Las horribles consecuencias de la siesta fatal – por Alberto Benegas Lynch (h)
Los que se despreocupan de la suerte de la libertad porque concretamente no hacen nada para mantenerla son los responsables directos de lo que muchas veces ellos mismos critican.
En una de las célebres fábulas de Jean de La Fontaine titulada El lobo y el perro se relata una conversación entre un lobo en un bosque y un perro que lo encontró a su paso. El can lo invitó al lobo a que lo acompañara a la casa de su amo para recibir alimentos y no andar vagabundeando por la selva, un convite que el lobo no aceptó pues dijo que prefería seguir luchando por la comida a ser esclavo. El autor termina su cuento con la moraleja que dice “no vendas tu libertad a ningún precio”.
Una forma de vender la libertad -rematarla diría- es no hacer nada para defenderla puesto que no es algo que venga del aire automáticamente con el ser humano. Por el contrario es una condición que surge primero de su comprensión y luego de la indispensable difusión de sus preceptos. El respeto recíproco es otra forma de referirse a la libertad que es algo que requieren todas las personas para contar con una vida propiamente humana. Entonces todos, no importa a que se dediquen, todos decimos están interesados en que se los respete a los efectos de poder caminar hacia sus propósitos sin ser molestados. Este es el sentido por el que los Padres Fundadores en Estados Unidos reiteraban que “el precio de la libertad es su eterna vigilancia”.
Si todas las personas de buena fe que se dicen partidarias de la sociedad libre se ocuparan y preocuparan de contribuir a sostener la libertad, si cada una le dedicara un espacio de su tiempo a esta faena vital la situación en el mundo de hoy sería sustancialmente distinta. Como queda dicho, lo primero es entender el significado y los fundamentos de la libertad y el consiguiente respeto recíproco. Son los cimientos éticos, filosóficos, económicos y jurídicos de esta postura radical frente al autoritarismo siempre esclavizante.https://tpc.googlesyndication.com/safeframe/1-0-37/html/container.html
No hay pretextos para evadir esta obligación moral. Lo fácil y cómodo es decir que son otros los que deben ocuparse pues están debidamente preparados para la tarea, mientras que los cómodos alegan desconocimiento e incapacidad para tales fines con lo que cubren sus verdaderos designios que son el dedicarse a sus personales menesteres que pueden ser muy legítimos pero dejan de existir si no se defiende el imprescindible ámbito en el que se desenvuelven.
Es necesario un alarido como advertencia para que cada uno dedique parte de su tiempo al establecimiento de diques de contención frente a los amenazantes avances de un Leviatán que todo lo engulle a su paso. Hay que ser muy irresponsable para limitarse a la sandez de votar cada tanto en elecciones, por otra parte generalmente amañadas en un u otro sentido. Hay que ser muy inconsciente para solo criticar en reuniones sociales y luego de pasado el ágape dedicarse a los arbitrajes personales que como decimos pueden ser muy loables pero con esta actitud indefectiblemente se derrumban esos mismos negocios.
Es en verdad tragicómico observar la pasividad de tantos cuando la situación es buena debido a los esfuerzos de otros para apuntalar el sistema lo cual preanuncia el declive a medida que transcurre el tiempo y cuando la situación se desmorona los tilingos de siempre alegan falta de preparación debido a que no han tenido la inteligencia de quemarse las pestañas en tiempos de las vacas gordas.
Naturalmente todos quieren dedicarse a sus trabajos, a sus familias y a disfrutar de la vida pero eso no resulta posible si no se realizan esfuerzos para apuntalar el sistema que permite aquellos objetivos nobles pero de ningún modo suficientes para vivir con la dignidad que permite la libertad.
