VENEZUELA SE LEVANTA – por Alberto Benegas Lynch (h)

El caso Chávez-Maduro ha sido el ejemplo contemporáneo más claro de la degradación de la idea de la democracia. El vendaval espantoso que dejan los tiranos venezolanos con el apoyo  de la isla-cárcel-cubana ha producido efectos devastadores en todos los planos concebibles.

El actual Papa no ha disimulado su simpatía por el socialismo y solo ha patrocinado “concordia entre las partes” que tal como han expresado veinte ex presidentes de la región, “es como si pretendiera que las víctimas se arreglaran con sus victimarios”.  Es de destacar por otro lado la valiente y decidida actitud de los dignatarios de la Iglesia venezolana a contracorriente y en abierta oposición a las directivas de su jefe en el Vaticano.

Debe destacarse también la posición decidida y con el necesario coraje moral de mandatarios de todo el mundo que han repudiado expresa y reiteradamente la tiranía venezolana. En esta línea es del caso subrayar la perseverancia y la decisión del actual secretario general de la OEA que ha venido pregonando la necesidad de acabar con el engendro venezolano.

La seguidilla de marchas opositoras, los presos políticos, las muertes, la crisis económica que incluye falta de alimentos y fármacos elementales, las emigraciones masivas,  la asunción del nuevo poder en la Asamblea Nacional según lo prescripto por la Constitución a raíz de las elecciones amañadas de Maduro, la marcha multitudinaria del 23 del corriente mes, insurrecciones militares esporádicas, arrestos y demás sucesos apuntan a una posible restauración de las instituciones republicanas.

Cabe recordar que Simón Bolívar escribió en el denominado “Discurso de Angostura”, el 15 de febrero de 1819, que “nada es tan peligroso como que permanezca largo tiempo un mismo ciudadano en el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía”.

El reiterativo socialismo rebautizado como “del siglo xxi” es con la intención de disfrazar las barrabasadas criminales del socialismo a secas. En La Habana delante del tirano Fidel, Chávez declaró que “Cuba es un bastión de la dignidad humana”… con los fusilamientos, la represión constante, las pocilgas en que se convirtieron los hospitales, el adoctrinamiento en que se convirtió la educación haciendo que se escribiera con lápiz para borrar y usar los mismos cuadernos debido a la escasez de papel y demás latrocinios y persecuciones a cualquier signo de oposición, en el contexto del partido único y la prensa oficial. Maduro continuó y profundizó las obscenidades de su maestro.

Sin duda que la historia venezolana descubre corrupciones y desaguisados ejecutados por varios de los partidos políticos de la era anterior a la irrupción de los tiranos de marras, pero esos problemas no justifican en modo alguno empeorar la situación como ha ocurrido desde el golpe militar de Chávez de 1992 sino, por el contrario, demanda tomar el camino inverso y sanear la República.

Hay muchas personas e instituciones que han hecho faenas admirables por la libertad de Venezuela en los últimos largos tiempos pero quiero poner en primer plano a dos de los embanderados con esta noble causa. Se trata del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico (CEDICE) que en otro orden de cosas tuve el gusto de visitar en varias oportunidades y que también publicó uno de mis libros y El Diario de Caracas donde vengo colaborando con columnas semanales desde hace años.  

Publicado originalmente en la edición impresa del diario EL PAÍS, el 29 de enero de 2019.

Nuevo libro de Ion Jauregui – Firma Austríaca: El Emprendedor, motor de cambio en un marco no-lineal

La sociedad es un sistema vivo cambiante a perpetuidad, el emprendedor es un agente individual activo que debe adaptarse

El presente trabajo analiza la empresa como un agente económico perteneciente a un sistema biológico y que persigue finalidades económico-sociales, que la obligan a integrarse y no permanecer ajena a la sociedad a la que sirve bajo el modelo ideológico de la teoría austríaca de la firma, pero dentro de un sistema económico de hiper-complejidad en el que el emprendedor resulta ser un activador clave en los procesos catalíticos de la economía.

Para adquirirlo acceda aquí.

