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Acerca de Adrián Ravier

Adrian Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Profesor en la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín.

EMPRESARIALIDAD Y PROCESOS DE MERCADO: ENTREVISTA A ISRAEL M. KIRZNER

La_EA_desde_AdentroNinguno de los economistas contemporáneos está tan identificado con la Escuela Austríaca como Israel M. Kirzner, profesor de economía en la Universidad de Nueva York, un líder de la generación de Austríacos después de Mises y Hayek, y docente adjunto del Mises Institute. Escribió su disertación bajo la tutoría de Mises, más tarde publicada como The Economic Point of View (1960), e irrumpió en el campo teórico con su Competition and Entrepreneurship (1973). Kirzner es autor de otros siete libros, su más reciente sobre Capital and Interest de Edward Elgar (1997), y una docena de artículos, incluyendo varios en el Austrian Economics Newsletter y en The Review of Austrian Economics. Fue entrevistado en su oficina de la Universidad de Nueva York, después del Coloquio Austríaco semanal.

AEN: ¿Fue usted asistente de Mises durante varios años?

Kirzner: Si, y además de concurrir a sus disertaciones semanales, trabajé un tiempo en su estudio de la ciudad ayudando a sus alumnos. Él acostumbraba leer mis manuscritos y me honró al escribir la introducción para The Economic Point of View (1960).

Por otro lado, no comentaba mucho sobre mi trabajo, ni tampoco tuvimos extensas discusiones sobre los detalles. No era fácil discutir asuntos teóricos con Mises. Siempre fue gracioso, educado y amable, pero al mismo tiempo reservado. Existía también una pequeña barrera idiomática. Hablaba inglés a la perfección, pero creo que todavía pensaba en alemán. Nunca pediría que mis interpretaciones de Mises contaran con su aprobación. La mayor parte de lo que entendí de Mises, lo obtuve estudiando y pensando infatigablemente los párrafos de La Acción Humana una y otra vez.

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ERRORES DE FONDO Y DE FORMA

EL TRABAJO INTELECTUAL – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLLa característica central de ser humano consiste en su libre albedrío, su capacidad de decidir entre distintos cursos de acción. De todas las especies conocidas, el hombre es el único que goza de libertad, el único que piensa, elabora, argumenta y concluye.

Para todo ello la faena intelectual resulta crucial. Nada de lo apuntado puede lograrse sin esfuerzo intelectual, es decir, aprender, razonar, comprender, es la facultad de la inteligencia, el inter legum, el entrar dentro de conceptos, interrelacionarlos y leer sus significados. Alude al entendimiento, a la abstracción y, consiguientemente, a la capacidad de pensar.

Es en este ámbito donde se gesta la teoría es donde se crea todo lo que luego los llamados prácticos usan para muy diversos propósitos. Por su parte, los prácticos también requieren de trabajo intelectual solo que en otro plano: no en la producción de la idea sino en su aplicación. En el ámbito de lo analítico se diferencian estos roles pero, aunque no sea lo habitual, puede ocurrir que ambos atributos tengan lugar en la misma persona.

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¿La dolarización está perjudicando a Ecuador? No se lo crea – Por Larry White

WhiteA fines de los años 90, mientras el Banco Central de Ecuador expandía rápidamente la cantidad de su moneda circulante, el sucre, los precios denominados en sucres se dispararon y dieron paso a una hiperinflación. De manera espontánea, los ecuatorianos adoptaron el dólar estadounidense como un vehículo de ahorros mucho más seguro, como una unidad de precios menos caótica y como un medio de intercambio mucho más confiable. La demanda de sucres prácticamente desapareció. Con el colapso del sucre, el gobierno de Ecuador finalmente aceptó el veredicto del mercado y oficializó la dolarización en enero del 2000 (he escrito anteriormente sobre estos eventos aquí).

La dolarización ha sido un éxito. El sistema monetario y bancario ecuatoriano ha sido mucho más estable y confiable (los depósitos bancarios reales crecieron considerablemente) desde la dolarización, y la economía ha disfrutado de un mejor crecientito pese a estar dirigida por un partido político que habla y actúa en términos anti-mercado. Gracias a este éxito, la dolarización en muy popular. Incluso el presidente Rafael Correa, quien se ha quejado de que la dolarización es una “camisa de fuerza” porque impide un manejo experto de la política monetaria (su principal virtud) promete no reversarla.

