"There is only one difference between a bad economist and a good one: the bad economist confines himself to the visible effect; the good economist takes into account both the effect that can be seen and those effects that must be foreseen." Frederic Bastiat
El Doctor en Economía, Adrián Ravier en diálogo con «La mañana en Libertad», explicó entre otras cosas, cómo funciona el mercado de divisas, y su influencia en las elecciones.
A su vez, se refirió al impacto que tiene en Argentina la disputa económica entre Estados Unidos y China, y su ahora llamada «Guerra de Monedas», en la que China devaluó el yuan. Por un lado, hizo referencia a la competitividad de las monedas y cómo influye en otros paises emergentes del mundo la devaluación China. Por otro lado, también lo hizo respecto a Argentina en particular, al darse en un momento de más volatilidad por las elecciones PASO. En cuanto a las elecciones y el valor del dólar, Ravier comentó que las elecciones, en parte, dependen del dólar; y el dólar depende de cuestiones internas y externas: ya sea un shock politico -por una mala elección-, o un shock económico -por la guerra de monedas-. «Respecto a hace cuatro años, yo creo que estamos mucho mejor en los microfundamentos, si bien la realidad social es muy mala», comentó Ravier.
El Dr. Domingo Felipe Cavallo es una figura polémica en la Argentina por la administración que ha ejercido de la política económica a principios de los años 1980 y también en los años 1990 con el inicio de la convertibilidad, y por su desenlace en el año 2000-2001. El Instituto Universitario ESEADE abre las puertas para que presente su libro de Historia Económica de la Argentina, y se abra un debate necesario.
La actividad no tiene costo, pero para asistir es requisito estar inscripto en info@eseade.edu.ar
Hace tiempo en uno de mis libros titulado Pensando en voz alta, editado en Lima por la Universidad de Ciencias Aplicadas de Perú, elaboré sobre el caso de las vacunas en el contexto de enfermedades que se trasmiten, se trate o no de epidemias o pandemias. Ahora vuelvo sobre el asunto de modo conjunto con otro tema conexo que también traté pero de modo separado, cual es el de animales o plantas susceptibles de trasmisión de pestes varias. Me parece que es pertinente analizarlos en un mismo paquete.
En estas situaciones existen grandes posibilidades de lesionar derechos
de terceros a través de enfermedades o pestes trasmisoras de diverso grado de
peligrosidad y naturaleza. Lo mismo ocurre con la emisión de monóxido de
carbono en los pulmones de terceros o, para el caso, cuando se arroja ácido
sulfúrico en el jardín del vecino. Según resulten las normas en una sociedad
abierta y competitiva se anticipará y castigará la respectiva conducta o el
traslado de animales o plantas apestadas. En ambos casos no hay necesidad de
dramatizar con los movimientos migratorios o el comercio exterior puesto que el
problema también surge dentro de las fronteras y, por ende, también son válidos
los cordones sanitarios.
Lo primero es tener en cuenta que en la medida que disminuye el riesgo
de lo que Garret Hardin bautizó como “la tragedia de los comunes”, en esa
medida se podrá corregir la amenaza o el daño concreto. Y esto se resuelve vía
la asignación de derechos de propiedad donde cada propietario decidirá si los
moradores en su lugar deben o no deben vacunarse como condición para ingresar a
su bar, su club, su medio de transporte, su local bailable, su comercio, su
colegio o su carretera o calle.
En esta situación, no solo se decidirá sobre la inoculación de marras
sino también sobre los muy diferentes tipos de vacunas en un proceso de prueba
y error ya que los experimentos y las investigaciones no son estancos sino que
se van modificando a través del tiempo en mercados competitivos en cuyo
contexto se contemplan los casos de los alérgicos, motivos religiosos de
objeción de conciencia y similares. Por otro lado, la plolitizacón de un tema
tan delicado no solo hace de cuello de botella para procesos evolutivos y
dinámicos tan necesarios sino que se abren las puertas a corruptelas varias.
