
Charla informativa virtual y presencial de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE
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Hace tiempo en uno de mis libros titulado Pensando en voz alta, editado en Lima por la Universidad de Ciencias Aplicadas de Perú, elaboré sobre el caso de las vacunas en el contexto de enfermedades que se trasmiten, se trate o no de epidemias o pandemias. Ahora vuelvo sobre el asunto de modo conjunto con otro tema conexo que también traté pero de modo separado, cual es el de animales o plantas susceptibles de trasmisión de pestes varias. Me parece que es pertinente analizarlos en un mismo paquete.

En estas situaciones existen grandes posibilidades de lesionar derechos de terceros a través de enfermedades o pestes trasmisoras de diverso grado de peligrosidad y naturaleza. Lo mismo ocurre con la emisión de monóxido de carbono en los pulmones de terceros o, para el caso, cuando se arroja ácido sulfúrico en el jardín del vecino. Según resulten las normas en una sociedad abierta y competitiva se anticipará y castigará la respectiva conducta o el traslado de animales o plantas apestadas. En ambos casos no hay necesidad de dramatizar con los movimientos migratorios o el comercio exterior puesto que el problema también surge dentro de las fronteras y, por ende, también son válidos los cordones sanitarios.
Lo primero es tener en cuenta que en la medida que disminuye el riesgo de lo que Garret Hardin bautizó como “la tragedia de los comunes”, en esa medida se podrá corregir la amenaza o el daño concreto. Y esto se resuelve vía la asignación de derechos de propiedad donde cada propietario decidirá si los moradores en su lugar deben o no deben vacunarse como condición para ingresar a su bar, su club, su medio de transporte, su local bailable, su comercio, su colegio o su carretera o calle.
En esta situación, no solo se decidirá sobre la inoculación de marras sino también sobre los muy diferentes tipos de vacunas en un proceso de prueba y error ya que los experimentos y las investigaciones no son estancos sino que se van modificando a través del tiempo en mercados competitivos en cuyo contexto se contemplan los casos de los alérgicos, motivos religiosos de objeción de conciencia y similares. Por otro lado, la plolitizacón de un tema tan delicado no solo hace de cuello de botella para procesos evolutivos y dinámicos tan necesarios sino que se abren las puertas a corruptelas varias.
Sin embargo, el panorama antes descripto otorga la necesaria flexibilidad al sistema y abre canales y procedimientos para enfrentar los peligros en medio de auditorias cruzadas ya que nadie tiene el monopolio de las medidas precautorias y los respectivos castigos. Además lo dicho abre perspectivas para juzgar los pros y contras de cada una de las vacunas disponibles al momento y se maximizan los incentivos para la investigación y producción de nuevas alternativas en contraste con sistemas cerrados, generalizados e impuestos desde el vértice del poder político.
Idéntico razonamiento es aplicable al ingreso de animales o plantas apestadas y su combate a través de pesticidas, inoculaciones y equivalentes. En estos casos y en los mencionados más arriba respecto a las personas, antes de continuar con el tema es de interés extender el análisis a otras situaciones de diversa complicación y complejidad. Me refiero a la figura de la subrogación en una sociedad libre cuando, por ejemplo, se observa que una mujer embarazada ingiere drogas alucinógenas para usos no medicinales. Cualquiera pude actuar como subrogante y accionar ante la Justicia en defensa de lo que estima es una lesión al derecho de la persona por nacer, y son los tribunales los que se expedirán sobre la razón o sinrazón del caso en fallos en competencia al estilo del common law en sus estadios iniciales en Inglaterra y en la República romana antes del advenimiento del Imperio.
Lo mismo puede decirse de la denuncia y eventual procesamiento de quien posee un animal o una planta que puede trasmitir una peste a sus vecinos o una persona que se considera está incubando una enfermedad contagiosa y peligrosa para la salud de sus congéneres. La aludida subrogación respecto a posible lesión a los derechos de otros también puede eventualmente aplicarse respecto a una persona que deambula por la calle en un estado que se estima no puede controlar su conducta, sea en estado de ebriedad, por exceso de tranquilizantes o lo que fuere. La Justicia resolverá con el debido proceso lo cual implica todas las garantías necesarias puesto que siempre está la espada de Damocles de los excesos inaceptables y aberrantes respecto de medidas precautorias antes de haber cometido un crimen, como los horrores instaurados por Robespierre en la contrarrevolución francesa con los denominados “delitos de intención” (junto con la peor de las afrentas a la prensa y al resguardo a las libertades individuales cual es la censura previa).
