada que se realizan en nuestro país. Lo cual me molesta muchísimo, porque refleja que para quien lo dice, la realidad es casi un adorno, un pretexto para lucirse en una presentación. Por favor, no lo digan más: una recesión, una devaluación, como una catástrofe o una guerra, no tienen nada de divertido sino todo lo contrario.

            Los economistas tenemos que ser prudentes cuando, hablando con (o sobre) quienes no estudiaron economía, utilizamos la terminología con la que nos comunicamos entre nosotros. Ejemplo: el término ineficiente. Decirle a un productor que es ineficiente, le genera a él el mismo shock que me genera a mí, que un médico me diga que tengo un virus ARN de la familia Orthomyxoviride[6], que un odontólogo me diga que me tiene que practicar una oxodoncia[7], o que un psicólogo me diga que soy un neurótico. La indignada reacción del productor calificado como ineficiente es totalmente entendible; en todo caso como economista no solamente le tengo que explicar de qué se trata, sino deslindar responsabilidades, entre las reglas de juego que él (o ella) no puso, pero a las cuales se ajusta, y los problemas que genera su propia personalidad.

4. MEDIOS DE COMUNICACIÓN

            4.a. Si en los cursos de microeconomía enseñamos que el empresario busca maximizar sus beneficios, no les podemos pedir a los propietarios de los medios masivos de comunicación, que no diseñen su programación, el formato de sus programas y las instrucciones a sus conductores, pensando en otra cosa que no sea el rating. Porque, como principio general, es difícil pensar en otra cosa que no sea maximizar la audiencia, si es que se quieren maximizar los ingresos.

            A la lógica del dueño del medio de comunicación hay que agregarle la lógica del periodista a cargo de una columna o un programa. Tomemos el caso del aumento de las tarifas públicas. ¿Cuál es la primera factura de electricidad, gas, agua, etc., que cada periodista tiene a su alcance?: la propia. La tentación a generalizar la experiencia individual  es difícil de resistir. Particularmente si el aumento fue significativo (¿escuchó usted a algún periodista decir que la factura que le vino no contenía prácticamente ningún aumento?; ¿vio usted algún panel integrado por una persona portadora de una factura que señalaba fuerte aumento de las tarifas, y otra que contenía un aumento insignificante?).

            Los periodistas, como los economistas, los jóvenes y los católicos, son un grupo heterogéneo; y en todos los casos algunos le tienen más respeto a los hechos que otros.

            La enorme mayoría de las preguntas que formulan los periodistas son específicas. Ejemplo: ¿qué va a ocurrir con el dólar mañana? (así vendo o compro hoy, en vez de mañana). Los economistas tenemos que resistir la tentación de contestar preguntas específicas a partir de principios e información generales, es decir, tenemos que evitar dejarnos llevar por el vicio ricardiano. Ilustro el punto de la siguiente manera: llame al Servicio Meteorológico Nacional y dígale: “esta noche, a las 22,15, saldré de mi domicilio, sito en la calle X número Y, rumbo a un restaurante que queda a 5 cuadras de mi casa. ¿Deberé llevar paraguas?” El funcionario a cargo le dirá: “hemos mejorado notablemente nuestra capacidad de pronóstico [no ocurre lo mismo en macroeconomía], pero no con el nivel de precisión deseado por usted”.  

            Los economistas estamos mucho más de acuerdo de lo que piensa la población, lo que ocurre es que lo que aumenta el rating es la discrepancia (¿cómo se arma un atractivo show entre profesionales que están de acuerdo?). ¿Seguro que los “mejores” economistas son aquellos que aparecen con más frecuencia en radio o en TV? Claro que no, de la misma manera que no es seguro que los mejores tenores o sopranos son aquellos que cantan en eventos organizados al aire libre. En programas armados en base a un panel integrado por los economistas A y B, es muy difícil que los periodistas estén en condiciones de saber –no digo quién tiene razón- sino siquiera quién está más cerca de la verdad.

5. LA MEZCLA DE LOS PLANOS, FLOR DE PROBLEMA

            Vuelvo al principio. Ya bastante tenemos con los problemas existentes, no hace falta inventar problemas nuevos. Cuando se refiera a la realidad actual, clarifique bien la perspectiva desde la cual está hablando y señálesela a quien, en la mesa familiar o de amigos, panel universitario, radial o televisivo, no parece hacerlo.

            En estas líneas los planos aparecen separados. Pero además de entender, ¿se puede hacer algo para acercarlos?

            Cito un par de intentos valiosos, seguramente hay otros. FIEL organiza un curso de economía para periodistas, y la fundación Red de Acción Política (RAP), que dirige Alan Clutterbuck, reúne a dirigentes políticos de diferentes agrupaciones, para que conversen entre ellos y con profesionales de diferentes disciplinas. ¿Existe algún ámbito donde los economistas profesionales escuchan reflexionar a dirigentes políticos, o los testimonios de los protagonistas (empresarios, profesionales, asalariados, etc.)? A nivel personal lo hago todo el tiempo, me pregunto se existe algo más institucionalizado.           

            La “ley” de [Thomas] Gresham, originalmente propuesta en el plano monetario (la mala moneda desplaza a la buena, lo cual explica por qué en Argentina transamos en pesos pero ahorramos en dólares), con frecuencia también opera en el plano del asesoramiento a los gobiernos y los debates televisivos. “Si no nos metemos en los programas de radio y TV, el micrófono queda en manos de charlatanes”. Entiendo el sentido de la afirmación, pero agrego que quien la postula generalmente pertenece al movimiento “levantémonos y vayan”. De manera que aplaudo los esfuerzos, pero sin hacerme demasiadas ilusiones.

