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Acerca de Adrián Ravier

Adrian Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Profesor en la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín.

En torno a José Saramago – por Alberto Benegas Lynch (h)

No tengo especial facilidad para leer novelas, me siento más a gusto con el género del ensayo. Me interesa eso sí rastrear tramas ingeniosas. Por ejemplo, me admira que Virginia Wolf haya podido escribir cientos de páginas en su La señora Dalloway donde todo transcurre en veinticuatro horas y no hay ningún diálogo, son todos pensamientos en el fuero interno de cada uno de los personajes. Me entusiasma que Umberto Eco haya anunciado que algún día escribiría una novela policial donde el asesino sería el lector (lo cual no concretó).

Me atraen los diálogos suculentos de El hombre que fue Jueves y La montaña mágica de Chesterton y Mann respectivamente, me maravilló El perfume de Patrick Süskind y, por supuesto, he abordado algunos textos contemporáneos sobre el poder: Yo el Supremo de Roa Bastos, Señor Presidente de Asturias, Calígula de Camus, La fiesta del chivo de Vargas Llosa, La silla del águila de Carlos Fuentes y también los clásicos como la célebre revolución popular en Fuente-Ovejuna de López de Vega o El gatopardo de Tomasi, sin dejar de lado las influencias sobre Dostoievsky (especialmente en pasajes de Crimen y castigo y en la sección titulada “El Gran Inquisidor” de Los hermanos Karamasov) de dos rusos becados por Catalina la Grande para estudiar en la cátedra de Adam Smith en Glasgow y también las archiconocidas distopias de Orwell y Huxley.

En todo caso en esta nota periodística apunto muy telegráficamente dos novelas de Saramago que por su reiterado sarcasmo y la inteligencia de la tramas navegan a contracorriente del marxismo del autor o por lo menos operan a contramano  de una visión totalitaria. Claro que, por otro parte, el fuerte de la teoría marxista siempre ha sido la ficción como fue su propio apellido pues el padre lo anotó con el suyo: Sousa, pero por una falta en el registro civil de Lisboa se anotó Saramago.

En primer término me refiero a Ensayo sobre la lucidez que en uno de los hilos de este formidable libro, el narrador alude a un pueblo en el que el gobierno municipal convoca a elecciones y el sorpresivo resultado arroja 70% de votos en blanco, frente a lo cual los gobernantes consideraron que hubo un error por lo que llamaron nuevamente a los comicios. En esta segunda vez, para alarma de los funcionarios, los votos en blanco ascendieron al 83% situación que enfureció a la burocracias a lo que se agregaron marchas con carteles en los que se estampaba con orgullo “yo voté en blanco”,  se alzaron banderas blancas, flores y brazaletes de idéntico color y similares gestos de rechazo a las autoridades constituidas.

Los políticos en funciones primero quedaron estupefactos pero, como queda dicho, luego esta sensación mutó en abierto enfado con la población por lo que se referían a lo ocurrido como “la peste blanca” y, según relata el autor, en un rapto de desesperación hizo concluir a los mandamás del pueblo que “es regla invariable del poder que resulta mejor cortar las cabezas antes de que comiencen a pensar”.

Para hacer el cuento corto y a riesgo de amputar un escrito que revela una  pluma formidable, resumo que, después idas y venidas, largas y escabrosas cavilaciones y propuestas más o menos absurdas y pastosas consideraciones, finalmente el gobierno, en represalia y como castigo a los pobladores, decidió en pleno abandonar el pueblo y retirarse a otro lugar al efecto de que sufran el escarmiento que estimaron se merecía la mayoría que votó en blanco.

Henos aquí que los moradores del pueblo en cuestión comenzaron primero tímidamente y luego en forma enérgica a coordinar sus actividades de modo tal que los servicios resultaron de mucha mejor calidad y prontitud de los que prestaba el aparato estatal en esa instancia fugado a otros lares.