Sin embargo, el panorama antes descripto otorga la necesaria
flexibilidad al sistema y abre canales y procedimientos para enfrentar los
peligros en medio de auditorias cruzadas ya que nadie tiene el monopolio de las
medidas precautorias y los respectivos castigos. Además lo dicho abre
perspectivas para juzgar los pros y contras de cada una de las vacunas
disponibles al momento y se maximizan los incentivos para la investigación y
producción de nuevas alternativas en contraste con sistemas cerrados, generalizados
e impuestos desde el vértice del poder político.
Idéntico razonamiento es aplicable al ingreso de animales o plantas
apestadas y su combate a través de pesticidas, inoculaciones y equivalentes. En
estos casos y en los mencionados más arriba respecto a las personas, antes de
continuar con el tema es de interés extender el análisis a otras situaciones de
diversa complicación y complejidad. Me refiero a la figura de la subrogación en
una sociedad libre cuando, por ejemplo, se observa que una mujer embarazada
ingiere drogas alucinógenas para usos no medicinales. Cualquiera pude actuar
como subrogante y accionar ante la Justicia en defensa de lo que estima es una
lesión al derecho de la persona por nacer, y son los tribunales los que se
expedirán sobre la razón o sinrazón del caso en fallos en competencia al estilo
del commonlaw en sus estadios iniciales en Inglaterra y en la República
romana antes del advenimiento del Imperio.
Lo mismo puede decirse de la denuncia y eventual procesamiento de quien
posee un animal o una planta que puede trasmitir una peste a sus vecinos o una
persona que se considera está incubando una enfermedad contagiosa y peligrosa
para la salud de sus congéneres. La aludida subrogación respecto a posible
lesión a los derechos de otros también puede eventualmente aplicarse respecto a
una persona que deambula por la calle en un estado que se estima no puede controlar
su conducta, sea en estado de ebriedad, por exceso de tranquilizantes o lo que
fuere. La Justicia resolverá con el debido proceso lo cual implica todas las
garantías necesarias puesto que siempre está la espada de Damocles de los
excesos inaceptables y aberrantes respecto de medidas precautorias antes de
haber cometido un crimen, como los horrores instaurados por Robespierre en la
contrarrevolución francesa con los denominados “delitos de intención” (junto
con la peor de las afrentas a la prensa y al resguardo a las libertades
individuales cual es la censura previa).
Habiendo dicho esto subrayamos que dado que hoy no tiene lugar de modo
suficientemente extendido la asignación de derechos de propiedad y hay grandes
superficies de la llamada “propiedad pública”, en esta instancia del proceso de
evolución cultural las normas entonces no surgen de la competencia abierta de
fallos judiciales sino de las legislaturas gubernamentales, por lo que es
relevante destacar que en la medida de resoluciones verticales que impongan
situaciones monopólicas y no abran posibilidades de flexibilidad, en esa medida
la eficiencia para lograr el cometido de prevenir y castigar posibles contagios
será subóptima. En esta instancia, por ejemplo, en las aduanas los respectivos
vistas debieran requerir certificados de agencias privadas en competencia para
asegurarse que lo ingresado del exterior o trasportado en el interior esté
debidamente cubierto. Este procedimiento privado evita corrupciones y
situaciones de lobby en la que empresarios prebendarios paralizan la entrada de
competencia escudándose en enfermedades y contagios inexistentes.
En resumen, cuanto mayor resulte la asignación de derechos de propiedad
mejores son las defensas contra estas y otras amenazas, pero mientras eso no se
aplique hay que minimizar riesgos a través de la tercerización de contralores
en manos privadas. Finalmente consigno que cuando se produce una intoxicación y
la repartición encargada de evitarla es estatal, si las manifestaciones en
señal de protesta resultaran muy reiteradas, se cambiará a Pedro por Juan en la
agencia burocrática del caso pero todo el esquema queda igual. Sin embargo, si
la que sufre el embate es una institución privada, digamos la “cinta azul de la
calidad” y se produce una intoxicación bajo su garantía desaparece la marca del
mercado y los responsables pueden ser castigados sin que la Justicia sea juez y
parte como cuando el problema se suscita dentro de la esfera gubernamental con
todas las presiones políticas del momento.
