Archivo del Autor: Adrián Ravier
Un peligro manifiesto y presente en nuestro país – Alberto Benegas Lynch (h)
l juez estadounidense Oliver W. Holmes, en un célebre fallo de 1919, bautizó como peligro manifiesto y presente cuando una situación es extremadamente grave. A nuestro juicio este es el caso hoy en tierras argentinas y de nosotros depende sortear la amenaza del chavismo autóctono que promete «ir por todo».lo que queda en pie, agregamos nosotros, pues los manotazos del Leviatán ya son de una envergadura superlativa.

El cuadro de situación actual pone de manifiesto que, entre otras cosas, se ha fabricado una oposición de peso en ambas cámaras del Congreso de la Nación. Esto se ha logrado merced al grito desesperado de votantes que antepusieron a todo valores básicos del sistema republicano, como la libertad de prensa y la necesidad de una Justicia independiente. Este apoyo electoral no ha sido para alentar el fiasco de la gestión anterior, que como tantas veces he apuntado, comenzó con el bailecito nada republicano con la banda presidencial en la Casa Rosada, la pretensión de designar a dos miembros de la Corte Suprema por decreto, la expansión de ministerios, el otorgamiento de obras sociales a piqueteros, en un contexto de impuestos insoportables, inflación galopante, legislación laboral fascista y deudas colosales para financiar gastos estatales elefantiásicos.
Las buenas intenciones no bastan y las explicaciones y las anécdotas son irrelevantes, lo importante y definitorio son los resultados. Un gobierno no asume tremenda responsabilidad para quejarse por las herencias recibidas, sino para resolver problemas.
En vista de lo dicho, hay colegas que apuntan a constituir un nuevo espacio político para hacer frente a los desquicios de la actual administración y para desligarse de la oposición existente. Estimamos que esto es un error estratégico de grandes proporciones, ya que de hecho le hace el juego al chavismo vernáculo, al dividir las fuerzas. Se ha dicho que en verdad el nuevo espacio se coaligará con la actual oposición, lo cual carece de sustento, pues naturalmente el novel partido deberá criticar la oposición actual, de lo contrario no tiene sentido su constitución.
Por otra parte, la actual oposición debería adelantarse y ofrecer la posibilidad de una corriente interna, por ejemplo, denominada «Juan Bautista Alberdi», al efecto de incorporar a representantes de quienes adhieren con mayor énfasis a los postulados alberdianos que hicieron que nuestro país se ubicara a la vanguardia de las naciones civilizadas durante ocho décadas. Esto daría tiempo para que otros, por fuera de la política, podamos continuar con la indispensable y urgente faena de la batalla cultural en el debate de ideas de fondo.
Al mismo tiempo, es de desear que quienes estuvieron en la primera fila del gobierno anterior tengan la inteligencia de dar un paso al costado, para permitir el surgimiento de otros de la misma agrupación pero que no han tenido la responsabilidad directa en la administración de la cosa pública.
Si esta invitación -o una equivalente- no se produce, nos encontraremos con el peor de los escenarios: por una parte, en una equina del ring a quienes enuncian un discurso vibrante y sólido pero inocuo, sin resultados significativos; y en la otra, los mismos rostros de una administración fracasada. En el medio, la algarabía del espíritu totalitario fregándose las manos y celebrando la división.
El tiempo apremia y estamos jugando sobre el fleje, es indispensable contar con los reflejos y la cintura adecuada para encarar el peligro manifiesto y presente que afrontamos.
No debe confundirse el plano político con el académico. En el primer nivel los partidarios de la sociedad libre hacen lo que resulte posible para salvaguardar el sistema republicano, mientras que en el segundo se hace lo necesario para correr el eje del debate con la intención de marcar agendas. Resulta un tanto paradójico que algunos de los que se consideran puristas en política (un sinsentido pues este ámbito exige acuerdos y negociaciones) en los territorios de la batalla cultural se acobardan y no presentan los temas de fondo para ser «poltiticamente correctos». Así se invierten los roles.
Es sin duda muy importante refutar con fuerza los manotazos a la Justicia, la pretendida colonización del Legislativo, el uso y abuso de decretos del Ejecutivo junto con el apañamiento de corrupciones alarmantes y las amenazas a la libertad de prensa, por lo que es el momento de profundizar conceptos en vista del enorme peligro que corremos. En esta línea argumental se torna imperioso precisar que según la definición clásica la Justicia significa «dar a cada uno lo suyo» y lo suyo remite al derecho de propiedad que, a su vez, es inseparable de los mercados libres, es decir, el respeto recíproco.
