La ley nació en 1991, con Menem y su ministro Cavallo. La necesidad de tener disciplina fiscal y monetaria en el país.
Leer la nota completa en La Gaceta de Tucumán.
La ley nació en 1991, con Menem y su ministro Cavallo. La necesidad de tener disciplina fiscal y monetaria en el país.
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Resumen
No está claro que estemos ante una pandemia en 2020, si nos apoyamos sobre la certera definición que la OMS ofrecía hasta 2009 combinando una enfermedad infectocontagiosa, con alta mortalidad y presente en múltiples países. Numerosos epidemiólogos han señalado que el Covid-19 tiene baja mortalidad y cuestionan la cuarentena universal como medida de contención del virus. En este trabajo nos apoyamos sobre los expertos en esta materia sanitaria, pero agregamos un enfrentamiento entre la política pública, centralizada en unos pocos expertos con conocimiento limitado, y la reacción espontánea del mercado, donde millones de personas contribuyen a resolver los problemas que emergen con su actitud emprendedora, y aprovechando su conocimiento de tiempo y espacio. De un lado, describimos una serie de fallas de la política y mala praxis; del otro, enumeramos casos donde la capacidad de innovación y la creatividad resuelven los problemas que enfrentamos. Esto contrasta de alguna manera con la sobreestimación que numerosos analistas hacen de la “cosa pública” y la subestimación de lo que el mercado puede aportar frente a este contexto. Concluimos que es tan poco lo que sabemos acerca del costo beneficio de las políticas públicas que múltiples gobiernos vienen tomando, que lo mejor sería que políticos y economistas se apoyen sobre el famoso lema de los médicos y comprendan que “lo primero es no hacer daño.” Es la cuarentena y no la “pandemia” la que está generando altos costos económicos y sociales. Flexibilizarla no implica detener las medidas contra el virus, sino confiar en los múltiples esfuerzos individuales y en la responsabilidad de quienes actúan en libertad. La segunda parte del trabajo expone múltiples casos o ejemplos de estas acciones.
Palabras clave: pandemia, covid-19, orden espontáneo, intervención del estado.
Acceda al artículo completo aquí, en la Revista de Instituciones, Ideas y Mercados Nº 69 | ESEADE I Marzo 2020 | pp. 19-56.
Todavía hay quienes sostienen que la inflación es un proceso multicausal sin percatarse que procede solamente de un fenómeno monetario exógeno al mercado, es decir, por razones políticas. Manteniendo los demás factores constantes, a más moneda emitida menor su valor.
Lo anterior no significa que la moneda no puede modificar su valor por razones endógenas al mercado. Al efecto de ilustrar el tema, supongamos que nos retrotraemos en la historia monetaria y todavía estamos en los inicios del cambio indirecto luego de haber abandonado el directo (trueque) con el uso de la sal y el hierro (como originalmente era en África), con las sedas (como era en Persia), el cobre (como era en Egipto), el cacao (como era en Centroamérica), el ganado (como era en Grecia), el tabaco (como era en la Virginia colonial) o luego de percatarse de las mayores ventajas del oro y la plata debido a su fraccionabilidad, homogeneidad y durabilidad,
Supongamos esta situación decimos, lo cual en modo alguno quiere decir que la gente mantenga inalterable su valorización de la unidad monetaria cosa que no significa que haya inflación o deflación según valorice en menos o en más. Esto naturalmente se traduce en cambios en la demanda de dinero, lo cual reiteramos son modificaciones en las apreciaciones endógenas de la gente que nada tienen que ver con la inflación. Incluso si hay un terremoto devastador que destruye buena parte de los bienes en una comunidad o disminuciones abruptas en el régimen de lluvias, los precios se elevarán pero solo ponen de manifiesto lo que ocurre debido a causas naturales o endógenas pero no es inflación, que siempre se debe a causas artificiales o exógenas, es decir a manipulaciones políticas, extrañas al mercado. Por su parte, como una nota al pie subrayamos que la deflación consiste en el fenómeno inverso, esto es la contracción exógena en la base monetaria con todos los problemas señalados debido a la manipulación monetaria.
