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Acerca de Adrián Ravier

Adrian Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Profesor en la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín.

¿La cultura produce instituciones o las instituciones producen cultura? – por Olav Dirkmaat

Cuando se discute la diferencia entre países, algunos dirán que ciertas culturas producen instituciones prodesarrollo y otras culturas generan instituciones antidesarrollo. Por ejemplo, ¿el Estado de derecho (rule of law) conduce a la acumulación de capital y progreso como resultado de la cultura de un país — como cumplir promesas, respetar propiedad ajena, etc.— o un Estado de derecho crea estos rasgos culturales?

Aunque es claro que aquí hay, a lo mejor, un efecto autorreafirmante (es decir, de retroalimentación positiva), y estamos en riesgo de caer en un infinito cuento de «¿vino primero la gallina o el huevo?», sin duda existe un tema de anterioridad. ¿Qué vino antes? ¿Cultura o instituciones?

Un ejemplo de la mano de McCloskey

Una de mis autoras favoritas es Deirdre McCloskey. McCloskey parece preferir el lado de la cultura. Algunas culturas se adhieren a valores que favorecen el progreso; dentro de estas culturas, como consecuencia, se producen instituciones sólidas. La teoría alternativa (el llamado «institucionalismo») es que, en algunos países, las instituciones (por la razón que sea) son más sólidas, y eso determina la cultura de un país. 

Concretamente, McCloskey (2016) dice que la retórica y las ideas han sido esenciales para que la humanidad saliera de su estado natural, la pobreza absoluta («talk came before trade»), ya que estas han producido lo que las instituciones jamás pueden producir. Las personas hacen la institución, no la institución a las personas. Uno no «crea» instituciones buenas; uno «crea» culturas buenas que, a su vez, producen instituciones buenas.

Según McCloskey, uno no «crea» instituciones buenas; uno «crea» culturas buenas que, a su vez, producen instituciones buenas.

Podemos apreciar un ejemplo que da McCloskey: la palabra, de mi idioma materno, eerlijk («honesto»). Honesto tiene una referencia a honor, lo cual en tiempos antiguos estaba vinculado a pertenecer a la nobleza, teniendo un sentido aristocrático. Sin embargo, en los Países Bajos en el siglo XVII, empezó a obtener el significado de «decir la verdad» en las relaciones comerciales y sociales en la sociedad neerlandesa. Se volvió un «valor burgués», como diría McCloskey.

Este es uno de muchos ejemplos de lo que McCloskey llamaría el desarrollo de «valores y virtudes burgueses». Y, según ella, estos preceden a las instituciones. Si las instituciones son formadas por personas, son los valores de las personas los que crean las instituciones, no al revés.

¿Se puede criticar a McCloskey?

Aunque el análisis cultural que hace McCloskey claramente es algo que estaba completamente ausente en la discusión académica sobre el «Gran Enriquecimiento», solo enfocarnos en los valores culturales también puede ser una trampa.

Solo enfocarnos en los valores culturales también puede ser una trampa.

Según una buena reflexión de mi estimado colega Michael J. Douma, un historiador de calibre, McCloskey realmente no usa datos (fuentes primarias) y, además, cita fuentes que reafirman su posición, pero no trata de refutar fuentes que contradicen su postura. Realmente no conecta sus reflexiones sobre la retórica y la cultura en los Países Bajos (los valores «burgueses») con una interpretación económica del Siglo de Oro de los Países Bajos. Asimismo, Douma (2017) hace la pregunta (muy válida) de que si podemos medir los valores burgueses. ¿Podemos mostrar o encontrar pruebas que los empresarios fueron más «dignificados» en los Países Bajos que en el resto de países?

Debido a que los demás historiadores se enfocan en estudiar fuentes primarias y datos, ignoran el trabajo de McCloskey justamente porque no los usa.

Mientras en el otro extremo, los (neo)institucionalistas solo usan fuentes primarias e ignoran el tema cultural y retórico por completo. Según ellos, es casi como si las instituciones tuvieran su propia existencia, aislada e independiente de las personas —su cultura y valores— que las forman.

