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Anti-Piketty: Capital for the 21st Century by Jean-Philippe Delsol, Nicholas Lecaussin, and Emmanuel Martin, eds. Reviewed by David Gordon
Anti-Piketty: Capital for the 21st Century by Jean-Philippe Delsol, Nicholas Lecaussin, and Emmanuel Martin, eds. Reviewed by David Gordon
Lo conocí a Tibor (1939-2016) en un seminario patrocinado por Liberty Fund en San Pablo, luego impartimos juntos clase en la Universidad de Aix-en-Provence propuestos por el hoy tan celebrado Jacques Garello y finalmente lo invité a pronunciar conferencias en Buenos Aires cuando me desempeñaba como rector de ESEADE.

Muy buen orador, fogoso polemista y gran conversador, provisto de un excelente sentido del humor. Sus libros y ensayos son innumerables pero en esta nota periodística me referiré a lo que estimo son las mejores contribuciones de las múltiples que poseo en mi biblioteca, que no son ni remotamente todas sus producciones.
En primero lugar su libro titulado Generosity. Virtue in Civil Society que abre de este modo: “La generosidad es una virtud moral que no puede florecer en un Estado Benefactor ni en ninguna otra situación de economía planificada porque ser generoso implica que voluntariamente se ayuda a otros de diferentes maneras. Solo puede florecer en una sociedad libre” y a continuación apunta que “Los actos generosos requieren el derecho de propiedad” puesto que debe entregarse lo suyo y no a la fuerza lo de los demás. Escribe Machan que “muchos son los que alardean de generosidad, compasión, bondad y caridad pero resisten el establecimiento del derecho de propiedad” y más bien pretenden solidaridad con el fruto del trabajo ajeno arrancado compulsivamente. Gran hipocresía por cierto, un latrocinio disfrazado de filantropía.
En otra parte de esta obra, el autor sostiene que hay una diferencia abismal entre generosidad y altruismo que según el diccionario es hacer el bien a otros a costa del propio bien, lo cual es un contrasentido puesto que cuando se hace el bien al prójimo es precisamente y exclusivamente porque está en interés del sujeto actuante en verdad una tautología puesto que si no está en interés de quien procede de ese modo ¿en interés de quien será? En este sentido, estaba en interés de la Madre Teresa de Calcuta el cuidado de los leprosos y así sucesivamente.
En este contexto Tibor aclara que a su juicio el interés personal tiene dos significados, uno amplio que abarca todas las acciones sean estas correctas o malvadas y otra acepción que se circunscribe a las primeras, es decir, a las que le hacen bien a quien las lleva a cabo. Consigna que “el autobeneficio proviene de ser una persona moralmente buena”, esto es, como queda dicho, los actos buenos hacen bien a quines las llevan a cabo en el sentido que actualizan sus potencialidades en busca del bien.
También el autor se refiere en este libro con algún detenimiento al precepto bíblico de “amar al prójimo como a ti mismo” donde concluye por otra vía lo que a continuación presento a título personal. El adverbio conjuntivo “como” puede traducirse en que sea mayor, menor o igual. Si fuera igual la persona sería indiferente lo cual paralizaría la acción (hasta que haya preferencia), si fuera mayor el beneficio del otro no tendría razón de ser el acto puesto quedaría amputado el motivo, la razón o la necesaria prioridad ya que solo opera si la satisfacción propia es más fuerte o mayor que la del prójimo puesto que constituye el punto de referencia: toda acción es en beneficio personal.
Decir que es mayor psicológicamente la ganancia que obtiene el otro al amarlo carece de sentido ya que, como queda dicho, el punto de referencia o el mojón extramuros de la acción es el amor propio. Quien ama es porque le satisface ese amor (el que se odia a si mismo es incapaz de amar). Tal vez Santo Tomás aclare este punto al afirmar en la Suma Teológica que “amarás a tu prójimo como a ti mismo: por lo que se ve que el amor del hombre para consigo mismo es como un modelo del amor que se tiene a otro. Pero el modelo es mejor que lo moldeado. Luego el hombre por caridad debe amarse más a si mismo que al prójimo” (Sec. Sec., q. xxvi, art. iv). Entonces el amor a otro es inexorablemente menor en intensidad y preferencia al que se profesa a uno mismo que, por los motivos señalados, es prioritario y el motor de la acción.