Marie-Jeanne Roland antes de ser guillotinada por la barbarie de la contrarrevolución francesa exclamó “¡Oh libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre!”. Exactamente, todavía hoy se ejecuta la libertad en nombre de la libertad. Desafortunadamente no se ha comprendido aun que la libertad es ausencia de coacción humana que es otro modo de aludir al antedicho respeto recíproco. No caben extrapolaciones inconducentes del terreno de la física o la biología que nada tienen que ver con el ámbito de las relaciones sociales que es lo relevante para definir el concepto de marras. No deja de ser libre aquél que no puede bajarse de un avión en pleno vuelo o aquél que dice que no es libre de ingerir arsénico sin sufrir las consecuencias. Incluso se ha machacado que el pobre no es libre pues cuenta con pocas opciones lo cual también tergiversa la noción de libertad. La pobreza es una desgracia y también lo es la constipación crónica pero nada tienen que ver con la libertad. No debe confundirse la oportunidad con la libertad. Nuestros ancestros eran pobres (recordemos que todos provenimos de las cuevas) pero no quiere decir que eran esclavos. Reiteramos la libertad es la ausencia de coacción por parte de otros hombres, podemos estar en un desierto muriéndonos de sed pero si no estamos coaccionados por otros somos libres. La libertad no garantiza estar exentos de enfermedades y dolores varios, solo asegura que dadas las circunstancias imperantes se contará con el ámbito más adecuado para actualizar y desarrollar las energías creativas al efecto de ofrecer las mejores y mayores oportunidades posibles.
Uno de los obstáculos más graves a la libertad es la manía del igualitarismo por lo que se recurre a la guillotina horizontal al efecto de limar diferencias sin percatarse que las desigualdades constituyen una formidable bendición que permite la cooperación social y la división del trabajo. Si todos fuéramos iguales y nuestra vocación unánime fuera ser plomeros, no habría panaderos y así sucesivamente. La misma conversación sería de un tedio colosal puesto que sería lo mismo que hablar con el espejo. El asunto es que la libertad permite que los que mejor sirven los intereses de su prójimo obtienen ganancias y los que no dan en la tecla incurren en quebrantos, una atmósfera de competencia abierta que es destruida cuando irrumpen los empresarios prebendarios que se alían con el poder para explotar a sus semejantes vía mercados cautivos y otros privilegios.
Entonces, los que duermen la siesta de la vida en cuanto a que se despreocupan de la suerte de la libertad porque concretamente no hacen nada para mantenerla son los responsables directos de lo que muchas veces ellos mismos -los cómplices del derrumbe- critican airadamente en círculos cerrados como si no fueran corresponsables del declive. Lo que apuntamos en esta nota no es un problema de determinado país, es un asunto que incumbe a todos en todas las latitudes geográficas, es el tema de la libertad, es el tema de la condición humana.
Y cuando se interviene para fortalecer los cimientos del edificio de la libertad, por una parte, es menester que los respectivos ejercicios didácticos no se circunscriban en la coyuntura y presenten batalla en ideas de fondo para abrir horizontes y correr el eje del debate, de lo contrario nos estancamos en lo cotidiano y no permitimos avanzar. En ese sentido anuncio que mi nuevo libro de próxima aparición se titula Maldita coyuntura. No es que haya que abandonar la coyuntura puesto que la información de lo que sucede es necesaria, pero eso no justifica empantanarse en ella como perros histéricos en círculos intentando morderse el rabo. Por otra parte, es urgente asimilar la idea de la prelación de la teoría a la práctica ya que todo lo que vemos a nuestro derredor es fruto de lo primero, sean computadoras, medicamentos, transportes, alimentación o lo que fuere. “Nada hay más práctico que una buena teoría” reza el célebre aforismo puesto que los prácticos inevitablemente se montan en la teoría que dan por descontada, de lo contrario se anda a los tumbos por la vida. Juan Bautista Alberdi si preguntaba que se requiere para mejorar y se respondía: “Un buen sistema de opinión: porque siendo la acción la traducción de las ideas, los hechos van bien cuando las ideas caminan bien”
Los canales más fértiles para el estudio y la difusión de las ideas del respeto recíproco son la cátedra, el libro, el ensayo y el artículo pero no son en modo alguno las únicas vías para lograr el objetivo de la comprensión de los pilares de la libertad. Uno de tantos ejemplos son las reuniones de muy pocas personas para debatir un libro donde por turno uno expone y los otros discuten. Esto produce un efecto multiplicador notable en lugares de trabajo, familias y reuniones sociales. El asunto es no estar con los brazos caídos.
Hay quienes se sienten cumplidores frente a la vida por el hecho de andar correteando de un lado para otro con agendas que rebalsan de anotaciones, pero en verdad duermen la siesta de la vida pues aparentemente no se dan cuenta de que si no ponen algo de sí para que se los respete terminarán con que la mismísima agenda le será metida en el lugar menos sospechado del cuerpo.