APÉNDICE: LAS CREENCIAS DE LA POBLACIÓN.

            ¿Qué piensa mi tía Carlota, sobre todo esto?

            “Yo no sé economía” con gran frecuencia escucho decir, cuando alguien me pregunta algo. “Usted sabe más economía de la que cree, porque de lo contrario no hubiera sobrevivido; lo que no maneja es la nomenclatura económica, que es un lenguaje que utilizamos los economistas para hablar entre nosotros”.

            Efectivamente, muy poca gente, fuera de la profesión, habla de efecto sustitución, pero el productor y vendedor de cualquier bien mira a su alrededor, específicamente, a sus potenciales demandantes y competidores, antes de fijar la cuantía del aumento de sus precios.

            No hay que ir a la facultad para distinguir, a nivel individual, si un aumento de los ingresos es transitorio o permanente, dato esencial para determinar cómo se gastan los mayores ingresos; que sólo en circunstancias extraordinarias, y transitorias, los gastos pueden superar a los ingresos; que en un país como Argentina no siempre hay que dar por descontado que los funcionarios van a cumplir con sus promesas, etc. En otros términos, la población tiene “sabiduría microeconómica”.

            Nunca se sabe cuál es la hipótesis de formación de expectativas con las cuales actúa la población de un país, pero –error tipo I, error tipo II- mejor que los funcionarios no subestimen la sensibilidad de los agentes económicos, así como la velocidad con la cual corrigen sus decisiones, cuando advierten algún error.

            Tal como era de esperar, se aplican criterios diferentes en el caso de los bienes privados y de los bienes públicos. Durante la segunda mitad de la década de 1990 algunos gremios docentes instalaron la “carpa docente”, frente al Congreso de la Nación. Demandando una mejora en sus salarios. El Poder Ejecutivo de entonces se las negó, por razones presupuestarias, pero ante la insistencia dispuso otorgar un aumento salarial, financiado con un impuesto especial a ciertos autos y embarcaciones (denominado “oblea docente”, porque para los contribuyentes probar haber cumplido con la obligación, debían pegar una oblea en el parabrisas de los autos).

            Me consta (porque lo viví en mi familia) que las mismas personas que recomendaban de manera entusiasta que subieran los salarios de los maestros, protestaron cuando tuvieron que financiar el aumento por ser propietarios de autos. Digresión. Técnicamente la medida era criticable, porque por su naturaleza el salario docente debió ser pagado con impuestos generales, pero desde el punto de vista didáctico –paradójicamente, en el caso de un impuesto referido a la educación- el impacto fue notable.

            Quien analiza la realidad ignorando las restricciones presupuestarias que existen a nivel de la economía en su conjunto, en Argentina en general y en la Ciudad de Buenos Aires en particular, acostumbran a explicar las decisiones públicas, con explicaciones  conspirativas. Dichas explicaciones son congruentes con los hechos, pero les agrega una intencionalidad que transforma lo que superficialmente parece un fracaso, en un éxito rotundo (ejemplo: pueden reducir la inflación, pero no lo hacen porque quieren reventarnos a todos). Rechazo todas las explicaciones conspirativas, porque inducen la holgazanería intelectual; es decir, no tengo problema en divertirme con ellas, cuando me reúno con familiares o amigos, pero para la labor profesional son contraproducentes.

            Lo que no rechazo son las conspiraciones, porque pertenecen al plano de los hechos. Si alguien me dice que dentro de 5 minutos la Casa Rosada volará por el aire, porque  pondrán una bomba, y a quien me lo dice cuando le pregunto cómo lo sabe me responde: “aquí está la bomba, salgo para allí para colocarla”, me rindo porque esto pertenece al plano de los hechos.

            Las explicaciones conspirativas son particularmente ridículas cuando se planten a nivel internacional. Pensar que los problemas argentinos derivan del hecho de que “al resto del mundo no le conviene que nos desarrollemos, y actúa en consecuencia”, es sencillamente, no pensar.


[1] Varios lectores de la versión preliminar objetaron este párrafo, sugiriendo que no hay que ser tan contundente. Particularmente porque, en la práctica, la realidad no se ubica en la frontera de posibilidades sino dentro de ella; de manera que puede haber situaciones en las cuales algunas medidas de política económica pueden mejorar la situación de muchos, sin generar efectos adversos. Piénsese, por ejemplo, en una restricción horaria en el plano comercial. Su eliminación probablemente mejore simultáneamente a productores, consumidores y empleados.    

[2] Los discursos pronunciados por el presidente Alfonsín en abril de 1985, de “economía de guerra”, y 14 de junio de 1985, cuando se lanzó el Plan Austral, son buenos ejemplos del notable respaldo que le dio al equipo económico liderado por Sourrouille, un presidente que tenía un problema de “piel” con la economía, pero se daba cuenta de la importancia que la situación económica podría tener en su primer test electoral, que ocurriría en noviembre de 1985. Algo similar pasó el 3 de setiembre de 2018, cuando el presidente Macri habló antes de que el ministro Dujovne anunciara las medidas destinadas a eliminar el déficit fiscal primario.

[3] Kissinger no está equivocado, aunque podría estar exagerando. De cualquier manera, error tipo I, error tipo II, su postura me parece más apropiada que la contraria.

