Advanced Austrian Economics Seminar 2012 – Lección 1

La semana pasada tuve la oportunidad de participar en el Avanced Austrian Economics seminar que cada año organiza la Foundation for Economic Education (FEE) en Irvington, Nueva York.

Este año fue algo especial, dado que FEE está sufriendo algunas transformaciones, las que comenzaron con el nombramiento de Lawrence Reed al frente de la institución: la venta de la gran mansión, un potencial traslado de oficinas a Atlanta, el reciente nombramiento de nuevos miembros del Board, entre los cambios más importantes.

La ocasión fue tan emotiva que generó el acercamiento de muchos alumnos y profesores que hace desde décadas tuvieron un paso por FEE.

Por mi parte, el placer de escuchar en persona un par de conferencias de Israel Kirzner, de volver a encontrarme con importantes profesores de la tradición austriaca como P. Boettke, L. White, S. Horwitz, R. Garrison, P. Leeson y C. Coyne, cada uno en su campo de especialidad, intentando correr el eje de debate y mostrando los frutos de sus investigaciones en la frontera de conocimiento. Claudia Williamson ofreció la última de las presentaciones sobre el fracaso de la ayuda internacional de algunos organismos multilaterales de crédito para resolver el problema de la pobreza.

Don Boudreaux, a su vez, cerró el seminario con muchos recuerdos,

También la oportunidad de conocer personalmente a Bettina Bien Greaves, quien aun con su avanzada edad no se perdió ninguna conferencia, y fue muy homenajeada.

Dicho esto, debo decir que la experiencia fue única, que tomé muchas notas, y que recibí muchas nuevas lecciones de economía para incorporar a mi entendimiento de los procesos de mercado, y para compartir con los lectores y con mis alumnos. Es así, que intentaré iniciar con est post, una secuencia de “Lecciones” de este seminario, para abrir el debate y tratar de actualizar nuestro aprendizaje sobre la base del trabajo de los mencionados expertos.

El programa detalla las presentaciones, pero las “lecciones” no respetarán el orden del programa.

Lección 1: Las economías emergentes latinoamericanas no pueden retornar al oro, ni alcanzar un sistema de free banking de manera aislada, por lo que es necesario buscar alternativas para los debates locales de política monetaria.

Hace unos días, subí un post al blog en el que resumí las propuestas centrales de la tradición austriaca para reformar el sistema monetario y bancario global. Sin embargo, Lawrence H. White insitió una vez más que el retorno al oro sólo sería posible con un previo acuerdo entre Estados Unidos, China, la Unión Europea y Japón, de tal modo que la demanda del metal deje de ser especulativa, y con ello, se suavice la volatilidad que su precio ha mostrado en los últimos tiempos.

Dicho de otro modo, si Argentina respalda su moneda -el peso- con el oro, es factible que muy pronto lo abandone, dada la volatilidad que su precio muestra por la especulación que surge en torno al metal.

Si el oro, entonces, no es “prácticamente” posible, las economías emergentes deben reducir su abanico de posibilidades a adoptar otras monedas existentes. En tal sentido, me parece que eliminar el curso forzoso del peso argentino, es la mejor opción que podemos tomar, pero también debemos explorar la banca off shore.

¿Qué significa esto? Es exatamente lo opuesto a la pesificación de la economía que hoy intenta el gobierno. A continuación, resumo los puntos centrales de la propuesta de Jorge Avila (en negrita) y agrego acotaciones:

a) Darle curso legal a una moneda de reserva (dólar, euro) en toda clase de transacciones (comerciales y financieras, grandes y pequeñas, pagos impositivos y salariales).

De este punto se deduce que desaparece el peso argentino y que se acotan las funciones del Banco Central de la República Argentina. Algo similar a las funciones que hoy cumple el Banco Central de España.

Pero esto no es suficiente. Debe eliminarse el curso forzoso y abandonar la idea de declarar una moneda x (dólar, euro) de curso legal. El objetivo es que cada individuo adopte para sus contratos y transacciones la moneda que desee. Podrá ser el yen, el xuan o incluso el peso chileno o el real.

Dicho esto, mi sensación es que la gente optaría por el dólar o el euro.

b) Habilitar los bancos extranjeros residentes con calificación triple A para recibir depósitos offshore (bajo jurisdicción extranjera) de toda clase. También serán habilitados los bancos nacionales asociados a bancos extranjeros triple A en cuanto tal sociedad sea comprobada.

Tanto la Escuela Austriaca como el Public Choice, nos enseña que resulta fundamental para alcanzar un mercado competitivo, la libertad de entrada. En este sentido, dejaría que cada individuo se informe acerca de la reputación de cada banco. Desde luego, al comienzo habrá mayor demanda por los bancos cuya calificación es triple A, pero no limitaría legalmente la operación de otros bancos.

El punto central de esta propuesta es que los bancos podrán tomar el dinero que le confían sus depositantes y llevarlo a su casa matriz, teniendo como responsabilidad el cumplir con los reclamos de sus clientes, cuando estos soliciten el dinero depositado.

