Acerca de Adrián Ravier

Adrian Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Profesor en la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín.

Las ideas económicas de Belgrano – Alberto Benegas Lynch (h)

Manuel Belgrano, de cuya muerte se cumplirán 200 años el próximo sábado, cuenta en su autobiografía que luego de terminado sus estudios en el Colegio de San Carlos, su padre lo envió a estudiar la carrera de leyes en Salamanca, luego en Madrid y finalmente se graduó en la Universidad de Valladolid. Confiesa que no se dedicó a profundizar los estudios de la legislación sino preferentemente de la economía. “Como en época de 1789 me hallaba en España y la revolución en Francia hiciese también la variación de ideas y particularmente los hombres de letras con quienes trataba, se apoderaron de mí las ideas de libertad”, consigna.

Es pertinente en este contexto subrayar que la Declaración de los Derechos del Hombre en sus dos primeros artículos enfatizaba la importancia de la igualdad de derechos ante la ley y la inviolabilidad de la propiedad privada, todo ello antes de la contrarrevolución de los jacobinos que dieron por tierra con los propósitos iniciales.Ads by 

En 1794 Belgrano fue designado Secretario del Consulado de Comercio en Buenos Aires desde donde inspiró la creación del Telégrafo Mercantil y abogó por el librecambio a través de reiterados informes pero en permanente conflicto con los vocales de la entidad que eran comerciantes con intereses monopólicos en Cádiz. Duró en el cargo hasta poco antes de la Revolución de 1810, luego de la cual fundó el Correo de Comercio al efecto de difundir las mismas ideas de apertura comercial y colaboró en la destitución del Virrey, a quien sustituyó como vocal de la Primera Junta y posteriormente influyó en el Congreso de Tucumán donde patrocinó, sin éxito, el establecimiento de una monarquía constitucional.

Su desempeño militar y la inauguración del símbolo patrio estuvieron subordinados a sus ideales liberales a veces lamentablemente opacados por visiones que desconocen sus preocupaciones principales inspiradas por autores como Jovellanos, Quesnay, Dupont de Nemours y Adam Smith como él mismo destaca.

En vista de lo que viene ocurriendo en nuestro país a pesar de los repetidos fracasos estrepitosos en el control de precios por los aparatos estatales, es de interés leer lo escrito por Belgrano en la materia. En un artículo de su autoría publicado bajo el título de “Economía política” -que reproduce Luis Roque Gondra en Ideas económicas de Belgrano – escribe que “dejemos de cuentos, no hay fiel ejecutor ni tasa mejor que la concurrencia; esta es la que nivela y arregla los precios entre el comprador y el vendedor, ninguna cosa tiene un valor real, ni efectivo en si misma, solo tiene el que nosotros le queramos dar, y este se liga precisamente a la necesidad que tengamos de ella, a los medios de satisfacer esta inclinación, a los deseos de lograrla y a su escasez y abundancia; con lo que no hay otro camino que seguir para asegurar al público en el buen surtimiento de los frutos del consumo que dejar a la libertad y a la concurrencia que tasen y nivelen los precios por si mismas.”

Por otra parte, a raíz de los mal llamados proteccionismos que en verdad desprotegen a la población del país receptor en alianza con empresarios prebendarios que sacan partida de bienes de menor calidad y precio mayor, es también provechoso repasar otra de las presentaciones de Belgrano donde subraya la trascendencia de abrir los puertos de par en par al comercio, esta vez una Memoria que leyó ante los miembros del Consulado y reproducidas en la recopilación de sus múltiples trabajos en Escritos económicos donde insiste “que se de entera libertad al comercio pues la policía del comercio interior y exterior más segura, exacta y provechosa para la nación consiste en la plena libertad de la concurrencia.”

Es bueno tomar nota de los consejos de Belgrano y no empecinarse en consideraciones patrioteras.

El autor es Doctor en Economía y Doctor en Ciencias de Dirección.

Publicado en La Nación, 16 de junio de 2020.

