El peligro es mantener el rumbo – por Alberto Benegas Lynch (h)

Con este volumen de gasto público, presión tributaria y deuda del aparato estatal interna y externa vamos a chocar nuevamente. Las anécdotas, las explicaciones, las excusas y las buenas intenciones no resultan relevantes, lo difinitorio son los resultados de la gestión.

Las esperanzas han sido grandes en que Cambiemos cambie las cosas pero las frustraciones van creciendo y nos meten en un callejón sin aparente salida: del otro lado Frankenstein en su peor momento y de este el lobo feroz de siempre. Del otro lado un estatismo deliberado y rampante y de éste un estatismo por inoperancia.

Entre otras muchas cosas se encienden luces coloradas al comprobar la creciente colocación de títulos públicos en las carteras de los bancos que éstos adquieren con dineros de los depositantes quienes se ven obligados a financiar erogaciones gubernamentales. Hay que tener muy presentes experiencias nefastas anteriores. A esto se agrega también la colocación de títulos de la misma especie en la agencia encargada de administrar los recursos que pertenecen a los jubilados para, en cambio, financiar gastos estatales.

Hemos repetido que carece por completo de sentido centrar la atención en que el gasto estatal sea eficiente, el tema estriba en la eliminación de funciones ya que si algo es inconveniente si se hace eficiente es mucho peor. De igual manera y por las mismas razones, no se trata de podar gastos puesto que igual que en la jardinería el crecimiento es con mayor vigor. Se ha dicho hasta el cansancio que no es posible que un muy reducido número de personas que trabajan se vea arrastrada por la fuerza a mantener a un grupo mayoritario que no trabaja. Esto en cualquier lugar conduce indefectiblemente a la quiebra. No puede mirarse para otro lado.

¿La Argentina se merece el machacar tercamente en los mismos desaguisados que nos han llevado a crisis recurrentes? La respuesta es indudablemente por la afirmativa. Hagamos un inventario para saber que hace cada uno todos los días para que se lo respete. ¿Acaso puede prosperar una sociedad cuyos miembros en su gran mayoría se dedican exclusivamente a sus negocios personales y descuidan los indispensables estudios y contribuciones  para que se comprendan y acepten los beneficios de vivir en libertad? Los negocios cuando son legítimos son bienvenidos pero este ejercicio no fortalece las defensas, incluso para el propio negocio.

¿Es serio endosar la responsabilidad en los políticos y abdicar de las defensas? ¿Es aceptable solo esperar el día de las elecciones cuando no se ha hecho nada en el intervalo para mejorar las cosas? Es suicida el circunscribirse a criticar mientras se engullen alimentos para, acto seguido, seguir con los arbitrajes sin ver el peligro de abandonar el esfuerzo cotidiano. Los Padres Fundadores estadounidenses han enseñado a los Alberdi y seguidores de estas latitudes que “el costo de la libertad es su eterna vigilancia”. Suenan las alarmas cada vez que desde el gobierno se insiste en que debe mantenerse el rumbo actual.

Publicado originalmente en la edición impresa de El Cronista, viernes 4 de diciembre de 2019.

Lo que habría que debatir en este 2019 electoral – Por Roberto Cachanosky

Tomado de Economía para Todos.

De acuerdo a los datos que periódicamente informa la Secretaría de Trabajo, entre noviembre de 2015, último mes completo de gobierno kirchnerista, y octubre de 2018, última información disponible, el empleo en blanco en relación de dependencia en el sector privado cayó el 1,3%, en tanto que el empleo público aumentó el 1,9%. Cabe aclarar que cuando hablamos de empleo público estamos incluyendo los tres niveles de gobierno: nación, provincias y municipios, de manera que no necesariamente el estado nacional es el que aumentó el empleo público, pudieron ser las provincias o los municipios. Lamentablemente, la información desagregada de empleo público que publica la Secretaría de Trabajo no es mensual, de manera que no podemos saber con exactitud, hasta el próximo informe de empleo público, qué niveles de gobierno aumentaron el empleo. Lo que sí podemos afirmar es que, como primera observación, el sector público en su conjunto nunca se ajustó, en tanto que el sector privado sufre el impacto del no ajuste del sector público.

Antes de continuar, es importante resaltar que durante la era kirchnerista se hizo el gran destrozo económico, incluyendo una explosión del empleo público. De acuerdo a las estimaciones que en su momento hicimos un grupo de 8 economistas, el empleo público durante la era k aumentó el 77%, pasando de 2.386.400 empleados estatales en 2003 a 4.232.030 en 2015. En los tres niveles de gobierno el empleo estatal aumentó en 1.845.630 empleados.

Desagregado por niveles de gobierno, el empleo estatal evolucionó de la siguiente manera: a) nación pasó de 241.400 empleados en 2003 a 389.830 empleados en 2015 con un incremento del 61%, b) las provincias tenían 1.766.600 empleados en 2003 y treparon a 3.045.900 empleados en 2015 con una suba del 72% y c) los municipios pasaron de 379.000 empleados en 2003 a 796.300 en 2015, con un incremento del 110%. Si tomamos por porcentajes, claramente fueron los municipios los que más empleo inventaron, pero en términos absolutos el número más grueso está en el empleo ficticio de las provincias.

Si miramos los 17 puntos del gasto público consolidado que creció entre 2002 y 2015, 5,5 puntos porcentuales se explican por incremento en los gastos de salarios estatales, siendo el más fuerte en las provincias con 3,8 puntos del PBI adicionales de gastos en salarios del empleo público, los subsidios a las familias subieron 3,9 puntos del PBI entre 2002 y 2015 (puro asistencialismo), 4,3 puntos corresponden a los subsidios económicos y 3,4 puntos a las jubilaciones y pensiones. En esos cuatro rubros está el corazón del problema económico heredado del gasto público consolidado.

Cambiemos solo corrigió en gran medida el rubro gastos en subsidios económicos pero no tocó los otros y, encima, lo que se ahorró en la baja del gasto en subsidios por el aumento de las tarifas de los servicios públicos, algo que correspondía hacer, lo aumentó en los intereses de la deuda pública que hay que pagar por el mayor stock de deuda para financiar el gradualismo. Mi estimación es que los intereses de la deuda pública representan unos 5,5 puntos del PBI, de manera que para poder frenar el aumento del endeudamiento, el gobierno debería generar un superávit fiscal primario de 5,5 puntos del PBI, caso contrario habrá que tomar más deuda para pagar los intereses, armándose una bola de nieve imparable. Dicho de otra manera, el gradualismo fue tan gradual, casi inmovilismo, que ya no alcanza con tener cero déficit fiscal primario, ahora hay que generar superávit fiscal primario para no empeorar las cosas, en particular con el riesgo país superando los 800 puntos básicos.