Este punto deja claro que el contrato es entre el banco y el cliente, y que el gobierno sólo “custodia” el cumplimiento del contrato.

c) Con un límite, los bancos podrán captar depósitos onshore (bajo jurisdicción nacional), sujetos a encaje fraccionario (“para que la capacidad prestable quede en el país”), pero los certificados de depósito incorporarán una cláusula de reprogramación y otra de eventual conversión en bonos o acciones de los mismos bancos.

No veo razones para limitar la operatoria de bancos locales. El nacionalismo que prevalece en el país garantiza cierto favoritismo por bancos locales que podrán seguir recibiendo depósitos y prestando a encaje fraccionario. En este caso, no hay un sistema de compensación como el que prevaleció en Escocia en el siglo XVII, por lo que el único límite que queda al exceso de oferta crediticia es la competencia de mercado entre bancos, quienes buscarán construir reputación para captar más depósitos y expandir sus actividades bancarias.

Aquellos bancos que se excedan en su opertoria quedarán desplazados del mercado. Por supuesto que un banco puede quebrar, como puede quebrar cualquier empresa, pero esto no irá acompañado de la caída de todo el sistema financiero, como recurrentemente ocurre en la Argentina.

d) La oferta monetaria será igual a la suma de circulante en moneda de reserva y depósitos offshore en cuenta corriente, más el limitado monto de depósitos onshore reprogramables también en cuenta corriente. En este contexto, un quiebre de la cadena de pagos originado por una crisis local sería virtualmente imposible.

Aclara Avila: “En un sistema internacionalizado cada uno de nosotros seguirá haciendo sus depósitos y otras operaciones en la sucursal más cercana, pero los fondos depositados serán transferidos a Miami o Munich, por ejemplo, de acuerdo con la preferencia del depositante. Los fondos de residentes argentinos en cuenta corriente, caja de ahorros y a plazo fijo quedarán así bajo la jurisdicción de la Reserva Federal de EEUU, si fueran depositados en bancos de EEUU o en bancos argentinos asociados a bancos triple A de EEUU, o bien bajo la jurisdicción del Banco Central Europeo, si fueran depositados en bancos alemanes o en bancos argentinos asociados a bancos triple A de Alemania o de la zona del euro. De esta manera, los fondos de los argentinos estarán tan seguros como los fondos de los norteamericanos y europeos y no habrá motivo para pánicos ni espacio para corralitos. La banca internacionalizada, u offshore, cambiará la jurisdicción de los depósitos pero no la fachada del sistema bancario local, el cual funcionará sin cambios visibles para el público.”

Soy consciente de que el mundo vive una volatilidad enorme en estos tiempos que hacen difícil cualquier reforma bancaria. Nadie puede garantizar que el euro o el dólar se desplomen en los próximos años. Pero insisto en que el Banco Central de la República Argentina, al carecer de independencia y ser fuente de enormes presiones políticas, es una alternativa más peligrosa que la banca off shore.

Pregunta a los lectores: ¿Se les ocurre algún sistema alternativo viable?

5 pensamientos en “Advanced Austrian Economics Seminar 2012 – Lección 1

  1. Una cosa Adrián. Pero a esas propuestas, ¿qué de contradictorio tiene abriri el libre mercado de oro y que los bancos que quieran reciban esa moneda? (Dije “que quieran”….)

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  2. Pienso que tenemos que distinguir dos tipos de debates: el primero es el debate por un orden monetario internacional; el segundo es, dado ese orden, qué pueden hacer las economías emergentes.
    Los austriacos nos hemos preocupado históricamente por ese orden monetario internacional y casi nada, por el debate local.
    Argentina no va a incidir en el orden monetario internacional. Eso significa que hay que tomar el actual patrón dólar global como el orden monetario internacional vigente. Dicho esto, ¿qué alternativas tenemos para el nacionalismo monetario argentino y su consecuente inflación?
    Desde luego, eliminar el curso forzoso y también eliminar toda restricción en el mercado del oro. Pero esto último no se si hace a la diferencia. No es que sea contradictorio, pero me parece que el debate del oro excede a lo que pueden hacer las economías emergentes.
    Lo que sí se puede hacer desde fuera de EEUU es poner un límite a la expansión de la oferta monetaria, reduciendo la demanda de dólares. Pero dada la volatilidad y depreciación constante de sus alternativas, esto no ocurre. A diferencia de lo que esperábamos, la demanda por el dólar parece ser cada año mayor.

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  3. Aunque preferiría el metálico, encuentro interesante la propuesta para Argentina con prurito en usar el dolar (Bernanke-fobia) y el Euro (demasiados burócratas socializantes), pero… ¿Quien le abre la boca al Rottweiler (politicos locales) para poder sacar los brazos?

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  4. Pingback: Lección 2: La Escuela Austriaca y el Public Choice sobre Desarrollo Económico y Pobreza « Punto de Vista Economico

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