Aunque se trate de un asunto distinto, sirve como buen ejemplo de tercerización y apertura a la competencia la
insistencia en que en los aeropuertos cada aerolínea fije sus normas de
seguridad con los que tenderán a balancear la debida atención y amabilidad con
su clientela con la seguridad en vuelo. Precisamente, como se ha señalado, los
ataques espantosos a las Torres Gemelas, en gran medida fueron no solo por la
negativa a la mencionada descentralización, sino porque las autoridades del
gobierno central no aceptaron que la tripulación recurriera a armas sin
detonación tal como se habían producido y propuesto, por lo que los criminales
pudieron cometer sus ataques con cuchillitos de plástico y amenaza de una bomba
inexistente.
Me entrevistaron en Radio Libertad FM 97,5 donde analizo las palabras de Alberto Fernandez y ofrezco argumentos para mantener cierto optimismo sobre lo que viene en la economía argentina.
El doctor en Economía y profesor de la UNLpam, Adrián Ravier, se refirió a las declaraciones del precandidato presidencial por el Frente de Todos, Alberto Fernández, quien afirmó que, en caso de ganar elecciones, dejará de pagar las Leliq y la repercuciones que este anunció causa en el mercado económico del pais. «Vamos dejar de pagar los intereses de las Leliq que la Argentina está pagando todos los días» sostuvo Fernández, palabras que Ravier calificó de irresponsables. Además, el especialista también hizo referencia a la mejoría que muestra el sistema económico nacional y que prontó se verá reflejado en la economía diaria de los ciudadanos.
Se ha vuelto un eslogan de ciertos desencantados con Cambiemos que el actual gobierno es en realidad «Kirchnerismo de buenos modales». Esta frase se comenzó a utilizar a principios del gobierno de Cambiemos. La referencia era, o al menos así yo la entendía, ha ciertas políticas o decisiones puntuales de Cambiemos, no eran una referencia a la totalidad de lo que es el actual gobierno. Por ejemplo, decir que en lo económico Cambiemos hace kirchnerismo de buenos modales pero no es igual al kirchnerismo en lo institucional. La intención, según al menos yo entiendo la frase, es justamente llamar la atención sobre esas medidas puntuales para motivar el cambio prometido en campaña en aquellas áreas donde sí es posible actuar.
Un ejemplo de «kirchnerismo de buenos modales» puede ser dar a entender, (con mejores modales que los K) que la inflación es un problema de góndolas en los supermercados y no problema que se origina en el BCRA. Ese discurso no obedece a restricciones políticas y trae a la memoria la retórica K sobre el problema inflacionario. O también hacer la vista gorda cuando sindicatos de taxistas persiguen violentamente a ciudadanos de bien que buscan generar ingresos extras vía Uber para poder pagar los altos impuestos que existen en el país.
En algún momento este mensaje de «Kirchnerismo de buenos modales» se desvirtuó y paso a significar que Cambiemos y el Kirchnerismo son lo mismo pero con distinto maquillaje.
No obstante este eslogan, los mismos indicadores institucionales que se utilizaban para criticar al kirchnerismo muestran mejoras en el gobierno de Cambiemos (libertad de prensa, percepción de corrupción, rule of law, etc.)
Aquí un desafío para ayudar a pensar sobre las dos principales opciones antes de las elecciones. Este link tiene un listado (incompleto) de lo que fue el Kirchnerismo. Si Cambiemos es kirchnerismo de buenos modales, entonces se tiene que poder armar un listado igual de malo con Cambiemos. Más allá de todas las críticas que se le quieran hacer a Cambiemos, dudo que sea posible armar ese listado.
A primera vista parece fácil diferenciar una mente abierta de lo que es un basural abierto pero no es tan sencillo precisarlo analíticamente. Días pasados me pasó un video Laura Smith Estrada donde en su aspecto central trataba de una maestra de escuela que intentaba explicar a un niño que su respuesta fue errónea en una prueba cuando se le preguntó cuanto es dos por dos a lo que respondió veintidós. A poco andar se presentaron los padres del alumno en cuestión quienes dijeron que había que tener la mente abierta y que la respuesta a lo consultado en el examen de marras podría ser veintidós. Luego de ese episodio, el director del colegio la increpó a la profesora solicitándole que debía pedir disculpas por su actitud intolerante, a lo cual se acopló el Consejo Directivo del establecimiento y manifestaciones de diversas procedencias en el campus apoyaron la reprimenda, lo cual finalmente derivó en que la despidieran a la maestra.
