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Acerca de Adrián Ravier

Adrian Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Profesor en la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín.

Nuevo libro de Carlos Bondone: Teoría Económica Subjetiva Solidaria (TESS)

INTRODUCCIÓN

La Teoría Económica Subjetiva Solidaria (TESS), al igual que la Teoría del Tiempo Económico (TTE) y Teoría de la Relatividad Económica (TRE), aquí expuestas, se sustentan en la  Teoría del Valor Subjetivo.

A partir de la siguiente definición de la Teoría Económica Subjetiva Solidaria (  TESS):

Teoría lógica deductiva que permite comprender los fenómenos económicos en función de las  cantidades de bienes económicos (totales e intercambiadas), conforme su comportamiento lo rigen las leyes naturales de:  utilidad marginal decreciente de la riqueza  (subjetiva) y  utilidad marginal relativa del intercambio (solidaria). 

Donde se aprecia sólo la presencia de dos entidades económicas regidas pordos leyes naturales, con prescindencia de: teoría del interés,  teoría de la monedateoría de los precios,… demostramos:

  • La economía trata de valores subjetivos, cuya dimensión es la  utilidad.
  • Los valores determinan los precios ―no el objetivismo presente en la oferta y demanda. 
  • El valor subjetivo es mensurable ―es factible el cálculo monetario sin el concurso de los precios monetarios. 
  • La correlación cruzada del intercambio, entre valoresrelativos y cantidades intercambiadas, explica el fallo de la  relación del intercambio de Jevons, fundamento de toda la teoría económica que conocemos. 
  • La teoría de la unidad de medida económica (  entidad económica neutral) es independiente de la teoría de la moneda (entidad económica no neutral). 
  • La distribución de la riqueza se explica en función de la teoría del valor subjetivo, no de los precios, que implican valor objetivo. 
  • Se ratifica la TTE y TRE, en tanto el tiempo económico es el único bieneconómico que participa de esta circunstancia:v = P = 1, además de corroborar que i$ =/  P$.
  • Óptimo evolutivo, en reemplazo del inconsistente Óptimo de Pareto. ¿Justificación teórica de expansión monetaria constante del 2%?
  • Y mucho más: teoría cuantitativa reducida a coeficiente de rotación; innecesaria Ley de Gresham; innecesaria teoría de los ciclos monetarios; Curva de Phillips positiva (desde la teoría); fallo teórico de la teoría del bienestar (Pigou); …

Así, J.S. Mill estaba acertado respecto a que una teoría del valor adecuada es el fundamento esencial para edificar una teoría económica, pero lo hizo desde su atalaya de la teoría del valor objetivo a partir de la cual asimiló valor a precio. Tan convencido estaba que se aventuró a decir:

“Afortunadamente, no queda nada que aclarar en las leyes del valor, ni para los escritores actuales, ni para los del porvenir: la teoría está completa.”

Cita que Marshall, en el mismo camino ratificó:

“Así, este libro no es descriptivo, no trata constructivamente de los problemas reales, sino que establece el fundamento teórico de nuestro conocimiento de las causas que rigen el valor…”

Podemos decir que  la económica es la ciencia del estudio de los valores relativos subjetivos.  A partir de ellos podemos comprender los fundamentos de una Evolución Económica Eficiente y Equitativa (  E4) de una sociedad, donde cada uno y todos están mejor. A diferencia del estado actual, caracterizado por distribución ineficiente e inequitativa de la riqueza, con recurrentes (y necesarias) crisis, consecuencia de las instituciones vigentes, surgidas al amparo de la teoría del valor objetivo: precios-precios.

El mayor atraso del conocimiento humano está en las ciencias sociales. De entre ellas, la de mayor influencia es la economía. En este trabajo se enmienda el error fatal de la teoría económica que conocemos, el de pretender explicar en función de los precios-costos.

Así, las falencias de las instituciones económicas-sociales reconocen suorigen en el fallo de las teorías que les dieron origen.  La teoría económica no era consistente.

Como en muchos aspectos de la humanidad, el avance de la ciencia ha permitido encontrar soluciones a problemas que se consideraban resortes preponderantes de la política, la ética, la moral y/o la religión. Estimo que la TESS podrá colaborar sobre los menesteres económicos.

La TESS nos guía, e impele, a revertir el  atraso relativo en el que se encuentran las instituciones económicas-sociales  , frente a un nuevo mundo de  cambios tecnológicos vertiginosos y constantes ―explosivo mix que decanta en desconcierto político-social.

La TESS, mediante los  valores relativos, nos permite comprender y mensurar “la mano invisible” de Adam Smith.

Acceda aquí a más información.

TEORÍA ECONÓMICA SUBJETIVA SOLIDARIA (TESS)
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Informe de Coyuntura Económica Argentina – 2018

Como Director del Observatorio Universitario de Economía dependiente de la Secretaría de Extensión de la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa, elaboramos cada año un Informe Coyuntura Económica Argentina.

20 páginas con 6 tablas y 20 gráficos para intentar explicar la dinámica de un 2018 que pocos podían predecir un año atrás, además de proyectar escenarios para 2019.

Aquí nuestros lectores pueden acceder al informe 2018. Comentarios bienvenidos!


SE BUSCA: DEBATES CON IDEAS DE FONDO – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Casi todo se ha vuelto en una eterna reiteración sobre la coyuntura lo cual naturalmente no permite espacios para tomar distancia y pensar el futuro a los efectos, precisamente, de permitir coyunturas mejores. La permanente concentración en el día a día no hace posible modificar el rumbo con lo que la repetición de errores se hace inexorable.

Se viven tapando incendios y en estados de emergencia como consecuencia de que nadie se tomó el trabajo de imaginar cosas diferentes. Es como el perro que pretende morderse la cola en círculos desesperados. Así no se zafa de una infame calesita que no cesa de machacar sobre los mismos panoramas.