Para comprender bien este fenómeno conviene ahondar en las raíces de la inflación. Se suele decir que es “el aumento general de precios” lo cual es constituye un error mayúsculo por dos motivos. Primero, si los precios aumentaran todos no habría problema con este fenómeno ya que no habrían distorsiones entre ingresos y precios ya que el salario es un precio. No habría problema en que los precios y los salarios se incrementaran al cincuenta por ciento anual, mensual o diario. Eventualmente habría que transportar el dinero en carretillas, habría que modificar las columnas en los libros de contabilidad y los dígitos en las calculadoras pero como decimos no habrían desequilibrios entre precios e ingresos.
En segundo lugar la inflación no está referida al movimiento de precios es la expansión monetaria por causas exógenas su causa y su efecto es la distorsión en lo precios relativos, lo cual causa las tremendas angustias debido a los desequilibrios entre precios y salarios. La expansión monetaria (o la contracción) debido a causas exógenas van tocando distintos sectores en distintos momentos lo que altera los precios relativos y, como es sabido, los precios constituyen los únicos indicadores para saber cómo operar en el mercado por lo que su distorsión indefectiblemente conduce a consumo de capital y como las tasas de capitalización son a su vez la causa del aumento de salarios e ingresos en términos reales, estos inevitablemente se contraen, en otros términos, la inflación conducen a la pobreza.
También es frecuente en la parla convencional afirmar que la inflación se genera por expectativas, por subas en los costos o por el incremento en el precio de algún bien estratégico. Pues ninguna de estas tres conclusiones es acertada. Si hay quienes suben precios debido a expectativas de inflación pero que no es convalidada por expansiones exógenas de dinero, deberán bajar esos precios si quieren evitar una contracción en las ventas. Si suben costos de ciertas mercancías no por ello pueden trasladarse a los precios sin que mermen las ventas. Siempre el comerciante venderá al precio más alto que pueda (igual que los que obtienen salarios pedirán lo más que las circunstancias permitan), lo cual no significa que le sea posible cobrar el precio que desea, es el que le permite el mercado. Por último, si sube el precio de un bien (por más que se considere estratégico) habrá dos posibilidades: si la gente desea consumir la misma cantidad del bien en cuestión tendrán que bajar los precios de otras mercancías, de lo contrario se prefiere consumir lo mismo de los otros bienes disminuirá la venta del producto que elevó su precio.
Es de una enorme trascendencia tener presente que en un mercado abierto de dinero como el que plantearemos más abajo, no se traduce en que la cantidad de moneda sea constante. La cantidad dependerá de la utilidad marginal de la unidad monetaria, igual que con otros bienes y servicios. Y cuando la gente valora más el dinero y consecuentemente su oferta aumenta nada tiene que ver con la inflación puesto que se trata de expansión endógena. No es una alteración del sistema sino que se expresa los gustos y preferencias de la gente.
Ahora vamos al tema de fondo. En vista que todas las llamadas autoridades monetarias y todas las épocas han perjudicado el signo monetario, debemos pensar como salir del marasmo. No se trata de contar con reguladores y manipuladores buenos, se trata de desprendernos de ellos tal como lo han sugerido premios Nobel en economía como Friedrich Hayek, Milton Friedman, Gary Becker, James Buchanan, George Stigler y Vernon Smith.
El asunto consiste en percatarse que todo banquero central está embretado entre tres posibilidades: a qué tasa emitir, a qué tasa contraer o dejar la base monetaria inalterada. Pues a través de cualquiera de los tres canales elegidos se estará distorsionando lo precios relativos respecto de la situación en la que la gente hubiera podido elegir. Y si suponemos que en la banca central está la bola de cristal y consecuentemente se procede según lo que la gente hubiera preferido no hay razón alguna que justifique la intromisión con ahorros en gastos administrativos, pero por otra parte la única manera de saber qué es lo que la gente hubiera preferido respecto a los activos monetarios es dejarla actuar.
Tal vez el mayor fetichismo del momento sea la supuesta necesidad de manipuladores monetarios, incluyendo la sandez de referirse a la soberanía monetaria que no se diferencia de una supuesta “soberanía de la zanahoria”. Todo está montado para que los aparatos estatales succionen el fruto del trabajo ajeno junto con la presión tributaria y el endeudamiento gubernamental. El espíritu conservador en el peor sentido de la expresión no permite despejar telarañas mentales y salir de la prisión del statu quo.