He aquí una demostración cabal del relativismo epistemológico, es decir,
que no hay tal cosa como verdad en el sentido de correspondencia entre el
juicio y el objeto juzgado, que todo es relativo lo cual -como consigna “la
trampa de Epiménedes”- además de convertir en relativa a esa misma afirmación
convierte en un sinsentido todo departamento de investigación en los claustros
puesto que nada habría que investigar ya que todo serían construcciones
culturales arbitrarias.
Una cosa es aceptar que los humanos somos imperfectos y que, por tanto,
estamos situados en un proceso evolutivo en todos los planos y que lo que hoy
se toma por verdadero mañana puede ser refutado, situación que para nada
descalifica la idea de proposiciones verdaderas y falsas sino que nos obliga a
estar en la punta de la silla y estar atentos al peregrinaje en busca de
conocimiento. Estamos ubicados en un mar de ignorancia en una búsqueda
permanente de islotes de tierra fértil, a saber, de verdades que son objetivas
e independientes de la opinión que de ella se tenga.
En el caso de las matemáticas de nuestro ejemplo de aquél video el tema
se ve con claridad pero no lo es tanto cuando nos referimos a otras materias
que también encierran sus verdades solo que no se vislumbran con tanta claridad.
Por ejemplo, no es menos cierto que la inflación derrite salarios en términos
reales, que los precios máximos producen escasez artificial y que los mínimos
generan sobrantes, que el impuesto progresivo es regresivo, que las empresas
estatales se traducen en una contradicción en los términos, que los aranceles
empobrecen, que la redistribución coactiva de ingresos deteriora la asignación
de factores productivos, que los marcos institucionales que no protegen
derechos afecta negativamente el nivel de vida moral y material y así
sucesivamente con temas económicos y jurídicos pero también con todas las otras
ramas del conocimiento. La ley de gravedad no es materia opinable ni lo es la
medicina, lo cual, como queda dicho, no niega que estas materias están insertas
en procesos evolutivos ya que en lo humano nunca se llega a una meta final.
Entonces una cosa es tener la
mente abierta al efecto de encaminarse a un mayor y mejor conocimiento y otra
bien distinta es recibir cualquier cosa a la par, lo cual significa un basural
abierto que desvía la brújula desde la excelencia a la degradación. Si se pregunta
como distinguir en entre lo falso y lo verdadero la respuesta debe ser que el
tema no es el como sino el que es lo que permite esa distinción, es
decir, lo que nos autoriza a distinguir la verdad del error son nuestros
instrumentos intelectuales, en otros términos, el que alude a la razón que por cierto no es infalible pero el proceso
de corroboraciones provisorias y refutaciones nos permite grados crecientes de
acercamiento a la verdad.
Antes he escrito sobre el posmodernismo y ahora es del caso reiterar
algunos conceptos en ese sentido. Las clasificaciones y las
etiquetas siempre contienen alguna dosis de arbitrariedad y de posible
controversia, pero puede decirse que la
modernidad es heredera de una larga tradición cuyo inicio se sitúa en la Grecia
clásica. Allí comienza la pesquisa de inquirir el porqué de las cosas y la
posible modificación de lo modificable y no simplemente resignarse a aceptarlas
sin cuestionamiento, sometidos al mandato de los reyes y a los dictados de los
dioses paganos.
Louis Rougier explica que en esto precisamente
consistió el mito de Prometeo que apuntaba a una ruptura con la superstición.
Los griegos le dieron sentido a la razón, a la teoría, a la demostración, al
silogismo y a la lógica. Por otra parte, la arrogancia y la soberbia de
sostener que todo lo puede la razón – que no tiene límites – conduce al diseño
de sociedades, a las utopías de la construcción del “hombre nuevo” y otros
dislates que habitualmente terminan en el cadalso.