Habiendo dicho esto subrayamos que dado que hoy no tiene lugar de modo suficientemente extendido la asignación de derechos de propiedad y hay grandes superficies de la llamada “propiedad pública”, en esta instancia del proceso de evolución cultural las normas entonces no surgen de la competencia abierta de fallos judiciales sino de las legislaturas gubernamentales, por lo que es relevante destacar que en la medida de resoluciones verticales que impongan situaciones monopólicas y no abran posibilidades de flexibilidad, en esa medida la eficiencia para lograr el cometido de prevenir y castigar posibles contagios será subóptima. En esta instancia, por ejemplo, en las aduanas los respectivos vistas debieran requerir certificados de agencias privadas en competencia para asegurarse que lo ingresado del exterior o trasportado en el interior esté debidamente cubierto. Este procedimiento privado evita corrupciones y situaciones de lobby en la que empresarios prebendarios paralizan la entrada de competencia escudándose en enfermedades y contagios inexistentes.
En resumen, cuanto mayor resulte la asignación de derechos de propiedad mejores son las defensas contra estas y otras amenazas, pero mientras eso no se aplique hay que minimizar riesgos a través de la tercerización de contralores en manos privadas. Finalmente consigno que cuando se produce una intoxicación y la repartición encargada de evitarla es estatal, si las manifestaciones en señal de protesta resultaran muy reiteradas, se cambiará a Pedro por Juan en la agencia burocrática del caso pero todo el esquema queda igual. Sin embargo, si la que sufre el embate es una institución privada, digamos la “cinta azul de la calidad” y se produce una intoxicación bajo su garantía desaparece la marca del mercado y los responsables pueden ser castigados sin que la Justicia sea juez y parte como cuando el problema se suscita dentro de la esfera gubernamental con todas las presiones políticas del momento.
Aunque se trate de un asunto distinto, sirve como buen ejemplo de tercerización y apertura a la competencia la insistencia en que en los aeropuertos cada aerolínea fije sus normas de seguridad con los que tenderán a balancear la debida atención y amabilidad con su clientela con la seguridad en vuelo. Precisamente, como se ha señalado, los ataques espantosos a las Torres Gemelas, en gran medida fueron no solo por la negativa a la mencionada descentralización, sino porque las autoridades del gobierno central no aceptaron que la tripulación recurriera a armas sin detonación tal como se habían producido y propuesto, por lo que los criminales pudieron cometer sus ataques con cuchillitos de plástico y amenaza de una bomba inexistente.
Me entrevistaron en Radio Libertad FM 97,5 donde analizo las palabras de Alberto Fernandez y ofrezco argumentos para mantener cierto optimismo sobre lo que viene en la economía argentina.
El doctor en Economía y profesor de la UNLpam, Adrián Ravier, se refirió a las declaraciones del precandidato presidencial por el Frente de Todos, Alberto Fernández, quien afirmó que, en caso de ganar elecciones, dejará de pagar las Leliq y la repercuciones que este anunció causa en el mercado económico del pais. «Vamos dejar de pagar los intereses de las Leliq que la Argentina está pagando todos los días» sostuvo Fernández, palabras que Ravier calificó de irresponsables. Además, el especialista también hizo referencia a la mejoría que muestra el sistema económico nacional y que prontó se verá reflejado en la economía diaria de los ciudadanos.
Escuchar el audio aquí.
Se ha vuelto un eslogan de ciertos desencantados con Cambiemos que el actual gobierno es en realidad «Kirchnerismo de buenos modales». Esta frase se comenzó a utilizar a principios del gobierno de Cambiemos. La referencia era, o al menos así yo la entendía, ha ciertas políticas o decisiones puntuales de Cambiemos, no eran una referencia a la totalidad de lo que es el actual gobierno. Por ejemplo, decir que en lo económico Cambiemos hace kirchnerismo de buenos modales pero no es igual al kirchnerismo en lo institucional. La intención, según al menos yo entiendo la frase, es justamente llamar la atención sobre esas medidas puntuales para motivar el cambio prometido en campaña en aquellas áreas donde sí es posible actuar.
Un ejemplo de «kirchnerismo de buenos modales» puede ser dar a entender, (con mejores modales que los K) que la inflación es un problema de góndolas en los supermercados y no problema que se origina en el BCRA. Ese discurso no obedece a restricciones políticas y trae a la memoria la retórica K sobre el problema inflacionario. O también hacer la vista gorda cuando sindicatos de taxistas persiguen violentamente a ciudadanos de bien que buscan generar ingresos extras vía Uber para poder pagar los altos impuestos que existen en el país.
En algún momento este mensaje de «Kirchnerismo de buenos modales» se desvirtuó y paso a significar que Cambiemos y el Kirchnerismo son lo mismo pero con distinto maquillaje.
No obstante este eslogan, los mismos indicadores institucionales que se utilizaban para criticar al kirchnerismo muestran mejoras en el gobierno de Cambiemos (libertad de prensa, percepción de corrupción, rule of law, etc.)