Por qué habrá un estallido inflacionario en la Argentina y no en Estados Unidos

En este momento viene a la memoria la participación de Axel Kicillof en unas Jornadas Monetarias y Bancarias organizadas por el Banco Central de la República Argentina en 2011 donde dijo: “según la teoría ortodoxa, una quintuplicación de la base monetaria debería haber engendrado un terrible proceso inflacionario.” Dado que eso no ocurrió, sugería sustituir la ortodoxia con un nuevo marco teórico. El equipo económico actual sigue esa línea. Críticos de la teoría cuantitativa del dinero creen que pueden domar la inflación sobre postulados heterodoxos que han sido descartados por la mayor parte de la profesión.

Lo cierto es que Axel Kicillof se equivoca, pues Milton Friedman y los ortodoxos jamás afirmaron que quintuplicar la base monetaria genera “un terrible proceso inflacionario”. Lejos de ello, hay un supuesto en esa parte de la teoría que le enseñaron al actual gobernador de la provincia de Buenos Aires en la UBA que dice: “si la velocidad de circulación permanece constante”, entonces la inyección de liquidez puede ir a precios. El supuesto es un factor determinante en la predicción. No fue el caso en la gran depresión que estudió Milton Friedman en su famoso libro con Anna Schwartz sobre la historia monetaria de los Estados Unidos, ni tampoco fue el caso en la gran recesión de 2008, pues en ambos casos hubo una fuerte contracción de la velocidad de circulación del dinero, entendido como la inversa de la demanda de dinero.

 Axel Kicillof se equivoca, pues Milton Friedman y los ortodoxos jamás afirmaron que quintuplicar la base monetaria genera “un terrible proceso inflacionario”

Muchos economistas argentinos, lamentablemente, no han comprendido aun la teoría básica del equilibrio monetario. Una teoría que enseña que en la medida que la oferta crece por encima de la demanda de dinero habrá un desequilibrio llamado inflación, y que será tanto mayor cuanto más amplio sea el desborde de la circulación de pesos.

En el escenario concreto de la gran recesión de 2008, con impacto global en 2009, el mundo demandó más dólares y con ello se hundió la velocidad de circulación del dinero, lo que contrarrestó el efecto expansivo de la masa monetaria. Más en detalle, la liquidez que inyectó la Reserva Federal “quintuplicando” la base monetaria fue absorbida por el sistema bancario, lo que impidió que saliera el dinero a la calle generando el aludido efecto inflacionario.

El caso es importante para entender la economía de la pandemia. En el escenario actual, también hay recesión global, sumado a un temor por la pérdida de empleo, y un fuerte incremento en la demanda de dinero. La liquidez que inyectan los bancos centrales intenta justamente acompañar la mayor demanda de dinero, y en la medida que se mantenga cierto equilibrio monetario, no observaremos un proceso de alta inflación.

Fuente: Informe de Política Monetaria del Banco Central
Fuente: Informe de Política Monetaria del Banco Central

Técnicamente, la demanda de dinero abandonó en estos meses su nivel habitual y los bancos centrales acompañaron la suba con mayor oferta de dinero. Terminada la cuarentena global se espera que la demanda de dinero retorne a su nivel anterior, lo que obligará a los bancos centrales a retirar liquidez con el mismo instrumento con el que la expandieron, siendo el más general, las operaciones de mercado abierto.

En otros términos, los bancos centrales compran bonos e inyectan liquidez, y cuando la cuarentena termina, venderán bonos para recuperar la liquidez inyectada. Como los bonos tienen un valor de mercado, la posibilidad concreta de expandir y contraer la masa monetaria será efectiva para estos bancos centrales. Esto evitará seguramente que veamos un estallido inflacionario en otras partes del mundo.

Una diferencia no menor

¿Por qué la Argentina tiene una dinámica diferente? ¿Por qué los economistas ortodoxos en general prevén para nuestro país un estallido inflacionario? La respuesta está precisamente en los instrumentos que se utilizan para expandir la oferta monetaria.

