Fundamentos Eticos y Anarco-Capitalismo

Una de las ventajas del debate sobre el anarco-capitalismo es que nos lleva a que se deba argumentar lo que antes era un supuesto. En este sentido, los artículos de Peter Leeson plantean contribuciones muy interesantes. Una de ellas es cómo grupos socialmente heterogéneos pueden realizar intercambios pacíficos entre ellos de manera libre.

En un grupo con individuos homogéneos, donde las normas, costumbres y cultura son similares, es más fácil entablar una relación con una contraparte (menores costos de transacción). Y si el grupo no es muy grande, entonces el castigo de incumplir un acuerdo es el ser marginado por el resto del grupo. ¿Qué sucede, en cambio, si una persona que no pertenece al grupo, que es ‘socialmente heterogénea’, decide realizar intercambios con miembros de este grupo? ¿Cómo hacer para lograr la confianza del grupo? En otras palabras como señalar que el intercambio va a ser respetado y que no se va a faltar al acuerdo casuando una pérdida.

Una manera de obtener la confianza del grupo es invirtiendo en adquirir normas que son parte del rasgo homogéneo del grupo. Adoptar la religión del otro grupo, aprender su idioma, adoptar costumbre o prácticas culturales, contraer matrimonio con miembros del grupo, etc. Todas estas actividades implica una inversión y como tal señalizan que la intención es que le intercambio sea un ‘juego repetido’ en lugar de un ‘juego de una movida,’ en ese caso el problema del dilema del prisionero tiende a desaparecer. Presentar ofrendas al jefe de la tribu es otro ejemplo de señalar que se posee la intención de mantener una buena relación y realizar varios intercambios. Especialmente si el costo de adoptar algún rasgo del grupo (religión, idioma) o el costo de la ofrenda es mayor al beneficio del primer intercambio. En ese caso es claro que los beneficios esperados vendrán en intercambios futuros, por lo tanto no hay incentivo a hacer trampa y ser excluido de futuras transacciones. Estos ejemplos de fraccionalización, explicados en un artículo de Leeson, muestran como es posible (aunque no necesario), que en casos de grupos homogéneos (o fraccionalizados socialmente) pueda haber libre intercambio y cooperación entre las partes. No es necesario, por lo tanto, que el estado imponga ciertas instituciones. Cooperación sin estado es también posible en casos de heterogeneidad.

Pero este tipo de heterogeneidad no parece ser el mismo problema que heterogeneidad moral. Realizar una ofrenda o aprender otro idioma no implica conflictos morales (el caso de la conversión religiosa puede ser más delicado). ¿Qué sucede en el caso de posiciones éticas incompatibles? Si trabajamos con un supuesto de derechos naturales, donde de alguna manera se encuentra pre-fijado que es justo/injusto para todos, entonces no hay lugar para este problema. Lo mismo si se toma una postura moral de eficiencia económica (se asigna responsabilidad siguiendo un resultado de eficiencia económica). Estos supuestos asumen que el problema ya se encuentra resuelto, pero es este problema de consideraciones éticas no compatibles lo que el anarco-capitalismo debe resolver.

Este es el punto del artículo de Chandran Kukathas en Libertarian Papers, Two Construcion of Libertarianism. Supongamos, dice Kukathas, que hay dos sociedades. La Federación de la Libertad y la Unión de la Libertad. En la Federación de la Libertad se reconoce la propiedad privada y el principio de no agresión. Pero al ser un mundo diverso, en la Federación de la Libertad viven personas que aceptan y no aceptan estos principios. Si hay individuos que no aceptan la propiedad privada, son libres de llevar su vida adelante siempre y cuando no agredan o causen daño a terceros. Puede haber grupos que se oponen, y hasta repudian, los principios de la Federación de la Libertad. Estos sub-groupos pueden estar gobernados por las normas de sus miembros donde, por ejemplo, uno no posee la libertad de abandonar el grupo; sus miembros pueden ser adoctrinados en contra de los principios de la libertad y que ser esclavos es lo natural y correcto. Los miembros de la Federación de la Libertad, sin embargo, no pueden interferir en estos grupos dado que no han sido agredidos y deben respetar el principio de no agresión. Los miembros de la Federación pueden intentar educar a estos sub-grupos, pero no pueden obligarlos a consumir su mensaje.