Viendo el problema económico que tenemos y la larga decadencia económica, dudo que en este electoral 2019 se vaya a hablar en la campaña del problema de fondo que nos tiene sumergidos. Sabemos que hay sin corregir el problema fiscal por el lado del gasto no hay solución posible. Una crisis detrás de otra se irá produciendo como ocurre desde hace décadas, cuando se acaba el financiamiento del gasto público.

Ahora bien, si uno observa los cuatro rubros del gasto que se incrementaron entre 2002 y 2015, es bastante claro que, además de bajar el gasto en subsidios económicos, hay que reducirlos en subsidios “sociales” e incluso en las jubilaciones en la parte de los 3,5 millones que se jubilaron sin haber aportado gracias al populismo del kirchnerismo.

Pero claro, plantear que hay que rever los planes sociales, el empleo público en los tres niveles y en el sistema previsional, sistema de reparto que es absolutamente inviable, es ser un hereje. Nadie quiere hablar de eso porque electoralmente el populismo parece ser más vendibles que la racionalidad económica.

Y aquí viene el punto central al que quiero llegar. El problema económico argentino es el emergente de los valores que imperan en la sociedad. Esos valores le dan forma a las instituciones que nos rigen, entendiendo por instituciones las normas, leyes, códigos, costumbres que regulan las relaciones entre cada uno de los miembros del sector privado y del sector privado con el estado. La sola composición del gasto público, donde más del 65% se destina a los llamados programas sociales, demuestra que es una sociedad basada en la cultura de la dádiva en vez de la cultura del trabajo. Vivir del trabajo ajeno es la regla que parece imperar mayormente en la Argentina. Esa regla obliga a tener un estado que debe cumplir la función de estado saqueador confiscando con impuestos, prohibiendo, regulando y haciendo todo lo posible por apropiarse del fruto del trabajo ajeno para repartirlo en los programas “sociales”. Una sociedad en la que impera el saqueo del estado en nombre de la solidaridad social es una sociedad condenada a destruir riqueza e inhibir la capacidad de innovación de las personas.

De lo anterior se desprende que nuestro problema económico es un problema que emerge de los valores que imperan en la sociedad y que la dirigencia política, en su inmensa mayoría, se niega a debatir porque no es electoralmente rentable. Al menos por ahora.

De manera que en este año electoral, seguramente vamos a ver otra competencia populista para ver quien ofrece ser el más saqueador del trabajo ajeno para repartir entre los más vulnerables. Son tan perversos los valores que imperan en la sociedad, que la mayoría de la dirigencia política está mandando el mensaje que un sector es pobre porque otro es rico. Este mensaje genera enfrentamiento social en vez de cooperación voluntaria para crear riqueza. Es una sociedad que vive en el resentimiento. Con esos valores es imposible cambiar las instituciones (normas, leyes, códigos, costumbres) y por lo tanto no hay la más mínima posibilidad de generar inversiones.

Si la lluvia de inversiones no se produjo en estos tres años, fue, justamente, porque nadie invierte en un país donde confiscar el trabajo ajeno es parte de las políticas públicas. Y eso no se debatió en estos tres años. El cambio empezaba por transmitir otros valores. Lamentablemente eso no ocurrió y vimos a Carolina Stanley decir que los planes sociales son un derecho de los que lo reciben. Es decir, sin aclarar quién tiene la obligación de mantener a otro, se le ocurrió crear un derecho inexistente. Echó más leña al fuego de la cultura de la dádiva.

Lo mío puede ser catalogado de utópico. Ganar una elección hablando de la cultura del trabajo. A ese argumento contesto: es absolutamente utópico pensar que vamos a poder volver a crecer si no empezamos a cambiar los valores que imperan desde hace décadas en la sociedad argentina, valores que son los que, en definitiva, llevan a nuestra decadencia económica.

La recuperación de la economía argentina se va a dar cuando empecemos a darnos cuenta que no es debatiendo cuántos puntos del PBI fue el déficit fiscal, sino los valores que llevaron a tener ese déficit.

Las claves para encarrilar la economía en el primer semestre de 2019

Según determinó el “Informe de coyuntura económica Argentina”, elaborado por el economista Adrián Ravier, la Argentina muestra un escenario recesivo del -2,5% en 2018 respecto de 2017 y una fuerte suba en la tasa de inflación estimada para 2018, cerca del 47%. Para el caso de que el Banco Central cumpla la meta de mantener constante la base monetaria hasta junio de 2019, puede llegar a tener éxito en su intención de reducir fuertemente el nivel de inflación. Sin embargo, tendrá como contrapartida la profundización de la recesión. El enfoque de la nueva política monetaria está puesto en los agregados monetarios (cantidad de dinero circulando) en lugar de las tasas de interés según la consideración del economista, y afirma que es lo más eficaz para bajar la inflación.

Este pronóstico se ve reforzado por los análisis aportados por la consultora Robinson y Asociados que estiman que, aunque la inflación de la Argentina representa una de las más altas de la región, durante 2019 se producirá una cierta desaceleración y junto con ella la recuperación del poder de compra en relación a 2018. A pesar de que el Banco Central está concretando su programa de desarticulación de Lebac, Ravier -a su vez- afirmó que “fueron, desde sus inicios, inflación futura”. Según el experto, el gobierno eligió seguir monetizando y esterilizando vía Lebac en lugar de definir metas en los agregados monetarios para desacelerar la expansión de la base monetaria y con ello reducir la inflación.

Seguir leyendo en La Gaceta, martes 2 de enero de 2019.

ESTADÍSTICAS DEL BLOG 2018

Agradecemos a nuestros lectores el acompañamiento que tuvimos en este 2018 que cierra, y esperamos que nos acompañen en este 2019 que comienza.

El blog sigue creciendo en visitas, y en 2018 en especial hemos tenido un salto cuantitativo significativo. De 2017 a 2018 hemos tenido un salto del 31 %, totalizando 413.590 visitas.

2011 – 52.554

2012 – 157.751

2013 – 234.368

2014 – 251.685

2015 – 248.489

2016 – 253.245

2017 – 315.458

2018 – 413.590 visitas

El origen de nuestros lectores traspasa todo el mundo hispano. Argentina encabeza con más de 170.000 visitas, y luego acompañan Estados Unidos, México, Colombia, España y Perú, entre 20 y 45 mil visitas cada uno. Ecuador, Chile, Guatemala y Venezuela le siguen.

