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Acerca de Adrián Ravier

Adrian Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Profesor en la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín.

OTRO TUCUMANO ILUSTRE: UNA NOTA – Por Alberto Benegas Lynch (h)

En una de mis tantas visitas al Departamento de Doctorado en Economía de la Universidad Nacional de Tucumán, invitado las más de las veces por Severo Cáceres Cano y Valeriano García y más recientemente invitado a la Fundación Federalismo y Libertad he buscado infructuosamente los trabajos agotados del doctor Juan Benjamín Terán (1880-1938) sobre quien había leído por referencias indirectas pero muy sustanciosas.

Días pasados gracias a la gentileza de Mercedes Colombres me pude hacer de algunos de sus textos recopilados en sus obras completas y me he quedado maravillado por sus muy variadas contribuciones. Un jurista e historiador de gran calado desde su tesis doctoral sobre la escuela histórica, ministro de la Corte Suprema de Justicia, autor de numerosos libros y ensayos, Rector de la Universidad Nacional de Tucumán y uno de sus fundadores, miembro de la Academia Nacional de Letras,  Presidente de la Sociedad Sarmiento desde donde difundió los fundamentos de la libertad para la prosperidad moral y material de los pueblos y fue cofundador de la Revista de Artes y Ciencias Sociales con idéntico propósito.

Leyendo algunos de sus trabajos constato su preocupación principal por combatir el materialismo filosófico, también denominado determinismo físico por Karl Popper. Terán no estaba a la altura de los conocimientos de economía de su predecesor en tierras tucumanas: el inigualable Juan Bautista Alberdi, aunque advertía de los peligros “que el comunismo dicta contra la propiedad privada”, pero aquél historiador bien apuntaba a un desvío crucial de la libertad y su correlato cual es el libre albedrío.

No hay especio en una nota periodística para elaborar sobre los múltiples textos de Juan B. Terán, pero me detengo en lo dicho a lo que adiciono un corto epílogo sobre al nacionalismo y la tiranía. En aquél sentido escribe que “cualquier conquista espiritual es contradictoria con el determinismo, para el que somos un anillo en la fuerza cósmica o un eslabón en la cadena zoológica […] El pensamiento humano se embebió de biologismo. El hombre era un eslabón de la cadena zoológica, la sociedad un organismo, la psicología una prolongación de la fisiología […] Para el naturalismo era irrisorio poner valores en la historia. Sacar a ésta de su papel de narrar y explicar los hechos era tentativa pueril. Condenar o alabar a un personaje o un acontecimiento era tan absurdo como juzgar virtuoso un eclipse o una tempestad, porque tenían como ellos su fórmula necesaria, su génesis insobornable.” Sin embargo concluía que “Sabemos que no somos esclavos de un determinismo ciego y que las ideas que elaboramos y los ideales que acariciamos no son cosas baldías porque podemos incorporarlas como realidades a la vida de los demás hombres y de la sociedad” puesto que “Podríase resumir estos elementos diciendo filosofía -es decir capacidad para pensar más allá de la realidad exterior y de sí mismo, como parte de la realidad. Esta capacidad es el sello de una cultura.”

Antes he escrito sobre este tema tan decisivo como sustento de la libertad. Desafortunadamente hay muchos liberales que llevan a cabo faenas académicas de gran valor y sofisticación pero no indagan en los cimientos mismos de la libertad cual es el fundamento del libre albedrío sin lo cual se desploma el edificio.

Retomo la crítica a esta visión aberrante que no otorga espacio a la psique, a la mente o a los estados de conciencia, lo cual anula la posibilidad del libre albedrío y, consecuentemente a la libertad y al sentido de lo moral ya que todo se resumiría a los nexos causales inherentes a la materia por lo que no había ideas autogeneradas, proposiciones verdaderas y falsas, razonamiento ni argumentación posible,  incluso para defender racionalmente al materialismo ya que todo lo que hacemos o decimos estaría condicionado y no decidido por la voluntad independiente.

Como queda dicho, Popper ha bautizado como “determinismo físico” el supuesto de que el ser humano en verdad no elije, decide y prefiere, es decir, no actúa, sino que está programado para decir y hacer lo que dice y hace, esto es, el antedicho materialismo filosófico en cuyo caso la libertad sería una ficción. Así escribe este filósofo de la ciencia que “si nuestras opiniones son resultado distinto del libre juicio de la razón o de la estimación de las razones y de los pros y contras, entonces nuestras opiniones no merecen ser tenidas en cuenta”.