Hay también los cerebros liliputenses que piensan que todo se solucionará si se encajan en la arena política sin percibir que el discurso del plano político inexorablemente depende de la batalla cultural que es lo que marca el rumbo de la opinión pública, que a su turno reclama y acepta tal o cual medida según su comprensión o incomprensión de las correspondientes ideas.
Hoy nos encontramos con que el veneno nacionalista y la consecuente xenofobia invade Europa, con que en el otrora baluarte del mundo libre, Estados Unidos, de un tiempo a esta parte se desliza hacia un estatismo colosal a contracorriente de los valores de los antes mencionados padres fundadores a través de la presente gestión republicana de aumentos exponenciales en el gasto público, el déficit y el endeudamiento que amenazan con acentuarse si los demócratas ganan la próxima contienda electoral a lo que prometen enancar otros manotazos del Leviatán. Observamos atónitos la perseverancia de adefesios como Corea del Norte, Cuba y Venezuela, mientras otras regiones se desangran en las luchas intestinas como el antes ejemplo de los fenicios del comercio libre que mutó en Líbano que hoy sucumbe en las llamaradas del estatismo y el consecuente fantasma tenebroso de la corrupción. Tenemos un Papa peronista, feminismos que humillan la condición de la mujer y ambientalismos que con el pretexto de cuidar la propiedad del planeta destrozan la propiedad privada con lo que terminan en un asalto al orbe. Todo esto sin contar las barrabasadas de vincular la religión con el poder político como en Irán, los alumnos aventajados del espíritu totalitario tal como ocurre en Nicaragua, varias republiquetas africanas, Rusia dominada por una mafia y China que ha producido maravillas con solo permitir islotes de libertad pero que la inmensa mayoría vegeta en la miseria en un contexto donde el Gran Hermano no cede en sus propósitos estalinistas. Y nuestra querida tierra argentina que si no se rectifica a tiempo acentuará su empobrecedor y peligroso populismo que viene arrastrando desde hace demasiadas décadas.
Es pertinente recordar las sabias reflexiones de autores de renombre que apuntan a fortalecer las defensas. En esta línea argumental, Einstein escribía que “el mundo es un lugar peligroso, no por los malvados sino por los que no hacen nada al respecto”, es por eso que Edmund Burke concluía que “todo lo que se necesita para que las fuerzas del mal se apoderen del mundo es que haya un número suficiente de gente de bien que no haga nada”, es por eso, por último, que Martin Luther King afirmaba a lo cuatro vientos: “No me preocupan los violentos, los miserables sin escrúpulos y los que carecen de ética, me preocupa el silencio de las personas buenas”. En resumen, la muy canallesca y vergonzosa siesta fatal de los distraídos nos hunden en lo más pestilente de un fango que amenaza con ser un Gulag extendido si no se reacciona a tiempo. “A las cosas”, diría Ortega y Gasset. Ahora más que nunca, hoy y no mañana. Tengamos presente a La Fontaine en el relato con que abrimos esta nota periodística.
El autor es Doctor en Economía y también Doctor en Ciencias de Dirección, preside la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires y miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas.
Publicado originalmente en Infobae, 15 de agosto de 2020.
Infobae: Puede el BCRA Evitar un Salto Inflacionario?
La expansión de la base monetaria interanual a julio fue de un 82%. Para el mismo período, el M2 se ha duplicado. La agresiva expansión monetaria del BCRA durante la pandemia ha generado fundadas preocupaciones de un salto inflacionario en un futuro no muy lejano. Esta preocupación no se basa sólo en la fuerte expansión monetaria, sino también en las limitadas herramientas que posee el BCRA para contrarrestar su propia política expansiva.
La primer y tradicional herramienta para absorber exceso de circulante es la venta de bonos del tesoro. El BCRA vendería bonos del tesoro quitando pesos de circulación. De este modo, se evita un impacto en precios. El problema es que los bonos del tesoro que posee el BCRA son no transferibles, por lo que no pueden ser vendidos en el mercado financiero.
