Un milagro laico: el tres veces presidenciable Ron Paul – por Alberto Benegas Lynch (h)

Como es sabido nuestro personaje es médico, fue durante 12 períodos consecutivos miembro de la Cámara de Representantes estadounidense, autor de varios libros, como queda consignado en el título de esta nota tres veces candidato a presidente en Estados Unidos y mantiene su Freedom Report en televisión donde analiza distintas ideas siempre desde la perspectiva liberal en el sentido clásico de la expresión.

Me he comunicado esporádicamente por la vía cibernética con Ron Paul y traté sin éxito por razones de seguridad de traerlo a Buenos Aires en oportunidad de su visita a San Pablo y luego le propuse a los amigos de Inversor Global para uno de sus eventos que hicieran lo propio, lo cual fue bien recibido pero aun no se ha concretado. En uno de sus correos, el doctor Paul escribe que siente que mi libro Estados Unidos contra Estados Unidos aun no se haya traducido al inglés pues tenemos la misma visión en cuanto a la lamentable decadencia de ese gran país respecto a los extraordinarios valores de los padres fundadores. Por su parte, sus libros son de una solidez intelectual notable.https://tpc.googlesyndication.com/safeframe/1-0-37/html/container.html

En el programa televisivo de Fox titulado Watters News que conduce el periodista Jessie Watters, Ron Paul hace poco calificó el desempeño de la economía de Trump con un C Minus, una muy mala nota la cual es desarrollada todavía con mayor severidad, entre otros, por el ex jefe del Presupuesto de Reagan, David Stockman, en muy diversos escritos y reportajes. El gasto, la deuda y el déficit han aumentado sideralmente en la gestión de Trump con lo cual el resto se transforma en anécdotas pues el Leviatán ha crecido por más que simultáneamente se hayan reducido algunos impuestos, a lo que cabe agregar su embate a la prensa y sus cajas destempladas con fallos judiciales adversos y sus permanentes trifulcas y despidos a colaboradores de primera línea. A título de ejemplo, su ex secretario de Estado, Rex Tillerson, cuarto en la línea de sucesión, antes presidente y CEO de Exxon-Mobil, la tercera empresa de mayor facturación del mundo, sostiene públicamente que “Trump no tiene idea que significa el comercio” y que “muchas de las cosas que afirma no se condicen con la realidad”, lo cual es una manera elegante de sostener que falta a la verdad. Por supuesto que enfrente están agazapadas las izquierdas del Partido Demócrata, lo cual no justifica el engrosamiento del aparato gubernamental en el balance neto y ratifica la antedicha decadencia de Estados Unidos.

Ahora el Club de la Libertad de Corrientes me invita a disertar sobre este incansable luchador por la libertad a través de quien comanda esa institución, el amigo Alberto Medina Méndez que viene realizando una tarea formidable en la difusión del liberalismo en tierras argentinas, en cuya oportunidad habrá preguntas y reflexiones adicionales a mi presentación.

En esta ocasión centro mi atención en una de las obras de Ron Paul titulada Liberty Defined, pues allí desarrolla muy variados y jugosos temas sobre la sociedad libre. En esta nota periodística no podemos comentar todos esos asuntos, por lo que nos circunscribimos a unos pocos que estimamos de la mayor importancia.

Tal como les he dicho a mis hijos, no creo que en la historia de la humanidad haya habido un político de la altura y los estudios del doctor Paul, ni creo probable que lo habrá en el futuro. El libro mencionado está dedicado nada menos que a Ludwig von Mises, Friedrich Hayek, Leonard Read, Murray Rothbard y Hans Sennholz, mis profesores, a quienes les guardo una gran admiración y estima personal pues he tenido el privilegio de conocerlos a los cinco y he recibido sus clases presenciales.

Veamos solo 14 de los temas que seleccionamos de todos los expuestos por nuestro autor. Primero, su elaboración sobre la Escuela Austríaca que sostiene es la tradición de pensamiento más fértil y la de mayor compatibilidad con la sociedad libre. En este sentido, se refiere detenidamente a las contribuciones de Carl Menger, el fundador de la mencionada Escuela y la importancia de su teoría subjetiva del valor que dio por tierra con la tesis de la explotación marxista y sus críticas al keynesianismo.

Segundo, sus reflexiones sobre la trascendencia de la educación a cargo de los interesados, es decir, de los padres y sus hijos y el error de la obligación de financiaciones compulsivas y los consiguientes contraincentivos. Tercero, la degradación del significado de la democracia como equivalente a mayorías ilimitadas en lugar de concentrarnos en los límites al poder.

Cuarto, el abuso que significa la denominada “ayuda externa” en base a organismos internacionales fruto de recursos extraídos compulsivamente a ciudadanos de diversos países para entregarlos a gobiernos fallidos que naturalmente con esos estímulos acentúan su estatismo.

Quinto, se detiene a explicar las equivocaciones garrafales de prohibir primero el alcohol y luego las drogas alucinógenas para usos no medicinales. Muestra la corrupción a las autoridades y los incentivos a las mafias debido a los astronómicos márgenes operativos que aparecen debido a los riesgos de operar en los mercados clandestinos.

Sexto, su aversión al racismo, en verdad un estereotipo, algo inexistente, un invento de demagogos puesto que los cuatro grupos sanguíneos están distribuidos en toda la población y las características físicas exteriores son consecuencia de las diversas ubicaciones geográficas ya que todos provenimos de África. En realidad resulta una sandez aquello de los “pueblos originarios”, en todo caso se alude a inmigrantes originarios ya que los del continente americano se trasladaron por el Estrecho de Bering cuando las aguas estaban bajas. Me llama la atención que algunos norteamericanos de piel oscura se autodenominen “afroamericanos” pues para el caso, como he dicho antes, el que estas líneas escribe es afroargentino. Incluso los criminales nazis racistas tatuaban y rapaban a sus víctimas para poderlas distinguir de sus victimarios.

Séptimo, desarrolla la fundamentación de la Segunda Enmienda de la Constitución estadounidense en cuanto a la tenencia de armas de fuego pues nunca debe entregarse todo el poder al gobierno, de allí es que el autor apunta que tiranos como Hitler, Stalin y sus imitadores lo primero que hacen es prohibir las armas en la población. Más aun Leonard Read, que como queda dicho es uno de los que Ron Paul dedica el libro, consigna que ha sido un error usar la expresión “gobierno” en el sentido habitual puesto que significa mandar y dirigir y es lo que cada persona tiene que hacer con su propia vida por lo que se lamenta que no se haya usado el término “agencia de seguridad” o equivalentes puesto que lo contrario es tan desafortunado como llamar al guardián de una empresa “gerente general”.