Las 12 notas más leídas desde 2011 son las siguientes:

La economía política del peronismo (1946-1955)

Problemas ambientales en América Latina

Reseña: ¿Por qué fracasan los países? Daros Acemoglu y James A. Robinson

El principal aporte de David Ricardo: la ley de ventajas comparativas, ¿o no es de Ricardo?

Ley de Say

¿Qué es la regla de Taylor?

¿Qué tan liberal fue Argentina en los 90?

Axel Kicillof, mi profesor.

Una reseña crítica de Las Venas Abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano.

Teoría del Derrame y Pobreza

Entendiendo la economía argentina

Aristóteles en defensa de la propiedad privada

DONALD TRUMP Y LAS CORRIENTES MIGRATORIAS – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Antes de entrar en materia es menester aludir a uno de los tantos comentarios sobre la ineptitud moral del actual presidente de los Estados Unidos para ocupar ese cargo. Como es de público conocimiento, son muchos las destacadas personalidades que concluyen lo dicho, desde encumbrados empresarios que por ese motivo han renunciado al consejo asesor empresario, a historiadores de renombre inclusive su propio biógrafo, a senadores de su propio partido, a periodistas de muy diversos medios orales y escritos. Se han referido a sus modales del todo impropios para la presidencia, a sus berrinches con la prensa al pretender echar de la Casa Blanca a críticos como si el inmueble le perteneciera, sus exabruptos respecto a jueces que emiten fallos en su contra, sus ofensas y “guerras comerciales” con gobernantes de países tradicionalmente aliados de Estados Unidos, su xenofobia, sus maltratos y reemplazos intempestivos con funcionarios varios incluyendo al director del FBI, al Secretario de Seguridad, dos de sus voceros y a su Jefe de Gabinete a lo que ahora se agrega el despido del Secretario de Interior, su abogado de mayor cercanía termina en la cárcel por mentir y concluye que “Trump no merece confianza” (el Presidente ahora lo llama “rata”, a lo cual el ex procurador federal y colaborador de Fox News Andrew McCarthy le recuerda que esa palabra es usada por la mafia para aludir a quienes confiesan la verdad a las autoridades). Mientras, está en marcha el proceso del Russiagate y también los alarmantes incrementos del gasto y la deuda pública que más que compensan la reducción de ciertos impuestos y determinadas regulaciones.

Cabe agregar a lo consignado que aquellos que apoyan al inquilino de la Casa Blanca por el mero hecho de haber reducido impuestos sin importarles los avasallamientos a la división de poderes y las antedichas extralimitaciones, me recuerdan a los indios sudamericanos en la época de la conquista española que por la entrega de espejitos de colores y otras chucherías se dejaban engañar vendiendo su libertad para someterse a instituciones esclavistas como la mita y el yanaconazgo.

En todo caso mencionamos  aquí el caso de Rex Tillerson, el primer Secretario de Estado designado por actual mandatario (que más bien actúa como mandante), quien ha llevado a cabo una carrera descollante  en el mundo de los negocios. Es ingeniero civil y antes de asumir esa cartera se desempeñaba como presidente del directorio y CEO de ExxonMobil, como es sabido la sexta empresa con mayor facturación del mundo. Pues bien, Tillerson luego de dejar ese cargo (tercero en la línea sucesoria a la presidencia de Estados Unidos) al ser malamente despedido por Twitter e insultado por Trump, ha sostenido desde prestigiosas tribunas universitarias, militares y empresarias que Trump le ha insistido “en reiteradas oportunidades encarar actividades claramente ilegales”, que “no respeta los límites de su cargo”, que “permanentemente hace afirmaciones que no se condicen con los hechos” y que “no comprende las ventajas del comercio libre”.

Es sabido que  Estados Unidos viene sufriendo una marcada decadencia respecto a los valores y principios establecidos por los Padres Fundadores. Como he señalado en detalle en mi libro Estados Unidos contra Estados Unidos, primero Woodrow Wilson, luego F. D. Roosevelt y finalmente Bush segundo contribuyeron al despeñadero, pero todos respetaban las formas lo cual no  hace Trump.

También es sabido que el partido Demócrata se ha radicalizado con los Bernie Sanders, Beto O´Rourke y la propia Clinton pero eso no justifica apañar los desatinos de Trump, aunque debe precisarse que hay algunas manifestaciones de saludable reacción en el Partido Republicano al efecto de retornar a las tradiciones estadounidenses de respeto recíproco como, por ejemplo, es el caso del senador Jeff Flake quien categóricamente reniega del actual presidente.

Después de esta introducción telegráfica pasemos ahora a considerar el tema de las inmigraciones tan vilipendiadas y atacadas por Donald Trump y desafortunadamente copiadas por muchas de las oposiciones y de los oficialismos en varios de los actuales países europeos, en todos los casos imbuidos por nacionalismos y consecuentes xenofobias de distinto tenor.

Lo primero es decir que salvo los que permanecieron en África, todos los habitantes del planeta son inmigrantes incluso los mal llamados “pueblos originarios” que en verdad son inmigrantes originarios ya que sus ancestros se mudaron al continente a través del Estrecho de Bering cuando el nivel del océano era distinto al actual. Todos los seres humanos provenimos de África.

En segundo término es del caso recordar que la única razón para la subdivisión del globo terráqueo en naciones o países estriba en el peligro de concentración de poder que significa un gobierno universal. A su vez la descentralización interior en provincias y municipios mitiga el referido peligro. Es cierto que el mundo está hoy infectado de nacionalismos pero hay que prestar atención a los contrafácticos: imaginemos el abuso de poder con cualquiera de los gobernantes actuales al frente de una administración universal. Subrayamos el fundamento de la subdivisión del globo para resaltar que las fronteras no son asunto serio ni para consagrar barreras alambradas. El movimiento libre de personas y bienes es demostración de civilización, es decir, el entender las ventajas de dichos intercambios. No voy a volver sobre esas grandes ventajas pues ya he escrito mucho sobre esos asuntos en otras columnas, ensayos y libros, solo aquí subrayo lo atractivo de culturas abiertas (una redundancia puesto que culturas cerradas es una contradicción en los términos), lo cual implica un proceso infinito y renovado de donaciones y entregas en el que tiene lugar un proceso de selección y reselección de vestimentas, comidas, arquitecturas, músicas, lecturas y demás manifestaciones que enriquecen a las partes.