En la misma línea argumental, John Hick sostiene que allí donde no existe libertad intelectual, lo cual es propio del materialismo, naturalmente no hay vida racional, por ende, la creencia que el hombre está determinado “no puede demandar racionalidad. Por tanto, el argumento determinista está necesariamente autorefutado o es lógicamente suicida. Un argumento racional no puede concluir que no hay tal cosa como argumentación racional”.

Con razón el premio Nobel en neurofisiología John Eccles concluye que “Uno no se involucra en un argumento racional con un ser que sostiene que todas sus respuestas son actos reflejos, no importa cuán complejo y sutil sea el condicionamiento”. Si no se acepta la condición humana de la libre decisión, todas las demás elucubraciones en ciencias sociales carecerían de sentido puesto que las bases de sustentación desaparecerían y no existiría acción humana sino mera reacción como en las ciencias naturales.

Es de interés destacar la opinión del premio Nobel en física Max Planck en este contexto. Afirma que “se trataría de una degradación inconcebible que los seres humanos, incluyendo los casos más elevados de mentalidad y ética, fueran considerados como autómatas inanimados en manos de una férrea ley de causalidad […] El papel que la fuerza desempeña en la naturaleza, como causa del movimiento, tiene su contrapartida, en la esfera mental, en el motivo como causa de la conducta”.

Por su parte el lingüista Noam Chomsky señala que “No hay forma de que los ordenadores complejos puedan manifestar propiedades tales como la capacidad de elección […] Jugar al ajedrez puede ser reducido a un mecanismo y cuando un ordenador juega al ajedrez no lo hace del mismo modo que lo efectúa una persona; no desarrolla estrategias, no hace elecciones, simplemente recorre un proceso mecánico”.

El uso metafórico algunas veces se convierte en sentido literal, tal es el caso de las expresiones “inteligencia”, “memoria” y “cálculo” aplicado a los ordenadores. La primera proviene de relacionar la comprensión de conceptos en base al inter legum, esto es leer adentro, captar significados. Y como apunta Raymond Tallis aplicar la idea de memoria a las computadoras es del todo inadecuado, de la misma manera que cuando nuestros abuelos solían hacer un nudo en su pañuelo para recordar algo no aludían a “la memoria del pañuelo”, del mismo modo que cuando se almacena información en un depósito no se concluye que el galpón del caso tiene una gran memoria, puesto que “la memoria es inseparable de la conciencia”. En el mismo sentido, este autor destaca que en rigor las computadoras no computan ni las calculadores calculan puesto que se trata de impulsos eléctricos o mecánicos sin conciencia de computar o calcular .

En este plano de análisis hay muchas otras metáforas que arrastran el peligro de su literalidad (los economistas estamos acostumbrados a lidiar con estos peligros). Tal es el caso de uno de los ejemplos que critica Thomas Szasz sobre lo que coloquialmente se dice brainstorming y, para el caso, brainwashingcuando estrictamente se trata de mindstorming mindwashing. También puede agregarse el error de hacer referencia al “deficiente mental” cuando es “deficiente cerebral”. Si los humanos fuéramos solo kilos de protoplasma determinados por nexos causales inherentes a la materia, seríamos como el loro de nuestro ejemplo (claro que no físicamente sino desde la perspectiva de la inexistencia de argumentación, razonamiento y conceptualización).

En la misma obra citada, Szasz subraya las inconsistencias de una parte de las neurociencias al pretender que con mapeos del cerebro se podrán leer sentimientos y pensamientos pero “el cerebro es un  órgano corporal y parte del discurso médico. La mente es un atributo personal parte del discurso moral […] equivocadamente se usan los términos mente cerebro como se utilizan doce y una docena”.

También Szasz se refiere a otra metáfora peligrosa en cuanto a la mal llamada “enfermedad mental” cuando esto contradice la noción más elemental de la patología que enseña que una enfermedad es una lesión orgánica, de tejidos y células y, por tanto, no puede atribuirse a comportamientos e ideas.

Es sabido que todo lo material  de nuestro cuerpo cambia permanentemente con  el tiempo y, sin embargo, mantenemos el sentido de identidad (a menos que se haya padecido de una enfermedad o accidente que lesione partes vitales del cerebro que no permitan la interconexión mente-cuerpo).

Antony Flew y John Hospers precisan la diferencia entre causas y motivos. Flew escribe que “cuando hablamos de causas de un  evento puramente físico -digamos un eclipse de sol- empleamos la palabra causa para implicar al mismo tiempo necesidad física e imposibilidad física: lo que ocurrió era físicamente necesario y, dadas las circunstancias, cualquier otra cosa era físicamente imposible. Pero  este no es el caso del sentido de causa cuando se alude a la acción humana. Por ejemplo, si le doy a usted una buena causa para celebrar, no convierto el hecho en una celebración inevitable”.