Este contexto sirve al momento de considerar un artículo recientemente publicado en el Wall Street Journal, titulado “Petróleo barato y dólar fuerte: los problemas gemelos de Ecuador” (en inglés) y escrito por Carolyn Cui y Manuela Badawy. Como muchos otros escritores, Cui y Badawy sugieren que la dolarización está perjudicando a Ecuador, que el país “tiene la mala fortuna de ser un productor de petróleo con una economía ‘dolarizada’ que utiliza el dólar estadounidense como moneda de curso legal”. Uno se pregunta, ¿con qué están comparando esta mala suerte? Tener recursos petroleros es mejor que no tenerlos (si es que la riqueza no es completamente despilfarrada en batallas para controlarla). Además, estar dolarizado ha sido claramente beneficioso para Ecuador, especialmente considerando la anterior política monetaria sin ancla.

Cui y Badawy reconocen que “la dolarización ayudó a los funcionarios del gobierno a controlar la inflación en el 2000”. Pero esta es una manera extraña de contarlo. La dolarización no es una política que los expertos locales pueden manipular como una herramienta, de manera que es extraño afirmar que “ayudó a los funcionarios del gobierno” a reducir la inflación. La dolarización por si misma ha controlado la inflación. Los funcionarios del gobierno sencillamente se apartaron del camino. En virtud de la dolarización, los bienes intercambiados atan el nivel de precio de Ecuador al nivel de precio de EE.UU., de manera poco flexible, del mismo modo que los niveles de precio de California están atados a los niveles generales de precio de EE.UU. La tasas de inflación no pueden variar significativamente. No es necesaria una administración local.

Cui y Badawy agregan explicando la supuesta desventaja: “Ahora, [la dolarización] está privándolos de la válvula de escape que una moneda local depreciada puede proveer en momentos en que la caída en los precios de los petróleos está perjudicando sus exportaciones”. Nótese que esta es exactamente el mismo razonamiento del presidente Rafael Correa, quien hace una año exactamente dijo que “La dolarización fue una mala decisión” y que “Ahora mismo, está haciendo exactamente lo opuesto de lo que debería hacer en un escenario de precios del petróleo en caída”.

¿Cómo es que la depreciación de la moneda proveería una “válvula de escape” en un periodo de declive de los ingresos generados por las exportaciones petroleras? El alivio no puede venir de cambiar los precios mundiales de las otras principales exportaciones de Ecuador. De la misma manera que el precio del petróleo es determinado de manera flexible y competitiva en los mercados mundiales, son determinados los precios de las flores silvestres, las frutas frescas y los productos del mar. Las flores cosechadas en un país con moneda débil no tienen ventajas en su precio sobre aquellas que son cosechadas en un país con moneda fuerte. El argumento coherente a favor de una «depreciación competitiva» es más bien que, considerada en términos de dólares, esta reduce los salarios y otros pagos de insumos que tienen un precio determinado en moneda local. Tales reducciones en los precios de insumos, sostiene el argumento, son adecuadas considerando la reducción en la demanda de trabajo y otros insumos, que se deriva de la caída de los ingresos petroleros (u otro shock negativo de productividad similar). La depreciación hace estas reducciones más rápido (en un mundo de salarios y precios “pegajosos”) de lo que se lograrían esperando a que el desempleo fuerce reducciones en los salarios nominales y otros precios de insumos. Las empresas de exportaciones no petroleras pueden aprovecharse de márgenes mas amplios para expandir su producción y sus ventas.

Para propósitos de continuar la argumentación, supongamos que una rápida reducción de los salarios en términos de dólares por un determinado porcentaje es de hecho requerida en este caso y que una depreciación oportuna y bien medida de la moneda local puede lograr esto. ¿Es este un costo de la dolarización? Sí. Sin embargo, es un error pensar que el país estaría mejor con un régimen en el que la moneda a veces se deprecia frente al dólar. La depreciación no es una medida que puede ser considerada aisladamente. Esta solo es posible en otro régimen monetario. Necesitamos comparar los costos y los beneficios totales de regímenes alternativos. O, en términos estadísticos: un régimen que comete algunos errores de tipo I podría ser todavía mucho mejor que un régimen que comete errores de tipo II con costos masivos.

Existen dos alternativas al régimen de la dolarización que deben ser consideradas: un tipo de cambio ajustable frente al dólar y un régimen de flotación libre del tipo de cambio. El primer problema con un tipo de cambio ajustable es que ningún experto sabe en tiempo real exactamente en qué grado los salarios y otros costos deben ser reducidos en términos de dólares reales, por lo cual, el banco central no puede saber exactamente por cuánto devaluar la moneda frente al dólar. Puede errar fácilmente en la dirección de devaluar más de la cuenta. El segundo y mayor problema es que un régimen de tipo de cambio ajustable sencillamente no es viable en un mundo con libre circulación de capitales. Cuando el mercado comienza a sospechar que una devaluación se acerca, los especuladores atacan la moneda, drenando las reservas del banco central, forzando así una devaluación que es probablemente mayor de la que era deseada en teoría.

