Argentina debe dolarizar – por Gabriela Calderón

La derrota electoral anunciada de Mauricio Macri en Argentina tiene lugar después de que su gobierno desperdiciaraoportunidades para implementar las reformas estructurales que requería (y requiere) la economía argentina. Quizás sea hora de que el presidente argentino comience a considerar qué puede hacer para, al menos, rescatar su legado beneficiando al país; entiendo que la mejor opción que tiene para hacerlo es formalizando la preferencia revelada de la mayoría de los argentinos: la dolarización.

Dolarización en Argentina

Cuatro años después de que Macri llegara el poder y optara por el gradualismoel resultado es una economía enrecesión, una inflación por encima de 50%, la pobreza ha aumentado hasta llegar a un 32% de la población, la deuda pública se disparó hasta llegar a 86% del PIB en 2018. Adicionalmente, entre principios de 2018 y mayo de 2019, el peso perdió 58% de su valor en relación al dólar y, luego de los resultados de las elecciones primarias, perdió todavía otro 20,5% de su valor. Esto resultó en una inflación y tasas de interés todavía más altas, acentuándose la contracción económica que ya se había registrado.

Sin embargo, nada de esto es nuevo. Los economistas Nicolás Cachanosky y Adrián Ravierrefieren que, desde la fundación del Banco Central de la República Argentina (BCRA) en 1935 hasta 2013, ‘La Argentina tuvo una tasa anual de inflación compuesta equivalente al 55%…Durante los 77 años de gestión monetaria bajo el BCRA, en solo 23 años la tasa de inflación estuvo por debajo del 10%, 17 años por debajo del 5% y tan solo 11 años por debajo del 2%‘.

Por esta razón, Cachanosky y Ravier propusiero, ya en 2015, una ‘dolarización flexible‘: eliminar las funciones tradicionales del BCRA, dándole libertad a los argentinos para elegir la moneda que consideren más conveniente. La transición se haría mediante la conversión de los pesos a dólares, y quedaría plasmada la libertad de los argentinos de elegir la mejor moneda, incluso entre aquellas que podrían emitir los bancos. El economista Jorge Avila, por su parte, hasugerido que la dolarización sea acompañada de una internacionalización de la banca argentina, siguiendo el modelo panameño.

En Ecuador, hasta un día antes de que el presidente Jamil Mahuad dolarizara en el año 2000, pocos creían que era posible o deseable. Lo hizo, pues consideraba que así salvaría su carrera política y, aunque no lo logró, sí logró compartir un invaluable legado: un país que ya no sufre de crisis cambiarias, y uno en el que los políticos tienen las manos atadas para jugar con el valor de la moneda. Macri podría hacer lo mismo y, aunque quizás no gane la elección, al menos dejaría un legado claramente más valorable que el dejar tras de él una de las inflaciones más altas del mundo y tasas de interés que asfixian el crecimiento. Además, en el Ecuador, bien se sabe que el populismo dolarizado es mucho menos pernicioso que el que cuenta con moneda nacional propia.

Muchos dicen que, en la República Argentina, esta alternativa sería imposible, dado el nacionalismo de sus ciudadanos. Es probable que ese colectivo sea nacionalista, hasta un minuto después de que se les consulte sobre en qué moneda podrían resguardar sus ahorros: ¿dólares o pesos argentinos? Otros, dirán que los argentinos perderían soberanía monetaria. En efecto, quienes perderán esa soberanía serán los políticos, aunque el pueblo bien podría mantenerla a salvo. Es el pueblo, soberano definitivo, el que realmente importa.

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Gabriela Calderón es Magister en Comercio y Política Internacional de la George Mason University y graduada con un título de Ciencias Políticas con concentración en Relaciones Internacionales de la York College of Pennsylvania. Se desempeña como Editora de ElCato.org. investigadora del Cato Institute y columnista de El Universo (Ecuador) desde enero del 2006. Sus artículos y papers son publicados regularmente en otros periódicos de Latinoamérica y España. 

7 pensamientos en “Argentina debe dolarizar – por Gabriela Calderón

  1. Argentina debe cerrar para siempre el banco central (sí, con minúsculas para suavizar su inmoralidad). La impunidad que se han otorgado nuestros politicos hace y hará que este sea inevitablemente el instrumento politico del robo “institucional”

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    • ….y a propósito de la falsedad de la “soberanía monetaria ” y el “nacionalismo” de los colectivos:
      “A patriot must always be ready to defend his country against his government.”
      Edward Abbey.