Finalmente, por su parte, dice Machan que “aquellos que demandan generosidad, caridad, compasión o bondad en base a la coerción de los aparatos estatales – Estado Benefactor y socialismos varios- destrozan los fundamentos de las virtudes morales”.
Otro de sus libros lleva por título Human Rights and Human Liberties un título un tanto redundante por partida doble: primero porque los derechos y las libertades no pueden ser otra cosa que humanos y segundo porque hablar de derechos y libertades constituyen la cara y la contracara del mismo asunto. De todos modos, gran parte del contenido resulta sumamente esclarecedor (nunca hay acuerdo total con ningún escritor, incluso lo que uno mismo escribe visto a la distancia seguramente demandará modificaciones sea por la redacción, por el contenido o por las dos cosas).
En todo caso es pertinente detenerse en uno de los epígrafes de lo obra que cita uno de los fallos de la Corte Suprema de Justicia estadounidense. La cita es consigna de modo incompleto en el libro al efecto de destacar lo más importante pero nosotros la transcribimos completa. Dice así: “El propósito de una Declaración de Derechos fue el de sustraer ciertos temas de las vicisitudes de las controversias y colocarlos más allá de las mayorías y de funcionarios y establecer principios legales aprobados por las Cortes. Los derechos a la vida, la libertad y la propiedad, a la libertad de expresión, a la libertad de prensa, a la libertad en las transacciones y de asociación y otros derechos fundamentales no deben someterse al voto; ellos no dependen de los resultados de ninguna elección” (West Virgina Board of Education v. Barnette, 1943, 319 US, 624, 638).
Este fallo se dice redactado por el juez Robert Jackson es de una trascendencia difícil de traducir en palabras ya que del concepto allí vertido pone de manifiesto el aspecto medular de una República. Pone de relieve lo que grandes constitucionalistas de nuestro tiempo han considerado es el eje central de la democracia.
Una de las razones más relevantes del declive de regímenes democráticos de la actualidad descansa en la incomprensión de la filosofía inherente en el antedicho dictamen de la Corte Suprema de Estados Unidos. Hoy en día la democracia ha degenerado en cleptocracia, a saber, el gobierno de los ladrones de libertades, de propiedades y de sueños de vida. Desde la Carta Magna en adelante, las constituciones han sido concebidas para establecer límites claros y precisos al poder político, en cambio en la actualidad las constituciones reformadas y la legislación que la acompaña son muestras de abuso de poder. Como se ha explicitado tantas veces, es imperioso introducir nuevas barreras al poder si no se quiere que el planeta termine en un inmenso Gulag en nombre de una supuesta democracia.
La obra de Tibor Machan es básicamente un análisis pormenorizado de los equívocos de Thomas Hobbes en cuanto a su aplicación desviada de la noción de derecho natural que desemboca en el establecimiento de una monarquía absoluta en un contexto de extremo positivismo legal en el que no hay puntos de referencia fuera de la legislación escrita, esto es, que no habría la noción de Justicia fuera de la norma positiva.
Asimismo, elabora una cuidadosa y contundente crítica a las teorías esbozadas por John Rawls en cuanto a su redistribución de ingresos basada en talentos naturales de modo desigual sin ver, entre otras cosas, que los talentos adquiridos son consecuencia de los naturales y que la susodicha redistribución altera la asignación de los siempre escasos recursos y, por tanto, empobrece de modo muy especial a los más necesitados. También el autor en gran medida se apoya en algunos aspectos del andamiaje conceptual de Robert Nozick en cuanto al establecimiento de un gobierno con poderes limitados a la protección de derechos, entendidos estos no como pseudoderechos que significan un asalto al bolsillo del prójimo.