Tampoco voy a repetir aquí los argumentos que refutan la sandez de que los inmigrantes restan trabajo a los locales (independientemente de los casos en los que aceptan faenas que los nativos rechazan) puesto que toda expresión de labores que se ofrecen por menores salarios de los promedio equivale a incrementos en la productividad lo cual aumenta las tasas de capitalización que a su vez permiten mayores salarios e ingresos en términos reales. La línea argumental no difiere de la incorporación de bienes más baratos y de mejor calidad en contraposición al disparate que pretende defender la industria nacional, sobre lo cual también he escrito en reiteradas ocasiones. En un mercado laboral abierto no hay tal cosa como sobrante de trabajo (desempleo) puesto que no sobra aquél factor indispensable para prestar servicios y producir bienes.

Cuando aparece la robotización y demás factores tecnológicos se liberan recursos humanos y materiales para hacer otras cosas y satisfacer nuevos requerimientos ya que los recursos son limitados y las necesidades ilimitadas. Por su parte, los empresarios están interesados en capacitar al efecto de sacar partida de los nuevos arbitrajes. Por otro lado, si no hubieran nuevas necesidades que atender estaríamos en Jauja, situación irreal pero que sería una bendición. En una sociedad abierta el único rechazo y consiguiente condena es al que lesiona derechos de terceros, sea el responsable nativo o extranjero. Es curiosa la hipocresía que rodea estos asuntos, como cuando en misa católica se canta a voz en cuello “toma mi mano hermano” pero cuando irrumpen nacionalismos los inmigrantes pasan a ser enemigos y comienzan a utilizarse barrabasadas como la idea de “la raza” y “la sangre” sin percatarse, por una parte, que las características físicas exteriores son consecuencia del clima, por eso entre otras cosas los sicarios nazis tatuaban y rapaban a sus víctimas para distinguirlas de sus victimarios. Por otro lado, hay solo cuatro grupos sanguíneos que están distribuidos entre todas las poblaciones.

Hay un asunto que conviene puntualizar en este contexto y es la airada protesta debido al empeoramiento de las condiciones fiscales de un país cuando los inmigrantes se cuelgan de los sistemas de salud y educación mal denominados gratuitos (mal denominados porque nada es gratis, siempre algún vecino se ve obligado a entregar parte del fruto de su trabajo ya que ningún gobernante contribuye de su peculio). Esto así está mal planteado. Se equivoca de blanco. El problema no son los inmigrantes sino el también mal llamado “Estado Benefactor”, en este caso debido a que la única beneficencia propiamente dicha es la realizada con recursos propios y de modo voluntario. Si se arrancan billeteras y carteras para compulsivamente entregar recursos a otros, no hay beneficencia sino que se ha producido una exacción. En todo caso,  dado que no resulta posible adoptar de modo simultáneo todas las políticas liberales que se requieren, se ha sugerido para que no se usen a los inmigrantes como pretexto que se les prohíba la utilización de esos “servicios gratuitos” y que no se les exija aportes de ninguna naturaleza para financiarlos compulsivamente, lo cual los convierte en personas libres tal como les gustaría a muchos que se ven forzados a aportar en direcciones que no prefieren.

Viene ahora una cuestión de especial interés en materia migratoria y es la referida a los musulmanes. En este sentido resumo parcialmente lo que he escrito antes donde incluyo referencia al último libro de José Levy – doctor en filosofía, corresponsal de CNN en Medio Oriente- en el que muestra que el tema no es de esa religión que igual que las otras dos monoteístas pretende la paz por lo que con razón dice el autor que resulta “equívoco” el nombre de “Estado Islámico” puesto que “es erróneo reconocer cualquier fenómeno protagonizado por musulmanes como representativo de toda su religión”.

Bien consigna el autor que “La religión musulmana, la cual en determinados siglos fue modelo de tolerancia hacia los otros credos, ya fuera durante la España musulmana o durante el Imperio Otomano, es ahora empleada de manera viciosa por extremistas que intentan transformarla en rehén de sus perversiones y valerse de ella como excusa para las actuaciones más siniestras” puesto que para “muchos musulmanes el Yihad es una guerra santa pero no de conquistas territoriales y muerte, sino interna, de esfuerzo y deseo de superarse espiritualmente”. Los terroristas entonces son criminales a secas, el mezclar religiones solo logra una llamarada de fanatismos incontenibles. Guy Sorman y Gary Becker sostienen que el Corán es el libro de los hombres de negocios debido al respeto a los contratos y la propiedad. Recordemos que en el 5:31 del Corán se subraya que el que mata a un hombre ha matado a la humanidad.

El fanatismo criminal en nombre de la religión no es patrimonio de los musulmanes, la única diferencia que los cristianos con la brutalidad de la Inquisición, las “guerras santas” en la conquista de América, las Cruzadas y el tratamiento indecente de judíos es que los cristianos se referían a “los herejes”, mientras que los que se escudan en el Islam llevan a cabo sus espantosas fechorías contra “los infieles”. Los judíos también han hecho lo suyo en su momento si recordamos, por ejemplo, el martirio de San Esteban.

Debemos tener en cuenta que la población mundial musulmana es de mil quinientos millones de habitantes y como ha repetido Salman Rushdie solo los gobiernos que comandan regimenes totalitarios pretenden secuestrar a sus habitantes de las normas de convivencia civilizada. El sheij de la comunidad islámica argentina Abdelkader Ismael- licenciado en teología y licenciado en ciencias políticas- en declaraciones recogidas por diversos medios, sostuvo  que naturalmente cuando los terroristas de ETA o IRA atacan se los identifica como criminales pero no por las religiones que profesan sus integrantes, sin embargo, esto no ocurre con los musulmanes: “al criminal hay que llamarlo por su nombre y apellido y no por la religión a la que cree responder” puesto que “un musulmán verdadero jamás alienta a sus hijos a celebrar la muerte de otro ser humano”, pero de tanto repetir estereotipos se los terminan creyendo ya que “si siempre escucho tango, puedo creer que no existe otra música”.  Es tiempo de no caer en la macabra trampa tendida por quienes usan las religiones para escudarse en sus actos criminales porque saben que con ello desatan pasiones irrefrenables.  

Es de desear que quienes somos testigos del abuso e interpretación retorcida de religiones propiamente dichas no miremos para otro lado cuando no toca nuestras creencias porque con esta conducta del avestruz no solo se cometen injusticias muy  graves sino que así perderemos nuestro derecho a quejarnos cuando toque el turno de atacar nuestros valores y creencias. La islamofobia, la judeofobia, la fobia al cristianismo, al budismo, los rechazos a deístas, agnósticos y ateos y demás manifestaciones de intolerancia solo prometen dolor y sangre.   En resumen, las corrientes migratorias deben respetarse y comprender sus beneficios. En la medida en que se asignen derechos de propiedad queda más claro quien contrata a quien, sin que en ningún caso se estimule la vagancia y la pretensión de tomar la vía pública como alojamiento.