¿Es esto una sociedad libre? ¿Qué sucede, o debe suceder, si alguno de estos sub-grupos cree, por ejemplo, en la lapidación de aquel que no obedece al amo? Ciertamente, aquel individuo que lo desee puede contratar los servicios de una agencia de seguridad para que lo proteja y rescate de estos grupos. Pero, ¿qué sucede con aquellos que no pueden contratar estos grupos (por ejemplo, si son esclavos y no poseen riqueza ni ingresos)? Después de todo, de acuerdo al principio de no agresión que reina en la Federación las agencias de seguridad no pueden entrar en la propiedad de estos grupos sin su permiso, descubrir potenciales clientes y darles un crédito para que los contraten. En la Federación de la Libertad, concluye Kukathas, el principio de no agresión puede dar lugar a poca libertad para un número indeterminado de personas. Kukathas se pregunta hasta qué punto estamos dispuestos a llamar a la Federación una sociedad donde reina la libertad.

En la Unión de la Libertad, sin embargo, los principios de la libertad no son opcionales, rigen para todas las relaciones entre los individuos. ¿Puede un principio moral ser no universal (para la Unión), como en el caso de la Federación de la Libertad? En la Unión de la Libertad uno no puede vivir fuera de los principios de la libertad sin explícitamente renunciar a los mismos (excepto, por supuesto, lo que se defina como conjunto de derechos inalienables). Los principios de la libertad son un activo (endowment) de cada persona por default. Esta diferencia es fundamental, aquellos grupos que, protegidos por el principio de no agresión, pueden existir en la Federación de la Libertad violando los principios de la libertad, no podrían operar en la Unión de la Libertad. Por lo tanto, en la Unión, la libertad debe ser impuesta por la fuerza, lo que implica un principio más amplio que el de no agresión.

Esta diferencia es importante. Si ese es el caso, entonces en la Unión de la Libertad no puede haber concepciones divergentes sobre los límites de la libertad. Por este motivo no puede haber más de una autoridad, dado que no puede haber más de un estándar de libertad. Sólo si asumimos que ya estamos de acuerdo en el estándar, entonces puede haber más de una autoridad (¿agencia de seguridad?), pero en el caso que ese no sea el caso múltiples autoridades puede ser conflictivo en lugar de pacífico.

Dado, además, que la Unión de la Libertad no permite que haya grupos que no respeten los principios de la libertad, debe haber normas/leyes que más amplias que en la Federación de la Libertad que permitan limitar las prácticas que se oponen a los principios de la Unión. Deben fijarse los estándares mínimos que cada grupo debe respetar para poder ser parte de la Unión. Y esto requiere de un organismo que tenga la palabra final sobre cuáles son estos principios y si se están cumpliendo o no. Este organismo central, por supuesto, puede ser capturado por grupos de interés y la Unión de la Libertad puede terminar siendo un lugar sin muchas libertades, como los grupos dentro de la Federación de la Libertad.

Más allá del claro problema que ambos escenarios pueden resultar con menos libertad de la deseada, el ejemplo de Kukathas trae a superficie el problema de la heterogeneidad moral como un problema central. Grupos con visiones éticas opuesta pueden sentirse en el legítimo derecho del uso de la fuerza para eliminar al otro grupo. Este problema desaparece cuando asumimos homogeneidad moral en un escenario de anarco-capitalismo, y este escenario puede ser más débil si hay una heterogeneidad moral, en ese caso, ¿quién determina cual es por ‘default’ los límites de la libertad?

7 comentarios en “Fundamentos Eticos y Anarco-Capitalismo

  1. La heterogeneidad moral (como la que existe en cualquier sociedad actual), supone un problema para cualquiera de los dos modelos (anarcocapitalista o liberal clásico). Yo no encuentro superioridad teórica en ninguno sobre el otro porque, como bien dice el autor, el organo central podría ser también capturado por un grupo de interés e imponer un modelo que limite la libertad a todos los habitantes.

