Descalce de Plazos: Un Problema Terminológico

El debate sobre reservas fraccionarias y encajes 100% no es nuevo ni en economía ni entre los austriacos. Aunque posiblemente se encuentre más presente en estos últimos, especialmente desde Rothbard en adelante. Hay dos motivos por los cuales los defensores del 100% de encaje sostiene esta postura:

  1. Las reservas fraccionarias son fraudulentas. El banco no puede emitir más títulos de propiedad que el depósito en mercancía que recibe de sus depositantes.
  2. Las reservas fraccionarias expanden la oferta monetaria y esto llevaría a una crisis según descripto por la teoría Mises0-Hayek de los ciclos económicos.

En un artículo Time Deposits, Dimention and Fraud (Journal of Business Ethics), Barnett y Block (2009) presentan un nuevo giro en el argumento en contra de las reservas fraccionarias. Barnett y Block aplican el argumento de la ilegitimidad de las reservas fraccionarias a ambos lados de la actividad bancaria, a quienes depositan y a quienes tomar prestamos.

Barnett y Block (2009) argumentan que si el banco no puede emitir más notas que el depósito recibido, entonces tampoco puede ofrecer un préstamos que venza luego de la fecha de vencimiento del depósito. Es decir, si el Sr. Smith deposita 100 onzas de oro en un banco por período de un año, el banco no puede prestar esas 100 onzas de oro por un período mayor a un año (o el período que aún quede pendiente del depósito). Si el Sr. Smith le presta al Sr. Jones un libro por un año, el Sr. Jones no puede prestarlo al Sr. Green por un período mayor a un año.

Esta es una postura consistente con los argumentos que soportan la postura en contra de las reservas fraccionarias, aunque de aplicarse los bancos ya no pueden endeudarse a corto plazo y prestar a largo plazo. Esto no sólo es un inconveniente mayor para las finanzas del sistema financiero sino que también representa un problema tanto para inversiones de largo plazo como para ciertas compras personales. Si los bancos no pueden prestar a largo plazo, ¿cómo hace un individuo para tomar un préstamo hipotecario y comprar su vivienda? Estos son algunos problemas que Barnett y Block no tratan en su artículo.

Podría argumentarse que los proyectos de largo plazo deben financiarse con emisión de acciones y/o bonos. Pero si, siguiendo el escenario supuesto por Barnett y Block, el individuo desea prestar sólo a corto plazo entonces la compra de bonos es también una inversión y no un préstamo. Es decir, los individuos no pueden trasladar la administración del riesgo al sistema financiero. Estos podrían llegar a ser problemas suficientes para defender la postura de las reservas fraccionarias, en lugar de los encajes respaldados en un 100%.

Bagus y Howden (2009) responden en el mismo journal con The Legitimacy of Loan Maturity Mismatching: A Risky, but not Fraudulent, Undertaking. Su postura es que si bien es ilegitimo que un banco mantenga reservas fraccionarias no lo es endeudarse a corto plazo y prestar a largo. El argumento es que los bienes futuros no existen per se y por lo tanto no hay más de un título de propiedad sobre las mismas onzas de oro. Creo que esto es medio rebuscado para el asunto. Pero más allá de si es o no rebuscado, lo interesante es que la replica de Bagus y Howden podría aplicarse de modo similar al lado de los depositantes para defender, bajo los mismos términos, las reservas fraccionarias.

Dado que el dinero es un bien fungible, el banco puede tomar prestado de un tercero y devolver al depositante sin incumplir su contrato. Es el hecho que el banco ofrece un préstamo (a largo plazo) más el hecho que el dinero es un bien fungible, lo que da legitimidad al banco para endeudarse a corto y prestar a largo. Si esta lógica se aplica al lado del depositante entonces las reservas fraccionarias se vuelven legítimas tan pronto uno esta listo para aceptar que al recibir un depósito lo que el banco emite es un título de deuda (IOU) y no un título de propiedad. No por nada los depósitos figuran en el pasivo en los balances bancarios. Y, quizás con cierta inconsciencia, los artículos se refieren a “borrow (pedir prestado) short and lend (prestar) long).”