Aquí un desafío para ayudar a pensar sobre las dos principales opciones antes de las elecciones. Este link tiene un listado (incompleto) de lo que fue el Kirchnerismo. Si Cambiemos es kirchnerismo de buenos modales, entonces se tiene que poder armar un listado igual de malo con Cambiemos. Más allá de todas las críticas que se le quieran hacer a Cambiemos, dudo que sea posible armar ese listado.
A primera vista parece fácil diferenciar una mente abierta de lo que es un basural abierto pero no es tan sencillo precisarlo analíticamente. Días pasados me pasó un video Laura Smith Estrada donde en su aspecto central trataba de una maestra de escuela que intentaba explicar a un niño que su respuesta fue errónea en una prueba cuando se le preguntó cuanto es dos por dos a lo que respondió veintidós. A poco andar se presentaron los padres del alumno en cuestión quienes dijeron que había que tener la mente abierta y que la respuesta a lo consultado en el examen de marras podría ser veintidós. Luego de ese episodio, el director del colegio la increpó a la profesora solicitándole que debía pedir disculpas por su actitud intolerante, a lo cual se acopló el Consejo Directivo del establecimiento y manifestaciones de diversas procedencias en el campus apoyaron la reprimenda, lo cual finalmente derivó en que la despidieran a la maestra.

He aquí una demostración cabal del relativismo epistemológico, es decir, que no hay tal cosa como verdad en el sentido de correspondencia entre el juicio y el objeto juzgado, que todo es relativo lo cual -como consigna “la trampa de Epiménedes”- además de convertir en relativa a esa misma afirmación convierte en un sinsentido todo departamento de investigación en los claustros puesto que nada habría que investigar ya que todo serían construcciones culturales arbitrarias.
Una cosa es aceptar que los humanos somos imperfectos y que, por tanto, estamos situados en un proceso evolutivo en todos los planos y que lo que hoy se toma por verdadero mañana puede ser refutado, situación que para nada descalifica la idea de proposiciones verdaderas y falsas sino que nos obliga a estar en la punta de la silla y estar atentos al peregrinaje en busca de conocimiento. Estamos ubicados en un mar de ignorancia en una búsqueda permanente de islotes de tierra fértil, a saber, de verdades que son objetivas e independientes de la opinión que de ella se tenga.
En el caso de las matemáticas de nuestro ejemplo de aquél video el tema se ve con claridad pero no lo es tanto cuando nos referimos a otras materias que también encierran sus verdades solo que no se vislumbran con tanta claridad. Por ejemplo, no es menos cierto que la inflación derrite salarios en términos reales, que los precios máximos producen escasez artificial y que los mínimos generan sobrantes, que el impuesto progresivo es regresivo, que las empresas estatales se traducen en una contradicción en los términos, que los aranceles empobrecen, que la redistribución coactiva de ingresos deteriora la asignación de factores productivos, que los marcos institucionales que no protegen derechos afecta negativamente el nivel de vida moral y material y así sucesivamente con temas económicos y jurídicos pero también con todas las otras ramas del conocimiento. La ley de gravedad no es materia opinable ni lo es la medicina, lo cual, como queda dicho, no niega que estas materias están insertas en procesos evolutivos ya que en lo humano nunca se llega a una meta final.
Entonces una cosa es tener la mente abierta al efecto de encaminarse a un mayor y mejor conocimiento y otra bien distinta es recibir cualquier cosa a la par, lo cual significa un basural abierto que desvía la brújula desde la excelencia a la degradación. Si se pregunta como distinguir en entre lo falso y lo verdadero la respuesta debe ser que el tema no es el como sino el que es lo que permite esa distinción, es decir, lo que nos autoriza a distinguir la verdad del error son nuestros instrumentos intelectuales, en otros términos, el que alude a la razón que por cierto no es infalible pero el proceso de corroboraciones provisorias y refutaciones nos permite grados crecientes de acercamiento a la verdad.
Antes he escrito sobre el posmodernismo y ahora es del caso reiterar algunos conceptos en ese sentido. Las clasificaciones y las etiquetas siempre contienen alguna dosis de arbitrariedad y de posible controversia, pero puede decirse que la modernidad es heredera de una larga tradición cuyo inicio se sitúa en la Grecia clásica. Allí comienza la pesquisa de inquirir el porqué de las cosas y la posible modificación de lo modificable y no simplemente resignarse a aceptarlas sin cuestionamiento, sometidos al mandato de los reyes y a los dictados de los dioses paganos.
Louis Rougier explica que en esto precisamente consistió el mito de Prometeo que apuntaba a una ruptura con la superstición. Los griegos le dieron sentido a la razón, a la teoría, a la demostración, al silogismo y a la lógica. Por otra parte, la arrogancia y la soberbia de sostener que todo lo puede la razón – que no tiene límites – conduce al diseño de sociedades, a las utopías de la construcción del “hombre nuevo” y otros dislates que habitualmente terminan en el cadalso.