El Banco Central de la República Argentina monetiza el déficit del gobierno por la pérdida de recaudación provocada por la cuarentena. En términos contables, coloca “bonos intransferibles” en el activo, y emite pesos que coloca en su pasivo. Si bien el presidente del BCRA anunció que terminada la cuarentena, como indica la lógica presentada arriba, se esterilizará la oferta monetaria inyectada durante los últimos meses, lo cierto es que los instrumentos pueden ser menos eficaces. Que los bonos que coloca el BCRA en su balance sean intransferibles hace que el margen de acción de la autoridad monetaria se acote por la imposibilidad de venderlos.

El Banco Central de la República Argentina monetiza el déficit del gobierno por la pérdida de recaudación provocada por la cuarentena (EFE)
El Banco Central de la República Argentina monetiza el déficit del gobierno por la pérdida de recaudación provocada por la cuarentena (EFE)

El instrumento que se utiliza en Argentina es entonces el de las Leliqs y los pases, aunque ambos requieren para su continua renovación pagar intereses elevados, que poco a poco alimentan una burbuja de pasivos que tiende a explotar, como ya le ocurriera a la gestión de Federico Sturzenegger bajo el gobierno de Mauricio Macri.

Es asombroso para cualquier especialista monetario la manera en que Argentina evade aplicar herramientas ortodoxas para controlar la inflación, las que claramente requieren primero de equilibrio fiscal, y luego de equilibrio monetario y cambiario. El mundo comprendió esto desde los años 80 en adelante, y desde entonces la inflación de dos dígitos fue desterrada por completo.

 Es asombroso para cualquier especialista monetario la manera en que Argentina evade aplicar herramientas ortodoxas para controlar la inflación, las que claramente requieren primero de equilibrio fiscal, y luego de equilibrio monetario y cambiario

La Argentina cerrará el año con un déficit fiscal primario de alrededor de 6% del PBI, más otro 2% de las provincias, lo que totaliza un déficit consolidado (sin intereses de la deuda defaulteada) de 8% del PBI. Es una proyección prematura, por supuesto, pero sirve de base para analizar el escenario que enfrentaremos en 2021. Ese nivel de déficit ha conducido en períodos anteriores de nuestra historia al rodrigazo, a procesos hiperinflacionarios y a profundas crisis económicas.

Es realmente difícil que Argentina puede salir de esta situación sin un nuevo estallido inflacionario, lo que debería generar preocupación tanto de analistas como también de parte de la población. Si no se está ante un gobierno de ajuste, y parece que no lo estamos, entonces la monetización del déficit fiscal post pandemia puede conducir a un nuevo escenario hiperinflacionario.

El autor es economista, especializado en teoría monetaria, ciclos económicos y finanzas públicas.

Publicado en Infobae económico, domingo 21 de junio de 2020.

Thomas Sowell on the Myths of Economic Inequality

Recorded on November 15, 2018

Thomas Sowell discusses economic inequality, racial inequality, and the myths that have continued to falsely describe the system of poverty among different racial and economic classes. He explains the economic theories behind these pervasive myths and proposes fact-based solutions for seemingly intractable situations.

Sowell discusses his early life as a high school dropout and his first full-time job as a Western Union messenger delivering telegrams. He admits to flirting with Marxism in his early twenties as he first tried to grapple with the housing inequality he saw across the neighborhoods of New York City. Marxism, he says, was the only explanation he could find at the time. He went on to serve in the Marine Corps before continuing his education in economics at Harvard and earning a master’s at Columbia and a PhD at the University of Chicago.

Sowell’s first job after his receiving his PhD in economics was working for the Department of Labor, and he says it was there that he realized Marxism was not the answer. He argues that the government has its own institutional interests in inequality that cannot be explained through Marxism. He began to be discouraged by Marxism and the government in general and began searching for better economic ideas and solutions (the free market).

Robinson and Sowell discuss Sowell’s written works, his ideas of racial and economic inequality, the state of the United States today, and much more. Interested in exclusive Uncommon Knowledge content? Check out Uncommon Knowledge on social media!

Soberanía alimentaria: otra sandez – Alberto Benegas Lynch (h)

Tal como hemos advertido en diversas circunstancias, hoy el gobierno argentino sigue los lineamientos del chavismo y si no se revierte a tiempo terminará en la misma tragedia venezolana.

