La clave es la batalla cultural Alberto Benegas Lynch (h)

Este tema es el central. Si no se resuelve la comprensión de ciertos valores y principios que hacen de brújula a la acción, no resulta posible avanzar hacia una sociedad libre. Si nos estancamos en consideraciones del momento, nunca vamos a abrir los ojos para disfrutar de horizontes más fértiles y siempre nos quedaremos empantanados en nimiedades. La única manera de progresar es primero estudiar y luego difundir ideas que calen hondo y, por tanto, vayan al fondo de los problemas.

Lo primero de todo es aclarar que queremos significar con la expresión «cultura». En nuestra época se ha degradado tanto el término que alude a cualquier manifestación humana en cualquier dirección, así es que con esta acepción se puede hablar de la cultura de la antropofagia y otras manifestaciones de anticultura. Es que en su acepción clásica, la palabra cultura remite a cultivar el espíritu que es lo más preciado que tiene el ser humano, no es ejercitarse en ladrar o reptar sino en cultivar su mente o su psique que es lo que lo distingue de otras especies conocidas y lo reafirman en su condición humana.

Ahora bien, las manifestaciones culturales abarcan las relaciones intraindividuales y las interindividuales. Las primeras abarcan todas las conductas que desarrollen las potencialidades de cada cual al efecto de buscar el bien, mientras que las segundas se circunscriben a las relaciones con el prójimo. En estas líneas nos limitamos a lo segundo para concluir que la batalla cultural apunta a que nos respetemos entre nosotros, independientemente de la conducta que cada uno decida en la esfera privada. Apuntamos a la convivencia civilizada para lo cual es indispensable que cada persona considere sagrada la esfera individual de sus congéneres y, por tanto, se abstenga del modo más categórico a interponerse y mucho menos a recurrir a la fuerza o amenaza de fuerza para con sus vecinos y recurra a esta vía extrema sola y exclusivamente cuando hay lesiones de derechos de terceros.

Cuando nos referimos al respeto a los derechos de otros no estamos diciendo que compartimos o adherimos las conductas individuales de nuestro prójimo, más aun podemos discrepar radicalmente con esos modos de proceder. En realidad la demostración cabal de respeto es, precisamente, cuando no compartimos la conducta privada de nuestros coetáneos. Y utilizamos la palabra «respeto» y no «tolerancia» porque este último vocablo tiene la connotación de cierto tufillo inquisitorial. Los derechos se respetan, no se toleran como si estuviéramos en lo alto de una loma perdonando los errores de otros como si fuéramos infalibles en cuanto a percepción de la verdad.

La verdad es la correspondencia entre el juicio y el objeto juzgado, pero para lograr aprehenderla se requiere esfuerzo en una permanente peregrinación al efecto de desprendernos del mar de ignorancia en el que nos debatimos para incorporar algo de tierra fértil. De allí la importancia de debates abiertos y absoluta libertad de expresión para arribar a buen puerto e incorporar nuevos conocimientos.

Por todo esto es la definición a la que arribé hace mucho tiempo y celebro que otros la hayan adoptado en cuanto a que el liberalismo es el respeto irrestricto a los proyectos de vida de otros. Entonces, en este contexto, cuando nos explayamos sobre la cultura nos estamos refiriendo al respeto a los comportamientos de otros seres humanos y estamos descartando cualquier manifestación de contracultura, a saber, conductas que invaden el fuero íntimo de nuestros semejantes, a toda manifestación que avasalle la privacidad del prójimo. De esto se sigue el respeto a la vida, a la libertad y a la propiedad de cada cual, entendiendo por esto último la consideración irrestricta al uso y disposición de lo que pertenece a cada uno.

En esto consiste la batalla cultural que debe darse antes que ninguna otra cosa si queremos vivir en una sociedad libre. Las expresiones que se refieren a lo coyuntural son del todo secundarias respecto a la batalla cultural, puesto que la coyuntura es una consecuencia de esa batalla. No hay circunstancia alguna que no derive de esa batalla para lo cual es menester trabajar en el terreno teórico al efecto de contar con una práctica civilizada.

Sin duda que los medios de comunicación deben informar sobre la coyuntura pero es indispensable que se le otorgue suficiente espacio a la batalla cultural, es decir, al debate de ideas de fondo si es que se desea corren el eje de las agendas que apunten al respeto recíproco.

Hay dos planos de acción que es perentorio clarificar y precisar. Esta diferenciación de naturalezas resulta decisiva al efecto de abrir cauce al progreso. Constituye un lugar de los más común -casi groseramente vulgar- sostener que lo importante es el hombre práctico y que la teoría es algo etéreo, mas o menos inútil, reservado para idealistas que sueñan con irrealidades.