Este intercambio puede ser un buen ejemplo de un debate trabado por cuestiones terminologicas; y como en cierto punto uno no puede escapar a problemas terminológicos/epsitemológicos si se desea avanzar en la disciplina. La postura de Barnett y Block y la de Bagus y Howden sobre los encajes fraccionarios podrían resumirse en la expresión de Huerta de Soto (1996, pp. 17-18): “[…] it is imposible to imagine a monetary loan contract without a fixed term.” Dado que los depósitos a la vista son prestamos con fecha de vencimiento incierta, este tipo de contrato no puede existir y por lo tanto lo que el banco emite deber ser un título de propiedad. Sin embargo, como White (2007) y Yeager (2010) sostienen, el hecho que un depósito a la vista no encaje en una terminología dada no implica que el contrato sea imposible, ilegitimo o fraudulento, por el contrario, implica que la terminología usada está desactualizada, es imprecisa o limitada. El mercado muestra cada día que los bancos e individuos no comparten esa limitación.

11 pensamientos en “Descalce de Plazos: Un Problema Terminológico

  1. Creo que el problema para el calce de las transacciones se da porque la fecha de vencimiento en los depósitos a la vista. Si la fecha de vencimiento de la obligación del banco está definida, por corto que el plazo, el banco puede planificar sustituir una obligación de corto plazo por otra. Además, me parece contradictorio que un depositante acceda que su dinero se preste a un tercero pero que al mismo tiempo exija la disponibilidad de ese dinero a la vista, me parece algo ontológicamente imposible. Yo aún estoy “cocinando” el tema en mi mente para tomar una postura pero me gustaría resolver estos (junto con otros) problemas para hacerlo.

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  2. Es cierto que si la fecha de vencimiento del depósito es cierta, esto permite una mejor, o más sencilla, planificiación al banco. En el caso de un depósito a plazo fijo el banco enfrente menor incertidumbre sobre los retiros y por eso puede prestar una mayor proporción de los depósitos y pagar una tasa más elevada al depositante.
    En el caso de un depósito a la vista lo que se agrega es una fecha incierta de vencimiento, lo cual agrega mayor incertidumbre y por ello le banco necesita mantener un encaje mayor y debe pagar una tasa menor que lo que ofrece en un plazo fijo.
    Pero salvo esta diferencia, ambos son un prestamo que le depositante hace al banco. En el caso de depósito a la vista el cliente ofrece dinero al banco. El banco lo toma y se compromente a devolverlo en cualquier momento que el cliente se presente. El cliente dice “ok, pero si cuando me presento no me puedes devolver el dinero entonces ire a la justicia.” El banco dice “ok, no hay problema.” Este es un contrato totalmente factible, por más que no encaje en la terminología de Block, Barnett, Bagus y Howden.
    Lo que el cliente recibe es un ‘claim on demand.’ Tan confiable es esa promesa, a pesar de ser a la vista, que el mercado lo acepta a la par como si fuese dinero mercancía. No porque el dinero este sentado en una bóveda, sino porque el mercado sabe que si se presenta al banco a reclamarlo entonces se recibe el dinero mercancía tal cual estipula la nota bancaria. De lo contrario el tenedor está habilitado a ir a la justicia.
    En el mercado se dan muchas operaciones similares. Como las aseguradoras u operaciones a futuro. La aseguradora no puede cumplir con todos sus pasivos en simultáneo del mismo modo que un banco tampoco puede hacerlo. El que vende una opción de venta a futuro sobre un activo que no posee, ¿no estaría cometiendo fraude? Siguiendo la lógica de los artículos, habría dos títulos de propiedad sobre el mismo activo. El actual tenedor del activo y el tenedor de la opción de compra (si es una opción de compra que se puede ejecutar en cualquier momento no hay mucha diferencia, en líneas generales, con un depósito a la vista).

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  3. He descubierto recientemente este blog y, antes que nada, quiero felicitarles por la tarea que realizan, hay artículos ciertamente interesantes. Quise hacer un comentario en una anterior entrada sobre este tema pero llegué tarde, así que la expongo ahora.

    Respecto a la banca con reserva fraccionaria voy a poner un ejemplo que creo que guarda similitudes. Imaginemos un edificio de diez pisos de altura cerca del mar donde viven cuarenta vecinos. En el edificio el portero se ofrece a custodiar en depósito los trastos para la playa (tumbonas, hamacas) de las familias. Supongamos que por una oferta de un centro comercial las cuarenta familias adquieren cuarenta tumbonas similares y las dejan en depósito al portero, de tal forma que cada vez que van a la playa pasan por la portería y recogen la hamaca. Es el compromiso adquirido por el portero: tener en guardia y custodia las hamacas, siempre a plena disponibilidad del “cliente”. Pues bien, supongamos que con el paso del tiempo el portero se da cuenta que nunca coincide que los cuarenta vecinos vayan a la playa el mismo día; unos días van diez, otros quince,… a lo sumo coinciden veinte vecinos yendo a la playa el mismo día. Ante eso el portero ve una oportunidad de negocio: se ofrece a prestar parte de las hamacas a vecinos de otros edificios. Así, cada día, presta diez hamacas a otros vecinos. ¿Qué sucede si un día cuarenta o treinta y cinco depositantes de hamacas van a recogerlas para ir a la playa y se encuentran con que el portero no puede hacer frente a su compromiso? ¡Evidentemente es un fraude! El portero ha incumplido el contrato de depósito, que le obliga a tener en guardia y custodia el bien, siempre a plena disponibilidad de los depositantes. ¿Lo correcto es abogar por el cumplimiento de los contratos… o proceder a crear un prestamista de hamacas de última instancia?