Ahora se anuncia la expropiación de una empresa centenaria con gran presencia en la exportación agroindustrial, harinas, aceites, la ganadería, la industria frigorífica y la vitivinicultura. Se presentó en concurso de acreedores debido a un pasivo de más de mil millones de dólares con bancos y más de trescientos millones adeudados con el sector agrícola.

Como es de público conocimiento, el gasto estatal se encuentra a niveles astronómicos lo cual hace que la carga tributaria resulte descomunal, la deuda -hoy nuevamente en proceso de “renegociación”- ha escalado a niveles insostenibles a lo que se agrega una expansión monetaria colosal en un contexto de amenazas a la libertad de prensa, proyectadas reformas inauditas al Poder Judicial, querellas frenadas por sonados casos de corrupción y la pretensión de endosar el manejo presupuestario a la jefatura de gabinete lo cual es función primordial del Poder Legislativo. Como si esto fuera poco, este enjambre se lleva a cabo machacando con las fallidas recetas de controles de precios y embates contra comerciantes.

¿Será posible que en lugar de encaminarnos hacia los principios alberdianos que en su momento hicieron de nuestro país uno de los más prósperos del planeta, nos encaminemos a la profundización del estatismo que nos viene hundiendo en el fango desde hace ocho décadas? ¿Será posible que no nos hayamos dado cuenta de los estrepitosos fracasos que ha provocado el estatismo en todo el mundo donde se ensayó?

Si no fuera dramático podríamos decir que lo que ocurre es digno de una producción cinematográfica de Woody Allen. Se vuelve a repetir la cantinela que la expropiación de marras “es una decisión estratégica del gobierno” y que “rescatará la empresa y preservará las fuentes de trabajo”, sin percatarse que es la población que debe agregar al ya gigantesco peso que debe soportar cotidianamente con el fruto de su trabajo para todavía tener que financiar una aventura adicional. Esto es lo ideal para que se derrumben aun más los salarios e ingresos en términos reales. No son los gobernantes los que contribuyen de su peculio a estas financiaciones (ni ninguna otra), son los habitantes que deben absorber semejantes gastos adicionales lo cual acentúa la bancarrota al tiempo que ahuyenta a inversores potenciales locales y del extranjero pues resulta un riesgo superlativo el atreverse a encarar actividades económicas en un clima semejante.

Lo dicho también alude a una ridícula “soberanía alimentaria” que ha conducido a las hambrunas más espeluznantes en todos lados donde los aparatos estatales pretendieron inmiscuirse en la administración de alimentos, a lo que se acumulan las ya deficitarias empresas estatales. Como es sabido, la característica medular de una empresa es el arriesgar recursos propios, el dar un manotazo y poner en riesgo por la fuerza recursos de terceros no constituye una actividad empresaria. El mismo establecimiento de una empresa estatal significa que inexorablemente se altera la prioridad que establecen los consumidores con los siempre escasos recursos. Si, en cambio, la empresa estatal se ubicara en lo mismo que la gente prefiere no tiene sentido su intervención si va a hacer lo mismo que hubieran realizado las personas libremente con el consiguiente ahorro de gastos burocráticos.

Por lo dicho, politizar la actividad empresaria es lo peor para la salud de la economía. La asignación de los derechos de propiedad permite en una sociedad libre que obtengan ganancias los comerciantes que dan en la tecla respecto a los gustos de sus semejantes y que incurran en quebrantos los que no aciertan. Este proceso sanador contrasta con llamados empresarios -en verdad asaltantes- que se alían con el poder de turno para obtener privilegios que siempre atentan contra el bienestar de la población.

Es reconfortante la reacción y la preocupación por estas medidas alarmantes puestas en evidencia por destacados periodistas, sustanciosos colegas y la parte de la actual oposición liberada de los fracasos estrepitosos del gobierno anterior. Es de desear que se recapacite antes de caer en el pestilente pozo venezolano donde el “exprópiese” resuena como un alarido mortal.