Si se preguntara qué cantidad de moneda debe haber es igual a preguntarse qué cantidad de papas debe haber. La elección de la moneda no será de un bien cuya existencia sea demasiado abundante pues no resulta cómodo pagar el medio de transporte con mil millones de algo y tampoco será un bien cuya escasez sea muy marcada pues no es expeditivo pagar con varios ceros antes de la coma que ubica los respectivos decimales.
Como queda dicho la historia monetaria finalmente luego de un período de selección prefirió el oro y la plata. No puede anticipar cuál será la moneda del futuro y tampoco es necesario. No sabemos si será una canasta de monedas, si será esta o aquella mercancía o si será digital (a pesar de lo controvertido de esto último debido a su incompatibilidad con el teorema de la regresión monetaria). Lo que sí se puede anticipar es que la eliminación de curso forzoso y la banca central permitirá elecciones que tiendan a proteger ahorros y que el saqueo sistemático no tendrá lugar.
En todo caso tengamos en cuenta que la tendencia a indexar como una medida que supuestamente corrige los males de la inflación no es relevante pues sube los precios de modo uniforme según un índice como si los precios fueran afectados de la misma manera, lo cual hace que se ubiquen a niveles más altos en valores absolutos pero la distorsión naturalmente se mantiene.
Ha sido frecuente la receta de emitir a un ritmo constante según el crecimiento de la economía “para que los operadores sepan a qué atenerse y la expansión se sustente en la tasa que revele el producto bruto interno”. Esta apreciación es equivocada por dos razones. En primer lugar los operadores no sabrán a que atenerse pues, como hemos reiterado, los precios no se mueven al mismo ritmo. En segundo término, si la expansión se sustenta en el indicador del producto esto hará, por ejemplo, que se anule el crecimiento de las exportaciones debido a la disminución de precios debido al mayor crecimiento, se contraigan las importaciones y una serie de cambios que no se sucederán debido a que la expansión los anuló.
En parte esta última receta se aplicó con los Acuerdos de Génova y Bruselas de los años 20 que ya creados muchos de los bancos centrales se decidió de facto sustituir el patrón oro por una entelequia denominada “patrón oro cambio” que significaba sustituir el metal aurífero por el dólar y la libra (este último signo monetario fue posteriormente eliminado) lo cual permitió que Estados Unidos expandiera su moneda (también con contracciones erráticas) una reserva para otros países que también expandieron sus respectivos signos monetario lo cual desembocó en la crisis del 29 que se prolongó debido a las políticas de F.D. Roosevelt que fueron canceladas a regañadientes por Truman, lo cual permitió corregir desvíos en la economía real como la liberación de precios y las trabas en el mercado laboral que condujeron a desempleo masivo mientras caía la tasa de capitalización. De todos modos, más tarde, en 1971, Nixon dio el golpe final a la disciplina monetaria imponiendo lo que denominó “el acuerdo más importante de la historia” que consistió en eliminar de jure el oro del esquema monetario y establecer tipos de cambio fijos que duraron hasta la estrepitosa corrida de 1973 que hubo abandonar esta última política que severamente encorsetaba el comercio internacional.
Por otro lado, estimamos que no es en esta nota periodística la oportunidad de encarar otro debate que viene arrastrándose desde hace un siglo y promete otro tanto, cuál es el sistema bancario. Lo que sí puede concluirse es que desaparecerá por manifiestamente perjudicial el sistema fraccionario para ser reemplazado por la reserva total o el llamado free banking con lo que la producción secundaria de dinero de origen exógeno quedará sin efecto y los bancos, financieras y equivalentes deberán enfrentar toda la responsabilidad de su gestión en relación a sus clientes sin el bochornoso apoyo de banqueros centrales y las consecuentes regulaciones absurdas.
Para cerrar este texto subrayamos que en la literatura económica tradicional “convertibilidad” quiere decir canje entre una mercancía y un recibo denominado billete bancario pero no se refiere al intercambio de un papel de un color por otro papel de otro color, en todo caso esto último -cuando un signo monetario está anclado en términos de otro- se trata de tipo de cambio fijo con política monetaria pasiva. En un mercado libre en materia monetaria se da lugar a tipo de cambio libre sin tal cosa como política monetaria (a diferencia de lo que viene ocurriendo en la mayor parte de los casos donde impera un tipo de cambio controlado con política monetaria activa).
