Nuevo Libro: FILOSOFÍA, por Gabriel J. Zanotti

Uno de los dramas culturales más perjudiciales de los últimos siglos es la separación total entre vida y filosofía. El academicismo exasperante de los filósofos, a tal punto que dejan de serlo, la discusión de problemas mal planteados -como el del conocimiento- y el imperio del cientificismo (como el Imperio de Star Wars) ha convencido a casi todos de la filosofía es una cosa que nada tiene que ver con sus vidas. Casi todos creen que, por un lado, están los hechos, descriptos por una ciencia infalible que alcanza solo a la materialidad muda de un universo físico, y, por el otro lado, las llamadas humanidades, muy bonitas, muy cultas, pero subjetivas y por ende irrelevantes. Y es totalmente al revés. Esa creencia ya es una posición filosófica, y todo lo que hacemos y decimos y pensamos está dado por una concepción filosófica de la vida, del mundo, de la existencia, que nos abarca totalmente sin que nos demos cuenta. Despertar de ese sueño es la antipática tarea del filosofo. La verdad no está en supuestos facts que son independientes de la filosofía, sino en la fundamentación filosófica de nuestro horizonte del mundo.
El ser humano que toma conciencia de ello, vive. El que no, es vivido (Héctor Mandrioni), habitando una Matrix que llama realidad. 
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LIBERTAS Vol. 6, Num. 1

El Volumen 6, Número 1 de LIBERTAS: Segunda Época está dedicado al 150 aniversario de la Escuela Austriaca.

Contenido

[1] Introducción al número especial: 150 Aniversario de la Escuela Austriaca
Wenceslao Giménez Bonet

[2] The Austrian School: 150 Years
Nicolás Cachanosky

[3] Introduction to Juan C. Cachanosky’s The Great Depression
Peter Lewin

[4] The Great Depression
Juan C. Cachanosky

[5] Capital: Three-Dimensionally Speaking
Peter Lewin and Nicolás Cachanosky

[6] Uber y la Economía Colaborativa: Un Caso de Regulación Cautiva
Facundo Guadagno y Santiago Ferraro

Acceder al sitio del Journal.

Perfil: Cómo frenar la inflación

Marzo dejó una alta tasa de inflación, 4.8%, lo cual da un 75.5% anualizado. Es la tasa más elevada desde septiembre del 2019. Una aceleración de la inflación era esperable tarde o temprano. La expansión de la base monetaria llegó a un 83% en septiembre del año pasado.

Como es sabido, la expansión monetaria afecta los precios con rezago, no de manera inmediata. Con nuevos picos de inflación resurge la pregunta de qué debe hacer el gobierno para controlar la misma. Las respuestas siguen siendo las mismas de siempre: atacar el problema de fondo en lugar de esconderlo detrás de argumentos multicausales.

Seguir leyendo en Perfil.

En torno a cacerolazos y banderazos – por Alberto Benegas Lynch (h)

Nuevamente vuelvo a la carga sobre un tema que antecede a todos los demás. Es el sine qua non de una sociedad civilizada. En este contexto, estimo que las manifestaciones callejeras contra abusos del poder político son indispensables y están plenamente justificadas al efecto de poner coto a los atropellos del Leviatán. Por otra parte, el derecho a la resistencia a la opresión se encuentra consignada en todos los documentos independentistas del mundo libre. Es la forma de hacerse oír en la esperanza de rectificar el rumbo.

Pero habiendo dicho esto, debemos percatarnos que las instituciones civilizadas no se mantienen a puro rigor de cacerolazos y banderazos. Es crucial sustentar las protestas en ideas bien fundamentadas que muestren claramente las ventajas de vivir en una sociedad libre. A veces resulta más fácil la manifestación callejera, el cántico y el alarido circunstancial que el detenido estudio y difusión de valores y principios clave, pero sin esto último no hay manera que se mantengan.