Esta concepción es de una irresponsabilidad a toda prueba y revela una estrechez mental digna de mejor causa. Todo, absolutamente todo lo que hoy disponemos y usamos es fruto de una teoría previa, es decir, de un sueño, de un ideal, de un proyecto aún no ejecutado. Damos por sentado nuestros zapatos, el uso del avión, la televisión, la radio, internet, el automóvil, el tipo de comida que ingerimos, las medicinas a que recurrimos, los tipos de edificaciones, la iluminación, las herramientas, los fertilizantes, plaguicidas, la biogenética, la siembra directa, los sistemas políticos, los regímenes económicos etc. etc. Todo eso y mucho más, una vez aplicado parece una obviedad, pero era inexistente antes de concebirse como una idea en la mente de alguien.

John Stuart Mill escribió con razón que «toda idea buena pasa por tres etapas: la ridiculización, la discusión y la adopción». Seguramente, en épocas de las cavernas, quienes estaban acostumbrados al uso del garrote les pareció una idea descabellada el concebir el arco y la flecha y así sucesivamente con todos los grandes inventos e ideas progresistas de la humanidad. En tiempos en que se consideraba que la monarquía tenía origen divino, a la mayoría de las personas les resultó inaudito que algunos cuestionaran la idea y propusiera un régimen democrático.

Los llamados prácticos no son más que aquellos que se suben a la cresta de la ola ya formada por quienes previa y trabajosamente la concibieron. Los que se burlan de los teóricos no parecen percatarse que en todo lo que hacen son deudores de ellos, pero al no ser capaces de crear nada nuevo se regodean en sus practicidades. Todo progreso implica correr el eje del debate, es decir, de imaginar lo nuevo al efecto de ascender un paso en la dirección del mejoramiento. Al práctico le corren el piso los teóricos sin que aquel sea para nada responsable de ese corrimiento.

El premio Nobel Friedrich A. Hayek concluye: «Aquellos que se preocupan exclusivamente con lo que aparece como práctico dada la existente opinión pública del momento, constantemente han visto que incluso esa situación se ha convertido en políticamente imposible como resultado de un cambio en la opinión pública que ellos no han hecho nada por guiar». La práctica será posible en una u otra dirección según sean las características de los teóricos que mueven el debate. En esta instancia del proceso de evolución cultural, los políticos recurren a cierto tipo de discurso según estiman que la gente lo digerirá y aceptará. Pero la comprensión de tal o cual idea depende de lo que previamente se concibió en el mundo intelectual y su capacidad de influir en la opinión pública gradualmente a través de sucesivos círculos concéntricos y efectos multiplicadores desde los cenáculos hasta los medios masivos de comunicación.

En todos los órdenes de la vida, los prácticos son los free-riders (los aprovechadores o, para emplear un argentinismo, los «garroneros») de los teóricos. Esta afirmación en absoluto debe tomarse peyorativamente puesto que todos usufructuamos de la creación de los teóricos. La inmensa mayoría de las cosas que usamos las debemos al ingenio de otros, incluso prácticamente nada de lo que usufructuamos lo entendemos ni lo podemos explicar. Por esto es que el empresario no es el indicado para defender el sistema de libre empresa porque, como tal, no se ha adentrado en la filosofía liberal ya que su habilidad estriba en realizar buenos arbitrajes (y, en general, si se lo deja, se alía con el poder para aplastar el sistema), el banquero no conoce el significado del dinero, el comerciante no puede fundamentar las bases del comercio, quienes compran y venden diariamente no saben acerca del rol de los precios, el que maneja un celular no puede fabricarlo, el especialista en marketing suele ignorar los fundamentos de los procesos de mercado, el piloto de avión no es capaz de fabricar una aeronave, los que pagan impuestos (y mucho menos los que recaudan) no registran las implicancias de la política fiscal, el ama de casa no conoce el mecanismo interno del microondas, ni de la refrigeradora y así sucesivamente. Tampoco es necesario que esos operadores conozcan aquello, en eso consiste la división del trabajo y la consiguiente cooperación social. Es necesario, pero sí que cada uno sepa que los derechos de propiedad deben respetarse para cuya comprensión deben aportar tiempo, recursos o ambas cosas si desean seguir en paz con su practicidad y para que el teórico pueda continuar en un clima de libertad con sus tareas creativas y así ensanchar el campo de actividad del práctico.