Entrevista con Visión Liberal: «Pronóstico sombrío para la generación de empleo para el año que viene.»

2018: resumen de una Argentina en crisis y recesión

En el marco de las actividades llevadas a cabo por el Observatorio Económico de la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad de La Pampa, Adrián Ravier, director de dicho espacio, presentó el Informe de Coyuntura Económica Argentina (ICEA 2018). En el mismo expone la situación a lo largo de este año, sintetiza los principales puntos de la actividad a nivel país y anticipa los posibles escenarios de cara al 2019.

El informe indica que este 2018 se resume en un primer trimestre positivo por arrastre del 2017 y, luego, señala que han seguido tres trimestres negativos donde han impactado la sequía, la crisis cambiaria y la nueva política monetaria que intenta bajar la inflación. Además, la mala cosecha y una menor disponibilidad de acreedores para financiar al fisco argentino dejaron en evidencia la debilidad fiscal que tiene nuestro país.

Ravier, quien también se desempeña como colaborador de la Fundación Libertad y Progreso, visualiza lo que puede esperarse para el año que viene. Por arrastre, se daría un primer trimestre negativo, pero las nuevas cosechas le darían un repunte positivo al segundo trimestre. Este análisis a futuro podría verse afectado dependiendo de la política monetaria a definir y de cómo se presente el escenario internacional.

Retomando lo acontecido en 2018, el informe menciona otros puntos importantes a modo de repaso: el acuerdo con el FMI, los cambios en el gabinete y en las autoridades del Banco Central y los aspectos que llevaron a que la economía esté en recesión.

En este sentido, Ravier remarca que «el gobierno recurrió al FMI para obtener las divisas que no pudo conseguir ni por agroexportaciones, ni por financiamiento externo» pero con la condición de «atender los desequilibrios profundos que la economía argentina mostraba en los frentes fiscal, monetario y cambiario».

Con respecto a los cambios en el equipo de gobierno, el economista apunta a las nuevas autoridades del Banco Central, quienes, con sus políticas de desmantelamiento de la «bola de nieve de las Lebacs», ocasionaron una suba en la tasa de inflación por un fuerte aumento de la base monetaria. De todos modos, el economista reconoce que, si se mantiene la base monetaria hasta junio 2019, «es cierto que tendrán éxito en reducir fuertemente el nivel de inflación, pero también profundizará la recesión«.

Otro de los temas planteados y desarrollados en el informe es el índice de desempleo, uno de los puntos más preocupantes en este año, tanto para el Gobierno como para la sociedad. El mismo, que viene en incremento desde 2017, ya supera el 9%, dando como resultado más de un cuarto de la población económicamente activa buscando empleo.

Considerando estos aspectos, Ravier se pregunta: «¿Por qué la Argentina sigue en esta dinámica lamentable de fuerte volatilidad y crisis?» y responde con crudeza: «sobreempleo público y elevado nivel de gasto estatal». Entonces, seguir sosteniendo este problema estructural, dificultaría el crecimiento generando más inflación, más deuda, más atraso cambiario y más presión tributaria.

Más allá de la herencia recibida, la corrección gradual de Cambiemos no logró resolver el problema fiscal ni el atraso cambiario. Dados todos estos indicadores, «no sorprende que la confianza en el gobierno se haya desplomado en 2018″, reflexiona el director del Observatorio Económico y agrega: «que el gobierno logre terminar con la volatilidad en la cotización del dólar y muestre mejoras en la actividad económica en 2019 será clave de cara al resultado electoral».

De cara al año próximo, «el contexto internacional luce desfavorable«, advierte, debido a la búsqueda de activos más seguros y confiables que, claramente, Argentina no podrá captar. Además, «difícilmente se pueda observar generación de empleo», dando como resultado «dos años de caída consecutivos».

Finalmente, el informe proyecta un 2019 con «actividad económica recesiva», pero que permitiría corregir «parcialmente» algunos de los aspectos más importantes de la macroeconomía argentina: tasa de inflación, cotización del dólar y pequeños avances en el equilibrio fiscal. Miércoles, 26 de diciembre de 2018


Nuevo libro de Carlos Bondone: Teoría Económica Subjetiva Solidaria (TESS)

INTRODUCCIÓN

La Teoría Económica Subjetiva Solidaria (TESS), al igual que la Teoría del Tiempo Económico (TTE) y Teoría de la Relatividad Económica (TRE), aquí expuestas, se sustentan en la  Teoría del Valor Subjetivo.

A partir de la siguiente definición de la Teoría Económica Subjetiva Solidaria (  TESS):

Teoría lógica deductiva que permite comprender los fenómenos económicos en función de las  cantidades de bienes económicos (totales e intercambiadas), conforme su comportamiento lo rigen las leyes naturales de:  utilidad marginal decreciente de la riqueza  (subjetiva) y  utilidad marginal relativa del intercambio (solidaria). 

Donde se aprecia sólo la presencia de dos entidades económicas regidas pordos leyes naturales, con prescindencia de: teoría del interés,  teoría de la monedateoría de los precios,… demostramos:

  • La economía trata de valores subjetivos, cuya dimensión es la  utilidad.
  • Los valores determinan los precios ―no el objetivismo presente en la oferta y demanda. 
  • El valor subjetivo es mensurable ―es factible el cálculo monetario sin el concurso de los precios monetarios. 
  • La correlación cruzada del intercambio, entre valoresrelativos y cantidades intercambiadas, explica el fallo de la  relación del intercambio de Jevons, fundamento de toda la teoría económica que conocemos. 
  • La teoría de la unidad de medida económica (  entidad económica neutral) es independiente de la teoría de la moneda (entidad económica no neutral). 
  • La distribución de la riqueza se explica en función de la teoría del valor subjetivo, no de los precios, que implican valor objetivo. 
  • Se ratifica la TTE y TRE, en tanto el tiempo económico es el único bieneconómico que participa de esta circunstancia:v = P = 1, además de corroborar que i$ =/  P$.
  • Óptimo evolutivo, en reemplazo del inconsistente Óptimo de Pareto. ¿Justificación teórica de expansión monetaria constante del 2%?
  • Y mucho más: teoría cuantitativa reducida a coeficiente de rotación; innecesaria Ley de Gresham; innecesaria teoría de los ciclos monetarios; Curva de Phillips positiva (desde la teoría); fallo teórico de la teoría del bienestar (Pigou); …

Así, J.S. Mill estaba acertado respecto a que una teoría del valor adecuada es el fundamento esencial para edificar una teoría económica, pero lo hizo desde su atalaya de la teoría del valor objetivo a partir de la cual asimiló valor a precio. Tan convencido estaba que se aventuró a decir:

“Afortunadamente, no queda nada que aclarar en las leyes del valor, ni para los escritores actuales, ni para los del porvenir: la teoría está completa.”