Por su parte en otro de sus libros, Individual and their Rights se detiene a considerar al valor del individualismo como el respeto a las autonomías individuales en franca oposición al tratamiento de expresiones colectivistas que tratan a lo grupal como un antropomorfismo con lo que se deglute a los derechos de las personas, lo cual completa con un estudio riguroso de la historia de uno y otro concepto a través del tiempo. En una parte final, Machan analiza el fundamento de la institución de la propiedad privada desde la perspectiva de muy diversos autores antiguos y contemporáneos.
Tibor ha editado y compilado muchos trabajos de gran valor. El ejemplo más sobresaliente es el muy citado The Libertarian Alternative. Como es sabido, la palabra “liberal” ha sido expropiada en Estados Unidos por los estatistas por lo que se ha inventado la expresión “libertarianismo” a disgusto por muchos que siguen definiéndose como liberales clásicos como Milton Friedman, Friedrich Hayek, Ludwig von Mises y muchos otros. En esta cuestión que puede aparecer como mero asunto semántico hay dos problemas de fondo que deben ser aclarados. En primer lugar, destacar que tras la batalla por las ideas hay una batalla del lenguaje. No se trata de simplemente mudar de palabra cuando esta es renegada por la mayoría o utilizada mal para seguir como si tal pues la nueva palabra será también expropiada o estigmatizada en el corto plazo. Por otra parte, quienes recurren a una nueva palabra para referirse a la libertad debido a que descubren otras facetas no parecen comprender que el liberalismo está siempre en ebullición y atento a nuevas contribuciones puesto que descansa en la ida de que el conocimiento tiene la característica de la provisonalidad abierto a refutaciones.
Por último menciono la extraordinaria obra titulada The Pseudo Science of B. F. Skinner donde Machan pone de relieve su mayor destreza al criticar el corazón de cuarenta trabajos de Skinner, muy especialmente el que lleva el sugestivo título de Beyond Freedom and Dignity. El objetivo de Machan consiste en la demolición de la tesis del materialismo filosófico (o determinismo físico para recurrir a terminología popperiana).
Así demuestra que los estados de conciencia, la psique o la mente con distintos de la materia, específicamente del cerebro y que sin esa cualidad no habría tal cosa como el libre alberdrío y, por ende, la propia libertad sería una mera ficción. Tampoco tendría sentido la responsabilidad individual ni la moral, ni las ideas autogeneradas, ni las proposiciones verdaderas y las falsas. Los humanos seríamos como loros, más complejos pero loros al fin de cuentas. Skinner afirma que “la libertad del hombre quien es considerado responsable del comportamiento de su organismo biológico es solo una noción precientífica que sustituye a los tipos de causas que son descubiertas en el curso del análisis científico”. Lo mismo había dicho Sigmund Freud con anterioridad.
Desafortunadamente en nuestra época el materialismo o fatalismo descripto hacen estragos en la cultura, especialmente en el terreno de la psiquiatría, el derecho penal y en el campo económico el denominado neuroeconomics. Viene al caso subrayar que en la compilación antes referida uno de los autores centra su atención en el asunto ahora considerado. Se trata de Nathaniel Branden quien en un ensayo bajo el nombre de “Free Will, Moral Responsability and the Law” donde apunta que “El determinismo declara que aquello que el hombre hace, lo tenía que hacer, aquello en lo que cree, tenía que creerlo […] Pero si esto fuera cierto, ningún conocimiento conceptual resultaría posible para el hombre. Ninguna teoría podría reclamar mayor validez que otra, incluyendo la teoría del determinismo”.
En resumen, Tibor Machan ha contribuido a fortalecer las bases de una sociedad abierta con sus escritos y sus clases que recuerdan con tanto agradecimiento sus numerosos discípulos.
Desde que Federico Sturzenegger abandonó las oficinas de Reconquista al 200, el Banco Central, ahora presidido por Luis Caputo, se dedicó principalmente a detener la suba del dólar.