Desafortunadamente cuando alguien recoge el guante y anuncia que se ocupará de ideas de fondo no tiene mejor ocurrencia que pensar en la manera de vender la idea. Craso error. Las ideas no se venden en el sentido de que no están sujetas a las estrategias de comercialización como cuando se vende un dentífrico o un desodorante. En estos casos y en todos los demás, cuando se pretende colocar un producto en el mercado es del todo inconveniente explicarle al cliente potencial cuales fueron todos los procesos de producción involucrados puesto que se consumiría malamente el tiempo en lugar de centrar la atención en los beneficios que reportaría la adquisición del bien en cuestión por parte del comprador.

Sin embargo, a menos de que se trate de un fanático que compra cualquier cosa con solo insinuársela, en el caso de las ideas es inexorable la cuidadosa explicación y argumentación en el contexto de rastrear la genealogía de la idea en cuestión para que el receptor comprenda y la acepte. En otros términos, no se trata de una venta en la que se exhiben las ventajas del producto final sino, como queda dicho, se torna indispensable explicar el “proceso de producción” y fundamentación de la idea.

De menor importancia resulta la persistente manía de traducir el concepto filosófico que se desea trasmitir en un mensaje de unos pocos minutos como si se estuviera publicitando una camisa o un perfume. No es que esto resulte inútil. La capacidad de síntesis es muy relevante y bienvenida pero hay ideas que demandan razonamientos que insumen tiempo y que no pueden ser tratados livianamente. No en vano los grandes pensadores han escrito volúmenes varios. El acervo cultural no es tema para la propaganda y los marketineros, es para meditar, digerir, discutir y reflexionar. Como digo, esto no es esencial ya que los mensajes instantáneos pueden hacer de apoyo logístico circunstancial pero nunca el basamento de ninguna filosofía. No es lo mismo que el café instantáneo.

Lo mismo puede decirse de la televisión, redes sociales y equivalentes: pueden hacer de apoyo logístico pero el que pretenda reemplazar la detenida lectura de ensayos, artículos, libros y el dictado de clases por un spot televisivo no sabe de que está hablando. Sería sumamente fácil reemplazar la cultura por lo audiovisual de un momento pero en todos los casos tras estos fetiches se encuentran pensamientos de largo aliento, sean éstos verdaderos o falsos pero siempre presentan debates de grueso calibre.

En conjunción con Vincint Publicidad que dirigía el buen amigo Pedro Naón y Jacques Perriaux financiado por un grupo de empresarios para salir al aire, conduje una serie televisiva de pocos minutos cada una donde intentaba mostrar las ventajas de la competencia y conceptos similares, serie que se denominó “Pedro y la manzana” la cual conservo las sucesivas ediciones. Fue un proceso interesante donde debía escribir la idea en una carilla y los creativos de la mencionada agencia de publicidad interpretaban lo escrito en borrador y lo discutíamos y reconstruíamos hasta que aprobaba la versión final. Pero esta y tantas otras experiencias no significa para nada que pueda sustituirse el ensayo ni la lectura detenida o “vertical” como diría Ortega para diferenciarla de la “horizontal que es el patinar sobre las letras”.

Hay videitos que son muy didácticos y twitter presta sus servicios pero no se pretenda resumir y encajar allí el acervo cultural de Occidente como a veces parece a que apuntan algunos enceguecidos por las redes sociales al jibarizar y mutilar conceptos, pues no solo erraremos fieramente la meta sino que terminaremos hablando como Tarzán. En la mayor parte de los debates actuales hace falta biblioteca a gritos.

Estimo que el mal de nuestro tiempo es que nos consumimos la vida en describir la coyuntura y sugerir medidas coyunturales mientras nos devora el agujero del momento que se profundiza porque muy pocos son los que abren discusiones que pretenden correr el eje del debate.

Y en este orden de cosas, muchos de los que se dicen liberales son los timoratos de la historia, es decir, los que no se animan a proponer cambios en la agenda pues temen lo “políticamente incorrecto”, en cambio lo que genéricamente podemos denominar las izquierdas muestran mucho mayor coraje para plantarse en temas que consideran de fondo para sus propósitos. Para ilustrar esto último pongo como ejemplo el título de la conferencia de Herbert Marcuse -la cabeza intelectual del Mayo francés- ante estudiantes canadienses en 1969: “Exijamos lo imposible”.

Y no empecemos con la perogrullada de que “una cosa es la teoría y otra la práctica” para significar el absurdo de que una cosa puede funcionar en teoría pero no lo puede hacer en la práctica puesto que si el proceso se basa en una buena teoría quiere decir que sirve a la práctica en el sentido de que “nada hay más práctico que una buena teoría”, lo contrario es andar por la vida a los tumbos dando palos de ciego. Todo lo que hoy disfrutamos sea la computadora, la medicina, la alimentación, el transporte etc etc es fruto del análisis teórico.

Con lo dicho  no quiero significar que no se anuncien las coyunturas de cada día. Es importante estar informado, pero otra cosa es estar enfrascado y encerrado en la coyuntura incapacitado para inocular otro oxigeno renovado y abrir nuevos horizontes siempre en el contexto de que el conocimiento tiene la característica de la provisonalidad abierto a posibles refutaciones en un contexto evolutivo.

A esta altura de los acontecimientos mundiales que son del dominio público no es suficiente concluir que debe reducirse el gasto público lo cual constituye una abstracción, hay que decir concretamente que funciones se eliminarán y no podar que como en la jardinería crece con mayor vigor. Tampoco tiene sentido afirmar alegremente que reducir el gasto público debe traducirse en la disminución de la planta automotriz de los burócratas, lo cual es un infantilismo.