Cita que Marshall, en el mismo camino ratificó:

“Así, este libro no es descriptivo, no trata constructivamente de los problemas reales, sino que establece el fundamento teórico de nuestro conocimiento de las causas que rigen el valor…”

Podemos decir que  la económica es la ciencia del estudio de los valores relativos subjetivos.  A partir de ellos podemos comprender los fundamentos de una Evolución Económica Eficiente y Equitativa (  E4) de una sociedad, donde cada uno y todos están mejor. A diferencia del estado actual, caracterizado por distribución ineficiente e inequitativa de la riqueza, con recurrentes (y necesarias) crisis, consecuencia de las instituciones vigentes, surgidas al amparo de la teoría del valor objetivo: precios-precios.

El mayor atraso del conocimiento humano está en las ciencias sociales. De entre ellas, la de mayor influencia es la economía. En este trabajo se enmienda el error fatal de la teoría económica que conocemos, el de pretender explicar en función de los precios-costos.

Así, las falencias de las instituciones económicas-sociales reconocen suorigen en el fallo de las teorías que les dieron origen.  La teoría económica no era consistente.

Como en muchos aspectos de la humanidad, el avance de la ciencia ha permitido encontrar soluciones a problemas que se consideraban resortes preponderantes de la política, la ética, la moral y/o la religión. Estimo que la TESS podrá colaborar sobre los menesteres económicos.

La TESS nos guía, e impele, a revertir el  atraso relativo en el que se encuentran las instituciones económicas-sociales  , frente a un nuevo mundo de  cambios tecnológicos vertiginosos y constantes ―explosivo mix que decanta en desconcierto político-social.

La TESS, mediante los  valores relativos, nos permite comprender y mensurar “la mano invisible” de Adam Smith.

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TEORÍA ECONÓMICA SUBJETIVA SOLIDARIA (TESS)
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Informe de Coyuntura Económica Argentina – 2018

Como Director del Observatorio Universitario de Economía dependiente de la Secretaría de Extensión de la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa, elaboramos cada año un Informe Coyuntura Económica Argentina.

20 páginas con 6 tablas y 20 gráficos para intentar explicar la dinámica de un 2018 que pocos podían predecir un año atrás, además de proyectar escenarios para 2019.

Aquí nuestros lectores pueden acceder al informe 2018. Comentarios bienvenidos!


SE BUSCA: DEBATES CON IDEAS DE FONDO – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Casi todo se ha vuelto en una eterna reiteración sobre la coyuntura lo cual naturalmente no permite espacios para tomar distancia y pensar el futuro a los efectos, precisamente, de permitir coyunturas mejores. La permanente concentración en el día a día no hace posible modificar el rumbo con lo que la repetición de errores se hace inexorable.

Se viven tapando incendios y en estados de emergencia como consecuencia de que nadie se tomó el trabajo de imaginar cosas diferentes. Es como el perro que pretende morderse la cola en círculos desesperados. Así no se zafa de una infame calesita que no cesa de machacar sobre los mismos panoramas.

Desafortunadamente cuando alguien recoge el guante y anuncia que se ocupará de ideas de fondo no tiene mejor ocurrencia que pensar en la manera de vender la idea. Craso error. Las ideas no se venden en el sentido de que no están sujetas a las estrategias de comercialización como cuando se vende un dentífrico o un desodorante. En estos casos y en todos los demás, cuando se pretende colocar un producto en el mercado es del todo inconveniente explicarle al cliente potencial cuales fueron todos los procesos de producción involucrados puesto que se consumiría malamente el tiempo en lugar de centrar la atención en los beneficios que reportaría la adquisición del bien en cuestión por parte del comprador.

Sin embargo, a menos de que se trate de un fanático que compra cualquier cosa con solo insinuársela, en el caso de las ideas es inexorable la cuidadosa explicación y argumentación en el contexto de rastrear la genealogía de la idea en cuestión para que el receptor comprenda y la acepte. En otros términos, no se trata de una venta en la que se exhiben las ventajas del producto final sino, como queda dicho, se torna indispensable explicar el “proceso de producción” y fundamentación de la idea.

De menor importancia resulta la persistente manía de traducir el concepto filosófico que se desea trasmitir en un mensaje de unos pocos minutos como si se estuviera publicitando una camisa o un perfume. No es que esto resulte inútil. La capacidad de síntesis es muy relevante y bienvenida pero hay ideas que demandan razonamientos que insumen tiempo y que no pueden ser tratados livianamente. No en vano los grandes pensadores han escrito volúmenes varios. El acervo cultural no es tema para la propaganda y los marketineros, es para meditar, digerir, discutir y reflexionar. Como digo, esto no es esencial ya que los mensajes instantáneos pueden hacer de apoyo logístico circunstancial pero nunca el basamento de ninguna filosofía. No es lo mismo que el café instantáneo.

Lo mismo puede decirse de la televisión, redes sociales y equivalentes: pueden hacer de apoyo logístico pero el que pretenda reemplazar la detenida lectura de ensayos, artículos, libros y el dictado de clases por un spot televisivo no sabe de que está hablando. Sería sumamente fácil reemplazar la cultura por lo audiovisual de un momento pero en todos los casos tras estos fetiches se encuentran pensamientos de largo aliento, sean éstos verdaderos o falsos pero siempre presentan debates de grueso calibre.

En conjunción con Vincint Publicidad que dirigía el buen amigo Pedro Naón y Jacques Perriaux financiado por un grupo de empresarios para salir al aire, conduje una serie televisiva de pocos minutos cada una donde intentaba mostrar las ventajas de la competencia y conceptos similares, serie que se denominó “Pedro y la manzana” la cual conservo las sucesivas ediciones. Fue un proceso interesante donde debía escribir la idea en una carilla y los creativos de la mencionada agencia de publicidad interpretaban lo escrito en borrador y lo discutíamos y reconstruíamos hasta que aprobaba la versión final. Pero esta y tantas otras experiencias no significa para nada que pueda sustituirse el ensayo ni la lectura detenida o “vertical” como diría Ortega para diferenciarla de la “horizontal que es el patinar sobre las letras”.

