¿Qué dice el marxismo sobre el libro de Piketty?

PikettyRolando Astarita ofrece una reflexión en tres partes al libro de Piketty.

[M]i posición es que, si bien Piketty pone el foco en una cuestión real y candente, que la economía del mainstream ha tratado de disimular en base a formulismos matemáticos y supuestos irrealistas, su planteo tiene poco que ver con la teoría de Marx. En particular, porque la idea marxiana de explotación –el trabajo es la única fuente de las ganancias del capital, y las ganancias del capital son fruto de la explotación del trabajo asalariado- desaparece por completo de su explicación. En su lugar, Piketty propone una explicación neoclásica ortodoxa, que pasa por lo “técnico” (productividad marginal, precios de factores, tecnología y similares). La idea del marxismo es que el fenómeno de la distribución no es “técnico”, ni se resuelve en “los precios de los factores”, ya que tiene por base las participaciones relativas del capital y el trabajo en el ingreso nacional, que es generado por el trabajo. Por eso, la teoría de la plusvalía de Marx llama a cuestionar subversivamente la sociedad. Su mensaje central es que la sociedad moderna se basa en la explotación del trabajo, y esto permanece al margen de que aumente, o no, la desigualdad del ingreso. Su eje es la teoría de la explotación; la tendencia al aumento de la brecha en las desigualdades es un efecto de esa explotación. Pero este aspecto de la cuestión está por completo ausente del trabajo de Piketty; como veremos en seguida, las categorías que utiliza son propias de las formas fetichistas bajo las que se disimulan las relaciones esenciales, incluso en su versión más ortodoxamente neoclásica.

Parte I

Parte II

Parte III

El libro estatista de moda – Por Alberto Benegas Lynch (h)

PikettyNos referimos a Capital in the Twenty-First Century de Thomas Piketty, francés, doctorado en economía en MIT y profesor en la Escuela de Economía de París (institución que él contribuyó a establecer en 2005). El libro está muy bien traducido del francés por Arthur Goldhammer (Le captital au xxi siécle). Está dividido en tres partes y la conclusión, casi 700 páginas que contienen 32 cuadros estadísticos.

Es una obra que combate la desigualdad de ingresos y patrimonios sustentado en confundir el capitalismo con el llamado “capitalismo de amigos” (en verdad ausencia de capitalismo puesto que las relaciones incestuosas entre el aparato estatal y los empresarios prebendarios -desde Adam Smith en adelante- niega el significado de esa tradición de pensamiento), además, como han demostrado economistas como Hunter Lewis, Rachel Black, Robert T. Murphy y Louis Woodhill, basado en proyecciones sesgadas y estadísticas equivocadas (especial aunque no exclusivamente las referidas a retornos sobre el capital).

Dejemos las transcripciones numéricas que efectúa el autor de este libro para reflexionar sobre el centro de su tesis para lo que sugiere elevar considerablemente los impuestos al efecto de mitigar las referidas desigualdades, puesto que como es sabido incluso para leer tablas estadísticas se requiere un andamiaje conceptual previo y es a esta estructura teórica del autor la que vamos a comentar telegráficamente en esta nota periodística.

Incluso aunque las series en cuestión estuvieran bien fabricadas, las comparaciones pertinentes, los años base significativos, bien realizadas las correlaciones, bien seleccionadas las muestras y bien construidos los índices, no cambia la línea argumental. Esto es, si es cierto que en mercados abiertos y competitivos las diferencias patrimoniales las decide el consumidor en el supermercado y equivalentes, cualquier resultado en el delta es, por definición, el que ha establecido la gente con sus compras y abstenciones de comprar. Como los recursos no crecen en los árboles, su correspondiente asignación no resulta indistinta: la administración debe estar en manos de los que atienden mejor las demandas de sus congéneres a través de los cuadros de resultados para que los que dan en la tecla ganen y los que yerran incurran en quebrantos en posiciones que no son irrevocables sino sujetas a las cambiantes necesidades del público consumidor.

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