Doy solo una terna de ejemplos de lo que quiero significar con debates de fondo… y cuidado con caer en la mirada timorata a que nos referíamos más arriba. Uso estos ejemplos ya que al haberme referido a ellos antes me exime de extenderme demasiado en los mismos.

Primero, cuestionar y reformar el mal llamado sistema de seguridad social (que es en verdad un sistema de inseguridad antisocial). Un sistema de reparto quebrado bajo cualquier criterio actuarial con que se lo quiera mirar en todas partes del mundo en que se lo aplica y ha servido para que los aparatos estatales echen mano a los fondos para financiarse y colocar en su lugar los consabidos títulos públicos que aumentan aun más las deudas. No se trata de pasar a un sistema de capitalización privado obligatorio sino en permitir que cada uno disponga del fruto de su trabajo, tal como era antaño antes del maldito estado benefactor (en verdad estado saqueador).

En esta línea argumental, entre otros, el economista Iván Carrino está trabajando en una delicada ingeniería para producir el cambio de marras a través de una maestría que completará con un doctorado en Madrid sobre el mismo tema. Se ha dicho que si el gobierno no obliga a la gente a aportar, no proveerá para su vejez lo cual contradice lo realizado por inmigrantes en distintas partes del mundo, por ejemplo en Argentina donde nuestros ancestros invertían en terrenitos y departamentos que más adelante fueron asaltados por las leyes peronistas de alquileres y desalojos. Este razonamiento no sigue el silogismo hasta sus últimas consecuencias puesto cuando los pensionados cobren las jubilaciones debido a los aportes compulsivos habrá que ponerles un policía para verificar que no vayan a emborracharse al bar de la esquina, con lo que se habrá cerrado el círculo orwelliano.

Mucho más adelante se intentó revertir parcialmente el problema abriendo la posibilidad de elegir sistemas privados pero obligatorios que otro gobierno decidió estatizar nuevamente en uno de los atracos más colosales de la historia argentina por cuya idea fue premiado un fulano con la vicepresidencia, sujeto que luego fue condenado por ladrón en múltiples causas.

Segundo, la importancia de cerrar todas las embajadas. Estos palacios fenomenales rodeados de séquitos de cortesanos, funcionarios, recepciones fastuosas, pasaportes diplomáticos, automóviles de lujo con choferes y demás prebendas, se han ido acrecentando con el tiempo desde la época de las carretas donde podían eventualmente justificarse debido a la falta de comunicación. Pero hoy en día con teleconferencias y demás apoyos tecnológicos no tienen razón de ser y solo alimentan una estructura burocrática a todas luces innecesaria. Tampoco se justifican para abrir negocios lo cual hacen mucho más eficientemente los empresarios. En este sentido es interesante subrayar, a título de ejemplo, el caso de Guatemala que no mantiene relaciones diplomáticas con China y es el país latinoamericano que comercia el mayor volumen per capita con ese país. Por supuesto que esto toca una serie de intereses creados pero todas las medidas de fondo lo hacen, el asunto es ver el costo-beneficio. Las medidas de fondo son difíciles pero necesarias para corregir el estado de cosas que perjudica muy especialmente a los más necesitados por la carga tributaria y el endeudamiento que se acopla al mantenimiento de estructuras inútiles. Esto me trae a la memoria citas de Santiago Kovadloff respecto a la correspondencia del General San Martín con el General Pueyrredón entonces en el gobierno de Buenos Aires. Cuenta Kovadloff que en el último pedido de pertrechos del primero al segundo éste contesta el reclamo de San Martín diciendo que en el futuro ya no podrá seguir con los envíos y además “su proyecto es imposible” a lo que el general de los Andes le responde afirmando que “es cierto que es imposible, pero es indispensable”.

Tercero, como antes he apuntado es necesario (indispensable para recurrir al léxico sanmartiniano) pensar en nuevos límites al poder puesto que lo que hoy se denomina democracia se ha convertido en clepltocracia, a saber, los gobiernos de ladrones de libertades, propiedades y sueños de vida. No es cuestión de esperar a las próximas elecciones sino usar las neuronas para imaginar nuevas vallas al abuso de poder antes que el globo terráqueo se convierta en un inmenso Gulag en nombre de la así denominada democracia tan distante de las concepciones de los Giovanni Sartori de nuestra época. En este sentido deben subrayarse las propuestas de Friedrich Hayek para el Poder Legislativo acopladas al ad honorem para los legisladores en el contexto de leyes en el espíritu hayekiano para evitar conflictos de intereses, las de Bruno Leoni dirigidas al Poder Judicial en cuanto a los arbitrajes privados completamente abiertos, los pasajes poco explorados de Montesquieu aplicables al Ejecutivo en cuando al sorteo de candidatos y los jugosos debates en la Asamblea Constituyente estadounidense sobre las ventajas del Triunvirato, sobre todo lo cual me he explayado en otras oportunidades. No necesitan adoptarse esas medidas concretas pero, reiteramos, no podemos quedarnos con los brazos cruzados cuando observamos por doquier los atropellos inauditos del Leviatán en muy diferentes lugares en nuestro atribulado mundo. La educación es la respuesta pero debe acompañarse de efectivos límites al poder para evitar esas ecuaciones falsas de que nos habla Juan González Calderón: 50% más 1% = 100% y 50% menos el 1% =0%.

En otros términos, tenemos que salir del atolladero de la coyuntura y plantear temas de fondo, como decimos, al efecto de vislumbrar horizontes más promisorios y no estar condenados al cercenamiento de las libertades. En mi columna de la semana que viene me referiré  otro tema de fondo cual es el rol de nosotros los economistas, lo cual ocupará todo el espacio de un artículo (o pequeño ensayo como son mis contribuciones semanales, que si me propusieran pasarla a un spot televisivo diría no gracias lo mismo que respondería cualquier escritor que se precie de tal luego de quemarse las pestañas en sus trabajos).