Los argentinos ya hemos desperdiciado tantísimas oportunidades para rectificar el rumbo del estatismo enfermizo que nos aplasta desde hace décadas. En esta instancia es menester alimentar y fortalecer la oposición actual pero no dividirla. Nos va la vida en esta experiencia.
Comprendo perfectamente bien el enojo por la llamativa tibieza de la gestión anterior pero no es momento de revanchas sino, como queda dicho, de distinguir claramente el plano político del académico, lo cual precisamente permitirá el tiempo necesario para continuar con la batalla cultural, de lo contrario las batallas se convertirán en campales y nos sumergiremos en una noche de muy difícil retorno. Hace tiempo que la monotonía de lo mediocre nos invade, por lo que venimos durando pero no progresando. Para modificar este rumbo nefasto es necesario trabajar en las ideas de fondo, lo cual no ocurrirá si la oposición se debilita, se fracciona y se dispersa en cuyo contexto es lo mismo que detenerse a elaborar sobre principios de metafísica en el medio de un tsunami.
Todo tiene un momento. Recuerdo un relato de Ortega y Gasset, quien escribió que, a cada frase que decía un sacerdote que celebraba misa, el monaguillo repetía «alabado sea Dios», hasta que el cura perdió la paciencia y le dijo a su circunstancial ayudante: «mira, lo que dices es muy interesante, pero no es el momento». Esto es aplicable a los que apuntan a abrir nuevos espacios políticos, por un lado; y por el otro, a los que se aferran a los comandos: puede ser interesante, pero no es el momento.
Finalmente, cabe cerrar esta reflexión con citas de lo que estimamos es la esencia del pensamiento de Alberdi, en la esperanza de volver a las fuentes. Primero, su crítica al positivismo legal: «saber leyes, pues, no es saber derecho». Segundo, su aversión al estatismo: «El ladrón privado es el más débil de los enemigos que la propiedad reconozca. Ella puede ser atacada por el Estado, en nombre de la utilidad pública.» Tercero, su advertencia respecto a las cargas fiscales: «Después de ser máquinas del fisco español, hemos pasado a serlo del fisco nacional.» Cuarto, su arenga a la energía creadora en libertad: «¿Qué exige la riqueza de parte de la ley para producirse y crearse? Lo que Diógenes exigía de Alejandro, que no le haga sombra.» Y quinto, su alarma frente a la inflación: «Mientras el gobierno tenga el poder de fabricar moneda con simples tiras de papel que nada prometen, ni obligan a reembolso alguno, el poder omnímodo vivirá inalterable como un gusano roedor en el corazón de la Constitución.»
El autor completó dos doctorados, es docente y miembro de dos Academias Nacionales.
Publicado en La Nación, jueves 1 de octubre de 2020.
Es urgente reiterar la importancia de la libertad de prensa – Por Alberto Benegas Lynch (h)
La condición humana remite al libre albedrío que constituye el cimiento de la tradición liberal, solo así tienen sentido las ideas autogeneradas, la posibilidad de revisar nuestros juicios, las proposiciones verdaderas y falsas, la moral, la responsabilidad individual y la mismísima libertad. El pensamiento resulta imprescindible para evaluar los medios pertinentes al efecto de lograr fines apetecidos y la expresión del pensamiento constituye no solo una manifestación de la libertad sino que es el aspecto medular que permite alimentar el conocimiento, puesto que como ha señalado Karl Popper este tiene la característica de la provisionalidad abierta a refutaciones. Las críticas y las autocríticas son esenciales para el progreso de la insustituible aventura del pensamiento que es una consecuencia de la racionalidad.
En algunos ocasiones cuando se estima que alguien está equivocado o no sigue las reglas de la lógica se le endilga la etiqueta de “irracional”, lo cual no es así: todo lo que hace el ser humano es racional a diferencia de los actos reflejos de la biología, cuando la medicina antigua propiciaba ciertas recetas hoy consideradas erradas no es que aquellos médicos eran irracionales, es que no contaban con el conocimiento que hoy disponemos y así sucesivamente.
Se ha dicho, por otra parte, que la verdad debe estar sustentada en verificaciones empíricas a lo que Morris Cohen ha replicado que esa proposición no es verificable y el antes mencionado Popper ha explicado que nada en la ciencia es verificable, es solo de momento corroborable. La verdad se sustenta en la correspondencia entre el juicio y el objeto juzgado, el relativismo epistemológico, cultural, ético y hermenéutico echan por tierra con toda posibilidad de investigación, además de convertir en relativas las mismas aseveraciones del relativismo.
