"There is only one difference between a bad economist and a good one: the bad economist confines himself to the visible effect; the good economist takes into account both the effect that can be seen and those effects that must be foreseen." Frederic Bastiat
Adrian Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Profesor en la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín.
I met Daniel Lahoud in Rosario (Argentina) in 2008. He had submitted a very interesting paper to the International Conference I organize every two years – “The Austrian School of Economics in the 21st Century.” From then on he had participated in every Austrian Conference with the exception of 2014. That year the economic situation in Venezuela was so awful that he could not make it. Unfortunately, it is not that things have improved since but both in 2016 and 2018 the Red Liberal de América Latina (Relial) has granted him a scholarship to attend the conference.
Dr. Lahoud was born in 1959 in Venezuela and he has a Lebanese background on his father’s side. He posses an economic degree, a Masters in Economics and History, and a Doctorate of History. He is currently taking a second Doctorate in Economics. He has worked as an economist at the Central Bank and in the private sector. He was also an entrepreneur.
Since 1988 he has been a professor at the Universidad Católica Andrés Bello Catholic University (UCAB), and starting in 2008 at the Universidad Central de Venezuela (UCV).
Recently on Twitter Dr. Lahoud posted a very beautiful picture of himself and his Austrian Economics students. That picture originated the interview that follows. It is a small token of appreciation to a heroic scholar who is promoting the ideas of the Austrian School of Economics in one of the harshest environments. And he is doing it both effectively and courageously.
Federico N. Fernández – How did you start with your Austrian Economics Program in Caracas?
Daniel Lahoud – Today in Venezuela there is not much work for an economist like me, who is devoted to the financial sector and to be an advisor to companies. So I spend a lot of my time teaching at the University and doing research for classes. I have always been a professor of finance and slowly I have ventured into economic history and the history of economic thought.
Since 2008 with the deepening of the socialist model in Venezuela, I decided to offer and Introduction to the Austrian School of Economicsas an elective subject both at the Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) and at the Universidad Central de Venezuela (UCV).
El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos de Argentina (INDEC) publicó en la tarde de ayer los índices mensuales. Durante octubre la inflación fue del 5,4%, lo que significó una leve caída de un 1,1% con respecto a septiembre. El acumulado anual, hasta el momento, es del 39,5%. PanAm Post conversó con el economista y escritor Adrián Ravier, que brindó su opinión sobre las expectativas a futuro.
“Tanto los resultados de septiembre y octubre se dieron en el marco de lo esperado. La expectativa del mercado a partir de ahora es que la inflación va a seguir bajando y que puede llegar a bajar fuerte. El mes que viene podría bajar al 3% y comenzar un 2019 con un 2% mensual. La política monetaria que se empezó a aplicar a partir de la crisis cambiaria de mantener constante la base monetaria hasta junio del año que viene garantiza una baja fuerte en la inflación. De esta manera podríamos hablar de una proyección posible de pasar del 45% de este año a un 25% anual para cerrar 2019″, anticipó.
Mientras el Banco Central confirma en octubre una leve contracción monetaria en un plan de mantener constante la base monetaria para de ese modo bajar la inflación, también acumula Leliq que representa inflación futura. ¿Qué tan ortodoxo es entonces el nuevo plan anti-inflacionario de Cambiemos?
Comparto un Call for Papers del Journal del Mises Institute de Brasil sobre «Entrepreneurship».
Dear Dr. Ravier, good morning,
My name is Fernando D’Andrea, I am the assistant-editor of the Special Issues at the Mises Journal (http://misesjournal.org.br/). I am reaching you to let you know about our 2019 Special Issue on entrepreneurship to be guest-edited by Dr. Per Bylund, from Oklahoma State University.
Since I believe you and your students, as believers in free markets, could be interested in the various facets of entrepreneurship, I’d like to invite you to take a look at the call for papers (https://misesjournal.org.br/misesjournal/Entrepreneurship), submit papers and spread the word. I am also attaching some material that could be shared among your contacts as well.