La escuela de Chicago – Valeriano García – Libertas No. 4

Si imagináramos un seminario con. la participación de J. Viner, H. Simons, F. H. Knight, L. Mints, A. Director, A. Wallis, M. Friedman, G. Lewis, A. Rees, G. Stigler, G. Becker, R. Mundell, H. Johnson, A. Harberger, R. Lucas y Larry Sjaastad, para discutir lo que fue y es la “escuela de Chicago” seguramente terminaría sin acuerdo alguno. Inclusive algunos miembros egregios de esa escuela no la aceptarían como tal (¿Viner?). Probablemente la discusión giraría sobre lo que caracteriza esa línea de investigación llamada escuela de Chicago, o quizá sobre el “paradigma” implícito en dicho linaje.

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Libro de Actas del XI Congreso de Economía Austríaca – IJM Madrid

Ya está disponible el libro de actas (revista) del XI Congreso de Economía Austríaca, celebrado el pasado 26 y 27 de septiembre en Madrid. Pueden consultarse las comunicaciones (investigaciones) presentadas durante los dos días de duración del Congreso, en el que también participaron académicos como Peter BoettkeMartín KrauseAdrián RavierJavier AranzadiLeón Gómez RivasJuan Ramón Rallo Eduardo Fernández Luiña

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La ciencia económica vs. la economía matemática – Juan Carlos Cachanosky

  • «The greatest claim that can be made for the mathematical method is that it necessarily leads to
  • good economic theory.» G. J. Stigler
  • «[The mathematical method] is an entirely vicious method, starting from false assumptions and leading to fallacious inferences.» – L. von Mises

Como se puede ver en las citas de estos dos prestigiosos economistas, Stigler y Mises, la diferencia de opiniones acerca del uso de la matemática en economía no es precisamente una cuestión de matiz. A pesar de que la discusión ya lleva más de cien años estas dos posiciones difieren, para expresarlo en términos matemáticos, en 180°.

Si los teoremas económicos pudiesen deducirse indistintamente con el uso de la matemática o con el uso de la prosa el tema no sería tan relevante; cada uno elegiría el que le resultase más cómodo. Pero el problema es mucho más de fondo; algunos economistas matemáticos han sostenido que hay teoremas económicos que sólo pueden demostrarse mediante el uso de la matemática.1 Por su parte, algunos economistas «literarios», en especial los de la escuela austríaca, afirman que la matemática no puede explicar los problemas del proceso de ajuste del mercado.2 De esta manera, el debate es importante porque no se está poniendo en tela de juicio la rigurosidad lógica de la deducción matemática frente a la deducción en prosa sino la posibilidad de usar uno u otro método en la ciencia económica.

En este artículo trataré de demostrar que el uso del método matemático es imposible en economía si lo que el economista quiere hacer es desarrollar teorías válidas desde el punto de vista práctico. Por supuesto, cualquiera es libre de realizar gimnasia mental elaborando modelos matemáticos irreales, pero esta actividad no debería tornar parte de la ciencia económica sino de la matemática pura.

A pesar de la afirmación de Stigler de que el método matemático «necesariamente lleva a buena teoría económica» existe una gran cantidad de modelos matemáticos que conducen a resultados distintos; basta con recorrer la colección de Econometrica. Si seguimos a Stigler deberíamos concluir que todos son «necesariamente» buenos. Un estudio puntual de estos modelos requeriría escribir un tratado, tal vez de varios volúmenes, y no un breve artículo.

El problema es similar al de la planificación económica. Se puede decir que existen tantos «planes» como planificadores. Para demostrar los errores de la planificación es inútil criticar cada una de las propuestas. Siempre puede existir o aparecer un planificador que diga que «su» plan. es distinto. La crítica, para ser efectiva., debe dirigirse a la esencia de la planificación, o sea a aquello qué es común a todos los planes. Del mismo modo, nada ganaríamos objetando tal o cual modelo matemático de la economía; por lo tanto, nos dirigimos a la esencia del planteo.

El artículo estará dividido en tres grandes temas. El primero comprende una breve reseña histórica de la economía matemática, y está destinado a mostrar cómo después de más de cien años los mismos economistas matemáticos se muestran dudosos acerca de la validez práctica de sus modelos. El segundo tema trata acerca de la imposibilidad de aplicar el mismo método de investigación en las ciencias naturales y en las sociales. Se sostendrá que la construcción de modelos económicos matemáticos equivale a aplicar el método hipotético deductivo que emplean las ciencias naturales, que no es viable en la ciencia económica. Por último, el tercer tema tiene el propósito de mostrar las diferencias que existen entre una deducción verbal y una matemática y las consecuencias que ellas tienen para la teoría económica.