La segunda novela de Saramago que resumo en esta oportunidad se titula Las intermitencias de la muerte. En este caso no voy a develar el corazón de la trama ni tampoco el final, solo quiero referirme a un aspecto clave donde el autor se mofa de los ridículos pedidos de empresarios que prefieren amamantarse del gobierno y pedir subsidios.

El asunto es que a partir de un fin de año en cierto país nadie se moría. Primero aparecieron los empresarios fúnebres sugiriendo que el gobierno haga obligatorio los entierros de los animales con cajón y todo al efecto de no sufrir pérdidas. Luego aparecieron los dueños de sanatorios reclamando créditos baratos para construir edificios y albergar a los que no permitían rotación de camas pues durarían eternamente. También irrumpieron directivos de las compañias de seguros puesto que los clientes no les renovaban las pólizas de vida para lo que sugirieron se sigan pagando las cuotas hasta los ochenta años donde se produciría una muerte virtual, se cancelaría el seguro y se renovaría por otros ochenta años. Finalmente obispos reclamaron al gobierno medidas puesto que dijeron que si no hay muerte no hay resurrección y,  por tanto, no hay destino final de las almas ni hay Iglesia.

La gramática de Saramago es de una riqueza y precisión extraordinarias, en castellano merced a su excelentísima traductora -Pilar del Río- fruto de su segundo matrimonio.

Publicado originalmente en la edición impresa del diario El País de Uruguay, sábado 16 de noviembre de 2019.

Conferencia de Marina Halac – TEORÍA DE LOS CONTRATOS Y TEORÍA DE LOS JUEGOS. DESARROLLOS Y APLICACIONES RECIENTES.

Marina Halac es actualmente profesora en el Departamento de Economía de la Universidad de Yale, luego de ser profesora asociada en la Universidad de Columbia y la Universidad de Warwick. Se graduó con honores de la Licenciatura en Economía de la Universidad del CEMA y es Ph.D. in Economics de la Universidad de California en Berkeley. Es editora de varias de las revistas académicas más importantes del mundo, y sus trabajos han sido publicados en American Economic Review, Journal of Political Economy y Review of Economic Studies, entre otros. Ha recibido el Elaine Bennett Research Prize 2016, premio que es otorgado por la American Economic Association para reconocer trayectorias de investigaciones excepcionales de mujeres jóvenes. En 2017 fue incluida entre los “World’s Best 40 under 40 Business School Professors” por P&Q.

La Dra. Halac presentará las distintas preguntas que se fue haciendo y las respuestas obtenidas a medida que desarrolló su investigación en teoría de los contratos y teoría de los juegos. Mucho de su trabajo tiene que ver con los incentivos presentes en las relaciones que se dan entre agentes económicos y cómo estos toman distintas formas según el marco contractual e informativo en el que se desarrollan. Sus modelos teóricos han sido inspirados por aplicaciones en relaciones laborales, esquemas para motivar innovación y desarrollo tecnológico, así como reglas fiscales para moderar el gasto público.

Fecha: 27 de noviembre de 2019, 18.30 h

Lugar: Auditorio UCEMA, Reconquista 775, Ciudad de Buenos Aires

Entrada: Libre y gratuita, previa inscripción

Inscripción aquí.

LA CAÍDA DEL MURO DE LA VERGÜENZA: UNA NOTA – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Francis Fukuyama pronosticó que a partir del 9 de noviembre de 1989 se terminaba el comunismo y aflorarían los mercados libres y el liberalismo. Esto fue un marxismo al revés, nada en la vida humana es inexorable, no hay leyes históricas imbatibles. Todo depende de la que seamos capaces de contribuir diariamente los humanos para el respeto recíproco.

Tal como ha consignado Paul Johnson “Una de las lecciones de la historia que uno debe aprender, a pesar de que es muy dolorosa, es que ninguna civilización puede tomarse por segura. Su permanencia nunca puede considerarse dada, siempre hay una edad oscura esperando a la vuelta de la esquina.”