Desde luego que hay teorías efectivas y teorías equivocadas o sin un fundamento suficientemente sólido, pero en modo alguno se justifica mofarse de quienes realizan esfuerzos para concebir una teoría eficaz. Las teorías malas no dan resultado, las buenas logran el objetivo. En última instancia, como se ha dicho, «nada hay más practico que una buena teoría». Como queda dicho, consciente o inconscientemente detrás de toda acción hay una teoría, si esta es acertada la práctica producirá buenos resultados, si es equivocada las consecuencias del acto estarán rumbeadas en una dirección inconveniente respecto de las metas propuestas.

Como hemos señalado, no solo no hay nada que objetar a la practicidad sino que todos somos prácticos en el sentido que aplicamos los medios que consideramos corresponden para el logro de nuestras metas, pero tiene una connotación completamente distinta «el práctico» que se considera superior por el mero hecho de aplicar lo que otros concibieron y, todavía, reniegan de ellos…los que, como queda dicho, hicieron posible la practicidad del práctico.

Afirmar que «una cosa es la teoría y otra es la práctica» es una de las perogrulladas mas burdas que puedan declamarse, pero de ese hecho innegable no se desprende que la práctica es de una mayor jerarquía que la teoría, porque parecería que así se pretende invertir la secuencia temporal y desconocer la dependencia de aquello respecto de esto último, lo cual no desconoce que la teoría es para ser aplicada, es decir, para llevarse a la práctica. Por eso resulta tan grotesca y tragicómica la afirmación que pretende descalificar al sostener aquello de que «fulano es muy teórico» o el equivalente de «mengano es muy idealista», pues bienvenidos los idealistas si sus ideales fortalecen la cultura y se apartan de la contracultura en el sentido definido en esta columna periodística.

Estemos atentos y en la punta de la silla para juzgar las contribuciones que en estos momentos aparecen, como los debates sobre el dilema del prisionero, las externalidades, la asimetría de la información, el equilibrio Nash, los balances sociales y equivalentes pues el espíritu liberal está siempre en ebullición ya que no hay palabras finales para los mortales, de allí el extraordinario lema de la Royal Society de Londres nullius in verba.
Si se desea alentar la cultura y combatir la contracultura y la consiguiente batalla cultural, debe enfatizarse la importancia del trabajo teórico y el idealismo, y no circunscribirse al ejercicio de practicar lo que ya es del dominio público. Por ello resulta tan estimulante el comentario de George Bernard Shaw cuando escribe: «Algunas personas piensan las cosas como son y se preguntan ¿por qué? Yo sueño cosas que no son y me pregunto ¿por qué no?».

Publicado originalmente en Infobae, el 31 de agosto de 2019.

El autor es Doctor en Economía y también Doctor en Ciencias de Dirección, preside la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires y miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas.

Entrevista en FM 99.9 de Mar del Plata sobre la Estatolatría argentina

El pasado 30 de agosto fui entrevistado en FM 99.9 de Mar del Plata sobre el sentido del término estatolatría que define a quienes pretenden que el estado les de todas las respuestas.

«El problema de Argentina es cultural. En otros tiempos se le pedía a Dios por trabajo y salud, pero hoy la gente le pide todo al Estado. Eso hace que nos desliguemos de la responsabilidad que tenemos nosotros mismos de proveernos a nosotros y nuestros hijos. Se pierde la libertad individual y la responsabilidad de darnos nuestro sustento», remarcó.

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DEL OPTIMISMO AL PESIMISMO

El viernes previo a las PASO, el mercado explotó de confianza y el Merval mostró una suba significativa. El lunes tras las PASO, el Merval mostró una caída del 50 % en dólares. Una baja récord, no sólo para la Argentina, sino para el mundo.

Había dos escenarios claramente opuestos entre los cuales los argentinos debían elegir. De un lado, la continuidad de la política económica de Mauricio Macri; del otro, el regreso de la política económica del kirchnerismo. Claro que esta simplificación, como toda simplificación, es engañosa: 1) la elección no era más que internas partidarias, 2) había otros candidatos, 3) Macri podría girar hacia reformas más profundas que las tomadas en estos años, y 4) no está claro tampoco que Alberto Fernández sea la continuidad del kirchnerismo, pero la grieta sigue presente en la opinión pública, y la elección parecía jugarse bajos esos escenarios futuros.