Como ha sostenido Einstein, “todos somos ignorantes, solo que en temas distintos” y en el campo específico de cada cual también hay una dosis grande de ignorancia que se intenta contrarrestar en un difícil peregrinaje en el mar de ignorancia en busca de algo de tierra fértil en que sostenernos sin llegar nunca a un puerto definitivo puesto que la navegación es permanente. Por eso me resulta tan atractivo el lema de la Royal Society de Londres: nullius in verba, es decir, no hay palabras finales.
El debate de ideas resulta imprescindible para ensanchar el conocimiento, de allí que la libertad de expresión no solo es una manifestación básica de respeto sino que el contraste de distintas ideas resulta vital para adquirir conocimientos. En esto estriba el progreso intelectual del que deriva todo progreso humano.
Antes he escrito sobre la libertad de prensa -que es la manifestación de la antedicha liberad de pensamiento- pero dado el clima amenazador que se vive en distintas latitudes, se hace necesario reiterar lo dicho. Después del derecho a la vida le sigue en importancia el derecho de propiedad una de cuyas manifestaciones centrales es precisamente la facultad de expresar las propias perspectivas y contrastarlas con otras opiniones, para lo cual se requiere un ámbito de puertas y ventanas abiertas al efecto de permitir la mayor dosis de oxígeno, sin limitaciones de ninguna naturaleza. Este es el sentido por el que los Padres Fundadores en Estados Unidos otorgaron tanta importancia a la libertad de prensa y es el motivo por el que se insertó con prioridad en la mención de los derechos de las personas en su carta constitucional, la cual, dicho sea al pasar, fue tomada como punto de referencia en la sanción de la argentina. Jefferson escribió en 1787 que “si tuviera que decidir entre un gobierno sin periódicos o periódicos sin gobierno, no dudaría en elegir lo último”.
Este es el sentido por el que mi distinguido amigo, el eminente constitucionalista Gregorio Badeni, sostuvo en su Tratado de libertad de prensa la trascendencia de este valor fundamental para la existencia de la sociedad libre y, asimismo, el correlato con la indispensable preservación de las fuentes de información.
Esta libertad es respetada y cuidada como política de elemental higiene cívica en el contexto de una sociedad abierta, no solo por lo anteriormente expresado sino porque demanda información de todo cuanto ocurre en el seno de los gobiernos para así velar por el cumplimiento de sus funciones específicas y minimizar los riesgos de extralimitación y abuso de poder.
Resulta especialmente necesaria la indagación por parte del periodismo cuando los aparatos de la fuerza que denominamos gobierno pretenden ocultar información bajo los mantos de la “seguridad nacional” y los “secretos de Estado” alegando “traición a la patria” y esperpentos como el “desacato” o las intenciones “destituyentes”. Debido a su trascendencia y repercusión pública internacional, constituyen ejemplos de acalorados debates sobre estos asuntos los referidos a los llamados “Papeles del Pentágono” (tema tan bien tratado por Hannah Arendt) y el célebre “Caso Watergate” que terminó derribando un gobierno.
Por supuesto que nos estamos refiriendo a la plena libertad sin censura previa, lo cual no es óbice para que se asuman con todo el rigor necesario las correspondientes responsabilidades ante la Justicia por lo expresado en caso de haber lesionado derechos de terceros. Esta plena libertad incluye el debate de ideas con quienes implícita o explícitamente proponen modificar el sistema, de lo contrario se provocaría un peligroso efecto boomerang (la noción opuesta llevaría a la siguiente pregunta, por cierto inquietante ¿en qué momento se debería prohibir la difusión de las ideas comunistas de Platón, en el aula, en la plaza pública o cuando se incluye parcial o totalmente en una plataforma partidaria?). Las únicas defensas de la sociedad abierta radican en la educación y las normas que surgen del consiguiente aprendizaje y discusión de valores y principios.
Hasta aquí lo básico del tema, pero es pertinente explorar otros andariveles que ayudan a disponer de elementos de juicio más acabados y permiten exhibir un cuadro de situación algo más completo. En primer lugar, la existencia de ese adefesio que se conoce como “agencia oficial de noticias”. No resulta infrecuente que periodistas bien intencionados y mejor inspirados se quejen amargamente porque sus medios no reciben el mismo trato que los que adhieren al gobierno de turno o a los que la juegan de periodistas y son directamente megáfonos del poder del momento. Pero en verdad, el problema es aceptar esa repartición estatal en lugar de optar por su disolución, y cuando los gobiernos deban anunciar algo simplemente tercericen la respectiva publicidad. La constitución de una agencia estatal de noticias es una manifestación autoritaria a la que lamentablemente no pocos se han acostumbrado.
