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La revista inglesa The Economist sacó un artículo muy interesante sobre el “efecto blog” entre los economistas. Se refiere a 3 grupos, el neo-chartalism, market monetarism y austrians. El artículo es muy interesante, y quizás muestre como los blogs ayudan a debatir ideas de una manera más flexible y rápida que los journals. Scott Sumner y Tyler Cowen han comentado este artículo en sus respectivos blogs (aquí y aquí). Dudo que el título del artículo, Marginal Revolutionaries, sea casualidad.

Pero hay un aspecto del artículo que me causó ruido. Al referirse a la teoría austriaca del ciclo económico (ABCT), el artículo cita la crítica de Yeager y menciona que uno de los problemas es que la teoría no puede explicar por qué el boom va a ser tan severo ni por qué las crisis tan largas. Pero esto, sin embargo, no es lo que la teoría busca explicar.

La teoría del ciclo busca entender porque un boom provocado por una política monetaria expansiva no es sostenible, pero no se les puede exigir a la teoría del ciclo explicar todos los aspectos de un ciclo ni contemplar todos los escenarios posibles. ¿No es ese acaso la respuesta cuando se critica lo simple que son los modelos matemáticos? El ABCT comienza cuando se inicia el boom y termina cuando llega la crisis, es un error de interpretación esperar que el ABCT comience su explicación al inicio de la crisis y termine cuando se inicia un nuevo boom. El ABCT puede ayudar a entender porque la crisis ocurre, pero no busca explicar su desarrollo en detalle, al menos no de modo similar a cómo varias teorías del ciclo se concentran en la crisis y no tanto en el boom. Son las “austrian imbalances” las protagonistas de la teoría, no la caída del producto bruto.

Creo que este es el problema de aplicar incorrectamente el ceteris paribus al momento de evaluar una teoría. La Crisis del 30 ofrece un ejemplo ilustrativo: durante 1920’ los aspectos de la teoría austriaca del ciclo parecen haber estado presente, luego, en el 29-30 una ineficiente política monetaria como sugieren Friedman y Schwartz puede haber tenido lugar, finalmente, en la década del 30 regulaciones y problemas de incertidumbre de régimen (“regime uncertainty”) contribuyeron a prolongar la crisis más de lo necesario.

En ningún momento el ABCT reclama ser el único fenómeno presente, ni la única causa posible de ciclos económicos. El ABCT es una teoría de ciclos, no es la teoría de ciclos. El ABCT, por ejemplo, implícitamente asume equilibrio fiscal, la presencia de déficit fiscales y problema de deuda soberana no invalidan al ABCT, sino que implican que uno debe estar atento a que el ceteris paribus no es parte de la realidad y esto debe tenerse en cuenta al momento de evaluar una teoría en un fenómeno tan complejo y complicado como los ciclos económicos.

Si uno evalúa una teoría de ciclos, y al momento de ver los efectos en una economía real no se detiene a considerar que otras variables se están moviendo puede suceder que (1) se sobredimensionen los efectos de la variable económica central de un modelo o (2) se rechace la teoría porque no explica aquello que no buscaba explicar en primer lugar.

Tengo la impresión que la tesis de contracción monetaria de Friedman para explicar la crisis del 30 adolece del primer problema. Asumir ceteris paribus y señala errores de política monetaria es como hacer una regresión sin controlar por otras variables, el resultado puede ser “significativo” en términos estadísticos, pero de contenido dudoso. Desde el punto de vista de Friedman, ¿se debió la crisis a la contracción monetaria o esta es fue una variable de menor significancia y aspectos institucionales fueron de mayor peso?

También tengo la impresión que las críticas como las que menciona The Economist al ABCT adolecen del segundo problema. Anthony Evans ofrece una breve exposición sobre que es lo que el ABCT dice y no dice. Una buena crítica al ABCT debe iniciarse por claramente separar que es lo que la teoría busca explicar y que aspectos, por el contrario, no son parte de su objeto de estudio.