Un tipo de cambio en flotación libre evita el problema de los ataques especulativos. Y el mercado, en lugar del banco central local, ajusta la tasa de cambio. Pero la flotación tiene su propio problema fundamental: remueve la restricción que la dolarización provee contra el problema crónico de la excesiva creación de dinero por parte del banco central. El “miedo a la flotación”, históricamente exhibido en países de Latinoamérica, está justificado: las flotaciones hacen que la tasa de inflación y el tipo de cambio sean impredecibles, perjudicando así a los mercados de capitales domésticos y al financiamiento de inversiones productivas. Un alto riesgo de devaluación implica retornos reales altamente riesgosos por sobre la inversión en obligaciones a largo plazo que estén denominadas en moneda local (por ejemplo, pesos). El mercado de bonos de pesos y de hipotecas a largo plazo se evapora. Los inversores extranjeros con dólares son similarmente desalentados de traerlos a una economía de pesos con riesgo de devaluación. El crecimiento económico sufre.

La alternativa relevante frente a la dolarización no es un régimen imaginario en el que depreciaciones precisamente calibradas del tipo de cambio de la moneda local son administradas por expertos justo cuando es necesario ajustar los salarios, una mejora por sobre la dolarización sin incurrir en costos. Darle a un banco central como el de Ecuador la discreción de emitir su propia moneda es deshacerse del ancla en el dólar que actualmente mantiene en su lugar las expectativas de inflación del público y estabiliza el sistema. No hay forma de que el banco central se comprometa creíblemente antes de los hechos a utilizar la depreciación únicamente para correcciones en los salarios reales. El reemplazo del dólar por un nuevo sucre que puede ser depreciado por el banco central inmediatamente sería recibido con la justa sospecha de que, como sucedió con el viejo sucre, el nuevo sucre será imprimido y depreciado en abundancia. Pocos se cambiarían voluntariamente de dólares al nuevo sucre. La conversión forzada de la moneda y de los depósitos sería necesaria para que la nueva moneda entrara en circulación, difícilmente una señal de que el nuevo régimen mejoraría el bienestar del consumidor. Las expectativas de inflación nuevamente estarían a la deriva y ciertamente el público temería con razón el retorno a una inflación muy alta. Los ataques especulativos muy probablemente llevarían la depreciación mucho mas allá de aquella deseada por los expertos. El caos del tipo de cambio volvería.

La lección aquí es que el tipo de cambio de Ecuador frente al dólar no puede volver a un tipo de cambio ajustable mientras se mantienen los beneficios de la dolarización. Volver a un tipo de cambio ajustable implica un cambio fundamental en el régimen monetario, cambio que la historia y la teoría nos dicen que sería un terrible giro hacia lo peor. La sugerencia de que la dolarización está perjudicando a Ecuador está basada en una muy miope apreciación de sus costos y beneficios.

Este artículo fue publicado originalmente en el blog Alt-M (EE.UU.) el 2 de diciembre de 2015.

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LA INMADUREZ DE MADURO – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLLa situación venezolana se pone más ríspida de lo que ya estaba debido al empecinamiento del conversador con pajaritos de no reconocer lo más elemental de la democracia cual es el voto popular. En este caso, además de la catástrofe institucional y del colosal descalabro económico que ha provocado en todo este tiempo su socialismo que siempre está de emergencia en emergencia, siguiendo las huellas de su maestro, el peligroso bufón del Orinoco, resulta que ahora pretende poner palos en la rueda para el funcionamiento de la Asamblea Nacional.

¿Es que este grandote irresponsable teme que los integrantes de la recientemente electa Asamblea permita la libertad de los presos políticos o que confirmen la mayoría calificada para reclamar el referendo revocatorio que autoriza la Constitución? ¿Hasta donde puede tolerarse tanto desvarío del gobierno en funciones que cuenta con el entusiasta apoyo verbal de la isla-cárcel cubana?

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Reflexión de domingo: «A RAÍZ DE MIGUEL WIÑAZKI» – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLMucho se ha escrito sobre lo que ha dado en denominarse “populismo”, algunos trabajos de fondo y otros de difusión (como la tan eficaz Gloria Álvarez) pero en todos los casos parecería que se prefiere eludir el término “socialismo”, en ciertas situaciones porque sus autores provienen de esa tradición de pensamiento y en otras por simple moda o conveniencia dialéctica.