Es también conveniente para proteger la muy preciada libertad a la que nos venimos refiriendo, que en este campo se de por concluida la figura atrabiliaria de la concesión del espectro electromagnético y asignarlo en propiedad para abrir las posibilidades de subsiguientes ventas, puesto que son susceptibles de identificarse del mismo modo que ocurre con un terreno. De más está decir que la concesión implica que el que la otorga es el dueño y, por tanto, tiene el derecho de no renovarla a su vencimiento y otras complicaciones y amenazas a la libre expresión de las ideas que aparecen cuando se acepta que las estructuras gubernamentales se arroguen la titularidad, por lo que en mayor o menor medida siempre pende la espada de Damocles.
De la libertad de expresión se sigue la de asociación y de petición que deben minimizar las tensiones que eventualmente generen batifondos extremos y altos decibeles que afectan los derechos del vecino, lo cual en un sistema abierto se resuelve a través de fallos en competencia como mecanismo de descubrimiento del derecho y no como ingeniería legislativa y diseño arrogante.
Fenómeno parecido sucede con la pornografía y equivalentes en la vía pública que, en esta instancia del proceso de evolución cultural, hacen que no haya otro modo de resolver las disputas como no sea a través de mayorías circunstanciales. Lo que ocurre en dominios privados no es de incumbencia de los gobiernos, lo cual incluye la televisión que con los menores es responsabilidad de los padres y eventualmente de las tecnologías empleadas para bloquear programas. En la era moderna, carece de sentido tal cosa como “el horario de protección al menor” impuesto por la autoridad, ya que para hacerlo efectivo habría que bombardear satélites desde donde se trasmiten imágenes en horarios muy dispares a través del globo. Las familias no pueden ni deben delegar sus funciones en aparatos estatales como si fueran padres putativos, cosa que no excluye que las emisioras privadas de cualquier parte del mundo anuncien las limitaciones y codificadoras que estimen oportunas para seleccionar audiencias.
Otra cuestión también controversial se refiere a la financiación de las campañas políticas. En esta materia, se ha dicho y repetido que deben limitarse las entregas de fondos a candidatos y partidos puesto que esos recursos pueden apuntar a que se les “devuelva favores” por parte de los vencedores en la contienda electoral. Esto así está mal planteado, las limitaciones a esas cópulas hediondas entre ladrones de guante blanco mal llamados empresarios y el poder, deben eliminarse vía marcos institucionales civilizados que no faculten a los gobiernos a encarar actividades más allá de la protección a los derechos y el establecimiento de justicia. La referida limitación es una restricción solapada a la libertad de prensa, del mismo modo que lo sería si se restringiera la publicidad de bienes y servicios en diversos medios orales y escritos.
Afortunadamente han pasado los tiempos del Index Expurgatoris en el que papas pretendían restringir lecturas de libros y donde irrumpen en la escena comisarios que limitan o prohíben la importación de libros, dan manotazos a la producción y distribución de papel, interfieren en la cibernética o, al decir del decimonónico Richard Cobden, establecen exorbitantes “impuestos al conocimiento”. La formidable invención de la imprenta por Pi Sheng en China y más adelante la contribución extraordinaria de Gutemberg y ahora Internet, los medios digitales y las redes sociales no han sido del todo aprovechadas sino que a través de los tiempos se han interpuesto cortapisas de diverso tenor y magnitud pero en estos momentos han florecido (si esa fuera la palabra adecuada) megalómanos que arremeten con fuerza contra el periodismo independiente.
Esto ocurre debido a la presunción del conocimiento de gobernantes que sin vestigio alguno de modestia y a diferencia de lo sugerido por Einstein, se autoproclaman sabedores de todo cuanto ocurre en el planeta, y se explayan en vehementes consejos a obligados y obsecuentes escuchas en imparables verborragias.
Dados los temas controvertidos aquí brevemente expuestos -y que no pretenden agotar los vinculados a la libertad de prensa- considero que viene muy al caso reproducir una cita de la obra clásica de John Bury titulada Historia de la libertad de pensamiento: “El mundo mental del hombre corriente se compone de creencias aceptadas sin crítica y a las cuales se aferra firmemente […] Una nueva idea contradictoria respecto a las creencias que sustenta, significa la necesidad de ajustar su mente […] Las opiniones nuevas son consideradas tan peligrosas como molestas, y cualquiera que hace preguntas inconvenientes sobre el por qué y el para qué de principios aceptados, es considerado un elemento pernicioso”.
El cuarto poder tiene prelación para la preservación de la libertad respecto a los otros tres, la sociedad libre se derrumba sin este valor. También he escrito antes para rendir homenaje al periodismo independiente (un pleonasmo pero por las situaciones que atravesamos vale el énfasis) pero en esta ocasión insisto en este muy sentido tributo pues dan batalla con un coraje y una perseverancia por lo que en gran medida le debemos la supervivencia, en contraste con sujetos disfrazados de periodistas pero vendidos al espíritu cavernario del autoritarismo siempre empobrecedor moral y materialmente.