Octavo, objeta el tratamiento habitual a los inmigrantes puesto que no solo su país fue formado por ellos sino que contribuyen grandemente al progreso en todos los órdenes. Y al igual que Gary Becker insiste en que para que no se use de pretexto que los inmigrantes se prenden en los sistemas estatales de salud y educación con lo que agravarían la situación fiscal, dice que no se les debería permitir el uso de esos servicios pero tampoco obligarlos a financiarlos descontando parte de sus salarios con lo cual no solo queda sin efecto ese excusa sino que se convierte a los inmigrantes en hombres libres tal como a muchos nos gustaría ser.

Noveno, vincula dos de sus apartados: el terrorismo y la CIA. Marca que este último organismo ha servido para secuestrar, asesinar, torturar y espiar contra todos los preceptos de una sociedad libre. También subraya que la denominada guerra contra el terrorismo se lleva a cabo con los procedimientos de los terroristas con lo que se vulnera el debido proceso, se introducen escuchas telefónicas, eliminación del secreto bancario, se invade la propiedad privada y demás parafernalia digna del totalitarismo.

Décimo, se pronuncia favorablemente por la desobediencia civil pacífica al efecto de ponerle límites a los atropellos del poder político en consonancia con la larga tradición liberal del derecho a la resistencia a la opresión. En este último caso agregamos que es del todo legítima cuando la situación es intolerable cuando se repiten los golpes a las instituciones republicanas recurrir al contragolpe tal como manda la Declaración de la Independencia y tal como han hecho en muchos países sujetos al espíritu autoritario tal como, por ejemplo, ocurrió con Batista en Cuba, con la diferencia que en este caso (y lamentablemente en algunos otros) la tiranía castrista fue mucho peor. No en todos los casos ha sido así, comenzando con el propia revolución norteamericana que se sacó de encima el yugo de Jorge III.

Décimo primero, se pronuncia categóricamente por la indispensable separación tajante entre la religión y los aparatos estatales. En la tradición estadounidense los padres fundadores bautizaron esta independencia como “la doctrina de la muralla” para dejar de lado las persecuciones, las inquisiciones, los Index y las hogueras en nombre de la misericordia, la bondad y Dios.

Décimo segundo, la necesidad de liquidar la banca central lo cual elabora con más detenimiento en su libro End the Fed puesto que los banqueros centrales siempre estarán frente a tres posibilidades: expandir, contraer o dejar igual la base monetaria y cualquiera de los tres caminos conducen inexorablemente a la desfiguración de los precios relativos lo cual a su vez genera consumo de capital que se traduce en reducción de salarios e ingresos en términos reales. En otras palabras, el autor se dirige a terminar de una vez por todas con la tragicómica fantasía de que el gobierno es el encargado de preservar el valor de la moneda y, en cambio, tal como hoy lo explica una abundante bibliografía guiada principalmente por el premio Nobel en economía F. A. Hayek en cuanto a que la gente debe elegir el signo monetario de su preferencia.

Décimo tercero, como facultativo señala en detalle los fenomenales desaguisados en el sistema estatal de salud y advierte sobre la imperiosa necesidad de reemplazarlo por un sistema privado en el que los incentivos son radicalmente distintos y, asimismo, entender lo que significa el seguro médico en beneficio especial de los que menos tienen lo cual es demolido cuando los aparatos gubernamentales se entrometen.

Y décimo cuarto: vincula el homicidio en el seno materno conocido como “aborto” con la pena capital. En este último caso, escribe que en un principio estaba de acuerdo con la pena de muerte dictaminada con los suficientes testimonios de crímenes horrendos pero con el tiempo se dio cuenta que su natural desconfianza a los aparatos estatales harán que la pena de marras se aplique donde no corresponde. En este sentido, destacamos el ejemplo de Edward Snowden, que el doctor Paul lo considera un auténtico héroe pero que no pocos políticos al ser descubiertos en sus fechorías pretenden aplicarle dicha pena máxima “por traidor”. En esta línea argumental enfatiza que el verdadero patriota es el que se enfrenta a su gobierno cuando se extralimita en sus funciones de proteger derechos y, en cambio, los conculca. Ata esta noción al llamado aborto, pues escribe que le llama la atención la incoherencia de los que se oponen a la pena de muerte para criminales mientras la aplican a inocentes. Como hemos destacado, Paul es médico y en ese carácter explica el homicidio de una persona en acto desde el instante de la fecundación, un ser con toda la carga genética completa distinta a la de la madre y al padre. Para una argumentación adicional remito a mi último texto sobre el particular publicado en este mismo medio titulado “El aborto y el respeto irrestricto por la vida de otros” donde además de opiniones científicas varias cito una declaración oficial de la Academia Nacional de Medicina que exhibe con toda crudeza el mencionado ataque a la vida.

Finalmente y para cerrar es de interés puntualizar que son liberales los que sostienen la imperiosa necesidad de conservar los derechos a la vida, la propiedad y la libertad, y son en cambio conservadores en el peor sentido de la palabra aquellos envueltos en telarañas mentales incapaces de analizar argumentos para modificar opiniones tal como ocurre con los abortistas que muestran una fe ciega en dogmas preconcebidos fruto de la magia más rudimentaria ya que estiman que hay una mutación de especie por lo que antes del alumbramiento se trataría de algo distinto respecto a lo ocurrido en el parto sin percatarse que sus absurdas aseveraciones a la postre y siguiendo esa lógica puede también conducir a la justificación del infanticidio. En todo caso, tal como ha dicho Ronald Reagan- tan admirado y ponderado por Ron Paul- “han tenido suerte los abortistas que no se les aplicara la receta que ellos propugnan”.

En resumen, Ron Paul es una personalidad de notables características que ha podido poner de relieve su pensamiento y valores merced a que parte de la opinión pública de su país ha podido beber en fuentes cristalinas fruto de la irrenunciable batalla cultural, a pesar de la antes mencionada declinación general en esa población a contramano de las mejores tradiciones. Es de desear que la situación se revierta gracias a los meritorios y muy fértiles esfuerzos de quienes dedican su vida al estudio y difusión de los basamentos de la libertad.

El autor es Doctor en Economía y también Doctor en Ciencias de Dirección, preside la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires y miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas.

#QuedateEnCasa: ¿la consigna sin sustento científico que atenta contra la inmunidad natural? – por Agustina Sucri

Reproducimos aquí esta entrevista al epidemiólogo Mario Borini quien analiza el modo en que se manejó el brote de SARS-CoV-2. Explica por qué no tiene sentido la cuarentena universal obligatoria y analiza los posibles intereses detrás de las decisiones de los gobiernos.