[4] La vida es problema contra problema. Una economía cerrada, porque no puede eliminar las distorsiones internas, induce viajar al exterior para comprar mercaderías, lo cual es regresivo porque los ricos tienen más chances de viajar a otros países que los pobres. A propósito: alguna vez, porque me sobraba el tiempo, en algún aeropuerto de Estados Unidos recorrí las diferentes colas de los viajeros     que se dirigían a los distintos países, para –en función del equipaje- “calcular” el grado de apertura de las respectivas economías. El ejercicio resultó muy elocuente.

[5] En 2008, como consecuencia de la denominada “crisis subprime”, el vuelo hacia la calidad aumentó la demanda mundial de dólares y de títulos públicos emitidos por Estados Unidos. La presión para adoptar medidas, que sintieron los titulares de los equipos económicos de muchos países, en modo alguno la sintió el secretario del Tesoro americano.

[6] Cuando lo escuches no te asustes, se trata de gripe o influenza.

[7] Cuando lo escuches no te asustes, se trata de una extracción.

UCA – Informe de Economía e Instituciones – Acceso a la colección completa

Colección

Agosto de 2018

Marco Regulatorio e inversiones en la Argentina. Patricio Millan Smitman

Capitalización y migraciones. Alfonso Martinez

Calidad del gobierno como “imparcialidad”, y su corrupción. Marcelo F. Resico

Julio de 2018

Desigualdad Salarial y Sobre Educación. Gustavo Vázquez   
Protección Social y Crecimiento Económico: La Inversión Social como Paradigma Emergente de la Política  Social en la Unión Europea. Ana M. Guillén y David Luque Balbona.          
Antes y Después de la Tormenta. José María Dagnino Pastore      
De Paseo con el Tipo de Cambio Real. Pablo Souto

Abril de 2018

Robots y Humanos, empleos que no volverán. Luis Moreno
Complejidad Económica Subnacional en Argentina. Gerardo Alonso
¿Qué Balance Haremos en 2019?. Adrián Raver

Marzo de 2018

Empresarialidad versus rentismo, instituciones y ética. Marcelo F. Resico
Recorte de Gastos en la Administración Pública. El fondo y la forma. Hugo Luis Dalbosco
Convergencia Económica en la Alianza del Pacífico. Camilo Andrés Gonzalez

Diciembre de 2017

Entre el estado “Predatorio” y el estado “Desarrollista”. Marcelo F. Resico
La distribución de los riesgos en la contratación pública. Ignacio M. de la Riva
Brasil Pós-Impeachment: retrocesso na contramão dos princípios da Economia Social de Mercado. Miguel Bruno

Octubre de 2017

Capitalismos Rentistas vs Desarrollo Equitativo y Sustentable. Marcelo F. Resico
Instituciones y Políticas para el Desarrollo Regional Argentino. Luis Rappoport
El Nuevo Régimen del Capital Emprendedor y los Emprendedores. Claudia Esteban

Agosto de 2017

La Economía Política de las Reformas en Gasto, Recursos, Transferencias y Coparticipación. Jorge M. Streb 
Innovación y Actividad Exportadora en las Empresas Uruguayas. Gabriela Barrere, Diego Karsaclián y Andrés Jung
Teoría de la Complejidad en Economía. Javier Villanueva

Junio de 2017

Desigualdad salarial e instituciones laborales. Gustavo Vázquez
Modelos económicos, Instituciones y Neo-patrimonialismo. Marcelo F. Resico
El refuerzo del Sistema. José María Dagnino Pastore

Abril de 2017

Pobreza, inequidad e instituciones económicas. Marcelo Resico 
Un nuevo Juego Imposible. Hugo Luis Dalbosco 
La apreciación del dólar y su impacto en América Latina. Adrián Ravier

Marzo de 2017

Desarrollo Humano y Desigualdad Regional en Argentina. Gerardo Alonso Schwarz
Aspectos institucionales y económicos del Patronazgo. Marcelo F. Resico
Las ideas del Cynefin: otra forma de ver la empresa y el liderazgo. Javier Villanueva

Diciembre de 2016

Innovación, internacionalización y diversificación productiva.C. Durán, A. Jung, M. Camacho y D. Karsaclián
Para enfrentar el fracaso del capitalismo. Juan Carlos Mondragón
Breve reflexión sobre populismos, nacionalismos y caudillismos. Martín Lagos

Octubre de 2016

La Pobreza y la Nueva Ley de Defensa de la Competencia. Guillermo Sabbioni
Conocimiento Innovación y Crecimiento Económico. Javier Villanueva
Combatir el “Cancer” de la Corrupción. Patricio Millán
El Plan que nace en Chile contra la Obesidad Estudiantil. Cristóbal Acevedo

Agosto de 2016

Apuntes sobre el resurgimiento de Neo-Patrimonialismo. Marcelo Resico
Lecciones del Desarrollismo de Frondizi. Adrián Ravier
Análisis del Proyecto de Participación Público-Privada. Claudia Esteban

Junio de 2016

Desafíos del “federalismo moderado” adoptado por la Argentina. Ignacio de la Riva
El Índice de Transformación BTI 2016 y el desempeño de América Latina. Jorge Streb
Evolución de las estrategias Económicas. Javier Villanueva

Abril de 2016

Uma situação tão negativa quanto inacreditável. María Antonieta del Tedesco Lins
¿Romperá Macri el pacto dirigencial de la decadencia Argentina? Gerardo Sanchís Muñoz
Tiempos de Despegue: Desarrollo Integral. José María Dagnino Pastore

Marzo de 2016

Centenario, institucionalidad y economía. Marcelo F. Resico
El problema no es el número de agentes sino la capacidad del Estado. Hugo Luis Dalbosco
Instituciones, Competitividad y el Largo Plazo. Guillermo Sabbioni