Publicado originalmente en El Economista, 10 de junio de 2020

The False Promise of Big Government (Patrick Garry – Acton Institute)

The debate over the size and scope of the federal government has raged since the New Deal. So why have opponents of big government so rarely made political headway? Because they fail to address the fundamental issue.

== Patrick Garry, Ph.D.

Professor of Law University of South Dakota School of Law

Patrick Garry is a law professor with a Ph.D. in constitutional history. He has testified before Congress on constitutional issues and is a contributor to The Oxford Companion to the U.S. Supreme Court. He is the author of numerous constitutional law books, including Wrestling With God: The Court’s Tortuous Treatment of Religion and An Entrenched Legacy: How the New Deal Constitutional Revolution Continues to Shape the Role of the Supreme Court.

The Growth of Leviathan (The Hon. Joseph Scoville – Acton Institute)

Everyone knows that the Federal Government has far transcended the limited role envisioned by the Founders. In this address, retired United States Magistrate Judge Joseph Scoville explores the main events in American Constitutional history responsible for the eclipse of the checks and balances designed to limit federal power.

Joseph G. Scoville served for 26 years as United States Magistrate Judge for the Western District of Michigan. Before taking the bench in January of 1988, he was a partner in the law firm of Warner, Norcross & Judd in Grand Rapids. Among other cases of public importance, he successfully argued an appeal to the United States Supreme Court on an issue of federal preemption.

Scoville is a past president of the Federal Bar Association, Western Michigan Chapter, and has been a faculty member for many continuing legal education programs in the State of Michigan. He has taught Constitutional Law as an Adjunct Professor at the Thomas M. Cooley Law School. Judge Scoville is a graduate of Michigan State University (1971, with High Honors, Phi Beta Kappa) and University of Michigan Law School (1974, Magna cum Laude, Order of the Coif). He and his wife, Margaret, have been married for forty-two years.MOSTRAR MENOS

El nivel de reservas internacionales y la brecha cambiaria se encuentran en niveles críticos – Fundación Libertad y Progreso

En 2020 alcanzamos brechas cambiarias siderales y hay alarma por las reservas internacionales netas.

La brecha cambiaria entre el tipo de cambio oficial y el contado con liquidación llegó a niveles preocupantes en mayo del 2020 (73,25%). Por su parte el bajo nivel de las reservas internacionales netas es alarmante. Hoy, el panorama continúa complicado ya que la brecha cambiaria en el promedio de junio supera el 66% y las reservas netas internacionales se ubican en torno a los US$ 7.500 millones.

En el gráfico se observa que durante el período 2012-2015, Argentina convivió con niveles elevados de brecha mientras que al mismo tiempo las reservas internacionales netas entraban en caída libre. A principios del 2014 se produjo una devaluación que redujo la brecha sustancialmente, pero está volvía a incrementarse meses después. En enero 2015 se observa un punto de inflexión que se logró mediante un sinceramiento del tipo de cambio, pero sus efectos fueron de corto plazo para volver a colapsar en agosto del 2019. Durante este período las reservas internacionales netas se recuperaron obteniendo un pico en febrero de 2018 siendo las más altas desde el 2012. Por otro lado, la brecha cambiaria se volvió prácticamente inexistente por tener un tipo de cambio sin estar preso del cepo. En septiembre del 2019, la brecha fue creciendo y las reservas internacionales netas se desplomaron hasta nuestros días.

Por su parte el gobierno ha decidido intensificar los controles cambiarios obligando a los importadores que tenían dólares líquidos en el exterior a utilizarlos al momento de realizar sus importaciones. Este tipo de medidas son de cortísimo plazo y generan otros problemas. Por un lado, se les obliga a las empresas que habían logrado generar activos en dólares para protegerse de la inflación a comprar al dólar paralelo mientras que el resto lo seguiría haciendo con el dólar oficial. De esta manera el BCRA busca cuidar sus reservas sacrificando la de los productores que pudieron y supieron ser precavidos. Además, se genera desabastecimiento en ciertos sectores porque se detienen ventas de productos que se utilizan en procesos productivos (fertilizantes, agroquímicos, entre otros). Si el 2015 terminó con una devaluación debido a una brecha alta y la caída de las reservas internacionales netas, lamentablemente con brecha más alta y escasas reservas pareciera que vamos a seguir el mismo camino.