El aplastante resultado en favor de Alberto Fernández sobre Mauricio Macri le dio señales al mercado de que la política económica cambiará. Un mix de incertidumbre y desconfianza llevó a los tenedores de bonos y acciones a vender todos sus activos, asumir las pérdidas, y emigrar con los pocos dólares que pudieron obtener (en términos relativos). La fuerte demanda por la divisa llevó el tipo de cambio de 45 a 60 pesos por dólar, agregando una nueva devaluación, a las ya acumuladas en 2016, 2018 y principios de 2019. Construir “un muro” para defender el peso en ese instante tras las PASO, de poco hubiera servido, y la pérdida de reservas habría sido más significativa aún que la observada. Agosto, el mes de las PASO, dejó un saldo terrible e irrecuperable para la Argentina en el corto plazo, que nos ha hecho a todos muchos más pobres de lo que éramos el viernes anterior.

Ese viernes, el escenario optimista era el que pintaban muchos analistas políticos confiados en la continuidad de la política económica de Mauricio Macri, sumados a una serie de reformas estructurales que la Argentina necesita en el ámbito económico. El relato oficial mostraba un cambio desde la pesada herencia hacia el equilibrio fiscal primario, un tipo de cambio competitivo y una inflación en baja, que a su turno permitiría ir bajando tasas de interés, para ir desarmando las Leliqs mientras se incrementaba la demanda de pesos en el escenario post-electoral. El estimador mensual de actividad económica (EMAE) que elabora el INDEC mostraba que Argentina dejó de caer en 2019, que entró en una meseta, e incluso la economía empezaba a rebotar en julio del corriente. El motor del campo nos está dejando la mejor cosecha de la historia después del año de sequía, y el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, nos devolvía la posibilidad de integrarnos nuevamente con el mundo. Tras las elecciones, se rumoreaba que Argentina avanzaría en una agenda de reformas previsional, laboral e impositiva, que la volvería a colocar como un mercado atractivo para recibir inversiones de capital, lo que permitiría generar un crecimiento vigoroso, y con ello promover emprendimientos, más empleo, mejores ingresos y baja en la pobreza.

Parece romántico creer que este cuento, más que escenario, era posible de efectivizar. Los argentinos lo desconocieron, o la mayoría de los que lo escucharon, no lo creyeron. Y había razones para no creerlo, pues sus flacos bolsillos no vieron nada de esto en un largo y doloroso gobierno de cuatro años. El gradualismo elegido, primero con Prat Gay y luego con sus sucesores, evitó las políticas de shock que podrían haber generado la única vía de solución que evitara este desenlace que hoy observamos. El 2016 fue un año de correcciones mínimas que sentaron las bases para un 2017 de recuperación. Pero fue una recuperación que se consumió el capital político y económico, y estaba basado en un contexto único de fuerte endeudamiento, con ausencia de shocks externos, en un mundo volátil. El 2018 trajo todas las malas noticias juntas. El cóctel explosivo estuvo compuesto por 1) una sequía que llevó a una mala cosecha y a la consecuente escasez de divisas, 2) el sudden stop (un corte repentino del crédito internacional, en palabras del economista argentino Guillermo Calvo), 3) errores de política económica como el impuesto a la renta financiera y 4) la falta de independencia del Banco Central con el lógico incumplimiento de metas. Quedará el lema de aquellos años resumido en el problema de “inconsistencia entre la política fiscal y monetaria.”

La necesidad llevó al gobierno a comprender que se acababa el tiempo para enderezar el rumbo, y fue solo entonces y obligado por las circunstancias que recurrió al Fondo Monetario Internacional y guiado por sus sugerencias empezó a acelerar la corrección de los desequilibrios macroeconómicos.

Personalmente, celebré que finalmente se corrigiera el rumbo y se aceleraran las correcciones de estos desequilibrios. De 2018 a 2019, Argentina se ató a la difícil meta de llegar al equilibrio fiscal primario en un solo año, meta que parece alcanzará en medio de esta crisis. La renuncia de Sturzenegger en el Banco Central también permitió que por fin el foco se pusiera en los agregados monetarios en lugar de las tasas de interés (como manda la receta ortodoxa), aunque claro que las Lebacs (heredadas del kirchnerismo pero ampliadas por Sturzenegger) y posteriormente sus hijas, las Leliqs, dejarán su huella en un futuro cercano.

¿Por qué los economistas fallamos en prever este escenario económico tan destructivo? Primero porque las encuestas para las PASO mostraban cierta paridad entre el oficialismo y Alberto Fernández. Segundo porque los analistas políticos describían una alta probabilidad de continuidad de la política económica de Cambiemos. Tercero, porque aun una derrota electoral de hasta 5 % en las PASO, Cambiemos podría revertirla. El escenario político contagió el error a los escenarios que los economistas construimos.