Acceda abajo a las dos partes del trabajo:

La ciencia económica vs. la economía matemática (I)

La ciencia económica vs. la economía matemática (II)

Aspectos de la epistemología en la obra de Ludwig von Mises – Alberto Benegas Lynch (h)

La parte de la filosofía que estudia el conocimiento es la gnoseología, de la cual la rama que estudia la teoría del conocimiento científico se denomina epistemología. Esta rama comprende el objeto y la metodología de las ciencias.

En este trabajo consideraremos la epistemología de la praxeología o la economía lato sensu. El objeto de dicha ciencia consiste en las implicancias lógicas de la acción.1 La psicología trata de los motivos por los cuales el hombre pretende lograr ciertos fines a través de determinados medios. La ética, en cambio, se refiere a los fines a que debería apuntar el hombre. La historia, a su turno, se refiere a los medios y a los fines a que recurrió el hombre en el pasado y las consecuencias de dicha acción. Por último, la tecnología, en líneas generales, alude a los medios necesarios para obtener fines específicos.

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Anthony de Jasay (1925-2019): una mente original – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Se trata de uno de los intelectuales más sobresalientes en el campo de las ciencias sociales, específicamente de la economía y la ciencia política. De Jasay nació en Hungría en 1925, en Budapest completó su carrera de grado en ciencias agrarias y trabajó de periodista hasta que tuvo que fugarse de la opresión soviética en 1948. Se radicó en Austria durante dos años, luego de lo cual viajó a Australia país en el que estudió economía en la Universidad de Western Australia donde permaneció hasta que fue invitado como Research Fellow en el Nuffield College de la Universidad de Oxford, casa de estudios en la que permaneció de 1955 a 1962, período en el que publicó diversos trabajos en el Economic Journal y en el Journal of Political Economy.

En 1962 se radicó en Paris donde operó como banquero y financista hasta que en 1979 se mudó a Normandía, allí escribió sus obras más relevantes que fueron The State (Basil Blackwell, 1985), Social Contract, Free Ride: A Study of the Public Good Problem (Clarendon Press, 1989), Market Socialism: A Scrutiny (Institute for Economic Affairs, 1990), Choice, Contract and Consent: A Restatement of Liberalism (Institute for Economic Affairs, 1991), las colecciones de ensayos bajo los títulos de Against Politics (Routledge, 1997) y Justice and its Sunrroundings (Liberty Fund, 2002). Esta última institución de Indianapolis, recientemente agregó dos nuevas colecciones bajo los títulos Economic Sense and Non Sense y Social Justice and the Indian Rope Trick.

La dedicatoria de uno de mis libros (sobre Jean Gustave Courcelle-Seneuil) publicado hace cinco años por la Universidad del Desarrollo en Chile rezaba así: «En homenaje al insigne maestro Anthony de Jasay, el más original, prolífico y sofisticado de los autores contemporáneos en el área de las ciencias sociales». Siendo rector de ESEADE lo invité a dictar clase, traduje varios de sus ensayos en la revista académica Libertas, organicé un seminario patrocinado por Liberty Fund en Buenos Aires en el entonces Plaza Hotel, dedicado a estudiar uno de sus libros en el que estuvieron presentes, entre otros, el propio autor, el premio Nobel en economía James M. Buchanan, Hartmut Kliemt, Bruce Benson, Guido Pincione. Lo encontré en diversos foros, lo invité en mi carácter de miembro del Programa Académico de la Mont Pelerin Society como orador a la reunión en Río de Janeiro y tuvo la generosidad de comentar por la vía epistolar un ensayo de mi autoria que preparé para un seminario en el que participé en Seúl en 1995, trabajo titulado «Towards a Theory of Autogovernment» (publicado en Values and the Social Order, Aldershot, UK, Avebury Series in Philosophy, 1997, Gerard Radnitzky, ed., libro para el que también escribió de Jasay aunque no pudo estar presente en esa oportunidad). Seminario en el que tuvieron una destacada participación presencial Gordon Tullock, Antony Flew, Angelo Petroni, el antes mencionado Bruce Benson y Hans-Hermann Hope.