    Me gusta

  2. si el problema es la heterogeneidad moral y su incidencia en la etica, concentrar el poder de legislación, no de ley, en un ente central, donde todas las apuestas a la NAP será una competencia politica por el control general, recordando que el costo de oportunidad de hacer lobby es muy bajo apra grupos organizados frente a los beneficios de obtener el control de la lesgilación, implica un riesgo de abuso general ENORME.. inviable.
    Patota siempre tendremos, grupos que quieren robar a otros o abusar dentro de ellos, siempre los habrá, el punto es no facilitarles la capacidad de un control general, partiendo de una premisa, la democracia politica a diferencia del metodo democratico de elección, impide que se pueda abandonar un grupo sin sufrir consecuencias, en la democracia politica de la polis y su republica, el mandar a la mierda el voto no te evita sufrir las consecuencia de lo votado por otros sobre vos. A diferencia del voto societario de organizaciones mayormente voluntarias, donde antes de democracia r individuos sujeta a ella, hay un «te mando a la mierda si me siento perjudicado sin ser sujeto de decisión de otros, al menos directo.

    además, los enlaces relacionales sabemos que no son sostenibles en el tiempo en un entorno de violencia, IRAN hace lo que hace con las minorías porque posee la suma del poder… la clave no es limitarlo y asegurar eternamente una defensa de guardia petroriana, proque el sistema politica, el sistema de la polis, fue hecho para la competencia de grupos y la capacidad de generar beneficios, ganar elecciones consiste en eso.

    el sistema es intuitivo, tu vecino no haría lo que piensa si tuviera que hacerlo él en persona, lo explicaba rothbard, si un grupo de vecinos se reune y golpea la puerta de tu casa pidiendote un impuesto a cambio de paz social, le llamarías extorción, sin embargo lo hace a diario el intermediario de ellos, y le llamamos «justicia social» o «metodos para asegurar una igual libertad».

    lo intuitivo prevalece siempre, por eso la acracia será hasta el fin de los días la competencia descentralziada de la polis, «la saladita vs la CAME»

    Me gusta

  3. Nicolás:

    Este debate bien puede trasladarse a cualquier otra ‘parcela’ de la economía. Creo que es un buen ejercicio, porque hacerlo nos puede ayudar a ver el problema de otra manera.

    Consideremos por ejemplo, la distribución de bananas. Hay productores, distribuidores y consumidores de bananas. A algunos les gustan más grandes, a otros más chicas, y a otros no les gusta en absoluto. Algunos están dispuestos a pagar más, otros menos, y así sucesivamente.

    La cantidad y calidad de la producción de bananas, en una economía de mercado, surgirá como consecuencia de muchos factores, entre ellos, de los gustos y preferencias de las personas que integran el mercado, de la tecnología, de los factores (tierra, clima, etc.) disponibles, y otros.

    Como en cualquier otro producto, aplican las teorías del valor y del precio, y todos los derivados de las mismas.

    Sin embargo, ningún liberal considerará necesario una uniformidad de gustos para que el comercio de bananas pueda existir, mantenerse y progresar.

    Un socialista extremo, que solamente puede concebir al mundo bajo un control centralizado, no alcanza a comprenderlo: para imaginar un mundo con libre mercado de bananas, necesita imaginar formas que aseguren determinada calidad del producto, determinadas cantidades que aseguren determinados niveles de inversión que permitan mantener determinado estándar, etc.

    A partir de ahí, este socialista extremo, quizás fanático de las bananas, quizás interesado en las propiedades benéficas de esta fruta, ante un planteo de libertad, podría imaginarse una Federación de Bananas, en la que hay grupos a los que les gusta la banana grande, chica, dulce o lo que fuera, y otros grupos que detestan las bananas. Sigue este razonamiento, e imagina que quizás convivan en esta Federación algunas personas que reemplacen todos los bananos de sus tierras por otros árboles frutales, y eliminen el potasio de sus dietas, pero que mientras no agredan a los grupos pro-bananas, bien podrían convivir.