El autor es Doctor en Economía y también Doctor en Ciencias de Dirección, preside la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires y miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas.
Publicado originalmente en Infobae, 26 de septiembre de 2020
Distintas voces sobre una misma temática en la FCEyJ de la UNLPam: Ciclo de conferencias virtuales sobre la actualidad macroeconómica argentina
La Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam), invita a un ciclo de conferencias virtuales sobre la actualidad macroeconómica argentina que iniciará el jueves 24 de septiembre a las 18 hs. Será abierto a toda la comunidad y transmitido a través de la plataforma de zoom. Para acceder a ella, se deberá ingresar al siguiente link.
La propuesta tiene como objetivo aportar distintas miradas sobre la temática, pensar escenarios a futuros y enriquecer el debate a través de la mirada de especialistas con distintas trayectorias y diversos perfiles académicos. Los disertantes serán Rolando Astarita, Eduardo R Conesa, Daniel Heyman y Juan Carlos de Pablo.
Rolando Astarita: 24/09-18 hs
Nació en 1951, es docente de la Universidad Nacional de Quilmes, y en las facultades de Ciencias Sociales y de Ciencias Económicas de la UBA, Ha trabajado y publicado sobre temas vinculados con la teoría de Marx, y la internacionalización del capital y la lógica del valor del trabajo. Cuenta también con investigaciones en cuestiones monetarias y teoría macroeconómica, en particular las vinculaciones y oposiciones entre los sistemas keynesiano, marxista y neoclásico. Administra un blog sobre Economía y marxismo.
Eduardo Conesa: 21/10 – 18 hs
Nació el 27/06/1937, es Abogado y Contador público recibido de la Universidad Nacional de Buenos Aires. DOCTOR (Ph.D.) University of Pennsylvania, U.S.A., 1982.MASTER en Economía, University of Pennsylvania, U.S.A., 1971, y MASTER en Desarrollo Económico, Williams College, Williamstown, Massachusetts, U.S.A., 1969.
Fue Director del Departamento de Ciencias Sociales de la Facultad de Derecho de la UBA, entre 1998-2012, y cuenta con una vasta experiencia en docencia universitaria.
En lo que respecta a su trayectoria profesional; fue diputado nacional en 2016-2017, Director del Instituto para la Integración de America Latina (INTAL❱ entre 1978 a 1984 y Economista y funcionario del Banco Mundial de 1972 a 1978, entre otras.
Tiene más de 10 libros publicados bajo su autoría.
Daniel Heymann: 28/10 – 18 hs
Nació el 30/12/1949, es Licenciado en Economía (UBA) y Licenciado en Ciencias Físicas (UBA). Doctor en Economía, Universidad de California, Los Ángeles (UCLA). Macroeconomista, CEPAL Buenos Aires. Profesor, UBA y UNLP; Profesor de posgrado, UdeSA. Dictó cursos y ciclos de conferencias en UCLA y universidades de Lund y Trento, entre otras. Miembro Titular de la Academia Nacional de Ciencias Económicas. Presidente de la Asociación Argentina de Economía Política (AAEP), 2008-2010. Premio a la trayectoria académica destacada en Economía, Facultad de Ciencias Económicas, UBA, 2009. Autor, entre otras publicaciones, de High inflation (con A. Leijonhufvud), Business cycles from misperceived trends (con P. Sanguinetti), Patrones de la inversión y el ahorro en la Argentina (con A. Coremberg, P. Goldszier y A. Ramos) y On the emergence of public education in land-rich economies (con S. Galiani, C. Dabús y F. Tohmé).
Cuenta con el Premio Konex de 1996 y participó del diseño del Plan Austral que logró bajar la inflación durante el gobierno de Raúl Alfonsín y dirigió la oficina local de la CEPAL durante muchos años.
Juan Carlos de Pablo: 11/11 – 18 hs
Nació el 25/11/1943. Estudió en la Universidad Catòlica Argentina entre 1960 y 1964 y luego continuó con su formación en Harvrad. Es doctor honoris causa en la UCEMA1.
Es consultor económico, fue columnista del diario La Nación y en el año 2016, y columnista del programa político Animales Sueltos, conducido por Alejandro Fantino en América TV.