¿Por qué se instrumentó una cuarentena para individuos sanos cuando no hay registro de tal restricción en la historia de la humanidad?¿Cuál fue el argumento para que la cuarentena y las restricciones comenzaran en el mismo momento para toda la población en las veinticuatro jurisdicciones del país, si hay circunstancias incomparables para cada lugar, zona, región, población y actividad?¿Por qué no se le reconoció un valor a la inmunidad innata que protege asiduamente de todas las enfermedades transmisibles incluyendo cepas de coronavirus familiares del SARS-CoV-2?¿Por qué no se le dio suficiente importancia a la producción natural de anticuerpos por vía del contagio en población no vulnerable, privilegiando la inmunidad adquirida mediante vacunas? Estos son tan solo algunos de los interrogantes que la agrupación Epidemiólogos Argentinos Metadisciplinarios dio a conocer el 16 de este mes a través de una carta pública dirigida al Presidente de la Nación, que además presentó formalmente el miércoles último.

”Comenzamos la cuarentena de un día para el otro. A muchos nos produjo una enorme alarma la forma en que se hizo. No hubo preparativo alguno en el que anunciaran ‘viene un periodo de aislamiento, habrá que tener cuidados domiciliarios, cuidados familiares, cuidados económicos, cuidados domésticos con las comidas, habrá que fijarse si se van a alojar en otro lugar’… no hubo nada de eso. Fue llamativo”, señaló en una entrevista con La Prensa el doctor Mario Borini, epidemiólogo, ex titular de Salud Pública de la UBA y uno de los firmantes de la carta, al explicar qué los motivó a redactar dicha misiva.

”La epidemiología jamás actúa de forma masiva. Siempre divide personas, lugares, y tiempos. Por ejemplo, había 11 provincias que no tenían casos (cinco no tenían casos y seis tenían 1), en esas provincias no había por qué empezar una cuarentena. Lo que se puede hacer es una frontera sanitaria. En cuanto a las personas, la información del hemisferio norte nos decía que mataba a personas por arriba de los 80 o 75 años, pero no jóvenes. Sabíamos que en todo caso el aislamiento recomendado, y no policíaco, tenía que ser para personas mayores de 65 años. Como hizo Uruguay, el aislamiento recomendado. Como hizo Hong Kong, como hizo Japón, que empezaron la cuarentena el 7 de abril y estaban en el hemisferio más sufrido. Se tomaron 20 días de preparación y tienen tasas de muerte por covid mucho menores que nosotros”, prosiguió Borini, quien enfatizó que es mentira que a nosotros nos ha ido bien.

“Ha sido una cuarentena muy estricta y nos ha ido muy mal. Lo que se ha hecho no tiene ciencia. Estamos en el puesto 13 de América latina entre los malos, con lo cual hay 20 países que están mejor, entre ellos Uruguay, Costa Rica, incluso Haití. Y, en el mundo, estamos 66, sobre 215 países, o sea que tenemos como 150 países que están mejor que nosotros. Quiere decir que este éxito que se vende es mentiroso”, sostuvo el epidemiólogo.

– ¿Qué otros aspectos los sorprendieron?

– Si nosotros venimos con inmunidad, por qué no se habla de ella, como si la única solución fuera la vacuna. Nicolás Trotta, el ministro de Educación, dijo no habría escuelas hasta que no haya vacunas. ¿Cómo sabe el ministro de Educación que va a haber vacunas? ¿Y si no se consigue desarrollar una? Contra el VIH no se pudo conseguir ninguna vacuna. Cómo sabe eso. Quiere decir que hay una lucha denodada por conseguir la vacuna.

– El virus existe y mata. De eso no hay dudas. ¿Pero qué grado de letalidad tiene este virus?

– Se creía que la letalidad era muy alta. Se hablaba de que, de cada 100 pacientes afectados, moriría un 5%, luego se hablaba de un 3,2%. Pero ahora se sabe que la letalidad sería de un 0,2% (es decir 2x 1.000), el doble que la letalidad de la gripe común. Quiere decir que es una letalidad baja. Pensemos que el Sars del 2002 mataba al 10%, y el Mers tenía una letalidad del 30%. Estos virus han ido amenguando y prácticamente no se sabe si van a reaparecer y mucho menos con la virulencia que tenían.

De todas maneras, se está cumpliendo la teoría epidémica. No sabemos si es cierta, pero se está cumpliendo, que la virulencia va disminuyendo con el tiempo. Esto ya se ha comprobado en Italia y en la Florida.

– ¿Por qué se generó semejante alerta mundial?

– La alarma que se ha dado ha sido sumamente exagerada. Se habló de 40 millones de muertos en el mundo y estamos casi 80 veces por debajo de esa cifra. Evidentemente hubo un interés, hubo una intención, un deseo, o una ignorancia, o algo por lo que se exageró tanto. La existencia del pánico innecesario es absolutamente clara. En la Argentina, solo por accidentes viales hay 8.000 muertes por año, es un muerto por hora, y jamás se hizo semejante lío. Hay entre 400.000 y 800.000 muertos por gripe por año en el mundo y en la Argentina hay 30.000. Acá va a haber 2.000 muertos por covid. Entonces, ¿por qué se hizo este lío?

NEGOCIO EXTRAORDINARIO

– ¿Qué intereses cree que hay detrás?

–   Las pestes siempre fueron usadas políticamente. La epidemia que tenemos ahora en la Argentina sabemos que afecta mucho más a los pobres. Ya el observatorio de la UCA dice que estamos un 7% más alto en pobreza que cuando arrancó el nuevo gobierno en diciembre.

Las políticas públicas son las responsables de haber aumentado la pobreza no es la epidemia. Deberíamos haber tenido una idea epidemiológica de la epidemia, pero el comité de expertos está formado por clínicos de casos, que de ninguna manera gobiernan las ciencias de la población ni del ambiente. Tendría que haber habido especialistas en estas ciencias. Hay que preguntarse por qué no los hubo. Eso es gravísimo.

Evidentemente hay intereses potenciales que pueden estar desarrollándose porque la cuarentena obligada para todos hace que nadie adquiera inmunidad.  Si nadie adquiere inmunidad, se impone la vacuna. La vacuna es cara, es riesgosa, puede no tener efecto. Puede tener efecto en una edad y a lo mejor en los viejos no tiene efecto (porque para recibir la vacuna es necesario tener un sistema inmunitario sano). Por lo tanto, se nos está impidiendo la inmunidad innata (que es la inmunidad de tener el cuerpo sano), la inmunidad celular (que es tener células que atacan a los bichitos), la inmunidad de los propios anticuerpos (cuando el bichito entra, producimos anticuerpos propios), y se nos está diciendo “¡Atrás, eso no. Quédense en sus casas!”.