Según los (neo)institucionalistas, es casi como si las instituciones tuvieran su propia existencia, aislada e independiente de las personas —su cultura y valores— que las forman.

Una tesis intermedia

De forma resumida, mi tesis es que, en los Países Bajos, por una mayor densidad poblacional y su menor tamaño, hubo más conflicto violento y bélico. Los conflictos entre diferentes feudos eran muy frecuentes (especialmente en la Edad Media). «Las fricciones dentro y entre ciudades [neerlandesas], los estados provinciales y los Estados Generales [Gobierno federal] convirtieron la estructura política de la República de los Países Bajos en algo como un “coro disonante”», diría el autor neoinstitucionalista Prak (este «coro disonante» luego sirvió de inspiración para los suizos y su propio coro).

Con la expansión del comercio y las élites empresariales en las diferentes ciudades (las élites empresariales frecuentemente eran parte de la política), los conflictos bélicos internos empezaron a desaparecer (aunque sí hubo conflictos externos, especialmente relacionados al comercio, como el bloqueo de rutas comerciales por fuerzas extranjeras).

Los neerlandeses siempre votaban con los pies y la política respondía a los incentivos que generaba esta competencia entre distintas unidades políticas. A lo largo, los feudos locales, por un proceso de competencia y evolución, tenían que crear suficiente prosperidad y disponer de suficientes personas para superar a sus rivales en términos bélicos (o evitar que les superaran). Esto generó el proceso evolutivo a través del cual surgieron las instituciones que favorecen el desarrollo.

Los neerlandeses siempre votaban con los pies y la política respondía a los incentivos que generaba esta competencia entre distintas unidades políticas.

Solo posteriormente se produjeron rasgos culturales que algunos autores usan como explicación causal de la superioridad de instituciones en países como los Países Bajos. La cultura proempresaprocomercio y proinnovación que describe McCloskey en sus obras es un síntoma de esta superioridad institucional, producida por causas más o menos accidentales.

El salto en la productividad, pero en el campo y no en las ciudades

Esta es básicamente la tesis del historiador Jan de Vries (1974), a quien McCloskey sí cita en sus obras. Sin embargo, De Vries enfatiza que el «salto en productividad» ocurrió en el campo, no en la ciudad. En cambio, cuando McCloskey habla de los valores burgueses y «el comercio como virtud», se refiere a las ciudades, como Ámsterdam.

Esto, además, es curioso, porque el capitalismo realmente nace en los Países Bajos (durante el Siglo de Oro) y posteriormente en el Reino Unido. Justamente estas culturas eran consideradas atrasadas, bárbaras e incultas. De cierta forma, esto ya nos indica que son las instituciones las que crean la cultura, no al revés.

La retórica y los «valores burgueses» son, así, el resultado de instituciones, forjados más por el «votar con los pies» que por la sociedad civil y la participación ciudadana. Las instituciones se desarrollan gracias a la competencia y el libre movimiento de personas. Los rasgos culturales en los Países Bajos —como la cultura abierta y de discusión, la tolerancia por minorías, las libertades civiles y la poca jerarquía en general— son resultados de esta configuración política más o menos accidental.

Referencias

De Vries, J. (1974). The Dutch Rural Economy in the Golden Age, 1500-1700. New Haven, CT: Yale University Press.

Douma, M. (2017). McCloskey’s Dutch Problem: Capitalist Rhetoric and the Economic History of Holland (January 31, 2017). Journal of Private Enterprise, Forthcoming, Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=2909016

McCloskey, D.N. (2016). Bourgeois Equality: How Ideas, Not Capital or Institutions, Enriched the World. Chicago: The University of Chicago Press.

Fuente: Centro para el Análisis de las Decisiones Públicas, UFM.