El supuesto “fracaso” de un mercado incompleto y el evidente fracaso del estado según Bruno Frey

Tomado del blog de Martín Krause.

Con los alumnos de Public Choice vemos a Bruno Frey en “La relación entre eficiencia y la organización política”, donde compara el fracaso del estado y el del mercado. En verdad, en el caso de este último, se trata más bien de su ausencia, por la ausencia de derechos de propiedad. También, por la comparación con una situación ideal que no existe ni podría existir :

“A. El fracaso del mercado

Los mercados privados competitivos no logran un óptimo de Pareto o un resultado eficiente cuando existen externalidades o bienes públicos o cuando las economías de escala llevan a los proveedores a una posición monopolista. Éste fue el mensaje de la teoría económica de posguerra, que gozó de general aceptación. En consecuencia, el gobierno (que, según se da por sentado, tiene que elevar al máximo el bienestar social) debe intervenir para obtener un resultado más eficiente. Después de haber llegado a esta conclusión, considerándola satisfactoria, los políticos obran en consecuencia, tanto en el nivel microestructural (e. g., nacionalizando empresas o llevando a cabo políticas estructurales) como en el macroestructural (adoptando una política fiscal y monetaria de neto corte keynesiano).

Esta concepción, que dominó la escena económica hasta fines de la década del sesenta y parte de la del setenta, todavía existe en la actualidad. Si bien no es sorprendente que muchos políticos continúen aprovechando esta invitación a aumentar las actividades gubernamentales, también comparten este punto de vista destacados representantes de la teoría económica. Por ejemplo, en el enfoque neoclásico de la economía pública, los impuestos y los precios públicos se determinan sobre la base del supuesto de que el gobierno eleva al máximo el bienestar social.

  1. El fracaso del gobierno

El advenimiento de la moderna economía política (que incluye la elección pública, el nuevo institucionalismo y el análisis de los derechos de propiedad y de los costos de transacción), en la que se da por sentado en todos los aspectos que el gobierno es un actor endógeno dentro del sistema político-económico, afectó notablemente la ortodoxia respecto del fracaso del mercado (por ejemplo, véanse los trabajos de Mueller, 1989; Eggertsson, 1990, y Frey, 1983). En este enfoque se analizan cuidadosamente las propiedades de los sistemas de toma de decisiones políticas.

El “Teorema de imposibilidad general” (Arrow, 1951, cuyo antecedente es Condorcet, 1795), que establece la conclusión fundamental de que bajo supuestos “razonables” no existe un equilibrio político entre opciones siempre que se tomen en cuenta las preferencias individuales, despertó gran interés entre los eruditos. Los resultados electorales revelan una inestabilidad cíclica; en el caso de los asuntos multidimensionales, pueden abarcar todo el espacio político, incluyendo los resultados ineficientes (McKelvey, 1976).

Otros fracasos políticos también han sido objeto de un profundo análisis: debido al problema de los bienes públicos involucrado, los votantes no tienen demasiados incentivos para informarse acerca de la política y para participar en los procesos electorales; el resultado medio de una elección resultante de una competencia perfecta entre dos partidos en general no es eficiente; no todos los intereses en juego tienen la misma capacidad de establecer grupos de presión política (Olson, 1965); y las burocracias y la búsqueda de rentas constituyen un elemento adicional para desnaturalizar las asignaciones destinadas a lograr eficiencia.

Sobre la base de estos y otros fracasos políticos se ha llegado a la conclusión de que el gobierno no puede superar las deficiencias del mercado. Lo que ocurre en la realidad es más bien que la intervención política impide aun más la eficiencia. Un ejemplo de esto es el incentivo gubernamental en favor de la creación de un ciclo de negocios (Nordhaus, 1989) que incremente sus posibilidades de reelección.

  1. El fracaso del gobierno es más significativo que el fracaso del mercado

La moderna economía política ha alcanzado resultados tan convincentes que en este momento los eruditos ortodoxos piensan que los fracasos del mercado tienen menos importancia que los fracasos políticos. Esta creencia se afianza aun más por el redescubrimiento de la proposición de Coase (1960) de que si los derechos de propiedad están bien definidos y los costos de transacción son bajos, las externalidades no impiden el funcionamiento de un mercado eficiente. Además, se considera cada vez más que las ganancias de las empresas monopolistas son un indicador de eficiencia en la producción. De estos resultados se desprende que los mercados funcionan bien y la política funciona mal (véase un análisis de este tema en Wintrobe, 1987, pp. 435-6, o en Wittman, 1989, pp. 1.395-6), y en consecuencia habría que reducir generalmente la intervención gubernamental o eliminarla por completo, reservando la asignación de recursos a los mercados privados.”

Las mejores marcas globales en 2018. Pocos cambios respecto al año anterior

Tomado del blog de Martín Krause.

Con los alumnos de UCEMA, Negocios y Empresas Internacionales, vemos el papel que cumplen las marcas, y cuáles son las más importantes a nivel global. De un informe de Interbrand que comienza:

“El crecimiento ha tomado una nueva forma en la Age of You. A medida que nuevas dinámicas emergen y cambian la forma de los negocios por minuto, exigen nuevas formas para que las organizaciones aprovechen y canalicen ese cambio.

Para enfrentar estos desafíos, las organizaciones necesitan hacer de las marcas el centro de gravedad: Cuanto más cerca estás, más rápido creces.

Las marcas son lo que conecta a las empresas con las personas por dentro y por fuera, creando una verdadera proximidad entendiendo lo que las personas quieren y en lo que creen. Las marcas son lo que personaliza la tecnología para que se convierta en un medio de compromiso auténtico e inolvidables experiencias. Las marcas son la constancia que acelera el crecimiento del negocio, moviéndose a la velocidad de la vida, que refleja cómo la gente quiere crecer, crecer junto con ellos y destacarse en un paisaje cambiante”.