Las planificaciones estatales operan en base al
racionalismo y constituyen un fiasco porque se basan en la presunción de un
conocimiento que no existe. No se trata de insuficiencia en las memorias de
ordenadores para almacenar datos, es que la información sencillamente no está
disponible. Nosotros no sabemos con certeza que haremos la semana que viene.
Podemos formular una conjetura pero llegado el momento, al cambiar las
circunstancias, modificamos nuestras prioridades. Si el propio planificador no
conoce a ciencia cierta que hará con su vida en las próximas horas , con mucho
menos razón puede pretender el manejo presente y futuro de millones de arreglos
contractuales. El peor de los mundos posibles estriba en la ignorancia de la
propia ignorancia.
Como queda dicho, el primer capítulo posmodernista se
refiere al relativismo epistemológico. Esto es que no hay tal cosa como la
verdad. Todo dependería de interpretaciones subjetivas. Todo dependería del
“color del cristal” de cada uno. Es que un mismo juicio no puede ser conforme y
contrario al objeto juzgado en las mismas circunstancias.
En la época de Isaiah Berlin no se recurría a la
expresión “posmoderno”, sin embargo, este autor aludió al romanticismo como una
corriente que propone “una inversión de la idea de la verdad como
correspondencia” y le atribuye a Fichte la idea de que “los valores se
construyen, no se descubren”. Al contrario de lo que sostienen los
posmodernistas, Popper subraya la importancia del descubrimiento de la verdad
como objeto central de nuestros estudios y desvelos: “la principal tarea
filosófica y científica debe ser la búsqueda de la verdad”. Este es el sentido
mismo de la investigación y las
universidades. Claro que el procedimiento para incorporar fragmentos de
conocimiento esta plagado de acechanzas y desventuras. Se trata de un arduo
recorrido. El debate abierto de ideas se torna indispensable, en la esperanza
de disminuir en algo nuestra colosal ignorancia.
No hace mucho Malcom W. Browne dio cuenta de una
reunión celebrada en la New York Academy of Sciences, que congregó a mas de
doscientos científicos de distintas partes del mundo, para contraargumentar “la
crítica posmoderna a la ciencia que sostiene que la verdad depende del punto de
vista de cada uno” . Sin duda que todo lo que entendemos es subjetivo en el
sentido de que es el sujeto el que entiende, pero cuando hacemos referencia a
la objetividad de la verdad queremos significar que las cosas, hechos, atributos y procesos existen o tienen lugar
independientemente de lo que opinemos sobre aquellas ocurrencias o fenómenos
que son ontológicamente autónomos.
Constituye un grosero non sequitur el sostener
que de las diversas valorizaciones de las personas, se sigue la inexistencia
del mundo objetivo. Hay aquí un salto lógico inaceptable. Se trata de dos
planos completamente distintos. La subjetividad de las preferencias, creencias
y opiniones son independientes de la objetividad de lo que son las cosas.
El segundo capítulo posmodernista es el relativismo
hermenéutico, es decir, que los textos y la comunicación en general deberían
interpretarse del modo que el intérprete lo considere pertinente
independientemente de lo que queda consignado en el texto o en el mensaje que
se trasmitió por otras vías. No habría tal cosa como una interpretación
verdadera o ajustada al texto o a las
palabras comunicadas, ni interpretaciones equivocadas. John M. Ellis explica
que si bien el lenguaje surge de una convención, de ello no se desprende que
las palabras son arbitrarias ya que si pudieran significar cualquier cosa se
haría imposible la comunicación : “Un símbolo que no significa algo específico,
no significa nada”. Umberto Eco nos dice que “La iniciativa del lector consiste
en formular una conjetura interpretativa sobre la intentio operis. Esta
conjetura debe ser aprobada por el conjunto del texto como un todo orgánico.
Esto no significa que sobre un texto se pueda formular una y solo una conjetura
interpretativa. En principio se pueden formular infinitas. Pero, al final, las
conjeturas deberán se probadas sobre la coherencia del texto, y la coherencia
textual no podrá sino desaprobar algunas conjeturas aventuradas”.
