El impuesto personal al ingreso, ¿un instrumento redistributivo? | Osvaldo Schenone

Osvaldo Schenone plantea la diferencia entre un sistema tributario ordenado, con objetivos específicos, y otro caótico que solamente responde a intereses de políticos corruptos. A partir de este planteamiento, evidencia como los gobiernos pretenden redistribuir la riqueza mediante el impuesto personal al ingreso y sus componentes, obstaculizando así el crecimiento económico y la creación de fuentes de trabajo porque que el mismo involucra a las empresas. Asimismo, presenta un estudio que realizó en Guatemala donde demuestra la inefectividad de dicho instrumento de recaudación; explica cuáles son las probabilidades de evasión, y muestra una tabla de composición de la recaudación del impuesto personal de diversos países en donde se evidencia que quienes realmente contribuyen son los empleados en razón de dependencia, puesto que la demás población puede fácilmente evadir los mismos.

Teoría de la Intervención del Estado en la Economía | Osvaldo Schenone

Osvaldo Schenone habla de un fenómeno que en Latinoamérica tiene sus orígenes desde la época colonial, el cual en su opinión requiere de un análisis para poder explicar por qué monarcas o jefes de Estado intervienen las economías de los países que gobiernan. También, menciona las diferentes formas como se presenta dicho fenómeno (prohibiciones, metas de producción, regulaciones laborales, intervenciones monetarias y fallas de mercado, entre otros). Concluye explicando la idea sobre democracia competitiva de Gary Stanley Becker, que propone la importancia de analizar las fallas de Gobierno.

Instituciones espontáneas, generadoras de crecimiento económico | Osvaldo Schenone

Las sociedades humanas en busca de desarrollo y bien común han creado reglas, costumbres, hábitos, pero hay instituciones, explica el doctor Osvaldo Schenone que nadie las ha establecido, son desconocidos sus efectos, han surgido espontáneamente y son diferentes a las que han sido creadas por ley.

El lenguaje dice el doctor Schenone es una de estas instituciones sin la cual la sociedad no habría alcanzado niveles de prosperidad, crecimiento y progreso. La aceptación de hablar no es obligatoria y trae beneficios.

«Las instituciones espontáneas nunca fueron diseñadas por nadie esa es su característica, contribuyen a que la vida humana sea mejor, más próspera y con mayor crecimiento».

Otra tipo de institución que ha surgido de la misma manera dice Schenone, es el dinero, la moneda de hoy, que sin un propósito deliberado comenzó a satisfacer necesidades y más tarde dio origen a grandes organizaciones financieras.

«La doble coincidencia de los deseos, que es un requisito del trueque, crea unos enormes obstáculos para hacer transacciones».

La especialización de los sexos es una de las instituciones más antiguas que se surgió en el Paleolítico y Mesolítico como sistema económico, donde los hombres se dedicaban a la caza y las mujeres a recolectar frutos y semillas silvestres.

Sin embargo, afirma que también existen instituciones legisladas las cuales han traído grandes beneficios a la humanidad, como el respeto a la propiedad privada, destinada a proteger los derechos de las personas y los acuerdos legales entre individuos que permiten el cumplimiento de sus contratos.

Osvaldo Schenone es Miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas de Argentina y consultor de varias instituciones. Es doctorado en Economía por University of Chicago, EE.UU., y autor de varios libros, entre estos: Nuestra economía de cada día y El impuesto personal al ingreso: ¿Un impuesto redistributivo? Osvaldo Schenone también es profesor de Economía en la Universidad Torcuato Di Tella y profesor visitante en la Universidad Francisco Marroquín. 24 de abril de 2018

Autocrítica liberal: estamos haciendo agua – por Alberto Benegas Lynch (h)

Las deficiencias en la presentación del ideario liberal nos llaman a redoblar esfuerzos en su trasmisión a la próxima generación.

Es un hecho que generalmente somos más benévolos con los propios errores que con los de otros. En nuestro caso los liberales en lugar de preguntarnos por qué no se acepta en grado suficiente nuestro mensaje debiéramos recriminarnos sobre nuestras incompetencias para transmitir adecuadamente el mensaje. Esto calma los nervios y ayuda a hacer mejor nuestros deberes al efecto de preparar mejor la próxima clase y pulir el próximo libro, ensayo o artículo.

Karl Popper

Nuestra deficiencia queda patente cuando se observa que personas bondadosas y honestas intelectuales que quieren lo mismo que nosotros, es decir, el mayor bienestar moral y material para todos, no aceptan el discurso liberal. No es una conjetura descabellada concluir que hay un cortocircuito en la trasmisión del mensaje. Lo que queremos transmitir no llega bien a estos receptores.