Así, ordenó a los bancos a desprenderse de dólares, vendió dólares del Tesoro Nacional, canceló Lebacs, permitió que las tasas de estas letras subieran, y volvió a ordenar a los bancos. Esta vez, a que mantengan una menor porción del dinero de los depósitos inmovilizados en sus bóvedas.

Tras algunos días de continuada inestabilidad, lo cierto es que alguna de estas medidas, combinadas con un contexto internacional más benigno para las monedas emergentes, detuvo la estampida del billete verde.
Así que pasada la turbulencia, ahora el nuevo Banco Central se decidió a explicar qué va a hacer con la política monetaria y, en consecuencia, cuál va a ser su estrategia para bajar la inflación.
En su comunicado de política monetaria de este martes 10 de julio, la nueva conducción del organismo anunció un viraje en la orientación de su estrategia. De acuerdo con la autoridad, ahora su instrumento clave, la tasa de interés, comenzará a ser acompañado por un seguimiento del ritmo de expansión de los agregados monetarios.
En sus palabras:
“… en la transición hasta alcanzar tasas de inflación de un dígito, el esquema de metas de inflación con la tasa de interés como único instrumento de política monetaria debe ser complementado por un seguimiento más atento a los agregados monetarios.”
¿Qué quiere decir esto?
Para entender el cambio, primero describamos cómo es que el Banco Central operaba hasta ahora.
En un sistema de “Metas de Inflación” con la tasa como instrumento, el BCRA pone un objetivo para la inflación (supongamos 20% al año) y luego compara eso con lo que verdaderamente está pasando en la economía.
Si asumimos que la tasa de inflación está “viajando” al 30%, y no al 20%, entonces el BCRA decidirá subir su tasa de interés de referencia.
Si sube la tasa de interés de referencia, en última instancia, se espera que el ritmo al que se expande la cantidad de dinero baje.
Ahora bien, el mecanismo por el cual se da esto es las expectativas.
El proceso es el siguiente:
1) En primer lugar, el BCRA da una señal de tasa.
2) En segundo lugar, si la señal es creíble, eso convence a los operadores de que la inflación efectivamente va a ser menor.
3) En tercer lugar, con una inflación esperada menor y una tasa más alta, los operadores toman sus pesos y en lugar de comprar dólares o bienes, deciden comprar una Letra (Lebac, Leliq) que pague la “alta” tasa de la política monetaria.
Finalmente, ese dinero deja de estar en la calle y baja la inflación.
O sea, el mecanismo de Metas de Inflación con Tasa de Interés es también “monetarista”, en el sentido de que se espera que la inflación baje, cuando el ritmo de expansión de la cantidad de dinero baje.
Ahora bien, al sistema como intentó operar en Argentina desde septiembre de 2016, se le hicieron innumerables críticas. Algunas de ellas eran que no había un sistema bancario desarrollado como para que la tasa sirva de algo, o que la tasa afectaba marcadamente al tipo de cambio y que, por tanto, el costo de desinflar era el atraso cambiario.
Por último, también se le achacó que la tasa alta implicaba una emisión de pesos futura que terminaba afectando las expectativas.
Y ese es un punto clave. Si el mecanismo que debe operar con las expectativas, no logra reducir las expectativas… Entonces estamos al horno.
Explicando un poco esto, el BCRA emitía pesos para financiar al fisco y para comprar dólares… Ahora para evitar que eso generara una inflación por encima de sus objetivos, subía la tasa… Eso implicaba colocar Lebacs que absorbían el excedente de pesos, pero esas Lebacs algún día había que pagarlas.
Así es como se empezó a hablar de la “Bola de las lebac”.
¿No estaremos sacando dinero hoy para meterlo mañana y, así, solo posponer la inflación? Se preguntaban algunos destacados analistas.
Desde mi punto de vista, esto no necesariamente debía ser así, pero si esta visión se imponía, entonces las expectativas de inflación no iban a bajar.