The journal is open access, and all papers for this special issue, as well as any other works, will go through the normal peer review processes. The deadline for submissions is July 15th, 2019, the journal will be published by early November, 2019.
If you need any further information, please, do not hesitate in contacting me.
We hope to see your papers in the special issue, papers on other issues related to libertarianism in its various facets are also very welcomed in the normal flow of the journal.
Después de la quita del cepo y las consecuentes devaluación y recesión de 2016, los argentinos disfrutamos de un rebote en 2017 que cerró con una recuperación de la actividad del 2,9 por ciento. Tras la sucesión de devaluaciones de 2018, los analistas proyectaron un rebote similar en el primer semestre de 2019 que nos permitía pensar que la situación social podía mejorar en el año de las elecciones.
Pero el Banco Central de la República Argentina decidió entonces cambiar su política monetaria y revertir la fuerte expansión que inició en agosto 2018 para desarmar la bola de nieve de las Lebacs —y que alcanzó su pico en septiembre con más de un 45% de incremento en la base monetaria. Esta política monetaria sugiere mantener la base monetaria constante hasta junio de 2019. Si se cumpliera esta política, las expectativas de inflación bajarían. Y octubre confirmó el camino elegido, incluso con una leve contracción.
Del 6% de tasa de inflación medida en septiembre y un posible 5% esperado para octubre, las expectativas de inflación mensual bajan en el REM al 3,1% para noviembre y continúan su descenso gradual hasta 2,2% en abril 2019. Del 47,5% que cerraría la inflación de 2018, bajaríamos a una tasa del 27% en 2019 y 20% para 2020.
La contrapartida, sin embargo, la observamos en la actividad económica. A la ya profunda recesión que viven los argentinos, con desempleo y pobreza en aumento, se sumará ahora el efecto de la política anti-inflacionaria comentada. La cadena de pagos se resentirá aun más, lo que golpeará el consumo y la generación de empleo. El rebote se corre nuevamente al segundo semestre de 2019, que se espera que muestre mejoras respecto del primero. A la recesión de 2018, estimada en 2,4% del PBI, le seguiría una leve contracción de un punto en 2019 y el rebote que iniciaría en el segundo semestre del año electoral recién se confirmará en 2020, con mejoraras en la actividad del 2,4 por ciento.
La medida anti-inflacionaria parece ahora acertada, aunque tiene un problema de timing considerados los tres años perdidos en materia de lucha contra la inflación. Celebro igualmente que la política económica esté más interesada en resolver los desequilibrios macroeconómicos que continuar con un populismo que siempre empobrece.
Publicado originalmente en Infobae, 4 de noviembre de 2018.
«Letras en Libertad», una mirada joven sobre Latinoamérica y el liberalismo
Estudiantes por la Libertad está de festejo. La organización universitaria pro-libertad más grande de América Latina publicó el libro «Letras en Libertad», editado por Alejandra González Jiménez, editora en jefe del sitio web de la organización hace más de un año.
En contacto con Visión Liberal, la autora del libro comentó que «es una compilación de textos críticos en materia filosófica, económica y política desde una perspectiva libertaria». Además, se incluyen análisis de lo que implica trabajar como defensores de la libertad, escritos por grandes mentes del liberalismo actual, como María Blanco, David Boaz, Carlos Alberto Montaner y también, de referentes liberales argentinos, entre los que se destacan Martín Krause, Gabriel Zanotti, Adrían Ravier, Carlos Sabino y Alberto Benegas Lynch (h).
Estoy cansada de ver cómo pululan políticos por los distintos medios criticando la política económica de Macri y describiéndola con la fantasía de “neoliberal”, etiqueta con la que ningún intelectual del liberalismo se identifica y que eleva gastos, impuestos y deuda en medio de una debacle inflacionaria. Compruebo que periodistas que participan de esto programas no corrigen ese tremendo error.
Lo mismo ocurrió con Martínez de Hoz y con Menem: nada tiene de políticas liberales tener el dólar atado a una tablita o implementar una falsa convertibilidad, vender gigantescas empresas estatales a manos de monopolios privados, aumentar el gasto público sideralmente, incrementar impuestos y elevar la deuda del gobierno (interna y externa).