    De igual forma, si una persona hace un contrato con otra, o con una institución (por ejemplo un banco), por el que le deposita cierta cantidad de oro en guarda y custodia a plena disponibilidad es ilegítimo que el depositario se apropie de parte del oro para prestárselo a un tercero ya que si el depositante original acude a retirar su deposito el depositario no puede reintegrarle el oro, es decir, incumple el contrato. Igualmente, si en vez de utilizar el oro como dinero se pasa a utilizar resguardos, billetes, que representan el derecho de reembolsar el oro físico en la ventanilla del banco es ilegítimo que si un banco guarda cien unidades monetarias de oro emita a los depositantes billetes por esas cien unidades pero adicionalmente, y confiando que no todos los depositantes acudirán a retirar al mismo tiempo su oro, emita, y entregue en forma de préstamo, billetes que representen otras diez, veinte o cincuenta unidades monetarias. Si todos los poseedores de billetes acuden a retirar el oro el banco no puede hacer frente a sus compromisos, ha incumplido su obligación.

    Pues bien, la banca con reserva fraccionaria, aunque sea con moneda fiat, se basa en el mismo procedimiento ilícito de apropiarse de los depósitos de sus clientes para conceder préstamos. Desde el mismo momento que se concede un préstamo a cargo de un depósito el banco incurre en una imposibilidad, por así decirlo, metafísica: garantiza una doble disponibilidad sobre un mismo bien a dos actores, lo cual evidentemente es imposible de cumplir. Cabría quizás alegar que quien deposita dinero en un banco conoce el funcionamiento de esas instituciones y acepta, si quiera tácitamente, que el banco proceda a prestar parte de su dinero… Pero, aunque libremente se de ese acuerdo entre depositante y depositario, esto sigue sin dar validez al contrato ya que la imposibilidad de garantizar la plena disponibilidad sobre un mismo bien a dos actores hace que el contrato sea nulo de pleno derecho. Pero es que, además, un acuerdo o contrato entre dos partes no es legítimo por el simple hecho de que ambas lo acepten libre y voluntariamente: no es lícito que yo me ponga libremente de acuerdo con alguien en agredir a un tercero. Y en el ejercicio de la banca con reserva fraccionaria, además de incumplir una de las partes su obligación de guarda y custodia a plena disponibilidad del depositante, se produce una agresión a terceros: el banco, al crear dinero de la nada, aminora la capacidad adquisitiva de cada unidad monetaria en poder de un tercero ajeno al banco y al depositante.

    En fin, he expuesto alguno de los argumentos, que comparto, de Huerta de Soto, que lo explica con mucho mejor detalle en el libro disponible en su página web. Y una precisión terminológica: yo estoy a favor de la banca libre… sujeta a derecho, no de la banca libre no sujeta a derecho (con reserva fraccionaria).

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  4. Gracias Alekos, nos agrada que el blog te resulte interesante y que nos sigas visitando.

    El ejemplo es muy bueno, aunque no es una buena analogía de lo que hacen los bancos. El servicio de custodia, como hace el portero en el edificio, es una “caja de seguridad,” no un depósito a plazo. Justamente por ello el banco no opera con el contenido de las cajas de seguridad.

    Lamentablemente Huerta de Soto se basa en derecho antiguo romano, el cual lógicamente no estaba preparado para lidiar con el sistema bancario que surgiría siglos después. Después de todo, si el derecho, instituciones y prácticas de mercado evolucionan como sugiere Hayek, es de esperarse que no se encuentre la figura legal en un sistema anterior. Eso no implica, como sugiere en su libro, que el depósito a la vista sea un contrato “imposible.” Esa estrategia de argumentación en su libro parece ser anti-Hayekiana.

    Selgin, por ejemplo, comenta como el sistema bancario surgió sin fraude en Inglaterra.