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  2. Dado que este es un foro serio, me parece que la autora se olvidó de mencionar los puntos negativos de tal medida. El más importante, es que dolarizar no impide al Estado seguir gastando. Menen siguó gastando a pesar de la convertibilidad via aumento de la deuda externa. Cuando la deuda se tornó impagable (o la posibilidad de seguir endeudándose se terminó) la convertibilidad saltó por el aire. Dolarizar sin tener un mecanismo del control de la deuda no es la solucíón. El problema no es la moneda. El problema es el gasto. Ninguna alquimia financiera resuelve le problema.

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  3. Correcto el comentario del Sr.Mallo. Y, por otra parte, la Dra.Calderón debería comentarnos acerca de qué posibilidades le otorga al gobierno actual de lograr aprobar una ley con ése objetivo. Por mi parte, creo que no tiene absolutamente ninguna. Es decir que seguimos teorizando sobre lo que “se debería” hacer sin tomar en cuenta qué es lo que “se puede” hacer. Mientras nuestros electores mantengan el fuerte sesgo peronista que nubla sus decisiones, no creo probable que las cuestiones económicas y, por ende, las sociales, se encaminen en un sentido de progreso sostenido y sustentable en nuestro país.

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  4. Estimado Federico: Muchas gracias por leer mi artículo y enviar esta reacción. Personalmente, nunca he sostenido que la dolarización sea una camisa de fuerza para el fisco. Lo que si es cierto es que es más difícil hacer crecer el déficit de manera indefinida en dolarización que si se tiene la opción de financiarse vía monetización por parte de un banco central emisor y únicamente mediante la vía de los impuestos y la deuda pública.

    También es cierto que es mejor vivir con déficit fiscal crónicos como los ha tenido Ecuador a lo largo de su historia republicana sin moneda propia que con moneda propia: los déficits son más llevaderos cuando estos no derivan en crisis cambiarias que a su vez derivan en una de las inflaciones más altas del mundo y marcadas subas en las tasas de interés.

    La convertibilidad difiere de manera muy importante de la dolarización. Dejando a un lado la cuestión de que Argentina no tuvo una convertibilidad ortodoxa, en la dolarización los dólares están en manos de la gente y no depende de una promesa de los políticos su valor. Ver más sobre esto en este artículo: https://www.elcato.org/dolarizacion-convertibilidad-y-otros-regimenes

    La dolarización no resuelve todos los problemas. No puede resolver problemas fiscales, de regulación laboral, crediticia y de lo mercados en general. Pero si asegura la estabilidad monetaria divorciando el régimen monetario de los vaivenes de la política nacional. Esto sucede dado que al dejar de ser emisor el banco central, se elimina el conducto de contagio entre las finanzas públicas y las del sector privado.

    Finalmente, estamos de acuerdo que el problema es el gasto. Pero, si la dolarización no controla el gasto, ¿seguir con el peso argentino sí?

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    • Comparto tu respuesta, pero lo que quise señalar, es que la dolarización no es una solución mágica a los problemas. Creo que los economistas debemos explicar claramente que el problema fue y sigue siendo el défict total del estado y que la solución no pasa por subir impuestos como hace los políticos argentinos. La solución pasa por bajar el gasto a un nivel de equilibrio con impuestos pagables. Si bien creo que el peso argentino no existe más, salvo para transacciones menores, me preocupa que en medio de una dolarización el estado y las provincias encuentren maneras de endeudarse para seguir gastando alegremente. Los mercados de deuda suelen tener mala memoria. Finalmente tomar deuda para pagar gastos corrientes (como en la Argentina) castiga a las generaciones futuras (con mayor deuda) y no castiga a quien “disfruta del gasto”. El problema de justicia intergeneracional. Sería más justo, financiar con papeles de colores y que la generación que gasta (y no se ajusta) sufra las consecuencias inmediatamente. Tal vez así relacionarán el déficit con inflación. El grueso de mis colegas consideran esto como anarquía. No estoy tan seguro. Gracias por tu respuesta.

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  5. La anarquía es la verdadera liberalidad y no estas pantomimas de sicarios del capitalismo, si tan liberales son el camino elemental es que cada ciudadano pueda emitir unidades economícas de una moneda común propia, eso es liberalismo y no aconsejar la máxima esclavirud y dependencia que es usar la moneda de otro estado

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