El tercer capítulo se refiere al relativismo cultural.
En este sentido Eliseo Vivas muestra la “falaz inferencia que parte del hecho
del pluralismo cultural y llega a la doctrina axiológica de que no podemos
discriminar en lo que respecta al mérito de cada una”. Una cosa es la
descripción de costumbres que no son mejores ni peores, simplemente revelan
gustos e inclinaciones y otra bien distinta son referencias que tienen relación
con proposiciones verdaderas o falsas, lo cual puede ser juzgado con una escala
universal. Las relaciones interculturales resultan fértiles, tal como lo
demuestra Stefan Sweig en la época de oro de la Viena cosmopolita antes de la
truculenta diáspora que produjeron los sicarios nazis. De todos modos, debe
tenerse en cuenta la complejidad presente en afirmaciones que tienden a
generalizar respecto de la cultura de tal o cual país. Siempre recuerdo la
formidable respuesta de Chesterton cuando le preguntaron que opinaba de los
franceses : “no se, porque no los conozco a todos”.
Por último, el relativismo ético que abraza el
posmodernismo apunta a que no habría tal
cosa como lo bueno y lo malo. Así, el incumplimiento de la palabra empeñada o
el estímulo a la antropofagia no serian morales o inmorales en abstracto. No
habría tal cosa como actos que apuntan a la actualización de potencialidades en
busca del bien , ni normas para todos los seres humanos en dirección al respeto
recíproco. El posmodernismo, igual que el positivismo, considera que las
reflexiones éticas como principios universales constituyen manifestaciones
vacías, puesto que no pueden verificarse. Morris R. Cohen apunta con razón que
esa afirmación de que “las proposiciones
no verificables carecen de significado tampoco es verificable […] La
afirmación de que las proposiciones éticas carecen de significación, forma
parte de la errónea concepción positivista tradicional del método científico […]
Los juicios éticos se refieren a aquellos que los hombres generalmente deben
hacer si quieren ser prudentes”.
Hace años publiqué un extenso ensayo sobre el
posmodernismo en la revista académica del Centro de Estudios Públicos de Chile.
En esta ocasión solo cabe un apretado resumen actualizado del problema, pero
debe destacarse que no solo se observa una nutrida bibliografía sobre esta
corriente de pensamiento, sino que abarca campos cada vez mas amplios. Por
ejemplo, en la economía. En este sentido Mark Blaug – dejando de lado por el
momento otros debates colaterales – escribe que “Tal vez el síntoma mas
alarmante del desarrollo del formalismo vacío en la economía moderna es la
creciente difusión del posmodernismo en los escritos sobre metodología de la
economía. El posmodernismo en la economía adopta formas diferentes pero siempre
comienza con la ridiculización de las pretensiones científicas de la economía
tirando agua fría a las creencias de que existe un sistema económico objetivo”.
Tiene sus bemoles debatir con un posmodernista puesto
que inmediatamente acusa al contradictor de “logocentrista”, es decir basado en
la lógica , la cual niega al tiempo que sostiene que todo significado es dialéctico.
Bien ha concluido Ortega que el relativismo “es el tema de nuestro tiempo”
puesto que hoy hay mucho de basural abierto. En definitiva, es como escribe
Allan Bloom “la apertura a la cerrazón es lo que estamos enseñando”.
La bibliografía en línea argumental con lo expresado
es muy copiosa pero si tuviera que resumir en las tres obras de mayor calado
diría que son en este orden: Objetivity. The
Obligation of Impersonal Knowledge de Nicholas Rescher (University of
Nortre Dame Press, 1997) con especial referencia al primer apartado del tercer
capítulo, cuyo título explica la tesis puesto que las tensiones ayudan a
despejar dudas: “Cognitive Objetivity Does Not Demand Consensus”, varios de los
ensayos contenidos en Conocimiento
Objetivo de Karl Popper (Madrid, Tecnos, 1972/1974) y Against Relativism. Philosophy of Science, Deconstrustion and Critial Theory de Christopher Norris (Londres, Blackwell, 1997/2013).