Desde el abandono del Patrón oro, los sistemas financieros modernos dependen bastante de la confianza y las expectativas. Un país como la Argentina, con el prontuario inflacionario e hiperinflacionario depende todavía más de la confianza. Las PASO desataron una ola de desconfianza. Unos dirán que se debió al propio mensaje de miedo que el oficialismo generó. Otros dirán que ese miedo está justificado en los antecedentes de los miembros de la oposición. Lo cierto es que cualquier sea el motivo, tras las PASO el mercado prefirió reconocer las pérdidas y salir con lo puesto.

Si los dólares en reservas eran suficientes previo a las PASO para sostener la estabilidad del mercado cambiario, ante la enorme desconfianza desatada tras la elección de agosto las mismas parecen insuficientes. El gobierno no logra renovar las Letes lo que lleva a la autoridad monetaria a proveer al Tesoro de parte de las reservas para atender sus compromisos. Además, los depositantes de dólares desconfían que el Banco Central disponga de las divisas cuando se las requiera en el futuro y han decidido ir tras ellas mientras todavía están disponibles. Ambos factores generaron una fuerte reducción de las reservas internacionales, lo que ya compromete la estabilidad del sistema cambiario.

Como si esto fuera poco, las Leliqs  que adquieren los bancos sobre la base de los plazos fijos que construyen los depositantes, difícilmente puedan ser renovados. Si el billón de pesos en Leliqs se monetiza en estos casi dos meses que quedan antes de las elecciones, la demanda de dólares de parte de los depositantes irá por los dólares, y la presión sobre el tipo de cambio ya será extrema.

En este contexto, las negociaciones con el FMI se vuelven fundamentales, para saber si la autoridad monetaria contará con algo más de reservas para afrontar las múltiples presiones por su demanda.

El gobierno decidió ir a un “default selectivo”, para estirar algunos plazos, y reducir la demanda por las escasas divisas en reserva. Agregaría también en esta semana un control de cambios limitando los dólares que las personas y empresas pueden adquirir. Pero si bien esto puede ayudar a transitar los dos meses previos a la elección, aun quedará otro plazo por cumplir hasta el 10 de diciembre.

En síntesis, es demasiado largo el plazo que resta hasta el cambio de gobierno, y son pocos los ladrillos de los que dispone el gobierno para construir un muro que evite la sangría de reservas. El FMI podría ayudar, pero el potencial candidato a Presidente Alberto Fernández ya culpó a la institución por todos nuestros males, y dejó en claro que renegociará esos compromisos, en un marco de nuevo default.

El oficialismo debe encerrarse a hacer cuentas, tomar la base monetaria en pesos, sumar los pasivos del Banco Central, analizar las reservas netas de las que dispone y evaluar una política de tipo de cambio fijo, convertibilidad o dolarización, en la cual restablezca la confianza en la moneda de circulación. 

Aunque hay un problema adicional: el oficialismo ya no parece tener el poder, la fuerza y la voluntad de encontrar una solución de estas características. Estamos presenciando el final del peso, otra moneda mal gestionada en la historia argentina, y nuevamente por las mismas razones: los abusos de los sucesivos gobiernos en el terreno fiscal.

PROCESOS DE MERCADO REVISTA EUROPEA DE ECONOMÍA POLÍTICA VOLUMEN XV, NÚMERO 2, OTOÑO 2018

Artículos

  • –  Edward W. Fuller: Keynes’s Fatal Conceit . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13
  • –  Ludwig Van Den Hauwe: Monetary Constitutionalism: Some Recent Developments . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 67
  • –  Patrick Reimers: Fiat Lux and Crony Capitalism – The Impact of Monetary and Fiscal Policies in the Automobile Industry in USA
    and Europe from 2001 to 2010 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
    107
  • –  Jaime Hernán-Pérez Aguilera: Fenicia: ¿una experiencia anarcocapitalista? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 165
  • –  Roque Sampedro: Mercados medievales y orden social: una aproximación austriaca al caso inglés . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 189
  • –  Fernando Nogales: La educación de la empresarialidad en las familias empresarias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 229

Notas
Laura Davidson y Walter Block: Economic Prediction: Irving Fisher and Ludwig von Mises . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 285

  • –  Christopher P. Guzelian: Testing Economic Theory . . . . . . . . . . 303
  • –  Miguel Ángel Echarte Fernández: La escuela austriaca y la escuela de Chicago: un análisis comparativo de sus fundamentos y propuestas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 315
  • –  Brecht L. Arnaert: Talking to Walls: The Socialist Calculation Debate that Never Really Was One . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 339
  • –  Leef H. Dierks: The Normalization of the European Central Bank’s Monetary Policy from an Austrian Perspective . . . . . . . . . . 359
  • Joaquín Pérez Cano: Competencia entre monedas: ejemplos del siglo XIX . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 373