Entonces se está promoviendo una vacuna. Si tomamos los precios, la vacunación a un niño pobre en Africa en 1980 salía tres dólares. Hoy sale 30. Preguntémosnos qué cosa aumentó 10 veces su precio en 40 años, en dólares. Es un negocio extraordinario.

– También se habló de la voluntad de reducir la población mundial, en particular la franja etaria de los ancianos. ¿Qué opina sobre esta posibilidad?

– Ideas malthusianas, de que sobra gente, siempre hubo. Pero no sobra gente, lo que falta es distribución justa, lo que falta es justicia. Si viviéramos en un planeta justo, no necesitaríamos otro porque ya está calculado que la distribución de la población del planeta, en el mundo tal cual está, con la creación de suelos que ha logrado la agricultura moderna, podría convivir perfectamente. Lo que pasa es que con la injusticia que hay apropiatoria por parte de grandes corporaciones económicas, que están en muy pocas manos, se están necesitando siete planetas si uno quiere que la gente más pobre viva como la gente más rica. Hay una incapacidad de producir justicia, que a veces produce una violencia latente, a veces la manifiesta y a veces no. Puede ser que sea necesario limitar esa violencia a través del límite de la población, con políticas de anti-natalidad, con políticas de control de la natalidad, que se visten de “planificación familiar” en el nombre pero en el fondo nunca planifican familias grandes, siempre planifican familias chicas. Ahí también hay una gran mentira.

– Pero en los medios parece no haber lugar para esta clase de enfoque que ustedes plantean en torno a la pandemia.

– No, era una aplanadora. Queríamos sacar la cabeza del agua y enseguida encontrábamos una discusión enorme con la dirigencia política, con la dirigencia gremial, con la dirigencia de las organizaciones sociales, con la sociedad en su conjunto arrodillada, discutiendo palmo a palmo en cualquier lugar que uno sacara el tema. Criminalizándolo a uno como si a uno no lo importara la vida. Y lo que a uno le interesaba era saber que detrás de esa cuarentena en realidad se perdían muchas más vidas que con la cuarentena llevada de otra manera.

Esto ya se demostró en Estados Unidos, donde hicieron un estudio sobre 50 estados de los cuales cinco no hicieron cuarentena. Como se sabe que se mezclan los muertos por covid con los muertos no covid, entonces tomaron el total de muertos y así vieron que en los lugares no cuarentenados la tasa de mortalidad por todas las causas fue significativamente menor. En un año se va a saber bien qué ha pasado con esto en nuestro país.

– ¿Tuvieron alguna respuesta del presidente tras difundir la carta?

– Absolutamente ninguna. Mañana (por el miércoles último) vamos a hacer la presentación oficial ante la Jefatura de Gabinete y la presidencia de la Nación.

SIN PRECEDENTES

– Uno de los aspectos que se destacan entre los planteos de la Agrupación es el hecho de que no haya antecedentes en la historia de cuarentenas de personas sanas.

– Jamás. De este hecho se empieza a hablar después del Sars. Rajeev Venkayya, que era el director de biodefensa de la Casa Blanca durante el gobierno de George W. Bush, pero a su vez era el director de vacunas del laboratorio Takeda, en 2007 dice que en la próxima pandemia por Sars tiene que haber cuarentena total. No avanza mucho con el tema pero deja eso picando y todo el mundo se entera que se ha producido esa idea, cuando las cuarentenas estaban ya casi descartadas. En 2009 la Organización Mundial de la Salud (OMS) modifica la definición de pandemia: la anterior decía que se producía una pandemia cuando se daba una enfermedad con alta mortalidad en varios países de distintos continentes. Al cambiarla, ahora considera pandemia cuando se da “una enfermedad en varios países de distintos continentes”. ¿Cuál fue la intención de la OMS de extender la idea de pandemia creando ese pánico de que una enfermedad es grave cuando se da en diferentes países?

CONFLICTO DE INTERESES

– ¿Sostiene que la OMS tiene un conflicto de intereses en su accionar?

– Claro. Pensemos que la OMS se crea en 1948 y es sostenida por países. Había una gran asimetría porque los países más ricos ponían más plata. Pero esto se empeora cuando los que sostienen a la OMS son laboratorios y la Fundación Bill Gates. Son los mayores financiadores. La OMS dice una cosa de las cuarentenas y después dice otra. Es oscilante. No dijo nunca que aprobaba la cuarentena universal pero sí dijo que aprobaba lo que los países hicieran.  Con lo cual, es prácticamente lo mismo.

El departamento de Economía y de Salud Pública de Noruega, donde se hizo una cuarentena con muy buen efecto, emitió un comunicado en el que dicen: “Hemos cometido un error imperdonable, le pedimos perdón a la población noruega. Jamás haremos una nueva cuarentena”.

– En esta carrera desenfrenada por obtener una vacuna, da la sensación de que esto va a ser lo único que nos permitirá volver a respirar tranquilos…

– Ha habido accidentes con las vacunas que nos tienen que advertir que hay que ser más cautos de lo que parece. Pensemos que cuando se utilizó la Sabin en Africa en forma anticipada se produjeron 50.000 casos de polio en chicos, de los cuales murieron unos ciento y pico y quedaron con secuelas varios cientos. Acá en la Argentina también hubo una vacuna por la cual 13 niños murieron.

 ¿Cuáles son los tiempos habituales para el desarrollo de una vacuna?

– Normalmente se tardaba cinco a diez años. Antes había pruebas preclínicas (en animales) y después había tres fases en humanos. Lo que se ha ganado es que han superpuesto las fases. Pero si se superponen las fases sin saber muy bien cómo terminó la anterior, es un problema. Lo que no se puede ahorrar es el efecto alejado de la vacuna, una vez que se llega a la conclusión final. Eso exige un tiempo para saber si el riesgo es mayor que el beneficio.

– ¿Correremos el riesgo de ser receptores de una vacuna cuya eficacia no está debidamente probada?

– Se corre el riesgo sobre todo si se deposita en los laboratorios la posibilidad de que sean jueces y parte. Distinto sería que los organismos regulatorios funcionaran y los laboratorios se tuvieran que subordinar a criterios universales de validación. Pero, si eso no ocurre, evidentemente los laboratorios van a ser jueces y parte.  Si los países van a obedecer las decisiones de los laboratorios estamos en una situación complicada. La FDA tuvo un presidente que se animó a decir lo que pasaba y que al renunciar dijo que los intereses particulares de las corporaciones eran ingobernables.

– ¿Qué ocurrirá ahora que se están flexibilizando las cuarentenas?