Por otra parte, estimo que hay algunos que la juegan de una especie de policías del pensamiento dictaminando acerca de a quiénes hay que aceptar y a quiénes es perentorio rechazar en nuestras filas. Una especie de tribunales inquisitoriales de facto. No les entra en la cabeza que los liberales no somos una manada y que detestamos el pensamiento único. Cada uno tiene su estilo, lo que sí, como buenos liberales, debemos entender que la navegación en estas aguas nunca llega a un puerto definitivo, por lo que estamos siempre en ebullición en un contexto evolutivo. Estamos siempre descubriendo nuevos paradigmas, de allí las distintas perspectivas que deben ser bienvenidas, todas en esfuerzos mancomunados para el permanente autoperfeccionamiento en la noble faena de transmitir la fundamentalísima idea del respeto recíproco que constituye la columna vertebral del espíritu liberal.

En nuestro mundo el resultado neto de las libertades es por cierto bastante desalentador. En Europa predomina el nacionalismo y las xenofobias, en Asia surgen esperpentos totalitarios como Corea del Norte, en el mundo árabe se cae en la desgracia mayúscula de atar la religión al poder político tal como antes lo hizo la España cristiana, en Estados Unidos se va un presidente que ha incrementado el gasto público, el déficit y la deuda y entra otro que pretende engrosar aun más al Leviatán, en Iberoamérica aparecen y reaparecen caudillos autoritarios con los ejemplos extremos de la isla-cárcel cubana y la esclavitud venezolana y, para peor, irrumpe un Papa peronista.

Bien ha escrito el marxista Antonio Gramsci “tomen la cultura y la educación, el resto se da por añadidura”. Este es un flanco poco explorado por los liberales no para restarle importancia a las tareas meritorias que muchos han llevado a cabo en la batalla cultural sino para señalar que no siempre se focaliza el problema en la existencia de agencias estatales encargadas de regentear las estructuras curriculares de todas las entidades educativas. Esta política devastadora contradice el significado mismo de la educación que por su naturaleza estriba en un proceso abierto de prueba y error en el que la competencia y las auditorías cruzadas en un contexto evolutivo permiten alcanzar los mayores niveles de excelencia. La politización de los procesos educativos la condena a muerte. Patrocinar el respeto a las libertades en base a la compulsión constituye una contradicción en los términos.

Afortunadamente hay algunos personajes que vienen de las izquierdas más extremas que han recapacitado y como un paso intermedio se autodenominan “liberales de izquierda”, en verdad una contradicción en los términos del mismo modo que aludir al círculo cuadrado y equivalentes. No tiene sentido el sí, pero no. El respeto irrestricto a los proyectos de vida de otros no permite vacilaciones, el monopolio de la fuerza que llamamos gobierno debe velar por ese respeto y castigar severamente la lesión de derechos en un ámbito de democracia cuya parte medular precisamente consiste en ese respeto, anterior y superior a gobernantes circunstanciales. Aquello es otro modo de aludir al socialismo de mercado sobre el que me he detenido extensamente en mi antigua tesis doctoral en economía titulada “Influencia del socialismo de mercado en el mundo contemporáneo: una revisión crítica de sus ejes centrales”.

De cualquier modo, para ponerlo en una píldora considero que aquella visión que pretende compatibilizar la libertad con la sumisión se basa en dos errores conceptuales de fondo vinculados entre sí. En primer lugar, en lo que se conoce como la “igualdad de oportunidades” lo cual es absolutamente incompatible con la igualdad ante la ley. De lo que se trata en una sociedad libre es que todos tengan mayores oportunidades pero no iguales ya que son desiguales las fuerzas físicas, los talentos naturales y en general las inclinaciones. Se trata de respetar derechos de propiedad para darle el mejor uso posible a los siempre escasos recursos donde el que da en la tecla con los gustos y preferencias de sus congéneres obtiene ganancias y el que yerra incurre en quebrantos. De este modo se aprovechan al máximo los factores de producción para que los salarios e ingresos de todos, pero muy especialmente de los más vulnerables, resulten lo más altos posibles ya que las tasas de capitalización son las únicas causas que permiten elevar el nivel de vida.

El segundo error conceptual radica en la incomprensión del derecho en cuanto a la facultad de usar y disponer de lo propio y en ningún caso recurrir por la fuerza al fruto del trabajo ajeno que siempre significa un psedoderecho. La igualdad es ante la ley no mediante la ley.