CARTA ABIERTA A AXEL KICILLOF
Axel, nos conocimos en el 2005. Por intermedio de Adrián Ravier, quien fuera tu alumno, yo te invité al Departamento de Investigaciones del Eseade. Expusiste sobre Marx, Keynes y tus interpretaciones de la Escuela Austríaca. Nos quedamos todos con una excelente impresión. Eras todo un académico. Todo fue tranquilo, cordial, respetuoso, como debe ser. Cuando hablabas citabas tu bibliografía y te remitías a las fuentes. Fue una excelente exposición y luego un muy buen debate.
Han pasado los años. It´s been a while….
Hace muy poquito dijiste que estábamos todos muy angustiados por no poder ir a jugar al golf.
Me hizo acordar a De Vicenzo, que cuando jugaba hacía un golf.
Pero lo tuyo no fue precisamente un golazo.
Axel, ¿dónde se ha ido el que podía saltar de Marx, a Keynes, a Mises, bien estudiados todos, en sólo una línea?
Axel te voy a responder lo que muchos argentinos quisieran decirte.
La angustia no consiste en no poder ir a jugar al golf. Tal vez algunos, sí, pero reconoceme que no la mayoría de gente que te votó.
Axel, la angustia consiste en no poder salir a trabajar, en gente que vive al día, que no tiene departamentos en Puerto Madero ni dirige reuniones de directorio por zoom.
Axel, lejos del golf, el problema está en miles y miles de pymes que se están fundiendo y miles, tal vez millones, de cuentapropistas en negro que se están muriendo de hambre, ellos y su familia, a los cuales persigue tu policía.
Axel, el problema de salud consiste en las miles de personas con enfermedades graves (cáncer, corazón, diabetes, etc.) que ahora no pueden ser atendidas porque vos y muchos han colaborado en infundirles pánico y ni siquiera se atreven a estornudar en público.
Axel, el problema no consiste en el nro. de casos, sobre todo en gente sana que se contagia pero ni desarrolla síntomas o apenas un resfrío de unos días. El problema consiste, sí en los inmunodrepesivos, en los que tienen enfermedades pre-existentes, que mueren CON Covid y no por Covid, pero a esas personas hace años que el sistema de salud de la Provincia no llega; hace años que ya está colapsado.
Axel, por favor, dejá salir a trabajar a todos pero sobre todo a los que más lo necesitan, a los que trabajan en negro porque no les queda otra, a esos que antes no les mandabas la policía pero ahora sí, que si se contagian van a desarrollar inmunidad ante un virus que sabés bien que tiene una tasa de letalidad infinitamente más baja que el dengue, la tuberculosos, la neumonía bacterial y etc., enfermedades de las cuales no estás contando los casos y parece que para vos no existen.
Pero, Axel, lo peor es que todo esto lo sabés. Vamos, a mí no me mientas, en el fondo lo sabés, igual que te sabés de memoria todas las fuentes de lo que antes eran tus artículos académicos.
Como ves no te pido que dejes de ser marxista ni keynesiano. Ni soñando. Ese es tu paradigma y lo respeto. Pero sabés perfectamente que ese paradigma no te permite perseguir con la policía a los trabajadores o ignorar cómo funciona el sistema inmunológico.
No te atrevés, obviamente, a enfrentarte ni con Alberto y menos aún con Cristina.
Eso lo comprendo también pero, qué lástima.
El Axel Kiciloff que yo conocí, el académico, no había perdido su dignidad.
Acerca de la pandemia y los derechos individuales – por Alberto Benegas Lynch (h)
Lo primero me parece que deba subrayarse es que en esta instancia del proceso de evolución cultural la función del monopolio de la fuerza que denominamos gobierno es la protección y garantía de los derechos de las personas que son anteriores y superiores a la existencia del gobierno.
En este contexto es de interés recordar que Leonard Read en uno de sus libros sostiene que es una pena que se haya recurrido a término “gobierno” puesto que significa mandar y dirigir que es lo que debe hacer cada uno con su vida, en su lugar sugiere utilizar las expresiones “agencia de seguridad” o equivalentes, de lo contrario, sigue diciendo, se crea la misma confusión que si se denominara “gerente general” al guardián de una empresa.

Así las cosas, en la actualidad nos encontramos con el coronavirus que todo lo invade y pone en peligro la salud y la vida de la gente. Ahora bien, del mismo modo que los gobiernos deben preservar derechos frente a la emisión de monóxido de carbono o frente al hecho que alguien arroja ácidos al jardín del vecino, del mismo modo decimos debe evitarse el contagio en medio de la pandemia de marras.