– Nosotros creemos que la pendiente es estable. Salvo que haya un desmadre y se junten en plaza de mayo miles de personas, no va a haber un estallido como el que tanto pronosticaron las dirigencias. Se ha acentuado la autorresponsabilidad social, esa es una buena concepción del tema.  Si al mismo tiempo funcionaran las instituciones, se restablecieran las garantías y derechos constitucionales, y desaparecieran los liderazgos autoritarios, si la pendiente es estable, los casos son menos graves, el sistema público está más dotado, la terapia intensiva está ocupada en menos de un 70%, da la impresión de que esto se ha vuelto manejable.

– ¿Cuán confiables son las cifras de muertes que estamos conociendo?

– Son muy poco confiables porque se ponen como muertos por covid los muertos por muchas otras causas. Además, no se sabe si son muertos con covid o por covid. Incluso cada país ha tomado su propio régimen de registro.

Publicado originalmente en La Prensa, 25 de julio de 2020.

Can Cryptocurrencies Become a Commonly Accepted Means of Exchange?

This chapter studies the challenges a cryptocurrency faces to become a common means of exchange. In particular, the paper discusses the scalability constraint that limits the number of transactions a cryptocurrency may be able to verity per unit of time, the network effect in goods that function as money that increases the cost of new currencies to gain market share, and the implications of the fixed monetary rule present in most cryptocurrencies that departs from an elastic optimal monetary policy. Potential solutions for each case are also discussed.

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Estudio preliminar del Manual de economía austriaca contemporánea de Peter Boettke

Reseña:
Este Manual de economía austriaca contemporánea es coordinado por Peter J. Boettke, y escrito por una nueva generación de prestigiosos economistas austriacos que se formaron bajo su tutela. Como buen manual, el libro presenta sistemáticamente aspectos generales de la economía, de la microeconomía y de la macroeconomía, pero se concentra específicamente en aquello que hace único al paradigma austriaco. A saber, que la economía es una ciencia donde sólo los individuos eligen; que el estudio del orden de mercado es fundamentalmente sobre el comportamiento del intercambio y las instituciones dentro de las cuales tienen lugar estos intercambios; y que los «hechos» de las ciencias sociales son lo que la gente cree y piensa. En el campo de la microeconomía enfatiza que la utilidad y los costos son subjetivos; que el sistema de precios economiza sobre la base de la información que la gente necesita para el proceso de toma de decisiones; que la propiedad privada de los medios de producción es una condición necesaria para el cálculo económico racional; y que el mercado competitivo es un proceso de descubrimiento empresarial. En el campo de la macroeconomía nos recuerda que el dinero es no-neutral; que la estructura del capital se compone de bienes heterogéneos que tienen usos múltiples y específicos que deben ser alineados; y que las instituciones sociales a menudo son el resultado de la acción humana, pero no del designio humano. Boettke cierra con un delicioso capítulo final que enmarca metodológicamente toda la obra.

Nota bibliográfica:
Peter J. Boettke es Profesor BB&T para el Estudio del Capitalismo en el Mercatus Center de la George Mason University, Virginia, y Profesor Universitario de Economía, también en GMU. El Profesor Boettke es también autor de varios libros sobre historia, colapso y transición del socialismo en la extinguida Unión Soviética, así como libros y artículos sobre la historia del pensamiento económico y la metodología. En 1998, Boettke asumió la dirección del The Review of Austrian Economics. Previamente Boettke fue editor del Advances in Austrian Economics. Además de la GMU, Boettke obtuvo posiciones académicas en la London School of Economics, la Institución Hoover en la Stanford University y la New York University.

Acceda aquí al estudio preliminar.

Adquiera aquí el libro completo.

CUARENTENA, PRISIÓN DOMICILIARIA, PERMISOS, ENCIERROS, LA RUINA TOTAL: ¿TERMINAREMOS ALGUNA VEZ CON ESTA LOCURA?

La verdad, todo me lleva a responder que no.

Algunos pocos, muy pocos, comenzamos a luchar contra toda esta locura más o menos desde Enero, bajo la burla de todos. Y no me estoy victimizando. Los insultos sólo ratificaron mi posición. Lo digo para que se advierta la locura general. Liberal dogmático, negacionista, conspiranoico, fueron los calificativos más frecuentes, a mí y a varios, además de pasar por alguien desaprensivo, ideologizado, economicista, que no le importa la vida de la gente, ojalá que te mueras del virus, etc etc etc, cosas que, vuelvo a decir, no me afectaron en absoluto, sólo las recuerdo para que sea vea el nivel de alienación colectiva, aún por parte de personas que “creían creer” en la libertad.

Hasta sucedió que, más o menos unos 5 o 6, hicimos en Facebook un grupo secreto, “La resistencia”, donde posteábamos toda las visiones alternativas. Parecíamos los primeros cristianos marcando el pez en el suelo ante la mirada vigilante del Emperador. Lo hicimos para no perjudicar a nuestras familias. Por suerte yo seguí insistiendo en mi blog e imposible fue que el Quijote demente que habita en mí no publicara directamente en mi muro.

Pero no sólo éramos algunos locos liberales. Muchos médicos y epidemiólogos comenzaron a sumarse a “la resistencia”. El primero, héroe total, desde el principio, fue Pablo Goldschmid. Y ahora puedo decir que, a esta altura, incontables más. En Marzo publiqué en mi blog, dos veces, todas esas voces alternativas. Cada vez eran más o menos unas 10. Hoy ya no me alcanza el tiempo para hacerlo de vuelta. Gracias a Dios.

Pero, por supuesto, todas esas voces han sido silenciadas y perseguidas. Han sido removidos de youtube, de Facebook, y sólo sobreviven porque los nuevos maquis los subimos de vuelta permanentemente. Son ignorados y perseguidos por los gobiernos. Y no estamos hablando de los que se tiran contra Bill Gates y etc. Hablamos de simples exposiciones elementales de cómo funciona el sistema inmunológico y basta. Ninguna teoría conspirativa es necesaria para denunciar esta locura.

Pero sospechar no es ser delirante. Ante la censura, ante la utilización política del virus por parte de todos (TODOS) los gobiernos intervencionistas del mundo, uno no puede evitar preguntarse qué está sucediendo realmente.