Documentos

  • –  Jesús Huerta de Soto: A Theory of Libertarian Nationalism . . . 385
  • –  Friedrich A. Hayek: Libertad económica y gobierno representativo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 405
  • –  Ludwig Von Mises: Armonía y conflicto de intereses . . . . . . . . 423 Reseñas bibliográficas
  • –  León Gómez Rivas: Reseña del libro La iglesia y el liberalismo.
    ¿Es compatible la enseñanza social católica con la escuela austriaca? de Christopher A . Ferrara (Última línea, Málaga, 2017) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 455
  • –  Juan Antonio Gregorio Martínez de los Reyes: Reseña
    del libro
    Memoria del comunismo. De Lenin a Podemos,
    de Federico Jiménez Losantos (La esfera de los libros, 2018, 734 páginas) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 459
  • –  Jesús Huerta de Soto: Reseña del libro Escolios a un texto implícito, de Nicolás Gómez Dávila (Editorial Atalanta, Gerona
    2009, 1407 páginas) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
    463
  • –  Fermando G. Jaén Coll: Reseña del libro Les dettes publiques
    à la dérive. Anatomie d’un monde finacièrement fragilisé. Varios autores (Eyrolles, París, 2018) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 467
  • –  Arye L. Hillman: Peter Bernholz, Totalitarianism, Terrorism,
    and Supreme Values: History and Theory (Springer, Heidelberg
    2017, xii + 160 páginas) . Reseña presentada en Public choice, 2018,
    vol . 176, no 3, pp . 567-571 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
    477 Noticias 1. Se celebra el Segundo Congreso Anual de Madrid en Economía de la Escuela Austriaca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 487
  1. El profesor Miguel A. Alonso toma posesión como Profesor Titular de Universidad en el Departamento de Economía Aplicada e Historia e Instituciones Económicas (y Filosofía Moral) de la Universidad Rey Juan Carlos. . . . . . . . . . . . . . . . 493
  2. Firma de convenio de movilidad Erasmus (para alumnos
    y profesores) entre la Fachhochschule Lübeck (University
    of Applied Sciences) y la Universidad Rey Juan Carlos a instancias de la Dirección del Máster en Economía de la Escuela Austriaca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 494
  3. El profesor León Gómez Rivas obtiene la Cátedra de Ética
    y Pensamiento Económico en la Universidad Europea de Madrid………………………………………. 495
  4. El Club de los Viernes concede su primer Premio Escuela de Salamanca a Jesús Huerta de Soto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 508
  5. La Mont Pelerin Society celebra su General Meeting de 2018
    en Gran Canaria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 511
  6. El Instituto Xoán de Lugo celebra sus III Xuntanzas Austriaco-Galaicas……………………………… 513
  7. El profesor Philipp Bagus participa nuevamente en un evento Liberty Fund. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 515
  8. Furia de Titanes: Jesús Huerta de Soto y Miguel Anxo Bastos Boubeta juntos en la Convención, el Festival de la Libertad . 516
  9. La Universidad Francisco Marroquín abre su primera sede internacional en Madrid . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 517
  10. Concesión del Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel a William D. Nordhaus y Paul M. Romer . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 519
  11. La edición del lunes 19 de noviembre de 2018 del diario
    ABC se hace eco del Segundo Congreso Anual de Madrid
    en Economía de la Escuela Austriaca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 525
  12. Clase magistral del Profesor Peter Boettke en la Universidad
    Rey Juan Carlos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 526
  13. El Rector de la Universidad Rey Juan Carlos felicita al Prof.
    Dr. D. Antonio Martínez por su contribución a la innovación educativa y a la calidad de la educación. . . . . . . . . . . . . . . . . . 529
  1. Finaliza la undécima edición del Máster Anual en Economía
    de la Escuela Austríaca de la Universidad Rey Juan Carlos . 532
  2. Felio J. Bauzá Martorell recibe el Premio de Estudios Jurídicos y el Premio a la Excelencia Jurídica. . . . . . . . . . . . . . 533
  3. Concesión de los premios Ludwig von Mises, Friedrich A. Hayek y Murray N. Rothbard . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 534
  4. Visita del Profesor S. Ritenour a la casa del Profesor Jesús Huerta de Soto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 535
  5. El profesor Antonio Martínez publica una importante contribución en el libro Defensa, Estado y Sociedad . El caso
    de España
    (Jesús Argumosa Pila, Editor, Editorial European Institute of International Studies, Salamanca 2018, 365 pp) . 537
  6. OlavDirkmaatdefiendesutesisdoctoral«TeoríadelCapital, Mercados de Capital y Q» en la Universidad Rey Juan Carlos 540
  7. XII Universidad de Verano del Instituto Juan de Mariana. . . 542
  8. Walter Block publica un interesante artículo en el New York Times ……………………………………….. 545
  9. El Instituto Juan de Mariana celebra su XI Congreso de Economía de la Escuela Austriaca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 547
  10. ElProfesorDr.D.AntonioMartínez,encargadodeorganizar
    la inauguración de la XI Edición del Seminario Permanente
    de la Cátedra Francisco Villamartín. «6 retos actuales a la
    Paz y la Seguridad Internacional» . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 549
  11. La nueva página web de Unión Editorial ya está online . . . . 551
  12. Unión Editorial participa nuevamente en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México . . . . . . . . . . . 552