    A su vez, podría plantear una Unión de Bananas, en las que sus integrantes deban necesariamente coincidir en determinados parámetros mínimos respecto de la calidad y cantidad del producto ‘bananas’ para coexistir.

    Y así, utilizando el producto ‘bananas’, quizás intrascendente para algunos, pero podría haber sido el producto ‘leche’ (alimento básico), o el mercado laboral, o el transporte, o la moneda, o… cualquier otro, incluyendo la seguridad, la defensa o la justicia, se podría justificar la existencia del Estado.

    Pero el punto es que los llberales no vemos la necesidad de asegurar un mínimo de calidad/cantidad de bananas, leche, cemento, transporte, dinero, crédito, salarios, exportaciones, salud, vivienda, etc.

    Para un liberal, explicarle al socialista extremo, que no concibe el mundo sin planificación centralizada, por qué él no ve ninguna necesidad de centralizar la producción y distribución de los productos anteriores, …

    … puede ser una tarea tan difícil como:

    para un anarcocapitalista, explicarle a un liberal clásico, que no concibe al mundo sin planificación centralizada de la defensa-seguridad-justicia, por qué no él no ve ninguna necesidad de centralizar la producción y distribución de estos servicios.

    Volviendo al punto de la Federación de la Libertad vs la Unión de la Libertad, creo que el planteo gira en torno de:

    – En cuál de los 2 sistemas habría más libertad.
    – La necesidad de adoptar en forma generalizada un estándar mínimo de libertad, en el caso de la Unión de Libertad.
    – La necesidad de definir con precisión la ‘libertad’ (el producto en cuestión) para poder unificar un estándar mínimo, en el caso de la Unión de la Libertad.

    Creo que un anarcocapitalista posiblemente responda que prefiere no asegurar ningún estándar mínimo de libertad general, ni en cantidad ni en calidad, porque para hacerlo debería recurrir a un ente monopólico y compulsivo -es decir, a la formación de un Estado- y esa acción generará el efecto inverso, mal asignación de inversiones, incentivos al despilfarro y al robo, etc. Y prefiere correr el riesgo de que en algunos casos haya más libertad y en otros menos, antes que entregar su libertad al Estado.

    Y ésto es así, por las mismas razones que un liberal clásico preferirá no definir ningún estándar mínimo de salud, vivienda, etc., porque para hacerlo debería entregar la producción y distribución de estos servicios a un ente monopólico y compulsivo, el Estado, que generará más problemas que soluciones, y lo hará en forma creciente a lo largo del tiempo.

    Es decir, que:
    – Para un liberal, la heterogeneidad de las preferencias de los integrantes de un mercado respecto de la salud, vivienda, transporte, moneda, cemento, leche, carne, etc., no es un problema, cuya solución lo lleva a pedir la centralización de la producción y distribución de esos productos y servicios.
    – Por las mismas razones, la heterogeneidad moral NO es un problema central para el anarcocapitalista. El anarcocapitalista, no ve necesidad de uniformidad moral su planteo anarcocapitalista, del mismo modo que el liberal clásico no requiere uniformidad de estándar de vivienda, salud, salarios, para plantear la libertad del mercado de vivienda, salud o salarios.

    Los seres humanos tenemos muchos puntos en común. Eso es un hecho. De otro modo, no habría cooperación entre nosotros. Pero también tenemos la característica de ser todos únicos e irrepetibles. Y esa también es la razón por la cual existe cooperación entre nosotros.

    Otro punto que creo importante para agregar al debate es:
    I- Quizás podamos encontrar muchas coincidencias, entre los seres humanos, en cuanto a afirmaciones respecto de abstracciones: tal cosa es buena, mala, necesaria, importante, etc.
    II- Pero las diferencias -la heterogeneidad- aparecen cuando intentamos asignarle un valor relativo, o una escala ordinal a esos elementos en los que habíamos encontrado homogeneidad: ‘a’ es más importante que ‘b’, tal cosa es más necesaria que tal otra, etc. Cuando incursionamos en este terreno, ahí somos todos distintos.

