ATAQUES TERRORISTAS EN PARÍS – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLComo es de público conocimiento se produjeron siete nuevos actos simultáneos de cobardía asesina en territorio francés. Horror, espanto y vergüenza son los adjetivos para el caso. El idioma queda corto para calificar a las bazofias humanas responsables de tamaña maldad. Puede aceptarse la calificación de insania y locura como una metáfora inocente pero no en sentido literal, del mismo modo que no puede hacerse con asesinos seriales como Hitler puesto que, entre otras cosas, esos calificativos implican la inimputabilidad.

Hubo un video de ISIS (respondiendo a las siglas en inglés de estos facinerosos) donde un sujeto rodeado por encapuchados se atribuye los hechos espeluznantes de marras al efecto de poner de manifiesto que fueron perpetrados con cálculo en detalle, anticipación y alevosía. Esta banda es en cierto sentido un desprendimiento de Al-Quaeda ya que su líder -Abu Bakr al Baghadi- fue el jefe de esta última organización en Irak. Aunque según información belga, quien comandó esta catástrofe fue Abdelhaim Abaaoud desde Siria. Los asesinos-suicidas tenían pasaportes egipcios, franceses y sirio, en este último caso había entrado al país como refugiado.

Según aparece, se trató de tres comandos que perpetraron estos asaltos en siete lugares distintos que dejaron 129 muertos y 352 heridos, muchos de los cuales de gravedad. Hasta el momento de escribir estas líneas se han llevado a cabo 170 operativos por parte de la policía local.

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¿QUE SERVICIOS PRESTAN LOS SERVICIOS DE INTELIGENCIA? – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLNuevamente escribo sobre los contraproducentes y calamitosos servicios que prestan los “servicios” de inteligencia que reiteradamente se han usado para lesionar derechos, espiando y accionando con fines inconfensables, hoy bajo el pretexto del terrorismo, el secuestro y el narcotráfico, todos rubros en los que habitualmente están complicadas buena parte de las estructuras políticas. Por las razones que desarrollamos más abajo, la eventual eliminación de los así llamados “servicios” del aparato estatal dependientes directamente del Poder Ejecutivo no excluyen la posibilidad de que existan faenas que puedan averiguar y anticipar delitos de diversa envergadura pero fuera de jurisdicciones en las que se politizan asuntos tan delicados.

Para este análisis tomo parte de lo consignado en una columna de mi autoría publicada en “La Nación” de Buenos Aires en agosto 4 de 2006. Dice el adagio que si a uno lo engañan una vez, la vergüenza corresponde a quien engaña, pero si nos vuelven a engañar con lo mismo, la vergüenza es para uno. Resulta de interés preguntarse y repreguntarse que grado de compatibilidad o incompatibilidad existe entre los llamados servicios de inteligencia y el sistema republicano de gobierno. Como es sabido, uno de los ejes centrales de ésta forma de concebir el aparato político consiste en la transparencia de sus actos.

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