Este estatismo galopante por donde se lo mire recae muy especialmente
sobre los más pobres. Deberíamos mirar lo que ocurrió en nuestro país cuando se
aplicaban las ideas de Alberdi y similares antes de los golpes del 30 y sobre
todo del 43: los salarios de los peones y los obreros de la incipiente
industria eran superiores a todos los de Europa e iguales a los de Estados
Unidos con el que competíamos.
A veces la parla convencional sobre lo social tiene lugar sin tener
mucha idea de que se trata. Friedrich Hayek ha escrito en La fatal arrogancia. Los errores del socialismo que el adjetivo
social que sigue a cualquier sustantivo lo convierte en su antónimo.
Constitucionalismo social quiere decir que el documento del caso se apartará de
la idea tradicional de Constitución en cuanto a límites al poder para, en
cambio, dar rienda suelta al abuso de poder. Justicia social significa la
antítesis de la definición clásica en cuanto a “dar a cada uno lo suyo” para
sacarles a unos lo que les pertenece y entregarlo a quienes no les pertenece.
Derechos sociales se traducen en pseudoderechos en el sentido de demandar por
la fuerza el fruto del trabajo ajeno y así sucesivamente.
En la obra mencionada Hayek elabora en torno al concepto de sociedad
para terminar sugiriendo que es mejor y más preciso aludir a la idea de ordenextendido en reemplazo de aquello que se suele usar como un
antropomorfismo en el sentido de afirmar que “la sociedad considera”, “la
sociedad requiere”, “la sociedad piensa” etc. Tal vez lo más grotesco en este
sentido es cuando aparecen noticias periodísticas con grandes títulos en los
que se lee que “Estados Unidos le contesta a África” tal o cual cosa o que “el
pueblo reflexiona” sobre tal o cual situación.
Ortega y Gasset había llegado a una instancia similar al escribir en El hombre y la gente que “los imprecisos
sentidos verbales de las palabras “social, socialidad, sociedad” […] todas esas
acciones nuestras y todas esas reacciones de los otros en que la llamada
“relación social” consiste, se originan en un individuo como tal, yo por ejemplo y van dirigidas a otro
individuo como tal. Por tanto, que la “relación social”, según hasta ahora nos
ha aparecido, es siempre una realidad inter-individual”
por lo que acto seguido propone denominar “relaciones interindividuales” como
algo más preciso que la ambigüedad que encierra la expresión “sociedad” que
dice Ortega han confundido no pocos sociólogos una cosa con la otra.
Por su parte, Max Weber en el primer tomo de su Economía y sociedad declara que “la acción social se orienta por
las acciones de otros” aunque no renuncia a la expresión a la que nos venimos
refiriendo sobre la cual los dos autores anteriores tienen sus serias reservas
de seguir empleando.
Y ahora viene un asunto de la mayor importancia conectado a lo dicho.
Antoine Destutt de Tracy (1754-1836) fue el mayor inspirador de Thomas
Jefferson a través de la traducción al inglés de su A Treatise on Political Economy donde escribe que “La sociedad es
solo y exclusivamente una serie continua de intercambios […] en cuyo contexto
ambas partes contratantes siempre ganan, consecuentemente la sociedad consiste
en una ininterrumpida sucesión de ventajas permanentemente renovadas por todos
sus miembros” referidos a intercambios espirituales y materiales. Uno de las
misivas donde Jefferson intercambia ideas con de Tracy está registrado en un
largo escrito del primero al segundo fechada en Monticello el 26 de enero de
1811.
En cualquier caso y en base a estos recaudos y prevenciones sobre la
expresión de marras, estas consideraciones ponen en primer plano la importancia
de respetar las autonomías individuales para que cada cual en libertad pueda
seguir su camino asumiendo la responsabilidad por sus actos ya que la
contracara de la libertad es la responsabilidad, de lo contrario no se trata de
libertad sino de un abuso hacia otro.