Las planificaciones estatales operan en base al racionalismo y constituyen un fiasco porque se basan en la presunción de un conocimiento que no existe. No se trata de insuficiencia en las memorias de ordenadores para almacenar datos, es que la información sencillamente no está disponible. Nosotros no sabemos con certeza que haremos la semana que viene. Podemos formular una conjetura pero llegado el momento, al cambiar las circunstancias, modificamos nuestras prioridades. Si el propio planificador no conoce a ciencia cierta que hará con su vida en las próximas horas , con mucho menos razón puede pretender el manejo presente y futuro de millones de arreglos contractuales. El peor de los mundos posibles estriba en la ignorancia de la propia ignorancia.
Como queda dicho, el primer capítulo posmodernista se refiere al relativismo epistemológico. Esto es que no hay tal cosa como la verdad. Todo dependería de interpretaciones subjetivas. Todo dependería del “color del cristal” de cada uno. Es que un mismo juicio no puede ser conforme y contrario al objeto juzgado en las mismas circunstancias.
En la época de Isaiah Berlin no se recurría a la expresión “posmoderno”, sin embargo, este autor aludió al romanticismo como una corriente que propone “una inversión de la idea de la verdad como correspondencia” y le atribuye a Fichte la idea de que “los valores se construyen, no se descubren”. Al contrario de lo que sostienen los posmodernistas, Popper subraya la importancia del descubrimiento de la verdad como objeto central de nuestros estudios y desvelos: “la principal tarea filosófica y científica debe ser la búsqueda de la verdad”. Este es el sentido mismo de la investigación y las universidades. Claro que el procedimiento para incorporar fragmentos de conocimiento esta plagado de acechanzas y desventuras. Se trata de un arduo recorrido. El debate abierto de ideas se torna indispensable, en la esperanza de disminuir en algo nuestra colosal ignorancia.
No hace mucho Malcom W. Browne dio cuenta de una reunión celebrada en la New York Academy of Sciences, que congregó a mas de doscientos científicos de distintas partes del mundo, para contraargumentar “la crítica posmoderna a la ciencia que sostiene que la verdad depende del punto de vista de cada uno” . Sin duda que todo lo que entendemos es subjetivo en el sentido de que es el sujeto el que entiende, pero cuando hacemos referencia a la objetividad de la verdad queremos significar que las cosas, hechos, atributos y procesos existen o tienen lugar independientemente de lo que opinemos sobre aquellas ocurrencias o fenómenos que son ontológicamente autónomos.
Constituye un grosero non sequitur el sostener que de las diversas valorizaciones de las personas, se sigue la inexistencia del mundo objetivo. Hay aquí un salto lógico inaceptable. Se trata de dos planos completamente distintos. La subjetividad de las preferencias, creencias y opiniones son independientes de la objetividad de lo que son las cosas.
El segundo capítulo posmodernista es el relativismo hermenéutico, es decir, que los textos y la comunicación en general deberían interpretarse del modo que el intérprete lo considere pertinente independientemente de lo que queda consignado en el texto o en el mensaje que se trasmitió por otras vías. No habría tal cosa como una interpretación verdadera o ajustada al texto o a las palabras comunicadas, ni interpretaciones equivocadas. John M. Ellis explica que si bien el lenguaje surge de una convención, de ello no se desprende que las palabras son arbitrarias ya que si pudieran significar cualquier cosa se haría imposible la comunicación : “Un símbolo que no significa algo específico, no significa nada”. Umberto Eco nos dice que “La iniciativa del lector consiste en formular una conjetura interpretativa sobre la intentio operis. Esta conjetura debe ser aprobada por el conjunto del texto como un todo orgánico. Esto no significa que sobre un texto se pueda formular una y solo una conjetura interpretativa. En principio se pueden formular infinitas. Pero, al final, las conjeturas deberán se probadas sobre la coherencia del texto, y la coherencia textual no podrá sino desaprobar algunas conjeturas aventuradas”.
El tercer capítulo se refiere al relativismo cultural. En este sentido Eliseo Vivas muestra la “falaz inferencia que parte del hecho del pluralismo cultural y llega a la doctrina axiológica de que no podemos discriminar en lo que respecta al mérito de cada una”. Una cosa es la descripción de costumbres que no son mejores ni peores, simplemente revelan gustos e inclinaciones y otra bien distinta son referencias que tienen relación con proposiciones verdaderas o falsas, lo cual puede ser juzgado con una escala universal. Las relaciones interculturales resultan fértiles, tal como lo demuestra Stefan Sweig en la época de oro de la Viena cosmopolita antes de la truculenta diáspora que produjeron los sicarios nazis. De todos modos, debe tenerse en cuenta la complejidad presente en afirmaciones que tienden a generalizar respecto de la cultura de tal o cual país. Siempre recuerdo la formidable respuesta de Chesterton cuando le preguntaron que opinaba de los franceses : “no se, porque no los conozco a todos”.