Otro campo emparentado para la autocrítica liberal además del llamado liberalismo de izquierda o en una versión más sofisticada el socialismo de mercado es no haber podido trasmitir con la suficiente claridad los equívocos de quienes aún no identificándose con aquellas posturas consideran igual que ellos que se puede ser partidario de la libertad política y manifestar respeto por instituciones libres y, simultáneamente, restringir la libertad económica. No parece percatarse que la libertad política-institucional es el continente y la acción de usar y disponer de lo propio libremente es el contenido. El continente es para preservar el contenido. Alabar al continente y repudiar el contenido es un contrasentido mayúsculo y si se trata solo de imposibilitar las lesiones de derechos eso remite precisamente al liberalismo a secas sin aditamento alguno que abarca aspectos filosóficos, jurídicos, económicos, históricos y, sobre todo, éticos.

Por otra parte, es importante clarificar que cuando aludimos a que estamos haciendo agua por todos lados en el balance neto no estamos desconociendo que hoy luego de un largo eclipse aparecen liberales de gran solidez, especialmente entre la gente joven que aunque por ahora minoritarios infunden grandes esperanzas.

Sin embargo, considero que hay deficiencias en la presentación del ideario liberal por parte de los mayores que son bifrontes y que deben atenderse. Por un lado, no se le ha prestado suficiente atención en subrayar que el ser humano no es un aparato, que no está constituido solo por kilos de protoplasma. Tiene psique, mente o estados de conciencia que le permite revisar sus propias conclusiones, contar con ideas autogeneradas, la verificación de proposiciones verdaderas y falsas, la responsabilidad individual y la misma libertad que no sería posible si estuviéramos determinados por los nexos causales de la materia. Este es el cimiento del libre albedrío que refuta la libertad como mera ficción. En este contexto se suele aludir a la memoria de la computadora sin percatarse que se trata de impulsos eléctricos y que la memoria es un atributo humano. Antes nuestras abuelas y bisabuelas solían hacer un nudo en el pañuelo para recordar tal o cual cosa, pero nadie en su sano juicio podría referirse a la memoria del pañuelo. Lo mismo ocurre con el hecho mismo de computar, lo cual hace el hombre que programa el respectivo aparato, la denominada inteligencia artificial que se aparta del inter-legum y así sucesivamente.

El segundo punto es más general y abarca territorios más amplios. Se trata de reiterar con la mayor claridad posible que el corazón liberal es de naturaleza primordialmente moral. Antes he escrito sobre esto en base a reconocidos autores. Ahora vuelvo sobre el asunto de un modo más telegráfico para ilustrar el asunto.

La moral es prescriptiva, trata de la relación entre lo que es y lo que debe ser. Así, el eje central de la moral alude a conductas que permiten la cooperación social pacífica, es decir, como queda dicho, la que apunta al respeto recíproco en las relaciones interpersonales y, por otra parte, en el fuero interno, hace bien a la persona que practica la moral. Pero son dos planos distintos, uno se refiere a las relaciones sociales y otro al campo intraindividual. El primer campo puede resumirse en la definición que Jellinek hace del derecho que ilustra magníficamente el punto: “un mínimo de ética”, precisamente porque abarca una parte de la moral, aquella que se refiere a las relaciones con el prójimo sin inmiscuirse en las antes mencionada esfera del fuero interno de cada cual.

Dado que todos los seres humanos en definitiva buscan su felicidad, la acción humana, inexorablemente se traduce en un tránsito desde posiciones menos apreciadas a posiciones más valoradas y que debe estar rodeada de normas que permitan este tránsito, esto es, de reglas morales. La moral alude a lo normativo a diferencia de otros campos de estudio que se refieren a lo descriptivo.

Hemos subrayado en otras ocasiones y es pertinente destacarlo en el contexto de la moral que el positivismo sostiene que sólo puede considerarse como verdad lo que es empíricamente verificable, lo cual constituye un error que dejaría afuera del análisis riguroso a la moral. Morris Cohen en su tratado de lógica señala que, por lo pronto, aquella conclusión queda contradicha puesto que ella misma no es verificable y Karl Popper ha mostrado que en la ciencia nada es verificable, es solo sujeta a corroboraciones provisorias sujetas a refutaciones.

Todos actuamos en nuestro interés personal cualquiera sean los fines que persigamos, incluso si son ruines o nobles. En realidad esta afirmación constituye una tautología puesto que si la acción no estuviera en interés de quien actúa ¿en interés de quien será? En este sentido, estaba en interés de la Madre Teresa el bienestar de los leprosos que con tanto esmero cuidaba. La buena o la mala persona no se diferencian por actuar en su interés personal sino por la calidad de los medios que emplea y los fines que persigue.

Respecto al debate si los fines justifican los medios, surgen dos respuestas según el significado que se le atribuya a lo dicho. Una primera respuesta es por la afirmativa puesto que si los fines no los justifican no hay otra justificación ya que los medios responden al fin. El sentido de recurrir a ciertos medios es para lograr determinados propósitos, esto es, los fines justifican, explican el motivo de los medios.