El Anuncio que Estabas Esperando: IX Congreso Escuela Austríaca Online
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| Desde 2006 la Fundación Internacional Bases viene realizando el Congreso Internacional “La Escuela Austríaca de Economía en el Siglo XXI”. Comenzamos en Rosario (Argentina) con una frecuencia bianual. Y desde 2019 tenemos también una edición del Congreso en Viena (Austria) los años que no toca en ArgentinaEn 2020 íbamos a llevar el congreso a la ciudad de Córdoba (Argentina). Las circunstancias de la pandemia nos han impedido hacer el evento físicamente. Sin embargo, en conjunto con nuestros co-organizadores, la Fundación LiberAr y la Universidad Siglo 21, y nuestro main partner, la Fundación Naumann para la Libertad, hemos decidido mudar la experiencia del congreso al ámbito online. Para muchos este evento representa ya una tradición. Por eso estamos muy felices de poder tener esta edición a través de los medios que nos facilitan la tecnología y la innovación. Y hablando de tradiciones, en 2019 comenzamos la Conferencia Conmemorativa Juan Carlos Cachanosky. Esta edición del Congreso se abrirá con dicha conferencia, dictada por Eduardo Mayora. El programa completo va a ser publicado en muy pocos días. Estoy en condiciones de contarles que van a ser dos días repletos de sobresalientes presentaciones. Espero puedan acompañarnos durante cada una de ellas. Algunos de los Speakers Confirmados son Adrián Ravier, el Príncipe Michael de Liechtenstein, Luis Lacalle, María Blanco, Leszek Balcerowicz y Javier Milei. Para conocer la lista completa e inscribirse, visiten www.escuelaaustriaca.org A la espera de encontrarnos virtualmente, |
| Federico N. Fernández Presidente Fundación Internacional Bases ![]() |
| Organizan:Auspicia: |
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Thomas Kuhn y las Revoluciones Científicas en Economía (Video de la ponencia)
A continuación copio el programa del panel en el que participé ayer en el marco de las XXVI Jornadas de Epistemología de las Ciencias Económicas que anualmente tienen lugar en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires.
El video incluye todo el panel, de acuerdo al programa que copio a continuación. Mi participación inicia en el minuto 1:29:00
Agradezco los comentarios de todos aquellos que participaron del panel. Enriquecen un trabajo que espero escribir en los próximos días.


Las dos partes desconocen el federalismo – por Alberto Benegas Lynch (h)
Es del dominio público la trifulca suscitada como consecuencia del manotazo de la coparticipación a la ciudad de Buenos Aires. Es de esperar que el trámite ante la Corte prospere puesto que esa jurisdicción tiene rango provincial y consecuentemente le cabe las de la ley. Pero el asunto va mucho más al fondo que la faena del leguleyo al efecto de precisar el significado original del espíritu federal. Recordemos que, entre muchos otros, Juan Bautista Alberdi resumió el fiasco del positivismo al sentenciar que “saber leyes pues, no es saber derecho”.
Originalmente, en el plano político el desarrollo de la filosofía federalista se ubica en el Siglo XVIII en el tratamiento constitucional en tierras estadounidenses de donde han bebido muchas naciones del mundo libre. Allí tuvo lugar uno de los debates más fértiles en la materia entre los federalistas y los antifederalistas (paradójicamente más federalistas que los federalistas).
La tesis central, luego desvirtuada en distintos países (incluso de un tiempo a esta parte en Estados Unidos a contracorriente de lo consignado en aquél debate fundacional), consiste en apuntar a los incentivos en dirección a mantener en brete al poder político para que se dedique a su misión específica de proteger derechos, apartándolo de otros menesteres que no le competen.
¿Cuál era la intención de la arquitectura presente en esta edificación? Estaba basada en la noción fundamental de que son las provincias (en el caso norteamericano, los estados) las que constituyen la Nación y no el gobierno central y, por tanto, para establecer las debidas jerarquías en la copartipación fiscal son las provincias las que deben coparticipar al gobierno central y no a la inversa. En Estados Unidos, al sugerir este procedimiento, se referían “al poder de la billetera” de los estados miembros. Incluso en el extremo hubieron quienes en aquel momento sostenían que no debía existir un gobierno central lo cual fue refutado con razón con el argumento de las relaciones exteriores y la defensa del conjunto.
En este contexto, los estados o provincias que componen la Nación son las encargadas de recaudar todos los gravámenes, excepto los vinculados a la Justicia federal, las relaciones exteriores y la defensa. En todo caso la idea que subyace en el genuino federalismo es que independientemente de las ideas políticas de los gobernadores de las distintas jurisdicciones, todos estarán principalmente interesados, por una parte, que los habitantes no se muden a otra jurisdicción debido a cargas impositivas excesivas y, por otra, no ahuyentar inversiones para lo cual tienden a la implementación de tributos razonables situación que los obligan a mantener un nivel de gasto público ajustado.