Y, digamos que un poco por este tema, otro poco por lo que sucedió en el mercado de cambios, y otro poco por la tristemente célebre intervención de Marcos Peña (¿Y Luis Caputo?) en las decisiones del Banco Central el 28 de diciembre, las expectativas de inflación no pararon de subir desde fines del año pasado.
En medio de este escenario, el Banco Central buscó recomponer su credibilidad. La idea era que sus políticas y señales pudieran ser más creíbles.
Esta búsqueda se concretó con el acuerdo con el FMI, que implicó:
–> La decisión de terminar con la emisión monetaria para financiar el déficit.
–> La decisión de terminar con la emisión monetaria para comprar dólares.
–> La decisión de reducir significativamente el stock de Lebacs.
Ahora bien, no contentos con todo esto, a los cambios ahora se suma el “monitoreo” de los agregados monetarios.
La realidad es que este giro va en el mismo sentido que los anteriores. En concreto, de hecho, puede que hasta no implique grandes modificaciones.
Es que, si “hacer un seguimiento más atento de los agregados monetarios” implica ver el ritmo al que crece la cantidad de dinero y actuar en consecuencia, entonces bien podría ser que se siga utilizando la tasa de interés como instrumento principal, y los agregados como chequeo de ese instrumento.
O sea, si el BCRA ve que los agregados crecen más rápido de lo que le gustaría, entonces subirá la tasa.
Este esquema, de hecho, es el que utilizó durante la década del ’70 y ’80 la Reserva Federal de Estados Unidos.
Cuando Paul Volcker redujo la inflación, su instrumento principal era la tasa de interés de los llamados “Fed Funds”, pero en sus comunicados de política monetaria siempre había un espacio para ver cómo crecían los agregados monetarios.
En un momento dado, por allá por el año 1979, y producto de las discusiones dentro del directorio, se decidió cambiar hacia un sistema más apoyado en agregados que en tasa de interés.
Ahora bien, el golpe final a la inflación se lo dio la suba de la tasa de descuento en medio de la campaña presidencial que se disputaban Reagan y Carter, en septiembre de 1980.
Esa fue la señal definitiva de que el Banco Central era independiente y de que bajaría la inflación, costara lo que costara.
La última decisión del Banco Central va en el mismo sentido que las más recientes, plasmadas en el acuerdo del gobierno con el FMI.
Lo que se busca es reforzar la credibilidad del Banco Central, y mostrar que hay compromiso y convicción para cumplir con el único objetivo que debería tener nuestro organismo monetario: bajar la inflación.
Si la señal ayuda a contener las expectativas, bienvenida sea. Si no lo consigue, habrá que seguir trabajando en el mismo sentido.
La nota fue publicada en el sitio personal de Iván Carrino. Debajo de esta nota puede suscribirse a su Newsletter con sólo dejar su correo electrónico.
For the second consecutive year, the Faculty of Political Economy in cooperation with
the Master Programme in Economics of the Austrian School of Universidad Rey Juan Carlos in Madrid will hold a conference dedicated to Austrian Economics. The aim of the conference is to bring together scholars doing research in this intellectual tradition.
The scientific committee invites the submission of theoretical or empirical works related to Austrian Economics on subject areas such as value and utility, market behavior, money and banking, financial economics, business cycles or economic history. Although the submission of full papers is preferred, extended abstracts will also be considered.
Más información aquí.
Probablemente nada haya de mayor significación que los ámbitos universitarios. Lo que allí se enseñe puede extrapolarse a lo que sucederá en el futuro en el país de que se trate.
Los cenáculos intelectuales son como una piedra arrojada en un estanque: los círculos concéntricos van mostrando el efecto multiplicador en la respectiva influencia. El político analiza los temas que la opinión pública puede digerir al efecto de preparar su discurso pero esa opinión pública a su vez está conformada por el clima de ideas que prevalece, de allí la trascendencia de la educación y, como decimos, en este contexto muy especialmente la universitaria.

Resulta muy pertinente señalar que dicha enseñanza se desfigura cuando la academia se convierte en un centro de adoctrinamiento y politización. En este sentido es de interés consultar las memorias de Thomas Sowell, senior research fellow en Hoover Institution de la Universidad de Stanford, en el sitial Milton y Rose Friedman.