Según el informe, las diez marcas globales más valiosas en 2017, que se llevan el 42% del valor total de las marcas, son:

  1. Apple
  2. Google
  3. Microsoft
  4. Coca Cola
  5. Amazon
  6. Samsung
  7. Toyota
  8. Facebook
  9. Mercedes Benz
  10. IBM

En el 2018, las posiciones son:

  1. Apple
  2. Google
  3. Amazon
  4. Microsoft
  5. Coca Cola
  6. Samsung
  7. Toyota
  8. Mercedes Benz
  9. Facebook
  10. McDonalds

No ha habido muchos cambios, ingresa McDonalds en lugar de IBM, avanzan Amazon y Mercedes, caen una posición Microsoft y Facebook. Habrá que ver cómo impacta el año que viene  en Facebook los problemas por los que atravesó este año

La “ley” es anterior a la legislación, dice Hayek. Y lo importante es discutir los límites de ese poder de legislar

Tomado del blog de Martín Krause.

Con los alumnos de Historia del Pensamiento Económico II, Escuela Austriaca, de la UBA Económicas, vemos el texto de Hayek “Derecho, Legislación y Libertad”, el capítulo IV: Cambios en el concepto de ley. Así comienza:

La ley es anterior a la legislación
La legislación, o creación deliberada de las normas, ha sido justamente calificada como una de las invenciones humanas de más profundas consecuencias y vastos efectos, más aún de lo que fueran el descubrimiento del fuego y de la pólvora.A diferencia del propio derecho, que en este sentido jamás ha sido «inventado», la invención de la legislación se produjo relativamente tarde en la historia de la humanidad. Esta actividad legislativa proporcionó a los hombres un instrumento extraordinariamente poderoso que ellos necesitaban para alcanzar ciertos objetivos, pero que los hombres no aprendieron a controlar con la suficiente perfección para evitar que produjera graves daños. La actividad legislativa ha abierto al hombre un campo de posibilidades totalmente nuevo y le ha dado un nuevo sentido de poder sobre el propio destino. La discusión sobre quién debería ejercer este poder, sin embargo, ha dejado indebidamente en la sombra el problema, mucho más fundamental, relativo a los límites y a la extensión de semejante poder. Éste, en todo caso, será sin duda alguna un poder excesivamente peligroso mientras pensemos que sólo puede acarrear perjuicios si lo ejercen sujetos perversos.

El derecho, entendido en el sentido de un conjunto de normas de conducta sancionables, es sin duda tan antiguo como la propia sociedad. Sólo la observancia de normas comunes hace posible la convivencia pacífica de los individuos en sociedad. Mucho antes de que el hombre desarrollara el lenguaje hasta el punto de poder formular mandatos generales, podía un individuo ser aceptado como miembro de un grupo sólo si se adaptaba a las reglas del mismo. En cierto sentido, estas reglas podrían no ser conocidas ni aún descubiertas, pues existe un largo camino entre el mero «saber cómo»67 comportarse o ser capaz de reconocer que los actos de los demás se ajustan o no a una práctica aceptada, y poder formular verbalmente esas reglas. Pero mientras en general es posible reconocer que el descubrimiento y la formulación de reglas (o la articulación de reglas que habrían sido aceptadas si se hubieran puesto en práctica) era una tarea que requería especial sabiduría, nadie podía concebir que la ley fuera algo que el hombre pudiera establecer a discreción.

No es casual que nosotros empleemos el mismo término de «ley» para designar tanto las invariables leyes que gobiernan la naturaleza, como las normas que regulan la conducta humana. Unas y otras se concebían al principio como algo que existe con independencia de la voluntad humana. Aunque las tendencias antropomórficas de todo el pensamiento primitivo atribuyeron ambos tipos de ley a la creación de algún ser sobrenatural, esas leyes eran concebidas como verdades eternas que el hombre podía tratar de descubrir pero que no podía modificar.

Tomado del blog de Martín Krause.

UNA PEQUEÑA AYUDITA AL REALISMO DE AYN RAND – Por Gabriel J. Zanotti

Tomado del blog de Gabriel J. Zanotti.