Diciembre de 2015

Instituciones como reglas de juego efectivas. Jorge M. Streb
Instituciones, Competencia e Inflación. Guillermo Sabbioni
Algunas cuestiones a debatir con respecto al futuro del MERCOSUR. Félix Peña

Octubre de 2015

El Estudio de las Sociedades Capitalistas y sus posibilidades en América Latina. Juan Carlos Mondragón Quintana
Política Económica y Reformas Institucionales. Patricio Millán
El Procedimiento Administrativo, un procedimiento especial. Claudia Esteban

Agosto de 2015

Alianza del Pacífico: Hacia algo más que un pacto arancelario entre cuatro países, Cristóbal Ferrer Acevedo
Creciente intervención pública en materia de hidrocarburos, Ignacio de la Riva
¿Tiempos De Quiebre? ¿Qué Quiebre?, José María Dagnino Pastore

Junio de 2015

La Sociedad del Conocimiento en la Unión Europea, Javier Villanueva
Escenario Economía Global 2016: ¿Subirá La Reserva Federal La Tasa De Interés?, Adrián Ravier
Brasil, a dura reviravolta, Maria Antonieta del Tedesco Lins

Abril de 2015

Economía, Instituciones y Déficit Habitacional, Guillermo Sabbioni
La Economía Social de Mercado y los problemas económico-institucionales de la Argentina, Marcelo Resico
La Institucionalidad burocrática. Lecciones de la diplomacia profesional, Hugo Dal Bosco

Marzo de 2015

Calidad Institucional y rol del Estado, Marcelo Resico
Responsabilidad de la dirigencia en el desarrollo del país, Gerardo Sanchíz Muñoz
Inversión en Uruguay: aspectos de su evolución reciente, Andrés Jung y Silvia Vázquez

Diciembre de 2014

Telecomunicaciones: Legislación Para una Verdadera Competencia, Guillermo Sabbioni
Institucionalizando la inclusión social, Marcelo Resico
Os aportes da Teoria da Regulação e da Economia Social de Mercado, Miguel Antonio Pinho Bruno

Noviembre de 2014

La responsabilidad dirigencial en la Argentina del Bicentenario, Gerardo Sanchís Muñoz
La convergencia entre el MERCOSUR y la Alianza del Pacífico, Félix Peña
Una mirada al pasado con vistas al futuro, Martín Lagos

Septiembre de 2014

Sistemas modernos de organización laboral, Marcelo Resico
Los procesos creativos como motores del crecimiento económico, Jorge Streb
Políticas de convergencia en el desarrollo regional: el caso del sur de Chile, Cristóbal Acevedo Ferrer

Julio de 2014

Nueva Subasta de Espectro Radioeléctrico: Impacto Sobre el Bienestar, Guillermo Sabbioni
Las ideas de la “Dinámica de Sistemas”, Javier Villanueva
Pliegues de Bases y Condiciones en los contratos administrativos, Claudia Esteban

Mayo de 2014

Copa do Mundo, Estabilidade e Política Social, María Antonieta Del Tedesco Lins 
Los Valores en la Argentina, José María Dagnino Pastore
Retornar a las Bases, Adrian Ravier

Marzo de 2014

Confianza en las Instituciones, Hugo Dalbosco
Marco Institucional y relaciones familiares (A Propósito del Proyecto de Reforma del Código Civil), Ignacio de la Riva
Volver a debatir el Modelo. Marcelo Resico

Diciembre de 2013
Grupos de interés, corporativismo y bien común, Marcelo Resico
Impacto Económico del Ministerio de Salud, Guillermo Sabbioni
El problema de acceso a una información de calidad: una amenaza a la libertad de expresión, Carolina Moreno


Octubre de 2013
Nuevas tendencias del pensamiento económico, Javier Villanueva
Ampliaciones temáticas de la economía institucional, José María Dagnino Pastore
O Brasil no século 21: anatomia de um modelo e inventário de seus “handicaps”, Miguel Antonio Pinho Bruno

Agosto de 2013
El rol del estado en economía en Latinoamérica, Marcelo F.Resico
Estrategias de transformación productiva y la dinámica sectorial, Andrés Jung
¿Copiar o Desarrollar Tecnología?: Compatibilidad y Eficiencia Económica, Cristóbal Acevedo-Ferrer
La Negociación como proceso de búsqueda conjunta, Silvana Cerini

Junio de 2013
O Banco Central, a política e a estabilidade,María Antonieta Del Tedesco Lins 
El regreso de la empresa pública: confusión entre lo público y lo estatal, Ignacio de la Riva
Instituciones y acuerdos de precios,Guillermo Sabbioni 
La Licitación Pública y los casos de excepción, Claudia Esteban

Abril de 2013
Requerimientos de inteligencia competitiva que plantea el nuevo escenario de negociaciones comerciales internacionales, Félix Peña 
Reelecciones periódicas: ¿qué tan periódicas y qué tan reelectas?, Fernando Nicchi
El sentido del límite, Hugo Dalbosco

Marzo de 2013
Instituciones económicas y desarrollo: nuevos aportes, Marcelo Resico
La ausencia del tratamiento de los derechos de propiedad en la literatura económica, Adrián Ravier
El éxito de Argentina, en nuestras manos, Javier Sabater

Diciembre de 2012
Sistemas económicos y marco institucional, Marcelo Resico
Defensa de la competencia y ley de medios, Guillermo Sabbioni
Elección del procedimiento de celebración de los Contratos Administrativos, Claudia Esteban
Los Juegos Anidados de las Elecciones Presidenciales, Santiago Alles