Confiesa con cierta tristeza que dejó la enseñanza en el aula luego de cátedras en varias universidades porque se cansó de tres situaciones que se repitieron en diversas casas de estudio. Primero, las presiones para mejorar calificaciones a estudiantes de grado y posgrado, maniobras muchas veces apoyadas por las autoridades.
Segundo, la manía de hacer que los estudiantes incorporen a sus monografías y tesis lenguaje sibilino digno del posmodernismo y recargar las presentaciones con fórmulas matemáticas innecesarias. Esto último también es destacado por los premios Nobel en economía Friedrich Hayek y James M. Buchanan y economistas de la talla de Wilhelm Röpke y Ludwig von Mises.
Tercero, debido a eventuales acosos sexuales. Sowell, por ejemplo, debía atender alumnas en su despacho con la puerta abierta y otros recaudos que dificultaban el trato y la seriedad en la relación estudiantil. Mario Vargas Llosa nos contaba que suele dictar sus clases en la Universidad de Princeton fijando la vista en el techo para no mirar a una estudiante y evitar el riesgo de ser demandado.
Tal vez el caso más sonado de las trampas que se deslizan en el mundo académico es el libro escrito por Alan Sokal y Jean Bricmont titulado Imposturas intelectuales donde explican que para mofarse de tropelías varias presentaron un largo ensayo en una revista académica con referato de una conocida universidad, donde fue publicado. Acto seguido los mismos autores escribieron otro ensayo refutando su trabajo anterior y revelando los gruesos errores del presentado antes como burla, el cual fue rechazado por lo que escribieron el libro de marras.
Sowell relata que antes de recibir el ofrecimiento en Stanford había recibido uno más jugoso desde el punto de vista cremátistico en la Universidad de Virginia el cual no aceptó para evitar el dictado de clases debido a las experiencias sufridas. Hay que estar atento a estos desbarranques para salvaguardar ámbitos que son cruciales.
Este artículo fue publicado originalmente en la edición impresa de El Cronista, el martes 10 de julio de 2018
Participantes: Carlos Newland (coord.), Javier Ortiz Batalla, Roberto Aras , Manuel Solanet , Ivan Carrino , Alejandra Saiinas, Omar Chisari , Roberto Cortes Conde, Juan Carlos De Pablo , Gerardo della Paolera , Pablo Guerchunoff , Luisa Montuschi Osvaldo Schenone , Daniel Oks, José María Dagnino Pastore, Adrian Ravier.
El pasado sábado 2 de junio tuvimos en La Pampa las 2das Jornadas de Economía, Empresa y Agronegocios, un evento que inició a las 9 am y terminó después de las 20 hs. Aquí, un video de 8 minutos que sintetice lo más importante…
Como es de público conocimiento, este Gobierno viene a los tumbos en los temas medulares desde hace casi tres años. Puedo sintetizar que estos asuntos se refieren al gasto público elefantiásico, las regulaciones asfixiantes, impuestos insoportables, déficit total creciente, deuda estatal galopante y desbarajuste monetario y cambiario.
Este último tema puede estar en vías de solución. Por el hecho de repetir que la inflación monetaria hace estragos y que la pagan con especial contundencia los más débiles no cambia la validez de la afirmación que debe ser reiterada.

Como tantas veces he escrito, el problema radica en la misma existencia de la banca central, puesto que, aun con los funcionarios más probos y honestos, solo pueden decidir entre tres caminos: a qué tasa expandir la base monetaria, a qué tasa contraerla o dejarla inalterada. Cualquiera de los tres caminos alteran los precios relativos: serán distintos respecto a lo que hubieran sido de no haber mediado la intervención de la llamada autoridad monetaria. Si se supone que los funcionarios colocaran la base monetaria en los mismos niveles que la gente hubiera preferido, no tiene sentido la intervención para hacer lo mismo con ahorros de gastos administrativos y, además, el único modo de saber qué quiere la gente es dejarla actuar.