Acerca de la Fundación Libertad y Progreso:
Libertad y Progreso es un centro de investigación en políticas públicas aplicadas a resolver los problemas de la ciudadanía, promoviendo los valores y principios de la República Representativa Federal.
Somos una fundación sin fines de lucro, privada e independiente de todo grupo político, religioso, empresarial o gubernamental. No aceptamos dinero del Estado. Nuestros fondos provienen únicamente de aportes individuales de personas, fundaciones y empresas comprometidas con el futuro del país.

Un autor extraordinario para nuestros días – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Hay autores cuyos escritos conservan actualidad por más que transcurra el tiempo. Como bien ha consignado Italo Calvino, “los libros clásicos son aquellos que nunca terminan de decir lo que tienen que decir”. Son aquellos que van al hueso de las cosas y no se entretienen con lo meramente coyuntural por lo que sus consideraciones abarcan períodos muy extensos puesto que ayudan a reflexionar a las mentes curiosas de cualquier época. Este es, por ejemplo, el caso de Richard Pipes (1923-2018), el eximio profesor de historia en la Universidad de Harvard, nacido en Polonia y radicado desde muy joven en Estados Unidos.

Tuve el privilegio de conocerlo en el congreso anual de la Mont Pelerin Society en Chatanooga (Tennesse) en septiembre de 2003, oportunidad en que ambos presentamos trabajos que expusimos ante el plenario por lo que pude intercambiar ideas durante un almuerzo muy bien organizado en el que participamos los panelistas. Un hombre de una versación formidable y, como todo intelectual de peso, siempre muy solícito para responder interrogatorios de muy variado tenor.

Sus obras son múltiples pero en esta nota periodística me limito a los tres libros que tengo de su autoría en mi biblioteca, traducidos al castellano. Se trata de Propiedad y libertad. Dos conceptos inseparables a lo largo de la historia (México, Fondo de Cultura Económica, 1999/2002), Historia del comunismo (Barcelona, Mondadori, 2001/2002) y La Revolución Rusa (Madrid, Debate, 1990/2016).

El primer libro está consubstanciado con lo mejor de la tradición de pensamiento liberal en el sentido que sin el uso y disposición de lo propio, comenzando por la vida, la exteriorización del propio pensamiento y la plena disposición de los bienes adquiridos legítimamente, sin estos atributos decimos, no hay libertad posible. La libertad es ausencia de coacción por parte de otros hombres ya que el uso de la fuerza agresiva no permite lo anterior.

En este contexto es del caso recordar que Ludwig von Mises ha demostrado en los años 20 que el socialismo es un imposible técnico ya que la abolición de la propiedad que propugna no permite la existencia de precios y, por ende, no resulta posible la evaluación de proyectos y la contabilidad con lo que no se conoce el grado de despilfarro de capital. En otros términos, no hay tal cosa como economía socialista. Y es importante recalcar que sin necesidad de abolir la propiedad, en la medida en que se daña esta institución crucial se producen efectos adversos en cuanto a desajustes y distorsión de los precios relativos que inexorablemente malguian los siempre escasos factores de producción con lo que los salarios e ingresos en términos reales disminuyen.

En aquella obra sobre la propiedad, Pipes pasa revista a los instintos de los animales en cuanto a la territorialidad y los correspondientes trabajos de etología, principalmente de Konrad Lorenz y de Nikolas Tinbergen, a la natural noción de propiedad entre los niños y entre los pueblos primitivos a pesar de no contar con registros de propiedad.

Se detiene a considerar el caso del fascismo y el nacionalsocialismo como sistemas en los que se permite “o más bien se tolera” el registro de la propiedad pero en verdad se trata de “una propiedad condicional, bajo la cual el Estado, el propietario en última instancia, se reserva el derecho a intervenir e incluso a confiscar los bienes que a su juicio se usan inadecuadamente”.

