Ludwig von Mises

Por José Carlos Rodríguez

El 10 de marzo de 1938, quizás el 11 por la mañana, Ludwig von Mises[1] abandonaba su querido hogar vienés. Ese mismo día 11, tropas alemanas al mando de Himmler entraron en la capital austriaca, y dos días después un pelotón de la Gestapo irrumpió en su domicilio. No le encontraron, pero confiscaron su biblioteca, que añoró el resto de su vida, y sus papeles. Los empaquetaron en 21 cajas, y nada más se supo de ellos hasta que, en los primeros días de mayo de 1945, el Ejército soviético los localizó. Los comunistas se los llevaron y clasificaron, y quedaron almacenados en Moscú hasta que en octubre de 1996 fueron hallados por Richard Ebeling y su esposa[2]. En definitiva: la conservación y clasificación de los papeles perdidos de Mises fue cosa de los socialismos alemán y ruso, de los que nuestro hombre fue el principal crítico en el siglo XX.

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