Los randianos dicen que uno de los principios evidentes del realismo de Ayn Rand es “la existencia existe”, y obviamente se entiende lo que quieren decir. Se están refiriendo a que es indudable para el intelecto humano la existencia de las cosas. Totalmente de acuerdo.
Pero desde un punto de vista sintáctico y gramatical, “la existencia existe”, así expresado, tiene sus problemas.
Y para eso les propongo la ayuda de otro realista y conocedor de Aristóteles: Santo Tomás de Aquino.
Santo Tomás, en su comentario a “De Ebdomaribus” de Boecio (http://www.corpusthomisticum.org/cbh.html#84829) afirma que debe distinguirse entre la acción en infinitivo y la acción en primera persona del verbo, en presente, por parte del sujeto (la cosa o persona) que está actuando. Su ejemplo es el correr. Hay que distinguir entre corree y corre. Propiamente, un sujeto es el que corre (por ejemplo, Juan corre), y corre porque está tomando parte, participando, de la acción señalada por el infinito (el correr). De ese modo, Juan corre porque participa del correr. Pero no podemos decir entonces, propiamente, que el correr corre: el correr no corre, el que corre es Juan.
Esto es importantísimo porque cuando Santo Tomás pasa de la predicación predicamental a la predicación trascendental, lleva eso al tema del verbo “ser”. “Existir”, en el caso de las cosas de este mundo, es más bien, para Santo Tomás, “participar en el acto de ser”. ¿Por qué? Porque siguiendo una sintaxis correcta, hay que decir que una cosa es, en el sentido de que existe, porque participa en el acto de ser. Propiamente, el ser no es, sino que es el infinitivo del cual  la cosa participa: Juan es (existe) porque participa del acto de ser. Por lo tanto, no es el existir el que existe, sino la cosa, Juan o lo que fuere, que existe. A su vez, no sería apropiado referirse a ese existir como “existencia” porque entonces el acto de ser, que es una acción, y por ende concreta, se transforma en una naturaleza abstracta. Como si dijéramos “la mesa”, “la silla”, o “el caballo” como la meseidad, la silleidad, la caballeidad, y luego dijéramos que la caballeidad es caballo. Eso sería más bien del primer Platón que de Aristóteles. Esto es, no podemos hablar de una existencia in abstracto, sino de una cosa que existe, y por ende, más que decir “la existencia existe” debemos decir “tal o cual cosa existe”: no como refiriéndonos a una naturaleza in abstracto, como en el mundo de las ideas de Platón, sino a lo concreto, a cada cosa, a cada cosa que existe. 
Santo Tomás lo expresa así: “…afirma pues en primer lugar que es diverso el ser y aquello que es. Esta diversidad no hay que referirla aún a las cosas, de las que no se trata todavía, sino a las misas razones o nociones. Pues distinto es el significado cuando hablamos de ser y cuando hablamos de aquello que es, como distinto el significado cuando hablamos de correr y cuando decimos el que corre. Pues correr y ser tienen un sentido abstracto, como la blancura; mientras que lo que es, es decir el ente, y el que corre, tienen un sentido concreto, como lo blanco. Manifiesta la mencionada diversidad de tres maneras, considerando la primera en que el ser mismo no entra en la proposición como sujeto de ser. Como correr tampoco denota el sujeto de la carrera; de suerte que así como no cabe decir que el mismo correr corre, tampoco podemos afirmar que el mismo ser es; pero como lo que es denota el sujeto de ser, así también el que corre denota el sujeto del correr; por eso podemos decir que el que corre que corre en cuanto está sometido a la carrera y participa de la misma; como también podemos decir que el ente, o lo que es, es, en cuanto participa del acto de ser”[1].
Por ende, no es la existencia la que existe, sino cada cosa.


[1] “Dicit ergo primo, quod diversum est esse, et id quod est. Quae quidem diversitas non est hic referenda ad res, de quibus adhuc non loquitur, sed ad ipsas rationes seu intentiones. Aliud autem significamus per hoc quod dicimus esse, et aliud: per hoc quod dicimus id quod est; sicut et aliud significamus cum dicimus currere, et aliud per hoc quod dicitur currens. Nam currere et esse significantur in abstracto, sicut et albedo; sed quod est, idest ens et currens, significantur sicut in concreto, velut album. Deinde cum dicit, ipsum enim esse, manifestat praedictam diversitatem tribus modis: quorum primus est, quia ipsum esse non significatur sicut ipsum subiectum essendi, sicut nec currere significatur sicut subiectum cursus: unde, sicut non possumus dicere quod ipsum currere currat, ita non possumus dicere quod ipsum esse sit: sed sicut id ipsum quod est, significatur sicut subiectum essendi, sic id quod currit significatur sicut subiectum currendi: et ideo sicut possumus dicere de eo quod currit, sive de currente, quod currat, inquantum subiicitur cursui et participat ipsum; ita possumus dicere quod ens, sive id quod est, sit, inquantum participat actum essendi” (http://www.corpusthomisticum.org/cbh.html#84829).  La traducción es de Luis S. Ferro, en su libro La sabiduría filosófica siguiendo las huellas de santo Tomás, Unsta, Tucumán, 2004, pp. 208-209.

Gordon Tullock sobre las matemáticas de los sistemas electorales. ¿El resultado electoral es fruto del azar?

Tomado del blog de Martín Krause.

En estos momentos de definiciones de alianzas y candidatos, con los alumnos de la materia Public Choice vemos a Gordon Tullock sobre sistemas electorales y escrutinios de elecciones:

Tullock

“La democracia ha tenido un serio problema desde hace ya un largo período. Un poco antes de la Revolución Francesa, Condorcet, un matemático distinguido y miembro de la Academia Francesa, descubrió un problema matemático en el proceso de votación. Al comienzo de la década de 1950, Keneth Arrow, quien luego se convirtió en Premio Nobel, en parte por este trabajo, formuló una demostración general en orden a que todos los procesos de votación están sujetos a este muy severo problema.

El Imperio Romano fue en general un gobierno muy exitoso, pero tenía lo que hoy consideraríamos una forma muy grotesca para tomar ciertas decisiones importantes. Mataban un buey, observaban detenidamente su hígado y de acuerdo a esta inspección cuidadosa decidían lo que pensaban que los dioses querían que ellos hicieran. Hoy diríamos que no estaban recibiendo orientación de parte de los dioses; pueden haber sido engañados por sus sacerdotes, lo que tal vez ocurrió aun con la mejor de las intenciones. Por otra parte, pueden haber estado recibiendo una serie de resultados al azar.

Las matemáticas, según pronto les explicaré brevemente, plantean la posibilidad real de que el acto de votar, que es la base de toda estructura democrática, sea de la misma índole, ya que no es algo producido por la voluntad del pueblo o que sume las preferencias, sino que es simplemente un generador de sucesos al azar. No estoy diciendo que podamos demostrar que es así, sino que en este momento no hay forma de probar lo contrario; por cierto, el trabajo matemático realizado indica que es así.

Habiendo presentado esta demostración como una especie de advertencia a todos ustedes en contra de poner atención al resto de mi charla, procederé ahora a hablar acerca de problemas prácticos al diseñar una Constitución. Si todos ustedes, una vez escuchada la demostración, se paran y se van, no estaré en posición de reclamar.