Lo primero que quiero marcar es mi amistad y coincidencias con José Luis. Hemos participado los dos en varios actos pero destaco muy especialmente en uno invitados ambos por la Fundación Alberdi donde elaboramos sobre el tema “La batalla cultural”, de modo que queda clara su preocupación por estudiar y difundir las ideas de fondo sobre la tradición de pensamiento liberal que nos une.
Cuando también estuvimos juntos en la fiesta de liberales en La City, me
comentó su proyecto de lanzamiento como candidato a presidente a lo que le
respondí que a mi modo de ver estamos tan atrasados en el debate de ideas que
aun no hay un plafón suficiente como para captar un número razonable de votos y
que su propuesta me trae a colación el interrogante de que hubiera sido del
mundo si Einstein en lugar de dedicarse
a la física hubiera sido intendente de Chivilcoy (sin desmedro de Chivilcoy), a
lo que me dijo que le halagaba el correlato pero que pensaba que había un
número de personas (especialmente jóvenes) que podían beneficiarse con el
proyecto.
Esta conjetura de José Luis fue correcta pues como he señalado públicamente
realizó con mucho provecho una formidable campaña de difusión muy apreciada por
los liberales que en verdad priorizan las ideas y no se dejan arrastrar por
mezquindades, envidias y bajezas de igual tenor.
A este cuadro de situación agrego con mucho énfasis la suerte que tiene
José Luis de tener una socia de características extraordinarias, no solo
personales sino de una notable profesionalidad para manejar relaciones humanas.
Me refiero naturalmente a Mechi, que está imbuida también de conocimientos
sólidos en las materias que trata con mucha solvencia su marido.
También dejo constancia de la inteligencia de José Luis de contribuir a
que se lo elija a Luis Rosales como candidato a vicepresidente, lo cual
constituye un gran acierto no solo por sus condiciones excepcionales de
periodista brillante con mucha experiencia en los medios, sino por sus
características descollantes como persona de bien y como un liberal de fuste.
Hace mucho tiempo participamos juntos en una mesa redonda, oportunidad en la
que me regaló uno de sus libros con una muy afectuosa dedicatoria (Otra oportunidad. La Argentina en un mundo
multipolar).
Habiendo dicho todo esto, ahora dadas las peligrosas circunstancias por
las que atravesamos estimo que la fórmula de lujo a la que me referí debiera
considerar la posibilidad de bajarse, fortalecer los cargos legislativos y
juntar fuerzas para una futura contienda electoral. Digo esto puesto que los
sucesos que son del dominio público son de tal magnitud en sus amenazas
concretas que no puede restarse votos a la lamentable inoperancia que nos
gobierna.
Me detengo un minuto en lo obvio: la actual gestión ha comenzado con un
bailecito impropio de un republicano con la banda presidencial en la Casa
Rosada y sus primeras medidas fueron aumentar los ministerios y la pretensión
de designar dos miembros de la Corte por decreto, a lo que se agrega
incrementos en lo valores absolutos del gato público consolidado, en el aumento sideral en el neto tributario,
en la disparada inaudita de la deuda estatal, en la consiguiente trepada del
déficit total y en una inflación mensual equivalente a la anual que tiene lugar
en países normales.
Como también he consignado públicamente, estamos en la desgraciada
situación que nos lleva a elegir entre la inoperancia y el abismo, inoperancia
que nos da tiempo para eventualmente rectificar o, por lo menos, juntar fuerzas
para operar en otras direcciones en un futuro electoral sin estar acogotados
por candidatos que nos están gritando que destrozarán lo que queda y se
concentrarán en implantar modelos totalitarios a pesar de algún disimulo
bastante burdo por cierto.
Y no se trata -como en otras oportunidades- de estar atentos a fulanos
que “llevan el cuchillo bajo el poncho”, sino que reiteradamente han
manifestado los titulares y sus múltiples adlateres y compinches que lo tienen
arriba del poncho y anuncian que nos lo clavarán varias veces en el pecho en un
contexto de alarmante impunidad y atropello a la prensa y a la Justicia.