No es del caso escribir un código estableciendo concretamente cuales deben ser las medidas precautorias y cuales los castigos por contagios irresponsables, solo enunciamos el problema que deben encarar los aparatos estatales, desde luego evitando arbitrariedades como, por ejemplo, en el caso argentino, permitiendo entrenamientos de once jugadores de fútbol y prohibiendo a remeros ejercer su deporte o permitir que abran comités políticos y no bares y así sucesivamente.
Son en este sentido importantes las opiniones de médicos destacados y por ende confiables quienes sugieren no poner todo en la misma bolsa y federalizar y descentralizar: no son iguales las situaciones de los distintos países ni iguales las condiciones provinciales o municipales dentro de una misma nación. Lamentablemente en todas partes del mundo -sin excepción- hubo que dar marchas y contramarchas en las distintas formulaciones y fases de las respectivas cuarentenas. Desafortunadamente hay sonados casos de quienes han protestado indiscriminadamente contra toda noción de cuarentena y se han enfermado gravemente de Covid 19.
Las medidas gubernamentales de protección van no solo para lugares públicos sino también para privados por lo que se evitan sitios como teatros, estadios etc., del mismo modo que interviene la policía cuando uno de los visitantes en un domicilio decide asaltar a los dueños de casa.
Mientras no aparezca una vacuna lo que ocurre es un drama que tiene naturalmente consecuencias económicas y emocionales de diversa envergadura al efecto de evitar decesos y enfermedades graves. Cuando se cuente con una vacuna la situación será radicalmente distinta puesto que nada tiene que hacer el gobierno en ese contexto: en todos los lugares donde se estime un peligro de contagio se pedirá la certificación de la vacuna correspondiente.
De más está decir que en ningún caso y bajo ninguna circunstancia se justifica que aprovechando la pandemia los gobiernos den manotazos adicionales a la Justicia, apunten a la colonización del Legislativo, pretendan el uso y abuso de decretos del Ejecutivo, se establezcan mordazas a la libertad de prensa, la ridícula y contraproducente imposición de precios máximos, los embates a comerciantes, el incremento de las ya insoportables cargas fiscales, el incremento de la colosal deuda pública, la estafa de la expansión monetaria, el engrosamiento del siempre adiposo gasto estatal, la insistencia en regulaciones asfixiantes, el embate a comerciantes y en general el ataque a la propiedad privada.
La pandemia ha brindado oportunidades imprevistas a gobiernos de tendencia autoritaria para acentuar sus fechorías, lo cual debe ser resistido por todos los medios al alcance de la población y las fuerzas opositoras.
Por otra parte, las desgracias de la pandemia pueden ofrecer inesperadas respuestas como el desarrollo más sofisticado en la tecnologías de comunicación, mejoras en la educación al enfatizar en los conceptos y la capacidad analítica y desechar el estudio de memoria ya que las antedichas tecnologías abren posibilidades de respuestas a libro abierto, la lectura y el estudio sobre los fundamentos de la sociedad libre, el fortalecimiento de relaciones familiares y amistades. De cada uno de nosotros dependerá el resultado final de este test que nos impuso el destino.
Publicado originalmente en El Economista, 13 de agosto de 2020.
Seminario Historia del Pensamiento Económico Argentino
CIDED – UNTREF
Centro de Investigación y Docencia en Economía para el Desarrollo – Universidad Nacional de Tres de Febrero
IIEP Instituto Interdisciplinario de Economía Política
CONICET-UBA
Seminario Historia del Pensamiento Económico Argentino
El seminario tiene por objetivo difundir y actualizar los aportes realizados a la ciencia por economistas argentinos. Para este año, se han programado cuatro capítulos:
1. Introducción al pensamiento de Julio H. G. Olivera – ˜Sobre la cientificidad de la teoría económica”, por Luis Blaum – Agosto 25 y Septiembre 8
2. El pensamiento de Raúl Prebisch, por Saúl Keifman – Septiembre 22
3. La Economía del Stop and Go: Las ideas estructuralistas en argentina, 1945 1976 por Martín Fiszbein – Octubre 6 y 20
4. Apuntes macroeconómicos; por Daniel Heymann – Noviembre 3*
* Fecha a confirmar
Agosto 25 y Septiembre 8, de 17hrs a 19hrs. por Zoom.