El ver a las relaciones interindividuales para recurrir a la expresión
de Ortega o al orden extendido para usar el término acuñado por Hayek o incluso
el retomar la vieja y confusa expresión que mantiene Weber de sociedad, es
altamente ilustrativo el verlas como intercambios pacíficos y voluntarios entre
personas que tienen muy diversos propósitos y necesidades. “Referencias a ´la
sociedad´ son una trampa lingüística” escribe el sacerdote James S. Sadowsky.
Cada uno persiguiendo su interés personal debe servir al prójimo en los
intereses de éstos al efecto de lograr el objetivo. Si no se da en la tecla
debe ensayarse otro camino y así sucesivamente. En lo puramente crematístico,
los más necesitados son los que más provecho sacan de este proceso puesto que es
allí donde se maximizan las tasas de capitalización que hacen posible los
salarios más altos.
También en este contexto caben fuertes incentivos de gran peso referidos
a las obras filantrópicas que, precisamente, se desarrollan en relación directa
con los climas de libertad reinantes (no tiene sentido buscar obras caritativas
en regímenes totalitarios). Pensadores de la talla de Adam Ferguson, Wilhelm
von Humboltd y, contemporáneamente Michel Novak han remarcado una y otra vez,
por un lado, la estrecha relación entre la libertad y la responsabilidad
individual y, por otro, el correlato entre climas de respeto y el progreso, de
modo especial para los más necesitados.
Cuando irrumpen en escena los megalómanos que se autotitulan
“arregladores de sociedades”, el desbarajuste es seguro. Cualquier cosa que
hagan será distinta de lo que la gente hubiera preferido (y si hicieran lo
mismo, no tendría tampoco sentido su interferencia con los consiguientes
ahorros en cargas administrativas). En este sentido Thomas Sowell en Knowledge and Decisions explica que las
planificaciones no son cuestión de contar con computadoras con gran memoria y
capacidad de cálculo puesto que sencillamente la información no está disponible
ex ante de que proceda el sujeto actuante y ni siquiera
él conoce anticipadamente su decisión puesto que está sujeta a las cambiantes
circunstancias que eventualmente harán
modificar su opinión.
En relación con lo que venimos exponiendo, Sowell en la misma obra
citada también señala lo pastoso y peligroso que arrastra la palabra sociedad
al puntualizar que “la metáfora sociedad
es usada tendenciosamente para cambiar de contrabando el foco de atención desde
numerosas unidades pequeñas a un único factor decisivo a nivel nacional […] No
hay tal cosa como la sociedad que decida algo.”
Sowell repasa en el libro en cuestión el importantísimo rol de la
distribución del conocimiento, fraccionado y disperso entre millones de
personas y que su coordinación a través de los antedichos intercambios permite
la división de trabajo en faenas cada vez más complejas que permiten como
resultado equipos cada vez más fáciles de manejar, sean automóviles, equipos
electrónicos o lo que fuera. Recuerda también que las imposiciones de los
aparatos estatales inevitablemente generan quiebras en aquellas coordinaciones
libres y voluntarias con lo que los faltantes y desajustes son siempre el
resultado.
Por todo esto es que el individualismo resulta de tanta trascendencia,
esto es, el respeto irrestricto a los proyectos de vida de cada cual. Esto
implica el sacar provecho de las relaciones interindividuales como forma
indispensable para el progreso moral y material. La persona aislada reduce
abruptamente su nivel de vida y eventualmente no puede sobrevivir, de allí la
importancia de abrir de par en par las puertas a los intercambios espontáneos.
Esta división del trabajo permite adelantos colosales en la medicina, la
alimentación, el transporte, la tecnología y todo lo que nos rodea que se
derrumban si tuviera lugar el asilamiento que propugnan los socialismos y las
xenofobias que no solo bloquean las relaciones internacionales sino que lo
hacen en el interior de las fronteras con intervenciones estatales de muy diversa magnitud y especie.