Lo cierto es que en mayor o menor medida, la definición medular la ofreció Marx (no Groucho del cual no pocos parecen derivar sus elucubraciones, sino Karl): la abolición de la propiedad privada tal como reza el Manifiesto comunista en su eje central. También puede adherirse a la conjetura de la honestidad intelectual de Marx puesto que su tesis de la plusvalía y la consiguiente explotación no la reivindicó una vez aparecida la revolucionaria teoría subjetiva del valor expuesta por Carl Menger en 1870 que echó por tierra con la teoría del valor-trabajo marxista. Por ello es que después de publicado el primer tomo de El capital en 1867 no publicó más sobre el tema, a pesar de que tenía redactados los otros dos tomos de esa obra tal como nos informa Engels en la introducción al segundo tomo veinte años después de la muerte de Marx y treinta después de la aparición del primer tomo. Contaba con apenas 49 años de edad cuando publicó el primer tomo y siendo un escritor muy prolífico se abstuvo de publicar sobre el tema central de su tesis de la explotación y solo publicó dos trabajos adicionales en otro contexto: sobre el programa Gotha y el folleto sobre la comuna de Paris.

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Balance del primer mes de gestión

Mauricio_MacriEste 10 de enero se cumplen los primeros treinta días del Gobierno de Mauricio Macri y el cambio de modelo económico es una realidad. No podían enfrentarse los desequilibrios fiscal, monetario y cambiario si se mantenía la misma política económica. El nuevo equipo no tardó en ofrecer señales claras y avanzar en varios frentes a la vez. ¿Qué se hizo y qué es lo que falta?

Comenzando por el frente fiscal, el Gobierno eliminó retenciones a la industria y a los productos agropecuarios, excepto para la soja, que se redujo de 35 a 30 por ciento. La apuesta consistió en recuperar las economías regionales mejorando los incentivos, tanto por reducción de la presión tributaria que recaía sobre el sector como por supresión del cepo cambiario, que lo contenía acorralado en los márgenes de ganancia. La medida contribuiría, en paralelo, a incentivar en la inmediatez a los productores agropecuarios para que liquiden las cosechas y ayuden con ello a engrosar las debilitadas reservas del Banco Central.

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SIN EMPRENDEDORES NO HAY VIDA – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLNos estamos refiriendo, claro está, a quienes emprenden actividades que apuntan a satisfacer necesidades de sus congéneres. No es esto por pura filantropía sino en interés personal cuando se opera en una sociedad abierta: al resolver los problemas de los demás, en el mercado libre, esto se recompensa con la contrapartida que entregan las personas al ver sus deseos resueltos ya se trate de la compraventa de bienes o de servicios.

Este proceso ha sido originalmente explicado por destacados miembros de la Escuela Escocesa del siglo xviii y elaborados a través de otras contribuciones de peso. No se trata de fabricar “un hombre nuevo” vía el uso de la violencia de los aparatos estatales. Ya hay bastante experiencia de la miseria y las muertes que estos experimentos han creado. Se trata de estudiar la naturaleza humana y comprobar que todos actuamos en nuestro interés personal (lo cual incluye la caridad que es bienvenida y los actos criminales que deben ser combatidos). De este modo es que en un clima de libertad cada uno al satisfacer las necesidades de su prójimo, como queda dicho, se beneficia a si mismo con el producto de la transacción siempre pacífica y voluntaria, mientras el emprendedor está atento a los cambios de preferencias al efecto de dar en la tecla.

Nada garantiza el éxito del emprendedor ya que sus conjeturas sobre lo que aprecian otros pueden estar erradas. De este modo, quien acierta obtiene ganancias y quien yerra incurre en quebrantos. El cuadro de resultados marca el camino, lo cual se diferencia radicalmente de los prebendarios que solo se ocupan de acercarse al poder político para obtener un privilegio en desmedro de los consumidores que deben pagar precios más elevados, obtener calidades inferiores o ambas cosas a la vez.

Gracias a los emprendedores, la civilización cuenta con agua potable, con alimentos, con medicinas, con medios de transporte, con diques y represas, con libros, teatro, vestimenta, equipos, mobiliario y todo lo que atiende las necesidades básicas y las culturales y de confort. Nada hay sin el emprendedor desde al arco y la flecha hasta nuestro días y todo esto a pesar de las regulaciones absurdas y las cargas fiscales de los gobiernos que habitualmente no se limitan a proteger derechos sino a lesionarlos y atropellarlos, estrangulando libertades que son anteriores y superiores a la existencia misma de las estructuras gubernamentales.

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Consecuencias de la Intervención Estatal en Argentina

Juan Carlos Cachanosky no se caracterizó por ofrecer públicamente sus opiniones sobre la coyuntura argentina, sin embargo, aquí tenemos sus observaciones sobre la década de 1990 y en particular la crisis del 2001 en dos conferencias muy significativas para el liberalismo argentino. Ambas fueron dictadas en Guatemala, en el marco de las actividades de la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín, de la cual fue Decano.