Para una magnífica síntesis del pensamiento de este tratadista al que hoy rendimos homenaje, puede consultarse la entrevista que le realizó Harmut Kliemt en «The Intellectual Portrait Series» A Conversation with Anthony de Jasay también de Liberty Fund. Por su parte, James M. Buchanan escribe sobre la antedicha Against Politics que «Aquí se encuentra la filosofía política como debería ser: temas serios discutidos con elocuencia, agudeza, coraje y un genuino conocimiento» y Richard A. Epstein anota sobre el mismo libro que «Su posición corresponde a una minoría sobresaliente de pensadores serios […] Los liberales clásicos partidarios del gobierno limitado siempre están empujados desde la izquierda, pero es importante reconocer que uno de los desafíos más potentes provienen del otro lado del espectro político».

En estos temas como en otros, debe estudiarse con la mente abierta y sin prejuicios. Puede concordarse o no con el autor pero primero es menester escuchar con atención y sin telarañas mentales sus sofisticada y sesuda argumentación basada principalmente en la teoría de los juegos. Hay tres pasajes de Anthony de Jasay -Tony para los que tuvimos el privilegio de conocerlo- que ilustran y resumen muy bien el eje central de su tesis. En su ensayo titulado «La amarga medicina de la libertad» dice de Jasay que «Amamos la retórica y la palabrería de la libertad a la que damos rienda suelta más allá de la sobriedad y el buen gusto, pero está abierto a serias dudas si realmente aceptamos el contenido sustantivo de la libertad». En el titulado «Hayek: algunas piezas ausentes» concluye que «La teoría más reciente sugiere que incluso el cumplimiento de contratos puede proveerse voluntariamente por parte de aquellos que pretenden beneficiarse con el respeto a esos arreglos, y no hay evidencia que un poder estatal organizado para su cumplimiento sea más eficiente y menos gravosos en términos de costos totales de transacción respecto a la provisión descentralizada y privada», trabajos en los que trata de modo magistral las diversas facetas del dilema del prisionero, los bienes públicos, las asimetrías de la información y la externalidades en el contexto de lo que se ha denominado «la elección racional».

Por último, la tercera cita la tomamos de una entrevista que en 2011 Aschwin Wolf concretó en The Independent Review (16, No. 2, otoño) en el que de Jasay consigna que «se elaboran bellísimas constituciones basadas en valores liberales como la libertad, la propiedad y el estado de derecho, la independencia del poder judicial y así sucesivamente, explicando la superioridad moral y las ventajas prácticas del orden liberal que una constitución de este tipo produciría, lo cual muestra una confianza y una ingenuidad patéticas en que la constitución soñada producirá el resultado soñado».

Desde luego que no es cuestión de rechazar sin más los detenidos estudios de Anthony de Jasay, lo cual demostraría cerrazón mental, escasa profesionalidad y muy poco entrenamiento académico, sino que su producción demanda análisis con detenimiento, digerirlos y, en su caso, discutirlos. Como queda dicho, puede coincidirse o disentir con el autor, pero lo que no puede desconocer el académico actualizado y vinculado a las ciencias sociales es la producción intelectual de este autor. En el mundo académico propiamente dicho, se coincida o no con trabajos de estatura intelectual, la averiguación está siempre abierta para examinar y debatir nuevas líneas de investigación.

Las ponderaciones sobre su obra son de muy diversas procedencias intelectuales: Roderik T. Long afirma que su trabajo «es inusualmente rico, provocativo y cubre un vasto territorio», el antes referido Aschwin Wolf sostiene que «es el más grande pensador social de nuestro tiempo» y Frank van Dun concluye que «es uno de los más poderosos pensadores en temas políticos y sociales de todas las épocas».

No en todos los casos los escritos de este autor son de fácil comprensión. A mí por lo menos, buena parte de sus textos me resultan dificultosos y me exigen varias lecturas para entender el significado de lo escrito. La versación de Anthony de Jasay es notable, sus miradas son siempre originales y su grado de elaboración para las explicaciones, argumentaciones de gran calado y concatenación de razonamientos resultan en verdad llamativas.