    Creo que los liberales, a lo largo de la historia, hemos encontrado muchas coincidencias en el terreno I, y en general aborrecemos que nos congelen, decreten, o definan compulsivamente, supuestas coincidencias en el terreno II.

    Un abrazo.
    Alvaro Feuerman

    Me gusta

  4. Gracias Alvaro,

    Esto que llame «heterogeneidad etica» en el post, que Kukathas plantea con las imaginarias Conferederación de la Libertad y Unión de la Libertad, me parece un punto de vista interesante justamente para marcar los límites de ambos grupos. Imagino que de tener que elegir entre estos dos grupos, algunos eligirán un grupo y otro otros. Es posible que en la Confederación no existan grupos con ideas anti-liberales, y también es posible imagina que la Unión logre mantener acotado al ‘estado’ que se encarga de fijar y hacer respetar las posturas por default. Pero también es posible imaginar lo contrario y escenarios cruzados. Tengo la impresión que en algunas propuestas anarco-capitalistas este problema desaparece por construcción.

    Abz y nos alegra que nos sigas visitando!
    NC

    Me gusta

  5. Nicolás:

    Sí, está muy claro el planteo. Lo que intenté decir, y quizás fui muy largo, es que la heterogeneidad ética o moral, no es un problema para el anarcocapitalismo. Es decir, que para el anarcocapitalismo, no es un problema a resolver. Pero no es que no lo sea por una pretensión de homogeneidad ética de los arcocapitalistas, como se sugiere en la nota. Es simplemente porque no consideran un problema a la heterogeneidad.

    Y esto es así, por las mismas razones que para un liberal no es un problema la heterogeneidad respecto de la calidad y/o cantidad de cualquier otro servicio: moneda, salud, transporte, vivienda, bananas, etc.

    La idea de que la heterogeneidad ética podría dar lugar al uso de la fuerza, etc., es forzada a mi juicio (forzada por el paradigma de quien la escribe). Porque eso es cierto, pero tan cierto como que alguien podría hacer uso de la fuerza porque no tiene agua, vivienda, salud, etc. Y aún así, los liberales no concluimos que el Estado deba hacerse cargo del agua, vivienda, salud, etc. Ni tampoco concluimos que la heterogeneidad de concepciones respecto de calidad mínima y cantidad mínima de salud, agua, etc. sea un problema a resolver.

    Es decir, que el argumento es tan irrelevante para un anarcocapitalista, como lo es para un liberal clásico cuando ese mismo argumento se aplica al resto de las parcelas del mercado.

    El límite por default de la libertad está muy claramente expresado en el dicho: ‘donde comienza la libertad de los demás’. Es decir, que nadie tiene derecho a hacer uso de la fuerza contra otro, salvo que sea para defenderse. Es importante aclarar que ésto bien puede ser una norma, pero nunca será una garantía, ni ningún anarcocapitalista pretende que lo sea, ni supone su existencia para ‘construir’ ningún sistema. De la misma manera, ningún liberal clásico considera necesario que el mercado resuelva todos los problemas de vivienda, salud y educación de todos los integrantes del mercado para postular que el Estado no debe interferir con esos mercados.

    Abrazo.
    AF

    Me gusta

  6. Ahora es mas claro.

    No se si pondría ‘heterogeneidad ética’ con ‘heterogeneidad de preferencias.’ El punto de Kukathas, es que un escenario como el de la Confederación puede resultar un muy poca libertad, salvo para el grupo ‘libertario.’ Es decir, es ‘libertad para algunos’, los derechos de algunos pueden no estar protegidos. Si son derechos naturales, ¿porque no puede intervenir un agente externo? Esto no sería viable, en este escenario, dado que no es permisible iniciar agresión sin recibirla en primer lugar.

    Pero la comparación de los dos escenarios, creo, pone de manifiesto los diferentes trade-offs de cada caso. Y la valuación de distintos trade-offs puede variar de persona a persona. Si ambos sistemas son imperfectos, las imperfecciones pueden valuarse de manera distinta entre anarco-capitalistas y liberales clásicos. Si esto es así es difícil de resolver con teoría pura.

    Me gusta

Los comentarios están cerrados.