Se suele argüir que el individualismo conduce a intereses personales
mezquinos sin percatarse que no hay acción en ausencia del interés personal de
quien la lleva a cabo, solo que la mezquindad tiene lugar cuando los gobiernos
imponen regulaciones que en lugar de apuntar a la cooperación entre las personas
crean inevitables conflictos y tensiones de diversa naturaleza. Por otra parte,
como entre otros ha dicho Pablo R. Arzun “cuando los líderes izquierdistas
hablan de aumentar las riquezas en realidad se refieren a las suyas” (por
ejemplo, Fidel Castro y sus imitadores).
Hay otros lugares donde la tradición ha sido la libertad pero que hoy se
vienen deteriorando como es caso de Estados Unidos en el que William Bonner, a
pesar de otros indicadores engañosos, destaca en su último informe económico -reproducido
en Buenos Aires por “Contraeconomía” el 5
de noviembre del corriente año de 2018 -que “de acuerdo a los datos de
la Tesorería, Trump ha incrementado el déficit fiscal en casi el doble de lo
que dejó la administración anterior”.
Muchos son los funcionarios políticos que tienen que justificar sus
sueldos por lo que crean funciones que no solo no son necesarias sino que son
altamente contraproducentes. En este sentido insisto en que deben reencauzarse
las actividades gubernamentales con la brújula de la base cero en el contexto liberal de recurrir a la fuerza solo
en caso de que se vulneren derechos y, por lo demás, hacer lugar para la
energía creativa de las personas a través de sus intercambios.
Una de las tantas maneras de reencauzar esas actividades es convertir el
Poder Legislativo en una asamblea mucho más reducida que las que hoy tienen
lugar en la mayor parte del llamado mundo libre y que sus faenas sean ad honorem como era, por ejemplo, en las
repúblicas de Venecia y Florencia. Para ello es menester comprender que la ley
no se traduce en cualquier legislación en cualquier sentido sino que está en
línea con los mojones y puntos de referencia extramuros de la norma positiva,
con lo que no puede haber conflictos de intereses con legisladores que se
dedican de modo remunerado a sus asuntos personales fuera del recinto.
Por su parte el Ejecutivo debiera reducirse en pocas secretarías para
asistir al presidente o, mejor aun si prestamos atención a los argumentos
esgrimidos en el debate de la Constitución estadounidenses respecto a las
ventajas del Triunvirato en lugar de presidencialismos que se asimilan más a
una monarquía. Secretarías que debieran operan en el seno de la casa de
gobierno al efecto de poder vender todos los palacios de actuales ministerios.
Todo ello para centrar la atención en cuidadosas carreras judiciales donde los
escalafones y designaciones sean el
resultado del mérito, la independencia y la consecuente excelencia en cuanto a
conocimientos jurídicos.
En resumen, el uso de la pantalla de “la sociedad” ha servido para las
aventuras más espinosas y para ocultar el avance de un Leviatán cada vez más
adiposo y agresivo respecto a las autonomías individuales. En verdad, el formar
parte de lo que se conoce como sociedad es para sacar provecho de las
relaciones interindividuales y no para ser saqueados y como consigné antes tampoco
para formar parte de un gran círculo donde cada uno tiene metidas las manos en
los bolsillos del vecino. Así la vida se torna insoportable.
No facilita para nada la comprensión de lo dicho en esta nota
periodística cuando aparecen personajes en televisión diciendo lo más sueltos
de cuerpo que “como sociedad” debe hacerse esto o lo de más allá con lo que
queda muy difusa y un tanto cómica su
declamación, en lugar de apuntar a personas concretas incluyendo al mismo que
se pronuncia de esa manera. En esta línea argumental, es del caso recordar la
forma en que se solía despedir Borges de sus audiencias luego de sus
conferencias: “saludo a cada uno y no digo a todos porque cada uno es una
realidad mientras que todos es una abstracción”. Es tiempo de cambiar
radicalmente el enfoque, para lo cual deben derribarse telarañas mentales y
mirar el futuro con más imaginación y creatividad para zafar -como ha advertido
y aconsejado Milton Friedman- de la tiranía del statu quo.