En el trabajo aludido de este autor sobre esa contradicción en términos conocida como «socialismo de mercado», entre otras muchas cosas, explica lo autodestructivo que resulta la manía de sostener que aún aplicando la guillotina horizontal puede funcionar la competitividad. De Jasay refuta la peregrina idea de que es posible largar en la carrera por la vida desde posiciones patrimoniales niveladas por los gobiernos y, al mismo tiempo, cada cual estará incentivado a participar en el evento esforzándose por ganarlo, sin percibir que si se es consistente con las antedichas nivelaciones habrá que proceder de igual manera a la largada de la siguiente carrera con lo que se bloquea la posibilidad de que los ganadores trasmitan su patrimonio a la próxima generación, lo cual destruye los necesarios incentivos para el certamen (por si fuera de algún interés, consigno al margen que mi tesis de doctorado en economía aprobada en la Universidad Católica Argentina se tituló Influencia del socialismo de mercado en el mundo contemporáneo: una revisión crítica de sus ejes centrales).

De Jasay me recomendó muy diversas lecturas en distintas ocasiones. Todas fueron muy provechosas para mí. La última sugerencia fue la obra de Leslie Green The Authority of the State publicada por Oxford University Press de la que destaco muy especialmente el texto bajo el siguiente subtítulo: «The Prisoner´s Dilemma Dilemmas», una cadena argumentativa densa pero sumamente fértil y elocuente.

En lo personal, ni bien se publicó el libro de mayor difusión de Thomas Piketty sobre el igualitarismo, escribí una crítica y después de ello he leído varios ensayos de gran valor sobre el tema, algunos centrados en puntos conceptuales y otros apuntan a su manejo (o desmanejo) estadístico, pero recientemente he leído el formidable de Anthony de Jasay que me parece el mejor de todos de lejos: «The Python that Eats Itself by the Tail: A Self-Contradictory Theory of Capitalism».

Hace poco, Carlos Rodríguez Braun me propuso desde España que editemos juntos en castellano ensayos de este coloso del pensamiento. Aun no hemos conseguido financiación para lograr este objetivo. De Jasay estaba informado de este proyecto que recibió con entusiasmo, lo cual puso de manifiesto en varios correos que nos ha enviado a los dos con diversas reflexiones sumamente atinadas.

Lo dicho hasta aquí basta para una nota periodística sobre este escudriñador de la economía y la filosofía política que se ha apartado de la visión convencional para invitar a la exploración de un paradigma y un andamiaje conceptual diferente. Es inmensa la gratitud de todos los que tuvimos el placer de tratarlo. Como queda consignado, hasta hace muy poco hemos mantenido numerosos contactos por la vía electrónica, a pesar de su edad y las dificultades que venía arrastrando en su capacidad ocular y otros problemas de salud más recientes (en uno de mis últimos contactos epistolares le comenté un libro reciente -The Problem of Political Authority de Michael Huemer- a lo que me contestó que ya no podía leer y que sus mails se los leían y se los escribían (conjeturo que su encantadora mujer a quien conocí en Cannes hace años). De cualquier modo, siempre fue muy solícito y generoso para atender consultas y comentarios varios. Sus enseñanzas perduran y algún día serán reconocidas más allá del mundo académico. Recuerdo que hacen ya muchos años, la primera vez que escuché hablar del autor que vengo comentando fue por una recomendación de Emilio Pacheco, en vuelo Buenos Aires-Bariloche para un seminario en esta última ciudad.

Publicada originalmente en Infobae, el 31 de diciembre de 2016.

Democracia y progreso económico – Michael Novak – Libertas No. 4

En su nuevo libro, Development is a State of Mind,(1) Lawrence E. Harrison afirma de manera convincente que el factor más determinante del desarrollo económico es el factor humano: el factor cultural. Esto significa, esencialmente, que la idea que un pueblo tiene de sí mismo y del mundo y el modo en que se organiza- reviste una importancia decisiva.

Supongamos que una cultura, guiada en lo más profundo de su espíritu por el judaísmo y el cristianismo, sostiene que todo ser humano, hecho a imagen y semejanza del Creador, aspira a ser co-creador con Dios, revelando los secretos que el Señor ha ocultado en Su creación e inventando nuevos bienes y servicios destinados al mejoramiento de la raza humana. Supongamos, en pocas palabras, que una cultura se organiza para el desarrollo de sus facultades creativas. ¿Cómo puede lograrlo?