Noviembre de 2012
Hidrocarburos: capital para exploración y desarrollo vs. flujo de gastos para importación, Fernando Nicchi
Un análisis institucional del Sistema de Pago en Monedas Locales, Javier Sabater
Apuntes sobre conceptualización en ciencias sociales, José María Dagnino Pastore

Agosto de 2012
El enigma “Institucional”: la clave para mejorar la competitividad, Gerardo Sanchis Muñoz
Nuevas instituciones, nuevos problemas, Hugo Dalbosco 
Inequidad y pérdida de calidad de vida frente a la inseguridad, Carolina Moreno

Julio de 2012
Actualidad de la teoría de la complejidad en economía, Javier Villanueva 
La negociación como camino del conflicto a la cooperación, Silvana Cerini
La eficiencia del gasto militar, Javier Sabater

Abril de 2012
Principio de competencia y estabilidad institucional, Ignacio de la Riva
Inversiones en exploración de petróleo e institucionesen Argentina, Fernando Nicchi 
Lecciones de historia bancaria, Adrián Ravier

Marzo de 2012
El capitalismo de estado como modelo no sustentable, Marcelo Resico
Industria regulada y colusión: una paradoja, Guillermo Sabbioni
Otra vuelta sobre la cultura política, Hugo Dalbosco

Diciembre de 2011
Con adecuadas instituciones las personas cooperan en la búsqueda del bien común, Patricio Millán
Los subsidios, la eficiencia y la equidad, Fernando Nicchi
Presidencialismo versus Parlamentarismo, enésima batalla, Santiago Alles

Octubre de 2011
Sobre reformas y mutaciones, Hugo Dalbosco
¿Cuán “poderoso” es el Presidente argentino?, Javier Sabater
Deficiencias institucionales en el sector del gas natural, Ignacio De la Riva

Agosto de 2011
El gobierno del Poder Judicial: un campo de batalla, Valentín Thury Cornejo
Keynes, Röpke y Hayek: ¿Qué tan diferentes son sus ideas?, Adrián Ravier
La teoría de los Contratos Administrativos, Claudia Esteban

Junio de 2011
Regulación de las prepagas y sus consecuencias, Guillermo Sabbioni
La información como formadora de instituciones, José María Dagnino Pastore
La coyuntura y la confianza en las instituciones políticas, Carolina Moreno

Abril de 2011
Instituciones y oportunidades, Alicia Caballero
Innovaciones, Instituciones y Desarrollo Económico, Javier Villanueva
El debate en torno a los sistemas de gobierno, Javier Sabater

Marzo de 2011
La transparencia informativa y el “buen gobierno”, Hugo Luis Dalbosco
Restricciones al suministro eléctrico e instituciones, Fernando Nicchi
La regulación según Obama, Marcelo F. Resico

Diciembre de 2010
Desafíos macroeconómicos y nuestro sistema político, Marcelo F. Resico
Impacto de la Desintegración Vertical de Papel Prensa, Guillermo Sabbioni
La sutil pero sustancial diferencia entre sobornos y negociar votos, Fernando Nicchi

Octubre de 2010
Necesidad de un marco jurídico estable para el desarrollo de infraestructuras, Ignacio M. de la Riva
Recuperación de la Función Pública, Gerardo Sanchis Muñoz
El Problema del Delito en la Argentina: Una mirada sobre la delincuencia, la violencia y el sentimiento de inseguridad, Carolina Moreno

Agosto de 2010
La Corte Suprema y el proceso de construcción institucional, Valentin Thury Cornejo
Inflación e Instituciones, Katia Porzecanski y Pablo Souto
Lecciones de los países de alto y sostenido crecimiento económico: un estado efectivo y competente es imprescindible, Patricio Millán Smitmans

Junio de 2010
La educación como herramienta fortalecedora de la seguridad jurídica, Silvana Cerini
Instituciones y organizaciones en la gestión del desarrollo económico, Luis Rapopport
Instituciones para la conservación de la naturaleza: Reflexiones sobre Caritas in Veritate, José María Dagnino Pastore.

Abril de 2010
Los sistemas nacionales de innovación, Javier Villanueva
La calidad institucional: una asignatura pendiente, Hugo Dalbosco
Una conjetura germinal: la revolución informática explica parte de la crisis financiera internacional, Fernando Nicchi

Febrero de 2010
Analizando la crisis del Banco Central, Marcelo F. Resico 
¿La política económica argentina: un problema de “reglas versus discrecionalidad”?, Gerardo Sanchís Muñoz 
Lecciones del modelo chileno de pensiones, Adrián Ravier

Diciembre de 2009
Consensos sobre estrategia productiva y la lógica institucional, Marcelo Resico 
Cambio tecnológico y restricciones institucionales en Argentina, Ernesto O’Connor 
Necesidad de intensificar la lucha contra la corrupción, Patricio Millán

Octubre de 2009
La información, esencial para la vida en sociedad, José Maria Dagnino Pastore
Reflexiones sobre la carencia de una dirigencia, Gerardo Sanchís Muñoz
Responsabilidad institucional frente al problema del delito, Carolina Moreno

Agosto de 2009
El principio de gratuidad y el orden institucional, Ignacio De la Riva
Aspectos institucionales de la Nueva Encíclica Social, Marcelo Resico
La crisis financiera y la confianza, Fernando Nicchi