No es posible que la sociedad abierta se mantenga a flote sin que cada uno de sus integrantes perciba que es su indelegable responsabilidad el contribuir al respeto recíproco. Todos estamos interesados en que se nos respete por lo que todos debemos trabajar en la faena de preservar ese respeto, que no es automático ni viene del aire. Es el resultado de tareas cotidianas. No importa a que nos dediquemos si a la jardinería, la música, la literatura, la economía, la medicina, el comercio o lo que fuera, todos pretendemos respeto.

Tal como he consignado antes, Alexis de Tocqueville ha advertido el peligro cuando en el contexto de gran progreso moral y material la gente da eso por sentado. Es el momento fatal pues los espacios los ocupan otros con otras ideas a contracorriente de la libertad. También el mismo autor insistió que debe estarse especialmente precavido de los atropellos en los detalles pues lo gordo es más fácil detectarlo. Es un lugar común pero no por eso menos valedero el ilustrar el peligro con una rana puesta en agua que poco a poco incrementa su temperatura pues se acostumbra y cuando quiere reaccionar ya es tarde, a diferencia de la situación en la que se la coloca en un recipiente con agua hirviendo que hace que inmediatamente salte fuera. Eso es lo que sucede con los humanos.

No es admisible que se actúe como si se estuviera en la platea de un inmenso teatro en el que se mira a quienes están en el escenario esperando que ellos resuelvan los problemas. Esa es la mejor manera para que el teatro se desmorone sobre todos.

Transmitir valores

Como también se ha dicho, la forma más fértil de trasmitir los antedichos valores y principios es a través de la cátedra, el libro,  el ensayo y el artículo pero no son las únicas formas. Las reuniones de ateneos de lectura de pocas personas en casas de familia donde se expone por turno y se debaten buenos libros son canales sumamente provechosos y de notable efecto multiplicador en lugares de trabajo, reuniones sociales y equivalentes.

Es desesperante pero la mayoría de los supuestos defensores de la libertad solo se dedican a sus actividades particulares que si son legítimas bienvenidas sean pero no sobreviven si no se apuntalan con los mencionados esfuerzos diarios. No es una exageración sostener que todas las noches antes de acostarnos debemos preguntarnos que hicimos durante la jornada para que nos respeten. Si la respuesta fuera nada no tenemos derecho a la queja. Es por eso que los Padres Fundadores estadounidenses machacaban con aquello de que “el precio  de la libertad es su eterna vigilancia”.

Cuando la situación es buena hay irresponsables que consideran que no es necesario preocuparse y ocuparse de mantener el sistema y cuando es difícil esos mismos distraídos argumentan que no están capacitados para la pelea intelectual. Así no hay salida posible. Es menester poner manos a la obra sin pretextos de ninguna naturaleza. Ya sabemos que el tiempo y las energías son limitados y que las demandas de asuntos personales son muchas y muy variadas, pero lo que dejamos planteado es un asunto de supervivencia y que todo lo demás que apreciamos se desmorona si no se cuenta con marcos institucionales compatibles con una sociedad libre.

Y no es cuestión de concentrarse en temas de coyuntura sino en poner la mira en temas de fondo que son los que permitirán correr el eje del debate y marcar agendas. Para recurrir a un argentinismo, enredarse en la marcha de las Leliqs y equivalentes hacen perder tiempo y consumir glándulas salivares en lugar de analizar asuntos que, entre otros cosas, mejorarán las coyunturas del futuro.

Abro el anteúltimo capítulo de mi libro Estados Unidos contra Estados Unidos (donde me refiero al declive de ese país, otrora ejemplo extraordinario en la defensa de los derechos de las personas) con un epígrafe de Etienne de la Boétie quien concluye: “Son, pues, los propios pueblos los que se dejan o, mejor dicho, se hacen encadenar, ya que con sólo dejar de servir, romperían las cadenas”, en cuyo contexto destaco lo escrito por Aldous Huxley que resume nuestros desvelos: “En mayor o menor medida, entonces, todas las civilizaciones modernas están hechas de una pequeña cantidad de gobernantes corruptos por demasiado poder y por una cantidad muy grande de súbditos corruptos por una irresponsable obediencia pasiva.

