El dilema de las Leliq: ¿Shock o gradualismo?

Cualquiera sea el resultado electoral de las nacionales de octubre (o noviembre si hay ballotage), el equipo económico del gobierno vencedor tendrá que enfrentar el problema de las Leliqs. Se trata de 1,2 billones de pesos que depositantes en plazo fijo (mayormente) pusieron en manos de los bancos, y estos a su vez compraron en un tipo de bonos llamado Leliqs, en lo que se suele llamar un proceso de esterilización. En el corto plazo, la medida puede ser efectiva en contener la inflación porque quita el circulante del mercado; en el largo plazo es peligroso, porque si los depositantes se niegan a renovar sus depósitos, los bancos deben devolver el dinero, lo cual les impide renovar las Leliqs, obligando al Banco Central a monetizarlas. Un proceso semejante se observó en el desarme de Lebacs con una escalada inflacionaria importante, la que sólo se detuvo por la creación de Leliqs.

Lea aquí la nota completa en Infobae, 18 de octubre de 2019.

Un pensamiento en “El dilema de las Leliq: ¿Shock o gradualismo?

  1. Muy interesante la nota. Lamentablemente no hay solución indolora al tema de las Leliq. Una posible solución es “empomar” a los bancos con un bono a largo plazo reemplazando a las Leliq. Esto tiene algunas malas “ventajas” (ya que nada es bueno): obligar los bancos a no prestarle más dinero al estado y los bancos deberán cumplir su función natural: prestar a riesgo. Puede que se produzca una baja de la tasa de interés ya que el Estado no aspira más dinero ni para esterilizar ni para cubrir el déficit. Otra supuesta ventaja es que disminuye el déficit financiero. Tarde o temprano las Leliq deberán ser eliminadas. A veces es preferible un shock hiperinflacionario que una lenta y dolorosa agonía, De todas maneras, ninguna alquimia monetaria solucionará los problemas. El origen del problema son las leyes anti empleo que no fomentan la creación de empleo privado que no puede absorber el crecimiento natural de la población y mucho menos los desempleados estructurales ni los 2 millones de empleados públicos que sobran. Si no solucionamos esto con un shock de empleo, no se bajará el déficit fiscal ni el cuasi que da origen a todos los desbarajustes monetarios.

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