En este caso, el espíritu totalitario se ha desplazado en tres vertientes: un supuesto feminismo que en verdad constituye una ofensa para la mujer, no solo por los humillantes cupos en medios académicos, laborales y políticos que subestima sus capacidades para competir sino que introduce ideas contrarias a la propiedad, al derecho y a la vida a contracorriente del feminismo original expuesto tan bien por mujeres de la talla de Mary Woolstonecraft. Por otro lado, el totalitarismo se ha puesto de manifiesto vía un falso ambientalismo que estimula la “tragedia de los comunes” a través de la figura del “subjetivismo plural”. Y por medio de la tercera vertiente ratifica sus ímpetus estatistas alimentando un Leviatán desbocado que se traduce en presiones fiscales asfixiantes, deudas astronómicas y manipulaciones monetarias emprobrecedoras.

El derrumbe del Muro de la Vergüenza significó el desmoronamiento del bloque soviético pero de ningún modo la desaparición del socialismo. Como es sabido,  la infame pared de 155 kilómetros de largo y cuatro metros de alto se inauguró el 13 de agosto de 1961 con la idea de evitar la permanente fuga desde Alemania oriental a la occidental, aunque, a pesar de ese fenomenal obstáculo la cruzaron algunos valientes dejando atrás cientos de muertos y decenas de miles de arrestos. Es del caso recordar muy especialmente un hecho sumamente conmovedor y es que el 25 de diciembre del año del mencionado derrumbe, Leonard Bernstein dirigió en Berlín una combinación de orquestas célebres para ejecutar la Novena Sinfonía de Beethoven con la letra original de la parte coral escrita por Friedrich Schiller titulada “Oda a la Libertad” (“An Die Freiheit”) que al ser censurada se convirtió en “Oda a la Alegría” (“An Die Freude”).

Una entrevista sobre dolarizar o desdolarizar la economía

El Dr Adrián Ravier, se mostró contrario a los dichos de la expresidente del BCRA, Mercedes Marco del Pont, cercana a Alberto Fernández, quien propone pesificar la economía del país. El economista sostuvo que una forma de cuidar los ahorros es, sin lugar a dudas, la inversión en moneda extranjera. En su mirada de economista ortodoxo, Ravier propone la dolarización de la economía que se vio marcada por un “Banco Central que desde 1935 no para de destruir la moneda” nacional. «Yo no sé que hace Marcó del Pont con sus ahorros, no me la imagino no dolarizándolos» sugirió Ravier. 

Entrevista completa aquí, en Radio Libertad.

Meta (casi) cumplida: del déficit fiscal y de cuenta corriente al superávit gemelo

Hacia fines de 2015 la discusión pública acerca de cómo enfrentar la herencia kirchnerista era sobre el shock o el gradualismo. Algunos insistíamos que había que encarar una reforma integral del estado a modo de shock, en los primeros 100 días de gobierno, que levantara el cepo cambiario y reconociera un valor más real para el dólar. Claro que esto tendría un efecto inflacionario inicial, de una vez, pero también habría contribuido a licuar parte de los salarios y a resolver el abultado déficit fiscal. El sobreempleo público debía ser encarado desde el primer día para evitar que un problema coyuntural, por malas decisiones del gobierno anterior, se vuelvan un problema estructural, sostenido por diversos gobiernos. Lo cierto es que se eligió otro camino.

El gradualismo permitió evitar en 2016 y 2017 una crisis mayor. De hecho, la performance económica fue bendecida por los argentinos en las elecciones legislativas de 2017, con una victoria rotunda en casi todo el país. Hasta marzo de 2018 incluso se pudo ver el pico de actividad, con una recuperación que dejó atrás la crisis de 2016 con las parciales correcciones sobre el cepo. El problema, sin embargo, es que esa recuperación había sido acompañada por una enorme pasividad en el terreno fiscal y una profundización del atraso cambiario a base de un fuerte endeudamiento.