Por último, el relativismo ético que abraza el posmodernismo apunta a que no habría tal cosa como lo bueno y lo malo. Así, el incumplimiento de la palabra empeñada o el estímulo a la antropofagia no serian morales o inmorales en abstracto. No habría tal cosa como actos que apuntan a la actualización de potencialidades en busca del bien , ni normas para todos los seres humanos en dirección al respeto recíproco. El posmodernismo, igual que el positivismo, considera que las reflexiones éticas como principios universales constituyen manifestaciones vacías, puesto que no pueden verificarse. Morris R. Cohen apunta con razón que esa afirmación de que “las proposiciones no verificables carecen de significado tampoco es verificable […] La afirmación de que las proposiciones éticas carecen de significación, forma parte de la errónea concepción positivista tradicional del método científico […] Los juicios éticos se refieren a aquellos que los hombres generalmente deben hacer si quieren ser prudentes”.
Hace años publiqué un extenso ensayo sobre el posmodernismo en la revista académica del Centro de Estudios Públicos de Chile. En esta ocasión solo cabe un apretado resumen actualizado del problema, pero debe destacarse que no solo se observa una nutrida bibliografía sobre esta corriente de pensamiento, sino que abarca campos cada vez mas amplios. Por ejemplo, en la economía. En este sentido Mark Blaug – dejando de lado por el momento otros debates colaterales – escribe que “Tal vez el síntoma mas alarmante del desarrollo del formalismo vacío en la economía moderna es la creciente difusión del posmodernismo en los escritos sobre metodología de la economía. El posmodernismo en la economía adopta formas diferentes pero siempre comienza con la ridiculización de las pretensiones científicas de la economía tirando agua fría a las creencias de que existe un sistema económico objetivo”.
Tiene sus bemoles debatir con un posmodernista puesto que inmediatamente acusa al contradictor de “logocentrista”, es decir basado en la lógica , la cual niega al tiempo que sostiene que todo significado es dialéctico. Bien ha concluido Ortega que el relativismo “es el tema de nuestro tiempo” puesto que hoy hay mucho de basural abierto. En definitiva, es como escribe Allan Bloom “la apertura a la cerrazón es lo que estamos enseñando”.
La bibliografía en línea argumental con lo expresado es muy copiosa pero si tuviera que resumir en las tres obras de mayor calado diría que son en este orden: Objetivity. The Obligation of Impersonal Knowledge de Nicholas Rescher (University of Nortre Dame Press, 1997) con especial referencia al primer apartado del tercer capítulo, cuyo título explica la tesis puesto que las tensiones ayudan a despejar dudas: “Cognitive Objetivity Does Not Demand Consensus”, varios de los ensayos contenidos en Conocimiento Objetivo de Karl Popper (Madrid, Tecnos, 1972/1974) y Against Relativism. Philosophy of Science, Deconstrustion and Critial Theory de Christopher Norris (Londres, Blackwell, 1997/2013).


Lo primero que quiero marcar es mi amistad y coincidencias con José Luis. Hemos participado los dos en varios actos pero destaco muy especialmente en uno invitados ambos por la Fundación Alberdi donde elaboramos sobre el tema “La batalla cultural”, de modo que queda clara su preocupación por estudiar y difundir las ideas de fondo sobre la tradición de pensamiento liberal que nos une.

Cuando también estuvimos juntos en la fiesta de liberales en La City, me comentó su proyecto de lanzamiento como candidato a presidente a lo que le respondí que a mi modo de ver estamos tan atrasados en el debate de ideas que aun no hay un plafón suficiente como para captar un número razonable de votos y que su propuesta me trae a colación el interrogante de que hubiera sido del mundo si Einstein en lugar de dedicarse a la física hubiera sido intendente de Chivilcoy (sin desmedro de Chivilcoy), a lo que me dijo que le halagaba el correlato pero que pensaba que había un número de personas (especialmente jóvenes) que podían beneficiarse con el proyecto.
Esta conjetura de José Luis fue correcta pues como he señalado públicamente realizó con mucho provecho una formidable campaña de difusión muy apreciada por los liberales que en verdad priorizan las ideas y no se dejan arrastrar por mezquindades, envidias y bajezas de igual tenor.
A este cuadro de situación agrego con mucho énfasis la suerte que tiene José Luis de tener una socia de características extraordinarias, no solo personales sino de una notable profesionalidad para manejar relaciones humanas. Me refiero naturalmente a Mechi, que está imbuida también de conocimientos sólidos en las materias que trata con mucha solvencia su marido.