Pero lo que en realidad se quiere inquirir es si son moralmente susceptibles de escindirse los medios y los fines del juicio moral, es decir, si pueden utilizarse medios inmorales para el logro de fines morales. Esto es imposible puesto que los medios se subsumen en el fin, no puede asesinarse para evitar el hacinamiento de un pueblo, pero sí puede moralmente matarse en defensa propia. Los medios preexisten en el fin. Los medios empleados establecen la naturaleza del fin. Medios inmorales no conducen a fines morales puesto que la secuencia o los pasos de la acción son inseparables, constituyen un todo. No tiene sentido tomar medios y fines por separado puesto que son parte de un mismo acto. Los medios tiñen a los fines y viceversa.

Como es sabido, los socialismos implican coerción, esto es, el uso de la fuerza para torcer los deseos y preferencias de la gente en direcciones necesariamente distintas de las que hubiera elegido en libertad. En el contexto socialista no puede haber justicia puesto que no hay el “dar a cada uno lo suyo” ya que lo suyo significa la propiedad que se ha abolido en el extremo y se la afecta en otras vertiente, lo cual conduce al tan difundido tema de la imposibilidad técnica-económica del socialismo que al eliminar o distorsionar los precios no permite la evaluación de proyectos y la contabilidad.

Otra asignatura pendiente de peso para nosotros los liberales es la urgente necesidad de propuestas para limitar el poder a los efectos de no correr el riesgo de que nuestro mundo se convierta en un inmenso Gulag en nombre de una democracia degradada que por el momento en gran medida se asemeja por doquier más a los oscuros contornos de avanzadas cleptocracias. Es indispensable trabajar las neuronas para imaginar potentes diques que limiten el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, siempre preservando con el mayor cuidado la libertad de expresión, los periodistas que integran el cuarto poder o el contrapoder por excelencia.

El hecho de que por el momento la situación hace agua en el balance neto es un desafío adicional para redoblar esfuerzos en la trasmisión a la próxima generación donde como queda dicho en alguna medida ha vuelto a florecer el liberalismo y así mejorar la marca en “la hazaña de la libertad”, al decir de Benedetto Croce.

Publicado originalmente como columna de opinión en INFOBAE, 5 de noviembre de 2020.

En relación a Maradona – por Alberto Benegas Lynch (h)

se presenta un problema de difícil resolución. Se observan escritores, poetas, profesionales y en todos los órdenes de la vida donde hay una especie de separación o corte entre su producción y su vida privada o, si se quiere, la vida pública que resulta distinta y a veces opera en dirección contraria a los talentos por los cuales es más conocido. ¿Una cosa tiñe a la otra o deben analizarse por separado? ¿Pueden cortarse en tajos o deben estudiarse en conjunto y como un todo?

Por ejemplo, ¿debe tenerse en cuenta cuando uno entra al quirófano que el excelente cirujano a cargo es un pésimo jugador de golf? Parecería que son dos planos que no se entrecruzan al momento de la operación. Resulta irrelevante como se desenvuelve en el campo de golf a los efectos del manejo del bisturí. ¿Y si se descubre que trata mal a sus hijos? Puede lamentarse pero no interfiere con sus dotes profesionales. ¿Y si es un entusiasta de sistemas totalitarios? También puede criticárselo por esa inclinación lamentable a esclavizar a su prójimo pero en general se seguirá con la idea de aceptar sus talentos médicos. ¿Y si trascendió que la mató a su mujer a cuchillazos? Bueno ahí la cosa cambia pues producirá cuanto menos algún escozor y habrá cierta reserva en seguir adelante con el proyecto de ponerse en manos de un criminal por más que se luzca con sus habilidades de facultativo avezado.

Esta secuencia de ejemplos que van de lo menor a lo mayor apuntan a que en definitiva la apreciación de si un plano tiñe o no a otro se torna un tanto subjetivo y, por momentos, pastoso. Hay personas que sostienen que la destreza formidable de Pablo Neruda como poeta no perjudica ni cambia por el hecho de haberle cantado loas a un asesino serial como Stalin. Los hay quienes estiman que la vida privada de Woody Allen no modifica su condición histriónica. El premio Nobel en literatura Eugen O´Neill era alcohólico, José Saramago -con idéntico galardón en el mismo rubro- ha escrito novelas notables como Ensayo sobre la lucidez y Las intermitencias de la muerte que por momentos parecen contradecir su marxismo.  Correlatos similares reñidos con las conductas decentes van para los Picasso, Dalí y tantos otros lo cual no parece afectar a quienes aprecian sus obras. Pero, otra vez, esto depende de cada uno. Hay quienes después de determinado recorrido les resulta imposible disfrutar de una obra pues surge la tintura de marras que se extiende como una mancha imparable de un ámbito a otro. En sentido contrario, no puede decirse que el criminal de Hitler queda teñido por lo cariñoso que era con sus perritos.