La sequí primero y el sudden stop después, ade,ás del impuesto a la renta financiera y otros errores de política económica llevaron a la Argentina a tener que recurrir al FMI y fue entonces que debió atenderse los dos fuertes desequilibrios acumulados: el fiscal y el cambiario.

El gráfico que mostramos a continuación ofrece un dibujo de lo que fue la dinámica de estos desequilibrios en estos cuatro años.

Seguir leyendo aquí, en El Cronista.

Se buscan referentes de peso – por Alberto Benegas Lynch (h)

Dado el resultado electoral, es imperioso designar personas dentro del actual oficialismo que puedan constituirse en referentes de peso al efecto de reunir una oposición que refleje con carácter y decisión los valores y principios consustanciados con la sociedad libre.

No necesariamente deben adherir en su totalidad al proyecto alberdiano pero si levantar las banderas sustanciales de la libertad y no solo respetar la libertad de prensa, mantener en pie lo que queda de la Justicia y mostrar decencia como ha sido la actual gestión, temas que se dan por sentado en cualquier sociedad civilizada.

Se trata de revertir el fracaso de la presente administración en cuanto a haber inflado los alcances del Leviatán vía incrementos del gasto público en términos reales, debido a lo cual se ha aumentado la presión tributaria, se ha elevado exponencialmente la deuda estatal, se ha hecho más adiposo el déficit total y se ha producido una inflación monetaria mensual equivalente a la anual en cualquier país normal.

Con tamaña mochila no sería prudente que el actual presidente asumiera el rol de referente de la nueva oposición, y no digo líder pues es una expresión que remite al Duce o al Führer.

No son relevantes las anécdotas ni las excusas, lo trascendente son los resultados y lamentablemente esta gestión resultó desviada desde sus inicios. El bailecito en la Casa Rosada con la banda presidencial no pronosticaba estilos republicanos, a lo que se agregó como primera media económica la ampliación de ministerios y como primera medida institucional la pretensión de designar a dos miembros de la Corte Suprema de Justicia por decreto.

Estos nuevos referentes para administrar la oposición se tornan urgentes, sin perjuicio de estarse muy atentos y vigilantes en cuanto al período de transición que por cierto se vislumbra muy inestable y plagado de sorpresas de diverso tenor, cuya responsabilidad cabe principal aunque no exclusivamente al actual gobierno para poder concluir el mandato en tiempo y forma.

Sería una torpeza mayúscula que el gobierno interpretara los últimos actos proselitistas como un apoyo incondicional a su gestión, pues se trató en un porcentaje elevadísimo de personas que no querían que vuelvan los gobernantes anteriores para asegurarse la preservación de la República. Idéntica interpretación es aplicable al resultado electoral definitivo en las urnas.

La sugerencia que dejamos consignada en estas líneas no es para nada óbice para que otros esfuerzos liberales continúen con su faena de explicar y difundir ese noble ideario que apunte a correr el eje del debate y contar con representantes dignos de esa corriente de pensamiento. Se trata de encontrar los máximos reaseguros para preservar el sistema republicano.

Si hubiera vacilación en estos reflejos necesarios para ubicar a referentes de peso al frente de la nueva oposición que se avecina, aparecerían desgastes y marchas y contramarchas que demorarían el ejercicio adecuado en el contexto del sistema republicano. Y al  pasar recordemos que la República se compone cinco columnas fundamentales: igualdad ante la ley anclada a la noción de Justicia de “dar a cada uno lo suyo”, alternancia en el poder, rendición de cuentas por parte de los gobernantes ante la ciudadanía, transparencia en los actos de gobierno y nítida división de poderes.

Por último y en esta línea argumental recordemos lo consignado por Montesquieu en su tratado sobre las leyes: “Decir que no hay nada justo o injusto fuera de lo que ordenan o prohíben las leyes positivas es tanto como decir que los radios de un círculo no eran iguales antes de trazarse la circunferencia.”