Ahora que se acercan las elecciones argentinas, es pertinente tener en cuenta lo que aquí dejamos consignado y no solo para este país sino en general como una gimnasia también para otros lares acerca del populismo.
En el libro de Silvano Santander Técnica
de una traición. Juan D. Perón y Eva Duarte, agentes del nazismo en la
Argentina se reproduce una fotocopia en alemán de una carta del ministro
consejero de la Embajada alemana en Buenos Aires, Otto Meynen, al Capitán de
Navío Dietrich Niebuhr O.K.M [Ober Kommando der Marine] en Berlín, fechada el
12 de junio de 1943 traducida al castellano donde consigna que “La señorita
Duarte me mostró una carta de su amante [Juan Perón] en la que se fijan los
siguientes lineamientos generales para una obra futura del gobierno
revolucionario: ´Los trabajadores argentinos nacieron animales de rebaño y como
tales morirán. Para gobernarlos basta darles comida, trabajo y leyes para rebaño
que los mantengan en brete´ […] Si no me equivoco, ya Mussolini empleó la
expresión animales de rebaño para referirse a los analfabetos italianos. Perón
sigue la buena escuela.” Firmado O. Meynen al que antepone el consabido “Heil
Hitler”.
En un artículo publicado por Caludia Peiró en Infobae el 8 de julio de 2017, se reproduce una misiva mecanografiada de Perón
a Mao:
“Madrid, 15 de julio de 1965
Al Sr. Presidente MAO TSE TUNG
Mi querido Presidente y amigo:
Desde este difícil exilio, aprovecho la magnífica oportunidad que
brinda el viaje de los jóvenes dirigentes peronistas del MRP, gentilmente
invitados por Uds, para hacerle llegar junto con mi saludo más fraternal y
amistoso, las expresiones de nuestra admiración hacia Ud., su Gobierno y su
Partido; que han sabido llevar a la Nación China el logro de tantas e
importantes victorias, que ya el mundo capitalista ha comenzado por reconocer y
aceptar.
Su pensamiento y su palabra de Maestro Revolucionario, han calado hondo
en el alma de los pueblos que luchan por liberarse -nosotros entre ellos- que
nos debatimos, en estos últimos diez años, en marchas y contramarchas propias
del proceso de un pueblo, que va preparando las condiciones más favorables para
la lucha final contra el Imperialismo Norteamericano y sus aliados permanentes
-entre ellos ahora, los actuales dirigentes soviéticos- se equivocan cuando
piensan que con el engaño de una falsa coexistencia pacífica podrán detener la
marcha de estos pueblos sedientos de justicia en pos de su liberación.-
El ejemplo de CHINA POPULAR, hoy base inconmovible de la Revolución
Mundial, permite a los hombres de las nuevas generaciones prepararse para la
larga lucha con más claridad y firme determinación.
La acción nefasta del Imperialismo, con la complicidad de las clases
traidoras, han impedido en 1955 que nosotros cumpliéramos la etapa de la
Revolución Democrática a fin de preparar a la clase trabajadora para la plena y
posterior realización de la Revolución Socialista. Pero, de la derrota de esa
fecha, hemos recogido grandes ejemplos que nos permiten prepararnos con mucha
más firmeza, para que nuestro pueblo pueda tomar el poder y así instaurar la
era de gobierno de los oprimidos -la clase trabajadora- única capaz de realizar
una política de paz y felicidad para nuestro pueblo. Nuestros objetivos son
comunes -por eso me felicito de este contacto de nuestros luchadores con esa
gran realidad que son ustedes.
En lo fundamental somos coincidentes, y así lo he expresado muchas
veces ante nuestros compañeros, la clase trabajadora y peronista de Argentina.
Quedan los aspectos naturales y propios de nuestros países, que hacen a sus
condiciones socio-económicas, y que modifican en cierta forma la táctica de
lucha.
Los compañeros portadores sabrán explicar de viva voz nuestros puntos
de vista, y el gran deseo de que la más profunda y sincera de las amistades se
consolide entre nosotros.