Hay videitos que son muy didácticos y twitter presta sus servicios pero no se pretenda resumir y encajar allí el acervo cultural de Occidente como a veces parece a que apuntan algunos enceguecidos por las redes sociales al jibarizar y mutilar conceptos, pues no solo erraremos fieramente la meta sino que terminaremos hablando como Tarzán. En la mayor parte de los debates actuales hace falta biblioteca a gritos.

Estimo que el mal de nuestro tiempo es que nos consumimos la vida en describir la coyuntura y sugerir medidas coyunturales mientras nos devora el agujero del momento que se profundiza porque muy pocos son los que abren discusiones que pretenden correr el eje del debate.

Y en este orden de cosas, muchos de los que se dicen liberales son los timoratos de la historia, es decir, los que no se animan a proponer cambios en la agenda pues temen lo “políticamente incorrecto”, en cambio lo que genéricamente podemos denominar las izquierdas muestran mucho mayor coraje para plantarse en temas que consideran de fondo para sus propósitos. Para ilustrar esto último pongo como ejemplo el título de la conferencia de Herbert Marcuse -la cabeza intelectual del Mayo francés- ante estudiantes canadienses en 1969: “Exijamos lo imposible”.

Y no empecemos con la perogrullada de que “una cosa es la teoría y otra la práctica” para significar el absurdo de que una cosa puede funcionar en teoría pero no lo puede hacer en la práctica puesto que si el proceso se basa en una buena teoría quiere decir que sirve a la práctica en el sentido de que “nada hay más práctico que una buena teoría”, lo contrario es andar por la vida a los tumbos dando palos de ciego. Todo lo que hoy disfrutamos sea la computadora, la medicina, la alimentación, el transporte etc etc es fruto del análisis teórico.

Con lo dicho  no quiero significar que no se anuncien las coyunturas de cada día. Es importante estar informado, pero otra cosa es estar enfrascado y encerrado en la coyuntura incapacitado para inocular otro oxigeno renovado y abrir nuevos horizontes siempre en el contexto de que el conocimiento tiene la característica de la provisonalidad abierto a posibles refutaciones en un contexto evolutivo.

A esta altura de los acontecimientos mundiales que son del dominio público no es suficiente concluir que debe reducirse el gasto público lo cual constituye una abstracción, hay que decir concretamente que funciones se eliminarán y no podar que como en la jardinería crece con mayor vigor. Tampoco tiene sentido afirmar alegremente que reducir el gasto público debe traducirse en la disminución de la planta automotriz de los burócratas, lo cual es un infantilismo.

Doy solo una terna de ejemplos de lo que quiero significar con debates de fondo… y cuidado con caer en la mirada timorata a que nos referíamos más arriba. Uso estos ejemplos ya que al haberme referido a ellos antes me exime de extenderme demasiado en los mismos.

Primero, cuestionar y reformar el mal llamado sistema de seguridad social (que es en verdad un sistema de inseguridad antisocial). Un sistema de reparto quebrado bajo cualquier criterio actuarial con que se lo quiera mirar en todas partes del mundo en que se lo aplica y ha servido para que los aparatos estatales echen mano a los fondos para financiarse y colocar en su lugar los consabidos títulos públicos que aumentan aun más las deudas. No se trata de pasar a un sistema de capitalización privado obligatorio sino en permitir que cada uno disponga del fruto de su trabajo, tal como era antaño antes del maldito estado benefactor (en verdad estado saqueador).

En esta línea argumental, entre otros, el economista Iván Carrino está trabajando en una delicada ingeniería para producir el cambio de marras a través de una maestría que completará con un doctorado en Madrid sobre el mismo tema. Se ha dicho que si el gobierno no obliga a la gente a aportar, no proveerá para su vejez lo cual contradice lo realizado por inmigrantes en distintas partes del mundo, por ejemplo en Argentina donde nuestros ancestros invertían en terrenitos y departamentos que más adelante fueron asaltados por las leyes peronistas de alquileres y desalojos. Este razonamiento no sigue el silogismo hasta sus últimas consecuencias puesto cuando los pensionados cobren las jubilaciones debido a los aportes compulsivos habrá que ponerles un policía para verificar que no vayan a emborracharse al bar de la esquina, con lo que se habrá cerrado el círculo orwelliano.

Mucho más adelante se intentó revertir parcialmente el problema abriendo la posibilidad de elegir sistemas privados pero obligatorios que otro gobierno decidió estatizar nuevamente en uno de los atracos más colosales de la historia argentina por cuya idea fue premiado un fulano con la vicepresidencia, sujeto que luego fue condenado por ladrón en múltiples causas.

Segundo, la importancia de cerrar todas las embajadas. Estos palacios fenomenales rodeados de séquitos de cortesanos, funcionarios, recepciones fastuosas, pasaportes diplomáticos, automóviles de lujo con choferes y demás prebendas, se han ido acrecentando con el tiempo desde la época de las carretas donde podían eventualmente justificarse debido a la falta de comunicación. Pero hoy en día con teleconferencias y demás apoyos tecnológicos no tienen razón de ser y solo alimentan una estructura burocrática a todas luces innecesaria. Tampoco se justifican para abrir negocios lo cual hacen mucho más eficientemente los empresarios. En este sentido es interesante subrayar, a título de ejemplo, el caso de Guatemala que no mantiene relaciones diplomáticas con China y es el país latinoamericano que comercia el mayor volumen per capita con ese país. Por supuesto que esto toca una serie de intereses creados pero todas las medidas de fondo lo hacen, el asunto es ver el costo-beneficio. Las medidas de fondo son difíciles pero necesarias para corregir el estado de cosas que perjudica muy especialmente a los más necesitados por la carga tributaria y el endeudamiento que se acopla al mantenimiento de estructuras inútiles. Esto me trae a la memoria citas de Santiago Kovadloff respecto a la correspondencia del General San Martín con el General Pueyrredón entonces en el gobierno de Buenos Aires. Cuenta Kovadloff que en el último pedido de pertrechos del primero al segundo éste contesta el reclamo de San Martín diciendo que en el futuro ya no podrá seguir con los envíos y además “su proyecto es imposible” a lo que el general de los Andes le responde afirmando que “es cierto que es imposible, pero es indispensable”.