«Too much Maths, too little History: The problem of Economics»

This is a recording of the debate hosted by the LSE Economic History Department, in collaboration with the LSESU Economic History Society and the LSESU Economics Society. http://lsesueconomichistory.co.uk/ http://lsesueconomicssociety.com/

Speakers:

Proposition Team – Lord Robert Skidelsky & Dr. Ha-Joon Chang

Opposition Team – Prof. Steve Pisckhe & Prof. Francesco Caselli Chair – Professor James Foreman-Peck

The LSE is currently the only institution to have a separate EH department. We want to encourage students and academics alike to rethink the methodologies used to explain how our world works. Do we use the theoretical and econometrical method to create models with assumptions to distil the complexities of human nature and produce measurable results? Or do we use the historical process of considering all factors to provide a more holistic explanation? More importantly, which method should be adopted to better understand increasingly complex economic phenomena in the future? We are striving to provide our students breadth that exceeds their current theoretical studies. Hence, whilst we recognise the importance of economic history in allowing us to become closer to the truth and produce more intricate portrayal of events, the significance of models and mathematics remains to be emphasised. Indeed, we wish to have this controversially named debate in order to both highlight the tension between the two disciplines and to produce a more nuanced overview in defence of the future of Economics.

ENERGEIA, Revista de la Sociedad Ibero-Americana de Metodología Económica, números disponibles en línea

La Sociedad Ibero-Americana de Metodología Económica (SIAME) fue fundada en el año 2000 con el fin de fomentar el estudio de la metodología, la epistemología y la filosofía de las ciencias económicas en los países de habla hispana y portuguesa de Europa y América. De igual forma, la asociación pretende funcionar como un lugar de encuentro que permita intensificar las relaciones académicas entre economistas y filósofos de la ciencia en Iberoamérica.

La administración de la SIAME es llevada por una Junta Directiva que está formada por un Presidente, un Secretario, un Tesorero, y por lo menos dos Vocales; dichos puestos son asignados por la Asamblea General Extraordinaria.

A su vez, la SIAME está conformada por socios fundadores, de número, institucionales y de honor. Para ser socio en cada uno de los estratos antes mencionados, se deben de cumplir los requerimientos estipulados en los estatutos vigentes de la misma sociedad.

Es importante mencionar que, desde el año 2005, la versión impresa de la Revista Internacional de Filosofía y Epistemología de las Ciencias Económicas (ENERGEIA) cuenta con indexación en el Sistema Regional de Información en línea para Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal (LATINDEX), el cual fue gestionado por el Dr. Eduardo R. Scarano. Lo anteriormente mencionado puede ser consultado en el siguiente enlace: Información LATINDEX ENERGEIA.

Aquí puede acceder a la web de la SIAME.

Aquí puede acceder a los números de la revista.

Aquí puede acceder al seminario que tendrá lugar del 3 al 5 de octubre en México.

Methodological Individualism: Still a Useful Methodology for the Social Sciences? – Reinhard Neck

Abstract

This paper explains the role of methodological individualism as a methodology for the social sciences by briefly discussing its forerunners in economics and sociology, especially in the works of Carl Menger and Max Weber, followed by some comments on Karl Popper’s and other critical rationalists’ contributions as well as rational choice theories. Some recent arguments against methodological rationalism are then provided, including counterarguments, mainly based on exemplary work by economists and sociologists. This paper proposes a scheme for analyses using (weak) methodological individualism, in particular, arguing that evolutionary approaches to the explanation of economic and other social phenomena that accord with methodological individualism suggest that it is a successful and progressive methodology for economics and sociology.

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Nuevo libro: Populismo, Restricciones Constitucionales y Dolarización Oficial en Argentina – Osvaldo Schenone, Jorge Avila y Adrián Ravier

Este libro tiene tres propósitos: primero, caracterizar el fenómeno del constitucionalismo popular y ubicar dentro de él al populismo; segundo, ilustrarlo con ejemplos de Argentina en el siglo XX y tercero, proponer una manera de blindar el sistema monetario de las consecuencias del déficit reiterado y creciente que caracteriza al constitucionalismo popular.

