Con el diario del lunes – por Alberto Benegas Lynch (h)

No son pocos los administradores de carteras que aconsejan invertir en acciones estadounidenses obnubilados por algunos indicadores superficiales de esa economía y por la perspectiva del cobro de las correspondientes comisiones. Pero bajo esa superficie hay otros guarismos que apuntan en otras direcciones.

Básicamente la preocupación de analistas de fuste estriba en la colosal deuda pública norteamericana, el déficit fiscal creciente debido al simultáneo aumento del gasto estatal junto a la reducción de impuestos y la guerra comercial desatada también por el actual presidente (además de su xenofobia).

En este sentido, cabe subrayar como un acto de elemental justicia algunos nombres de destacadas personalidades estadounidenses que han publicado trabajos de gran valía dando voz de alarma respecto a los antedichos puntos. Estos son Peter Shift  The Real Crash, William Bonner The New Empire of Debt, Doug Casey Crisis Investing, Ron Paul End the Fed, David Stockman Trumped.  A Nation on the Brink of Ruin, James Richards The Big Drop y el artículo de Jim Rogers “What´s Coming is Going to be a Mess”.

Por mi parte, aprendiendo de esos maestros, he escrito en este mismo medio y en otros sobre los referidos indicadores que deben tomarse en cuenta ya que  nada es irreversible si somos capaces de aprender la lección. Con el diario del lunes todos somos avezados, el asunto es adelantarse al efecto de procurar soluciones a ciertos nubarrones que se divisan en el horizonte. No es posible vivir todo el tiempo y de forma ilimitada de prestado.

El periódico “The Guardian” de Londres destaca que el gobierno chino ha dejado trascender que “está preocupado por la seguridad de sus activos” y Allan Meltzer declara que “Los chinos están inquietos porque tenemos [en Estados Unidos] un nivel de deuda insostenible y no hay visos de corregir el problema”. Por otra parte, el diario señala que autores locales como Ho-jung Hung apunta que “China depende mucho de la salud de la economía norteamericana para sus exportaciones” lo cual también enfatiza David Wyss (de Standard & Poor´s de Nueva York) como un incentivo para no vender bonos.

Ahora que Trump ha declarado una inaudita guerra comercial a China y también a socios de Estados Unidos, la situación empeora. Varios de los profesionales citados más arriba admiten la posibilidad que en un futuro no muy lejano China pretenda el principal en gran escala y no limitarse a cobrar intereses del Tesoro, lo cual anticipan que el morador actual de la Casa Blanca dirá que “es una declaración de guerra” cuando se trata de cobrar acreencias y agregan que en ese caso, aunque hoy parezca inconcebible, Estados Unidos entrará en default.

Se trata entonces de contribuir a que el gran país del Norte en el que todos los espíritus libres han cifrado sus esperanzas, retome la senda que nunca debió abandonar y que fortalezca valores y principios de los Padres Fundadores. Turquía es hoy un accidente.

Publicado originalmente en la edición impresa del diario El Cronista, lunes 13 de agosto de 2018.

Cambios Institucionales: La demanda, la oferta, y la buena (o mala) suerte

En mi paso por Buenos Aires, tuve la suerte de poder presentar mis dos libros (aqui y aqui), Reflexiones Sobre la Economia Argentina y Monetary Equilibrium and Nominal Income Targeting. Ambos libros son de naturaleza distinta. El primero es sobre la reciente economía argentina. El segundo es sobre teoría y política monetaria.

No obstante estas diferencias, las preguntas en ambas presentaciones fueron muy similares, y lo fueron en torno a la actual situación argentina. Fue interesante ver que las preguntas bien se podrían haber hecho en los inicios del gobierno de Cambiemos. Parece ser que ya entrando al final del gobierno de Cambiemos no se observa mucho avance en las preocupaciones económicas del votante. Entre estas preguntas no estuvo ausente la discusión de cómo realizar un cambio de fondo en Argentina.

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La tiranía del statu quo – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Este es el título de uno de los libros del premio Nobel en economía, Milton Friedman. En esa obra el autor subraya lo que bautizó como el “triángulo de hierro” formado, por una parte, entre los políticos que buscan votos otorgando privilegios, por otra los beneficiarios de esas dádivas y finalmente por los burócratas que se aferran a sus puestos alimentados por aquellas demagogias.

En la presente nota quiero tomar ese magnífico y muy ilustrativo título para indagar en parte de nuestra situación argentina. Es muy paradójico y realmente curioso que la gente se queja por lo que le sucede pero, al mismo tiempo, no le cabe en la cabeza que se adopten medidas de fondo para justamente revertir los problemas que la aquejan.