Por supuesto que no sería razonable ni lógico que se pretendiera la perfección como ser humano para aprovechar los talentos de tal o cual personaje puesto que la perfección no es un atributo de los mortales. Todos tenemos defectos. Es entonces un asunto de equilibrio, juicio prudencial, debidamente masticado y decantado, pero la subjetividad en definitiva marca el rumbo. No parece que pueda concluirse como hacen algunos que son dos andariveles completamente distintos e independientes y que en ningún caso se los puede mezclar. En casos extremos la mezcla es inevitable, es un asunto de graduación personal.

En relación a Diego Armando Maradona con todo el inmenso respeto a la familia y amigos, señalo que debe separarse su extraordinaria capacidad y agilidad muscular y notable destreza con la pelota de futbol, por una parte, de su persona, por otra. No es digno de emularse el uso de sustancias prohibidas en el ejercicio del deporte de marras, ni es para alabar la confesión pública del propio Maradona en tono de gracia que el episodio de la “la mano de Dios” fue gol con su diestra. Tampoco es aconsejable su apoyo entusiasta a dictadores castristas y chavistas que como ellos vivía como gran capitalista y como ellos se hizo atender en un buen sanatorio privado. Su vida íntima es otro asunto en el que no caben juicios ajenos a su propia persona. Y no es para caer en la sandez de sostener que no hay que juzgar puesto que ese es un juicio. Se trata de preservar autonomías individuales que solo el sujeto actuante conoce bien.

A veces ocurre que el éxito no es buen consejero cuando se administra sin medir consecuencias sobrepasando los límites en la conducta que impone el recato y la razonabilidad de los propios actos del exitoso. Es una pena que los excesos de Maradona hayan provocado su muerte prematura. Sus primeros pasos fueron de notable mérito que salieron de una familia muy pobre, pero los desvíos reiterados se pagan caro.

En el caso de Maradona en no pocas oportunidades se aplicó la falacia de generalización, esto es por la razón de que una persona demuestra talento en un área se lo consulta sobre todo, lo cual si el candidato acepta elaborar sobre lo que desconoce por completo incurre en papelones de distinta monta. Como ha dicho Einstein “todos somos ignorantes, solo que en temas distintos” y, agregamos nosotros, en lo que creemos saber debemos andar con pies de plomo.

Siento que el funeral de Maradona se haya convertido en un bochorno lamentable, un espectáculo dantesco de la peor calaña que debe haber hecho sufrir a sus familiares y allegados. Que descanse en paz.

Publicado originalmente en EL PAÍS, sábado 28 de noviembre de 2020.

LA PANDEMIA COMO UN NUEVO FUNDAMENTO PARA LA EXPANSIÓN DEL ESTADO MODERNO

Diversos autores han estudiado los fundamentos históricos, políticos, ideológicos y económicos por las cuales se expande el tamaño del estado a lo largo del siglo XX. Junto a Stefany Bolaños resumimos en un ensayo los hallazgos encontrados. Entre los argumentos más expuestos encontramos estos: 1) la riqueza de las naciones; 2) el Estado de Bienestar; 3) la democracia; 4) el abandono del patrón oro; 5) el keynesianismo; 6) el efecto trinquete, con las dos guerras mundiales y las grandes crisis económicas. (Bolaños y Ravier, 2013)

En este artículo pretendemos mostrar que una pandemia ofrece un nuevo fundamento para la expansión del estado moderno, aspecto que si bien no había sido caracterizado en el artículo comentado, sí puede tener relación con otros fundamentos señalados.

La Riqueza de las Naciones

Un prerrequisito para tener estados modernos que representen de un 30 a un 60 % del PIB es que las naciones hayan ampliado sus capacidades productivas. Sin economías de mercado que potencien la producción -como ocurrió en los últimos 200 años-, sería estéril cualquier discusión para aumentar el tamaño del estado. Ningún sindicalismo hubiera logrado “conquistas sociales” antes de la primera revolución industrial.

Aplicado a nuestro contexto, países más ricos como Alemania pudieron expandir más los paquetes de ayuda y los subsidios que los países más pobres.