Subraya que en el llamado “estado de bienestar” donde “la agresión sobre los derechos de propiedad no siempre es evidente porque se lleva a cabo en nombre del ´bien común´, un concepto elástico, definido por aquellos cuyos intereses sirve”. En la era de las carreras desenfrenadas por los proyectos de ley, pondera al “gran estadista inglés de mediados del siglo XVIII, William Pitt el viejo, conde de Chatham, quien fue primer ministro durante ocho años, no elevó un solo proyecto de ley al Parlamento […] como apuntó Frederick Hayek, todo aumento del alcance del poder estatal, en si y de por si, amenaza la libertad”. Y muestra cómo las expropiaciones fundadas en ley “a menudo se asemejan a la confiscación” .

También puntualiza que “el verbo discriminar ha siso politizado hasta tal punto que casi ha perdido su sentido original” y se ha convertido en un ataque a la propiedad de cada cual al restringir la capacidad de elegir, optar y preferir confundiéndose con la discriminación por parte de los aparatos estatales al proceder en sentido contrario a la igualdad ante la ley.

Termina su obra, luego de analizar muy diversos casos históricos, con el tema educativo lamentándose de que “cada vez más las instituciones de la enseñanza superior se encuentran bajo la vigilancia de la burocracia federal”.

En el segundo libro sobre el historial del comunismo, Pipes estudia los casos cubano, chino, chileno de Allende, soviético, de Camboya, Etiopía, Corea del Norte con una documentación muy rigurosa donde pone de manifiesto los resultados calamitosos del sistema.

Explica que “el comunismo no es una buena idea que salió mal, sino una mala idea […] el marxismo, fundamento teórico del comunismo, lleva en sí la semilla de su propia destrucción, tal como Marx y Engels le habían atribuido erróneamente al capitalismo”. Finalmente subraya el tema tan importante de los incentivos perversos inherentes al comunismo por lo que “desarrolla los instintos más rapaces”.

Hago a esta altura una digresión para aludir a Eudocio Ravines (1897-1997), quien fuera Premio Mao y Premio Lenin y cuenta en su autobiografía que su primer paso hacia la conversión fue considerar que el problema radicaba en el mal manejo y el espíritu sanguinario de Stalin. Tardó mucho en percatarse que la raíz del problema estaba en el sistema y no en los administradores.

Pipes cita en esta segunda obra El libro negro del comunismo. Crímenes, terror y represión de Stephane Courtois y sus colegas, un volumen donde se contabilizan más de cien millones de masacrados por el comunismo de 1917 a 1989 además de las asfixias por las feroces represiones y las espantosas hambrunas provocadas por el régimen. Escribe Pipes: “Los movimientos y regímenes revolucionarios tienden, en cierta medida, a hacerse cada vez más radicales y más implacables. Esto sucede porque, después de sucesivos fracasos, sus dirigentes, en lugar de reexaminar sus premisas fundamentales -dado que son éstas las que proporcionan las bases lógicas de su existencia- prefieren ponerlas en práctica aun con mayor rigor”. Este es el resultado indefectible de la fantasía criminal de producir “el hombre nuevo” y “la felicidad eterna” en base a los aparatos estatales desbocados, cuando en verdad desde la primera restricción a la libertad por más inocente que pueda parecer al comienzo se están sentando las bases para la destrucción moral y material bajo las directivas implacables de los mandones de turno.