Publicado originalmente en El Economista, el 29 de octubre de 2019.

The Marginal Revolutionaries – Janek Wasserman

The Austrian School of Economics—a movement that has had a vast impact on economics, politics, and society, especially among the American right—is poorly understood by supporters and detractors alike. Defining themselves in opposition to the mainstream, economists such as Ludwig von Mises, Friedrich Hayek, and Joseph Schumpeter built the School’s international reputation with their work on business cycles and monetary theory. Their focus on individualism—and deep antipathy toward socialism—ultimately won them a devoted audience among the upper echelons of business and government.
 
In this collective biography, Janek Wasserman brings these figures to life, showing that in order to make sense of the Austrians and their continued influence, one must understand the backdrop against which their philosophy was formed—notably, the collapse of the Austro‑Hungarian Empire and a half‑century of war and exile.

Acceda aquí a una nota en español sobre el libro.

El dilema de las Leliq: ¿Shock o gradualismo?

Cualquiera sea el resultado electoral de las nacionales de octubre (o noviembre si hay ballotage), el equipo económico del gobierno vencedor tendrá que enfrentar el problema de las Leliqs. Se trata de 1,2 billones de pesos que depositantes en plazo fijo (mayormente) pusieron en manos de los bancos, y estos a su vez compraron en un tipo de bonos llamado Leliqs, en lo que se suele llamar un proceso de esterilización. En el corto plazo, la medida puede ser efectiva en contener la inflación porque quita el circulante del mercado; en el largo plazo es peligroso, porque si los depositantes se niegan a renovar sus depósitos, los bancos deben devolver el dinero, lo cual les impide renovar las Leliqs, obligando al Banco Central a monetizarlas. Un proceso semejante se observó en el desarme de Lebacs con una escalada inflacionaria importante, la que sólo se detuvo por la creación de Leliqs.

Lea aquí la nota completa en Infobae, 18 de octubre de 2019.

ASPECTOS EN LA OBRA DE SIGMUND FREUD – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Resulta muy difícil juzgar in toto a un escritor y cuanto mayor es la cantidad de sus obras, naturalmente mayor es la dificultad. Para emitir una opinión sobre un autor generalmente se alude a lo que se estima es el eje central de su contribución. De todos modos, no siempre es fácil la tarea puesto que en algunos casos se entremezclan en los aportes aspectos considerados positivos y negativos.

En el caso de Sigmund Freud nos parece pertinente citar algunos de sus pensamientos para arribar a alguna conclusión. Por ejemplo, en Problemas de la civilización sostiene que, en el ser humano, debe “descartarse el principio de una facultad originaria y, por así decirlo, natural, apta para distinguir el bien del mal”, mas aún, en Tótem y tabú escribe que “las prohibiciones dictaminadas por las costumbres y la moral a las que nosotros obedecemos, tienen en sus rasgos esenciales cierta afinidad con el tabú primitivo” y, en el mismo libro, afirma que la negación de las relaciones incestuosas constituye “la mutilación mas sangrienta, quizás, que se ha impuesto en todos los tiempos a la vida erótica del ser humano”.

Esto va para la moral y las costumbres pero también la emprende contra el sentido mismo de libertad, por ejemplo, en su Introducción al psicoanálisis donde se refiere a “la ilusión de tal cosa como la libertad psíquica […] eso es anticientífico y debe rendirse a la demanda del determinismo cuyo gobierno se extiende sobre la vida mental”. Al decir de C.S. Lewis, esta perspectiva, que convertiría al ser humano en meras máquinas, significaría “la abolición del hombre”.