Por supuesto que si a esto se agregan las reflexiones de Thomas Jefferson como embajador en París al recibir la flamante Constitución, otros grifos se hubieran cerrado. Expresó Jefferson en esa ocasión que si hubiera estado presente en la respectiva Convención hubiera introducido la prohibición de contraer deuda pública externa porque la consideraba incompatible con la democracia ya que compromete patrimonios de futuras generaciones que ni siquiera han participado en la elección del gobierno que contrajo la deuda.
En otros términos, si agudizamos las neuronas y repasamos el significado último del federalismo en sus fases iniciales, podríamos revisar en nuestro país la legislación para que apunte a lo que dejamos consignado, con lo cual se cortarían de cuajo las escaramuzas que vienen ocurriendo en nuestro medio sin solución de continuidad desde hace décadas y podríamos reemplazar el sistema del chantaje y la extorsión del unitarismo disfrazado de un federalismo en verdad inexistente.
El sistema federal argentino no es una confederación y, por ende, el maltrato del gobierno central a las provincias bajo ningún concepto autoriza la secesión, pero de allí no se sigue que las distintas jurisdicciones deban someterse en silencio a los abusos del gobierno central. También es cierto que hay caudillejos que prefieren gastar en aventuras antirrepublicanas para que el gobierno central alegremente les transfiera recursos en un juego macabro a dos puntas. La solución consiste en abrirse paso y despojarse del statu quo y debatir propuestas que minimicen problemas recurrentes.
Publicado originalmente en El Economista, 14 de septiembre de 2020.
Jornadas de Epistemología de las Ciencias Económicas – 16 al 18 de septiembre. Sin costo! Todos invitados!
Durante los días miércoles 16, jueves 17 y viernes 18 de septiembre de 2020 se realizarán las XXVI Jornadas de Epistemología de las Ciencias Económicas (26th Conference on Philosophy of Economics Sciences).
El evento, que tendrá lugar de manera virtual a través de sesiones de Zoom, será coorganizado por el CIECE y el IIEP, y abordará las siguientes áreas temáticas generales:
- Epistemología y metodología de la economía
- Epistemología de la administración y la contabilidad
- Economía, matemática e inteligencia artificial
- Historia del pensamiento económico y metodología histórica.
- Pedagogía de la metodología de las ciencias económicas
Acceda aquí al programa, los resúmenes de las ponencias, y el acceso a cada aula zoom.
El evento no tiene costo para los asistentes.
Conversando con Antonella Marty sobre Lecturas de Historia del Pensamiento Económico
Ayer conversamos con Antonella Marty sobre mi libro Lecturas de Historia del Pensamiento Económico repasando aportes de la Antigua Grecia, la escuela de Salamanca, la tradición del orden espontáneo de Adam Smith, David Hume y Adam Ferguson y la Escuela Austriaca. En la segunda mitad también tratamos las ideas de Keynes, la Escuela de Chicago y el Public Choice.

Acceda aquí a la conversación en Instragram.
¿Qué economías se recuperarán más rápido?
Ante el COVID-19, surgido en un pueblo de China y extendido en pocos meses a cada rincón del mundo, los gobiernos decidieron aplicar una política de “cuarentena universal”. Con escasas excepciones, los gobiernos no distinguieron rangos de edad, ni tampoco aquellas ciudades o pueblos con menos densidad poblacional y menos exposición a los contagios. Fue la decisión política de aplicar una cuarentena universal, y no la existencia del COVID-19, lo que estranguló a la economía, destruyendo empresas y empleo.
Al mismo tiempo, los gobiernos enfrentaron esta situación con medidas fiscales y monetarias fuertemente expansivas, tratando de sostener la actividad y el empleo, pero, al mismo tiempo, agravando los desequilibrios fiscales y tomando preocupantes niveles de deuda. Si las medidas de cuarentena se suspenden hacia el cierre de este 2020, observaremos un 2021 con rebote de actividad económica y generación de empleo. Entonces tendremos que distinguir entre economías que rebotan lo suficiente para recuperar el potencial de producción y el pleno empleo y otras economías que quedarán más rezagadas, teniendo que esperar más tiempo para alcanzar nuevamente el potencial de producción precuarentena.
Tendremos que distinguir entre economías que rebotan lo suficiente para recuperar el potencial de producción y el pleno empleo y otras economías que quedarán más rezagadas.
Al respecto, me parece oportuno recordar dos casos históricos que resumen estrategias de política fiscal bien diferentes. De un lado, el Estados Unidos de posguerra; del otro lado, la Argentina del 2001.