El tercer y último libro que comentamos aquí muy brevemente es el que se refiere a la revolución rusa (1045 páginas en la edición referida). Como he apuntado antes en base al monumental obra de Pipes, el régimen zarista implantado en 1547 por Iván IV (el terrible), con el tiempo se caracterizó por los atropellos de la policía política (Ojrana) con sus reiteradas requisas, prisiones y torturas, la censura, el antisemitismo, los siervos de la gleba en el contexto del uso y disposición de la tierra por los zares y sus acólitos sin ninguna representación de los gobernados en ninguna forma. Hasta que por presiones irresistibles y cuando ya era tarde debido a los constantes abusos, Nicolás II consintió la Duma (tres veces interrumpida) en medio de revueltas, cavilaciones varias y una influencia desmedida de Alejandra (“la alemana” al decir de la oposición en plena guerra) basada en consejos atrabiliarios de Rasputín. Finalmente, el zar abdicó primero y luego se constituyó un Gobierno Provisional que en última instancia comandaba Kerenski quien prometía “la instauración de la democracia” pero que finalmente se vio obligado a entregar el poder a los bolcheviques (cuando Hitler invadió la Unión Soviética en 1941, Kerenski, desde Nueva York, le ofreció ayuda a Stalin por correspondencia la cual no fue respondida, una señal de desprecio que merecen aquellos que pretenden actuar a dos puntas).

Imaginemos la situación de toda la población campesina en la Rusia de los zares, nada instruida que recibía de parte de las posiciones más radicalizadas del largo período desde 1905 que comenzaron las revueltas hasta 1917 en que estalló la revolución primero en febrero y luego en octubre cuando los soviets se alzaron con el poder bajo el mando de Lenin. Imaginemos a estas personas a quienes se les prometía entregarles todas las tierras de la nobleza frente a otros que proponían limitar el poder en un régimen de monarquía constitucional y parlamentaria. Sin duda para esa gente resultaba mucho más atractivo el primer camino y no el de “salvar a la monarquía del monarca”. Cuando hubo cesiones de algunas tierras se instauró el sistema comunal que algunos pocos dirigentes trataron sin éxito de sustituir por el de propiedad privada (en primer término debido a los denodados esfuerzos de Stolipin). Es que la tierra en manos de la nobleza como una imposición hacía creer que toda propiedad era una injusticia, extrapolando el privilegio a las adquisiciones legítimas.

De las cuatro revoluciones que más han influido hasta el momento sobre los acontecimientos en el mundo, la inglesa de 1688 que destronó a Jaime II por Maria y Guillermo de Orange donde con el tiempo se recogieron en grado creciente las ideas de autores como Algernon Sidney y John Locke, la norteamericana de 1776 que marcó un punto todavía más profundo y un ejemplo para todas las sociedades abiertas en cuanto al respeto a las autonomías individuales, la Revolución Francesa de 1789 que consagró las libertades del hombre, especialmente referidas a la igualdad de derechos (art. 1), esto es, la igualdad ante la ley y la propiedad (art. 2), aunque la contrarrevolución destrozó lo anterior y, por último la Revolución Rusa de 1917 que, desde la perspectiva de la demolición de la dignidad del ser humano, constituyó un golpe de proporciones mayúsculas que todavía perdura sin el aditamento de “comunismo” porque arrastra el recuerdo de cientos de millones de masacrados y otras tantas hambrunas. Del terror blanco pasar al terror rojo empeoró las cosas y, como es sabido, el sistema actual en Rusia es uno de mafias enquistadas en el poder.

Como queda dicho, la obra de Richard Pipes no se agota en los tres libros que hemos mencionado, pero da una idea de la dimensión de las faenas emprendidas por este notable historiador que permiten extraer valiosas enseñanzas para los momentos que actualmente vivimos, en los que con la etiqueta del nacionalismo se vuelven a repetir los errores del pasado.

La tarea para aquellos que pretenden vivir en una sociedad libre consiste en salir al encuentro de las falacias del estatismo, cualquiera sea la denominación a que se recurra para que el Leviatán atropelle los derechos de las personas. La obligación moral de todos quienes pretenden ser respetados es la de contribuir a enderezar y fortalecer los pilares de la libertad. No hay excusas para abstenerse de una misión de tamaña envergadura. En esta instancia del proceso de evolución cultural, es imperioso establecer límites adicionales al poder político para no correr el riesgo de convertir el planeta en un inmenso Gulag en nombre de una democracia que en verdad se está degradado en dirección a cleptocracias de distinto grado.

El autor es Doctor en Economía y también Doctor en Ciencias de Dirección, preside la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires y miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas.

Publicado originalmente en Infobae, 13 de junio de 2020