También Hospers manifiesta que “enunciando sólo los antecedentes causales, nunca podríamos dar una conclusión suficiente: para dar cuenta de lo que hace una persona en sus actividades orientadas hacia fines hemos de conocer sus razones y razones no son causas”.

Aparece una gran paradoja que, entre otros, expresa George Gilder en cuanto a que los procesos productivos de nuestra época se caracterizan por atribuirle menor importancia relativa a la materia y un mayor peso al conocimiento y, sin embargo, irrumpe con fuerza el materialismo filosófico. Ludwig von Mises apunta que “Para un materialista consistente no es posible distinguir entre una acción deliberada y la vida meramente vegetativa como la de las plantas”, Murray Rothbard explica que “si nuestras ideas están determinadas, entonces no tenemos manera de revisar libremente nuestros juicio y aprender la verdad, se trate de la verdad del determinismo o de cualquier otra cosa” y Friedrich Hayek nos dice que “Todos los procesos individuales de la mente se mantendrán para siempre como fenómenos de una clase especial […] nunca seremos capaces de explicarlos enteramente en términos de las leyes físicas”.

Autores como Howard Robinson , John Foster, Richard Swinburne y Thomas Reid concretan su perspectiva mostrando que sus estudios se refieren a dos planos de una misma realidad humana. Una, la física o la material y, la otra, la mental o los estados de conciencia. Robinson resume este ángulo de análisis: “Lo físico es público en el sentido de que en principio cualquier estado físico es accesible (susceptible de percibirse, de conocerse) para cualquier persona normal […] Los estados de conciencia son diferentes porque el sujeto a quien pertenecen -y solo ese sujeto- tiene un acceso privilegiado a eso” y, además, “el pensamiento es sobre algo […] mientras que los estados físicos no son sobre algo, están simplemente ahí […] y los pensamientos pueden también ser sobre lo que no existe” pero lo físico es por definición lo que existe como tal (lo cual no quiere decir que todo ello pueda tocarse o, en su caso, ni siquiera verse, como los campos gravitatorios, las ondas electromagnéticas y las partículas subatómicas).

Juan José Sanguinetti resume bien el problema al escribir en Neurociencia y filosofía del hombre que “Los actos intencionados son de las personas, no de las partes ni potencias de las personas. Si doy un apretón de manos a un conocido para saludarlo calurosamente, no tiene sentido decir ´mis manos te saludan calurosamente´, pues soy yo quien saluda con calor mediante un apretón de manos. [Maxwell] Bennett y [Peter M.] Hacker [en Philosophical Foundations of Neuroscience] se lamentaron, en este sentido, de que la literatura neurocientífica acuda con demasiada frecuencia a expresiones como ´mi cerebro cree´, ´mi hemisferio izquierdo interpreta´, ´la neocorteza percibe, ´las neuronas deciden´, ´el hipocampo recuerda´, ´mi sistema límbico está enfadado´, porque atribuir a cosas como células o grupos de células actos como entender, tomar decisiones, preferir etc., simplemente no tiene sentido […] Se puede decir mi ojo ve, aunque sería más exacto decir yo veo con mis ojos”.

En todo caso subrayamos que Terán fue uno de los pioneros en denunciar al materialismo filosófico a lo que cabe agregar para cerrar este artículo otro aspecto de sus trabajos tal como anunciamos más arriba. Consigna nuestro autor que “La colonización de América [en nuestro suelo] fue rigurosamente nacionalista; enemiga del extranjero y de lo foráneo […] Es un retorno al primitivismo, a la adoración de la fuerza que es la religión de las tribus salvajes, que endiosan el animal, el río, el fuego o el rayo […es necesario] el rechazo del fanatismo del Estado y de la extensión invasora de sus funciones […] La Constitución del 53 ha creado nuestro sistema moral […mientras que] la Italia de Mussolini tiene los ojos hacia los César y Augusto y aspira a restaurarla […] se aspira a redimir a los caudillos, se reabre el proceso de la tiranía […] es decir, hacíamos la contra-revolución de Mayo […en resumen] necesitamos intelectuales cuya función específica consista en mantener encendido el amor por la verdad. Hacer componendas con el interés, con la pasión o las requisiciones momentáneas de partido, de clase o de perjuicio nacional es lo que Julian Beda ha llamado la traición de los intelectuales.”

Por último, un pensamiento adicional de Terán en vista de lo que viene aconteciendo en tierras argentinas: “Tomamos posición usualmente obedeciendo no a una afirmación sino a una negación. No votamos por, sino en contra de.”