En toda América la situación no podría ser peor. Comencemos por América Latina. En un continente donde millones y millones de personas vivían al día, sin ahorros, sin viviendas dignas, los encerraron inmisericordemente, y luego los encerraban de vuelta en cárceles inmundas si salían de sus “casas”. Hay países que directamente impusieron toque de queda, estado de sitio, y cuantas cosas más pudieron hacer para convertirse en la nueva Unión Soviética. Si lo hubieran hecho con una enfermedad realmente grave, igual hubiera sido absolutamente inmoral (repito, para aumentar mi fama de extraterrestre: si lo hubieran hecho con una enfermedad realmente grave, igual hubiera sido absolutamente inmoral). Pero para colmo lo hacían no sólo cuando en Europa comenzaba a calmarse (by the way, las explicaciones alternativas de por qué lo sucedido en España e Italia también fueron censuradas) sino cuando más y más científicos se atrevían a salir del closet y jugarse su carrera y su fama por el non harm de su juramento hipocrático. Pero nada. Presidentes que incluso eran médicos parecían ignorar repentinamente lo más elemental de la inmunología. ¿Por qué?

En los EEUU fue aún peor. (1) TODOS, TODOS, sin excepción, los alcaldes y gobernadores demócratas convirtieron a sus ciudades y a sus estados en nuevas Coreas del Norte. Para Trump es más fácil hablar con Kim Yong-un que con las autoridades de Chicago. ¿Por qué?

Nunca, en la historia de Occidente, la filosofía fue tan evidente y, a su vez, tan negada. Miles y miles de textos explicando los límites de la ciencia, cientos de libros escritos por Popper, Kuhn, Lakatos y Feyerabend explicando los límites de la ciencia, miles y miles de artículos explicándolos, y para nada, excepto para llenar de manera aburrida a journals insoportables. Casi todos los científicos, no la ciencia, aparecieron con toda su soberbia y autoritarismo, exactamente como Feyerabend había explicado y predicho, diciéndonos qué hacer con lo más sagrado de nuestras vidas, ante una opinión pública mundial carente de pensamiento crítico, alienada y masificada.

Nunca en la historia de Occidente se vieron con toda su crudeza las explicaciones de Freud, Fromm y Ortega sobre la masificación y la alienación. Deben estarse preguntando, sin embargo, para qué se mataron tanto. Como si no hubieran escrito nada. Al menos cuando la alienación colectiva puso en el poder al psicópata Hitler, era claro, para polacos, franceses, ingleses y norteamericanos, quién era Hitler, al menos desde 1939. Ahora, sin disparar un solo tiro, sin desplegar tropas, el Hitler llamado OMS nos ha invadido totalmente y sus generales y lugartenientes, llamados expertos, ocupan puestos privilegiados en todas las Casas Blancas, Rosadas y casas variopintas del mundo.

Para qué eminentes filósofos como Gadamer, Wittgenstein, Ricoeur, Eco, y cientos que los entienden y los explican, se han matado explicando los límites del lenguaje humano y la importancia de las interpretacionesDe vuelta, parecen sólo existir para lucir curriculums pero no para tomarlos en serio. Como el post-moderno que perdió la paciencia cuando yo le estaba ganando la discusión, y reveló lo que realmente pensaba: “¡Gabriel, los hechos son los hechos!!!”. Nunca se ha hablado tanto de hechos, datos, cifras y números, incluso los científicos que están en contra de esta locura. Inútil parece explicar una vez más que no hay textos sin contextos. No. El mundo se ha convertido en el imperio más cruel del bruto positivismo, y los post modernos para los cuáles lo único importante era cómo te percibes, hoy son los adalides de “los hechos” que avalan las medidas totalitarias de sus amados gobiernos.

Nunca fue tan espantoso el doble standard ni nunca fue tan alevosa la hipocresía.TODOS, TODOS los demócratas norteamericanos, que no cesan de perseguir y denunciar a quienes pretendan ejercer su libre comercio y su libertad religiosa, callan sus imbéciles bocas cuando se trata de “salir” para destruir, amenazar, robar y saquear. Se acuerdan del “límite al poder” para señalarle a Trump que no debe enviar a federales hacia sus ciudades y sus estados, pero del real  limited government, ni hablar.

Y de las religiones mejor no hablar. En lo que a mí me toca, el Catolicismo, que debería haber sido un ejemplo para el mundo, que debería haber retomado la gloriosa tradición de los primeros cristianos, que daban su vida antes que no ir a Misa, ja ja, olvídense. A sus autoridades, rendidas ante el cientificismo mundial, rebosantes en su ignorancia o qué se yo, indolentes y acomodaticias, olvidadas de la sagrada libertad religiosa, no les ha temblado la mano de apoyar la prohibición lisa y llana de los más sagrados sacramentos. Como siempre, algunos han salvado el honor, pero bajo el silencio, e incluso la burla, de por suerte la no más alta autoridad de la Iglesia.

Y mientras tanto aquí seguimos, tramitando permisitos, esperando como esclavos ansiosos y sometidos que los esclavistas nos den autorizaciones para respirar y vivir.

¿Hasta cuándo seguirá esta locura?

No soy optimista, pero gracias a Dios mi pesimismo es irrelevante. Lo relevante es que creo que el mundo entero ha cruzado una línea después de la cual es muy difícil volver. Lo dije también bajo el rechazo de casi todos: en la lucha contra el terrorismo, Videla, Bush, etc., cruzaron una línea que NO se debía cruzar. Ahora todos lo niegan o se arrepienten. Veremos en este caso si en algunos años hay algún arrepentido, veremos si hay alguien pidiendo disculpas.

Y de las causas, tengo algo más de certeza. Se llama constructivismo (Hayek), razón instrumental (Adorno, Horkheimer). Que la izquierda intelectual odie al primero, ok, pero que se haya comportado igual que el monstruo predicho por la Escuela de Frankfurt, es otra muestra de lo poco que importan las ideas cuando el temor atávico a la muerte, el verdadero emperador, domina sus académicas vidas.

Termino estas, como siempre, quijotescas e inútiles reflexiones, preguntándome si esos autores no han sido sino excelentes médicos forenses que indicaron cómo hacer la autopsia de toda la humanidad.