El Estado de Bienestar y el paternalismo

Cierta cultura paternalista que observamos en diverso grado pero que está presente en todo el mundo, permitió identificar un Estado de Bienestar que extendió su mano visible sobre el mercado para intentar ofrecer alivio en un año complejo. Constituye un desafío para quienes trabajamos en las ideas la carga ideológica presente en elevados niveles en la sociedad pues no permite observar que se sobreestima la ayuda estatal y se subestima la reacción del mercado, presente en millones de acciones emprendedoras, con su características creatividad e innovación. Mayores grados de libertad y responsabilidad podrían haberse utilizado para enfrentar la pandemia con muchos menores costos que la cuarentena universal. Por el contrario, se ha permitido, y en muchos casos se ha pedido que el Estado se haga presente en formas no convencionales avanzando sobre libertades individuales y derechos constitucionales.

La democracia y la imagen de los mandatarios

Si bien las medidas sanitarias de cuarentena universal impactaron negativamente en la actividad económica y el empleo, sorprende que la imagen de los gobiernos en los primeros meses tras el covid haya incrementado los niveles de confianza sobre los mandatarios. Las mayorías piden a los gobiernos aplicar medidas duras frente al escenario de pandemia, obligando a la gente a permanecer guardada en su casa, para evitar contagios y muerte. Piden por más gasto, más subsidio, más paquetes de ayuda para empresas y personas. Los gobiernos responden en base a encuestas, pero claro que la economía pone un límite al que las mayorías jamás han prestado atención.

El abandono del patrón oro y el sistema monetario moderno

El sistema monetario moderno, basado en bancos centrales con capacidad “ilimitada” para monetizar desequilibrios fiscales han inundado el globo de crédito, dejando una situación de potenciales burbujas bursátiles, inmobiliarias y de commodities para el escenario post-covid.

El keynesianismo y la política fiscal y monetaria

Las ideas de John Maynard Keynes tan polémicas en los años 1970 por los procesos de estanflación que generó, vuelven ante la gran recesión de 2008 y en los años siguientes, pero más aun se potencian en un escenario de recursos ociosos como el que se visualiza en 2020. Todos los gobiernos sin excepción enfrentan este contexto de recesión global con políticas de demanda, combinando medidas fiscales y monetarias, que nos dejarán con mayor nivel de gasto y déficit, que claramente dejará un contexto de desequilibrios fiscales y monetarios complejos para el desafío de recuperación posterior.

El efecto trinquete y la pandemia

Robert Higgs precisamente mostró en su libro sobre la crisis del Leviatán que ante las dos guerras mundiales y la gran depresión de los años 1930 los gobiernos expandieron el tamaño del Estado, pero tras los acontecimientos no retornaron a los niveles previos. Esto es precisamente lo que temo ocurrirá ante la pandemia global. Una vez que la gente se prende a la teta del estado, cuesta mucho que dejen de mamar. Los derechos adquiridos se extienden y ya no es posible retornar el nivel de gasto anterior.

Reflexión final

Me temo que la cuarentena universal aplicada ante el covid-19 potenciará todos los fundamentos que explican la expansión del estado moderno. Desde el punto de vista académico, pienso que estamos ante una variante del “efecto trinquete” reseñado por Robert Higgs. Su aplicación incluía conflictos bélicos y depresiones. Hoy debemos sumar epidemias y pandemias.

Ajuste: la palabra que remite al infierno – por Alberto Benegas Lynch (h)

El lenguaje es vital en primer lugar para pensar y en segundo término para transmitir los pensamientos. Por eso, por ejemplo, me resisto a recurrir a muchos de los términos y abreviaturas típicas de Tarzán que se suelen emplear en las redes sociales. Empobrecer la lengua es empobrecer el pensamiento.

En esta línea argumental se usa la palabreja “ajuste” en direcciones que muchas veces no miden las consecuencias y los derivados de su mal empleo. En economía estrictamente esa expresión alude a cinturones más apretados y los consecuentes sufrimientos en los bolsillos de cada cual. Pues bien, en rigor esto tiene lugar cada vez que el aparato estatal se agranda ya que debe echar mano al fruto del trabajo ajeno por medios coactivos. Y a la inversa, cada vez que se reduce el gasto público se liberan recursos para que la gente pueda disfrutar en mayor medida de lo propio. De modo que es un pésimo empleo de la palabra ajuste para referirse a la mejora en la condición de vida de la gente debido a que disfruta de mayores ingresos por el achicamiento del Leviatán. Ya bastantes ajustes padecen las personas en sus vidas desde que se levantan hasta que se acuestan principalmente debido a las insensateces de gobiernos desbocados que en lugar de proteger derechos los conculcan. Bastantes ajustes hay que soportar diariamente de los megalómanos para recibir un embate más.