Sin duda, igual que lo que sucede con prácticamente todos los autores de renombre, Freud ha realizado aportes que han sido útiles para variados fines, por ejemplo, su preocupación para que personas que reprimen en el subconsciente hechos e imágenes que estiman inconvenientes puedan asumir los problemas y ponerlos en el nivel del consciente. También fue quien inició el método de asociación de ideas recurriendo al per analogiam incluso para la interpretación de sueños apartándose de una estricta exégesis e internándose en una suerte de hermenéutica onírica y de los sucesos de la vida en general.

Pero estos dos ejemplos resultan controvertidos puesto que hay quienes sostienen que muchas veces la llamada “represión” constituye un mecanismo de defensa para evitar daños mayores y que solo es constructivo que afloren los problemas si efectivamente pueden resolverse y no simplemente por el mero hecho de sacarlos a luz. A su vez, hay quienes sostienen que la interpretación analógica de diversos sucesos conduce a conclusiones tortuosas y equivocadas cuando, en verdad, una interpretación directa (o, si se quiere, literal) conduce a un mejor entendimiento de lo que se analiza.

En el epílogo al tercer tomo de su Derecho, legislación y libertad el premio Nobel Friedrich Hayek escribe: “Creo que la humanidad mirará nuestra era como una de supersticiones básicamente conectadas con los nombres de Karl Marx y Sigmund Freud. Creo que la gente descubrirá que las ideas más difundidas del siglo veinte -aquellas de la economía planificada basada en la redistribución, manejada por arreglos deliberados en lugar del mercado y el dejar de lado las represiones y la moral convencional y seguir una educación permisiva- estaban basadas en supersticiones en el más estricto sentido de la palabra”.

Hans Eyseneck señala en Decadencia y caída del imperio freudiano que “lo que hay de cierto en Freud no es nuevo y lo que es nuevo no es cierto”. Thomas Szasz y Richard LaPierre llegan a la misma conclusión en La ética del psicoanálisis y La ética freudiana respectivamente. Ronald Dabiez en su voluminoso tratado El método psicoanalítico y la doctrina freudiana señala que las ideas que Freud no comparte las considera “neurosis”, lo cual abre las puertas a peligrosas persecuciones bajo el manto del “tratamiento”. Por ejemplo, Dabiez explica que “la actitud de Freud frente a las creencias religiosas ha evolucionado en el sentido de una hostilidad cada vez mas acentuada, al menos por la frecuencia de sus manifestaciones, puesto que, para Freud, la equiparación fundamental de la religión a la neurosis obsesiva se encuentra desde 1907”.

También Henry Hazlitt concluye en Los fundamentos de la moralidad que, según Freud, “la sociedad” debe financiar obligatoriamente la irresponsabilidad de hogares y colegios permisivos y que “el criminal está ´enfermo´ y, por ende, no debe ser castigado” y que “el cumplimiento de normas morales solo conduce a la neurosis”.

Entre las 673 páginas de una de las obras de Richard Webster titulada Why Freud Was Wrong, leemos que “Freud estaba convencido que la mente podía y debía describirse como si fuera parte de un aparato físico […] Freud no realizó ningún descubrimiento intelectual de sustancia […], sus hábitos de pensamiento y su actitud frente a la investigación científica están lejos de cualquier método responsable de estudio”. De este libro escribe James Liberman en el Journal of the History of Medicine que “hasta donde yo sé, es el mejor tratamiento del tema tanto en contenido como en estilo.”

Por otra parte, Lecomte du Noüy destaca en Human Destiny que “De arriba abajo en toda la escala, todos los animales, sin excepción, son esclavos de sus funciones fisiológicas y de sus hormonas y secreciones endoctrinales” pero, con el hombre, “aparece una nueva discontinuidad en la naturaleza, tan profunda como la que existe entre la materia inerte y la vida organizada. Significa el nacimiento de la conciencia y de la libertad […] La libertad no solo es un privilegio, es una prueba. Ninguna institución humana tiene el derecho de privar al hombre de ella”. De cada uno de nosotros depende el resultado de esa prueba y no de pseudodeterminismos del profesor vienés de marras que estarían fuera del alcance humano.