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HorwitzUno de los elementos más frustrantes de las diversas diferencias entre los economistas austriacos y los libertarios es un recurrente meme por el que se describe la mayor escisión como la diferencia entre los “anarquistas rothbardianos” y los“liberales clásicos hayekianos”. En su reciente revisión de la nueva colección de ensayos de Rothbard, Brian Doherty sugiere exactamente esta división.

Creo que esta es una falsa dicotomía que exacerba innecesariamente las diferencias existentes. Si queremos seriamente reivindicar la “Rizzonian Peace“, los participantes y observadores van a tener que, como nuestros amigos de la izquierda dirían: deshacer esta dicotomía. El hecho es que lo que realmente tenemos es una matriz 2×2 (al menos), en la que hay minarquistas rothbardianos (por ejemplo, Ron Paul y otros defensores de los derechos naturales del constitucionalismo) y anarquistas hayekianos.

Por Steven Horwitz

Todos sabemos que Hayek no era anarquista, pero merece la pena tratar dos puntos sobre el “anarquismo hayekiano”.

1. El argumento es que la fuerza del propio análisis de Hayek va en la dirección de una sociedad sin Estado, aún cuando a él mismo no lo llevó hasta allí. Creo que este argumento es especialmente relevante si se tiene en cuenta la forma en que la economía de la elección pública se ha desarrollado en las últimas décadas y además, se toma en serio el enorme crecimiento del conocimiento sobre la evolución de las reglas, normas e instituciones en ese mismo tiempo. Mezcle el trabajo de Ostroms y otros sobre el importante papel de la sociedad civil, que amplía el análisis más allá de el Estado y el mercado únicamente, y tendrá los ingredientes para el “anarquismo Hayekiano”, a falta de un mejor nombre. (¿Tal vez “anarquismo consecuencialista” sea mejor?)

2. hay una historia acerca de Hayek en la década de 1970 que puede o no puede ser inventada, y sospecho que algunos de nuestros comentaristas más mayores pueden verificarla, que es relevante aquí. Supuestamente cuando él estaba involucrado en una conversación sobre el anarquismo con un grupo de jóvenes académicos libertarios (presumiblemente en Menlo Park) en la década de 1970, Hayek dijo algo así como lo siguiente: “Mira, yo soy un hombre viejo y vengo del liberalismo clásico en una era diferente, así que no puedo aceptar vuestra posición. Pero, si yo fuera un hombre joven de hoy, sospecho que bien podría apoyar ese tipo de anarquismo”.

Así es al menos cómo la historia se ha transmitido. Expongo esto porque sugiere que Hayek pudo ver las implicaciones anarquistas de su propio trabajo, incluso si el no podía dar el siguiente paso.

He sacado el tema porque creo que seguir promulgando esta falsa dicotomía crea una tensión innecesaria entre la comunidad austriaca, al menos entre los interesados en el liberalismo radical. Con demasiada frecuencia en los últimos años hemos visto a los rothbardianos criticar los elementos más hayekianos tanto de la economía austriaca como de su libertarismo por ser “demasiado estatista” o ser “de Washington”, etc. Sin duda, hay hayekianos que darían al Estado un papel importante -por supuesto también lo hizo Hayek- pero esto no es una característica necesaria para ser hayekianos. Parte de la preservación de la paz se va a tener que encontrar en lugares en que los diversos grupos dentro de ambos movimientos puedan encontrar un terreno común.

Mi punto aquí es que hay mucho más terreno en común que el tamaño ideal (o no tamaño) del Estado como la simple dicotomía podría sugerir. Si las personas, especialmente estudiantes, están interesados en el liberalismo radical y el anarco-capitalismo, hay argumentos e investigadores que exploran estas cuestiones desde las perspectivas de Rothbard y Hayek. Uno no tiene que tirar su radicalismo porque encuentre a Hayek intelectualmente más interesante que a Rothbard, y los rothbardianos deben trabajar más para ver que las ideas de Hayek no son solo una serie de conclusiones políticas, sino un marco de análisis que apunta más allá de la propia política de Hayek a algo mucho más radical.

El hecho en cuestión es que este fue el programa de investigaciones de Don Lavoie y la oportunidad de estudiar y avanzar en el anarquismo radical libertario de Hayek fue una pieza clave de lo que trajo Pete, Dave y yo para la GMU (George Mason University) para trabajar con Don a mediados de los 80 y que ha motivado nuestro trabajo desde entonces. La falsa dicotomía oscurece el conjunto del programa de investigación basado en Lavoie de nuestra generación y de las generaciones de estudiosos que Pete está produciendo siguiendo los pasos de Don en la GMU (por ejemplo, Pete L. y Chris y muchos otros).

Así que voy a seguir evitando que las personas aludan a él cuando cuando veo que esa dicotomía oscurece mucho más de lo que ilumina. (Observación Bonus: ¿No es interesante cómo Mises desaparece en todo esto? En mi opinión, no puedes SER un anarquista hayekiano sin tener una verdaderamente buena comprensión misesiana de cómo el proceso de cálculo económico, y etc., funciona)

Adición: Quería mencionar también que una de las razones por las que la naturaleza radical de nuestro programa de investigación de Hayek quizás se pierde es que no nos encontramos discutiendo en el mundo sobre las segundas mejores opciones (por ejemplo, los debates sobre la Fed y la política monetaria). Yo no creo que sea incompatible para nuestros argumentos defender si una u otra postura práctica es mejor o peor que otra mientras sigamos pensando que la no-involucración del gobierno es la opción ideal.

Publicado el 19 de dicembre de 2009. Traducido por José María Aranguren [Fuente: Enemigos del estado]. El original se encuentra aquí.