Sugerencias de nuevas lecturas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 557

ACCEDA AQUI AL EJEMPLAR COMPLETO.

The Quarterly Journal of Austrian Economics, Volume 22, no. 1 (Spring 2019)

Articles:

More Than Quibbles: Problems with the Theory and History of Fractional Reserve Free Banking
by Robert P. Murphy

The Menger-Mises Theory of the Origin of Money — Conjecture or Economic Law?
by Kristoffer Mousten Hansen

Taking Government Out of Politics: Murray Rothbard on Political and Local Reform during the Progressive Era
by Patrick Newman

Beginning the Welfare State: Civil War Veterans’ Pensions
by Murray N. Rothbard

Book Reviews:

Review of Capitalism in America: A History by Alan Greenspan and Adrian Wooldridge
Reviewed by Joakim Book

Review of Confucian Capitalism: Shibusawa Eiichi, Business Ethics, and Economic Development in Meiji Japan by John H. Sagers
Reviewed by Jason Morgan

Review of Austerity: When It Works and When It Doesn’t by Alberto Alesina, Carlo Favero, and Francesco Giavazzi
Reviewed by Mark Thornton

Argentina debe dolarizar – por Gabriela Calderón

La derrota electoral anunciada de Mauricio Macri en Argentina tiene lugar después de que su gobierno desperdiciaraoportunidades para implementar las reformas estructurales que requería (y requiere) la economía argentina. Quizás sea hora de que el presidente argentino comience a considerar qué puede hacer para, al menos, rescatar su legado beneficiando al país; entiendo que la mejor opción que tiene para hacerlo es formalizando la preferencia revelada de la mayoría de los argentinos: la dolarización.

Dolarización en Argentina

Cuatro años después de que Macri llegara el poder y optara por el gradualismoel resultado es una economía enrecesión, una inflación por encima de 50%, la pobreza ha aumentado hasta llegar a un 32% de la población, la deuda pública se disparó hasta llegar a 86% del PIB en 2018. Adicionalmente, entre principios de 2018 y mayo de 2019, el peso perdió 58% de su valor en relación al dólar y, luego de los resultados de las elecciones primarias, perdió todavía otro 20,5% de su valor. Esto resultó en una inflación y tasas de interés todavía más altas, acentuándose la contracción económica que ya se había registrado.

Sin embargo, nada de esto es nuevo. Los economistas Nicolás Cachanosky y Adrián Ravierrefieren que, desde la fundación del Banco Central de la República Argentina (BCRA) en 1935 hasta 2013, ‘La Argentina tuvo una tasa anual de inflación compuesta equivalente al 55%…Durante los 77 años de gestión monetaria bajo el BCRA, en solo 23 años la tasa de inflación estuvo por debajo del 10%, 17 años por debajo del 5% y tan solo 11 años por debajo del 2%‘.

Por esta razón, Cachanosky y Ravier propusiero, ya en 2015, una ‘dolarización flexible‘: eliminar las funciones tradicionales del BCRA, dándole libertad a los argentinos para elegir la moneda que consideren más conveniente. La transición se haría mediante la conversión de los pesos a dólares, y quedaría plasmada la libertad de los argentinos de elegir la mejor moneda, incluso entre aquellas que podrían emitir los bancos. El economista Jorge Avila, por su parte, hasugerido que la dolarización sea acompañada de una internacionalización de la banca argentina, siguiendo el modelo panameño.

En Ecuador, hasta un día antes de que el presidente Jamil Mahuad dolarizara en el año 2000, pocos creían que era posible o deseable. Lo hizo, pues consideraba que así salvaría su carrera política y, aunque no lo logró, sí logró compartir un invaluable legado: un país que ya no sufre de crisis cambiarias, y uno en el que los políticos tienen las manos atadas para jugar con el valor de la moneda. Macri podría hacer lo mismo y, aunque quizás no gane la elección, al menos dejaría un legado claramente más valorable que el dejar tras de él una de las inflaciones más altas del mundo y tasas de interés que asfixian el crecimiento. Además, en el Ecuador, bien se sabe que el populismo dolarizado es mucho menos pernicioso que el que cuenta con moneda nacional propia.