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(1) http://gzanotti.blogspot.com/2020/07/alguien-que-advierte-la-terrible.html

Reseña del libro «Viviendo la economía: Ayer, hoy y mañana», de Peter Boettke

Este nuevo trabajo de Peter Boettke nos ofrece numerosas lecciones para quienes
enseñamos economía. Por supuesto que aplica también a quienes quieran adentrarse en esta ciencia desde otro lugar, pero este prestigioso académico y docente vuelca aquí su experiencia, lo que personalmente valoro como un aporte a mi propio trabajo.
Comencemos con uno de los experimentos que ofrece ante sus alumnos al preguntarles: ¿qué tendría un impacto mayor, que todos los economistas se declaren en huelga, o que lo hagan los que recogen la basura? Seguramente la mayoría optará por estos últimos. Si quienes recogen la basura no trabajan, la ciudad quedará sucia; pero la huelga de economistas no afecta la economía. Hay economía, sin economistas. La economía no se detiene por más que paren los economistas. Los economistas estudiamos la economía, pero no somos la economía.
La lección no es menor cuando uno profundiza en este libro la crítica a la ingeniería social en la que participan la mayoría de nuestros colegas, y el llamado a recuperar nuestra profesión como filósofos humildes.
Boettke desarrolla en este libro una mirada filosófica de la economía, presentándola de manera apasionada como una forma de entender el mundo, una forma de vivir. Ahí surge precisamente el título del libro: “Viviendo la Economía”. Y es que fracasamos muchos docentes en nuestro intento de impartir cursos de economía como una disciplina que apasiona al intelecto e ilumina el mundo. La economía es una disciplina seria que se ocupa de cuestiones vitales como la riqueza y la pobreza, la vida y la muerte; es, en definitiva, un marco para ver lo que está ahí frente a tus ojos, pero no puedes ver.

Seguir leyendo aquí.

Pensamientos sobre la rebelión de los necios – Por Alberto Benegas Lynch (h)

En realidad la inspiración para las líneas que siguen se basa en el título de la obra del escritor estadounidense John Kennedy Toole: La conjura de los necios. Aunque la presente columna toma otras direcciones, es de interés detenerse unos instantes en esta obra que ha servido de puntapié inicial a esta nota periodística.

Tal como relata el entonces profesor de la Universidad de Loyola, Walker Percy, la madre del autor lo llamó en repetidas ocasiones para que pedirle que leyera el mencionado libro de su hijo muerto luego de repetidos fracasos frente a editoriales que habían rechazado su manuscrito. Walker finalmente aceptó de muy mala gana echarle un vistazo al texto con la idea de dejarlo de lado también, pero confiesa que no pudo parar la lectura hasta completarla debido a lo entretenido de la trama y lo bien escrito que encontró el texto. En este sentido, ayudó a que Luisiana University Press lo publicara con un éxito notable. Fue Premio Pulitzer y en Francia fue galardonada como “la mejor novela en lengua extranjera” en el año de su publicación (1980), aunque el libro fue escrito en 1968, y la crítica mundial frecuentemente comparó a su autor con Rabelais, Cervantes y Swift. Su título original es A Confederacy of Dunces, es decir, una coalición o confabulación de necios y necios significa poco juicioso, testarudo, empecinado en el error, una expresión que proviene del latín nesciere, esto es, ignorar.https://tpc.googlesyndication.com/safeframe/1-0-37/html/container.html

El libro es una sátira llena de ironías y humor basada en alegatos a veces cuerdos a veces estrafalarios contra una sociedad que el narrador estima con rasgos decadentes. El personaje central de la novela transcurre su vida en una serie de interminables peripecias de diversa envergadura debido a la forma de conducirse y a su lógica siempre incomprendida que genera rechazo y desconcierto.

Pero trasladada esa ficción a nuestro mundo, y tomado este título como pretexto para las elaboraciones que siguen, resulta que estamos en gran medida frente a la rebelión de los necios en un sentido similar a la tesis de Ortega en La rebelión de las masas, es decir, los peligros que acechan cuando lo masificado, lo vulgar, lo común, lo mediocre, lo chato, lo falto de excelencia se arroga la facultad de convertirse en referente desplazando a quienes debieran ocupar esos espacios.

¿No es acaso digno de necios el repetir y repetir los mismos errores? ¿No estamos viendo que recetas fracasadas estrepitosamente se vuelven a ensayar como si no hubiera experiencia fallida anterior? Con gran sabiduría Aldous Huxley ha escrito que “la gran lección de la historia es que no se ha aprendido la lección de la historia.” ¿Es posible que a esta altura de la civilización no nos hayamos percatado que los aparatos estatales han revertido sus funciones de guardianes de los derechos de la gente convertidos en saqueadores de quienes deben proteger?

Los necios se han rebelado y en grandes proporciones han desplazado a las personas sensatas que no han sabido darse su lugar, sea por comodidad o por manifiesta impericia. Estimo que un factor clave para este retroceso consiste en la aceptación del fascismo como la idea que con mayor profundidad caló en las entrañas del llamado mundo libre. Esto es el permitir que los particulares registren a sus nombres la propiedad como una fachada para que en verdad los aparatos estatales usen y dispongan de ella. Si observamos con detenimiento comprobamos que en prácticamente todos los reglones de la vida social es lo que ocurre. En este sentido es la punta de lanza para el comunismo, primos hermanos entre sí tal como lo expresa Revel en su ya clásica La gran mascarada.

Tomemos el caso de los ministerios de educación y cultura. ¿No resulta palmariamente claro que el eje central del proceso educativo es uno que exige puertas y ventanas abiertas con proyectos competitivos en un contexto evolutivo de prueba y error? ¿No nos damos cuenta que nadie, repito, nadie debe tener la facultad de imponer estructuras curriculares ni pautas de ninguna naturaleza? Solo se justifica la intromisión del gobierno cuando hay lesión de derechos, por ejemplo, en el caso argentino, al contrario de lo dicho, cuando los ministerios de educación apoyan adefesios como la llamada Universidad de las Madres de Plaza de Mayo, una escuela de terrorismo. Tomemos el caso de los taxis en la ciudad de Buenos Aires. No son dueños los que figuran en el registro del automotor pues el horario de trabajo, la tarifa y el color con que están pintados lo decide el gobernante de turno en esa jurisdicción y así sucesivamente con buena parte de los sectores.

En otra oportunidad me he referido al asunto que sigue pero estimo que es urgente volverlo a reiterar. Las referencias basadas en lugares geográficos nunca me resultaron apropiadas. La derecha tiene cierto tufillo a esquema nazi y el centro es de una ambigüedad sofocante. La izquierda ha mantenido un perfil más nítido aunque se ha desdibujado desde su origen.

Como es sabido, tanto derecha como izquierda provienen de aquella tumultuosa asamblea en Versalles de 1789, en la que se ubicaron a la derecha de la presidencia los defensores del statu quo, mientras que en el ala izquierda -además de los jacobinos que se fueron acrecentando con el tiempo en número e ímpetu- se instalaron aquellos que se oponían a los privilegios y a las consiguientes extralimitaciones del poder.

Con el correr de la historia henos aquí que buena parte de las izquierdas se transformaron en aliadas de los abusos del poder y a cada vuelta de esquina pedían y piden más entrometimiento del aparato estatal. Después de la caída del Muro de la Vergüenza en Berlín, un número considerable de ponderados intelectuales de izquierda abandonaron esas filas y se incorporaron al liberalismo y otros muchos se replantean el izquierdismo algunos con ciertos bemoles y cortapisas.