También dejo constancia de la inteligencia de José Luis de contribuir a que se lo elija a Luis Rosales como candidato a vicepresidente, lo cual constituye un gran acierto no solo por sus condiciones excepcionales de periodista brillante con mucha experiencia en los medios, sino por sus características descollantes como persona de bien y como un liberal de fuste. Hace mucho tiempo participamos juntos en una mesa redonda, oportunidad en la que me regaló uno de sus libros con una muy afectuosa dedicatoria (Otra oportunidad. La Argentina en un mundo multipolar).
Habiendo dicho todo esto, ahora dadas las peligrosas circunstancias por las que atravesamos estimo que la fórmula de lujo a la que me referí debiera considerar la posibilidad de bajarse, fortalecer los cargos legislativos y juntar fuerzas para una futura contienda electoral. Digo esto puesto que los sucesos que son del dominio público son de tal magnitud en sus amenazas concretas que no puede restarse votos a la lamentable inoperancia que nos gobierna.
Me detengo un minuto en lo obvio: la actual gestión ha comenzado con un bailecito impropio de un republicano con la banda presidencial en la Casa Rosada y sus primeras medidas fueron aumentar los ministerios y la pretensión de designar dos miembros de la Corte por decreto, a lo que se agrega incrementos en lo valores absolutos del gato público consolidado, en el aumento sideral en el neto tributario, en la disparada inaudita de la deuda estatal, en la consiguiente trepada del déficit total y en una inflación mensual equivalente a la anual que tiene lugar en países normales.
Como también he consignado públicamente, estamos en la desgraciada situación que nos lleva a elegir entre la inoperancia y el abismo, inoperancia que nos da tiempo para eventualmente rectificar o, por lo menos, juntar fuerzas para operar en otras direcciones en un futuro electoral sin estar acogotados por candidatos que nos están gritando que destrozarán lo que queda y se concentrarán en implantar modelos totalitarios a pesar de algún disimulo bastante burdo por cierto.
Y no se trata -como en otras oportunidades- de estar atentos a fulanos que “llevan el cuchillo bajo el poncho”, sino que reiteradamente han manifestado los titulares y sus múltiples adlateres y compinches que lo tienen arriba del poncho y anuncian que nos lo clavarán varias veces en el pecho en un contexto de alarmante impunidad y atropello a la prensa y a la Justicia.
Hay ingenuos que proponen con entusiasmo infantil que probemos la gimnasia en las PASO a votar por el candidato liberal y luego en la contienda definitiva habrá tiempo de votar por la inoperancia, o el menos malo. Si nos guiamos por lo escrito por diversos consultores locales y, sobre todo, internacionales, con esta política se corre el fenomenal riesgo de que en esas pruebas de precalentamiento se adelanten de un modo significativo los impresentables de un modo tal que repercuta como efecto catarata en los mercados de forma que las corridas bancarias dado el empapelamiento de las carteras bancarias con títulos públicos, la cotización del dólar, el riesgo país y demás indicadores incidan tan negativamente en la actual administración que el triunfo del totalitarismo se haga inevitable en el acto electoral definitivo. Entre nosotros tal vez quien mejor expresó con gran claridad y contundencia esta catástrofe fue Alfredo Leuco en el programa de Luis Majul en el que resumió su preocupación de lo que puede suceder en las PASO por ensayar el referido ejercicio tremebundo con las palabras: “agarrate Catalina”.
Hay entusiastas de buena fe que opinan que debe seguirse hasta el final con la fórmula liberal sin percatarse que podemos no salir vivos de esta experiencia. Hay otros, en general partidarios del menemanto -cuyo balance ha sido, la corrupción, el aumento desenfrenado del gasto público y la deuda- desaforados que sostienen que la actual gestión es igual a la que se vislumbra en la vereda de enfrente en base a lo actuado por el gobierno anterior. Esto no es aceptable ni razonable si usamos la materia gris con algún cuidado, puesto que no resulta seria la pretendida equivalencia. Se podrá decir mucho sobre la ineptitud pero, entre otros puntos centrales, la prensa independiente y sin persecuciones criminales no es poca cosa que debe valorarse de esta administración.
Reitero que es un error garrafal confundir el plano político con el académico. El político es un cazador de votos, si formula propuestas que la opinión pública o el sector al que se dirige no comparte ni comprende está perdido como político. Al contrario, si antes de su clase el profesor intenta averiguar que mensaje quieren recibir sus alumnos, está perdido como profesor. Siempre me ha disgustado que intelectuales la jueguen de políticos en lugar de apuntar al óptimo y dejar que las negociaciones las realicen los políticos.