Cuadro 1

Votante 1: A B C

Votante 2: B C A

Votante 3: C A B

Déjenme comenzar con el Cuadro 1: tenemos un cuerpo de votantes compuesto por 3 personas que son el señor 1, el señor 2 y el señor 3, y ellos están escogiendo entre las alternativas A, B y C, y cada uno de ellos tiene el orden de preferencia que he mostrado, o sea, el señor 1 prefiere a A sobre B y a B sobre C. Preguntémonos qué pasaría si votaran sobre el asunto. El procedimiento habitual en la mayoría de las legislaturas, cuando hay más de dos alternativas, es agruparlas de a pares. Por ejemplo, pongamos a A contra B y luego a la alternativa ganadora contra C. Al observar este caso, vemos que el señor 1 votaría por A, el señor 2 votaría por B y el señor 3 votaría por A, resultando en que A tiene más votos que B. A continuación se toma el ganador en contra de la alternativa C; en este caso, el señor 1 votará por A, el señor 2 por C y el señor 3 por C; por lo tanto, C le gana a A. Esta es la forma en que característicamente se detiene el proceso en las legislaturas comunes.

Pero supongamos que somos escépticos y en vez de decir que como C gana a A y A gana a B, C le debe ganar a B. Al observar cuidadosamente vemos que el señor 1 votaría por B, el señor 2 votaría por B y el señor 3 votaría por C. En otras palabras, no hay una sola proposición que pueda ganar si las consideramos todas, ya que una de estas tres proposiciones será derrotada por una de las otras. Esto se llama un ciclo de votación.

Cuando se tiene dicho tipo de ordenamiento de las preferencias estamos ante la desafortunada circunstancia de que el resultado queda completamente determinado por el orden de la votación. Desgraciadamente, cualquiera sea el orden por el cual se sometan a votación, el asunto no mejora nada, ya que dicha votación sólo reproduce el mismo problema.

Así no hay salida. Parecería, sin embargo, que estoy recurriendo a mucha simetría en este diagrama, ejemplificando una situación muy improbable. La razón por la que apelo a esta simetría es porque tengo sólo 3 votantes, ya que si se tiene un número grande de votantes no es necesaria tanta simetría. Por ejemplo, si se supone que hay 100 votantes como el señor 1 y 100 votantes como el señor 2, ocurrirá el mismo fenómeno.

Las investigaciones de carácter matemático acerca de la frecuencia de los ciclos en el mundo real han resultado ser extremadamente difíciles. Yo comencé con eso, programando un computador; generé una gran cantidad de individuos en la memoria del equipo, les di órdenes de preferencia, los hice votar y conté los ciclos. Ese método se ha repetido después en una forma mucho más complicada y sofisticada y se han desarrollado numerosas técnicas matemáticas, todas las cuales inducen a creer que los ciclos son en realidad muy comunes. Sin embargo, debo decir que realmente no lo sabemos.”

Un final a toda orquesta: Hayek reconstruye el puente entre las teorías evolutivas y los elementos fundamentales de la economía

Tomado del blog de Martín Krause.

Con los alumnos de Historia del Pensamiento Económico II, Escuela Austriaca, de la UBA, terminamos las lecturas del curso con unos textos de Hayek donde vincula y relaciona las principales contribuciones de la economía a las teorías evolutivas:

“Incluso hoy la gran mayoría de la gente, y me temo que muchos presuntos economistas, no comprenden aún que esta amplia división social del trabajo, basada en una información muy dispersa, ha sido enteramente posible por el uso de aquellas señales impersonales que emergen del proceso de mercado y que dicen a la gente qué tiene que hacer para adaptar sus propias actividades a unos acontecimientos de los que no tiene ningún conocimiento directo. Que en un orden económico basado en una amplia división del trabajo no puede ya subsistir la persecución de fines comunes, sino que es preciso actuar sólo sobre la base de normas abstractas de comportamiento, y que existe una relación entre tales normas de conducta individual y la formación de un orden espontáneo (relación que he tratado de explicar en los dos volúmenes anteriores), es una idea que muchos se niegan aún a aceptar. Que lo que con frecuencia es mejor para el funcionamiento de la sociedad no es lo que instintivamente se reconoce como justo, ni lo que racionalmente se reconoce como útil para fines específicos conocidos, sino las normas tradicionalmente heredadas, es una verdad que la visión constructivista hoy dominante se niega a aceptar. Aun cuando el hombre moderno, con harta frecuencia, constata que sus instintos innatos no siempre le llevan en la dirección acertada, se complace sin embargo en afirmar que es su razón la que le permite reconocer que un tipo distinto de comportamiento puede servir mejor a sus valores innatos. Ahora bien, la idea de que el hombre ha construido conscientemente un orden de la sociedad al servicio de sus deseos innatos es totalmente errónea, ya que sin la evolución cultural que se encuentra entre instinto y capacidad de diseño racional, no habría poseído aquella razón que ahora le permite intentar obrar así.

El hombre no adoptó nuevas reglas de conducta porque fuera inteligente, sino que se hizo inteligente porque adoptó nuevas reglas de conducta. Aún es preciso subrayar la idea más importante, que muchos racionalistas todavía no aceptan y que incluso tienden a tachar de superstición, a saber: que el hombre no sólo jamás inventó sus instituciones más útiles, como el lenguaje, la moral o el derecho, sino que aún hoy sigue sin comprender por qué tiene que mantenerlas inalteradas aunque no satisfagan sus instintos ni su razón. Los instrumentos básicos de la civilización —lenguaje, moral, derecho y dinero— son fruto de un desarrollo espontáneo y no de un proyecto intencional; el poder organizado se ha apoderado de los dos últimos y los ha corrompido totalmente.