Libre comercio e importación de instituciones

El Acuerdo de Libre Comercio con la Unión Europea puede convertirse en un mundo de oportunidades de negocios para la Argentina, multiplicando el empleo, mejorando ingresos y salarios, reduciendo la pobreza y potenciando un desarrollo sustentable. La experiencia de los PIGS europeos (Portugal, Irlanda, Grecia y España, por sus siglas en inglés) muestra una convergencia de ingresos de los países relativamente más pobres (los PIGS o cerdos) hacia los países con mejores ingresos de la región (las potencias Alemania, Francia, Italia o incluso Inglaterra).

Como caso emblemático podemos recordar a Irlanda, conocido como el milagro del Tigre Celta. Irlanda era antes de entrar a la Unión Europea, el país más pobre del continente. Una economía 80% agraria, con muy baja productividad, con una deuda del 160% del PIB. ¿Cómo resolvió Irlanda el problema de la deuda? Simplemente cumplió con los requisitos del Tratado de Maastricht en cuanto a baja inflación y déficit fiscal, acomodó las variables macro, pero no sólo eso, sino que también redujo el impuesto a las ganancias al 0% para atraer inversión extranjera. Irlanda pasó a ser el país de la Unión Europea que más inversiones captó en aquella década de 1990. La competencia tributaria horizontal, llevó a las empresas europeas a comparar la fuerte presión tributaria de Alemania y Francia, frente a las oportunidades de Irlanda, lo cual generó incentivos para mudar sus oficinas al tigre celta. Dos décadas más tarde había crecido a una media anual de más del 4% por año, superando el ingreso británico medio y reduciendo el peso de su deuda al 40% del PIB.

Un Acuerdo de Libre Comercio con la Unión Europea le permite a la Argentina volver a las grandes Ligas, pasando en términos futbolísticos de la categoría C a la A, para lo cual debe transformar sus fundamentos. Este tipo de acuerdos tiene como principal ventaja la “importación de instituciones”. Argentina deberá recorrer en los próximos años una agenda de reformas para recuperar la estabilidad monetaria y el crédito, sobre el cual se apalancarán sus empresas. Para ello es importante reducir el tamaño del Estado, independizar realmente la política del banco central en su búsqueda prioritaria de un objetivo de inflación de un dígito, con una fuerte reforma fiscal, tributaria, previsional y laboral. En el cortísimo plazo el desafío puede parecer complejo, pero tras recorrer el camino, le espera a la Argentina un camino similar al de Irlanda, triplicando en pocos años su PIB per cápita, reduciendo fuertemente el peso de la deuda, mejorando su productividad y con ello los salarios reales, que permitirá a su turno reducir la pobreza y mejorar la calidad de vida de todos los argentinos.

En la previa a las elecciones de octubre, Argentina definirá si quiere insertarse en el mundo, o prefiere continuar aislada, lo que ha quedado claro en las reacciones de los candidatos tras el anuncio del Acuerdo.

Este artículo fue publicado originalmente en El Cronista (Argentina) el 1 de julio de 2019.

¿Rebota la economía argentina? Entrevista con Marcelo Otiñano en Radio Libertad

El reconocido economista y docente de la UNLPam, el doctor Adrián Ravier, sostuvo que la Argentina «tiene que replantearse el tamaño del Estado para comenzar a crecer», aludiendo a las nuevas cifras que muestran un repunte en la economía del país, que según él, «no es crecimiento, sino recuperación». Además, sostuvo que «la inflación es necesaria para mantener el tamaño del Estado que tenemos», pero consideró que para fin de 2019 se notará una mejoria sustancial.

Acceda aquí a la entrevista completa.

UN LIBERAL SUDAMERICANO DE FUSTE – Por Alberto Benegas Lynch (h)

En un libro de mi autoría publicado hace veinte años en Lima por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas titulado Pensando en voz alta incluí un trabajo sobre Francisco de Miranda (1750-1816). El 14 de julio se cumplirá un nuevo aniversario de su muerte y es por tanto oportuno recordar una vez más a ese ilustre personaje que no tiene igual en nuestra región, solo comparable a la notable altura intelectual del gran Juan Bautista Alberdi, con la diferencia que este último le dedicó más a la escritura y menos a la incansable acción que desplegó Miranda en trifulcas militares y a su dialéctica para convencer de viva voz y por correspondencia a interlocutores de primer nivel en el mundo de entonces y a sus detenidos y voraces estudios en una biblioteca personal sin par en el mundo de entonces tal como veremos más abajo.