Reciba, querido Presidente, las seguridades de nuestros mejores
sentimientos. Somos confiantes en el triunfo de la justicia y la verdad. Nada
ni nadie podrá detener la hora de los pueblos.
Por el triunfo de nuestras comunes luchas, por el triunfo y la
felicidad el Pueblo Chino; por la liberación de los pueblos oprimidos, con toda
amistad,
Un gran abrazo,
Juan Perón.”
Por último al efecto
de seleccionar tres cartas de la nutrida correspondencia de Perón, escribió a su lugarteniente
John William Cooke en los siguientes términos: “Los que tomen una casa de
oligarcas y detengan o ejecuten a los dueños se quedarán con ella. Los que
tomen una estancia en las mismas condiciones se quedarán con todo, lo mismo que
los que ocupen establecimientos de los gorilas y enemigos del Pueblo. Los
Suboficiales que maten a sus jefes y oficiales y se hagan cargo de las unidades
tomarán el mando de ellas y serán los jefes del futuro. Esto mismo regirá para
los simples soldados que realicen una acción militar” (Correspondencia Perón-Cooke, Buenos Aires, Editorial Cultural
Argentina, 1956/1972, Vol. I, p. 190).
No todos los dirigentes populistas son tan crudos y francos, pero en
todos anida la manía de arrogarse facultades de iluminados que les molesta que
se los acose pero acosan a los demás de modo sistemático. Son los que
consideran a su prójimo como infradotado que siempre hacen las cosas mal en sus
vidas, haciendas y con sus hijos por lo que necesitan ser amaestrados por los
soberbios del populismo.
También Perón proclamó “Al enemigo, ni justicia” (carta de Perón de su
puño y letra dirigida al Secretario de Asuntos Políticos Román Alfredo Subiza,
cit. por J. J. Sebreli, Los deseos
imaginarios del peronismo, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1983, p.
84). En otra ocasión anunció que “Levantaremos horcas en todo el país para
colgar a los opositores” (discurso de Perón por cadena oficial de radiodifusión
el 18 de septiembre de 1947, Buenos Aires). Por último, para ilustrar las
características del peronismo, Perón consignó que “Si la Unión Soviética
hubiera estado en condiciones de apoyarnos en 1955, podía haberme convertido en
el primer Fidel Castro del continente” (Marcha,
Montevideo, febrero 27 de 1970).
Algunos aplaudidores y distraídos han afirmado que “el tercer Perón” era
distinto sin considerar la alarmante corrupción de su gobierno realizada
principalmente a través de su ministro de economía José Ber Gelbard quien
además provocó un grave proceso inflacionario (que denominaba “la inflación
cero”) y volvió a los precios máximos de los primeros dos gobiernos peronistas
(donde al final no había ni pan blanco en el mercado), el ascenso de cabo a
comisario general a su otro ministro (cartera curiosamente denominada de
“bienestar social”) para, desde allí, establecer la organización criminal de la
Triple A. En ese contexto, Perón después de alentar a los terroristas en sus
matanzas y felicitarlos por sus asesinatos, se percató que esos movimientos
apuntaban a copar su espacio de poder debido a lo cual optó por combatirlos y,
también a la vuelta de su exilio, se
decidió por abrazarse con Ricardo Balbín (un antiguo opositor que a esa altura
se había peronizado).
Como hemos apuntado antes, se ha probado una y mil veces la corrupción
astronómica del régimen (Américo Ghioldi, Ezequiel Martínez Estrada), su
fascismo (Joseph Page, Eduardo Augusto García), su apoyo a los nazis (Uki Goñi
y el antes citado Silvano Santander), su censura a la prensa (Robert Potash,
Silvia Mercado), sus mentiras (Juan José Sebreli, Fernando Iglesias), la
cooptación de la Justicia y la reforma inconstitucional de la Constitución
(Juan A. González Calderón, Nicolás Márquez), su destrucción de la economía
(Carlos García Martínez, Roberto Aizcorbe), sus ataques a los estudiantes
(Rómulo Zemborain, Roberto Almaraz), las torturas y muertes (Hugo Gambini,
Gerardo Ancarola), la imposición del unicato sindical y adicto (Félix Luna,
Damonte Taborda). ¿Qué más puede pedirse para descalificar a un régimen?