En general, dispone de dos caminos: por medio de las instituciones y por medio de las virtudes que se transmiten a través de la enseñanza.

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ESPERANZA EN VENEZUELA – Por Alberto Benegas Lynch (h)

El caso Chávez-Maduro ha sido el ejemplo contemporáneo más claro de la degradación de la idea de la democracia que fue concebida para proteger derechos y no para conculcarlos como ha sido el caso en grado superlativo que comentamos. Es la contracara más repugnante de lo estipulado por los Giovanni Sartori de nuestra época para caer en pura cleptocracia, es decir, gobiernos de ladrones de libertades, de propiedades y de sueños de vida cuando no de la vida misma.

Para evitar las repeticiones de estos abusos de poder tan grotescos como indecentes, se hace necesario, perentorio diría, contemplar nuevas vallas al ejercicio del poder al efecto de preservar el genuino espíritu democrático tan manoseado pero tan poco comprendido. He escrito antes sobre diferentes propuestas fértiles en esta dirección por lo que en esta oportunidad no me detendré en el asunto pero dejo sentado el tema. Fenómenos que ocurren en otros países que aun no siendo tan extremos como el venezolano muestran claros síntomas de burlas de diverso tenor al espíritu democrático.

Los pasos por el Orinoco de estos Atilas modernos dejan rastros profundos y cicatrices dolorosas por lo que eventuales nuevos administradores del poder deben proceder con celeridad a restaurar las heridas en línea con la preservación de las autonomías individuales sin rodeos de ninguna naturaleza. No se trata, claro está de sustituir tiranos de malos modales por uno con mejores modales, se trata de establecer una sociedad libre donde los derechos individuales característicos del liberalismo sean prioridad al efecto de abrir de par en par las puertas al progreso moral y material para todos pero muy especialmente para los más necesitados.

El vendaval espantoso que dejan los tiranos venezolanos con el apoyo  de la isla-cárcel-cubana ha producido efectos devastadores en todos los planos concebibles. El actual Papa no ha disimulado su simpatía por el socialismo y solo ha patrocinado “concordia entre las partes” que tal como han expresado veinte ex presidentes de la región, “es como si pretendiera que las víctimas se arreglaran con sus victimarios”.  Es de destacar por otro lado la valiente y decidida actitud de los dignatarios de la Iglesia venezolana a contracorriente y en abierta oposición a las directivas de su jefe en el Vaticano.

Debe destacarse también la posición decidida y con el necesario coraje moral de mandatarios de todo el mundo que han repudiado expresa y reiteradamente la tiranía venezolana, en especial la contundencia del Grupo de Lima. En esta línea argumental es del caso subrayar la perseverancia y la decisión del actual secretario general de la OEA que ha venido pregonando la necesidad de acabar con el engendro venezolano.

La seguidilla de marchas opositoras, los presos políticos, las muertes, la crisis económica que incluye falta de alimentos y fármacos elementales, las emigraciones masivas,  la asunción del nuevo poder en la Asamblea Nacional según lo prescripto por la Constitución a raíz de las elecciones amañadas y tramposos de Maduro desde todos los ángulos posibles de análisis, la marcha multitudinaria del 23 de enero pasado, como acabamos de consignar el reconocimiento internacional al nuevo gobierno a pesar del agresivo apoyo del gobierno ruso, insurrecciones militares esporádicas, arrestos y demás sucesos apuntan a una posible restauración de las instituciones republicanas.

Es de esperar que el payaso maligno de Maduro, buen heredero del comandante que inició la deblacle, ya no podrá hablar de “la multiplicación de los penes”, ni dirigirse a “los millones y millonas” ni hablar con los pajaritos y demás imbecilidades. Cabe recordar que Simón Bolívar escribió en el denominado “Discurso de Angostura”, el 15 de febrero de 1819, que “nada es tan peligroso como que permanezca largo tiempo un mismo ciudadano en el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía”.