Aunque la Izquierda siga aún inclinada a tachar estos esfuerzos de apologéticos, todavía puede ser una de las tareas más importantes de nuestra inteligencia descubrir el significado de unas reglas que jamás fueron (535) deliberadamente producidas, y cuya observancia permite construir órdenes mucho más complejos que los que podemos comprender. Ya he subrayado que el placer por el que el hombre se afana no es, desde luego, el fin de la evolución, sino simplemente la señal que en condiciones primitivas orientó al individuo a hacer lo que solía requerirse para la conservación del grupo, y que ya no es válido en las condiciones actuales. De ahí que las teorías constructivistas del utilitarismo, que derivan las reglas actualmente válidas del hecho de servir al placer individual, sean totalmente erróneas. Las reglas que el hombre contemporáneo ha aprendido a obedecer han hecho posible una inmensa proliferación de la raza humana. No estoy tan seguro de que ello haya aumentado también el placer de los distintos individuos.

La disciplina de la libertad

El hombre no se ha desarrollado en libertad. Como miembro de aquella pequeña tribu a la que tenía que pertenecer para sobrevivir, el hombre era todo menos libre. La libertad es una construcción de la civilización, que ha liberado al hombre de los obstáculos del pequeño grupo y de sus humores momentáneos, a los que incluso el jefe tenía que obedecer. Lo que hizo posible la libertad fue la gradual evolución de la disciplina de la civilización que es al mismo tiempo la disciplina de la libertad. Esta disciplina protege al hombre, mediante normas abstractas impersonales, de la violencia arbitraria de los demás, y permite a todo individuo tratar de construirse un dominio protegido en el que a ningún otro se le permite interferir y en el que puede emplear sus conocimientos para perseguir sus propios fines. Debemos nuestra libertad a las restricciones de la libertad. Locke escribía: «¿Quién puede ser libre cuando el capricho de otro hombre puede dominarle?» (Second Treatise, sec. 57).

El gran cambio que produjo un orden social cada vez más incomprensible para el hombre, y para cuyo mantenimiento era preciso someterse a normas aprendidas que a menudo eran contrarias a sus instintos innatos, fue la transición desde la sociedad «cara a cara», o al menos compuesta por grupos formados por miembros conocidos y reconocibles, a una sociedad abierta y abstracta, no ya unida por concretos fines comunes, sino únicamente por la obediencia a las mismas normas abstractas de comportamiento. Lo que el hombre consideró probablemente más difícil de comprender fue que los únicos valores comunes de una sociedad libre y abierta no eran objetos concretos que había que conseguir, sino tan sólo aquellas comunes normas de (536) comportamiento abstractas que aseguraban el mantenimiento constante de un orden igualmente abstracto que garantizaba a los individuos mejores perspectivas de alcanzar sus fines individuales, pero que no les daba derechos sobre cosas particulares.

El comportamiento necesario para la conservación de una pequeña banda de cazadores o recolectores de comida y el que presupone una sociedad abierta basada en el intercambio son muy distintos. Pero mientras la humanidad tuvo cientos de miles de años para adquirir e incorporar genéticamente las respuestas que necesitaba la primera, para que surgiera la segunda se precisaba que no sólo aprendiera a adquirir nuevas reglas, sino que algunas de estas nuevas normas sirvieran precisamente para reprimir reacciones instintivas incompatibles con la Gran Sociedad. Estas nuevas reglas no se aceptaban por la consciencia de que fueran más eficaces. Nosotros jamás proyectamos nuestro sistema económico. No éramos suficientemente inteligentes para hacerlo. Caímos en él, y nos condujo a alturas imprevisibles, dando origen a ambiciones que podrían llevarnos a destruirlo.

El BCRA debería desarmar ya la bicicleta entre las Leliq y el dólar – Por Roberto Cachanosky

Si bien el gobierno parece estar esperando que la economía comience a reactivarse a principios de 2019 para llegar a las elecciones sin recesión o saliendo de la recesión, mi mayor preocupación tiene que ver con el arbitraje tasa versus dólar que se armó con las LELIQ y que vino a sustituir al arbitraje de las LEBACs.

En general se dice que ahora la situación es menos delicada porque antes las LEBACs estaban en parte en manos de particulares que en cualquier momento podían salir de las LEBACs e ir al dólar, en cambio, ahora, con las LELIQ en mano de los bancos, la situación es más estable, argumento que es totalmente falso porque los bancos compran las LELIQ con los depósitos de sus clientes, fundamentalmente con los que hacen depósitos a plazo fijo. De manera que los bancos pueden retener las LELIQ en la medida en que sus clientes no vayan a la ventanilla a buscar sus pesos para comprar dólares.

¿Cuál es el mayor riesgo que corre el gobierno de aquí hasta las elecciones? Tener una nueva corrida cambiaria que se transforme en corrida financiera. Basta con ver cómo vienen aumentando los depósitos a plazo fijo en pesos del sector privado para advertir la bicicleta que se ha generado.

Como vengo insistiendo hace rato, quienes hoy hacen un depósito a plazo fijo, no lo hacen porque esperan que la tasa de interés le gane a la tasa de inflación, esperan que la tasa de interés le gane al tipo de cambio. La apuesta es tasa versus dólar, no tasa versus IPC.

Como no existe el inversor que devengue indefinidamente una utilidad, sino que en algún momento quiere realizarla, sabemos que en algún momento, quienes hoy apuestan a la tasa van a dar vuelta esa posición comprando dólares. Cuándo va a ocurrir esa situación lo desconocemos, pero sabemos que va a ocurrir, y que puede ocurrir en el medio de la campaña electoral. Puede ocurrir porque el inversor simplemente decidió realizar sus ganancias o bien porque las encuestas muestran tal grado de incertidumbre política que nadie esté dispuesto a quedarse en tasa.

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