En otro andarivel de esta misma historia, como queda dicho, está muy bien empleado el término ajuste cuando el aparato estatal se expande pues requiere de sacrificios y sufrimientos de la gente que en lugar de ver engrosados sus bolsillos los ven reducidos y debilitados.

Antes de dar ejemplos del siempre malsano ajuste y de la siempre gratificante y beneficiosa liberación de recursos, es de interés en el contexto de la importancia de preservar el lenguaje referirnos a la tan reiterada expresión de “ortodoxia” para aludir a ciertas medidas consideradas sensatas. Una palabra incompatible con la ciencia: la ortodoxia pertenece a la religión y al dogma, como es sabido el conocimiento tiene la característica de la provisionalidad sujeto a refutaciones. La ciencia es anti-ortodoxia por antonomasia.

Este empleo muy desafortunado por cierto es similar al uso de “populismo” para evitar el empleo del verdadero problema que es el estatismo o socialismo. Generalmente recurren a aquella expresión los tibios que tienen en la mochila mucho de socialismo y estatismo y pretenden dibujarlo o disfrazarlo con el paragolpes de populismo. El caso es similar a la parla de “neoliberalismo”, por una parte como una manifestación de cobardía para evitar el término liberal y por otra sin percatarse que ningún intelectual serio se asimila a semejante etiqueta que es un invento de resentidos.

Un ejemplo de estricto ajuste es cuando el gobierno recorta las pensiones a los jubilados luego de estafarlos reiteradamente en base al sistema quebrado de reparto al que además los burócratas de turno se apoderan de los fondos para financiar sus esperpentos. He aquí un ajuste criminal. En este sentido, es del caso insistir en una reforma de fondo que permita que en última instancia cada uno disponga del fruto de su trabajo como lo estime conveniente y oportuno. Una posible salida en borrador a este embrollo fenomenal -que si no se comparte hay que pensar en otro camino pero es urgente apartarse del sistema fraudulento vigente- consiste en que los ingresos de los jubilados y los también estados deficitarios de los que se encuentran en proceso sean financiados por las personas activas de modo directo (y no de forma solapada como en el presente) y según sean sus ingresos con las correlativas deducciones y/o devoluciones fiscales con la debida supervisión oficial para casos de incumplimiento o muerte de los activos. En realidad este proceso es el que en la práctica viene ocurriendo ya que los aparatos estatales no cuentan con nada que no haya sido succionado de los vecinos (y ningún funcionario aporta nada de su peculio, en todo caso en no pocas circunstancias saca del tesoro para usos personales). Una vez extinguido este pasivo jubilatorio en el transcurso del tiempo naturalmente quedan sin efecto los referidos compromisos y en paralelo los nuevos candidatos son liberados para usar y disponer de lo propio como les venga en gana. De lo que se trata es de terminar con la irresponsabilidad de gobernantes y abiertamente y sin subterfugios traspasar la deuda a los particulares (en todo caso el gobierno podrá mantener las sumas pertinentes como un pasivo contingente en una cuenta de orden).

Se ha dicho muy infundadamente que si los gobiernos no obligan a la gente a prever su vejez no lo harán voluntariamente, lo cual desconoce por lo menos dos aspectos clave. Por un lado esa afirmación contradice abiertamente todas las experiencias de inmigrantes que con su trabajo lograron progresar y ahorrar a través de inversiones inmobiliarias, sistemas de capitalización en empresas de seguros y equivalentes. Por otra parte, quienes razonan de esa manera no siguen sus propios silogismos hasta las últimas consecuencias puesto que si se subestima de ese modo a las personas, al recibir la pensión obligatoria habría que destinar un policía a cada pensionado para evitar que vaya a emborracharse al bar de la esquina con ese ingreso, lo cual cerraría el círculo orwelliano del Gran Hermano, en lugar de constatar que la visión canallesca y, por ende, falta de toda responsabilidad está en los funcionarios que pretenden manejar a su antojo vidas y haciendas ajenas.

Es un atraco imperdonable el arrancar aportes de la gente durante toda su vida activa para luego cuando debe cobrar la pensión recortar aún más su ingreso. No se necesita ser un experto en finanzas o en procedimientos actuariales para darse cuenta de la estafa monumental. Puedan haber otras rutas para salir del marasmo actual, eventualmente pasando primero por un sistema generalizado de capitalización, el asunto es que se logre el objetivo de respetar las sagradas autonomías individuales y que, como decimos, cada uno pueda disponer de los suyo como lo estime mejor.

Ahora pasemos a los efectos de la liberación de recursos fruto de la eliminación de faenas en un organigrama pergeñado por funcionarios inútiles que como queda dicho muchas veces se ha asimilado equivocadamente al “ajuste”. Y subrayamos la palabra “eliminación” puesto que, como hemos reiterado tantas veces, la poda -igual que con la jardinería- crece con mayor vigor.