Requiere inscripción previa: cided@untref.edu.ar
Informes y consultas escribir a cided@untref.edu.ar
Introducción al pensamiento de Julio H. G. Olivera:
Sobre la cientificidad de la teoría económica
El capítulo a desarrollar los días 25 de agosto y 8 de septiembre próximos estará dedicado al Dr. Julio H.G. Olivera, considerado como un hito en la enseñanza de la economía y en el desarrollo de la investigación económica en la Argentina (Montuschi y Chisari, 2016) 1. Son conocidas sus contribuciones al estructuralismo latinoamericano, en particular, respecto al fenómeno inflacionario y las consecuencias que genera en la teoría monetaria (dinero pasivo). En cambio, permanecen en segundo plano su peculiar forma de abordar la cientificidad de nuestra disciplina y los modos en que se utilizan las teorías económicas. Esta introducción expondrá el vínculo entre ambos planos, permitiendo resignificar la historia del pensamiento económico que, precisamente, permanecerá abierta actualmente para dilucidar los episodios económicos presentes.
Se analizaran cuatro textos del Dr. Olivera (se envían a los inscriptos) divididos en dos sesiones:
Martes 25-08-2020, de 17hrs a 19hrs.
Introducción: Olivera y la Historia del Pensamiento. La actualidad de sus aportes.
La teoría estructuralista como teoría general de la inflación y el dinero: determinación del ancla nominal.
– La teoría no monetaria de la inflación, El Trimestre Económico, octubre-diciembre de 1960.
– El dinero pasivo, El Trimestre Económico, octubre-diciembre de 1968.
Martes 08-09-2020, de 17hrs a 19hrs.
II – El carácter de la ciencia económica: cientificidad y política.
– Equilibrio social, equilibrio de mercado e inflación estructural, Desarrollo Económico, enero-marzo de 1991.
– Realidad e irrealidad en la ciencia económica, Ciclos, Año VII, Vol. VII, Nº 13, 2º semestre de 1997.
Los artículos también se encuentran en el libro de Olivera (2010), Economía y Hermenéutica, EDUNTREF, Bs.As.; Caps. 1, 6, 7 y 19.
1- Montuschi, L. y O. Chisari (2016), En Memoria de Julio H. G. Olivera (1929-2016), Económica, La Plata, Vol LXII, Enero-Diciembre 2016
¿Un nuevo espacio político? – por Alberto Benegas Lynch (h)
Por qué sería una mala idea constituir un nuevo partido en un contexto como el actual.
Todas las personas que mantienen un mínimo respeto por las instituciones republicanas están sumamente preocupadas y ocupadas con el estatismo avasallante que vienen adoptando nuestros gobernantes desde hace décadas. El drama comenzó con el golpe fascista de los años treinta, una tragedia que se acentuó grandemente a partir del golpe militar del 43 que fabricó un Leviatán que ha estado engordando peligrosamente hasta nuestros días bajo distintas denominaciones partidarias y bajo distintos regímenes militares, todo lo cual ha empobrecido enormemente a los habitantes en las tierras argentinas desde la perspectiva moral y material.

Desde la Constitución liberal de 1853 hasta el antedicho intento fascista nuestro país estaba a la vanguardia de las naciones civilizadas. Como tantas veces se consignó, los salarios e ingresos de los peones rurales y los obreros de la incipiente industria eran superiores a los de Suiza, Alemania, Francia, Italia y España, equiparables a los de Estados Unidos por lo que nuestras costas competían con las de esta última nación en las oleadas migratorias. Por ese fenomenal atractivo la población argentina se duplicaba cada diez años y su comercio exterior era equivalente al de Canadá. Los centros de estudios, la prensa, la construcción, la agricultura y la descollante actividad cultural eran la envidia del mundo.