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El programa es 100 % en línea e inicia el próximo 29 de marzo.
Escriba un correo a maestrias@eseade.edu.ar si desea hacer alguna consulta o coordinar alguna entrevista con los directores del programa.
Abstract
This paper studies the monetary disorder of the Province of Buenos Aires between 1822 and 1881. This historical case shows that bank crises responded to fiscal imbalances and regulatory constraints rather than the absence of a central bank or supervisory financial institutions. Budgetary needs by the Treasury drained the banks from needed resources for financial stability.
Download here in SSRN.
Aquí pueden acceder a la charla informativa sobre la Maestría en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE cuyo dictado inicia el 29 de marzo. Para más información o para solicitar una entrevista con los directores del programa escribir a maestrias@eseade.edu.ar
El Doctor en Economía, Adrián Ravier, en diálogo con el Dr. Marcelo Otiñano en «La Mañana en Libertad», se refirió a la economía del país y las vicisitudes que tiene cualquier empresa que pretenda invertir y ganar dinero. «es muy difícil ganar dinero en Argentina, el contexto es muy desfavorable, la presión tributaria hace que si ganás dinero, se lo lleve el gobierno y para ganar algo, hoy las Pymes están evadiendo impuestos» sostuvo el economista, «es un país imposible para el emprendedor(…) donde se trabaja 7 u 8 meses del año para el Gobierno», sintetizó. También se refirió al Ministro de Economía Martin Guzmán, un «economista heterodoxo», que «le da menos lugar al mercado y más lugar a la intervención del Estado», explicó.
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He machacado una y otra vez con la necesidad de unión de todos los que se oponen al chavismo autóctono. Ahora lo hago una vez más antes que sea tarde. Ya sabemos que hay diferencias de criterio entre miembros del arco opositor. La gestión anterior ha sido un fracaso, comenzando con el impropio bailecito en la Casa Rosada del nuevo titular con la banda presidencial. Siguió con el intento de designar miembros de la Corte por decreto, el uso y la alimentación de los piqueteros, la amistad con sindicalistas autoritarios, la duplicación de la inflación, el endeudamiento colosal, primero sacaron pero en definitiva encajaron el cepo cambiario, aumentaron la pobreza disfrazada con la sandez de la “pobreza cero”. Y no se diga que apuntaron a abrirse al mundo pues no se trata de ponerse en la vidriera para exhibir el estatismo de siempre pues eso aumenta la vergüenza. No es que no haya habido nada bueno, de lo que se trata es de aludir al balance neto y esto fue el mantener el engrosamiento del Leviatán, lo demás son anécdotas.
Por supuesto que hay valores en ese arco opositor y los hay que tienen sentido de autocrítica y también otros empecinados en el error. Es de desear que se sobreponga lo primero. Como he apuntado antes, los radicales tienen el extraordinario ejemplo de su fundador, el jeffersoniano Leandro Alem. Es de desear que se examinen sus propuestas liberales y se reconsideren los reiterados consejos de Juan Bautista Alberdi.
En cualquier caso, el segundero pasa rápido y si en las legislativas los chavistas ganan espacios habrá reforma constitucional y se procederá a la estocada final a la Justicia y a la libertad de prensa. De todos modos estimo poco serio sugerir que la oposición vaya dividida en las elecciones de medio término con críticas cruzadas (pues es por ello que irían divididos) para luego en 2023 ir junto a los criticados, lo cual es muy poco serio y confunde a los ya confundidos indecisos que suelen definir elecciones.
Además, como si eso fuera poco, se adiciona a la necesidad de repasar conceptos clave de la ciencia política, se hace necesario repasar también algo de aritmética puesto, por ejemplo, que como ha ilustrado y explicado Alejo Lopez Lecube el sistema electoral vigente D´Hont otorga proporcionalmente mayor representación a la mayoría, lo cual aceleraría el desbarranque.
No necesito subrayar la trascendencia de los principios liberales que permitieron que nuestro país estuviera a la vanguardia de las naciones civilizadas desde la Constitución liberal de 1853 hasta que afloró el estatismo primero en la década del 30 y luego más pronunciadamente a partir del 43, un esperpento que hemos venido adoptando desde entonces con los resultados que están a la vista.