Entre estos últimos casos cabe destacar el escrito de Steven Lukes que lleva un título con doble sentido: “What is Left?”, lo cual significa simultáneamente “¿Qué es la izquierda?” y “¿Qué queda [de la izquierda]?”. Este ensayo debe complementarse con el de Giancarlo Bosetti (“La crisis en el cielo y en la tierra”). En este último caso, el autor escribe: “La izquierda no es ya o, en todo caso, no puede continuar siendo cosas como éstas: la planificación centralizada, la abolición de la propiedad privada, el colectivismo, la supresión de las libertades individuales, la intención de enderezar el ´leño torcido´ kantiano, de plasmar al hombre y la sociedad de acuerdo con el proyecto elaborado por una vanguardia intelectual”. Es pertinente aclarar que la cita kantiana completa de su obra de 1784 es “con un leño torcido como aquel del que ha sido hecho el ser humano, nada puede forjarse que sea del todo recto”, lo cual es otro modo de decir que la perfección no está al alcance de los asuntos humanos. En base a esta cita se decidió el título de una de las colecciones de Isaiah Berlin (The Crooked Timber of Humnanity). Autores como Anthony de Jasay -tal vez el pensador liberal más sofisticado de nuestro tiempo- recuerdan que “no estamos en la búsqueda de un sistema perfecto” ya que tamaña meta no resulta posible para los mortales. Y eso es lo contrario de lo que ocurre con todas las utopías socialistas que tantas masacres y sufrimientos han provocado con su pretensión de torcer la naturaleza del ser humano en la busca de ese engendro que sería el “hombre nuevo” que se exime de contrariedades en un mundo idílico.

En todo caso, las antedichas aseveraciones de Bosetti son magníficas pero no van a la raíz del problema, falta un paso clave. Se observan, tanto en su ensayo como en el de Lukes (y, para el caso, en muchos otros), cuatro puntos entrelazados en los que se insiste son claves para que esa corriente de pensamiento se termine de apartar de la lacra. En primer lugar, la intervención del aparato estatal en materia salarial al efecto de “corregir los resultados del mercado en defensa de los mas débiles”. En segundo término, el tratamiento de los talentos a la manera de John Rawls en su conocido libro sobre la justicia. Tercero, un embate al individualismo “proclamado por economistas austriacos como von Mises y Hayek” y, por último, la importancia del igualitarismo crematístico.

Es curioso, pero hay pensadores de una gran solvencia y enjundia en diversas materias pero cuando abordan el tema social-laboral se desvían por completo de sus propias premisas a favor de la libertad para internarse en un galimatías de prepotentes intromisiones estatales, como era el caso paradigmático de, por ejemplo, Erich Fromm, con quien los mencionados autores revisionistas revelan grandes coincidencias a pesar del tiempo transcurrido.

A nuestro juicio, en estos casos, el problema reside en el desconocimiento de aspectos económicos cruciales. En el orden expuesto, veamos un poco más de cerca los mencionados cuatro puntos. Primero, los salarios e ingresos en términos reales dependen exclusivamente de las tasas de inversión que, a su vez, son el resultado de marcos institucionales que aseguren derechos de propiedad y si se establecen salarios superiores por decreto, el resultado inexorable es el desempleo.

Segundo, respecto a la “injusticia” de haber recibido talentos innatos desiguales, debe subrayarse que los talentos adquiridos también son el resultado de los talentos innatos en cuanto al carácter de cada persona para proceder en consecuencia. Por otra parte, nadie dispone de la información del “stock” de los respectivos talentos puesto que éstos solo se ponen de manifiesto a medida que se presentan las circunstancias, y éstas se cercenan en la medida que se conjeture que los resultados serán expropiados. También debe tenerse en cuenta que la división del trabajo y la consecuente cooperación social se desplomarían si todos tuviéramos los mismos talentos e inclinaciones. Por último, la supuesta redistribución de talentos innatos naturalmente abriría la posibilidad de que cada uno use de manera diferente esa “compensación” con lo que se entra en el círculo vicioso de la necesidad de compensar la compensación y así sucesivamente.

Tercero, el ataque al individualismo no toma en cuenta que se trata del respeto irrestricto a las autonomías individuales y de la máxima apertura al comercio y a las relaciones con otras personas en el contexto de una visión cosmopolita e internacionalista, precisamente bloqueada por el intervensionismo estatal al imponer aranceles, manipular tipos de cambio y otras bellaquerías.

En cuarto lugar, las mediciones tales como el Gini ratio, que marca la dispersión del ingreso como fundamento para la incursión estatal en el acortamiento de distancias entre patrimonios y rentas, no toma en cuenta que lo relevante es que todos mejoren y que las diferencias son el resultado de las votaciones diarias de la propia gente en el mercado y que torcer esas asignaciones de recursos retrasa la posibilidad de mejoramiento, especialmente para los más necesitados. En otras palabras, mucho se ganaría si los intelectuales de peso que provienen de la izquierda se unieran al espíritu de libertad sin cortapisa alguna, puesto que, desde esta nueva perspectiva, sus valiosas contribuciones en otros campos fuera de la economía enriquecerían notablemente los debates contemporáneos si dejáramos de lado los lugares geográficos como puntos de referencia para el pensamiento. Pero para lograr el objetivo de contar con relaciones sociales armónicas en un contexto de progreso moral y material es indispensable batir intelectualmente a los necios: unos en todo terreno y otros en el campo crematístico que machacan con recetas fallidas una y otra vez.

A pesar del dictum de Kant en cuanto a que “el sabio puede cambiar de opinión, el necio nunca”, es también cierto que los necios pueden dejar de serlo si prestan atención a la razón con lo que esta peste intelectual puede revertirse.

Pero para lograr esto, como ha dicho Viktor Frankl, no hay que amoldarse a “una visión ferroviaria de la vida” en el sentido de dejarse encajar en ciertos estereotipos de estaciones o etapas predeterminadas en nuestro recorrido vital, puesto que cada uno debe fabricar sus propias estaciones para lo cual es menester abandonar la actitud del necio. De lo contrario no estará lejos el riesgo del deslizamiento a los extremos de los Joseph Fouché de nuestro mundo -al decir de Stefan Sweig un “tránsfuga profesional”- quienes explicita o implícitamente terminan aceptando lo que ese personaje nefasto proclamaba a los cuatro vientos: “Todo le está permitido a los que actúan en nombre de la revolución”.

El autor es Doctor en Economía y también Doctor en Ciencias de Dirección, preside la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires y miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas.

Publicado originalmente en Infobae, el 18 de julio de 2020.