Y debe destacarse que el sistema de precios constituye la única forma de establecer señales para los operadores económicos al efecto de conocer dónde es más eficiente asignar los siempre escasos recursos. Desfigurar las señales deteriora la contabilidad, la evaluación de proyectos y el cálculo económico en general. Para resumir, la inflación genera pobreza.
La primara vez que escribí un ensayo extenso sobre la materia fue para el congreso anual de la Mont Pelerin Society, en Sydney, en agosto de 1986, titulado «¿Autoridad monetaria, regla monetaria o moneda de mercado?», ensayo que también presenté el mismo año en la reunión anual, en Mendoza, de la Asociación Argentina de Economía Política, que se publicó en sus anales. Por otra parte, mi discurso de incorporación a la Academia Nacional de Ciencias Económicos también versó sobre el mismo asunto: «Dolarización, banca central y curso forzoso».
Puede decirse que no es el momento ideal para dolarizar, puesto que el futuro del dólar presenta ciertos nubarrones, pero es una manera de zafar del embrollo en que estamos y, además, si se eliminara el curso forzoso, queda abierta la posibilidad de encarar otros caminos, sea con una canasta de monedas u otra variantes más sólidas, eliminando simultáneamente el sistema nefasto de reserva fraccional en los bancos.
Hay otras experiencias de dolarizar en nuestra región como Panamá y Ecuador, ambos países con problemas de distinta índole, pero por lo menos se sacaron de encima el cáncer inflacionario. El contrafáctico es importante: aquellos problemas se hubieran agudizado de no haber mediado la dolarización.
Es de esperar que por lo menos en este caso se muestre algo de imaginación y coraje para enfrentar un flagelo que amenaza con arrastrar todo si no estamos atentos. El profesor Hanke cuenta con sobradas antecedentes exitosos en asesoramiento de gobiernos. No dejemos pasar esta nueva oportunidad que, en su caso, será un primer paso para salir del atolladero.
El autor es Doctor en Economía y también es Doctor en Ciencias de Dirección, preside la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires y es miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas.
Publicado originalmente en Infobae, 2 de julio de 2018.
En este mismo medio bajo el título de “La guerra comercial ya afecta la economía estadounidense” da cuanta de los graves perjuicios que se proyecta sufrirá Estados Unidos como consecuencia de las nefastas políticas arancelarias que ha impuesto su gobierno.
Ahora quisiera ver el asunto desde la perspectiva de lo que enseña la ciencia económica. Todo arancel aduanero inexorablemente significa mayor erogación por unidad de producto, es decir que el receptor debe destinar más de sus siempre escasos recursos para atender el pago de productos de precio más elevado respecto a lo que hubiera sido de no haber mediado la tarifa en cuestión.

Esto a su vez se traduce en menores bienes y servicios a disposición de la gente, lo cual, puesto de otra manera, implica menor nivel de vida y salarios más reducidos debido al antes mencionado despilfarro.
Si se conjetura que un emprendimiento empresario es redituable pero en las primeras etapas resulta deficitario, es el mismo comerciante o sus socios eventuales quienes deben aportar fondos en esas primeras etapas para luego ser más que compensados en el futuro, pero no endosar la carga sobre las espaldas de los consumidores.
Si el empresario en cuestión no obtiene los fondos necesarios es por uno de dos motivos: o el proyecto es un cuento chino (con perdón de los chinos) o está bien evaluado pero como hay otros emprendimientos más urgentes y todo no puede llevarse a cabo simultáneamente, debe quedar sin efecto por el momento.
En realidad se suele dramatizar el problema con el sector externo pero el análisis es igual dentro de las fronteras de un mismo país si un productor del Norte es mas eficiente que uno del Sur no se justifican aduanas interiores (ni barriales ni de una cuadra respecto de otra) porque, como queda dicho, el nivel de vida bajará abruptamente si se aplica el “vivir con lo nuestro” y otras sandeces equivalentes.
