Según determinó el “Informe de coyuntura económica Argentina”, elaborado por el economista Adrián Ravier, la Argentina muestra un escenario recesivo del -2,5% en 2018 respecto de 2017 y una fuerte suba en la tasa de inflación estimada para 2018, cerca del 47%. Para el caso de que el Banco Central cumpla la meta de mantener constante la base monetaria hasta junio de 2019, puede llegar a tener éxito en su intención de reducir fuertemente el nivel de inflación. Sin embargo, tendrá como contrapartida la profundización de la recesión. El enfoque de la nueva política monetaria está puesto en los agregados monetarios (cantidad de dinero circulando) en lugar de las tasas de interés según la consideración del economista, y afirma que es lo más eficaz para bajar la inflación.

Este pronóstico se ve reforzado por los análisis aportados por la consultora Robinson y Asociados que estiman que, aunque la inflación de la Argentina representa una de las más altas de la región, durante 2019 se producirá una cierta desaceleración y junto con ella la recuperación del poder de compra en relación a 2018. A pesar de que el Banco Central está concretando su programa de desarticulación de Lebac, Ravier -a su vez- afirmó que “fueron, desde sus inicios, inflación futura”. Según el experto, el gobierno eligió seguir monetizando y esterilizando vía Lebac en lugar de definir metas en los agregados monetarios para desacelerar la expansión de la base monetaria y con ello reducir la inflación.

Seguir leyendo en La Gaceta, martes 2 de enero de 2019.