Junio de 2009
Un nuevo rol estratégico del Estado en EE.UU., Ernesto O’Connor
La barrera idiomática en administración pública, Gerardo Sanchís Muñoz
Democracia y calidad de las instituciones, Hugo Dalbosco

Abril de 2009
Acuerdos del G-20 para enfrentar la crisis, José María Dagnino Pastore
El Fideicomiso, Silvana Cerini
Modernización del Estado y articulación de intereses, Marcelo F. Resico

Febrero de 2009
Necesidad de consensos para una estrategia de país, Marcelo F. Resico 
Avances en materia de reforma institucional en América Latina durante 2008: Colombia (5) – Argentina (0), Gabriel Molteni 
Bienes colectivos, economía de votación e instituciones, Fernando Nicchi

Diciembre de 2008
Un nuevo escenario para el sistema previsional en argentina, Patricio Millán
¿Ciudadanía sin participación?, Carolina Moreno
Algunas cuestiones del debate institucional, Hugo Luis Dalbosco

Noviembre de 2008
Los subsidios estatales en un contexto de vacío institucional, Ignacio de la Riva 
La crisis financiera y el debate regulatorio, Marcelo F. Resico 
Causas institucionales de la crisis económica mundial, José María Dagnino Pastore

Septiembre de 2008
Actividad empresarial e instituciones, Gabriel Molteni. 
Franquicia: un contrato importante para el desarrollo de negocios, Silvana Cerini.
Bienes de uso colectivo, redes e instituciones, Fernando Nicchi.

Julio de 2008
Retenciones, bienes públicos y desarrollo económico, por Ernesto O’Connor.
Redistribución del ingreso y función pública, Gerardo Sanchís Muñoz.
Necesitamos un Estado fuerte y limitado, Marcelo F. Resico.

Mayo de 2008
Inversiones en energía eléctrica e instituciones, Fernando Nicchi.
No es economía, estúpido, Alicia Caballero.
Bases doctrinales y cambios institucionales, José María Dagnino Pastore.

Abril de 2008
El debate sobre el rol del Estado, Marcelo F. Resico.
La función pública y el desarrollo argentino, Gerardo Sanchis Muñoz.
El rol de las instituciones en la performance económica, Gabriel R. Molteni.

Ponencias escritas del X Congreso de Economía Austriaca – IJM – Madrid 2017

Es un gusto presentarle, como venimos realizando desde 2013, la recopila-ción, en formato paper, de todas las ponencias defendidas en el Congresode Economía Austriaca, en este caso las de su décima edición. El Congreso,que tiene por objetivo promover el debate público sobre las últimas inves-tigaciones en ciencia económica desde la perspectiva de la Escuela Aus-triaca, constituye uno de los grandes acontecimientos intelectuales del añoorganizados por el Instituto Juan de Mariana.

En el Congreso de 2017 se sometieron a debate y crítica 23 comunicacio- nes sobre asuntos tan relevantes como la banca libre, la guerra y los bienes públicos, la teoría de la liquidez, los tipos de cambio, el euro, la banca islá- mica, la economía conductual, la fiscalidad, la sociología austriaca, el popu- lismo, la descoordinación estatal en los mercados, el conflicto de la estiba, etc.

Con la idea de ir un paso más allá en el nivel del Congreso, por vez primera dispusimos, de cara a la selección de las comunicaciones, de un procedi- miento académico que incluye un Comité Académico y la revisión por pa- res con referees de contrastado bagaje en sus distintos ámbitos de estudio.

En definitiva, deseamos, al igual que en anteriores y futuros Congresos, que los artículos que aquí va a encontrar le ayuden a comprender mejor tanto las interioridades de la teoría económica como, a su vez, la realidad que nos rodea.

Juan Ramón Rallo – Director del Instituto Juan de Mariana Madrid, 18 de junio de 2018

INDICE

INTRODUCCIÓN 

CÓMO PAGAR LA GUERRA: UNA APORTACIÓN A LA TEORÍA DE LOS BIENES PÚBLICOS

IMAGINADORES DE FUTURO

LA DESCOORDINACIÓN ESTATAL DEL MERCADO: EL EJEMPLO DE LAS AUTOPISTAS RADIALES ESPAÑOLAS 

EL CONFLICTO DE LA ESTIBA DESDE UN PUNTO DE VISTA JURÍDICO Y ECONÓMICO 

PENSAMIENTO ECONÓMICO EN LA INGLATERRA DEL SIGLO XIX: EL DEBATE SOBRE LA INCONVERTIBILIDAD METÁLICA 

¿CÓMO AFECTAN LOS IMPUESTOS A LA VIDA DIARIA DE LOS CONTRIBUYENTES?

PLAYING WITH FIRE:THE UNINTENDED CONSEQUENCES OF MONETARY FINANCING

LA FUNDAMENTACIÓN DE LA ESCUELA AUSTRÍACA DESDE EL ESCEPTICISMO CIENTÍFICO 

JOAQUÍN REIG ALBIOL, EL PRIMER AUSTRIACO ESPAÑOL 

UNA REVISIÓN MICROECONÓMICA DEL EPISODIO DE BANCA LIBRE EN COLOMBIA: 1865-1886 

HOW BEHAVIORAL ECONOMICS CAN ENRICH THE PERSPECTIVE OF THE AUSTRIAN SCHOOL

HAYEK, LAS CIENCIAS Y LA PRAXEOLOGÍA

VENEZUELA ¿CÓMO FUE SU CAMINO A LA SERVIDUMBRE DEL SIGLO XXI? 