Lamentablemente siempre hubieron otros gobiernos cómplices del terrorismo que han dado apoyo directa o indirectamente a los estridentes patrocinadores del inaudito y reiterativo socialismo rebautizado como “del siglo xxi” con la intención de disfrazar las barrabasadas criminales del socialismo a secas. En La Habana delante del tirano Fidel, Chávez declaró que “Cuba es un bastión de la dignidad humana”… con los fusilamientos, la represión constante, las pocilgas en que se convirtieron los hospitales, el adoctrinamiento en que se convirtió la educación haciendo que se escribiera con lápiz para borrar y usar los mismos cuadernos debido a la escasez de papel y demás latrocinios y persecuciones a cualquier signo de oposición, en el contexto del partido único y la prensa oficial. Maduro continuó y profundizó las obscenidades de su maestro.

Es del caso tener presente lo expresado por el coronel Chávez en la entonces Asamblea Legislativa -recordado con algarabía y beneplácito por Maduro- en cuanto a que “no debe considerarse a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) como guerrilleros terroristas ya que eso es un invento grotesco de Estados Unidos” y que “no son ningún grupo terrorista, son verdaderos ejércitos que ocupan espacios en Colombia, hay que darles reconocimiento, son fuerzas insurgentes que tienen un proyecto político, un proyecto  bolivariano que aquí es respetado”, a lo que naturalmente le replicó el ministro del interior colombiano del  momento al afirmar que “la calificación de terrorista no es caprichosa sino que deriva de los actos terroristas de las mencionadas bandas criminales”.

Sin duda que la historia venezolana descubre corrupciones y desaguisados ejecutados por varios de los partidos políticos de la era anterior a la irrupción de los tiranos de marras, pero esos problemas no justifican en modo alguno empeorar la situación como ha ocurrido desde el golpe militar de Chávez de 1992 sino, por el contrario, demanda tomar el camino inverso y sanear la República. Esperemos que muy pronto dejemos de presenciar el triste espectáculo de ver las vergonzosas imágenes de los aplaudidores tan o más repugnantes que el aplaudido, una masa amorfa de carne impregnada de servilismo.

A esta altura no podemos saber a ciencia cierta como terminará el episodio que venimos comentando, solo cabe precisar que si se decidiera el levantamiento de las Fuerzas Armadas esto sería un contragolpe puesto que el golpe ya lo propinaron los dictadores al alzarse contra los principios republicanos, con una urgencia aun mayor, por ejemplo, que los contragolpes independentistas que se revelaron en América del Sur y América del Norte contra la usurpación de derechos que impusieron en las colonias respectivamente por parte de la metrópoli española y la corona inglesa.

Me solidarizo con sus privaciones y sacrificios de la población venezolana, pero renuevo el pedido de estar alerta para no caer en medias tintas tan peligrosas como malsanas. El respeto a la propiedad privada constituye el eje central de las medidas urgentes a tomar puesto que como ha escrito Marx y Engels en el Manifiesto Comunista de 1848 “todo nuestro programa puede resumirse en esto: abolición de la propiedad privada”. Y debe tenerse muy en cuenta que en la medida en que se afecte ese derecho sin necesidad de abolirlo, en esa medida se producen desajustes graves que consumen capital y por ende reducen salarios e ingresos en términos reales.

No se puede jugar con fuego, en su momento la higiene conceptual debe ser completa con el criterio más exigente para lo cual, entre otras cosas, debe liberarse el sistema educativo de toda tutela gubernamental al efecto de permitir la competencia en un proceso que es por su naturaleza de prueba y error exento de toda politización puesto que el conocimiento tiene la característica de la provisionalidad sujeto a posibles refutaciones.

Otra medida aconsejable es la eliminación de la banca central y el curso forzoso para permitir que la gente elija los activos financieros con los que desea operar ya que la denominada “autoridad monetaria” solo puede decidir entre uno de tres caminos: expandir, contraer o dejar igual la base monetaria con lo que siempre y en todos los casos altera los precios relativos que son los únicos indicadores para los agentes en la economía. Esto, entre muchos otros, ha sido reiteradamente aconsejado por los premios Nobel en economía Friedrich Hayek y Milton Friedman.

Un tercer campo es la inexorable apertura comercial con el exterior para hacer posible las compras baratas y de la mejor calidad posible y así liberar recursos humanos y materiales para producir otros bienes y prestar otros servicios. Las culturas alambradas hacen mucho daño y permiten la acción depredadora de empresarios prebendarios que en su siempre hedionda alianza con el poder político de turno, explotan miserablemente a sus congéneres.