Disponible a la venta aquí.

The Chicago Boys and the Revival of Classical Liberal Economics in Chile – Axel Kaiser

According to a persistent narrative, the ideas behind the free market revolution led by the so-called “Chicago Boys” in Chile were imported from the United States. This narrative is wrong. Free market liberalism has been a substantial part of Chile’s intellectual and institutional tradition since the middle of the 1800s.

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Inflación en Guatemala, 1961-95 – Julio H. Cole

Abstract:

En este trabajo se efectúa un análisis estadístico de la inflación anual en Guatemala desde 1961. El enfoque teórico para el análisis se encuadra dentro de la llamada «teoría cuantitativa del dinero» (también conocida como «teoría monetarista» o «monetarismo»). Esta teoría postula a largo plazo una relación estable entre tres variables macroeconómicas muy importantes: el cambio porcentual en el índice de precios (o sea la tasa de inflación, P, el cambio porcentual en la masa monetaria (la tasa de crecimiento monetario, M) y el cambio porcentual en el PIB a precios constantes (la tasa de crecimiento real, Y).

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RAÍCES Y ETAPAS EN LA HISTORIA DE LA ESCUELA AUSTRIACA – Adrián Ravier

Este artículo se propone estudiar las raíces del pensamiento de los autores de la Escuela Austriaca, y las distintas etapas evolutivas que surgieron desde su fundación. En este sentido se destacan raíces en los pensadores pre-socráticos de la Antigua Grecia, en la propiedad privada defendida por Aristóteles, en Juan de Mariana y la Escuela de Salamanca, en las contribuciones del irlandés Richard Cantillón, en la Fisiocracia y el laissez faire francés, en el pensamiento escocés de Adam Smith, David Hume y Adam Ferguson y en algunos autores de la Escuela Clásica británica que reunió a los «primeros economistas teóricos» a partir del último cuarto del siglo xviii. Además, podría destacarse con cierto paralelismo cronológico a los autores clásicos de las Ciencias Políticas, que desarrollaron una literatura específica sobre los límites al poder y el control al Leviatán, nutriendo e influenciando los escritos de filosofía política de los autores austriacos. La tradición austriaca, sinembargo, surge como «Escuela» en Viena recién a fines del siglo xix, tomando en general a 1871 como el año de su fundación. Su máximo esplendor lo alcanza entre la segunda y tercera década del siglo xx especialmente con las contribuciones de Ludwig von Mises y Friedrich Hayek, aunque luego —entre 1940 y 1970- sus autores principales caen en el aislamiento. El resurgimiento de los años 1970 le devuelve a esta Escuela algo de protagonismo, abriendo poco después una etapa de oportunidades para desarrollos modernos en distintos campos de estudio de la economía. Concluimos el trabajo con algunasreflexiones acerca de la actualidad de la Escuela, con mayor presencia de sus seguidores en las universidades y también en revistas científicas.

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Are Free Market Fiduciary Media Possible? On the Nature of Money, Banking, and Money Production in the Free Market Order – Kristoffer J. Mousten Hansen

Abstract: Recent debates in monetary theory have centered on so-called free banking
and the role of banks in providing money in the form of fiduciary media in a pure
market economy. This paper examines how and to what extent fiduciary media can
emerge in a pure market economy. Based on the theory of value, it is argued that
those economists are mistaken who claim that money substitutes must in all cases be
interpreted as being money titles. Those economists too are mistaken, however, who
claim a large role for the circulation of fiduciary media in a pure market economy.
It is argued that holding fiduciary media in one’s cash balance is an entrepreneurial
error, as fiduciary media by their nature do not have the qualities people demand in
holding money. Money is the comparatively most certain good and the present good par excellence, qualities that fiduciary media do not have. Holding fiduciary media
instead of money is therefore an entrepreneurial error, and like all errors in the free
market, it will tend to be eliminated in the process of entrepreneurial profit and loss,
leading to the virtual disappearance of all fiduciary media from the market economy.

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