POR QUÉ LA GENTE SE VUELVE POPULISTA: APROXIMACIÓN A SU PSICOLOGÍA MOTIVACIONAL

EL POTENCIAL DE LA BANCA ISLÁMICA DESDE LA PERSPECTIVA DE LA ESCUELA AUSTRÍACA

THE ROLE OF MONEY MARKET FUNDS (MMFS) IN THE AUSTRIAN THEORY OF MONEY: AN APPLICATION TO BUSINESS CYCLE THEORY

EN UN MUNDO DE MONEDAS FIAT: ¿TIPO DE CAMBIO FIJO O FLOTANTE SEGÚN

EN DEFENSA DEL EURO. RÉPLICA A UN ENFOQUE AUSTRIACO

LA POLÍTICA FISCAL EN LA MACROECONOMÍA DEL CAPITAL CON RECURSOS OCIOSOS 

LA AGILIDAD COMO ESTRATEGIA EN LA VISIÓN SISTÉMICA DE LA EMPRESA 

SOCIOBIOLOGÍA: UNA APROXIMACIÓN DESDE LA ESCUELA AUSTRIACA

LIBERALISMO (RULE OF LAW) Y ESTADO ADMINISTRATIVO: UN DEBATE INCONCLUSO

Acceda aquí a todos los trabajos.

DE VUELTA LOS LIBERALES O LO QUE FUERE EXCOMULGÁNDOSE ENTRE ELLOS

Nunca me voy a olvidar del Partido Liberal Republicano que se intentó formar allá por 1984/85 como opción ante la “intervencionista” UCEDE. Eran no más de 10 que se reunían en la inolvidable escuelita de Sánchez Sañudo. Se terminaron disolviendo porque se pelearon por el Patrón Oro. 
Las circunstancias mundiales, ahora, han cambiado, y han surgido temas y problemas que multiplican las divisiones.
Ya hablé varias veces de esto; en una de esas oportunidades distinguí entre tres grandes corrientes: la neo-kantiana (Mises, Hayek, Popper), la neo-aristotélica (Rothbard, Ayn Rand) la iusnaturalista clásica (escolásticos, liberales católicos del s. XIX, Novak, Sirico, Liggio, Chafuén, etc.), y en general la gente del Acton Institute
Las tres tienen diferencias filosóficas importantes y es utópico pensar que las van a superar, aunque obviamente durante mucho tiempo pudimos trabajar juntos en muchas cosas.
Ahora hay dos circunstancias que han cambiado esa paz transitoria. 
Primero el tema del lobby LGBT. Los más iusnaturalistas (y NO me refiero ahora al Acton Institute) insisten en el error conceptual de la ideología del género, que va contra la ley natural, etc., y se enfrentan por ende con el escepticismo de los neokantianos y los neoaristotélicos en esos ámbitos, que defienden a la homosexualidad, al transexualismo y etc. como opciones morales legítimas en tanto, por supuesto, no atenten contra derechos de terceros. Y se matan por eso.
Los dos grupos no se dan cuenta de la importancia de su coincidencia en “en tanto no atenten contra derechos de terceros”. Porque ninguno de ellos afirma que el estado deba imponer leyes que coactivamente obliguen a hablar de un modo determinado, a contratar de un modo determinado, a enseñar de un modo determinado. ESA coincidencia en la libertad individual es la clave en estos momentos. La defensa de las libertades de expresión, religiosa, de propiedad, de asociación. Suponer que nos vamos a poner de acuerdo en el tema de la ley natural es vano. Y por ende podemos trabajar juntos, porque el lobby LGBT se llama lobby precisamente porque sus pretensiones son totalitarias: que todos hablamos con lenguaje neutro so pena de ir presos, que nadie pueda hablar libremente de sus convicciones en materia sexual sin ir preso, que nadie dentro de su institución pueda hacer o decir cosas que NO coincidan con la ideología del género sin ir preso, etc. Y con ESE totalitarismo, ¿hay algún liberal clásico o libertario que coincida? Me resultaría extraño, por más que sus fuentes sean Santo Tomás, Kant, Ayn Rand o el Sr. Spock. 
Otro tema sobre el cual nos hemos peleado mucho últimamente, sobre todo en Argentina, es el aborto. Pero que casi ningún liberal clásico era abiertamente anti-abortista ya lo sabíamos hace milenios y no había problema. Todos los rothbards-boys estaban a favor y los Mises y Hayek-boys dudaban. Y la despenalización ya regía en Argentina, en dos casos, hace décadas. Y que de hecho ninguna mujer iba presa por abortar ya lo sabíamos todos hace mucho y nadie se peleaba. El problema fue que la ley presentada fue una ley que obligaba a todos los institutos estatales y privados a realizar el aborto, y sin ningún tipo de objeción de conciencia institucional. Muchos liberales argentinos miraron para otro lado, y fue allí cuando yo mismo les advertí: cuidado, eso sí que no es liberal, no tenés que ser un Juan Pablo II fan para estar en contra de elloEse es el problema y allí sí, de hecho, los liberales deberíamos haber presentado un frente claramente unido y no fue así. Fue preocupante. Otro tema es el ascenso al poder de líderes “de derecha” que obviamente no son liberales pero que ponen un freno evidente al socialismo del s. XXI, al totalitarismo del lobby LGBT y a algunas otras cosas bonitas. Allí de vuelta nos estamos peleando todos porque no sabemos mucho de la realpolitik o del mal menor. Ningún liberal que yo sepa defiende a XX en tanto XXsino porque es una opción mejor ante los Clinton, los Obama, los Lula, los Kirchner, etc. O sea, en los duros momentos de las difíciles opciones en el mundo real, nadie “apoya” al mal menor en cuanto mal, sino como estrategia para que el mal mayor no avance, y además es importante denunciar siempre los dobles estándares hipócritas de la izquierda. Ello debe hacer con prudencia, obviamente. Si se hace acaloradamente y descalificando al otro o excomulgando a alguien porque piense que en cuanto mal menor Trump es mejor que Hilary, entonces estamos en problemas. 
Ciertos principios son también importantes. Violaciones del Estado de Derecho, de libertades individuales, incluso cierto lenguaje agresivo e insultante, no debemos admitirlas ni siquiera al mal menor o al bien menorCuidado porque entonces es verdad que un fascista es un liberal asustado. Incluso en esos momentos nos debemos perdonar los sustos, pero el miedo no convierte en justo lo que es radicalmente injusto.