En cuarto lugar, la inmediata privatización de todas las empresas estatales al mejor postor sin base ni condición alguna ya que los incentivos son muy distintos en estos sitios donde hasta la forma en que se toma café y se encienden las luces es de modo sustancialmente diferente ya que la característica de una empresa propiamente dicha es el asumir riesgos con recursos propios y no coactivamente con el fruto del trabajo ajeno.

Por último, pero no por ello menos importante es la eliminación de ministerios y reparticiones burocráticas dejando sin efecto funciones pero nunca podando gastos porque, igual que con la jardinería, la poda hace que crezca con mayor vigor. Y de más está decir que desaparezcan cargos como el que propicia “la felicidad absoluta” y otras tropelías incalificables.

Hay muchas personas e instituciones que han hecho faenas admirables por la libertad de Venezuela en los últimos largos tiempos pero quiero poner en primer plano a dos de los embanderados con esta noble causa. Se trata del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico (CEDICE) que en otro orden de cosas tuve el gusto de visitar en varias oportunidades y que también publicó uno de mis libros y El Diario de Caracas donde vengo colaborando con columnas semanales desde hace años.  

Salvo los sátrapas del régimen no hago nombres propios en esta nota periodística pero quiero hacer un par de excepciones respecto a dos personajes singulares que tenían un conocimiento profundo de lo que había que hacer en su país Venezuela y que se desvivieron por esa nación, sacrificaron su salud y sus negocios para bien de todos los venezolanos. Estoy naturalmente hablando del empresario Ricardo Zuloaga y del periodista Carlos Ball, hoy muertos ambos pero que permanecen en la memoria de nosotros sus amigos y de todos sus compatriotas de bien. En honor a estas personas y a tantos que como ellos ofrendaron sus vidas, es de esperar que nuestros hermanos venezolanos puedan encaminarse a la brevedad por la senda del progreso moral y material.

La moralidad del capitalismo – R. M. Hartwell – Libertas No. 4

El tema central de este artículo es la moralidad del capitalismo. (1) El capitalismo es un sistema socioeconómico que se caracteriza, desde el punto de vista institucional, por el predominio del mercado y de la propiedad privada, y, en términos de motivación, por el «incentivo de la ganancia», por el deseo y la voluntad del individuo de satisfacer en grado máximo sus necesidades. (2) En las sociedades capitalistas existe un gran respeto intelectual e ideológico por el individuo, y una fuerte protección legal a su persona y sus bienes. Las economías capitalistas son muy productivas y aseguran altos niveles de ingreso real a sus poblaciones. El capitalismo se desarrolló primero en Europa y se ajusta a la tradición sociopolítica de Occidente, que asigna un alto valor al individuo y a sus libertades. (3) Sin embargo, existen dos puntos de vista antagónicos acerca de su carácter y sus realizaciones. Tenemos, por un lado, a aquellos que admiran el capitalismo, no sólo por las actuales libertades y oportunidades que brinda al individuo sino también por la forma en que las ha incrementado hasta un nivel casi inimaginable en épocas pasadas. Por otro lado, a pesar de que este historial es evidentemente beneficioso, hay quienes critican al capitalismo por su ineficacia y su injusticia, al par que reivindican la superioridad del socialismo. El socialismo es un sistema socioeconómico que se caracteriza, desde el punto de vista institucional, por el predominio de la propiedad pública y la planificación y control absolutos de las actividades económicas por parte de una burocracia centralizada y, en términos de una motivación reiteradamente proclamada, por los ideales de igualdad y justicia. (4) En este ensayo nos ocuparemos precisamente de estos criterios contradictorios y trataremos de responder a las siguientes preguntas: ¿Qué es lo que caracteriza a una sociedad “buena” y “moral?” ¿Cuáles son los antecedentes históricos del capitalismo y del socialismo? ¿Cuáles son las principales críticas que se han formulado contra el capitalismo, y cuáles los argumentos invocados por los críticos? En este trabajo nos proponemos demostrar que el capitalismo es, por su naturaleza, más «moral» que el socialismo, porque se funda esencialmente en el respeto al individuo, y le brinda mayores oportunidades para satisfacer sus necesidades y estimular su desarrollo.

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