Como queda dicho, luego irrumpió el populismo estatista que arruinó el signo monetario, liquidó los ahorros de inmigrantes que habían invertido en terrenitos y departamentos, destrucción que se ejecutó a través de nefastas leyes de alquileres y desalojos para obligatoriamente adherir a un sistema de entrada actuarialmente quebrado de inseguridad antisocial en el contexto de legislación sindical copiada de la Carta de Lavoro de Mussolini, con el agregado de la expropiación de empresas para imponer “la tragedia de los comunes” con administraciones fiscales de pésimos servicios y deficitarias, junto con la sandez de “vivir con lo nuestro” alambrando fronteras con las consiguientes corrupciones y manotazos a la Justicia y colonización del Legislativo en medio de la fabricación de una maraña impositiva imposible de digerir por la estructura productiva y un endeudamiento colosal de los aparatos estatales.https://tpc.googlesyndication.com/safeframe/1-0-37/html/container.html
En las circunstancias que corren se ha constituido una milagrosa oposición de un muy respetable peso en ambas Cámaras, oposición que se formó debido al alarido desesperado de quienes se dirigían a preservar aspectos básicos del republicanismo tal como la libertad de prensa y apuntalar lo que queda en pie de la Justicia y en su gran mayoría no como apoyo a la fallida gestión anterior que comenzó con el nada sobrio republicanismo bailecito con la banda presidencial en la Casa Rosada, siguió con la pretensión de designar dos miembros de la Corte por decreto, la expansión de ministerios y todo el fracaso que también es del dominio público.
Tal como he reiterado en distintas oportunidades estimo que el momento muy peligroso que atravesamos exige fortalecer y alimentar la actual oposición en dirección a los principios alberdianos y de personajes como el jeffersoniano Leandro Alem puesto que no da para constituir nuevos espacios políticos frente a las graves andanadas institucionales y las permanentes amenazas a la propiedad, a los sueños de vida y a la libertad fortaleciendo un elefantiásico aparato estatal con embates a comerciantes y el establecimiento de fracasados y cavernarios precios máximos que se enancan a la ya de por si desgraciada pandemia.
Sé que quienes proponen nuevos espacios desde el costado republicano son personas muy bien inspiradas y con ideas y proyectos muy encomiables, pero no es el momento de dividir, fraccionar y debilitar lo que ya existe puesto que en campaña necesariamente se criticarán los otros espacios (de lo contrario no tiene sentido un nuevo partido o alianza).
Una de las propuestas se han sugerido es la de denominar Encuentro Republicano a una nueva fuerza. Confieso que me emociona la etiqueta elegida puesto que mi padre bautizó con ese nombre su esfuerzo en coordinar distintos partidos. La diferencia es que en esa época no había nada enfrente fuera de los populismos, mientras que ahora opera la referida oposición.
Comprendo que muchos amigos no se conforman con apoyar a personajes que en primera línea participaron del gobierno anterior que malamente desperdició una gran oportunidad de rectificar el rumbo, pero es necesario comprender que hay una enorme diferencia entre el plano político y la imprescindible batalla cultural en el ámbito académico y la lucha por las ideas de fondo. En el primer plano debe recurrirse a un discurso que la opinión pública puede digerir, lo cual, a su turno depende del trabajo que se lleve a cabo en aquél segundo plano que es vital para correr el eje del debate y marcar agendas.
Por otra parte, es necesario que la nueva oposición ya constituida no corra el riesgo de perder otra vez el tren y la nueva dirigencia recurra a manifestaciones que no den lugar a interpretaciones ambiguas al efecto de atraer a sus filas a quienes están de muy buena fe estudiando la posibilidad de abrir otros espacios. No hay posibilidades de pérdidas de tiempo, no es suficiente declamar sobre indudables valores institucionales, es menester escarbar más hondo en las ideas por las que otrora fuimos un ejemplo para el mundo libre.
No corramos el tremebundo riesgo de quedarnos sin el pan y sin las tortas, no vaya a ser que se fraccione el espíritu republicano mientras la actual oposición se queda en declamaciones, útiles pero escasas. No es ni remotamente suficiente oponerse a los manotazos a la Justicia y equivalentes, es indispensable comprender que aquella cualidad significa “dar a cada uno lo suyo” y lo suyo remite a la fundamentalísima institución de la propiedad privada que inexorablemente se traduce en los mercados libres y el consiguiente respeto recíproco.
Los liberales no somos una manada, detestamos el pensamiento único de modo que los debates en este y otros temas son siempre bienvenidos. Estamos siempre en ebullición, nunca habrá un puerto definitivo, estamos siempre navegando en un ámbito evolutivo: como reza el lema de la Royal Society de Londres, nullius in verba, es decir no hay palabras finales.