El venezolano Francisco de Miranda hablaba y leía con fluidez italiano, francés, inglés y ruso. Tradujo obras del latín y del griego y, sobre todo, estudió autores como John Locke, Adam Smith, David Hume, Montesquieu y Voltaire. Mantuvo asidua correspondencia con James Madison, Thomas Jefferson, Jeremmy Bentham, John Stuart Mill y Edward Gibbon, personas todas que han dado testimonio de los conocimientos filosóficos, económicos y jurídicos de Miranda, todo lo cual queda consignado en los trabajos de sus biógrafos más destacados: Karen Rice, William S. Robertson, Joseph F. Toring, Allan Brewer-Carías y Vicente Dátola.

Arturo Uslar Pietri -reconocido como el intelectual venezolano más destacado del siglo XX cuyos textos fueron reproducidos en distintos países, profesor en la Universidad Central de Caracas y en la Universidad de Columbia en New York- dijo en el Senado venezolano el 4 de Julio de 1966 que Miranda fue “la más extraordinaria personalidad que había florecido en el vasto, desconocido y rico lino del Nuevo Mundo. Era la flor y la asombrosa síntesis de tres siglos de historia y de magia creadora […] Su apresurado peregrinaje por el mundo fue menos intenso, variado y sin tregua que su maravilloso viaje de deslumbramiento a través de los libros, las literaturas y las ciencias de los viejos y los nuevos tiempos. No hubo hombre de su siglo que hubiera reunido conocimientos más extensos y variados ni biblioteca comparable a la que llegó a reunir.”

Igual que Lafayette peleó en las guerras de la independencia estadounidense y participó en la revolución francesa hasta la contrarrevolución (su nombre está inscripto en el Arco de Triunfo), fundó la Sociedad Patriótica para debatir las ideas de la libertad y tuvo una participación deslumbrante en la Logia Lautaro.

Puede resumirse su pensamiento en un pasaje que estampó en una misiva dirigida a Thomas Paine en 1797: “La conservación de los derechos naturales y, sobre todo, de la libertad de las personas, seguido de sus bienes, es incuestionablemente la piedra fundamental de toda sociedad humana, bajo cualquier forma política en que ésta sea organizada.” Y en varios de sus muy nutridos intercambios epistolares de la época de la independencia, preocupado por el peligro de la sustitución de un autoritarismo por otro reitera que “no buscamos sustituir una tiranía antigua por una nueva.” (en paralelo con Alberdi que insistía que “dejamos de ser colonos de España para serlo de nuestros gobiernos”).

En su peregrinar por el mundo al efecto de lograr apoyos en noble causa latinoamericana, Miranda trabó relación estrecha con Catalina de Rusia, con el Secretario del Tesoro estadounidense de Washington, Alexander Hamilton que también fue uno de los autores de Los papeles federalistas  y con el Primer Ministro inglés William Pitt. Francisco de Miranda tenía la obsesión de lograr la independencia de toda Hispanoamérica para lo cual escribió una Constitución liberal aunque con un Ejecutivo hereditario pero con un Senado electivo y una Cámara baja representada por propietarios con  la idea de resguardar mejor esa institución, todo lo cual consta en carta dirigida al Presidente John Adams el 24 de marzo de 1789. Esto además lo escribió Miranda en su ensayo de 1801 titulado “Proyecto de Gobierno Federal” reproducido en Textos de la Independencia (Caracas, Academia Nacional de la Historia, 1967).

El antes mencionado William S. Robertson en The Life of Miranda (The University of South Carolina Press, 1929) detalla los magníficos y muy valiosos documentos recopilados por Miranda en sus periplos europeos y respecto a los estadounidenses quedan consignados en otra obra del mismo autor titulada Diary of Francisco de Miranda: Tour of the United States 1783-1784 (New Yok, The Spanic Society of America, 1928). Por su parte, Tomás Polanco también reproduce pensamientos de Miranda y copia parte de sus archivos, al tiempo que destaca las persecuciones del Tribunal de la Inquisición española por considerar que Miranda tenía en su biblioteca libros prohibidos y difundía “ideas heréticas” (es decir ideas liberales contra los abusos del poder político y la Iglesia de entonces) todo lo cual aparece en  el libro de Polanaco titulado Miranda (Caracas, Ediciones Vencemos, 1997).

Con ese motivo y especialmente por las razones independentistas, Miranda fue perseguido motivo por la cual viajaba con documentación rusa provista por el gobierno de Catalina la Grande que nuestro personaje utilizó para desplazares en 1787 con el nombre falso de Meran desde San Petesburgo a Suecia, Noruega y Dinamarca, persecuciones que se agudizaron debido a la publicación de su libro titulado América Espera donde resumía sus proyectos liberales (más adelante reproducida en varias ediciones en Caracas por Ediciones Salerno) a lo que se sumaba su anterior y muy difundido trabajo A la representación nacional (original en francés, París, Barrois l´Aine, 1795).