Sin embargo, en nuestro medio se recurre a la tragicómica expresión
“peronismo racional” una flagrante contradicción en los términos. En realidad
una chanza tragicómica. Desde luego que lo dicho no se circunscribe al
peronismo, hay sobradas muestras en el mundo de autoritarismos semejantes que
operan bajo el rótulo de populismo para significar su concordancia con “los
deseos del pueblo”, cuando en todos los casos naturalmente han destruido las
posibilidades de progreso moral y material de los gobernados, muy especialmente
de los más necesitados, generalmente apoyados por estructuras sindicales
basadas en figuras fascistas como la personería gremial y “los agentes de
retención” que obligatoriamente echan mano al fruto del trabajo ajeno para que
los titulares no dispongan de lo suyo en pos de engrosados bolsillos de matones
que la juegan de “protectores de los pobres”.
Economías alambradas, inflaciones galopantes, regulaciones asfixiantes,
endeudamientos públicos colosales, gastos astronómicos de los aparatos
estatales, impuestos insoportables y demás parafernalia son las indefectibles
recetas de los populismos siempre estatistas y corruptos.
Como también hemos señalado en otras oportunidades, el nivel de vida no
se mejora con voluntarismos enfundados en decretos sino en incrementos en las
tasas de captitalización (a contracorriente de aquello de “combatiendo al
capital”), lo cual, a su vez, solo puede lograrse en el contexto de marcos
institucionales civilizados donde se respete el derecho de todos. Las mal
llamadas “conquistas sociales” provocan desempleo, especialmente de la gente
que más necesita trabajar, al imponer salarios y equivalentes que no se
condicen con el nivel de ahorro interno y externo captados en inversiones
productivas. Por eso es que en todos los populismos el nivel de vida se contrae
lo cual se agrava con el establecimiento de sistemas de pensiones compulsivas y
quebradas por un nefasto procedimiento de reparto.
Las redistribuciones de ingresos operadas desde los aparatos estatales
necesariamente van a contracorriente de las asignaciones realizadas por los
consumidores según sean sus prioridades y requerimientos. El machacar con el
igualitarismo de resultados siempre conspira contra mejores ingresos para la
población puesto que arrancan el fruto del trabajo de los más eficientes que
son precisamente los que permiten el ascenso en la pirámide patrimonial a los
que vienen desde la base, situación que es bloqueada y saboteada por impuestos
que no permiten la movilidad social según la capacidad de cada cual de servir a
sus semejantes.
En este cuadro de situación se termina por favorecer a pseudoempresarios
que se alían con el poder político para usufructuar de privilegios que permiten
explotar miserablemente a sus semejantes. No es necesario mostrar que peronismo
deriva de Perón por lo que ese estigma está presente en todos sus partidarios
de cualquier vertiente que no pueden alegar ignorancia del significado de las
palabras a que recurren. No resulta posible a esta altura desconocer segmentos
decisivos de la historia, en este caso, argentina. No podemos mirar para otro
lado ni jugar a los distraídos.
En el caso que nos ocupa principalmente en esta nota, sería bueno para
los argentinos que, como primer paso, nos diéramos cuenta de la importancia de
respetar principios republicanos elementales y en esa línea argumental
supiéramos leer adecuadamente nuestra propia historia para no repetir los
tumbos que hasta ahora han sido causados por peronismos e imitadores de
peronismos.
De esos flancos -como están flojos de papeles- solo se les ocurre
contestar con tragicómicas calificaciones como la de “gorila” a quienes se
oponen al autoritarismo, pero ni siquiera son originales en esto. Fue Aldo
Cammarota quien en plena efervescencia conspirativa, en marzo de 1955, parodió
en su programa radial “La revista dislocada” la producción cinematográfica Mogambo filmada en África con Clark
Gable y Eva Gardner en la que un fulano asustado frente a cada ruido en la
selva exclamaba “deben ser los gorilas, deben ser”.