Cuando el comerciante local alega dumping, esto es venta bajo el costo, habitualmente no se toma el trabajo de estudiar la contabilidad respectiva pero de todos modos si fuera así los competidores compran a ese precio artificialmente deprimido y revenden sacando partida del arbitraje, sea local o internacionalmente.
El economista decimonónico Frédéric Bastiat con ironía escribía que para cuidar a los productores de candelas había que obligar a que se tapiaran todas las ventanas al efecto de protegerse de la competencia desleal del sol.
Las rabietas de Trump contra los aliados tradicionales de Estados Unidos fabricando inauditas guerras comerciales en base a su nacionalismo y xenofobia inaceptables están perjudicando a toda la comunidad internacional pero muy especialmente la de su propio país, por más que haya reducido impuestos al tiempo que eleva sideralmente el gasto público.
Se pelea con sus aliados mientras dice que admira al dictador norcoreano que, dicho sea de paso, se ha constatado que sigue con sus preparativos nucleares.
Publicado en la edición impresa de El Cronista, martes 3 de julio de 2018.
Como han explicado todos los científicos de valía encabezados hoy cronológicamente por el médico Luis F. Leujone de la Sorbona, la vida humana comienza con la fusión de los gametos masculino y femenino –la fecundación del óvulo- que aportan 23 cromosomas cada uno, lo cual da lugar a una persona en acto con 46 cromosomas, una estructura distinta del padre y la madre.

Un embrión humano que contiene la totalidad de la información genética (ADN o ácido desoxirribonucleico). Una persona que tiene la carga genética completa en si misma, en potencia de cambios del mismo modo que les ocurre a todos en el transcurso de sus vidas.
La secuencia embrión-mórula-blastoncito-feto-niño-adolecente-adulto- anciano es un proceso lineal sin solución de continuidad de la vida humana. Solo recurriendo a la magia más rudimentaria puede desconocerse este hecho incontrastable. Como ha consignado el neurobiólogo Ángel S. Ruiz, antes o después de la anidación no se trata de una persona distinta.
La mujer sin duda es dueña de su cuerpo pero no del de otro ser y como la vida humana no aparece en los árboles, la forma de cuidar al nuevo ser es en el transcurso del embarazo de la madre.
Carece de sentido declamar sobre “la calidad de vida” o “la salud pública” si simultáneamente se extermina a una persona en el seno materno.
No cabe tampoco alegar procedimientos antihigiénicos para justificar la legalización de dicho exterminio, del mismo modo que no se legalizaría un crimen para llevarlo a cabo de modo profiláctico.
La lucha contra el llamado aborto constituye un tema mucho más grave que la lucha contra la aberración de la esclavitud puesto que en este caso siempre hay la posibilidad de un Espartaco exitoso, mientras que el caso considerado resulta irreversible.
La pretensión de justificar la mencionada aniquilación debido a malformaciones sería similar a liquidar sordos o paralíticos.
Sostener que la criatura en cuestión es inviable por si misma es equivalente a lo que ocurre con ancianos.
La violación es el acto más monstruoso que pueda concebirse pero no permite la violación de otra vida que en su caso puede entregarse en adopción pero no matarla.
El primer derecho es el de la vida, no tiene sentido manifestarse a favor de “los derechos humanos” (una redundancia) y, al mismo tiempo, arremeter contra la vida humana, lo cual no puede despenalizarse puesto que es lo mismo que concluir que ese acto debe quedar impune. Cual será la pena dependerá de la situación concreta y el contexto que evaluará el juez, desde un tirón de orejas a la cárcel.
Todos los debates son bienvenidos y necesarios al efecto de engrosar conocimientos, pero a esta altura discutir sobre si debe o no respetarse la vida suena incivilizado. Aunque lo dicho en esta nota nada tiene que ver con la religión, este debate me recuerda a lo acaecido en la Convención Constituyente santafecina en 1921 que derivó en una votación sobre la existencia o no de Dios.
Publicado originalmente en la edición impresa de El Cronista, martes 26 de junio de 2018.