En otros términos, están envueltas de tal manera en telarañas mentales y se encuentran tan tiranizadas por el statu quo que no pueden concebir salidas distintas a las rutinas en las que están embretadas. Es una especie de  notable jibarización de las neuronas por la que pierden perspectiva. Pretenden corregir lo que les molesta pero al mismo tiempo mantener lo mismo. Una incoherencia superlativa.

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BASTIAT, UN ECONOMISTA ACTUAL – Por Alberto Benegas Lynch (h)

A pesar de ser decimonónico, debido al contenido de sus escritos y conferencias es de una notable actualidad. La primera publicación de las obras completas de Frédéric Bastiat fue editada por Paul Paillottet y René V. Fontenay en París, en 1854. Sus libros y sus numerosos ensayos fueron objeto de sucesivas ediciones, la última de las cuales fue realizada en 1980 por la Universidad de París. En 1858 Francisco Pérez Romero tradujo por primera vez al español una de las obras de Bastiat.
Recién en 1964, en Estados Unidos, la editorial Van Nostrand de Princeton tradujo al inglés buena parte de sus obras, a partir de lo cual siguieron traducciones al italiano, al alemán y al chino.

La primera obra traducida al inglés incluye una introducción del premio Nobel en economía Friedrich A. von Hayek. Dicha obra se titula Selected Essays on Political Economy y en la introducción, entre otras cosas, Hayek dice lo siguiente: «Bastiat esgrimió argumentos contra las falacias más importantes de su tiempo… ninguna de estas ideas ha perdido influencia en nuestro tiempo. La única diferencia es que Bastiat, al discutirlas, estaba completamente del lado de los economistas profesionales y en contra de creencias populares explotadas por intereses creados, mientras que, propuestas similares, hoy, son propagadas por algunas escuelas de economistas y envueltas en un lenguaje ininteligible para el hombre común».

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ZELIG, EL PERSONAJE DE NUESTRO TIEMPO – Por Alberto Benegas Lynch (h

Me refiero a la producción cinematográfica de Woody Allen en la que se representaba a un fulano que carecía de timón interior y que todo lo operaba según lo que decían, hacían o pensaban quienes tenía en su cercanía. Recordemos que Zelig era del Partido Demócrata si estaba con un demócrata, era del Partido Republicano si estaba con un republicano, si está con un psicoanalísta se mimetiza con esa profesión,  incluso si está con un negro comienza a mutar su piel. Es estrictamente un camaleón. Woody Allen que adopta el personaje central en ese rodaje, dice que “es más seguro” proceder de ese modo.

Es lo que en gran medida ocurre hoy en día. La mayoría siente la necesidad de ajustarse a los demás. Se renuncia a la individualidad, a los más distintivo y precioso que tiene el ser humano: su unicidad en toda la historia de la humanidad. Se amputa de su tesoro más valioso. Deja de ser para ser los demás. Hay pereza y temor por pensar distinto. Hay inseguridad y debilidad interior. La responsabilidad lo abruma, prefiere endosar las decisiones al grupo. Abdica de su persona y se incorpora a la manada. No tiene voz sino que es eco. Es inconcebible ir contra la corriente. Se masifica. Tiene que ser parte del coro. Es un masoquismo moral. Se entrega a la nada.

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El estrepitoso fracaso de la sustitución de importaciones argentina

Ante la quita del arancel a las computadoras importadas se derrumbó la industria local protegida.

En diálogo con PanAm Post, el economista Adrián Ravier manifestó que el fracaso del experimento kirchnerista era totalmente predecible. “Estos procesos cuentan con una gran inversión al principio, pueden mostrar supuestos resultados de producción, pero se terminan cuando se quitan los subsidios, aranceles y privilegios”, manifestó el especialista.

Para Ravier, aunque se muestre algún resultado engañoso de lo que se produce, lo que no se ve ante los experimentos de sustitución de importaciones es lo que paga la sociedad: “precios más altos por productos de peor calidad”.

“A pesar de las teorías que se vienen desarrollando desde la década del 30, lo cierto es que más del 90% de la manufactura argentina no se exporta y queda en el país. Los productos terminan en un mercado local de consumidores que no tienen otras opciones por las barreras arancelarias. Por eso digo que hay que desmantelar la industria argentina. No porque tenga nada contra ella, sino porque 40 millones de personas no pueden ser esclavas de un grupo de empresarios que producen bienes de mala calidad y alto precio. Hay que liberar la competencia”, resaltó.

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