Durante cinco años Miranda vivió en Londres en una casa de Grafton Street donde formó otra biblioteca considerada la más importante de su época según relata el también antes mencionado Allan Brewer-Carías en su obra enciclopédica titulada Sobre Miranda. Entre la perfidia de uno y la infamia de otros (New York, Editorial Jurídica Venezolana, 2016).

Es de destacar por último que James Mill comentó sobre las ideas de Miranda en The Edinburgh Review en 1809 y al año siguiente se reprodujeron en Londres parte de los archivos de Miranda con el título de South American Empacipation Documents, incluso debe subrayarse que Mill padre y Bentham estuvieron a punto de acompañarlo a Miranda en su viaje a tierras sudamericanas en 1810, tal era el entusiasmo que despertó en sus mentes el proyecto del sudamericano.

Gobernó por un corto período en su país con un título que no se condice con sus ideas pero impuesto por sus camaradas, gestión que le granjeó los celos de personajes como Bolívar sobre el cual había influido grandemente (en cualquier caso, dados los esperpentos del chavismo en Venezuela es del caso recordar lo expresado por Bolívar el 2 de enero de 1814: “Huid del país donde un solo hombre ejerza todos los poderes, es un país de esclavos”)

Miranda murió en el lugar donde se utilizó por vez primera la expresión “liberal” como sustantivo (hasta ese momento era un adjetivo para significar generoso, desprendido) a raíz de la Constitución de Cádiz aunque muerto en esas tierras españolas en circunstancias que pusieron de manifiesto el veneno de las envidias y las traiciones de sus propios colegas sudamericanos en un contexto de denuncias falsas a un personaje que se desvivió por la independencia en el sentido más estricto de la palabra en línea con el espíritu jeffersoniano y no el patrioterismo vulgar de los en verdad españolistas en el peor sentido de la expresión. Los traidores lo llevaron preso primero a Puerto Rico (entonces territorio ultramar de la corona española) y luego a La Carraca, la prisión de Cádiz donde murió.

Una suerte similar a la de Alberdi -no preso pero también abandonado por quienes le debían tanto- Jorge Mayer describe su final en París, según testigos, en el segundo tomo de Alberdi y su tiempo: “Falleció el jueves 19 de junio de 1884 […] permanecía solo en el hotel, sin poder ya salir, ahí le robaron los sirvientes, quedándose apenas algunas ropas que ponerse, sus relojes habían desaparecido […] en una piecita en donde apenas cabía la pobrísima cama en que estaban tendidos sus restos […] envuelto en sábanas sucias […] hacía días que no comía, durante la noche se arrojaba de la cama dando gritos, pues sus noches eran terribles”.

Reformar el sistema político para preservar la libertad – Por Alberto Benegas Lynch (h)

El debilitamiento de las democracias frente a los avances nacionalistas hace necesario idear mecanismos que permitan controlar la acción de los gobernantes y evitar excesos.

Desde los orígenes del monopolio de la fuerza que denominamos gobierno, la faena de los espíritus libres ha sido la de contener el abuso de poder. Aun cuando en ciencia política la teoría apunta a que los aparatos estatales son para proteger y garantizar los derechos de los gobernados, en la práctica se han salido de cauce permanentemente. Tal como ha consignado Benedetto Croce la historia es un peregrinar por la libertad, en todos sus tramos apunta a ser “la hazaña de la libertad”.

Hoy observamos problemas muy graves en cuanto a los desvíos de la sociedad abierta (para recurrir a terminología popperiana), no solo en nuestra región latinoamericana sino en Europa y en Estados Unidos con los constantes ataques del nacionalismo con sus características de xenofobia y el mal llamado “proteccionismo” que en verdad desprotege a los ciudadanos encerrados en aberrantes fronteras alambradas. Mario Vargas Llosa ha mostrado lo absurdo  y altamente perjudicial de “considerar lo propio como un valor absoluto e incuestionable y lo extranjero un desvalor, algo que amenaza, socava, empobrece o degenera”.

Desde los mercantilistas del siglo xvi y Friedrich List cada tanto surgen las sandeces en torno a la industria incipiente y el  “vivir con lo nuestro” que bajo la fachada de las fuentes de trabajo los empresarios prebendarios se alían con el poder de turno para consolidar sus privilegios a contracorriente de los intereses de la gente. Con el argumento que no pueden competir proponen que de momento se establezcan aranceles en lugar de comprender que si un proyecto arroja pérdidas en las primeras etapas para luego más que compensarlas con ganancias, deben ser ellos, los empresarios, quienes deben afrontar los quebrantos y no endosar la carga sobre las espaldas de sus congéneres.