El autor es Doctor en Economía y también Doctor en Ciencias de Dirección, preside la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires y miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas.
Publicado originalmente en Infobae, 13 de agosto de 2020.
LIBERALES, ¿QUÉ HA PASADO?
Tengo 60 años y la primera vez que fui a comprar libros de Escuela Austríaca tenía 14 (en el Centro de Estudios Para la Libertad, allá por Leandro Alem a la altura de la Facultad de Ingeniería si mal no recuerdo). Digo esto porque creo que tengo derecho a hacer esta pregunta.
En el 84 y el 85 (y hasta el 91) viví la increíble experiencia de compartir el ambiente del Departamento de Investigaciones de Eseade, con el privilegio de investigar y estudiar con gente como los senior Ezequiel Gallo, Alberto Benegas Lynch (h), y en aquel entonces los juniors Roberto Cachanosky, Juan Carlos Cachanosky, Alejandro Chafuén, Alfredo Irigoin, Esteban Thomsen, y un poquito más adelante Ricardo Rojas y Enrique Aguilar.
Y a pesar de que no había internet, estábamos al tanto y comunicados con otros pensadores del liberalismo y la Escuela Austríaca de diversas partes del mundo.
Como corresponde, todos pensábamos diferente en muchos temas. Todo se debatía en buenos términos, tanto en reuniones formales académicas como en cafés, almuerzos, cenas y toda la vida. A veces el tema de debate era, precisamente, qué era lo que unificaba nuestra vida. El respeto sobraba y muchas amistades de esa época se mantienen hasta hoy.
¿Ignorábamos que había anarco-capitalistas, liberales clásicos, ateos, agnósticos y creyentes? Ja ja no…… Creo que el Eseade era el único lugar en Argentina donde se explicaba la tradición anti-federalista de los EEUU. ¿Ignorábamos las diferencias entre Mises, Hayek, Rothbard, Ayn Rand, Nozick y Buchanan? Ja ja tampoco, es más, todas sus posturas eran nuestros temas de estudio y debate y varios de nosotros los conocíamos personalmente (yo llegué a vislumbrar de lejos a Hayek y a conversar personalmente con Nozick, Buchanan y Kirzner).
Pero no había la guerra de insultos, excomuniones y liberalómetros que hay hoy.
¿Por qué no la había?
Me acuerdo que Alfedo Irigoin le decía a Alejandro Chefuén “otra vez con tus monjes”, y cuando llovía muy fuerte, Juan Carlos Cachanosky me decía, “Zanotti, rezá para que pare”. Y todo bien. Nadie se molestaba.
Que pensábamos diferente sobre el aborto, era obvio. Que de vez en cuando venía Armando Ribas y decía de todo contra la Iglesia, mientras que todos nos miraban a Alejandro y a mí, formaba parte de nuestros comentarios posteriores de café. Y ya está.
Y no pasaba nada.
Nadie se molestaba.
¿Por qué? ¿Alguien me quiere explicar qué pasa, qué pasó? Y no me digan que estábamos unidos ante el enemigo común. Porque ahora el enemigo común es peor que en los maravillosos 80.
Creyentes y no creyentes convivíamos sin problemas. Es más, si no era necesario, el tema no salía. Que cada uno hacía en su vida personal lo que mejor le pareciera se daba por descontado. Que había liberales creyentes, también.
De vez en cuando si algún tema teórico o práctico se ponía muy, muy denso, íbamos todos los pollitos a la oficina de Ezequiel Gallo y escuchábamos. Y eso era todo….
Ninguno de nosotros tenía que gastar mucho tiempo en autoclasificarse con lupa. Éramos liberales, ya está, y como mucho distinguíamos classical liberalism de liberalism porque estábamos totalmente al tanto de los usos terminológicos de los EEUU. Y no había más problema. Y si alguien se quería auto-clasificar de otro modo, ningún problema tampoco. Cosa de cada quién. No había nuevas iglesias, nuevos pontífices, ni excomuniones ni anatemas. Es más, creo que lo único que desentonaba era si alguien comenzaba con algo así.
¿Qué pasó?
Si alguien me quiere explicar qué pasó, gracias. Estoy atrasado. Me quedé en mis 14, cuando comencé a leer a Mises y nunca más tuve mayores dudas de qué era defender la libertad.