Hay ingenuos que proponen con entusiasmo infantil que probemos la
gimnasia en las PASO a votar por el candidato liberal y luego en la contienda
definitiva habrá tiempo de votar por la inoperancia, o el menos malo. Si nos
guiamos por lo escrito por diversos consultores locales y, sobre todo,
internacionales, con esta política se corre el fenomenal riesgo de que en esas
pruebas de precalentamiento se adelanten de un modo significativo los
impresentables de un modo tal que repercuta como efecto catarata en los
mercados de forma que las corridas bancarias dado el empapelamiento de las
carteras bancarias con títulos públicos, la cotización del dólar, el riesgo
país y demás indicadores incidan tan negativamente en la actual administración
que el triunfo del totalitarismo se haga inevitable en el acto electoral
definitivo. Entre nosotros tal vez quien mejor expresó con gran claridad y
contundencia esta catástrofe fue Alfredo Leuco en el programa de Luis Majul en
el que resumió su preocupación de lo que puede suceder en las PASO por ensayar
el referido ejercicio tremebundo con las palabras: “agarrate Catalina”.
Hay entusiastas de buena fe que opinan que debe seguirse hasta el final
con la fórmula liberal sin percatarse que podemos no salir vivos de esta
experiencia. Hay otros, en general partidarios del menemanto -cuyo balance ha
sido, la corrupción, el aumento desenfrenado del gasto público y la deuda- desaforados que sostienen que la
actual gestión es igual a la que se vislumbra en la vereda de enfrente en base
a lo actuado por el gobierno anterior. Esto no es aceptable ni razonable si
usamos la materia gris con algún cuidado, puesto que no resulta seria la
pretendida equivalencia. Se podrá decir mucho sobre la ineptitud pero, entre
otros puntos centrales, la prensa independiente y sin persecuciones criminales
no es poca cosa que debe valorarse de esta administración.
Reitero que es un error garrafal confundir el plano político con el
académico. El político es un cazador de votos, si formula propuestas que la
opinión pública o el sector al que se dirige no comparte ni comprende está
perdido como político. Al contrario, si antes de su clase el profesor intenta
averiguar que mensaje quieren recibir sus alumnos, está perdido como profesor.
Siempre me ha disgustado que intelectuales la jueguen de políticos en lugar de
apuntar al óptimo y dejar que las negociaciones las realicen los políticos.
En nuestro caso, hay jóvenes que con la mejor de las intenciones
confunden los planos políticos con los intelectuales y no parecen percatarse de
la grave situación en la que estamos sumidos por lo que no podemos correr el
riesgo de colocarnos al filo del abismo pues será un punto de no retorno.
Comprendo que haya muchos resentidos con este gobierno debido a las
trapisondas horribles y zancadillas que han pretendido hacerle a José Luis y al
frente electoral, pero lo relevante no es detenerse en mengano o zutano sino
que está en juego el futuro de todos los que necesitamos vivir en libertad en
base al respeto recíproco que es inherente a lo que demandamos tenga lugar
después de siete décadas de estatismo bajo diferentes denominaciones al efecto
de ser, como alguna vez fuimos, la vanguardia de los países más progresistas
del orbe.
Creo que en definitiva un renunciamiento por estos motivos de la fórmula
de marras en pos de un reaseguro para nuestro futuro inmediato será muy
apreciado y valorado por todas las personas sensatas y prudentes que priorizan
la sociedad abierta.
Como una nota al pie vuelvo a decir que no comparto con José Luis su
posición respecto al llamado “aborto” (sobre lo que he escrito mucho, la última
vez en Infobae en un texto extensotitulado “¿Es aborto el aborto?”). Creo
que esta postura es una pena pero aliento la esperanza de convencerlo en una
próxima reunión, puesto que la amistad incluye el intercambio de ideas. He
visto con tristeza las rencillas entre liberales en las que se recurre a
ofensas personales en lugar de argumentar puesto que como nos ha enseñado Karl
Popper el conocimiento es provisional abierto a refutaciones, entre liberales no
se trata para nada de renunciar a valores, principios y propuestas que cada
cual estime conveniente, se trata de intercambios en base a argumentos y
civilizadamente como siempre hemos hecho con José Luis.