Y si se alega que no cuentan con los suficientes recursos para afrontar el cimbronazo inicial, pueden incorporar socios para tal fin. Si nadie acepta involucrarse en ese emprendimiento es por dos motivos: o se trata de un cuento chino (lo cual es habitual) puesto que el retorno sobre la inversión no justifica el negocio o, siendo rentable, hay otros más urgentes y como todo no puede llevarse a cabo simultáneamente, el proyecto de marras deberá esperar su turno.

En este contexto buena parte de los gobernantes de las economías del denominado mundo libre despotrican contra balances comerciales desfavorables e intentan modificar la situación con insólitas guerras comerciales. En verdad, lo relevante no es la balanza comercial sino el balance de pagos que contempla los movimientos de capital. En nuestros casos personales lo ideal sería comprar, comprar y comprar sin necesidad de vender nuestros servicios o bienes pero eso significaría que los demás nos estarían regalando permanentemente. Idéntico fenómeno ocurre con un grupo de personas que asimilamos a un país: lo ideal sería importar permanentemente sin necesidad de exportar, pero no podemos convencer al resto que nos regalen bienes y servicios por lo que no tenemos más remedio que exportar. La exportación es el costo de la importación. Cuando las importaciones exceden a las importaciones quiere decir que la entrada de capitales compensa la diferencia.

Los nacionalismos y las cerrazones fronterizas (y las mentales) no se percatan de estos principios económicos y en su lugar manipulan el tipo de cambio y los gobiernos se endeudan lo cual naturalmente produce desajustes mayúsculos. Por esta razón es que Jacques Rueff en The Balance of Payments sugiere enfáticamente que los gobiernos no lleven las estadísticas del comercio internacional ya que “constituyen una tentación para intervenir, lo cual genera los problemas”.

En realidad los nexos causales de la economía no se modifican por el hecho de interponerse un río, una montaña o una frontera. Desde la perspectiva liberal la división del globo terráqueo en naciones es al solo efecto de evitar los riesgos de concentración de poder en un gobierno universal, para fraccionar a su vez en provincias  y municipios.

Como es sabido la raza es una fantasía ya que las modificaciones exteriores son consecuencia de climas diversos y solo hay cuatro grupos sanguíneos distribuidos entre todos los humanos. Es de interés insistir en el ejemplo de los sicarios nazis que tatuaban y rapaban a sus víctimas para distinguirlas de sus victimarios.

Esta introducción sobre los dislates de los nacionalismos se hace necesaria para subrayar muy telegráficamente los peligros que enfrenta el mundo de hoy dado que nuevamente surge esa amenaza.

Ahora bien, si ese es el cuadro de situación y como resultado observamos que la noción de la democracia se ha degradado a niveles que en buena medida ha permutado en cleptocracia, a saber, el gobierno de ladrones de libertades, de propiedades y de sueños de vida. Lo contrario de lo expresado por los Gionvanni Sartori de nuestra época.

Entonces, sin prejuicio de trabajar en terrenos educativos que constituyen la clave del asunto a los efectos de trasmitir valores y principios compatibles con el respeto a las autonomías individuales, sin perjuicio de ello decimos, se torna urgente el trabajar las neuronas para imaginar nuevas vallas al abuso del poder político.

Hay diversos frenos y propuestas para el Poder Ejecutivo y para el Poder Judicial pero en esta nota periodística centro la atención en el Poder Legislativo para evitar el amontonamiento de personas que en gran parte se burlan de la ciudadanía y hacen negocios con sus cargos al tiempo que se sienten obligados a promulgar legislaciones que en realidad se oponen frontalmente al derecho en línea con pseudoderechos, es decir, la facultad de echar mano al fruto del trabajo ajeno por la fuerza.

En otra oportunidad sugerí que el Poder Legislativo en ambas cámaras sean ad-honrem no reelegibles como era en algunos cargos gubernamentales en las antiguas repúblicas de Florencia y Venecia. En este caso, luego de haber estudiado las elaboraciones de Edwin Fulner -ex presidente la Heritage Foundation- Natalia Basil -doctoranda en administración de negocios- y Gabriel Gasave -a cargo del Intependent Institute de Washington-  concluyo que también puede considerase que los legisladores sean part-time con un límite máximo de sesiones y trabajando en sus respectivos emprendimientos privados tal como ocurre en Norteamérica en los estados de Texas, Virginia, Montana, Nevada y North Dakota.