En nuestro caso, hay jóvenes que con la mejor de las intenciones confunden los planos políticos con los intelectuales y no parecen percatarse de la grave situación en la que estamos sumidos por lo que no podemos correr el riesgo de colocarnos al filo del abismo pues será un punto de no retorno.
Comprendo que haya muchos resentidos con este gobierno debido a las trapisondas horribles y zancadillas que han pretendido hacerle a José Luis y al frente electoral, pero lo relevante no es detenerse en mengano o zutano sino que está en juego el futuro de todos los que necesitamos vivir en libertad en base al respeto recíproco que es inherente a lo que demandamos tenga lugar después de siete décadas de estatismo bajo diferentes denominaciones al efecto de ser, como alguna vez fuimos, la vanguardia de los países más progresistas del orbe.
Creo que en definitiva un renunciamiento por estos motivos de la fórmula de marras en pos de un reaseguro para nuestro futuro inmediato será muy apreciado y valorado por todas las personas sensatas y prudentes que priorizan la sociedad abierta.
Como una nota al pie vuelvo a decir que no comparto con José Luis su posición respecto al llamado “aborto” (sobre lo que he escrito mucho, la última vez en Infobae en un texto extensotitulado “¿Es aborto el aborto?”). Creo que esta postura es una pena pero aliento la esperanza de convencerlo en una próxima reunión, puesto que la amistad incluye el intercambio de ideas. He visto con tristeza las rencillas entre liberales en las que se recurre a ofensas personales en lugar de argumentar puesto que como nos ha enseñado Karl Popper el conocimiento es provisional abierto a refutaciones, entre liberales no se trata para nada de renunciar a valores, principios y propuestas que cada cual estime conveniente, se trata de intercambios en base a argumentos y civilizadamente como siempre hemos hecho con José Luis.
En el debate de 1930 entre Friedrich Hayek y John Maynard Keynes, la crítica más profunda del primero al segundo es que éste sólo veía los agregados (consumo, inflación, producción), pero que estos carecían de micro-fundamentos. La tasa de interés en el pensamiento de Keynes, por ejemplo, no estaba basada en una teoría del capital, y la atención en el nivel de precios, no dejaba ver la distorsión de precios relativos que la política monetaria podía provocar. Desde Precios y Producción (1931) hasta La Teoría Pura del Capital (1941) Hayek puso el foco precisamente en advertir que debajo de la macro que Keynes describía había una estructura del capital que determinaría la realidad social futura.
Hoy vemos este mismo debate planteado en la Argentina. Mientras unos ven que desde 2015 hasta 2019 aumentó la inflación, el desempleo y la pobreza y cayó la actividad, otros observan una economía que tiende a normalizar sus micro-fundamentos. No está demás aclarar que los micro-fundamentos determinan la realidad social en el largo plazo, pero en el corto pueden disociarse.
Tengo la impresión que en diciembre 2015 la realidad social no era buena, pero los micro-fundamentos eran peores de lo que la realidad social podía mostrar. Argentina era una olla hirviendo. Bastaba levantar la tapa, para que la realidad social volara por los aires y se ajustara a unos micro-fundamentos muy pobres. Axel Kicillof fue el artífice entre 2011 y 2015 de distorsionar esos micro-fundamentos para que el gobierno que siguiera al de Cristina Fernández de Kichner fracasara en cualquier intento de recuperar el crecimiento del que careció la Argentina de ese último gobierno kirchnerista.
Y no me refiero aquí, únicamente, al caso del dólar futuro, que desbordó las páginas de los medios durante meses. El problema era mucho más complejo que eso. Toda la política económica de este último gobierno kirchnerista evitó corregir uno solo de los problemas fundamentales de Argentina para evitar que el costo se traslade a la realidad social. Era más efectivo, esperar que la bomba explotara en manos del siguiente gobierno.
Había alta inflación, pero si sumábamos la inflación reprimida, su nivel hubiera sido más alto aun que el actual. Había default, pero era más prometedor acusar a Griesa que acordar con el Club de París. Había un tipo de cambio muy atrasado, pero devaluar hubiera contribuido a que salte la inflación y la pobreza, mientras hubiese hundido a la actividad. Las tarifas estaban también atrasadas, pero nadie desea sufrir el costo social y político de elevar el costo de los servicios públicos.
El gobierno de Mauricio Macri hizo precisamente esto. Dejará en 2019 una Argentina con alta inflación, desempleo y pobreza, pero sus micro-fundamentos garantizan una economía que rebotará y permitirá con ello una mejor realidad social, bajando precisamente la inflación, el desempleo y la pobreza a niveles inferiores que los que heredó. Ese proceso ya inició y de hecho los datos ya lo están mostrando.