Entonces, como queda dicho, esto no es para desmerecer en lo más mínimo las valiosas expresiones de protesta, se trata de comprender que deben ser acompañadas vigorosamente con propuestas concretas bien razonadas y argumentadas para no quedar en el vacío. No es justo ni posible dejar la tarea exclusivamente en manos de periodistas que con coraje y demostración de independencia y buen criterio hacen su trabajo todas las jornadas, es urgente que todos los que suscriben la trascendencia de la Justicia se embarquen con rigor y entusiasmo en esta empresa vital.

Publicado originalmente en La Prensa, domingo 18 de abril de 2021.

La dolarización como herramienta de cambio: lecciones del milagro ecuatoriano

La dolarización de la economía Argentina podría darle inmediatos resultados a nuestro país:

  • 1. Resolveríamos el problema de la inflación alcanzando rápidamente la estabilidad monetaria (algo similar a la hiperinflación de 1989-91 resuelta por la Ley de convertibilidad);
  • 2. Al mismo tiempo las tasas de interés nominales bajarían a un dígito;
  • 3. Al eliminar el riesgo de devaluación, las tasas de interés reales también bajarían (vean el caso de El Salvador);
  • 4. Como consecuencia, sobrevendrían mayores inversiones, generadoras de empleo que a su turno nos permitirán recuperar la economía y emprender un proceso de crecimiento real.

Se dirá que la dolarización es condición necesaria, pero no suficiente para alcanzar el crecimiento real.

Se dirá también que miremos el caso de Ecuador para comprender este punto, pues han dolarizado hace 20 años, y no han mostrado ningún milagro económico.

Mi respuesta es que quizás el milagro está, pero no lo han podido ver.

EL MILAGRO ECUATORIANO

Ecuador tuvo en estos 20 años gobiernos populistas que podrían haber convertido al país en otra Venezuela. Eso no ocurrió. Correa primero, y sus delfines después, chocaron con la imposibilidad de imprimir dinero para expandir el tamaño del estado, imponiendo procesos hiperinflacionarios sobre el Ecuador. Correa atacó la dolarización en diversas ocasiones como aquel sistema que contenía sus intenciones, y eso debe ser visto como el primer milagro económico del Ecuador.

La dolarización resistió a los populismos, y hoy el pueblo acaba de elegir Presidente al único postulante que prometió mantener el esquema. No sólo eso. El nuevo Presidente, el banquero Guillermo Lasso, prometió una modernización financiera para acompañar a la dolarización, además de la liberalización de los mercados y bajas impositivas para atraer capital privado internacional.

La dolarización implica importar una institución monetaria que el propio país no pudo darse a lo largo de su historia. Con ello vienen otros desafíos, pues debe haber equilibrio fiscal, apertura económica y condiciones favorables a la inversión que requieren de múltiples reformas de mercado.

Numerosos estudios de ciencias políticas muestran que cuando un país es gobernado por un populismo extremo como el que tuvieron Venezuela y Ecuador, la economía entra en un círculo vicioso de pobreza, indigencia, inflación que se profundiza en cada elección por la dependencia de gran parte del pueblo en las cajas de comida que los propios gobiernos reparten. Ecuador hoy logró romper este círculo. La dolarización fue esencial en este cambio que Ecuador está iniciando.

Está claro que por ahora sólo son expectativas. Hay incontables casos de fracasos en la historia latinoamericana. Pero soy optimista, y el mercado en esta primera jornada de lunes también ha mostrado optimismo.

La dolarización es subestimada en Argentina. Hoy no puedo dejar de pensar qué hubiera pasado si Carlos Menem en su segundo gobierno, o Mauricio Macri, hubieran optado por la dolarización. La historia pudo ser otra. 

Adrián Ravier
Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid
Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE

Publicado originalmente en El Cronista, 13 de abril de 2021.