    Por supuesto que los que están a favor de un sistema de free banking también defienden que la práctica bancaria este sujeta a derecho, eso implica la creación de nuevos contratos entre dos adultos independientes; como la creación de depósitos a la vista.

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  5. Desde el punto de vista bancario y monetario, ambos sistemas, free banking y reserva del 100% pueden exhibir ventajas y debilidades. Lo que no entiendo bien, en la concepción de Huerta de Soto, es cómo impediría -en una sociedad anarcocapitalista como la que propician él y Rothbard-, que banco y cliente pudieran libremente negociar un cierto riesgo. Para que haya una estafa, como dice HS, alguien tiene que ser engañado, pero nada impide que yo obtenga un interés diferencial por mi depósito, corriendo el riesgo. ¿Cómo se impediría eso en una sociedad anarcocapitalista? ¿quién tendría la autoridad para impedir un acuerdo voluntario en ese sentido?

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  6. Es una discusión larga… pero yo creo que es igual el contrato de depósito de hamacas, un cuadro,… trigo… ¡o dinero! El depositario tiene obligación de tener a plena disponibilidad del depositante el bien depositado, de ninguna forma puede prestarlo a un tercero porque eso quebraría el contrato. Es que ni aunque el depositante conceda libremente al banco la posibilidad de prestar su depósito el contrato es válido ya que, entre otras muchas cosas, es imposible para el banco ceder el bien (en este caso el dinero) a un tercero y, a la vez, garantizar la plena e inmediata disponibilidad al depositante original. Humildemente pienso que eso era así en la época romana, ahora, y dentro de dos mil años. Otra cosa es que el depositante acuerde ceder la disponibilidad del dinero al banco durante un periodo acordado (durante el que renuncia a su disponibilidad), en cuyo caso el banco puede hacer un legítimo trabajo de intermediario entre ahorrador y demandante de crédito para conceder un préstamo.

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  7. Desde los romanos se entendio que hay dos tipos de depósitos, según se trate de bienes fungibles o infungibles. Cuando los bienes son fungibles, yo tengo la obligación de devolver la misma cantidad que recibí, no necesariamente los mismos bienes. Yo puedo usar, consumir, o negociar los bienes recibidos, en tanto devuelva a quien me depositó la cantidad de bienes depositados en el tiempo pactado. De hecho no hay forma de saber qué dinero usa el banco cuando hace un préstamo, si el dinero de los depositantes a plazo fijo, o de los depositantes en cuenta corriente. La única manera de saberlo, sería hacer un permanente arqueo de fondos en el banco. ¿Es que en nombre del anarcocapitalismo van a crear una suerte de superintendencia de bancos para que supervice cómo los bancos manejan su dinero? No le veo por dónde pueden justificar eso.

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  8. Justamente por el motivo que menciona Ricardo algunos defensores del 100% han flexibilizado la postura a que las reservas fraccionarias no son fraudulentes en tanto no haya engaño al cliente. Es decir, se acepta que ese tipo de contrato no es imposible.

    Lo que el banco promete no es plena disponibilidad, sino disponibilidad “on demand.” Lo que el banco emite es un “claim on demand,” no un “claim on carry.” Nadie dice que si el banco no cumple con las condiciones del “claim on demand” no deba afrontar los costos económicos y legales de incumplimiento de contrato. El punto es que un depósito no es lo mismo que un caja de seguridad, es este último contrato lo que ofrece una analogía con el ejemplo del edificio y las sillas. ¿Por qué Huerta de Soto/Rothbard deben estar en lo correcto y no, por ejemplo, la experiencia en Inglaterra documentada por Selgin?

    Creo que el artículo de Leland Yeager en el RAE es muy bueno sobre este problema.

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  9. Por supuesto Nicolas, Huerta de Soto no está en posesión de la verdad, es un tema a debate… aunque yo veo claro el fraude si el depositario se apropia del bien. Sólo quería hacer una precisión a lo manifestado por Ricardo Rojas: la esencia del contrato de depósito, sea de bien fungible o infungible, es la misma, con la particularidad, evidente, de que en el contrato de bien fungible (por ejemplo trigo) hay que devolver la misma mercancía, en cantidad y calidad, que la depositada, no las mismas unidades físicas. Pero nunca, en mi opinión, puede el depositario hacer uso del bien depositado (sea una joya, un coche, trigo o dinero) ya que en ese momento incumpliría el contrato. Es lo que empezaron a hacer los primeros banqueros cuando, al cabo del tiempo, comprobaron que no todos los depositantes de oro acudían al mismo tiempo a retirar su depósito; confiando en eso empezaron a utilizar en beneficio propio parte de lo depositado para prestarlo… y ya sabemos cómo acaba eso, siempre igual: con el tiempo se desata un proceso inflacionario y de malas inversiones que finalmente hace que muchos préstamos resulten impagados y se produzcan corridas bancarias cuando se extiende el rumor de que el banco no puede hacer frente a los depósitos. Curiosamente, ni en crisis ni en guerras, incurrió el Banco de Ámsterdam en impago, ya que cumplía a rajatabla el contrato de depósito y podía hacer frente hasta el último compromiso con cada uno de sus depositantes. Eso sí, con su capital, con el dinero que consiga emitiendo bonos o con los recursos que le presten los clientes puede cualquier banco efectuar préstamos, pero nunca con lo que mantiene en depósito.