Finalmente, se extraña en todos nosotros, últimamente, cierta delicadeza en las formas, el apreciarnos como somos, el perdonarnos, el aceptar nuestras falencias, y se extraña una buena formación filosófica, hermenéutica y epistemológica, que bajaría los decibeles de muchas discusiones. Debates tales como si fulano no es un “verdadero” liberal porque es un free banking, o que tal interpretación de Mises es la “verdadera” y el que no se da cuenta es un imbécil, y así ad infinitum, lo que revela es que nuestra calidad intelectual y moral ha caído. Son como los debates cuasi-religosos de los grupos que surgen a partir de un “fundador”: cuál es el verdadero pensamiento del fundador, quiénes son los verdaderos intérpretes del fundador, cuáles son los textos canónicos del fundador, etc. Son debates que no existirían con un mínimo training en historia de la filosofía, epistemología y hermenéutica. Cuidado, gente, los liberales no podemos salir al ruedo de la batalla de estos días por haber leído un librito y por fanatizarnos, como si no hubiéramos salido de los 15 años. Un poco más de estudio, un poco más de bondad, tolerancia y perdón, un poco menos de neurosis obsesivas y pensamiento monotemático, un poco menos de sentirse pontífices máximos y excomulgantes, son todas cosas necesarias para los nuevos liderazgos que necesitamos. No son cosas que se aprenden en un curso. Son fruto de una terapia, por un lado, y de una conversión del corazón, por el otro.

A (Preliminary) Populism Index for Latin America: 1996 – 2016

Populism has seen a comeback in Latin America at the turn of the century. Lately, it has seen a resurgence in Europe (and the U.S.?) as well. Even though populism has been traditionally difficult to define, a number of statements and hypothesis are associated with these political movements. For instance, that the cyclical price of commodities is related to populist policies in Latin America (Ocampo, 2015), or that populism is a kick-back of globalization (Rodrik, 2018).

Some of these arguments and thesis require some kind of measurement, or index, of populism. Sometimes it is not enough to say that Argentina, or Venezuela, or any chosen country, has a populist government. Sometimes a proxy of how much populism is in place is needed. I know of only two attempts to offer a populism index. One is by Ocampo, specifically developed for the case of Argentina (the above linked paper and in his book «Entrampados en la Farsa»). The other one is by Hawkins (2009). The issue with Hawkin’s measure is that looks at the rhetoric of politicians rather than actual policy. Ocampo points to some odd results of Hawkin’s exercise, for instance, Menem’s administration being more populist than Kirchner’s administration. The challenge is to go from populist rhetoric to populist policy actually executed. A president may have a very strong populist rhetoric, but how much of that is actually translated into policy?

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LETRAS EN LIBERTAD- Editado por Alejandra González Jiménez


Nota al lector

Querido Lector:

Inicias aquí un viaje en el tiempo en materia filosófica, económica y política, bajo un enfoque libertario, partiendo del mundo antiguo acompañado de las mentes más diestras en la sabiduría occidental, entre ellos, Homero, Aristóteles, Heródoto, Hesíodo, Sócrates, Eurípides y no podría faltar el humor crítico del buen comediógrafo Aristófanes, les seguirán reflexiones en torno a grandes pensadores como John Locke, Milton Friedman, Ludwig von Mises, Friedrich von Hayek, Ayn Rand, así como colaboraciones de Sharon Presley, María Blanco, Gabriel Zanotti, Fred Kofman, Martín Krause, Adrían Ravier, Nicolás Cachanosky, Carlos Sabino, entre otros y por supuesto, las letras convertidas en hilos de pensamientos que vorazmente supieron expresar jóvenes líderes no sólo de Latinoamérica, todos ellos con un ferviente amor por la libertad y el anhelo por hacer trascender las Letras en Libertad, que nos hace participes de una lucha incansable a través de las ideas.

Son muchas las gestas, los temas, los lugares y personas que coinciden en este libro de un modo apasionante, este se encuentra conformado por tres grandes secciones, las cuales son; EsLibertad Traducciones, uno de los proyectos más ambiciosos y del que gran parte de esta obra se alimenta con más de 60 traducciones; Colaboraciones académicas, espacio robustecido por personalidades como María Blanco, Carlos Sabino y la Escuela Argentina, entre otros, con análisis sobre la filosofía libertaria, el populismo, el capitalismo y el liberalismo; y Columnas EsLibertad, el reflejo de la constante participación y reflexión de jóvenes líderes en busca de un futuro más libre.

De modo que, mi querido lector siéntete libre de leerle en el orden que mejor te parezca, salvo la colección de traducciones El legado de la Antigua Grecia a la Libertad que por su contenido lleva un orden lineal.

Que la libertad te acompañe. Con cariño, Alejandra

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