Estos sistemas fueron establecidos por los Padres Fundadores al efecto de limitar el ímpetu legislativo y para que se centraran exclusivamente en la preparación y el contralor presupuestario y en el dictado de leyes que tuvieran como solo objeto la protección de los derechos de la gente, siempre anteriores y superiores a la misma existencia del gobierno.

Incluso Leonard Read insistía en que no se recurra a la expresión “gobierno” y se reemplazara por la de “agencia de seguridad” puesto que aquella denominación “equivale a llamar gerente general al custodio de una empresa”. En el tercer tomo de Law, Legislation and Liberty el premio Nobel en economía Friedrich Hayek sostiene que si queremos que los principios de la sociedad libre sobrevivan es indispensable reformar nuestro sistema político. Si no nos parece lo sugerido propongamos otras medidas pero no es responsable quedarnos con los brazos cruzados esperando un cataclismo.

Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires.

Publicado originalmente en la edición impresa de LA NACIÓN, el 2 de julio de 2019.

10 Razones por las que No te Podés Perder el Congreso Austríaco en Viena

En noviembre, el Congreso Internacional «La Escuela Austriaca de Economía en el Siglo XXI» tendrá lugar en Viena por primera vez. Esperamos que sea un evento regular cada dos años.

¿De qué se tratará este congreso? Será un evento de dos días centrado en todos los aspectos de la Escuela Austriaca de Economía, que, como saben, no es sólo de economía.

Al congreso se pueden enviar ponencias. O también participar como oyente.

Nos gusta pensar en el evento como algo que será mucho más que un congreso.

Acá van las razones.

Razón 1

Para empezar, se llevará a cabo en Viena, la ciudad donde todo comenzó. Vamos a hacer gran uso de la importancia histórica de Viena respecto de la Escuela Austríaca, pero también del hecho de que se trata de una de las capitales más bellas de Europa.

Razón 2

El programa estará compuesto interesantes ponencias, grandes conferencistas invitados, paneles y presentaciones especiales.

Razón 3

Por cierto, ya está confirmada la participación de Bob Murphy como Conferencista Invitado. Bob es, sencillamente, uno de los mejores economistas contemporáneos. Es autor, entre otros, de Choice, en el que presenta hábilmente las ideas principales de la Acción Humana de Mises, en un estilo que resuena con los lectores modernos. Su último libro es Contra Krugman: Smashing the Errors of America’s Most Famous Keynesian. 

Razón 4

Tenemos un acuerdo con el Journal Libertas, que publicará un número especial con una selección de las ponencias presentadas en el congreso. Libertas es una revista interdisciplinaria fundada por Juan Carlos Cachanosky, uno de los economistas austriacos más destacados en el mundo de habla española. A su vez, nuestros amigos del Intytut Mises (Instituto Mises de Polonia) seleccionarán también material para traducir al polaco.

Razón 5

Vamos a tener un programa especial previo a la conferencia el martes 12 de noviembre, con un Walking Tour sobre la Escuela de Economía de Austria. Visitaremos sus lugares principales y donde vivieron y se reunieron los austriacos originales. Además, esa noche, tenemos planeado un evento social para que los participantes se conozcan y socialicen.

Razón 6

Durante el Congreso organizaremos la entrega del 2019 Hayek Lifetime Achievement Award, que será recibido por Tom Woods. Tom es senior fellow del Mises Institute y conduce el podcast The Tom Woods Show. Es además autor de doce libros, entre ellos, New York Times best-sellers como Meltdown y The Politically Incorrect Guide to American History.

Razón 7

Si sos investigador, profesor universitario o estudiante avanzado, el congreso es una magnífica oportunidad presentar tu trabajo ante una audiencia especializada. Las ponencias pueden tratar sobre cualquier aspecto de la Escuela Austríaca.

Razón 8

Si no quieres escribir un artículo pero aún querés participar, también sos bienvenido. Te vamos a ofrecer un programa de ponencias magnífico, con muchas sorpresas y eventos especiales. Y no solo eso, habrá más ocasiones relajadas en las que podrá interactuar con algunos de los mejores austriacos y libertarios y hablar con ellos en un entorno más informal.

Razón 9

Será un gran lugar para conocer gente nueva y hacer buenos amigos, no solo con austriacos sino con todo tipo de libertarios. Queremos que la conferencia sea una plataforma de networking y cooperación para liberales y libertarios de Europa y el resto del mundo.

Razón 10

¡Todo esto es absolutamente gratis para estudiantes! Los estudiantes no pagan arancel de inscripción para participar del congreso. 

#ITSCOMINGHOME2019 We’re Bringing Austrian Economics Back to Austria
www.austrianconference.org