Lecciones argentinas para la Unión Europea

Existen semejanzas entre la salida de Argentina de la Convertibilidad respecto de la posible salida de algunos países de la Unión Europea del Euro, así como también entre el rol que supo jugar Domingo Cavallo y el lugar que ocupa hoy mismo Angela Merkel al frente de la Unión Europea.

Argentina consiguió con la Convertibilidad la estabilidad monetaria que se la había negado durante muchas décadas, pero hacia el final del milenio las dificultades emergieron con fuerza, tanto por causas exógenas al modelo, como la crisis asiática de 1997, el default ruso de 1998 y la devaluación brasileña de 1999, como también por causas endógenas, como el continuo desequilibrio fiscal y la acumulación de deudas para financiarlo.

El gobierno de Fernando De La Rúa asumió en 1999 con el objetivo de sostener el “uno a uno”, pero no supo o no quiso avanzar en los necesarios ajustes fiscales que le habrían permitido mantenerlo. Domingo Cavallo, su ministro de Economía en la etapa más compleja de su corta administración, jamás creyó en las bondades de la Convertibilidad que él mismo había ayudado a crear, y en lugar de apuntar a equilibrar las cuentas públicas, apuntó a un gradual abandono del modelo, lo que profundizó la crisis con una fuga de capitales creciente que dejó a la Convertibilidad sin las reservas necesarias para sostenerla. Con un desempleo real (incluyendo sub-empleo) que rondaba el 30 % de la población económicamente activa, y luego de tres años de estancamiento (había comenzado en el tercer trimestre de 1998), Argentina eligió el peor camino, una fuerte devaluación de la moneda que obligó a romper contratos en masa, a pesificar depósitos y a agravar todos los indicadores de la economía real.

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