Muchos dicen que, en la República Argentina, esta alternativa sería imposible, dado el nacionalismo de sus ciudadanos. Es probable que ese colectivo sea nacionalista, hasta un minuto después de que se les consulte sobre en qué moneda podrían resguardar sus ahorros: ¿dólares o pesos argentinos? Otros, dirán que los argentinos perderían soberanía monetaria. En efecto, quienes perderán esa soberanía serán los políticos, aunque el pueblo bien podría mantenerla a salvo. Es el pueblo, soberano definitivo, el que realmente importa.

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Gabriela Calderón es Magister en Comercio y Política Internacional de la George Mason University y graduada con un título de Ciencias Políticas con concentración en Relaciones Internacionales de la York College of Pennsylvania. Se desempeña como Editora de ElCato.org. investigadora del Cato Institute y columnista de El Universo (Ecuador) desde enero del 2006. Sus artículos y papers son publicados regularmente en otros periódicos de Latinoamérica y España. 

The Quarterly Journal of Austrian Economics, Volume 21, no. 4 (Winter 2018)

Articles:

Agree or Disagree? On the Role of Negotiations for the Valuation of Business Enterprises
by Florian FollertJeffrey M. HerbenerMichael Olbrich, and David Rapp

Is the Virus of International Macroeconomic Interventionism Infectious? An ABCT Analysis
by Walter BlockLucas M. Engelhardt, and Jeffrey M. Herbener

The Income Effect Reconsidered
by Karl-Friedrich Israel

Homogeneity, Heterogeneity, the Supply Curve, and Consumer Theory
Igor Wysocki and Walter E. Block

Book Reviews:

Review of Theoria Generalis: Das Wesen des Politischen by Ulrich Hintze
Reviewed by Paul Gottfried

Review of The High Cost of Good Intentions: A History of U.S. Federal Entitlement Programs by John F. Cogan
Reviewed by Mark Thornton

Review of The Problem of Production: A New Theory of the Firm by Per Bylund
Reviewed by Mateusz Machaj

The Quarterly Journal of Austrian Economics, Volume 21, no. 3 (Fall 2018)

Articles:

Are Ownership Rent and Pure Profit Separate Returns to the Entrepreneur?
by Joseph T. Salerno

On Conceptualizing Risk: Breaking the Dichotomy between Knightian Risk and Uncertainty
by Christian Hugo Hoffmann

On Conceptualizing Risk: A Comment on Hoffmann
by Xavier Méra

The Second Socialist Calculation Debate: Comments at the 2018 Austrian Economics Research Conference
by Samuel Bostaph

The Place of Economic Calculation in the Economic Theory of Ludwig von Mises
by Jeffrey M. Herbener

Book Reviews:

Review of Globalists: The End of Empire and the Birth of Neoliberalism by Quinn Slobodian
Reviewed by David Gordon

Review of T.R.M. Howard: Doctor, Entrepreneur, Civil Rights Pioneer by David T. Beito and Linda Royster Beito
Reviewed by Jason Jewell

Review of The Economic Theory of Costs: Foundations and New Directions by Matt McCaffrey
Reviewed by Karl-Friedrich Israel

The Price Determined by the Cost and Costs Determined by Prices: A Reply to Israel 
by Mateusz Machaj

The Quarterly Journal of Austrian Economics, Volume 21, no. 2 (Summer 2018)

Articles:

A Brief Defense of Mises’s Conception of Time Preference and His Pure Time Preference Theory of Interest by G.P. Manish

Facing Inflation Alone: Juan de Mariana and His Struggle against Monetary Chaos by Gabriel Calzada, translated by Eric Clifford Graf

Juan de Mariana and Miguel de Cervantes: The School of Salamanca and the Invention of the Modern Novel by Eric Clifford Graf

On the Coinage by Juan de Mariana, translated by Hazzard Bagg

The Great Leveling: A Note by Mark Thornton

Reviews:

The Best American Science and Nature Writing 2017 by Hope Jahren, ed. Reviewed by Jason Morgan

Research Handbook on Austrian Law and Economics by Todd J. Zywicki and Peter J. Boettke, eds. Reviewed by Alexandre Padilla

How Global Currencies Work: Past Present, and Future by Barry Eichengreen, Arnaud Mehl, and Livia Chitu. Reviewed by Carmen Elena Dorobăț