Lo primero es comprender el significado del mercado laboral y proceder en consecuencia. El trabajo es el factor de producción más importante: nada puede producirse y ningún servicio puede brindarse sin el concurso del trabajo. Como todo factor de producción es escaso (si fuera sobreabundante no solo dejaría de ser factor de producción sino que viviríamos en Jauja y habría de todo para todos todo el tiempo todo lo cual convertiría en superflua la misma economía ya que no se requeriría economización alguna). Entonces, allí donde los arreglos contractuales son libres nunca bajo ningún concepto habrá sobrante de este factor de producción siempre escaso en relación a las necesidades ilimitadas. Y no es cuestión de las llamadas fuentes de trabajo. Los náufragos que llegan a una isla desierta no dejarán de trabajar porque no hay “fuentes de trabajo”, no les alcanzarán las horas del día y de la noche por todo lo que deban trabajar para sobrevivir y los intercambios de unos con otros implica que se estarán empleando recíprocamente. En nuestro mundo hay desempleos porque los acuerdos contractuales no son libres ya que se entrometen legislaciones como el salario mínimo y equivalentes que empujan al desempleo ya que los salarios e ingresos en términos reales se deben exclusivamente a las tasas de capitalización fruto de las inversiones que a su vez se deben a marcos institucionales que respeten derechos. Esa es la razón por la que en unos países los ingresos son mayores que en otros.

Entonces, la liberación de recursos consecuencia de la eliminación de funciones gubernamentales inútiles produce el mismo efecto que cuando se descubre un nuevo procedimiento más eficiente: se liberan recursos humanos y materiales para dedicarlos a otras faenas hasta el momento imposibles de concebir debido a que estaba esterilizados en áreas anteriores. El empresario deseoso de sacar partida del arbitraje en nuevos emprendimientos capacita a futuros empleados. Esta es la explicación por la que el hombre de la barra de hielo fuera reasignado cuando apareció la heladera o el fogonero cuando apareció la locomotora Diesel y hoy lo podemos aplicar a las secretarias cuando cada cual maneja sus asuntos en la computadora o las mermas en la construcción de oficinas debido al teletrabajo o tantísimas tareas que son reemplazadas por procedimientos más eficientes que a su vez permiten la creación de nuevos emprendimientos para satisfacer nuevas necesidades. No hay transiciones que deban demorar el proceso, la vida es una transición que si se bloquea perjudica los ingresos de todos, pero muy especialmente la de los más vulnerables que son los primeros en recibir el impacto del derroche o de lo que no se traduce en el suficiente aprovechamiento de las circunstancias imperantes. El progreso es cambio, no es posible progresar sin cambiar, pretender cambiar y al mismo tiempo el no-cambio resulta contradictorio.

En este plano debe anotarse que los sindicatos son asociaciones libres y voluntarias, pero bajo ningún concepto se trata de descuentos, aportes y afiliaciones obligatorias directos o indirectos lo cual establece un sistema fascista que en nada se asemeja al respeto recíproco tan esencial a la sociedad libre.

Uno de los tantos campos donde deben liberarse recursos sin dilaciones es el de las mal llamadas “empresas estatales” y venderlas al mejor postor, mal llamadas pues el eje central de una empresa consiste en arriesgar recursos propios y no por la fuerza con los de otros (además de ser frecuentemente reducto de bribones). En el momento mismo de la constitución de estas entidades políticas que la juegan de empresarios, se alteran las prioridades de la gente puesto que se asignan a sectores distintos de los que se hubieran asignados si se hubieran utilizado en libertad por sus titulares (y si se dice que se asignan en las mismas no tiene sentido su intromisión con el ahorro correspondiente de gastos administrativos). Y no se diga que estos organismo políticos “tienen la ventaja” que operan en zonas inviables económicamente ya que este proceder al consumir capital necesariamente agranda las zonas inviables con el consiguiente empobrecimiento de todos.

En conclusión, el ajuste está inexorablemente vinculado al estatismo que produce siempre reducciones en los salarios de la gente y la liberación de recursos necesariamente rellena sus bolsillos. Por supuesto que no hay acción sin costo, si se hace tal cosa necesariamente implica que se dejó de hacer tal otra. Esto en economía se denomina “costo de oportunidad”, de lo que se trata es de minimizar costos y maximizar beneficios y esto es lo que precisamente facilita y estimula la sociedad libre.

* El autor es Doctor en Economía y también Doctor en Ciencias de Dirección, preside la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires y es miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas.

Publicado originalmente como columna de opinión en Infobae, el 28 de noviembre de 2020.