¿Qué fue lo que hizo Macri? Sustituyó un déficit fiscal primario y consolidado entre Nación y Provincias, por equilibrio presupuestario. Es cierto que aun resta cubrir los intereses pero de cumplirse las metas fiscales Argentina podría alcanzar en un hipotético segundo gobierno de Mauricio Macri el superávit fiscal primario, que a su turno permita alcanzar el equilibrio fiscal financiero (incluyendo los intereses). También se ocupó Cambiemos de reconocer un tipo de cambio competitivo, lo que requirió de una fuerte devaluación el año previo a la elección, y lo que repercutió en la inflación, el desempleo y la pobreza, pero al alza.
¿Podía Argentina evitar la crisis cambiaria en un momento en que además de la sequía, el mundo vivió un corte repentino del crédito internacional (Sudden stop)? De ninguna manera. Defender el peso en ese contexto, hubiera dejado a la Argentina sin reservas rápidamente. Y es que los micro-fundamentos de la economía argentina eran muy débiles, mucho más que los de los países vecinos que enfrentaron mejor el shock externo.
El tipo de cambio saltó de 17 a 23, 28, 31, 37, 42, para luego retroceder a 38, tras lo cual subió a 45, para luego retroceder a 42. La crisis cambiaria vino a corregir el enorme déficit de cuenta corriente, pero fundamentalmente permitió que los argentinos nos demos cuenta que los dólares cuestan más que aquello que estábamos pagando. Con un dólar más caro, se encarecieron las importaciones, y se dificultó el turismo en el exterior, algo que la clase media argentina cuestionó con fuerza. El tipo de cambio multilateral resultante no llegó al nivel de 2003, pero al menos permitió que la Argentina salga del dólar barato, corrigiendo otro micro-fundamento.
Si coincidimos que el tipo de cambio nominal debía subir, entonces resulta un error criticar al oficialismo por la inflación consecuente, o el impacto en el empleo y la pobreza. Todo esto es herencia. Nadie podía evitar que estas cosas ocurrieran. El oficialismo creyó inocentemente, y este fue un error que hoy paga caro, que podía evitar estas consecuencias con gradualismo y mucho viento a favor, pero fue imposible. Debió, quizás, generar una corrección mayor en los micro-fundamentos ni bien llegó al gobierno en diciembre de 2015 para que el costo de la crisis se generara en 2016 y políticamente sea observado como una herencia lógica de la política económica de Axel Kicillof. Puede ser. Pero a lo sumo se podrá criticar al gobierno por postergar la crisis, más que por haberla generado.
Lo cierto es que hoy la Argentina ofrece micro-fundamentos sólidos que dejan entrever que recuperará el crecimiento en el segundo semestre de 2019, y se fortalecerá en 2020. La mejor actividad recuperará la recaudación, lo que permitirá ir hacia un equilibrio fiscal consolidado y financiero. No sólo ello. Como el riesgo país se reduce al ritmo de estas mejoras observables, Argentina podrá reestructurar su deuda y sustituir activos caros por otros más baratos, tomando deuda a tasas más bajas. El déficit financiero podrá resolverse, ni bien el oficialismo sea reelecto.
La inflación ya inició una baja contundente desde el 4,7 % en marzo hasta el 3,1 % de mayo, y una cifra aun menor a observarse en la fecha de hoy anunciada por el INDEC. Pero en la medida que el dólar mantenga su calma, y ese escenario es plausible, el IPC debería seguir bajando hacia el 2 % mensual al cierre de este año, e incluso más bajo en 2020.
Quedan desafíos claro. Las Leliqs siguen siendo un problema que deberá atenderse con urgencia a inicios de 2020. El déficit fiscal financiero cerraría 2019 en alrededor del 4 % del PIB. Las reformas previsional, tributaria, laboral son requeridas mínimamente para asemejarnos competitivamente a nuestros vecinos. Hay que prepararse para el momento en que el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea entre en vigencia.
Resumiendo, no nos quedemos sólo con la superficie de la costosa realidad social que nos dejó el kirchnerismo y que Cambiemos no pudo evitar. Si los micro-fundamentos mejoran, y ese parece ser el caso, Argentina y sus activos terminarán rebotando, y con ello mejorará la actividad, y se corregirán hacia abajo la inflación, el desempleo y la pobreza.
Publicado originalmente en El Cronista, martes 16 de julio de 2019.
El liberalismo tiene mala prensa en Argentina. Dejando de lado a sus pocos seguidores, el liberalismo o es ignorado como idea o es considerada una entelequia histórica de idealismos intelectuales que no aplican al mundo real. En el ADN de la cultura argentina se encuentra un gen peronista/marxista, no un Adam Smith o un Hayek.
Hace un tiempo escribía una nota intentando desmitificar mal interpretaciones del liberalismo clásico por parte de sus críticos. Sin embargo, hacia el final de la nota me refiero a lo que entiendo es un error dentro «movimiento libertario.»
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