El milagro de posguerra de Estados Unidos con una política fiscal contractiva
David Henderson estudió en un artículo el milagro económico de posguerra en Estados Unidos. El gráfico #1 muestra que después de incrementar el gasto del gobierno federal del 6 al 44% del PIB durante la segunda guerra mundial (1939-1945), la política fiscal fue fuertemente contractiva volviendo a un nivel apenas superior al de preguerra. Estados Unidos fue capaz de contraer el gasto del 44 al 9%, lo que significa una contracción de 35 puntos del PIB en tan solo dos años.
Figura #1: Gasto del gobierno federal como % del PBI, 1929-1950
Henderson explica que esto contribuyó al despegue de la economía americana a través de la fuerte creación de empleo, lo que logró captar a todos los soldados que volvían de la guerra e introducirlos en la estructura productiva.
La recuperación económica argentina tras su crisis del 2002 con una política fiscal expansiva
El caso exactamente contrario es el que ocurrió en Argentina tras su crisis del 2001-02. Tras abandonar la convertibilidad y devaluar casi un 300% su moneda, pesificando depósitos y rompiendo contratos, la economía cayó más de 10 % del PIB en 2002. La pobreza llegó al 50% y el desempleo superaba el 20%. La manera en que se enfrentó la situación fue con un fuerte gasto público, que pasó del 25% de promedio que existió entre 1961 y 2002 al 44% existente en el 2013. Se crearon programas y planes sociales que permitieron pasar de 2 a 8 millones de beneficiarios. Las provincias crearon empleo público absorbiendo a los desocupados y subocupados, lo que permitió en 2008 mostrar tasas bajas de desempleo. La pobreza se redujo a la mitad.
Figura No. 2: Gasto público argentino como % del PBI, 1961-2013

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Hacienda.
La situación, sin embargo, era algo distinta de lo que los datos mostraban. Lo cierto es que la política fiscal expansiva contribuyó a “ocupar” a los desocupados, pero el aparato productivo no pudo reactivarse para absorber a aquellos que no encontraban empleo. De hecho, tras recuperar el nivel de actividad de la década anterior, la economía no pudo crecer. Esto se explica en el gasto exorbitante que dejó ese gobierno, la presión tributaria récord, la alta inflación y un alto nivel de deuda interna. En esos años, incluso se estatizó el sistema de pensiones y se volcaron miles de millones de dólares al mercado en forma de gasto público.
La situación, sin embargo, era algo distinta de lo que los datos mostraban. Lo cierto es que la política fiscal expansiva contribuyó a “ocupar” a los desocupados, pero el aparato productivo no pudo reactivarse para absorber a aquellos que no encontraban empleo.
Cuando Mauricio Macri dejó su Gobierno en el 2019, Argentina todavía tenía serios problemas para revertir este incremento del gasto público, chocando cualquier intento de austeridad con los derechos adquiridos por los necesitados.
El éxito en la recuperación económica 2021 dependerá de revertir la política fiscal 2020
Existe un factor común entre lo que hizo Estados Unidos en el marco de la segunda guerra mundial, lo que hizo el Gobierno argentino ante la depresión del 2002 y lo que hoy hacen los gobiernos ante la situación actual de pandemia global: en los tres casos, ante la situación social compleja, los gobiernos decidieron aplicar políticas fiscales expansivas.
La diferencia, sin embargo, entre el caso americano y el argentino se dio en el momento en que tuvieron que optar por un camino de recuperación. Estados Unidos retornó al nivel de gasto preguerra y dejó en manos del mercado la recuperación de la actividad y la generación de empleo. La economía americana emergió con un milagro económico sin precedentes que la colocó en un lugar privilegiado del orden económico mundial. Argentina, por el contrario, jamás pudo volver al gasto precrisis y dejó en manos del Estado la recuperación de la actividad y la generación de empleo. Se consumió el capital, se achicó el mercado y la presión tributaria aumentó junto a la deuda y la emisión. Incluso antes de la pandemia, en diciembre del 2019, Argentina aún no podía superar el nivel de actividad de 1998, cuando el gasto era más limitado.
La economía americana emergió con un milagro económico sin precedentes que la colocó en un lugar privilegiado del orden económico mundial.
Los gobiernos tendrán que elegir entre estos dos caminos. Quienes logren reducir el gasto público al nivel prepandemia, estarán dejando en manos de las empresas privadas la recuperación de la actividad y el empleo. Los gobiernos que fracasen en hacerlo y sigan el camino argentino con un mayor tamaño del Estado y una fuerte generación de empleo público, consumirán el capital y verán reducidos sus niveles de productividad, lo que impactará sobre ingresos y consumo.
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