La economía americana tiene desde el 2008 un respirador artificial. Mantiene tasas de crecimiento bajas con una política monetaria agresiva y una tasa de interés de entre 0 y 2,5 por ciento; y mantiene la tasa de desempleo en menos de dos dígitos, con planes de estímulo fiscal. Muchos creemos que la economía presentará una forma de W, afirmando que la recuperación que vimos desde el 2010 no puede durar y que pronto la economía volverá resentirse, con aumentos de desempleo y estancamiento o recesión.
¿Pero cuándo ocurrirá tal cosa? Ocurrirá cuando el gobierno advierta que si desea mantener la liquidez actual deberá soportar mayores niveles de inflación. Y si desea mantener los puestos de trabajo generados con la política fiscal, deberá soportar déficits cada vez mayores. ¿Hasta dónde es sostenible? Hasta que estos problemas (inflación y déficit fiscal) se escapen de las manos del gobierno.
Esto es lo que hoy aparece en un interesante artículo de La Nación titulado “La Fed discute el fin de la hiperliquidez”.
Queríamos llamar la atención a esta noticia, puesto que puede ser el comienzo de una nueva crisis americana, que es muy probable se asemeje al estancamiento japonés de fines de los ´80, cuando a pesar de las tasas de interés en niveles cercanos a cero, la economía no reaccionaba.
El problema que tiene Ben Bernanke hoy se puede formular de la siguiente manera: Si continúa la hiperliquidez, la inflación se acelerará. Si sube la tasa de interés para evitar la aceleración de la inflación, la economía se resentirá de un desepeque que los analistas siguen esperando. Un buen tema para debate: ¿Qué debería hacer Ben Bernanke?