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    • Si, Alekos, es cierto que en el derecho romano clásico se exigía aún al depositario de bienes fungibles que tuviera la cosa siempre disponible, aún cuando no devolviera exactamente la misma. Hoy en día podría decirse que es excesivo pensar que el banquero que recibe el dinero debiera tenerlo en una caja para mostrárselo al depositante si quiere verlo. Como dice Nicolás, lo que se exige, es la disponibilidad “on demand”, es decir, que esté el dinero cuando yo lo vaya a buscar. Nada obstaría a que negocie con el banco dos alternativas: que se comprometa a tener el dinero en una caja sin moverlo, o que haga con el dinero lo que quiera, en tanto me entregue lo que me debe cuando lo vaya a buscar. En el primer caso es probable que el banco me cobre a mí por tener mi dinero inmovilizado. En el segundo es probable que me pague un interés. Es una cuestión contractual.

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    • El paper que menciono de Selgin documenta que los banqueros no “estafaron” a sus clientes. Los goldsmiths, aparte de ofrecer custodia, ofrecían endeudarse con el cliente. Dada su actividad a ellos les resultaba más fácil acceder a oro cuando un cliente reclamaba su deuda a la vista. Fue el gobierno el que expropio el oro depositado, y no una treta de los goldsmiths/banqueros.

      En el caso de Escocia, por ejemplo, los bancos llegaron a operar con encajes tan bajos como 2%. Así y todo no sufrían corridas ni crisis financieras. Como en todo mercado dinámico, los bancos que debieron cerrar fueron lo que administraron ineficientemente sus recursos (por ejemplo, imprimir billetes por encima de la demanda). La información de los bancos no sólo era pública, sino que los dueños debían responder con su propio patrimonio en caso de quebranto del banco. Es decir, era de conocimiento público que los bancos se manejaban con reservas fraccionarias, del mismo modo que hoy día uno puede acceder por internet a los balances y flujos de fondos de bancos y entidades financieras. No hay diferencia entre la promesa de una aseguradora y la de un banco, en ambos casos el contrato es de pago a la vista. En un caso es ante un fortuito, en el otro cuando el cliente desea hacerlo. Pero esta diferencia no es relevante para la legitimidad del contrato. Otros casos son operaciones a futuro, con opciones, etc. (donde se comercian activos que no se poseen).

      Otro ejemplo es el de Canadá a fines del 1800 y principios del 1900. Mientras en Estados Unidos los bancos quebraban en sus crisis, el mismo impacto en Canadá no afecto a los bancos. Los mismos no cerraron ni tuvieron corridas bancarias importantes. En ambos casos, Escocia y Canadá el sistema estaba altamente desregulado y se permitía a los bancos ofrecer cajas de seguridad (100% de encaje) o contratos con reservas fraccionarias.

      Los distintos casos históricos (un buen libros es The Experience of Free Banking de Kevin Dowd) muestra que las reservas fraccionarias en un sistema de banca libre no son la causa de la inestabilidad. Es el canal por el cual se gatilla el mismo si la crisis es de origen financiero. Hay muchos mas casos de free banking con reservas fraccionarias estable que de bancos con encajes 100%. Por supuesto, inestabilidades como la actual se debe a las regulaciones más política monetaria que al sistema en sí.

      Es decir, ¿que impide que dos personas acuerden que una le presta dinero a otra para que lo utilice a su parecer con la condición de que al presentarme en cualquier momento que desee me devuelva el monto que le exijo? ¿Por qué ese tipo de contrato es “imposible”, como dice Huerta de Soto? Que la terminología que utiliza Huerta de Soto no le permita ubicar un contrato de depósito a la vista no quiere decir que el contrato es imposible o fraudulento, sino que es la terminología la que posee limitaciones para explicar el mercado.

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