Tercero, como antes he apuntado es necesario (indispensable para recurrir al léxico sanmartiniano) pensar en nuevos límites al poder puesto que lo que hoy se denomina democracia se ha convertido en clepltocracia, a saber, los gobiernos de ladrones de libertades, propiedades y sueños de vida. No es cuestión de esperar a las próximas elecciones sino usar las neuronas para imaginar nuevas vallas al abuso de poder antes que el globo terráqueo se convierta en un inmenso Gulag en nombre de la así denominada democracia tan distante de las concepciones de los Giovanni Sartori de nuestra época. En este sentido deben subrayarse las propuestas de Friedrich Hayek para el Poder Legislativo acopladas al ad honorem para los legisladores en el contexto de leyes en el espíritu hayekiano para evitar conflictos de intereses, las de Bruno Leoni dirigidas al Poder Judicial en cuanto a los arbitrajes privados completamente abiertos, los pasajes poco explorados de Montesquieu aplicables al Ejecutivo en cuando al sorteo de candidatos y los jugosos debates en la Asamblea Constituyente estadounidense sobre las ventajas del Triunvirato, sobre todo lo cual me he explayado en otras oportunidades. No necesitan adoptarse esas medidas concretas pero, reiteramos, no podemos quedarnos con los brazos cruzados cuando observamos por doquier los atropellos inauditos del Leviatán en muy diferentes lugares en nuestro atribulado mundo. La educación es la respuesta pero debe acompañarse de efectivos límites al poder para evitar esas ecuaciones falsas de que nos habla Juan González Calderón: 50% más 1% = 100% y 50% menos el 1% =0%.

En otros términos, tenemos que salir del atolladero de la coyuntura y plantear temas de fondo, como decimos, al efecto de vislumbrar horizontes más promisorios y no estar condenados al cercenamiento de las libertades. En mi columna de la semana que viene me referiré  otro tema de fondo cual es el rol de nosotros los economistas, lo cual ocupará todo el espacio de un artículo (o pequeño ensayo como son mis contribuciones semanales, que si me propusieran pasarla a un spot televisivo diría no gracias lo mismo que respondería cualquier escritor que se precie de tal luego de quemarse las pestañas en sus trabajos).

El supuesto “fracaso” de un mercado incompleto y el evidente fracaso del estado según Bruno Frey

Tomado del blog de Martín Krause.

Con los alumnos de Public Choice vemos a Bruno Frey en “La relación entre eficiencia y la organización política”, donde compara el fracaso del estado y el del mercado. En verdad, en el caso de este último, se trata más bien de su ausencia, por la ausencia de derechos de propiedad. También, por la comparación con una situación ideal que no existe ni podría existir :

“A. El fracaso del mercado

Los mercados privados competitivos no logran un óptimo de Pareto o un resultado eficiente cuando existen externalidades o bienes públicos o cuando las economías de escala llevan a los proveedores a una posición monopolista. Éste fue el mensaje de la teoría económica de posguerra, que gozó de general aceptación. En consecuencia, el gobierno (que, según se da por sentado, tiene que elevar al máximo el bienestar social) debe intervenir para obtener un resultado más eficiente. Después de haber llegado a esta conclusión, considerándola satisfactoria, los políticos obran en consecuencia, tanto en el nivel microestructural (e. g., nacionalizando empresas o llevando a cabo políticas estructurales) como en el macroestructural (adoptando una política fiscal y monetaria de neto corte keynesiano).

Esta concepción, que dominó la escena económica hasta fines de la década del sesenta y parte de la del setenta, todavía existe en la actualidad. Si bien no es sorprendente que muchos políticos continúen aprovechando esta invitación a aumentar las actividades gubernamentales, también comparten este punto de vista destacados representantes de la teoría económica. Por ejemplo, en el enfoque neoclásico de la economía pública, los impuestos y los precios públicos se determinan sobre la base del supuesto de que el gobierno eleva al máximo el bienestar social.

  1. El fracaso del gobierno

El advenimiento de la moderna economía política (que incluye la elección pública, el nuevo institucionalismo y el análisis de los derechos de propiedad y de los costos de transacción), en la que se da por sentado en todos los aspectos que el gobierno es un actor endógeno dentro del sistema político-económico, afectó notablemente la ortodoxia respecto del fracaso del mercado (por ejemplo, véanse los trabajos de Mueller, 1989; Eggertsson, 1990, y Frey, 1983). En este enfoque se analizan cuidadosamente las propiedades de los sistemas de toma de decisiones políticas.

El “Teorema de imposibilidad general” (Arrow, 1951, cuyo antecedente es Condorcet, 1795), que establece la conclusión fundamental de que bajo supuestos “razonables” no existe un equilibrio político entre opciones siempre que se tomen en cuenta las preferencias individuales, despertó gran interés entre los eruditos. Los resultados electorales revelan una inestabilidad cíclica; en el caso de los asuntos multidimensionales, pueden abarcar todo el espacio político, incluyendo los resultados ineficientes (McKelvey, 1976).

Otros fracasos políticos también han sido objeto de un profundo análisis: debido al problema de los bienes públicos involucrado, los votantes no tienen demasiados incentivos para informarse acerca de la política y para participar en los procesos electorales; el resultado medio de una elección resultante de una competencia perfecta entre dos partidos en general no es eficiente; no todos los intereses en juego tienen la misma capacidad de establecer grupos de presión política (Olson, 1965); y las burocracias y la búsqueda de rentas constituyen un elemento adicional para desnaturalizar las asignaciones destinadas a lograr eficiencia.

Sobre la base de estos y otros fracasos políticos se ha llegado a la conclusión de que el gobierno no puede superar las deficiencias del mercado. Lo que ocurre en la realidad es más bien que la intervención política impide aun más la eficiencia. Un ejemplo de esto es el incentivo gubernamental en favor de la creación de un ciclo de negocios (Nordhaus, 1989) que incremente sus posibilidades de reelección.

  1. El fracaso del gobierno es más significativo que el fracaso del mercado

La moderna economía política ha alcanzado resultados tan convincentes que en este momento los eruditos ortodoxos piensan que los fracasos del mercado tienen menos importancia que los fracasos políticos. Esta creencia se afianza aun más por el redescubrimiento de la proposición de Coase (1960) de que si los derechos de propiedad están bien definidos y los costos de transacción son bajos, las externalidades no impiden el funcionamiento de un mercado eficiente. Además, se considera cada vez más que las ganancias de las empresas monopolistas son un indicador de eficiencia en la producción. De estos resultados se desprende que los mercados funcionan bien y la política funciona mal (véase un análisis de este tema en Wintrobe, 1987, pp. 435-6, o en Wittman, 1989, pp. 1.395-6), y en consecuencia habría que reducir generalmente la intervención gubernamental o eliminarla por completo, reservando la asignación de recursos a los mercados privados.”