Como ha consignado Alexis de Tocqueville, es frecuente que en países de gran prosperidad moral y material la gente de eso por sentado, lo cual constituye el momento fatal pues los espacios son ocupados por otros con lo que se corre el eje del debate y se marcan agendas en otra dirección.
Eso es lo que ocurrió en nuestro país donde los socialismos, marxismos, keynesianismos, cepalinos y estatismos en general dieron la batalla intelectual y la ganaron ampliamente. Ahora se observan reacciones sumamente saludables a través de instituciones y fundaciones varias preocupadas y ocupadas en la batalla cultural, es decir, en la trasmisión de valores basados en el respeto recíproco. Asimismo, hay notables profesionales que en faenas diarias destinan tiempo para fundamentar los postulados de la tradición de pensamiento liberal. Esta es una gran esperanza para retomar la senda alberdiana que nunca debimos abandorar y, otra vez, deslumbrar al mundo con el progreso que somos capaces de generar en libertad.
Hoy no se resiste la presión impositiva insoportable, la burocracia que carcome el fruto del trabajo ajeno, la inflación galopante, el gasto astronómico del aparato estatal, la inseguridad manifiesta, la Justicia atropellada y vejada, la libertad de prensa amenazada, las regulaciones asfixiantes y absurdas, legislaciones laborales que perjudican al que trabaja, el cinismo de políticos inescrupulosos, la deuda creciente. Somos el hazmerreír del mundo civilizado.
No debe confundirse el plano académico con el político. En el primer caso es indispensable apuntar alto y levantar la vara sin concesiones de ninguna naturaleza, en cambio en la política es necesario acordar para salvar el pellejo, es lo que nos pide la democracia en el contexto de divergencias.
Pero para revertir toda esta maraña infernal necesitamos tiempo y seguir con el trabajo en el plano educativo, lo cual requiere urgentemente la antes mencionada unión de todos los que se oponen al chavismo local. Ya habrá tiempo de dirimir diferencias internas que no son nada al lado del derrumbe que se avecina. La mejor noticia para los megalómanos es que la oposición se fraccione. Como ha dicho Ortega y Gasset “argentinos a las cosas”.
Publicado originalmente en El Economista, 16 de marzo de 2021.
Ya se encuentran publicados los resultados del Index of economic freedom 2021 y no sorprende que Argentina vuelve a caer. Ocupa el puesto 148 a nivel global, y el puesto 26 en la región del continente Americano, sólo superando a Ecuador, Haití, Suriname, Bolivia, Cuba y Venezuela.
Sólo tres países del continente son calificados como mayormente libres en este ranking: el líder Canadá (77,9), seguido por Chile (75,2), que vuelve a superar a Estados Unidos (74,8). Cabe notar que los tres países han caído en calidad institucional en este último año. Uruguay, por su parte, podría integrar este selecto grupo en el próximo Indice. Hoy mide 69.3 y es de los pocos países que ganaron calidad institucional en un año complejo por la pandemia.
El Index of Economic Freedom permite graficar la evolución del indicador por país, y también hacer comparaciones. Quizás la nota más saliente resulte de observar que en 1996 Argentina superaba a Chile, y hoy, a pesar de la mejora durante el gobierno de Mauricio Macri, sigue mostrando un resultado 20 puntos inferior a su vecino. Quizás allí radiquen los fundamentos que pueden explicar que mientras Chile reduce la pobreza, Argentina la ha incrementado.

No es novedad, los hermanos de Chile tienen un plan de vacunación mucho más eficiente que el de Argentina, donde las noticias sobre el tema giran en torno al escándalo de las vacunas VIP. Como muestra el siguiente gráfico, los datos son claros. Uruguay también es motivo de sana envidia. La ineficiencia no sorprende. Los K nunca se han caracterizado ni por eficiencia ni por transparencia.

El gobierno trata al tema Covid-19 como terminal (aunque en los hechos le preocupe más una reforma judicial). Si es cierto que Covid-19 es un tema terminal, quizás habría que haber cerrado el Ministerio de Salud y contratar a Chile para que administre las vacunas en el país. Más allá de un gesto de grandeza política, sería una manera más eficiente y rápida de inmunizar a la población para poder volver a la normalidad.
El punto no es hacer un comentario controversial, el punto es mostrar que lo controversial debería ser tema de poca relevancia dada la importancia que el mismo gobierno dice dar a la pandemia.