
Comparto mi última columna en Economía Para Todos. No me pude resistir a la saga de la Isla de la Fantasía y me sume con la Isla de Gilligan…
La noticia de la elección del nuevo Papa Francisco hizo que la Isla de Gilligan y el resto de las islas del mundo pusiesen sus ojos en la Isla de la Fantasía. Los gobernantes de la Isla de la Fantasía son los únicos que no se alegran por la elección del Papa que fue tan bien recibida en el resto de las islas, intentan manejar la cotización de su moneda a los telefonazos porque no creen en eso de la ley de la oferta y la demanda, dicen que no hay inflación pero congelan los precios y un sin fin de medidas contradictorias y prehistóricas. Mientras tanto, en la Isla de Gilligan las cosas funcionan de manera distinta.
Aquí la canción de esta comedia que hizo historia.